← back to “#Imagología #Imagology #Имагология #Imagologie […] Tal y como se ha planteado ya, los orígenes de la Imagología hay que buscarlos en Jean-Marie Carré (Жан-Мари Карре) y su obra Les Écrivains français et le mirage allemand (Los escritores franceses y el espejismo alemán, French Writers and the German Mirage, Французские писатели и немецкий мираж), de 1947, y en Marius-François Guyard (Мариус-Франсуа Гийяр), en su obra La Littérature comparée (La literatura comparada, The Comparative Literature, Сравнительное литературоведение), de 1951 […] Imagología, Imagology, Имагология, Imagologie […] es un término habitualmente usado en Filología, Philology, Филология, Philologie, en Literatura, Literature, Литература, Littérature, Literatur […] Comparatística, Hermenéutica Intercultural, Textología y Estudios Literarios en general (Ruano Faxas, 1987; Ruano Faxas, 1989; Kundera, 2003; Colectivo de autores, 1988; Moll, 1999; Moura, 1999; Sánchez, 2004; Colectivo de autores, 2004; López de Abiada, 2004; Ribeiro de Sousa, 2004), es un término conocido y reconocido en Europa por lo menos a partir de 1940. Casi en general, Imagología y Hermenéutica Intercultural son la misma cosa. “El poder de las imágenes –no importa si están en sintonía con la ‘realidad’– es indiscutible y de fácil percepción, como podemos constatar en el trato mutuo entre pueblos. Estereotipos, mentalidades, prejuicios, actitudes, imágenes y otros conceptos afines pueden ser sintetizados a través del abarcador concepto de ‘imagen’ hoy usado corrientemente. La investigación de las imágenes mentales es conocida entre tanto con el nombre científico de imagología, y se ha constituido en una rama joven de la comparatística o la literatura comparada. Las ‘imágenes en nuestra mente’ pueden ser llamadas ‘imagotipos’, que a su vez pueden ser diferenciados en ‘autoimagotipos’ y ‘heteroimagotipos’ (las imágenes que proyectamos en los demás). Los imagotipos son clichés sobre los pueblos y han sido materia de innumerables anécdotas itinerantes. Han cuajado, por ejemplo, en los imagotipos relacionados con la virilidad (Don Juan, Casanova, etc.). Hay, claro está, casi una infinidad de imagotipos, que pueden ser estudiados por la ciencia de la imagología sensu lato […] Una de las características más sorprendentes e incluso relevantes de la literatura española es su capacidad de generar personajes y tipos y elevarlos a categorías simbólicas. Don Juan y don Quijote, la Celestina y la Judía de Toledo, el pícaro y don Carlos son los más conocidos, pero no los únicos. Unos son fruto de la capacidad creadora de un individuo concreto, otros tienen su origen en leyendas y algunos pocos en personajes históricos. Con el pasar del tiempo, estos personajes se han convertido en referencias culturales ineludibles, en iconos y emblemas identificatorios de la cultura española (don Quijote, don Juan, Carmen, el pícaro, el torero, el bandido, por ejemplo). Son, en suma, personajes seminales y esenciales que en cierto modo caracterizan la cultura y dan forma visible a determinados rasgos culturales que pueden plasmarse en imágenes e imagotipos.”[23] El término Imagología también se ha utilizado para tratar imágenes de la cultura iberoamericana, de la cultura latinoamericana, de la cultura hispanoamericana, como es el caso de: Juan A. Ortega y Medina (1987). Imagología del bueno y del mal salvaje. México, UNAM. Refiriéndome a esta rama de la Filología, he comentado (Ruano, 2003a): Creemos necesario recordar que, también y además, existen contextos sociales, grupos sociales, situaciones sociales, estratos sociales y hasta pueblos completos en donde las “alteraciones de la realidad” (?) son parte del modus vivendi habitual, cotidiano. Este es el caso de las culturas o sociedades utópicas y de las culturas o sociedades distópicas o cacotópicas, en las cuales, para bien o para mal –generalmente para mal–, la realidad siempre está alterada, siempre está distorsionada, y los lenguajes verbo-corporales no hacen otra cosa que expresar esa alteración, esa distorsión. Justamente por estas cuestiones anteriormente señaladas, es que tenemos que distinguir entre las imágenes sociales representadas en las culturas utópicas o “culturas con una vida tendiente al bien” y en las culturas distópicas o “culturas con una vida tendiente al mal”. Los términos utopía y distopía a veces se confunden, y ese es, justamente, un gran error imagológico. Aquí lo primero que haremos es recordar que la Imagología, a través de los años, ha sido y sigue siendo, sin duda alguna, una rama trascendental de la Filología, de la Comparatística y también de la Lingüística, que ha ayudado y sigue ayudando, y mucho, de manera multidisciplinaria, a muy variadas otras ciencias sociales y humanísticas, independientemente de que con el término “imagología” se hayan creado y recreado en la actualidad muchos nuevos conceptos y subramas científicas del tratamiento de la imagen. De tal manera, mediante los análisis imagológicos, podemos hacer distinciones muy precisas entre “lo realmente bueno” a través de una imagen social, de una conducta comunicativa verbo-corporal, y “lo realmente malo” a través de una imagen social, de una conducta comunicativa verbo-corporal. Pasemos a ver estos detalles; pero ya en el plano de la Literaturología, de la Cinematografía, de la Comunicología y de la producción televisiva en el continente americano, en donde se refleja “lo bueno” y “lo malo” de la historia y la actualidad de las tres grandes culturas en contacto en el área: mongoloides, caucasoides y negroides, además de la posible presencia australoide en nuestro continente, concretamente en la América del Sur, y más concretamente en el área del actual Perú y Chile […] Ahora veamos algunos de los comentarios que ya he hecho acerca de endofagia, endocanibalismo, barbarie y colapso en las sociedades modernas […] Miren nada más la cantidad de idiomas, de lenguas, en este continente llamado América, y, que conste, nunca los especialistas se han podido poner de acuerdo, ni aproximadamente, acerca del número de idiomas o lenguas en el mundo, y mucho menos en este continente llamado América, y muchísimo menos en América Latina o Hispanoamérica, un subcontinente olvidado por eso que se llama “DESARROLLO”, por eso que se llama “EVOLUCIÓN”. Y en cuanto a los dialectos, a la cantidad de dialectos por lenguas o idiomas, y a la eterna confusión en la clasificación de idiomas y dialectos, ¡para que hablar de eso ya!, ¡caso perdido! […] Tomando en cuenta varios criterios conocidos acerca de la cantidad de idiomas o lenguas en el continente de América, las cifras van desde más 500 hasta más de 1000 […] ¿qué imágenes entonces hemos heredado de nuestras culturas en contacto, de nuestras culturas sincréticas, a través de la literatura hablada u oraliteratura o literatura oral, primero, y después a través de la literatura escrita, en cualquiera de sus tantas formas? […] Y aquí cuenta, y mucho, la variante que dan los intérpretes y los traductores, ¡tremendo problema! […] “Y para muestra un botón”: ahí están los famosos y controvertidos códices mexicanos: a estas alturas todavía no sabemos “bien” lo que se dice ahí, todo es “una rara aproximación”. Pasó mucho tiempo, y esto no le importó justamente a los que les tenía que importar […] Y con respecto a las variantes interpretativas y traduccionales, y de aquí las imágenes que se pudieran recrear, de tantos religiosos fanáticos (incluso algunos de ellos eran verdaderos enfermos mentales en el ámbito del fanatismo religioso) que trataron los textos prehispánicos, ¡qué decir!, es lo que he llamado “el genocidio cultural en América”. En concreto, los pocos textos de la América prehispánica que subsistieron a la masacre libresca (destrucción de libros, quema de libros) llevada a cabo por los conquistadores y los religiosos fueron mal interpretados por muy variadas causas que ya hemos comentado. Y después, “pasó el tiempo, y pasó un águila por el mar” […]”

TRUMP PUTIN GOP