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				<article-title><bold>A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE II</bold></article-title>
				<subtitle><bold>ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Partes de conferencias, seminarios y talleres del imagólogo, paisólogo, filólogo y lingüista Fernando Antonio Ruano Faxas</bold></subtitle>
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						<surname>Fernando Antonio</surname>
						<given-names>Ruano Faxas</given-names>
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					<day>4</day>
					<month>8</month>
					<year>2011</year>
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					<title>Abstract</title>
					<p>[…] Aquí vamos a dar dos explicaciones acerca de cantinflear y cantinfleo y cantinflada […] una rápida y corta, la otra más amplia, más socio-académica […] Lo que pasa es que como el idioma español es tan amplio y se habla y se escribe en todos los continentes, en las calles y las universidades, en las empresas, pues es necesario dar una explicación rápida acerca de lo que es cantinflear, de lo que es cantinfleo, de lo que es &quot;cantinflada&quot;, para que se entienda rápido y bien: “cantinflear”, “cantinfleo”, &quot;cantinflada&quot;, significa decir sandeces, decir estupideces, decir tonterías, hablar boberías, decir cosas incongruentes, &#039;hablar mierda&#039;, &#039;llenarse la boca de cagada&#039; [...] Cantinflear, cantinfleo, cantinflada, es algo que he definido como el ESTADO DEL PAPALOTEO MENTAL, PAPALOTEAR MENTALMENTE […] Serían muchas las definiciones según los grupos de hablantes, según los dialectos, según los idiomas, según los grupos socio-culturales, según los niveles de educación, según las profesiones, según los cargos o puestos […] Y se cantinflea hablando, y se cantinflea escribiendo, y se cantinflea gesticulando o haciendo ademanes, es decir se cantinflea también con el lenguaje corporal, con la comunicación no verbal [...] El cantinflear, el cantinfleo, la cantinflada, está relacionado estrechamente con la adulación, con la lambisconería, con la &quot;guataquería&quot;, con el &quot;hacer la barba&quot; [...] es decir con adular, lambisconear, &quot;guataquear&quot; [...]</p>
				</abstract>
			
			
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  <p>
    <b>CONTINUACIÓN DE LA PARTE I:</b>
    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-prop%C3%B3sito-de-la-imagen-p%C3%BAblica-por/19j6x763f3uf8/185">
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    <b>BILINGÜISMO, PLURILINGÜISMO, DIGLOSIA O USOS DE OTROS IDIOMAS Y DIALECTOS O FORMAS DE HABLAR UN IDIOMA O ESTILOS LINGÜÍSTICOS</b>
    :
    <a href="http://knol.google.com/k/panorama-imagol%C3%B3gico-del-sistema-ling%C3%BC%C3%ADstico-espa%C3%B1ol-o-imagolog%C3%ADa-de-la-lengua">http://knol.google.com/k/panorama-imagol%C3%B3gico-del-sistema-ling%C3%BC%C3%ADstico-espa%C3%B1ol-o-imagolog%C3%ADa-de-la-lengua#</a>
    &#160;,
    <a href="http://knol.google.com/k/percepci%C3%B3n-instintos-y-estereotipos">http://knol.google.com/k/percepci%C3%B3n-instintos-y-estereotipos#</a>
    &#160;En lo tocante a los hablantes bilingües, plurilingües, diglotas, etc., hay que destacar que éstos presentan también ciertas predisposiciones a determinadas conductas en la sincronía interaccional. De hecho, el bilingüismo y la diglosia –hablar dos idiomas o más en donde siempre un idioma tiene un estatus privilegiado en comparación con los otros idiomas; hablar dos dialectos o más de un mismo idioma– tienen sus efectos cognitivos y en el mismo desarrollo de la personalidad (Appel y Muysken, 1996:151-172). De aquí que quede claro que la sincronía interaccional puede verse afectada por la entropía, los malentendidos y los ruidos comunicacionales que con frecuencia aparecen en la interacción comunicativa entre hablantes nativos de una lengua y los no nativos, entre hablantes nativos de un dialecto –geolectos; etnolectos; sociolectos; dialectos profesionales y cienciolectos y tecnolectos; ecolectos o variedades de idioma empleadas por grupos pequeños de hablantes o familia; sexolectos o variedades idiomáticos según los sexos: hombres, mujeres y tercer sexo referido a hombres y referido a mujeres; etc.– y los no nativos, algo que afecta mucho, por ejemplo, a los usuarios de idiomas en áreas idiomáticas con “conflicto lingüístico”, a los usuarios migrantes de los idiomas y de los dialectos y a los usuarios de los idiomas en situación de globalización marcada o globalización activa: Si se encuentra con un extranjero (digamos que un inglés), un japonés se presentaría diciendo, por ejemplo: «pertenezco al banco de Tokio», y proseguiría formulando preguntas del tipo de «¿a qué se dedica?», «¿qué edad tiene?», y «¿cuál es su empresa?» [...] Es evidente que el japonés sigue una regla convencional que establece que la identidad y el estatus de los interlocutores debe establecerse antes de la interacción. El hablante de inglés nativo (como otros muchos miembros de sociedades occidentales) se presentaría con su nombre y podría interpretar las preguntas del japonés como amenazantes u ofensivas. Mientras tanto, el japonés podría pensar que el hablante inglés no se atreve a dar información sobre su estatus; además, al no haber establecido el estatus, el japonés tendrá problemas para continuar la conversación de un modo que a él le parezca apropiado, porque no es capaz de definir la relación (estatus) entre él y su interlocutor. Éste es uno de los muchos malentendidos que pueden surgir en la interacción entre hablantes de lenguas diferentes. En este caso, el problema parece ser consecuencia del hecho de que el inglés y el japonés emplean reglas diferentes para introducirse en una conversación con un desconocido. Aunque ambos hablantes pueden sentirse incómodos, con frecuencia es el hablante no nativo el que es culpado de «no hablar correctamente». Esta simetría define muchas situaciones de interacción bilingüe (Appel y Muysken, 1996:215). Con frecuencia se ha comentado que nosotros los latinos siempre nos esforzamos por hablar correctamente las lenguas extranjeras –aparte de tener un comportamiento social a imagen y semejanza de los extranjeros, de “copiar” a los extranjeros, cosa que no es difícil comprobar– hasta dentro de nuestros mismos países, y que a los extranjeros –nativos de Estados Unidos, Francia, Rusia, Alemania, Japón, China, Corea, etc.–, que inclusive vienen a trabajar y a vivir en nuestros países, esto no les importa; que sencillamente hablan para darse a entender (?) y basta, y que mantienen sus tradicionales líneas de comportamiento lingüístico y de comportamiento social, sus protocolos sociolingüísticos, dentro de unos ciertos límites. Esto queda claro si recordamos que es cuestión de competencia social y competencia lingüística, de conciencia social y conciencia lingüística. Muchos de nosotros los latinos, como también muchos africanos y asiáticos, seguimos pensando –y claro que de manera errónea– que en cuestión de razas y lenguas somos subordinados, secundarios, no aptos, y en cambio esos extranjeros estadounidenses, canadienses y europeos, tienen muy en alto su autoestima social y lingüística porque son de “raza blanca” y hablan los idiomas de los modernos imperios, de los amos de hoy, de los dueños del mundo. Estas líneas divisorias entre grupos, etnias, lenguas..., tienen una historia triste y vieja en América, además de sus asociaciones con ciertos síndromes, complejos de personalidad y conducta y patologías varias, como es el caso de ese síndrome tan común y que va en aumento en América llamado dismorfobia, y que han afectado de manera negativa incluso a los “blancos españoles” y a los “blancos latinos”: Los historiadores del siglo XIX, fuertemente influidos por las doctrinas positivistas, darwinistas y racistas europeas aceptaron abierta o indirectamente la superioridad de la raza blanca y dentro de ésta, de los grupos anglosajones. “Gobernar es poblar”, fue la consigna dada por Alberdi [jurista y político argentino, 1810-1884] en Argentina, pero poblar no de cualquier manera, sino con inmigrantes blancos europeos y ojalá con anglosajones. El mito del hombre blanco llegó a estar tan fuertemente arraigado en el pensamiento de los intelectuales latinoamericanos de orientación positivista del siglo XIX, que aun el tipo español y latino llegó a ser subestimado –Jaime Jaramillo Uribe (1993). “Frecuencias temáticas de la historiografía latinoamericana”, en América Latina en sus ideas. México, Siglo Veintiuno Editores, 37–. Desgraciadamente estos criterios han estado y siguen estando muy extendidos y arraigados principalmente en los países subdesarrollados, tercermundistas y cuartomundistas, y para que las cosas cambien tendrán que cambiar, primero, muchas otras cosas, como los programas educativos e instruccionales, que deberían estar enfocados más y sobre todo a enseñarnos a respetarnos y autovalorarnos de manera positiva a nosotros mismos, y también hay que considerar la situación concreta del semilingüismo –hablar dos lenguas, pero de forma precaria, en especial debido a la incultura– (Appel y Muysken, 1996: 160; Edelsky, 1983) y los déficits lingüísticos y culturales (Edelsky, 1983), todo lo cual se relaciona con las deficientes políticas culturales y lingüísticas de nuestros países. Esto lo he podido comprobar, especialmente, en Cuba –en la relación lingüístico-gestual entre blancos y negros hispanohablantes, y entre estos dos grupos y norteamericanos blancos y rusos blancos– y en México –en la relación lingüístico-gestual entre usuarios nativohablantes del español con indígenas y norteamericanos blancos, negros y mestizos–. También estos problemas aparecen cuando se produce la interacción lingüístico-gestual entre hablantes de diferentes dialectos geográficos y sociales (Hudson, 1981:117-149, 203-241; Bolaño, 1982:35-50, 67-82; Appel y Muysken, 1996:207-226). Los bilingües y plurilingües, así como los díglotas, tríglotas o pluríglotas –personas que hablan dos o más dialectos de un mismo idioma, como sería, por ejemplo, el español de España y el español de México; el español tabasqueño y el español bajacaliforniano o el del altiplano meridional; el español de Cuba y el español de Miami–, cuando interactúan por mucho tiempo, en periodos largos –y a veces en situaciones forzosas y no gratas, laborales o matrimoniales– en áreas que sociolingüísticamente no funcionan como sus áreas de prestigio social, cultural y lingüístico, entonces no solamente experimentan de manera interna un conflicto de valores, de identidad y visión del mundo, sino que manifiestan verbal y corporalmente esas inestabilidades emocionales, alienaciones y anomias, esos desagrados, ya sea sutilmente o de manera abierta (Appel y Muysken, 1996: 167-168). Pero todavía llama más la atención –si no es que da risa o pena– el análisis de situaciones comunicativas en las que muchos individuos intentan por todos los medios parecerse “en cuerpo –aquí sería en gesto– y alma –aquí sería en lengua–“ a los hablantes que ellos consideran de prestigio, como por ejemplo cuando un gerente latinoamericano intenta copiar la variante lingüística y los gestos del director francés o norteamericano o japonés..., o cuando un individuo de clase socioeconómica baja habla y gesticula como un “fresa” o “bitongo”. En muchos casos, especialmente en relación con los grupos marginados, como es el caso de los indígenas latinoamericanos y de muchos latinoamericanos residentes en Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, se pasa de un estado de bilingüismo a uno de monolingüismo, copiando todos los elementos y particularidades posibles de los modelos objetivos, pero esto no cambia en mucho y a veces en nada la suerte de los deculturados –con frecuencia esto se expresa con tintes trágicos: Jacques Derrida (1996). El monolingüismo del otro. Argentina, Manantial–: El cambio del bilingüismo [o diglosia] al monolingüismo [o monodialectalismo] no evita los problemas. Debido a la fuerza asimiladora de la comunidad mayoritaria [o minoritaria, pero en ese momento entronizada y, por ende, a la que se aspira], muchos miembros de los grupos étnicos minoritarios [o marginados] adoptan los valores culturales de esa comunidad, intentan aprender a hablar la lengua mayoritaria [o el dialecto del grupo meta] al tiempo que inician el proceso de pérdida de su lengua [o dialecto] materna. Al mismo tiempo, tampoco son «admitidos» en la comunidad mayoritaria, es decir, no consiguen mejores empleos, mejores casas ni más oportunidades educativas. Con frecuencia se encontrarán con actitudes discriminatorias y racistas por parte de la población mayoritaria que, no obstante, les exige que se asimilen. No es sorprendente que esto pueda conducir a desórdenes psicológicos o emocionales (Appel y Muysken, 1996:169).
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    <b>BLOQUEO</b>
    : Es cortar la comunicación, la conversación, evadir el mensaje con una retirada. El bloqueo envía un mensaje poderoso, es una distancia total, inmensa. Los constantes bloqueos entre individuos obligatoriamente relacionados: trabajo, familia, noviazgo, matrimonio, docencia, etc., es fatal para la misma relación.
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    <b>BOVARISMO</b>
    : Es un síndrome que se caracteriza porque la persona afectada cree, piensa, imagina, que en realidad es otra persona. Se refiere a una persona que idealiza su personalidad. El término procede de Emma Bovary, personaje principal de la novela
    <i>Madame Bovary</i>
    , del francés Gustave Flaubert. En esta novela, Emma es una mujer de provincia que estaba apasionada e idealizó a Cristo debido a su fanatismo. Estos trastornos sicológicos y sociológicos pueden ser observados en muchas esferas de la actividad del hombre: la política, la empresa, la religión, etc. A veces sucede que los cambios económicos, políticos, sociales, religiosos, empresariales, inclusive un "matrimonio provechoso" y el ascender de una clase socioeconómica o sociocultural baja a otra, alta o muy alta, hasta ganarse la lotería o ser exitoso de un día para otro en los negocios, es decir cambios que se producen en los individuos rápidamente, sin previa preparación, adiestramiento, crean falsas personalidades, presuntas identidades, y el deseo de ser como “aquél” o “aquélla” que es o ha sido célebre o un ideal para el afectado o afectada. En América Latina basta con abrir una revista o un periódico para ver estos ejemplos tan de moda. ¿Vivir de ilusiones para morir de desengaños?
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    <b>CANTINFLEO O CANTINFLEAR O FLOREO DISCURSIVO</b>
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    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/qu%C3%A9-significa-cantinflear-y-cantinfleo/19j6x763f3uf8/157">http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/qu%C3%A9-significa-cantinflear-y-cantinfleo/19j6x763f3uf8/157#</a>
    &#160;[...] Cantinflear, cantinfleo, cantinflada, es algo que he definido como el ESTADO DEL PAPALOTEO MENTAL, PAPALOTEAR MENTALMENTE [...] Cuando nos referimos al idioma español hablado y escrito en México, enseguida recordamos “el cantinfleo”, “cantinflear” o “cantinflar”, el “discurso mítico”, es decir: “Hablar [y escribir] deshilvanadamente, disparatadamente (Jiménez, 1991: 47), una manera de expresarse, verbal y también corporalmente, peculiar de México, tanto al nivel de los emisores como al nivel de los receptores comunicativos, copiando al famoso y querido actor Cantinflas –Mario Moreno Reyes, 1911-1993–, también conocido como “El Mimo” y “El Cómico de la Gabardina”. El lenguaje verbo-corporal cantinflesco y el discurso mítico se pueden observar fácilmente en todas las esferas socioculturales y socioeconómicas de este país, en cualquier centro educativo y en cualquier medio masivo de comunicación. En el discurso verbo-corporal cantinflesco el imaginario es ilimitado, inconmensurable, inventivo y reinventivo, creativo y recreativo, innovador..., y en una buena cantidad de casos este discurso cantinflesco es realmente “sorprendente” en su aspecto rústico, burlesco y ridículo, por lo menos a los ojos de las personas que tienen, inclusive, una educación regular, una educación no elevada. En el lenguaje político-gubernamental-administrativo mexicano el cantinfleo y el discurso mítico son unas marcas estilísticas (Ruano, 1992b; Loaeza, 2007:28); e inclusive las respuestas de los lenguajes corporales –aplausos estruendosos, miradas de aceptación, gestos positivos y de acuerdos, silbidos y chiflidos de apoyo y aceptación, variantes corporales sincrónicas interaccionales, etc.– y las respuestas de los lenguajes verbales –palabras y oraciones, tonos, acentos, modulaciones, voces naturales, onomatopeyas, etc., de aceptación y acuerdo– de los políticos y funcionarios que son enfrentados, cuestionados, increpados y ridiculizados en actos públicos abiertamente difundidos en todos los medios masivos de comunicación, sólo pueden ser clasificadas, en una inmensa cantidad de casos, como “discursos del absurdo”, “respuestas discursivas verbo-corporales del discurso del absurdo”, “la comunicación del sin sentido”, “la comunicación de las personas apartadas de la razón”, todo lo cual se produce con el objetivo de evitar las responsabilidades, de pretender no ser aludido, de evitar que se evidencie complicidades y componendas, de intentar abiertamente que cualquier culpabilidad recaiga sobre ese otro o esa otra que, en realidad y como es más que sabido, son todos y cada uno de los funcionarios, directivos y gobernantes. En este sentido la desfachatez, ¿o la ignorancia?, ¿o la rusticidad comunicativa?, de una inmensa cantidad de funcionarios y políticos de América y de Iberoamérica no tiene límites. Al respecto, consúltese el tan comentado discurso de la politóloga, periodista, investigadora y académica mexicana Denise Eugenia Dresser Guerra, expuesto en el foro México ante la crisis. ¿Qué hacer para crecer? Cámara de Diputados de México, el día 29 de enero de 2009, disponible en
    <a href="http://experiencia.indigobrainmedia.com/web/reporte/edicion116/#1/1">http://experiencia.indigobrainmedia.com/web/reporte/edicion116/#1/1</a>
    &#160;. ¡Cuántas sorpresas nos da cada día esta “filosofía del absurdo político iberoamericano”...! El discurso verbo-corporal cantinflesco es algo así como lo que aparece en el video de la canción Yofo, de Molotov:&#160;
    <a href="http://mx.youtube.com/results?search_query=yofo">http://mx.youtube.com/results?search_query=yofo</a>
    &#160;. Véase además una muestra clásica del discurso cantinflesco:
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=QZ__hR7pkbQ">http://www.youtube.com/watch?v=QZ__hR7pkbQ</a>
    &#160;.
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    <b>CEGUERA</b>
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    <a href="http://knol.google.com/k/la-importancia-de-la-vista-y-el-contacto-visual-en-la-comunicaci%C3%B3n-o-imagolog%C3%ADa">http://knol.google.com/k/la-importancia-de-la-vista-y-el-contacto-visual-en-la-comunicaci%C3%B3n-o-imagolog%C3%ADa#</a>
    &#160;En la comunicación en donde uno de los miembros es ciego, también se producen alteraciones: “Los ciegos, por ejemplo, no necesitan girar la cabeza hacia alguien que está hablando. Pero, como en occidente la convención de mirar hacia la persona que habla está firmemente establecida, la conducta de un ciego puede desconcertar a una persona de vista normal, haciendo difícil que la conversación fluya fácil y natural entre ellos. Por esa razón, muchas escuelas para ciegos les enseñan ahora a responder en una conversación volviéndose hacia el hablante” (Ellis y McClintock, 1993:69). Comentaba Sartori (2002) que para ver la imagen “bastaba con poseer el sentido de la vista, basta con no ser ciegos”. Desgraciadamente, el asunto no es tan fácil, incluso para la “sociedad occidental” o para la “clase culta” mundial o la “clase socioeconómica alta” o “los globalizados”; no se limita a “ver” o “no ver” como una particularidad biológica. La condición social, cultural, la entropía –desorden en el sistema comunicativo, incertidumbre de la naturaleza de un mensaje–, los efectos aureolas –que, habitualmente, son falsos, por supuesto; que se producen cuando al observar una cualidad considerada como buena por nosotros, o viceversa, nos hace ver un halo o aureola de otras buenas cualidades alrededor que pueden ser tan ilusorias como el anillo de luz que rodea a la luna, como cuando al ver a alguien que presenta rasgos obvios físicos, raciales, de vestimenta, lenguaje o apariencia general que nos sugieren que es de “nuestro tipo ideal”, tendemos a encontrar entonces a esa persona aceptable y a asumir que manifestará todas las cualidades que a nosotros personalmente nos gustan o admiramos (Ellis y McClintock, 1993:44-47)–, la condición dialectal –y me refiero a las dos principales: la geolectal y la sociolectal– y sociolingüística general del receptor de la imagen cuenta, y cuenta mucho a la hora de interpretar la imagen, las imágenes. Es por esto que creo necesario hablar un poco acerca de la diferencia que veo entre una ceguera como patología y una ceguera como síndrome social. La ceguera, por la causa que sea, condiciona el comportamiento corporal, en especial los gestos y ademanes que se reflejan al nivel de la cara y ciertos movimientos de brazos y manos, para tocar y ajustar los lentes y espejuelos. Tendemos a pensar que la ceguera es una enfermedad especial. En realidad, la ceguera es la consecuencia de un gran número de enfermedades. Desde el punto de vista médico la ceguera ocular puede ser el resultado de: 1. Alteraciones de la retina, 2. Nervios ópticos, 3 Medios de refracción, en particular del cristalino, lo que generalmente podríamos llamar catarata. La ceguera puede ser: 1. Congénita, 2. Por deformación primitiva del ojo, 3. Adquirida: A. Por enfermedad y B. Por envejecimiento. Dentro de las enfermedades que pueden provocar la ceguera están: 1. Coroiditis, 2. Glaucoma, 3. Iritis, 4. Oftalmia purulenta, 5. Tracoma, 6. Queratitis, 7. Úlceras corneales. Existen tres tipos de cegueras especiales. Dos son patológicas; la otra –y desde mi particular punto de vista tal vez la peor, por sus alcances– es social: 1. Amaurosis: es un tipo de ceguera que cursa sin enfermedad aparente el ojo y puede ser pasajera, 2. Nictalopia o ceguera nocturna: disminución manifiesta durante la noche y crepúsculo, 3. Ceguera social: imposibilidad de ver las cosas como son. Las dos primeras requieren de tratamiento médico; la segunda, de tratamiento social, de ampliación del marco cultural y de compromisos ciudadanos. Hablemos un poco acerca de la ceguera como síndrome social. Todo sistema verdadero de calidad en cualquier sociedad animal debe integrar forzosamente el equilibrio de los componentes de ese sistema. En este caso, que hablamos de una "sociedad humana", ese equilibrio, supuestamente, debería de estar calculado, rigurosamente estipulado, por unos "seres conscientes" llamados hombres. Sin embargo, ya se ha hecho habitual que el hombre “civilizado” viva en un ambiente en el que, a nivel internacional y evidente y multilateralmente, las cosas andan mal: la política internacional no puede estar peor –no hablemos ya de las nacionales–; las economías internacionales, nacionales y personales, salvo algunos “conocidos” y especiales casos, son un desastre; los ecosistemas sufren continuamente un deterioro irreversible por causa del mismo hombre... Cada día decimos: las cosas tienen que cambiar, ¿quiénes somos?, ¿qué estamos haciendo?, ¿cómo hacerle para el cambio?, ¿quién o quiénes van a realizar ese cambio?, ¿qué hago yo o tendré que hacer yo para el cambio?, ¿cómo hacer las cosas bien?, ¿qué es lo que está bien? Y ahí nos vamos..., entre apatía, confusión e ignorancia... ¿Entonces se puede decir que vemos, que somos videntes, que somos capaces de ver las imágenes? En este tipo de “sociedad vidente”, donde el “observador” pasa por "ciego" –de hecho son millones los "videntes ciegos” por desposeídos, por desventurados, por miserables, por analfabetos...–, "la ceguera [es] sin duda una terrible desgracia" (Saramago, 2000:14). En cualquier rincón del mundo, sobre todo cuando se es pobre, se percibe la dimensión de la fatalidad cuando algún individuo queda o nace ciego (Ibid., 37). En éstas, "nuestras sociedades videntes", ¡pobre de un ciego!; aunque haga buenas fotos, con los “ojos”, “con la intuición”, “con las patas” o “con las pompis –nalgas–” (me refiero a planteamientos hechos y debatidos por algunos especialistas ciegos y videntes y autores ciegos de fotografía, en junio del 2000, en un Ciclo de 11 conferencias, intitulado Ceguera y producción visual, en México y, posteriormente, en octubre, en el seminario El tercer ojo: palabra e imagen, en México). Tal parece que nos hacemos los ciegos ante los ciegos. El colmo de nuestras sociedades videntes es llegar a tener videntes líderes ciegos. Aquí se cumple la conocida sentencia popular: “Cuando guían los ciegos, pobres de los que van tras ellos.” ¡Qué pena! La sociedad y sus tipos. Considerando nuestro tema de videntes e invidentes, la sociedad podría dividirse en: 1. Sociedad vidente, 2. Sociedad invidente. Generalmente buscamos mejorar la calidad de vida de los componentes de las sociedades, videntes y no videntes. Esa es, por lo menos en teoría, una meta. Ahora bien, somos tantos que cualquier análisis social implicaría considerar parámetros tales como: 1. Valores –sería raro y arriesgado tratar al nivel de las investigaciones en ciencias sociales los “valores” sin considerar los criterios de Max Weber. Justamente por esto recomendamos consultar, por ejemplo: Max Weber (1973). Ensayos sobre metodología sociológica. Buenos Aires, Amorrortu. Aquí hemos considerado los “valores”, según Ikram Antaki (2000, 172-173). Otro texto que trata los valores de manera interesante, y en un análisis que concierne a la América del Norte, es: Iván Zavala (2001). Diferencias culturales en América del Norte. México, UNAM-PORRÚA, especialmente la parte “La sociología de los valores”, 27-50. También, para tocar este tema de los valores y el orden público, pueden consultarse: Eileen McEntee, op. cit., XXI-XXXI; Flora Davis, op. cit., 223-233, “El orden público”–. A. El inspirado. Como es el caso del artista que no hace de la estima del público un principio del valor de su obra, o del militante político que no necesita justificar su acción y la de su organización. B. El doméstico. En el caso de las relaciones privadas entre la gente y las dependencias personales. C. El de opinión. En este caso, la grandeza de una persona es independientemente de la estima que puede tener de sí misma, y depende exclusivamente de la opinión de los demás o de la notoriedad. D. El cívico. En este caso se sacrifican los intereses personales para servir a las causas públicas. La ley sería la expresión de la voluntad general. E. El mercantil. El valor está ligado a la riqueza y a la competición. F. El industrial. El valor está relacionado con la productividad, la capacidad y el conocimiento de los expertos. Otros parámetros son: 2. Vicios, 3. Principios, 4. Actitudes, 5. Costumbres, 6. Formas de comunicarse. Y, finalmente, el sondeo de las cosas entre los individuos, para ver qué está bien y qué no. Entonces tendríamos que ubicar también a la: 7. Opinión pública. Quisiera reflexionar un poco acerca de la opinión pública, porque “La opinión pública se ha convertido en una creatura todopoderosa, que está en todos lados y es capaz de influir en las decisiones más importantes de los hombres más poderosos del planeta” (Gordoa, 2002: 222). Aquí la pregunta de partida sería la siguiente: ¿en nuestros países americanos, incluyendo a Estados Unidos, pero no a Canadá –un país que ya está aspirando a tener el más alto nivel de vida en todo el mundo–, podemos considerar que la opinión pública implica prever un comportamiento grupal positivo que tienda a resolver de manera concreta –ya no importa si es parcial o totalmente– un problema social? ¿Podemos considerar que en nuestros pueblos, tradicionalmente carcomidos hasta el tuétano por los lenguajes de la mentira (Ruano y Rendón, 2006; Sefchovich, 2008), pueblos rústicos, analfabetos y aterrorizados, puede tomarse en cuenta una opinión pública sensata, sincera, honesta, verdadera y que valga un comino? ¡Claro que no! Las opiniones públicas latinoamericanas, iberoamericanas, que de partida están condicionadas por las tradicionales y más que conocidas mentiras y mitos iberoamericanos (Ruano y Rendón, 2006; Sefchovich, 2008), son opiniones ciegas, son opiniones condicionadas y manipuladas, son “opiniones a discreción”, son “opiniones en efecto dominó” –salvo contadas y muy particulares excepciones–, son opiniones nada creativas y personales o individuales, todo tradicional y grupal, son opiniones resultantes del miedo, del terror, de la incertidumbre, de la introversión, de la mentira, del enmascaramiento, del mito y del mitote, son opiniones resultantes de “antiguas verdades” (?), que ya en esa antigüedad eran “verdades relativas” y para nada “verdades absolutas”...; las opiniones de nuestros pueblos iberoamericanos son el resultado de la agnosis, de la ceguera psíquica, del reconocido analfabetismo y del analfabetismo funcional o analfabetismo de segundo grado o analfabetismo de grado superior, son el resultado de la ausencia de la memoria histórica –¿cuál “memoria histórica” en Iberoamérica, si tal parece que nosotros los iberoamericanos, de la misma manera que la mayoría de los habitantes de este planeta (Ruano, 2002a; Ruano 2003e; Ruano 2007a; Ruano, 2007b), carecemos de “memoria operativa o memoria a corto plazo”?, ¿qué no vemos cómo actuamos y cómo enfrentamos nuestras realidades?, ¿qué no vemos lo que estamos haciendo de este planeta Tierra y, así como vamos, también del espacio exterior?–, son el resultado de esa incapacidad de reconocer lo que se ve: “[...] la imagen lo veía a él, él no veía la imagen [...] la ceguera es una cuestión privada entre la persona y los ojos con que nació [...] estoy ciego por haber observado a un ciego [Los ciegos] se comportan como si temieran darse a conocer uno al otro,” (Saramago, 2000) son el resultado de la censura que tal parece que se le impone no ya al niño, sino al feto que está en el mismo vientre de la madre, censura que se lleva a su máxima expresión en la vida en sociedad, en especial en las culturas atrasadas, tabuizadas, fanáticas, analfabetas, totalitarias, dictatoriales, hegemónicas, marginadoras, terroristas, satélites, tercermundistas, cuartomundistas (Coetzee, 2007), son el resultado de esos terribles cataclismos, de esas terribles desgracias, que les acontecen a las sociedades enfermas y turbulentas en donde florecen los “países de ciegos”: [...] el País de los Ciegos [...] poseía todo cuanto pudiera desear el corazón del hombre: agua dulce, pastos y un clima benigno, laderas de tierra fértil y rica con marañas de arbustos que producían un fruto excelente, y de uno de los costados colgaban vastos pinares que frenaban las avalanchas en lo alto. Mucho más arriba, por tres costados, inmensos riscos de rocas de color gris verdoso estaban coronados de casquetes de hielo [...] En este valle ni llovía ni nevaba, pero los abundantes manantiales proporcionaban ricos pastos verdes que la irrigación esparcía en toda la extensión del valle [...] Sus animales se criaron bien y se multiplicaron y no había más que una cosa que ensombreciera su dicha. Y, sin embargo, bastaba para ensombrecerla sobremanera. Una extraña enfermedad se había abatido sobre ellos haciendo que no sólo todos los niños nacidos allí, sino también muchos de los otros niños mayores, fueran atacados por la ceguera [...] [todos] tenían los ojos cerrados y hundidos [...] Esas extravagantes cosas que se llaman ojos y que existen sólo para dotar a la cara de una suave y agradable depresión [...] tiene pestañas y sus párpados se mueven [...] Y en medio de la escasa población de aquel valle [...] la enfermedad siguió su curso. Los ancianos se volvieron cegatos y andaban a tientas, los jóvenes veían, pero confusamente, y los niños que les nacieron no vieron jamás [...] El ofuscamiento de la vista había sido tan gradual que apenas se dieron cuenta de su pérdida. Guiaban a los niños ciegos de acá para allá [...] fueron una raza simple, analfabeta [...] Su tradición del mundo [...] adquirió un tinte mítico e incierto [...] A una generación le siguió otra. Y a ésta otra más [...] los ciegos llamaban al día noche [...] [y dijo un hombre que veía] «Estos estúpidos deben estar ciegos» [...] –No lo comprendéis –gritó con una voz que pretendía ser estentórea y resuelta, pero que se le quebró en la garganta–. Vosotros sois ciegos y yo veo [...] Vengo [...] del país [...] donde los hombres pueden ver [...] Una ciudad distinta de vuestra aldea. Vengo de un vasto mundo..., donde los hombres tienen ojos y ven [Herbert George Wells (1899). El país de los ciegos] son el resultado de esa ausencia de la libertad de expresión verbo-corporal que forma parte de nuestros protocolos comunicativos desde la infancia: “¿por qué no te callas?”, “¡no te muevas, no hables!”, “¡los niños hablan cuando las gallinas mean!”... Cómo esperar que a través de la opinión pública se pueda prever un comportamiento sensato y positivo si, además de la agnosis, padecemos de amnesia. Cualquier cosa nos confunde, a unos más y a otros menos, pero nos confunde. Si en Estados Unidos –con todo su desarrollo económico, científico, sus grandes universidades, sus medios masivos de comunicación tan sofisticados, etc.– dos de cada cinco estadounidenses no saben qué partido –y sólo hay dos partidos– controla su parlamento, ni saben dónde están los países del mundo –Robert S. Erikson y otros (1988). American Public Opinion. Nueva York, Macmillan. Tal vez sí tengan una noción geográfica de aquéllos países a los que han atacado y a los que van a atacar–, y las mentiras y los crímenes internacionales de su partido gobernante y de su presidente, George Bush, así como los desastres económicos, las terribles crisis financieras, de alcances internacionales y la recesión (
    <a href="http://www.jornada.unam.mx/2008/12/02/index.php?section=opinion&amp;article=022o1eco">http://www.jornada.unam.mx/2008/12/02/index.php?section=opinion&amp;article=022o1eco</a>
    &#160;,
    <a href="http://www.jornada.unam.mx/2008/12/02/index.php?section=economia&amp;article=018n1eco">http://www.jornada.unam.mx/2008/12/02/index.php?section=economia&amp;article=018n1eco</a>
    &#160;,
    <a href="http://estadis.eluniversal.com.mx/notas/559569.html">http://estadis.eluniversal.com.mx/notas/559569.html</a>
    &#160;,
    <a href="http://www.abc.es/20081202/economia-economia/economia-estados-unidos-esta-20081202.html">http://www.abc.es/20081202/economia-economia/economia-estados-unidos-esta-20081202.html</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://www.elclarin.cl/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=14114&amp;Itemid=47">http://www.elclarin.cl/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=14114&amp;Itemid=47</a>
    &#160;), creados por ambos, es decir gobierno y presidente, son de dominio público (Greenspan, 2007; McClellan, 2007; Krugman, 2004; Krugman, 2008); y en España, todavía hoy, en el siglo XXI, los criterios, incluso de las clases “culturalmente altas” (?), que se tienen generalmente acerca de América Latina y de otros pueblos, sus dirigentes, sus religiones, sus capacidades bélicas, sus estrategias y tácticas, que se tienen acerca de los protocolos y las etiquetas más elementales, en verdad dan risa (Ruano, 2007b)..., ¿o pena? Entonces imaginemos cómo andan las opiniones (?) por acá por Iberoamérica. La mayoría de los nefastos acontecimientos mundiales que se han producido a finales del siglo XX y en lo que va del siglo XXI –en donde todos estamos involucrados, de una u otra manera–, nos dicen que, en promedio y en todos los sentidos: social, político, económico, cultural, etc., las opiniones que se dan tanto en países desarrollados como países subdesarrollados con cierta relevancia, y en este caso específico me refiero a toda Iberoamérica, son ciegas, son opiniones evidentemente ciegas, cargadas de incertidumbres, dudas, desconocimientos, mitos, falsedades, ignorancias y estupideces... Al respecto no hay duda: [...] todos los profesionales del oficio [periodistas y comunicólogos] saben, en el fondo, que la gran mayoría de los interpelados no sabe casi nada de las cuestiones sobre las que se le preguntan [...] Se puede pensar: ¿qué diferencia hay si no se saben estas cosas? En sí misma, hay muy poca diferencia; pero es enorme si estas lagunas elementales se interpretan como indicadores de un desinterés generalizado. El argumento es que si una persona no sabe ni siquiera estas cosas [las cosas elementales del mundo inmediato que le circunda], con mayor razón no tendrá noción alguna de los problemas por simples que sean (Sartori, 2002: 81). Un ejemplo de lo anterior son las votaciones electorales latinoamericanas, todas ligadas, de una manera u otra, a seguros o supuestos fraudes electorales. Partamos de que, como sabemos ya por estar más que demostrado, por la experiencia nuestra de cada día, durante siglos, los fraudes electorales en el mundo entero, en toda América, y en este caso en Iberoamérica –claro que en algunos países esto es, de manera simiesca, burlona y ridícula, mucho más evidente–, están a la orden del día. Si en Estados Unidos, un país lleno de cerebros brillantes, de universidades reconocidas mundialmente, de medios masivos de comunicación de todo tipo y con los alcances más inconcebibles, de redes de control, investigación y espionaje con alcances internacionales como la CIA y el FBI, etc., un país en donde un fraude, una “transa” –como se dice en México–, un acto corrupto de alto impacto, puede costar muy caro, los fraudes electorales, que alteran cualquier tipo de votación, al nivel que sea, se producen de un día para otro, como sucedió, por ejemplo, con el fraude electoral electrónico generado por un programa realizado en 2000 por Clinton Eugene Curtis, lo que puede verse en el siguiente video:&#160;
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=4IfSVQK7Jvo">http://www.youtube.com/watch?v=4IfSVQK7Jvo</a>
    &#160;. Si en Rusia los fraudes electorales están a la orden del día (
    <a href="http://es.noticias.yahoo.com/rtrs/20071203/tts-rusia-eleccionesca02f96_1.html">http://es.noticias.yahoo.com/rtrs/20071203/tts-rusia-eleccionesca02f96_1.html</a>
    ,
    <a href="http://www.milenio.com/index.php/2007/12/02/156579/">http://www.milenio.com/index.php/2007/12/02/156579/</a>
    &#160;,
    <a href="http://www.wradio.com.mx/nota.asp?id=514929">http://www.wradio.com.mx/nota.asp?id=514929</a>
    &#160;), entonces imaginemos qué no pasará en América Latina, una “tierra de nadie”, que se pasea entre países y regiones tercermundistas y cuartomundistas...; pero tenemos que destacar aquí que el resultado del referéndum de Venezuela 2007 nos dejó con la boca abierta... ¡Inconcebible para un país en donde “dizque” hay un régimen autoritario, una dictadura! ¿Acaso se nos olvidó ya cómo se producen las elecciones, las campañas, los referendos, cómo se toman las decisiones, en los gobiernos militaristas y castrenses del mundo, de América, de España y Portugal, en las dictaduras militares, en las “pseudodemocracias”, en las “diz que democracias”, en las “democracias débiles”, en las “dictablandas”, en las “dictaduras perfectas”, en las “dictaduras imperfectas”, en los contextos de “guerras frías”, de “guerras civiles frías”...? ¡Ahhhh, con esta memoria de nosotros los latinoamericanos...! Aquí en Iberoamérica siempre nos hemos preocupado –o por lo menos así parece dados los “mitotes” o alborotos que armamos en este sentido– porque la gente vote, porque vaya a las urnas a votar. Ahora bien, ¿es éste solamente el problema?, ¿votar para qué, por quién? Para nada... Una cosa es ir a votar como el burro que tocó la flauta y otra cosa es saber votar, es decir “elegir”, algo que no sabe hacer el iberoamericano. Si hay alguna duda al respecto, sencillamente veamos cómo estamos en toda Iberoamérica, en su conjunto y al nivel de cada país en concreto, antes y ahora, comparémonos con otros continentes y con otros megapaíses, como China, la India... Por eso las votaciones latinoamericanas, por mayoritarias que sean, seguirán siendo ciegas, porque no se sabe elegir, no se está preparado para elegir. ¡Son tantos factores, de todo tipo, los que afectan de manera negativa estas elecciones o campañas! Los siete parámetros dados más arriba siempre han estado –y siguen estando– influidos por: 1. La historia, 2. La ubicación geográfica del grupo social, 3. Los estilos de vida, 4. El liderazgo, 5. La edad. Cómo imaginar que las sociedades videntes pueden establecer sistemas de calidad de vida aptos para invidentes cuando, inclusive en los grupos sociales más calificados, los problemas de la calidad de vida todavía no se resuelven. Si nos hacemos la pregunta de ¿qué es lo más importante para mejorar la calidad de vida de los seres humanos?, la respuesta más sensata debería ser: el hombre. Todos los cambios que se hacen en el medio circundante, en la sociedad, carecerían de sentido si no estuvieran destinados a beneficiar al hombre. Los cambios se producen en el medio sólo si el ser humano siente la necesidad de hacerlo. Para que un proceso de cambio se dé se requiere de la voluntad del individuo; por eso, dentro del proceso de mejoramiento de la calidad el hombre juega el papel protagónico. Si una persona adquiere valores de calidad, sus actos serán de calidad y empezará a aportar su grano de arena en la comunidad, dentro del grupo, al nivel del país, estado, región, institución. Los desposeídos de valores de calidad no saben lo que es eso. No podemos dejar “el cambio democrático” en las manos de los desposeídos de esos valores de calidad.
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    <b>CICLOTIMIA</b>
    : Constante inestabilidad del estado de ánimo, con presencia de periodos de depresión y de euforia o alegría o contentura o satisfacción.
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    <b>CONCIENCIA DE GRUPO O CONCIENCIA DE CLASE O CONCIENCIA DE RANGO O JERARQUÍA</b>
    :
    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/conocer-adecuadamente-las-sociedades-y/19j6x763f3uf8/137">http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/conocer-adecuadamente-las-sociedades-y/19j6x763f3uf8/137#</a>
    &#160;Es decir, el deseo de suprimir los desacuerdos por todos los medios y adaptarse al punto de vista del líder, siempre está presente en la sincronía interaccional. Ya la Bruyère (1998:72, 179 y 186) hablaba al respecto en la Francia del 1688: [...] los grandes gustan de los excesos y los pequeños de la moderación; aquéllos tienen el gusto de dominar y de mandar, y éstos el placer y aun la vanidad de servir y obedecer [de adular]; los grandes son rodeados, saludados, respetados; los pequeños rodean, saludan, se posternan [...] Hay hombres por naturaleza inaccesibles, y que por lo común son precisamente de quienes dependen y a quienes necesitan los demás. Semejantes al azogue y siempre en movimiento, brincan, gesticulan y se agitan; truenan y despiden llamas como las figurillas de cartón que se presentan en las fiestas populares, y apagándose en fin, vienen a caer y a hacerse por su caída tratables, pero inútiles [...] [Y en todos los lugares] las mismas pasiones, las mismas flaquezas, las mismas pequeñeces, las mismas turbaciones de espíritu, las mismas diferencias en las familias y entre los prójimos, las mismas envidias, las mismas antipatías; por todas partes nueras y suegras, maridos y mujeres, divorcios, rompimientos y fingidas reconciliaciones; por todas partes malos humores, cóleras, parcialidades, chismes y lo que se llama malos discursos [...]
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    <b>CUBANISMO O CUBANISMOS</b>
    :
    <a href="http://knol.google.com/k/cubanismo-o-cubanismos">http://knol.google.com/k/cubanismo-o-cubanismos#</a>
    &#160;En el caso del idioma español hablado y escrito en Cuba, y en la literatura cubana, ya sea ésta artística, periodística o científico-técnica, aparecen el cubanismo o los cubanismos (véase, por ejemplo: Diccionario provincial de voces cubanas y Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas, de Esteban Pichardo; Léxico cubano, de Juan M. Dihígo; Catauro de cubanismos, de Fernando Ortiz Fernández; Diccionario del español de Cuba: español de Cuba-español de España, de Gunther Haensch y Reinhold Werner; Diccionario botánico de nombres vulgares cubanos, de Juan Tomás Roig y Mesa; Un guacalito de cubanismos, de Juan Marinello Vidaurreta; El habla popular cubana de hoy, de Argelio Santiesteban; De lo popular y lo vulgar en el habla cubana, de Carlos Paz Pérez), que son aquellas palabras o lexías o unidades léxicas o giros o estilos lingüísticos o significados particulares o realias o culturemas o puntos ricos propios del país de Cuba y de los cubanos, en su historia y actualidad, tanto de los cubanos residentes dentro de Cuba como de los cubanos residentes fuera de Cuba, sobre todo en Estados Unidos de Norteamérica, tanto al nivel de la lengua hablada como al nivel de la lengua escrita y la literatura cubana, y que constituyen o pueden constituir un problema de entendimiento y comunicación tanto al nivel de todos los hablantes y lectores de lengua española como al nivel de los mismos usuarios del español cubano, debido a que dentro de la misma Cuba aparecen estos cubanismos como variedad lingüística en absolutamente todas las provincias y regiones del país, en los geolectos cubanos, y también en los diferentes grupos de usuarios lingüísticos en los diversos estratos culturales y grupos sociales, es decir los sociolectos. Además, en el dialecto del español de Cuba aparecen otras muchas influencias de otras lenguas, como el inglés, el francés y el ruso. En el caso de la influencia de la lengua rusa en Cuba ( Ruano Faxas:&#160;
    <a href="http://cat.inist.fr/?aModele=afficheN&amp;cpsidt=6848367">http://cat.inist.fr/?aModele=afficheN&amp;cpsidt=6848367</a>
    &#160;,
    <a href="http://openlibrary.org/b/OL22662045M/%22Rusismos-en-el-espa%C3%B1ol-de-Cuba.-Un-estudio-socioling%C3%BC%C3%ADstico%22.-En-Estudios-de-Ling%C3%BC%C3%ADstica-Aplicada-(M%C3%A9xico),-No.-15-y-16,-pp.-234-239">http://openlibrary.org/b/OL22662045M/%22Rusismos-en-el-español-de-Cuba.-Un-estudio-sociolingüístico%22.-En-Estudios-de-Lingüística-Aplicada-(México),-No.-15-y-16,-pp.-234-239</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://openlibrary.org/b/OL22662038M/%22Socioling%C3%BC%C3%ADstica-y-traducci%C3%B3n:-presencia-de-rusismos-y-sovietismos-en-el-l%C3%A9xico-cubano%22.-En-Actualidades-de-la-Informaci%C3%B3n-Cient%C3%ADfica-y-T%C3%A9cnica,-Academia-de-Ciencias-de-Cuba,-No.-3-(140),-pp.-132-150">http://openlibrary.org/b/OL22662038M/%22Sociolingüística-y-traducción:-presencia-de-rusismos-y-sovietismos-en-el-léxico-cubano%22.-En-Actualidades-de-la-Información-Científica-y-Técnica,-Academia-de-Ciencias-de-Cuba,-No.-3-(140),-pp.-132-150</a>
    &#160;y
    <a href="http://openlibrary.org/b/OL22662003M/Panorama-de-la-lengua-espa%C3%B1ola">http://openlibrary.org/b/OL22662003M/Panorama-de-la-lengua-española</a>
    &#160;), creemos necesario destacar lo concerniente a los “rusismos” y a los “sovietismos”. Véase RUSISMOS Y SOVIETISMOS:
    <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/rusismo-o-rusismos-y-sovietismo-o/19j6x763f3uf8/7">http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/rusismo-o-rusismos-y-sovietismo-o/19j6x763f3uf8/7#</a>
    &#160;[...]
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    <b>CULTURA</b>
    :
    <a href="http://knol.google.com/k/por-qu%C3%A9-unos-ganan-y-otros-pierden-hablemos-un-poco-acerca-de-las-relaciones">http://knol.google.com/k/por-qu%C3%A9-unos-ganan-y-otros-pierden-hablemos-un-poco-acerca-de-las-relaciones#</a>
    &#160;,
    <a href="http://knol.google.com/k/abordando-el-tema-del-miedo-el-temor-y-el-terror-en-sus-contextos-situacionales">http://knol.google.com/k/abordando-el-tema-del-miedo-el-temor-y-el-terror-en-sus-contextos-situacionales#</a>
    &#160;El termino “cultura” es multidiscursivo, es decir que se emplea con muy variadas significaciones y en contextos discursivos muy disímiles. A su vez, son muchas ciencias y ramas científicas las que emplean este término ya sea para designar fenómenos concretos de sus respectivos ámbitos científicos o para designar fenómenos concretos de otras ciencias y ramas en las que se apoyan según las circunstancias discursivas. Las ciencias sociales y las ciencias humanísticas hacen muy variados usos, usos polisemánticos, de este término, por lo que, según las ciencias, las ramas científicas, los autores clásicos, las escuelas científicas, las épocas, etc., se deben emplear los diccionarios científicos especializados. La palabra “cultura”, de raíz latina, en un principio hizo referencia a la agricultura; ésta, la palabra cultura, era un vocablo de uso común, del lenguaje popular, que pasó al uso especializado, a la terminología: de palabra se transformó en término (Ruano, 1984; Ruano, 1989). En la actualidad, y de manera general, el término “cultura” posee dos significados. En su acepción antropológica y sociológica quiere decir que todo ser humano vive en la esfera de su cultura. Si el hombre es, como es, un animal simbólico, de ello deriva eo ipso que vive en un contexto coordinado de valores, creencias, conceptos y, en definitiva, de simbolizaciones que constituyen la cultura. Así pues, en esta acepción genérica también el hombre primitivo o el analfabeto poseen cultura. Y es en este sentido en el que hoy hablamos, por ejemplo, de una cultura del ocio, una cultura de la imagen y una cultura juvenil. Pero cultura es además sinónimo de “saber”: una persona culta es una persona que sabe, que ha hecho buenas lecturas o que, en todo caso, está bien informada. En esta acepción restringida y apreciativa, la cultura es de los “cultos”, no de los ignorantes (Sartori, 2002: 42-42). Para más información en torno a la significación de la palabra “cultura”, véanse los textos de Denys Cuche y de J. S. Kahn.
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    <b>DECODIFICACIÓN ABERRANTE</b>
    : Se produce cuando un mensaje es codificado de acuerdo con un determinado código y se le decodifica por medio de otro. Como consecuencia de ello, el sentido recibido diferirá del que se intentaba transmitir.
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    <b>DEMENCIA SENIL</b>
    : Se refiere a la pérdida o el deterioro de la memoria en un corto plazo, lo que, claro está, afecta grandemente a la conducta y la interrelación en las esferas pública, laboral e íntima, por lo que se le impide al afectado llevar una vida normal. Se ha planteado que, por muy variadas causas, la demencia senil es bastante común entre los latinos, y que puede aparecer hasta con 15 años de anticipación en comparación con pacientes de otros grupos étnicos o razas.
  </p>
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    <b>DEMENCIA VASCULAR</b>
    : También llamada
    <b>DEMENCIA POR INFARTO MÚLTIPLE</b>
    y
    <b>DEMENCIA MULTIINFARTO</b>
    : Tiene un crecimiento muy grande en la actualidad. Al respecto puede consultarse, por ejemplo:
    <a href="http://www.diariosalud.net/content/view/106/458/">http://www.diariosalud.net/content/view/106/458/</a>
    &#160;,
    <a href="http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=1873">http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=1873</a>
    &#160;y
    <a href="http://yahoomx.drtango.com/enciclopedia/newsdetail.asp?articleid=611102">http://yahoomx.drtango.com/enciclopedia/newsdetail.asp?articleid=611102</a>
    &#160;. Se refiere a problemas relacionados con la cognición, con la pérdida del conocimiento, con el deterioro de la función mental, con el deterioro o pérdida de la memoria, con la pérdida del juicio, debido a afectaciones cerebrovasculares producidas por múltiples factores. Las personas que la padecen, que en determinados países pueden llegar a conformar un elevado índice poblacional debido a factores ecosistémicos, hereditarios, de alimentación y por falta de una adecuada atención médica preventiva, pueden presentar bruscos cambios de ánimo y con ello variaciones fuertes en sus lenguajes verbo-corporales, alucinaciones, delirios, confusiones, frustraciones, ansiedades, desorientaciones, falta de espontaneidad, risas y llantos involuntarios y fuera de contexto, bipolaridad o inestabilidad emocional, retraimiento interrelacional, etc.
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    <b>DISGRAFÍA</b>
    : Síndrome caracterizado por la presencia de la escritura defectuosa sin causas o trastornos aparentes intelectuales o neurológicas. Se conocen dos tipos de disgrafía: la motriz, que se caracteriza por la motricidad deficiente y la específica, que se caracteriza por la mala o deficiente percepción –consúltese en este mismo texto “percepción”–, entre otras cosas.
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    <b>DISLEXIA</b>
    : Se llama dislexia a los problemas, a las dificultades, para leer y escribir con normalidad, de manera normal... Como se asocia este tremendo y desagradable problema con la memoria, pues entonces vemos que los individuos que la padecen tienen problemas de coordinación, que no coordinan bien, y hay desorganización en sus movimientos, en sus gestos, en la lectura... Las personas afectadas por dislexia, es decir los disléxicos, están conscientes, en mayor o menor medida, de su padecimiento y esto les crea muchos problemas comunicacionales... También los receptores de sus comunicaciones, es decir las personas que interrelacionan con ellos, se sienten mal en estas situaciones comunicativas, porque observan que “algo” no está funcionando bien, porque hay rupturas de códigos... La dislexia se clasifica en dos tipos: 1. dislexias adquiridas o alexias y 2. dislexias evolutivas o dislexias propiamente dichas. Hay investigaciones que demuestran que por lo menos ciertas dislexias son hereditarias, que familias enteras la padecen... Las dislexias más conocidas son las dislexias evolutivas o dislexias propiamente dichas, que a su vez se dividen en dos: 1. dislexia fonológica, y aquí vemos los problemas en la adquisición y el uso de grafemas-fonemas, es decir que lo que se escribe no se pronuncia bien y 2. dislexia superficial, que es cuando hay lentitud, cuando no hay liquidez, fluidez, a la hora de reconocer las palabras..., las palabras se ven turbias, no se reconocen bien...
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    <b>DISMORFOBIA</b>
    :
    <a href="http://knol.google.com/k/belleza-y-fealdad">http://knol.google.com/k/belleza-y-fealdad#</a>
    &#160;La dismorfobia es una enfermedad, es un desequilibrio siquiátrico; es fobia, temor o rechazo a la fealdad. Se padece dismorfobia cuando se entra en conflicto con la apariencia física personal, en particular, y con la misma persona y la raza a la que se pertenece, en general, y así se buscan constantemente defectos en el cuerpo, en la imagen, en el imagotipo, en el tipo de personalidad, que pueden ser reales o no, considerando los parámetros y las exigencias de belleza y de “buena imagen” modernos, actuales, de moda, lo que conduce al afectado, al enfermo, al dismorfóbico, a un desequilibrio sicológico marcado por la “obsesión” de cambiar su figura por el medio o los medios que sean. La vida del dismorfóbico gira en torno a los cirujanos plásticos, a los fisicoculturistas, a los gimnasios, a los dietistas o dietólogos, a las dietas, a los cosmiatras o cosmetólogos, a los dermatólogos, a los asesores de imagen, a los múltiples y variados productos de belleza, a la ropa, a la vanidad, etc. Indiscutiblemente, la vida de los dismorfóbicos es obsesiva y triste, debido principalmente a que el afectado presenta una elevada falta de autoestima, de respeto por sí mismo. En determinados casos, la conducta del dismorfóbico puede ser repugnante, repulsiva, antipática, debido a que todos sus temas de conversación se convierten en un auténtico culto a la personalidad y al físico, dejando a un lado los tantos y maravillosos temas de la vida y la convivencia humanas, en especial en las sociedades avanzadas, desarrolladas, civilizadas, globalizadas, cultivadas... Con bastante frecuencia el afectado de dismorfobia pone en riesgo la propia vida al someterse a tratamientos corporales invasivos, sobre todo cuando estos tratamientos se realizan en países atrasados y por profesionales inexpertos, faltos de ética profesional, novatos o carentes del talento científico y artístico requerido para trabajar la imagen física del cuerpo humano. En el entorno o mundo circundante del dismorfóbico siempre están presentes las negativas barreras raciales o étnicas, las barreras imagológicas, las barreras genotípicas y fenotípicas, etc., que desgraciadamente siempre vienen acompañadas de las terribles barreras y limitaciones psicológicas y sociológicas, todo lo cual se refleja, evidentemente, en los actos comunicativos verbo-corporales interaccionales cotidianos y en los protocolos y las etiquetas. La vida convulsa, incierta y confundida de la mayoría de nuestras “¿sociedades modernas?” conduce a una buena cantidad de personas, en especial a los jóvenes y mucho más especialmente a las jóvenes, a las muchachas, a las hembras, a las mujeres, a tomar los caminos fáciles pero en extremo peligrosos, desde todos los puntos de vista, para tener una imagen física atractiva o “supuestamente atractiva” –aquí tenemos que destacar que en una inmensa cantidad de casos, sobre todo en los países en donde la cirugía estética no es más que un negocio de ventorrillo, un negocio tianguero, las cirugías estéticas mal hechas, o que por las características biológicas particulares del paciente han tenido complicaciones, han deformado grotescamente los rostros de las personas, como se puede apreciar claramente en el mundo artístico y hasta inclusive en concursos de belleza como Miss Universo y Miss Mundo, y que hay países en donde estas cirugías estéticas mal hechas, con resultados deplorables, han llegado a transformarse en una verdadera comparsa de cuerpos distorsionados, de imágenes físicas distorsionadas, de imágenes corporales deformadas–, como se muestra en la impactante y de elevado rating –en español “cuota de pantalla”– serie televisiva colombiana, vista a nivel internacional en muchos otros países aparte de Colombia, como en Estados Unidos, España, etc., llamada Sin tetas no hay paraíso, basada en el best seller –en español “superventas”– homónimo del escritor y guionista colombiano Gustavo Bolívar Moreno. Afortunadamente muchos países, instituciones, organizaciones y grupos sociales han comenzado a reaccionar positivamente en torno a los conceptos de belleza y en general acerca de la valoración del cuerpo humano, de la imagen corporal. Así, por ejemplo, España, Italia, Brasil, entre otros países, han creado leyes que sancionan a los grupos e individuos que estimulan la extrema delgadez, la anorexia, la bulimia, la ortorexia, entre las y los modelos. En Asia son comunes las protestas contra todo tipo de publicidad que estimule estas terribles enfermedades, generalmente frecuentes en mujeres blancas de clases socioeconómicas media y alta. Recientemente, la marca comercial de productos para el cuidado personal Dove ha lanzado una campaña publicitaria que busca cambiar los criterios de valoración de la imagen corporal en Occidente. Al respecto consúltese la siguiente página en Internet:
    <a href="http://www.doveproage.com/">www.doveproage.com</a>
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    <b>DISONANCIA COGNITIVA</b>
    : (Festinger, 1957; Festinger, 1975). Es decir, aquellos procesos comunicativos “cuando nos vemos enfrentados con una situación en la cual alguien no se comporta de forma acorde con nuestros estereotipos y prejuicios” (Ellis y McClintock, 1993:48).
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    <b>DISTIMIA</b>
    : Es una variante menor de la DEPRESIÓN, refleja un estado de ánimo de depresión crónica que a veces aparece solamente en ciertos períodos, como la Navidad.
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    <b>DROGADICCIÓN</b>
    : La drogadicción ha sido y es un tremendo e histórico problema, con una tremenda historia también: Elisa Guerra Doce (2006). Las drogas en la prehistoria: evidencias arqueológicas del consumo de sustancias psicoactivas en Europa. Barcelona, Bellaterra; Antonio Escohotado (1999). Historia de las drogas. Madrid, Espasa-Calpe; Sadie Plant (2001). Escrito con drogas. Barcelona, Destino. La drogadicción constituye un terrible problema para la normal y saludable comunicación humana.
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    <b>EFECTO AUREOLA</b>
    : La condición social, cultural, la entropía –desorden en el sistema comunicativo, incertidumbre de la naturaleza de un mensaje–, los efectos aureolas –que, habitualmente, son falsos, por supuesto; que se producen cuando al observar una cualidad considerada como buena por nosotros, o viceversa, nos hace ver un halo o aureola de otras buenas cualidades alrededor que pueden ser tan ilusorias como el anillo de luz que rodea a la luna, como cuando al ver a alguien que presenta rasgos obvios físicos, raciales, de vestimenta, lenguaje o apariencia general que nos sugieren que es de “nuestro tipo ideal”, tendemos a encontrar entonces a esa persona aceptable y a asumir que manifestará todas las cualidades que a nosotros personalmente nos gustan o admiramos (Ellis y McClintock, 1993:44-47)–, la condición dialectal –y me refiero a las dos principales: la geolectal y la sociolectal– y sociolingüística general del receptor de la imagen cuenta, y cuenta mucho a la hora de interpretar la imagen, las imágenes. Es por esto que creo necesario hablar un poco acerca de la diferencia que veo entre una ceguera como patología y una ceguera como síndrome social. Cuando una imagen presenta un rasgo o característica que nos parece positivo, adecuado, bonito o agradable, entonces es muy posible que valoremos todo lo demás de manera positiva. Este es el llamado EFECTO HALO. Cuando una imagen presenta un rasgo o característica que nos parece negativo, inadecuado, feo o desagradable, entonces es muy posible que valoremos todo lo demás de manera negativa. Éste es el llamado
    <b>EFECTO HORN</b>
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    <b>EMPATÍA</b>
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    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/por-qu%C3%A9-la-gente-no-se-acepta-y-se/19j6x763f3uf8/73">http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/por-qu%C3%A9-la-gente-no-se-acepta-y-se/19j6x763f3uf8/73#</a>
    &#160;La empatía es un estado mental en el que uno mismo se identifica o se siente en el mismo estado de ánimo que otro grupo o persona. La apatía o impasibilidad de ánimo –popularmente conocido como “pachorra”–, es ese estado en que el individuo no se altera ante nada, no muestra emoción o turbación ante nada. Recomendamos la consulta de: Arthur Ciaramicoli (2000).
    <i>El poder de la empatía</i>
    . España, Vergara. “La empatía consiste en una comprensión respetuosa de lo que los demás experimentan. El filósofo chino Chuang-Tzu declaró que la verdadera empatía requiere escuchar con todo el ser: ‘Escuchar simplemente con los oídos es una cosa. Escuchar con el entendimiento es otra distinta. Pero escuchar con el alma no se limita a una sola facultad, al oído o al entendimiento. Exige vaciar todas las facultades. Y cuando las facultades están vacías, entonces es todo el ser el que escucha. Entonces se capta de manera directa que aquello que se tiene delante jamás podrá oírse a través del oído ni comprenderse con la mente’. En nuestra relación con los demás sólo se produce la empatía cuando hemos sabido desprendernos de todas las ideas preconcebidas y todos los prejuicios” (Rosenberg, 2000: 107-108). Queda claro que las personas que tienen empatía están mucho mejor equipadas para percibir los mensajes sociales, espirituales, afectivos, por sutiles que sean, que muestran o indican lo que los demás necesitan, procuran, quieren. La carencia de empatía tiene sus resultados desastrosos en la familia, en las relaciones de pareja –lo que conduce con mucha frecuencia a la soltería, algo evidente en los 7.5 millones de mujeres mexicanas que viven solas, según INEGI (Barragán, 2003)–, en el matrimonio –con su desenlace en el divorcio, especialmente en aquellos casos cuando la mujer no es capaz de detectar y de decodificar a tiempo “los mensajes de la infidelidad” (Houston, 2002)–, en las relaciones amistosas, y en profesiones como la docencia, la administración, la dirección gubernamental, las ventas y en recepcionistas y secretarias. ¡Dios nos libre de una secretaria sin empatía, apática; pero que más nos libre de una pareja indiferente! El matrimonio y la pareja han tenido a través de la historia, y específicamente en América, características diferentes, rasgos diferentes, relaciones diferentes, funciones diferentes (Robichaux, 2003). Hoy los “lenguajes matrimoniales” en nuestras culturas mestizas distan en mucho de aquellas formas de relaciones de parejas del período prehispánico, del período colonial, del período independentista, etc. En nuestros días uno de los problemas más comunes que afecta la relación de la pareja, la empatía de la pareja, es la anorgasmia, es decir la ausencia o insuficiencia de orgasmo en el curso del acto sexual, un problema que afecta a más del 50% de las mujeres mexicanas, y que puede erradicarse a través de tratamientos científicos especializados y hasta a través de tratamientos espirituales-religiosos, según el uruguayo radicado en Suecia Carlos Bebeacua, llamado “El Cardenal de la Iglesia de la Virgen del Orgasmo”, que ha fundado en Suecia la “Iglesia de la Virgen del Orgasmo”, que también está	
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			<p>[&#8230;] A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas &#8230; https://ruanofaxas.wordpress.com/article/a-proposito-de-la-imagen-publica-por-19j6x763f3uf8-186/ [&#8230;]			</p>
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