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				<article-title><bold>A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE III</bold></article-title>
				<subtitle><bold>ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Partes de conferencias, seminarios y talleres del imagólogo, paisólogo, filólogo y lingüista Fernando Antonio Ruano Faxas</bold></subtitle>
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						<surname>Fernando Antonio</surname>
						<given-names>Ruano Faxas</given-names>
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				<pub-date pub-type="ppub">
					<day>9</day>
					<month>4</month>
					<year>2012</year>
				</pub-date>			<abstract>
					<title>Abstract</title>
					<p>[...] La historia ha conocido múltiples épocas bárbaras. A veces, ignoramos las razones de su advenimiento [...] Otra vuelta hacia atrás fue la del Medievo europeo, que duró diez siglos durante los cuales Occidente se olvidó de casi todo su legado antiguo; la tierra volvió a ser plana, la ignorancia triunfó sobre la ciencia, el desorden sobre el orden, el fanatismo y la superstición sobre la reflexión filosófica. No se volvió a la naturaleza: se accedió a la barbarie. ¿Qué es lo que lleva a la destrucción de la civilización? Los pueblos son frágiles, hay que respetar sus equilibrios. Si se obliga a un pueblo que se encuentra aún viviendo en el siglo XII, a pasar en muy poco tiempo al siglo XXI, se rompen sus equilibrios. Si se maneja el lenguaje del odio sistemático, si se destruyen sus instituciones mediadoras y el respeto y la confianza que se tenían en ellas, también se rompen los equilibrios (Antaki, 2000) [...]

[...] A veces tal pareciera que todos los más célebres estúpidos e imbéciles, hombres o mujeres o “tercer sexo” o “indefinidos”, se concentran en un mismo pueblo, en un mismo país, en un mismo contexto, en un mismo momento para la toma de decisión de alguna cosa trascendental, en especial en el ámbito político-gubernamental-diplomático, en el ámbito de la actividad económico-mercantil-financiero-bancaria, en el ámbito de la educación y la salud pública [...]</p>
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  <p>
    <b>CONTINUACIÓN DE LA PARTE II:</b>
    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-prop%C3%B3sito-de-la-imagen-p%C3%BAblica-por/19j6x763f3uf8/186">
      <b>http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-prop%C3%B3sito-de-la-imagen-p%C3%BAblica-por/19j6x763f3uf8/186#</b>
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        <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2012/04/ruano-faxas-fanticos-jan-luyken-holanda-1649-17129.jpg" width="641" height="480" />
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    <b>ESTUPIDEZ E IMBECILIDAD</b>
    : Dentro de los grandes problemas que afectan a la comunicación verbo-corporal tenemos que considerar a la estupidez y a la imbecilidad y los por cientos de estúpidos e imbéciles y sus terribles alcances en contextos, tanto al nivel de situaciones socioeconómicas y socioculturales periféricas, limitadas, subdesarrolladas, presociales o tercermundistas y cuartomundistas como al nivel de situaciones desarrolladas, globalizadas o mundializadas, lo que es todavía mucho peor, lo que constituye un clarísimo rasgo de involución social, de atraso social y de estupidez generalizada o mancomunada, la trascendencia e implicaciones de las mentiras y los mitos (Paz, 1943; Sefchovich, 2008; Ruano y Rendón, 2009,
    <i>Parafernalia de la mentira en América. El arte de la mentira en el discurso verbal y corporal en Iberoamérica</i>
    , en
    <a href="http://openlibrary.org/b/OL22647949M/Parafernalia-de-la-mentira-en-Am%C3%A9rica">http://openlibrary.org/b/OL22647949M/Parafernalia-de-la-mentira-en-Am%C3%A9rica</a>
    &#160;). A veces tal pareciera que todos los más célebres estúpidos e imbéciles, hombres o mujeres o “tercer sexo” o “indefinidos”, se concentran en un mismo pueblo, en un mismo país, en un mismo contexto, en un mismo momento para la toma de decisión de alguna cosa trascendental, en especial en el ámbito político-gubernamental-diplomático, en el ámbito de la actividad económico-mercantil-financiero-bancaria, en el ámbito de la educación y la salud pública, en el ámbito de la barbarie y el terrorismo, etc. Para considerar el panorama de la estupidez y la imbecilidad y sus trascendencias en la historia y en las conductas, los actos y las decisiones de los seres humanos, véase por ejemplo: Erasmo de Rotterdam (2004).
    <i>Elogio de la estupidez</i>
    . Madrid, Akal; Carlo M. Cipolla (2007).
    <i>Allegro ma non tropo: las leyes fundamentales de la estupidez humana</i>
    . Barcelona, Crítica; José Luis Trueba (2008).
    <i>La tiranía de la estupidez. Los otros rostros del siglo XXI</i>
    . México, Taurus; Matthijs van Boxsel (2003).
    <i>Enciclopedia de la estupidez</i>
    . Madrid, Síntesis; Robert Musil y Johann Erdmann (2007).
    <i>Sobre la estupidez</i>
    . Madrid, Abada; Gabriel Sala (2007).
    <i>Panfleto contra la estupidez contemporánea</i>
    . Pamplona, Laetoli; José Antonio Marina (2004).
    <i>La inteligencia fracasada. Teoría y práctica de la estupidez</i>
    . Barcelona, Anagrama; Kathryn Petras y Ross Petras (2004).
    <i>Estúpidos made in usa: un compendio de la estupidez típicamente estadounidense</i>
    . Barcelona, Ediciones B; Gustave Flaubert (1995).
    <i>Estupidario. Diccionario de prejuicios</i>
    . Madrid, Valdemar; Mortimer Feinberg y John Tarrant (1999).
    <i>¿Por qué hay personas inteligentes que hacen estupideces?: los mayores errores empresariales, ¿por qué suceden y como podrían evitarse?</i>
    Barcelona, Granica; Mauricio Wiesenthal (1999).
    <i>Galería de la estupidez</i>
    . Barcelona, Salvat Editores; Pedro Voltes Bou (1999).
    <i>Historia de la estupidez humana</i>
    . Madrid, Espasa-Calpe; Salvador Sostres (1999).
    <i>Libro de los imbéciles</i>
    . Madrid, Edhasa; Pino Aprile (2006).
    <i>Elogio del imbécil</i>
    . Madrid, Temas de Hoy; Rosa Villacastin (2007).
    <i>Querido imbécil</i>
    . Barcelona, DEBOLSILLO; etc.
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    <b>FANATISMO Y FANÁTICOS</b>
    : Las creencias religiosas, y en especial el fanatismo religioso, del tipo que sea, marcan a los grupos humanos y a las personas en particular, a través del lenguaje verbal y del lenguaje corporal, a través de las señales que envían los lenguajes de manera consciente o de manera inconsciente. En cuanto a la comunicación verbo-corporal, el fanatismo se relaciona directamente con cinco de los nueve tipos de inteligencia: 1. Inteligencia verbal-lingüística, 2. Inteligencia corporal-quinestésica, 3. Inteligencia interpersonal o social, 4. Inteligencia intrapersonal o introspectiva, 5. Inteligencia espiritual o existencial (Ruano, 2006b) [...] Tenemos que partir de que la “formación”, la “educación”, la “instrucción” de una persona, cualquiera que sea ésta, no empieza con el nacimiento y los conocimientos, hábitos y habilidades que va adquiriendo esa persona desde la infancia, pasando posteriormente por la adolescencia, la juventud y la vejez. La educación, la formación de un individuo, empieza justamente en el vientre de la madre –considerando aquí las particularidades genéticas, la herencia, que transmiten madre y padre en el mismo momento de la concepción y las características ecosistémicas del área en que se forma el feto y se desarrolla el niño, lo que, claro está, marcará su vida y su conducta para siempre, de una u otra manera, dentro del cuerpo y fuera del cuerpo, es decir, al nivel de la imagen corporal interna y al nivel de la imagen corporal externa–. Y ya después, cuando los individuos se juntan para formar los pueblos, tenemos que considerar que los pueblos, como los niños, para que crezcan saludables, hermosos, educados, instruidos, respetuosos y competitivos, necesitan de una buena alimentación, del buen aseo y la buena imagen física, de buenos maestros, de buena medicina, de buen deporte, de buenos líderes sociales, políticos y económicos, y finalmente de “buenos vientos huracanados” que alejen la ignorancia, los tabúes, los fanatismos y el analfabetismo. De otra manera, los pueblos, como los niños, siempre tendrán una mala imagen, siempre se verán mal y siempre estarán mal [...] La historia ha conocido múltiples épocas bárbaras. A veces, ignoramos las razones de su advenimiento [...] Otra vuelta hacia atrás fue la del Medievo europeo, que duró diez siglos durante los cuales Occidente se olvidó de casi todo su legado antiguo; la tierra volvió a ser plana, la ignorancia triunfó sobre la ciencia, el desorden sobre el orden, el fanatismo y la superstición sobre la reflexión filosófica. No se volvió a la naturaleza: se accedió a la barbarie. ¿Qué es lo que lleva a la destrucción de la civilización? Los pueblos son frágiles, hay que respetar sus equilibrios. Si se obliga a un pueblo que se encuentra aún viviendo en el siglo XII, a pasar en muy poco tiempo al siglo XXI, se rompen sus equilibrios. Si se maneja el lenguaje del odio sistemático, si se destruyen sus instituciones mediadoras y el respeto y la confianza que se tenían en ellas, también se rompen los equilibrios (Antaki, 2000) [...] Es sencillamente impresionante ver hasta dónde llega la fantasía, la imaginería, el fanatismo, ¿y también la fe?, de una buena cantidad de grupos humanos, tercermundistas y cuartomundistas, pero también primermundistas, por lo menos “al parecer”, en los cuatro puntos cardinales de este planeta. Basta media vez que aparezca “un algo” que dé rienda suelta al mundo maravilloso de la imaginación para que niños y adultos se sientan fascinados por lo sobrenatural, por la magia, por la brujería, por las religiones, por los ritos ocultistas, etc., ejemplo de lo cual es el tremendo éxito que ha tenido en nuestros días toda una serie de libros y filmes acerca de Jarri Potter, inclusive entre grupos supuestamente ultraconservadores y reconocidamente ultracatólicos, ultracristianos, ultrajudaicos, ultramahometanos... Claro que con respecto al “conservadurismo religioso” tenemos que recordar que, como dice el dicho popular, “donde quiera cuecen habas”, muestra de lo cual son algunas de las actuales manifestaciones religiosas sincréticas y no sincréticas en Occidente –no digamos ya en América y en África de manera particular– y las conductas aberradas, antisociales, inmorales y anticristianas dentro de la misma cúpula católica romana, en nuestros países de América, en otros países, dentro del mismo Vaticano, todo lo cual expongo en este mismo libro más adelante. Y esto ni ha sido ni es un secreto: reyes, jefes de estado y de gobierno, políticos, gobernantes, administradores de la justicia y el derecho, científicos, deportistas y directivos del deporte, y por supuesto “el pueblo”, practican en este sentido de las religiones, de las ideas socioconfesionales, de las creencias, del ocultismo, de los “poderes paranormales”, de las “percepciones extrasensoriales”, todo lo que se les ponga por delante, por moda, por confusión, por ignorancia, por desespero, o por “necesidad espiritual” (Río, 2006). Obviamente, también en este sentido América Latina tiene sus “sorpresas” o “secretos a voces” (González Wippler, 1999; Climati, 2003; Pérez, 2003; Ferrándiz, 2004; Wornat, 2005: 38-46; Hernández y Quintero, 2005; Scherer, 2005; Meyer, 2007:58; Gil, 2008). ¡Hasta Hernán Cortés practicaba la magia y las artes sobrenaturales –o por lo menos así lo hacía entender–! (Todorov, 1999:120-121); ¡Hasta Mahoma –según los mahometanos, islamistas o musulmanes– fue embrujado! [...] Con frecuencia se ha hablado acerca del embrujo de Mahoma: “el judío Lucaide embrujó a Mahoma, haciendo nueve nudos en una cuerda que luego habría guardado en un pozo. El profeta Mahoma cayó enfermo pero fue salvado por el ángel Gabriel que le reveló donde estaba guardada la cuerda de los nueve nudos” [...] Los fanatismos religiosos, que tanto daño han hecho y siguen haciendo a toda la Humanidad, están marcando, al igual que en la antigüedad, de manera desastrosa la vida y las relaciones de los seres humanos. Sobre los fanatismos, sus génesis y sus estados actuales en las sociedades, mucho se habla pero en realidad poco se sabe. Para abundar en este tema, recomendamos: F. Javaloy (1984). Introducción al estudio del fanatismo. Barcelona, Universitat de Barcelona [...] Es imposible tratar la vida y la conducta de los seres humanos sin tomar en cuenta las ideas científicas y mítico-religiosas que tienen los hombres acerca de la misma creación, formación y desarrollo de la Humanidad, de sus propias vidas, tanto al nivel de una misma teoría científica como al nivel de una misma teoría socioconfesional, como al nivel de teorías sincréticas, es decir teorías en torno a creaciones, hombres, dioses y diosas, vidas y muertes, que son el resultado de evoluciones lógicas de la historia de la Humanidad, de cambios bruscos en la vida y la cultura de los pueblos, de encuentros de culturas diferentes, de influencias de todo tipo, de sincretismos de todo tipo, de interpolaciones, de agregados, de interpretaciones “varias” y “manipuladoras”, de “batidillos”... (Vallejo, 2007:81-82, 101-104; Ruano, 2003e). Todo esto afecta, claro está, las creencias religiosas de los grupos humanos y de las personas en particular. Así, por ejemplo, se ha hablado con bastante frecuencia y desde hace mucho tiempo ya cómo la vida de varios dioses pueden crear la vida de un dios todopoderoso y omnipotente que controla las mentes, las decisiones, las conductas, los actos de una buena parte de los habitantes del planeta (Vallejo, 2007:101-104, entre muchos otros autores). En este sentido, es necesario destacar que en la actualidad este asunto de cómo la religión o las religiones o las sectas actúan sobre los seres humanos, concretamente en la religión judeo-cristiana, se debate entre creacionistas y evolucionistas, en donde está presente especialmente un elevado desconocimiento y analfabetismo en torno a los orígenes del hombre (Eldredge, 2000; Vallejo, 2007). Los orígenes de los habitantes del Continente Americano tienen una larguísima y compleja historia, ya sea a partir de las teorías del génesis en el período prehispánico o a partir de las teorías del génesis en el período colonial y posterior (Clavijero, 1987:422-442; Ruano, 2003e). Es conocido por todos que la teoría más acertada acerca del poblamiento de América es la de la presencia mongoloide en el área:
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Es0RAo5kyng&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=Es0RAo5kyng&amp;feature=related</a>
    &#160;–; pero todavía hay más antes de la misma llegada de Colón (Menzies, 2004), como se muestra en la siguiente figura [...] Véase:
    <b>LENGUAJES RELIGIOSOS</b>
    en
    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-prop%C3%B3sito-de-la-imagen-p%C3%BAblica-por/19j6x763f3uf8/188">http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-prop%C3%B3sito-de-la-imagen-p%C3%BAblica-por/19j6x763f3uf8/188#</a>
    &#160;[...]
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    <b>FRONTERAS Y ECOSISTEMAS</b>
    :
    <a href="http://knol.google.com/k/consideraciones-en-torno-al-medio-ambiente-los-ecosistemas-la-territorialidad">http://knol.google.com/k/consideraciones-en-torno-al-medio-ambiente-los-ecosistemas-la-territorialidad#</a>
    &#160;,
    <a href="http://knol.google.com/k/consideraciones-en-torno-al-medio-ambiente-los-ecosistemas-la-territorialidad">http://knol.google.com/k/consideraciones-en-torno-al-medio-ambiente-los-ecosistemas-la-territorialidad#</a>
    &#160;[...] Sin duda alguna hoy es urgente estudiar las correlaciones que los paisajes ecosistémicos terrestres y extraterrestres sugieren; y con frecuencia la primera reflexión recaerá sobre las relaciones entre los elementos físicos y los elementos humanos o “elementos con vida”, según sean los casos (Gourou, 1984): ¿acaso no están condicionados directamente estos últimos, es decir los “elementos con vida”, los seres humanos, por aquéllos, es decir por los elementos físicos? Comprender los paisajes, los ecosistemas, exige recurrir al conjunto de técnicas por las que vivimos en el mundo que nos rodea. La comprensión de los paisajes, de los ecosistemas, precisa de un distanciamiento que permita hacer comparaciones, indispensables porque resaltan hasta qué punto pueden ser diferentes los paisajes humanos, los ecosistemas humanos, en condiciones físicas parecidas. Y de esta comprensión se desprenden unas comparaciones que arrojan valoraciones acerca de “lo mejor” y “lo peor”, valoraciones que están sujetas a múltiples situaciones, causas y factores, y también, obviamente, a múltiples reacciones de los diferentes grupos según el tiempo y el espacio geográfico. La existencia de todo grupo, aun del más pequeño, exige unas reglas de juego. Los grupos humanos, en especial los llamados “grupos civilizados” (?), tienen la necesidad de crear un mundo con “reglas confiables”, tanto al nivel público –leyes prácticas y legibles en el Derecho, en la Jurisprudencia, en Derecho Internacional; los protocolos, etiquetas y cortesías para la convivencia social; las leyes del tránsito vial, marítimo, aéreo, urbano o rural; las políticas educativas y de salud pública–, como al nivel especializado o laboral –derecho laboral, normas y reglamentos laborales, función de las áreas de Recursos Humanos o áreas de contratación de mano de obra, seguros y prestaciones laborales– y al nivel íntimo –reglas y directivas que se relacionan con la familia, con el matrimonio, con las relaciones de pareja, con las relaciones afectivas íntimas y sexuales, con la clasificación y el tratamiento de los sexos y la sexualidad–. Una civilización es en cierta medida un sistema estructurado; y las estructuras, precisamente por estar en la civilización, pueden aparecer en el paisaje. Muchos aspectos humanos del paisaje pueden no depender de la civilización reinante, sino de una o de muchas civilizaciones pasadas. Hay que reconocer los enclaves enquistados de técnicas ya muertas. Por otra parte, las técnicas, nacidas en uno o muchos puntos de la superficie terrestre, han viajado mucho, y se ejercitan en medios físicos diferentes del lugar de su nacimiento. La geografía humana no se hace ni se aprende sólo por la observación del terreno. Ésta es necesaria pero resulta fácilmente engañosa si no va aclarada por la comparación crítica, el conocimiento de la historia y el de las civilizaciones. El paisaje debe ser sometido a juicio; pues no contiene en sí mismo sus propias explicaciones. Todo paisaje humano es un conglomerado de problemas. La geografía humana, cuestionamiento permanente de lo que se ve, es una buena educadora del espíritu; es una disciplina que da la posibilidad de adquirir el justo sentimiento de nuestra ignorancia y el deseo de reducirla. ¿Sobre qué extensión territorial volveremos a encontrar los enigmas que plantea un paisaje? La geografía abre una vía correcta para la inteligencia de los problemas del medio ambiente dando una idea justa del papel representado por la civilización en el paisaje. Pertenecemos al mundo que nos rodea, al mismo tiempo que lo consideramos con una actitud crítica. Nada de lo que vemos es simple, y el paisaje es un manojo de problemas. Todo lo que aparece ante nuestros ojos es la huella, el afloramiento, la supervivencia y a veces el recuerdo, casi borrado, de civilizaciones sucesivas y diversas. Incluso con las adelantadísimas investigaciones que tenemos hoy día, todo, indiscutiblemente, está por aclarar y explicar y, además, en el caso en que ya algo esté probado, a veces hasta ya hace medio siglo, pues entonces tenemos que buscar las vías para enterarnos, o de lo contrario sucede que muchos de nuestros criterios científicos se mantienen en la misma situación de hace veinte o treinta años, o medio siglo o un siglo, en el caso de que conozcamos el asunto, que ya sería una ventaja. En cuanto a las fronteras, y concretamente las fronteras político-territoriales, es bueno destacar que éstas presentan características diferentes según la historia o “las historias” –con mitos y sin mitos–, las regiones, los continentes, las geografías, los gobiernos, las leyes internacionales, las leyes nacionales, las relaciones exteriores de cada país o región, las relaciones mercantiles, los mercados ilegales o contrabando, las relaciones socio-lingüísticas y religiosas, las autoridades, las políticas y los protocolos, los ejércitos –¿cuál es la verdadera y real función de los ejércitos, de las milicias, de la policía, en los diferentes países del mundo? ¡Cuestión compleja, problemática y altamente cuestionada, por lo menos en los países subdesarrollados! ¿Para qué sirven los ejércitos, la milicia y la policía en los países latinoamericanos? Cuando se producen los constantes desastres naturales en América: ciclones, temblores, derrumbes, inundaciones, volcanes..., y vemos la no presencia del ejército, la milicia, la policía..., o su demora en llegar y actuar o sus “actos dudosos”, es que nos preguntamos siempre ¿para qué sirven en realidad? Por otro lado, es más que evidente que la preparación humana y moral, de la misma manera que las técnicas y los equipos, de los ejércitos, las milicias y las policías latinoamericanos, salvo raras excepciones, deja mucho que desear–, las milicias, la situación primermundista o tercermundista o cuartomundista de los grupos humanos, y, por supuesto, el nivel de corrupción y hasta de barbarie e incivilidad que impera en cada lugar de manera concreta. En las fronteras se presentan situaciones y complejidades muy variadas, en dependencia de la “situación fronteriza”: no es lo mismo tener fronteras terrestres con dos o tres países, por ejemplo, como es el caso de las fronteras de la gran potencia mundial: Estados Unidos de Norteamérica, que tener fronteras terrestres con 14 países, como es el caso de República Popular China, o tener fronteras en general, terrestres o marítimas, con unos 16 países, como es el caso de Rusia, o tener fronteras con casi todos los países de su área, de su subcontinente, como es el caso de Brasil, que tiene fronteras terrestres con todos los países de América del Sur, es decir 10 países, menos con Ecuador y con Chile: ¡cuánta diversidad de problemas aparecerán en estas fronteras, y el alcance de estos problemas...! ¡Tremendo el asunto! Y aquí hay que recordar que estas situaciones multifronterizas pueden ser una gran suerte para unos, pero también pueden ser una gran desgracia para otros; todo depende de la parte fronteriza en que se viva y del asunto de que se trate. En las fronteras todo puede pasar, como nos muestra la historia, y de hecho todo pasa, como nos muestra la actualidad. Entre países, regiones, pueblos, etnias, grupos, clanes, tribus que sean fronterizos, los más pobres, indefensos, atrasados, incivilizados y minoritarios deben estar en constante vigilancia y nunca confiarse: los pueblos, como muestra la historia, nunca han estado hermanados; por el contrario, siempre han estado en conflicto, antes y ahora. Cuando aparecen los conflictos fronterizos, siempre se apela al Derecho Internacional. ¿Cómo pensar en un Derecho Internacional cuando queda demostrado cotidianamente la violación a los derechos humanos más elementales en el orden nacional? Si los países son incapaces de entender y aplicar lo que se llama Derecho Nacional, entonces cómo pensar en una aplicación de los Derechos Internacionales. Cualquier mirada a cualquiera de los países de cualquiera de los continentes nos muestra esta triste realidad: España, Alemania, Gran Bretaña, Francia, ex-Yugoslavia, Rusia, Turquía, Israel, Afganistán, Irán, Iraq, India, China, Tíbet, Corea, toda África, toda América... Solamente las violaciones del derecho internacional por parte de Estados Unidos, de la CIA, son suficientes como para crear el más nauseabundo cuento de terror – al respecto consúltese, por ejemplo: Tim Weiner (2007). Legacy of Ashes. The History of the CIA (Legado de cenizas. La historia de la CIA). U.S.A., Doubleday Books. La ilegal e ingerencista presencia de la CIA en los asuntos nacionales de los pueblos de América Latina puede verse, por ejemplo, en el film Desaparecido, que en idioma inglés es Missing, dirigida en 1982 por el famoso director de cine franco-griego Costa-Gavras, y que está disponible en
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=OOfrc_e1698">http://www.youtube.com/watch?v=OOfrc_e1698</a>
    &#160;–. Las fronteras, cualquiera que sean éstas: tierra, aire, mar, río, lago, laguna, pueden tener grandes efectos sobre el paisaje y sobre los grupos humanos y sus conductas culturales, socio-lingüísticas y sicológicas (Barth, 1969). En las fronteras, la mayoría de las veces “tierra de nadie”, acontece lo imaginable y lo inimaginable: “–El concepto de “frontera” ayuda mucho a entender a las diferentes oleadas de emigrantes que empezaron a llegar a Quintana Roo desde principios del siglo XX. Frontera en inglés, o sea, frontier, equivale al Lejano Oeste. Las regiones de frontera, en este sentido, no necesariamente están en una frontera político-territorial con otro estado o país. El término se refiere a una zona que es tierra de nadie, por lo general salvaje, alejada, despoblada, no sujeta al control político; donde cada quien toma la ley en sus manos y se hace justicia a su modo; donde florece de manera natural toda clase de vicios, incluyendo, en primer lugar, por supuesto, la corrupción, seguida de la violencia indiscriminada, la fuerza, el abuso, el engaño, el fraude, etcétera. La característica principal de una zona de frontera es una población volátil, emigrante, inestable, que no permanece más que el tiempo necesario para hacer dinero rápido, que no crea raíces, a la que no le interesa desarrollar instituciones relacionadas con la vida sedentaria, por ejemplo, instancias educativas o de salud. A Cancún llegaron miles de trabajadores, muchos de ellos sin familia, pocas mujeres y escasos lugares donde gastar el dinero. Ello dio lugar a dos fenómenos que constituirían una impronta: por un lado, una gran permisividad social en lo que respecta a las prácticas sexuales y, por el otro, la percepción de la mujer en cuanto objeto, desvinculada con su entorno familiar. Desde su fundación hasta la fecha, Cancún ha sido una ciudad con mayoría de hombres. Veinte años después de su creación, todavía persiste en ella una desproporción significativa: cincuenta y tres por ciento de hombres contra cuarenta y siete por ciento de mujeres (Censo INEGI 1990). Por otro lado, un segundo rasgo fundacional consiste en el surgimiento de una capa de intermediarios con habilidades para medrar con las necesidades, legítimas e ilegítimas, de un crecimiento vertiginoso. A medida que se trazaban las calles y se levantaban edificios, surgió una generación de mediadores, proveedores y acaparadores venidos de otras zonas de la región (Cozumel, Mérida y Chetumal)&#160;como sucede también en situaciones de guerras y conflictos políticos, económicos, sociales, raciales, étnicos, religiosos, etc.. “El lado oscuro” de una zona turística como Cancún, de una tierra de nadie como Cancún, aparece reflejado en el documental
    <i>The Dark Side of Cancun</i>
    , bajo la producción de Mark Cameron y Montserrat Puig. Para ver gratuitamente este documental de denuncia, refiérase a las siguientes direcciones electrónicas:
    <a href="http://www.thedarksideofcancun.com/breaks/video_dark_rm.htm">http://www.thedarksideofcancun.com/breaks/video_dark_rm.htm</a>
    &#160;,
    <a href="http://www.thedarksideofcancun.com/">http://www.thedarksideofcancun.com/</a>
    &#160;. En lo tocante a cómo se produce la pornografía y la explotación sexual de los niños y las niñas en las fronteras mexicanas, recomendamos consultar el libro de Azaola y Estes (2004). La corrupción social, moral, política, administrativa, legislativa y religiosa que pueden generarse debido al tráfico de menores, la prostitución infantil, los abusos a menores, la pederastia, la mercancía sexual infantil, etc., se han plasmado en México en el impactante documental que lleva por nombre Los demonios del edén –
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=sFwzQRy5nok&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=sFwzQRy5nok&amp;feature=related</a>
    ,&#160;
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=YN4W28yInH4&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=YN4W28yInH4&amp;feature=related</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=svG6lUUPmm8&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=svG6lUUPmm8&amp;feature=related</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=VTJFOaSbx4A&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=VTJFOaSbx4A&amp;feature=related</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=pybgVEPW9Nc&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=pybgVEPW9Nc&amp;feature=related</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=cPVqiNKdar0&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=cPVqiNKdar0&amp;feature=related</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=42wJnyAA_Do&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=42wJnyAA_Do&amp;feature=related</a>
    &#160;,
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=1jse7Qftn3w&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=1jse7Qftn3w&amp;feature=related</a>
    –, de 2007, de la directora Alejandra Islas, y basado en el libro de mismo nombre, la vida, las experiencias y las investigaciones de la prestigiosa y multigalardonada –&#160;
    <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lydia_Cacho">http://es.wikipedia.org/wiki/Lydia_Cacho</a>
    &#160;,
    <a href="http://www.lydiacacho.net/">http://www.lydiacacho.net/</a>
    &#160;– periodista mexicana Lydia Cacho. Un grave problema fronterizo a destacar en América es la situación que presenta el narcotráfico, el mercado de las drogas, en la frontera de México con Estados Unidos, problema que, después de más de 60 años de haberse creado el primer gran cartel de drogas en México, con el objetivo de desestabilizar a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial (Cedillo, 2007), y con la supuesta experiencia que ambos países, México y Estados Unidos, deberían tener en este tema dadas las décadas de narcotráfico en el área, sigue presente y mantiene en profundo conflicto a los dos gobiernos y a otros gobiernos involucrados directa e indirectamente en este triste conflicto –
    <a href="http://eleconomista.com.mx/politica/2008/08/29/1413/secuestros-la-hora-de-los-politicos">http://eleconomista.com.mx/politica/2008/08/29/1413/secuestros-la-hora-de-los-politicos</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://tu.tv/videos/aristegui-el-secuertro-en-mexico">http://tu.tv/videos/aristegui-el-secuertro-en-mexico</a>
    &#160;y
    <a href="http://www.yunqueland.com/2008/09/carmen-aristegui-los-bombazos-en.html">http://www.yunqueland.com/2008/09/carmen-aristegui-los-bombazos-en.html</a>
    &#160;–. Los conflictos fronterizos en toda América, y en especial en América del Sur, han sido un tema constante y muy difícil en la historia del área. En nuestros días los conflictos fronterizos y políticos en general entre Colombia, Venezuela y Ecuador son un tema altamente complejo, difícil, penoso, degradante, triste, fratricida y de alto riesgo para la estabilidad de todo el Continente, asunto que ha llegado a denominarse “Crisis Andina” –&#160;
    <a href="http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_7276000/7276249.stm">http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_7276000/7276249.stm</a>
    &#160;,
    <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_diplom%C3%A1tica_de_Colombia_con_Ecuador_y_Venezuela_de_2008">http://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_diplom%C3%A1tica_de_Colombia_con_Ecuador_y_Venezuela_de_2008</a>
    ,&#160;
    <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Conflicto_armado_en_Colombia">http://es.wikipedia.org/wiki/Conflicto_armado_en_Colombia</a>
    &#160;,
    <a href="http://www.ircamericas.org/esp/5119">http://www.ircamericas.org/esp/5119</a>
    &#160;–. Aspectos característicos de cada uno de los continentes, de las regiones, de los estados, de los países, de las etnias o de las comarcas “en contacto” quedan a menudo interrumpidos por “la frontera”, por “una frontera”, por “algún tipo de frontera” –recordemos que hay fronteras políticas, fronteras geográficas, fronteras económicas, fronteras raciales, fronteras lingüísticas, fronteras gestuales, fronteras religiosas, fronteras gastronómicas...–, que constituye entonces una línea de discontinuidad. Recordemos aquí, a modo de ejemplo, lo que se observa –en todos los sentidos, desde el mismo hombre y su forma de vida, su idioma, sus tradiciones, sus protocolos, sus etiquetas, sus hábitos, sus habilidades, hasta la flora y la fauna, los sembradíos, la ganadería, la arquitectura, los medios de transporte, las vías fluviales, la gastronomía, el desarrollo científico y técnico, las religiones, etc.– al nivel de las fronteras en la parte de la América del Norte que pertenece a estados Unidos y en la parte de la América del Norte que pertenece a México; las fronteras de México con Belice; las fronteras de Europa con África y Asia; las fronteras de Singapur con Malasia y con Indonesia; las fronteras de Cuba con Estados Unidos, Haití, Jamaica y México; las fronteras políticas dentro de un mismo país, como es el caso de las fronteras políticas de España y del Peñón de Gibraltar –que pertenece a la Gran Bretaña–; las fronteras políticas entre Guantánamo, que es una provincia de Cuba, con la Base Naval de Guantánamo, que pertenece a los Estados Unidos; las “¿fronteras políticas?” de los más de 90 pueblos nativos de los Estados Unidos Mexicanos, y algo parecido pero más complejo en Brasil, etc. Respecto de las fronteras de Cuba, solamente en cuanto a “fronteras lingüísticas”, estamos hablando de inglés estadounidense, francés de Haití, inglés de Jamaica y español de México en situación de profundo polimorfismo; y en situación de fronteras económicas, por un lado, a unos 90 km., frontera con el país más poderoso del mundo, en todos los sentidos, que es Estados Unidos, y, por otro lado, a unos 35 km., con Haití, uno de los países más pobres del mundo y el más pobre, en todos los sentidos, del Hemisferio Occidental. ¿Sería esto algo así como vivir entre el Paraíso y el Infierno? ¡Dejémoslo de tarea...! Las divisiones políticas, que son una forma de encuadramiento, influyen en la geografía humana. No todas las civilizaciones están igualmente equipadas para transformar los paisajes y los entornos. Para aclarar estas diferencias de eficacia, es útil examinar las relaciones entre las diversas técnicas. Es más, un cambio de religión, por ejemplo, puede entrañar una transformación del paisaje agrícola y del entorno social, incluyendo por supuesto todo el entorno cultural, folclórico, religioso, político, etc. La idea de “religión” en nuestros días de globalización y de grandes migraciones humanas, legales e ilegales, tiene alcances prácticamente inconcebibles, inimaginables. El nacimiento de las religiones, sus evoluciones, sus desplazamientos y sus mestizajes según las áreas geográficas y las diferentes culturas han recreado en la actualidad un extenso arco iris socioconfesional, que puede apreciarse en, por ejemplo:
    <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Religi%C3%B3n">http://es.wikipedia.org/wiki/Religi%C3%B3n</a>
    &#160;. Cada día en América Latina son unos 12 000 individuos los que se apartan de la religión católica para asociarse a otros grupos y sectas religiosas con muy variados enfoques. Mientras que hace pocos años en México se registraban al nivel del Gobierno 988 asociaciones religiosas, hoy existen en este país más de 6000 asociaciones ya registradas. (
    <i>InfoRed</i>
    , México, 22 de mayo del 2002). Para considerar otras cifras de religiones y religiosos, y de cristianos o católicos, véase: Ikram Antaki,
    <i>op.cit</i>
    ., 203-205. Por otro lado, las migraciones latinas hacia Estados Unidos, en especial las migraciones mexicanas, han dado un giro apreciable en las formas religiosas estadounidenses, concretamente cambiando en algunos estados los altos por cientos de creyentes protestantes en creyentes católicos romanos o católicos-sincréticos-guadalupanos, o, como es el caso de la Florida con los cubanos, en católicos-sincréticos-devotos de la Virgen de la Caridad del Cobre, cuestión que no solamente afecta a las religiones como tal, sino también a otras esferas de la sociedad, como la política, las elecciones presidenciales, el folclor, la mitología, etc. Recordemos que en el caso de México la Virgen de Guadalupe o Coatlicue o Tonantzin o Teteoinan o Tequatlasupe se le apareció a unos indígenas aztecas, a Juan Bernardino y a su sobrino Juan Diego, en el siglo XVI, el 9 de diciembre de 1531, en el Cerro del Tepeyac. En el caso de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre u Oshún se le apareció en el siglo XVII, en 1612, en la Bahía de Nipe, en Oriente, hoy provincia de Holguín, a tres esclavos, llamados “Los Tres Juanes”. Uno era un negrito de 10 años: Juan Moreno; los otros dos eran indios, hermanos: Juan Hoyos y Rodrigo Hoyos. En ambos casos la virgen no se les apareció a “blancos”, a “libertos”, a “ricos”, sino a “indios” y a un “negro”, que estaban sometidos o esclavizados, es decir pobres, y que eran originarios de tierras de América, que no eran europeos, que no habían nacido en Europa. El ferrocarril, las autopistas, los aeropuertos, etc., han modificado los paisajes. Creo que debemos recordar que en nuestros análisis sociales o lingüísticos hay que distinguir la evolución de las civilizaciones superiores tradicionales, que se transforman lentamente, y la evolución de las civilizaciones occidentales modernas, donde las modificaciones se producen rápida y profundamente. En muchos casos, aparte de la fotografía aérea y los contenidos excepcionalmente elevados en fosfato, etc., es la toponimia –con sus limitaciones, por supuesto– la que permite evocar los puntos de vista de los ocupantes desaparecidos, así como antiguos paisajes humanos. Las fronteras políticas están relacionadas también con la actual globalización. Siempre ha habido globalización o globalizaciones (Ruano y Rendón, 1997; Ruano y Rendón, 2006), en el mundo entero, en todas las épocas, en todos hemisferios y en todos los continentes; pero la actual globalización, marca unas particularidades muy especiales que están relacionadas con el tiempo, con los tiempos, con la rapidez de los movimientos de todas las especies animales y vegetales que habitan la Tierra y, en especial, con los movimientos humanos y mercantiles –todo esto debido a la eficacia y rapidez de los medios de transportación–, con el uso casi exclusivo de ciertas monedas para el mercado mundializado y con “el cambio” del modo de vida, de las tradiciones y de los ecosistemas. Como todos sabemos ya, las globalizaciones tienen dos caras: una buena, es decir las aperturas de los mercados en toda su variedad, cantidad y extensión geográfica, y otra mala: las alteraciones no controladas, es decir negativas, de los ecosistemas. En el sentido del aspecto negativo de las globalizaciones, tenemos que destacar que con frecuencia se producen movimientos no controlados de ciertas especies animales y vegetales de una región a otra sin tomar en cuenta que no todas las áreas geográficas, no todos los grupos animales –y aquí especialmente nos referimos a grupos humanos– y no todos los grupos vegetales están preparados para recibir en su entorno a determinadas especies e interactuar con ellas, y concretamente a ciertas especies a las que tradicionalmente se les ha denominado “especies invasoras”, “especies alienígenas”, “especies contaminantes” o “plagas”. Sería bueno pensar que así como los grupos humanos civilizados se cuidan de ser invadidos por “grupos de riesgo, contaminantes o alienígenas”, también deberían preocuparse por el cuidado del entorno, de los ecosistemas, de nuestro hábitat, la Tierra. ¡En ello, definitivamente, nos va la vida! El medio ambiente es un problema, pero para entender el “problema” hay que entender la “idea de medio ambiente”: “Este término no significa tal o cual ecosistema, sino la realidad creada por el impacto de nuestras actividades sobre la biosfera. A la vuelta de los años sesenta y setenta se adoptó el término “medio ambiente” en lugar de “cuadro de vida”, que era el empleado por los geógrafos y los urbanistas desde hacía un siglo. Los problemas del medio son a menudo imperceptibles a los sentidos, como el efecto del calentamiento, la capa de ozono y la erosión de la biodiversidad. No son de sentido común. Hoy solicitan el papel protector de las autoridades públicas. El medio ambiente ha marcado la introducción de la ciencia en el ámbito político. Las ideas científicas y políticas jamás han estado totalmente separadas a lo largo de la historia de las sociedades. Aristóteles justificó la esclavitud porque volvía posible la igualdad democrática. Estas ideas eran inseparables de la cosmología jerárquica. Hoy las ciencias de la naturaleza intervienen directamente en la escena política. Hemos heredado de la Biblia y del cristianismo la idea según la cual la naturaleza era el marco de las relaciones del hombre con Dios. La física de Galileo, luego la de Newton, reforzaron esta idea al separar la física, haciéndola extraña a la acción humana, como si permaneciéramos en un orden superior y exterior a la naturaleza. Pero la humanidad es una de las especies constitutivas de la biosfera, de la cual depende; esto reinserta al hombre en el seno de la naturaleza. El sistema ha permitido a la vida mantenerse desde hace 3.500 millones de años. La física aristotélica y la física moderna conservaban la imagen de una naturaleza estable. Hoy la inestabilidad de la naturaleza es evidente, no hay más estabilidad que la que produce una multitud de equilibrios transitorios. La naturaleza es un orden frágil. Necesitamos renunciar al mito ancestral de que la naturaleza es prolífica: los recursos naturales son finitos. Otro cambio determinante: pensábamos que la certidumbre de nuestros conocimientos desembocaría en el dominio técnico de los fenómenos. Somos ignorantes. Hay muchos problemas del medio que “conocíamos” que han resultado en sorpresas. La generación actual es responsable de la sobrevivencia de las generaciones por venir. Pensamos en la necesidad de ir más allá que los límites de la moral de proximidad: cada uno de nosotros puede influir en la suerte de un número indefinido de individuos. Hay que instalar la idea de la precaución en el lugar donde se encuentra la del progreso. El público asocia la ecología a la idea de la defensa de una naturaleza agredida por el hombre. Hay relaciones de conflicto entre el hombre y la naturaleza, y existe una corriente de pensamiento que habla sobre la institución de los derechos de la naturaleza. Se cultiva el estado salvaje, el catastrofismo apocalíptico. La humanidad debe cuestionarse. La palabra naturaleza viene del latín nascere. Se opone natura a sobrenatural: la naturaleza es el conjunto de los fenómenos que se producen por sí mismos de manera regular y sin intervención divina. El mito discernía en los terremotos los efectos de la ira divina de Poseidón, quien movía las aguas sobre las cuales se apoyaba la tierra. Aristóteles opone natural a artificial; luego se opone natura y cultura. En la Biblia y en el Corán no se halla ningún equivalente de la palabra natura, sólo se encuentra la idea de creación” (Antaki, 2001:72-73). La contaminación del planeta, la contaminación del ambiente, la destrucción del entorno, la terrible desigualdad de los grupos humanos..., todo esto es una bomba de tiempo. ¡Y ya está estallando! ¿Cómo es posible que las organizaciones internacionales relevantes y decisoras a nivel mundial, que los gobiernos de los conocidos países civilizados (?) y hegemónicos (?) –es imposible pensar que los deteriorados y corruptos gobiernos de la mayoría de países tercermundistas e incivilizados tengan “capacidad” para intervenir en tales decisiones racionales y trascendentales para la vida de la Humanidad– no hayan resuelto el problema de la contaminación mundial, y que en algunos casos hasta estimulen esa contaminación? ¿Cómo es posible que la contaminación ambiental sea un tema, al parecer, secundario, sin mucha importancia, cuando sabemos perfectamente las nefastas implicaciones de la contaminación en la vida de absolutamente todos los ecosistemas, en la vida de absolutamente todas las plantas y animales? ¿Cómo es posible que a estas alturas no consideremos cuidadosamente la “relación contaminación ambiental-aumento del índice de violencia y criminalidad mundial”? –se ha comprobado que hay una estrecha relación entre contaminación ambiental y violencia y criminalidad. Para tratar este tema pueden consultarse, por ejemplo: Roger D. Masters (1997). "Environmental Pollution, Neurotoxicity and Criminal Violence", en J. Rose (ed.). Environmental Toxicology. London, Gordon and Breach, 13-48; Roger D. Masters, Baldwin Way, Brian T. Hone, David J. Grelotti, David Gonzalez y David Jones (1998) "Neurotoxicity and Violence", en
    <i>Vermont Law Review</i>
    , 22: 358-382; Roger D. Masters (2002). "MacLean's Evolutionary Neuroethology: Environmental Pollution, Brain Chemistry, and Violent Crime", en Gerald A. Corey Jr. y Russell Gardner Jr. (eds.)
    <i>The Evolutionary Neuroethology of Paul MacLean</i>
    . Westport, Praeger, 275-296; Roger D. Masters (2003). “Neurotoxicology and Violence,” en Richard W. Bloom y Nancy K. Dess (eds.).
    <i>Evolutionary Psychology and Violence: A Primer for Policymakers and Public Policy Advocates</i>
    . Greenwood, Praeger, 23-56–. ¿Cómo repercuten en estos casos los llamados “psicología de la multitud”, “pensamiento colectivo” y “negativa psicológica” (Diamond, 2006: 563)? Cuando vemos cómo los seres humanos destruimos inmisericordiosamente nuestro hábitat (Sartori y Mazzoleni, 2005), la Tierra, recordamos con tristeza una de las obras del famoso artista Jim Warren, intitulada “Don’t Mess with Mother Nature”. En vista de que, como ha quedado demostrado en estos últimos siglos de guerras, conflictos y desastres humanos –producidos generalmente, de una u otra forma, por la misma raza humana– la cordura (?), la sabiduría (?) y la sensatez (?) no están presentes en los actos cotidianos de la mayoría de los hombres, de la mayoría de los pueblos y mucho menos en la mayoría de los gobiernos y líderes mundiales, entonces todo parece indicar que sería mejor recurrir al “temor”, al “terror”, al “pánico” que tradicionalmente han infligido los líderes de algunas religiones, los dioses, los espíritus, los santos, Dios, el Todopoderoso a la gente. ¿Cómo es posible que pueblos tan religiosos –y nos referimos aquí a todo tipo de pueblo y a todo tipo de religión– registren índices tan altos de destrucción de los ecosistemas, del planeta, del ambiente, de las riquezas naturales, de la flora, de la fauna, de “la semilla que dio el Creador” –o la “Creadora”, según sea el caso–, de la misma especie humana...? Esto tiene su explicación: “Los valores religiosos suelen ser convicciones especialmente profundas y, por tanto, origen frecuente de una conducta desastrosa. Por ejemplo, gran parte de la deforestación de la isla de Pascua era fruto de una motivación religiosa: obtener troncos para transportar y erigir las gigantescas estatuas de piedra que se veneraban. En aquella misma época, pero a casi quince mil kilómetros de distancia y en el hemisferio opuesto, los noruegos de Groenlandia perseguían sus propios valores religiosos como cristianos. Aquellos valores, su identidad europea, su forma de vida conservadora en un entorno severo en el que la mayor parte de las innovaciones fracasarían de hecho, y su sociedad basada en el mutuo apoyo con un estrecho sentido comunitario, les permitieron sobrevivir durante siglos. Pero esos rasgos admirables (y, durante mucho tiempo, triunfantes) también les impidieron realizar cambios drásticos en su forma de vida y adoptar de modo selectivo tecnología inuit que les podría haber ayudado a sobrevivir más tiempo. El mundo moderno nos brinda abundantes ejemplos seculares de valores admirables a los que nos aferramos bajo unas condiciones en las que dichos valores ya no tienen sentido. Los australianos llevaron consigo desde Gran Bretaña la tradición de criar ovejas para obtener lana, los nobles valores agrícolas y cierta identificación con la tierra madre; con ello lograron la proeza de erigir una democracia digna del Primer Mundo muy lejos de cualquier otra (a excepción de Nueva Zelanda), pero en la actualidad están empezando a apreciar que esos valores también presentan inconvenientes. En épocas recientes, una de las razones de que los habitantes de Montana fueran tan reacios a resolver los problemas originados por sus actividades mineras, madereras y ganaderas era que esos tres sectores industriales constituían pilares tradicionales de la economía de Montana y estaban estrechamente ligados al espíritu pionero y a la identidad de dicho estado. De manera similar, el compromiso pionero de Montana con la libertad individual y la autosuficiencia los ha vuelto reacios a aceptar su nueva necesidad de planificación administrativa y de acotar los derechos individuales. La determinación de la China comunista de no repetir los errores del capitalismo los llevó a ridiculizar las preocupaciones medioambientales porque consideraban que eran únicamente un error capitalista más, y con ello cargaron a China con enormes problemas medioambientales. El ideal de los ruandeses [como también de los mexicanos] de tener familias muy numerosas era apropiado en la época tradicional, en la que había una mortalidad infantil muy alta, pero en la actualidad ha desembocado en una explosión demográfica catastrófica. En mi opinión, en gran parte de la rígida oposición actual que hay en el Primer Mundo a las preocupaciones medioambientales intervienen valores que se adoptaron en una etapa anterior de la vida y nunca volvieron a cuestionarse: «Los gobernantes y los responsables políticos mantienen intactas las ideas con las que empezaron», por citar una vez más a Bárbara Tuchman [Jared Diamond se refiere a Barbara Tuchman (1984).
    <i>The March of Folly: From Troy to Vietnam</i>
    , y en lengua española Barbara W. Tuchman (1989).
    <i>La marcha de la locura. La sinrazón desde Troya hasta Vietnam</i>
    . México, FCE.] Resulta dificilísimo solucionar el dilema sobre si se debe abandonar parte del núcleo fundamental de valores que uno defiende cuando dichos valores parecen estar volviéndose incompatibles con la supervivencia. ¿En qué momento nosotros, como individuos, preferimos morir antes que transigir y vivir? Millones de personas de épocas recientes se han enfrentado al dilema de si, para salvar la vida, estarían dispuestos a traicionar a amigos o parientes, ofrecer su aquiescencia a una vil dictadura, vivir prácticamente como esclavos o huir de su país. Hay ocasiones en que las naciones y las sociedades tienen que tomar de forma colectiva decisiones similares. En todo este tipo de decisiones intervienen las apuestas, puesto que a menudo no hay certeza de que aferrase a un núcleo de valores resultará fatal o (a la inversa) de que abandonarlo garantizará la supervivencia. Al tratar de continuar siendo ganaderos cristianos, los noruegos de Groenlandia daban a entender en realidad que estaban dispuestos a morir como ganaderos cristianos antes que a vivir como inuit; perdieron la apuesta. Entre los cinco pequeños países de Europa del Este que se enfrentaron al aplastante poderío de los ejércitos rusos, los estonios, los letones y los lituanos cedieron su independencia en 1939 sin combatir, los finlandeses lucharon en 1939-1940 y preservaron la suya, y los húngaros lucharon en 1956 y la perdieron. ¿Quién de nosotros debe decidir qué país fue más sabio? ¿Quién podría haber predicho de antemano que solo los finlandeses ganarían la apuesta? Quizá la clave del éxito o el fracaso como sociedad resida en saber qué núcleo de valores debe conservarse y cuáles hay que desechar y sustituir por otros nuevos cuando la situación cambia. En los últimos sesenta años, los países más poderosos del mundo han abandonado valores apreciados durante mucho tiempo que anteriormente ocupaban un lugar central en la imagen nacional que proyectaban y han preservado otros. Gran Bretaña y Francia renunciaron al papel que desempeñaron durante siglos, según el cual eran potencias mundiales que actuaban de forma independiente; Japón abandonó su tradición militar y sus fuerzas armadas; y Rusia abandonó su prolongado experimento con el comunismo. Estados Unidos se ha apartado de su forma sustancial (pero en modo alguno puede decirse que por completo) de sus antiguos valores de discriminación racial legalizada, homofobia legalizada, atribución de un papel subordinado a las mujeres y represión sexual. Australia está reconsiderando en la actualidad su condición de sociedad agraria rural con identidad británica [Los vertiginosos y exitosos logros económicos, científicos, culturales, deportivos, etc., de la China moderna –en comparación con los desastres económicos, científicos, culturales, deportivos, etc., de muchos otros países, incluyendo a México– muestran los drásticos cambios que ha tenido que realizar este país en lo tocante a su tradicional y cerrada política interna y política externa] Quizá las sociedades y personas que triunfan sean aquellas que tienen la valentía de tomar estas decisiones tan difíciles y la suerte de ganar la apuesta. Hoy día los problemas medioambientales [...] plantean dilemas similares al mundo en su conjunto. Estos son algunos ejemplos de cómo la conducta irracional asociada a los conflictos de valores consigue o no impedir que una sociedad trate de resolver los problemas que percibe. Otros motivos irracionales habituales para no conseguir abordar siquiera los problemas son el hecho de que a la opinión pública [o a algunos grupos “supuestamente conservadores y moralistas” (?) de algunas sociedades “supuestamente conservadoras y moralistas” (?)] pueda no gustarle quien perciba y se queje en primera instancia de un problema”&#160;.... También sucede, con frecuencia, que muchas sociedades se percatan de determinadas situaciones, viven histórica y cotidianamente de manera triste y dolorosa los problemas, los riesgos, están conscientes de los grandes problemas que les afectan en el presente y que le afectarán en el futuro como grupo y como individuos, etc., no obstante, debido a ciertos rasgos que caracterizan a esos grupos como pueden ser, por ejemplo, el misoneísmo, la desidia, la apatía, el conformismo, el abstencionismo, la introversión, el fanatismo, el temor, la negativa sicológica, el “valemadrismo”, la incultura, la ignorancia, las pugnas internas, la semiesclavitud y hasta la esclavitud, etc., son incapaces de tomar parte activa y racional, como grupo, en la prevención y la solución de los problemas. Todo esto, aunado a la presencia e intervención de gobiernos, funcionarios y dirigentes religiosos abiertamente corruptos y manipuladores (Silva, 1948; Ruano y Rendón, 2006; Martín, 2006; Vallejo, 2007; Naím, 2007), crea el caos social. ¿Es que acaso no nos hemos puesto a pensar detalladamente por qué la ruina de unos –la mayoría– es la riqueza desmedida de otros –la exclusiva minoría–? Claro, el desastre, el fracaso, la quiebra, de muchas nobles empresas, gestiones, ideas y proyectos es, a las claras, el triunfo de “unos ciertos macabros personajes y organizaciones” identificados, antes y ahora, en todas las culturas y a través de todos los medios de comunicación masiva. Es bastante frecuente que con el fracaso de los buenos proyectos comunitarios se dé el triunfo y el enriquecimiento –ilícito, desmedido, vertiginoso y desvergonzado– de “algunos”, entre los que se encuentran los de “la bolita”, incluyendo a los “parientes ricos” y a los “parientes pobres”, a los de “al ladito”. En esta urgente, rústica y alocada “corretiza” por los caminos de la delincuencia, del fraude, de la corrupción, de la manipulación, del abuso de autoridad y del tráfico de influencias o influyentismo, queda demostrado que los “good for nothing” o “buenos para nada” son muy buenos para la depredación y el robo. ¡En América Latina, como en el cuento de la Cenicienta, hasta los verduleros y pepenadores –recogedores de basura o desechos– con buenos “padrinos” se hacen multimillonarios en cuestión de nada! ¡Pero aquí no pasa nada! No obstante..., tiempo al tiempo. ¿Qué es en realidad lo que los pueblos civilizados consideran como contaminación del espacio ambiental, del ecosistema? ¿Es que acaso los pueblos civilizados no consideran como “contaminación” el invadir el espacio ambiental con la ubicación de spots, imágenes, publicidad y todo tipo de información publicitaria que indiscriminadamente se ubican en los entornos ecosistémicos? ¿Es que acaso los pueblos civilizados no consideran que la ubicación de publicidad, cualquiera que sea ésta, indiscriminadamente en los entornos humanos, especialmente si hacen referencia a instituciones, organizaciones, productos, imágenes, signos o personas... no gratas, son una forma de contaminar de la manera más irrespetuosa y violatoria? ¿No sería prudente, por ejemplo, que los funcionarios y dirigentes religiosos, entre otros, dejaran a un lado sus seculares letanías, la mayoría de ellas cargadas de dudas, lagunas del conocimiento, incertidumbres, mentiras, arbitrariedades y falsas expectativas, e implementaran programas civilizados, actualizados, de convivencia respetuosa y pacífica, dirigidos a acabar con ese genocidio silencioso llamado hambruna, dirigidos a la vida digna del ser humano y al cuidado del entorno? Queda claro que apelamos a las instituciones religiosas porque es evidente que nuestros gobiernos y políticos, especialmente los gobiernos y políticos latinoamericanos en este caso concreto, “no conocen” en lo absoluto los protocolos y las leyes de civilidad y convivencia entre humanos y entornos, o, por decirlo de otro modo, “no tienen tiempo” para estas cuestiones de civilidad y protección del medio ambiente, porque están demasiado preocupados y ocupados en “sus asuntos” de arribismo, delincuencia, nepotismo, latrocinio y corruptela, de los que se habla tanto en todos los medios (Ruano, 2003a). ¡Cuánto tienen que aprender los gobiernos y dirigentes de este mundo a la deriva! ¡Por lo menos sería bueno que nuestros funcionarios aprendan a leer, que lean, para que puedan hablar de manera civilizada y atinada! La sabiduría siempre ha sido una exigencia para el liderazgo (Bloom, 2005), y justamente nuestros funcionarios, mandatarios, gobiernos, líderes, carecen de la sabiduría mínima para lograr objetivos positivos en este mundo “globalizado”. No puede ser que a estas alturas del desarrollo de la Humanidad la mayoría de nuestros líderes todavía no sepa que la sabiduría moldea el pensamiento y que el pensamiento moldea la conducta verbo-corporal... ¿¡Hasta cuándo!? ¿Cuál es la causa principal de los desastres ecosistémicos, y por consiguiente humanos, del planeta? Sin duda alguna, la actuación fragmentada de de cada uno de los países del mundo, que toman en cuenta sus intereses particulares –entiéndase aquí, más bien, los intereses de las clases socioeconómicas poderosas y no los intereses del “pueblo”– en detrimento de los intereses mancomunados... La historia nos ha mostrado, y desgraciadamente nos sigue mostrando, que para que “las cosas malas”, es decir los grandes desastres de la historia de la historia de la Humanidad, no se produzcan “otra vez”, el costo material, pero sobre todo humano, tiene que ser muy grande... E incluso así, “las cosas malas” se repiten con una frecuencia increíble, como muestra la Modernidad y la Hipermodernidad, es decir el periodo comprendido entre la última mitad del siglo XIX hasta nuestros días. Considerando solamente tres de los grandes conflictos bélicos del mundo, independientemente de toda la otra serie de enfrentamiento armados, es necesario comentar que no bastó con la terrible experiencia que trajeron para todo el mundo las batallas napoleónicas: 1804-1814: más de 6 millones y medio de muertos. Posteriormente, se produce otro conflicto mundial terrible, que cubre a más de la mitad del planeta, la Primera Guerra Mundial: 1914-1918: más de 8 millones de muertos, más de 6 millones de inválidos. Posteriormente, aparece la Segunda Guerra Mundial: 1939-1945: más de 56 millones de muertos... ¡Y así como vamos, es de imaginar que de un momento a otro puede aparecer otra “sorpresa”! [...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>FRUSTRACIONES</b>
    :
    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/hablemos-sin-rodeos-acerca-de-las/19j6x763f3uf8/154">http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/hablemos-sin-rodeos-acerca-de-las/19j6x763f3uf8/154#</a>
    &#160;El tema de las frustraciones lo trato más detalladamente en mi trabajo intitulado “Comunicación y conducta. Reflexiones en torno a los protocolos comunicativos de los mexicanos de nivel culto en las áreas administrativas de empresas transnacionales del Distrito Federal”. Acerca del tema de las frustraciones se ha hablado bastante, desde muchos puntos de vista e interdisciplinariamente, aunque todavía falta mucho que investigar en este sentido, considerando los factores hereditarios, genéticos, raciales y la situación de culturas en contacto según los casos concretos en las áreas concretas de desempeño. Las frustraciones pueden ser de varios tipos y pueden abarcar desde un país o una comunidad completa –José Elías Esteve Moltó (2004).
    <i>El Tíbet: la frustración de un estado</i>
    . Valencia, Tirant lo Blanch– hasta las frustraciones personales y, en situaciones de sociopatías y sicopatías, la frustración de una de las partes del “yo”: La frustración es un concepto psicoanalítico importante. Se produce cada vez que el sujeto se halla ante un obstáculo que le impide satisfacer un deseo. En la vida diaria, son numerosas las ocasiones de frustración. Por ejemplo, hace usted una cola durante una hora en un cine de estreno y se anuncia que la sala está completa en el momento en que le había llegado a usted el turno de entrar. Todos hemos estado alguna vez en esta situación de frustración y hemos observado también a individuos que se hallaban como nosotros. Nadie queda encantado, por supuesto, pero la reacción de cada cual es diferente. Hay quien monta en cólera e intenta forzar el obstáculo de la taquilla; otro se va tranquilamente limitándose a alzar los hombros; hay quien decide esperar pacientemente a la próxima sesión; otro se echa a sí mismo la culpa y lamenta no haber venido antes; otro acusa a su mujer de haber perdido demasiado tiempo en prepararse. La observación de las reacciones de los individuos ante la frustración es reveladora de la personalidad (Gauquelin, 2001:213). En el caso de las frustraciones presentes en la comunicación verbo-corporal, nosotros hemos considerado este problema desde varias ópticas, y en especial a partir de la aplicación de los reactivos siguientes: 1. Mi nivel de satisfacción, 2. ¿Cómo conseguir el apoyo de la gente? Personas que me dan ánimo, 3. ¿Cómo conseguir el apoyo de la gente? Personas que me desaniman. La mayoría de los resultados obtenidos en estos reactivos, aplicados por lo menos en cinco situaciones culturales disímiles: 1. Rusia, 2. CAME, 3. Cuba, 4. México y 5. Estados Unidos de Norteamérica, aparecen reflejados en los siguientes trabajos: Fernando Antonio Ruano Faxas y Adam Makoviétsky (1984).
    <i>Las ciencias sociales y el trabajo independiente de los estudiantes</i>
    . Cuba, Ministerio de Educación Superior-CAME; Fernando Antonio Ruano Faxas (1989).
    <i>El lenguaje corporal humano. Apuntes para el curso</i>
    . Cuba, MES; Fernando Antonio Ruano Faxas y Paulina Rendón Aguilar (1997). “Reflexiones en torno a la calidad y a la calidad de vida en el trabajo”, en
    <i>Segundo Seminario Internacional sobre formación ambiental, valores y corrupción</i>
    . México, UNAM, 232-235; Fernando Antonio Ruano Faxas (1993). “En torno al tabú. Lo bueno y lo malo en lexicología y terminología, y sus ideas afines”. Ponencia presentada en el X Congreso Internacional de la Asociación de Lingüística y Filología de la América Latina. México, Veracruz, Universidad Cristóbal Colón; Fernando Antonio Ruano Faxas (2000).
    <i>Cómo trabajar con los estudiantes universitarios de Ciencias Sociales. Apuntes para profesores y educandos</i>
    . México, Ediciones ЯR; Fernando Antonio Ruano Faxas (2003). ¿
    <i>Qué entender por calidad y calidad de vida en el trabajo en un mundo globalizado?</i>
    México, Ediciones ЯR, y Fernando Antonio Ruano Faxas (2005).
    <i>Movilizar las energías de todos para triunfar. Seminario para el área empresarial</i>
    . México, Ediciones ЯR. Siempre ha habido frustraciones. La frustración está presente en el mismo nacimiento y evolución de la Humanidad. La Biblia –o mejor dicho las “biblias”– está llena de frustraciones en todos los sentidos (Ruano, 2003e). Dondequiera hay frustraciones; pero en algunos lugares hay más, cuestión de cantidad y hasta de calidad, porque las frustraciones de algunos grupos y personas en particular son, sencillamente, inconcebibles, patológicas, deprimentes, degradantes, enfermizas, criminales... En algunas áreas continentales, países, grupos etnolingüísticos, sexos, edades, las frustraciones tienen sus particularidades muy concretas... Las frustraciones, esos estados de vacíos o anhelos insaciados, siempre están presentes en el discurso, cualquiera que sea éste: verbal o no verbal. Pero las frust	
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			<p>[&#8230;] A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas &#8230; https://ruanofaxas.wordpress.com/article/a-proposito-de-la-imagen-publica-por-19j6x763f3uf8-187-2/ [&#8230;]			</p>
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