<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article SYSTEM "http://dtd.nlm.nih.gov/ncbi/kipling/kipling-jp3.dtd">
<article xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" article-type="research-article" xml:lang="en">
	<front>
		<journal-meta>
			
			
			
			
		</journal-meta>
		<article-meta>
			
			
			<title-group>
				<article-title><bold>A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE VI</bold></article-title>
				<subtitle><bold>ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Partes de conferencias, seminarios y talleres del imagólogo, paisólogo, filólogo y lingüista Fernando Antonio Ruano Faxas</bold></subtitle>
			</title-group>
			<contrib-group>
				<contrib>
					<name>
						<surname>Fernando Antonio</surname>
						<given-names>Ruano Faxas</given-names>
					</name>
				</contrib>
		</contrib-group>
			
				<pub-date pub-type="ppub">
					<day>23</day>
					<month>2</month>
					<year>2012</year>
				</pub-date>			<abstract>
					<title>Abstract</title>
					<p>TOXICIDAD SOCIAL, SOCIAL TOXICITY

[...] Se llama así, “vacío existencial”, a la sensación de falta de sentido de la vida, al sinsentido de la existencia, al no saber para qué se vive, lo que conduce al aislamiento anormal y patológico. Las personas que padecen este terrible síndrome consideran que el mundo es inhóspito. Todo esto está relacionado con personas que sufren frustraciones continuas y que llevan una vida monótona y monocromática. Queda claro que las personas con un tal estado ejercen una influencia nociva sobre los demás, que son portadores de una elevada toxicidad social y que, generalmente, son rechazadas por los demás individuos [...]</p>
				</abstract>
			
			
		</article-meta>
	</front>
	<body>
		
  <p>
    <b>CONTINUACIÓN DE LA PARTE V:</b>
    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-prop%C3%B3sito-de-la-imagen-p%C3%BAblica-por/19j6x763f3uf8/189">
      <b>http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-prop%C3%B3sito-de-la-imagen-p%C3%BAblica-por/19j6x763f3uf8/189#</b>
    </a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2012/02/ruano-faxas-normalidad-anormalidad-y-paranormalidad1.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2012/02/ruano-faxas-normalidad-anormalidad-y-paranormalidad1.jpg" width="642" height="478" />
    </a>
  </p>
  <p>
    <b>Я</b>
    <b>R</b>
    <i>Consultores</i>
    <i>de Imagen Social</i>
    <i>®&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</i>
    <i>Imagólogo, paisólogo, filólogo y lingüista</i>
    <b>&#160;Fernando Antonio Ruano Faxas</b>
    <i>&#160;</i>
    <i>
      <br />
    </i>
    <b>CICLO&#160; DE&#160; CONFERENCIAS</b>
    <i>
      <br />
    </i>
    <b>La&#160; comunicación&#160; verbo-corporal&#160; humana:&#160; entre&#160; la&#160; normalidad,&#160; la&#160; anormalidad&#160; y&#160; la&#160;</b>
    <b>paranormalidad</b>
    <b>
      <br />
      Diapositiva&#160; 139
    </b>
    <i>
      <br />
    </i>
    <b>Estados Unidos de América&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <b>
      <a href="mailto:ruanofaxas@gmail.com">ruanofaxas@gmail.com</a>
      &#160;
    </b>
  </p>
  <p>
    <b>EN EL CONTEXTO DE LA NUEVA VIDA GLOBALIZADA EN ABSOLUTAMENTE TODO LOS SENTIDOS, YA SEA PARA BIEN O PARA MAL, LOS SERES HUMANOS TAMBIÉN TENEMOS QUE SABER QUIÉNES SOMOS POR DENTRO Y POR FUERA, Y QUÉ FACTORES CONDICIONAN NUESTRAS FORMAS CORPORALES Y NUESTRAS CONDUCTAS</b>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>PROTOCOLOS DEL DESPRECIO</b>
    :&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/protocolo-y-etiqueta-o-protocolos-y-etiquetas">http://knol.google.com/k/protocolo-y-etiqueta-o-protocolos-y-etiquetas</a>
    &#160;La
    <b>ideología del desprecio</b>
    y el
    <b>discurso del desprecio</b>
    siempre se han manifestado, en todos los tiempos y en todas las culturas, en todos los lenguajes: verbales y no verbales. Tanto la ideología del desprecio como el discurso verbo-corporal del desprecio tienen dos variantes: 1. lo que piensa, siente, dice y hace “el despreciador” y 2. lo que piensa, siente, dice y hace “el despreciado”. Los protocolos, los códigos, las señales, los signos, los significados, que se producen en la comunicación entre despreciadores y despreciados, al nivel público, al nivel laboral y al nivel íntimo, han sido múltiples y variados a través de la historia. En el mundo actual los protocolos del desprecio varían según los continentes, los países, los grupos sociolingüísticos, las instituciones, los sexos, las categorías, las profesiones, etc. Algunos de los protocolos del desprecio son tan sutiles que la mayoría de las personas no los detectan e interpretan en su verdadera y real magnitud. Este tipo de discurso nació con la misma creación del ser humano: “¡hay que agredir al otro que no es como yo y que no piensa como yo!”, “¡el que no es como yo y no piensa y actúa como yo, que no se ve como yo, es, sencillamente, una amenaza para mí y para los míos, y por eso tiene que ser destruido!” En los mamíferos no humanos, especialmente en los primates, también se observa este tipo de pensamiento y discurso del desprecio, en donde la agresión es el rasgo principal. Lo preocupante aquí es que en pleno siglo XXI la ideología del desprecio y el discurso verbo-corporal del desprecio siguen estando presentes con todo su esplendor barbárico entre los grupos humanos “supuestamente civilizados”, y, lo que es peor, están marcadamente presentes en grandes potencias y organizaciones mundiales que deciden total y absolutamente el presente y el futuro, la vida y la muerte, del planeta y de todas sus comunidades, desde las más civilizadas y sofisticadas hasta las más tribales –de “tribu”– y hordales –de “horda”–, algo que puede comprobarse claramente en las conductas internas y externas, en las políticas nacionales y exteriores, en las relaciones nacionales y las relaciones exteriores, de países como Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, España, Italia, China, Bolivia, México, Brasil, Cuba, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Guatemala, El Salvador, Haití, Israel, Líbano, Afganistán, Iraq, Irán, Egipto, India, Pakistán y muchos otros. La ideología del desprecio y el discurso verbo-corporal del desprecio se producen toda vez que alguna persona, organización, entidad, comunidad, país, estado, continente, etc., de la forma que sea, encubierta o abiertamente, daña, agrede, afecta, escisiona, segrega, humilla, mutila, discrimina, manipula, extirpa, no toma en cuenta, al otro, a los otros, y a sus necesidades, intereses y valores. Sin duda alguna, en la actualidad tanto la ideología del desprecio como el discurso verbo-corporal del desprecio son conductas que habitualmente están presentes en organizaciones, instituciones y personas con fuertes traumatismos psico-sociales, con elevados niveles de frustraciones de todo tipo, con fuertes complejos, todo lo cual, en estas supuestas situaciones de civilidad humana, sólo podrían considerarse como “imágenes fuchi”, imágenes degradantes, imágenes asqueantes, imágenes rústicas. Las ideologías del desprecio y los discursos verbo-corporales del desprecio, según los contextos, están cargados de una muy variada plurisignificación. Desgraciadamente, debido a la ignorancia y la incultura, debido al analfabetismo y al analfabetismo funcional, debido al desconocimiento de los más elementales protocolos de convivencia social y pacífica, muchos grupos sociales, muchos grupos humanos, muchas élites, inclusive “cultas” (?), no conocen, y de ahí que no puedan decodificar o interpretar, leer, los claros o sutiles discursos e ideologías del desprecio. En las ideologías y los discursos del desprecio lo más triste y penoso es ver cómo los mismos blancos desprecian a su mismo grupo blanco, los mismos negros desprecian a su mismo grupo negro, los mismos indios desprecian a su mismo grupo indio, los mismos religiosos de un mismo grupo desprecian a los religiosos de su mismo grupo, los mismos políticos de un determinado partido desprecian a los políticos de su mismo partido o grupo, etc., en donde el desprecio se transforma en un comportamiento masivo de todos contra todos. Claro que aquí podríamos añadir que sería bueno preguntarnos que en una tal situación de “todos contra todos” a dónde se supone que nos conducimos, a dónde se supone que queremos llegar, si no es al caos y a otro de los tantos “apocalipsis”... ¿No sería bueno y “prudente” que los líderes y estrategas de las ideologías del desprecio, sus “ilustres y calificados asesores” (?) y los grupos humanos (?) confundidos se replantearan estas ideologías antisociales y conflictuantes? ¿Acaso ya no tienen suficientes lecciones en la historia y la actualidad? ¡Cuidado!: cuando “los despreciados” toman el poder, la suerte de “los despreciadores” se transforma en una verdadera pesadilla... ¡Cuidado!: los despreciados pueden transformarse en despreciadores. “Se supone” que cualquier persona del mundo moderno y globalizado actual puede entender el mundo que le rodea, por lo menos su “mundo inmediato”, que puede oír y ver las noticias en cualquiera de los tantos medios masivos de comunicación...; pero no está de más “alertar”, por si el caso fuera otro. Miremos lo que está pasando en América en Estados Unidos, en México, en Cuba, en Chile, en Venezuela, en Ecuador, en Argentina, en Nicaragua, en Brasil... Para considerar en alguna medida las ideologías del desprecio y los discursos verbales y no verbales del desprecio, recomiendo ver, entre cientos de filmes, la película estadounidense, de corte multicultural,
    <i>Babel</i>
    , del director mexicano Alejandro González Iñárritu.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>PROTOCOLOS DEL NINGUNEO</b>
    :&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/la-comunicaci%C3%B3n-verbal-y-la/19j6x763f3uf8/48">http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/la-comunicaci%C3%B3n-verbal-y-la/19j6x763f3uf8/48</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/la-imagen-de-am%C3%A9rica-a-trav%C3%A9s-de-sus/19j6x763f3uf8/79">http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/la-imagen-de-am%C3%A9rica-a-trav%C3%A9s-de-sus/19j6x763f3uf8/79</a>
    &#160;[...]&#160;Ningunear es “tratar a alguno como si fuera nadie, desestimarlo. La expresión constituye todo un acierto del habla popular de México” (Mejía, 1989: 112). “Verbo muy del uso popular, por hacer menos, despreciar, menospreciar a una persona” (Santamaría, 1992: 759). El ninguneo es muy común en las áreas, culturas, pueblos, grupos humanos, élites y esferas sociales desajustados y desestabilizados socialmente y económicamente, con lenguajes verbo-corporales en situaciones de atraso, incivilidad y barbarie, carentes de protocolos y etiquetas de globalización y con limitaciones educativo-instructivas. ¡O sea...! Por eso el ninguneo es tan común en América, y por supuesto en México, como expresa Octavio Paz, palabras que expongo más adelante. Búsquese aquí por ninguneo. Acerca del ninguneo dice la famosa, muy controvertida y brillante escritora y periodista mexicana Guadalupe Loaeza (2007:127): NINGUNEAR. No hay peor cosa en la vida que sentirse «ninguneado», es decir excluido, no tomado en cuenta, marginado, ignorado. Es como cuando no lo saludan a uno o no se acuerdan de nuestro nombre. Es como cuando llegamos a una fiesta y la anfitriona no nos presenta. Es como cuando se expresa, en una reunión social, una opinión y nadie hace eco de ella. Es como cuando lo interrumpen a uno cuando está en un acalorado monólogo. Es como cuando el mesero se olvida de pasarnos el platón en una cena muy elegante. Y, por último, es como cuando uno le ha llamado varias veces al candidato, amigo de infancia, y éste nunca contesta. Se siente tan feo ser «ninguneado», que son muy pocos los que aceptan haber sido «ninguneado». «
    <b>Dime cuántas veces te han ninguneado y te diré quién eres</b>
    ».
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>PROTOCOLOS GASTRONÓMICOS</b>
    :&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/comida-mexicana-o-gastronom%C3%ADa-mexicana">http://knol.google.com/k/comida-mexicana-o-gastronom%C3%ADa-mexicana</a>
    &#160;La ingesta o consumo de alimentos y bebidas tiene una historia larga y variada, según las épocas y las áreas geográficas, lo que se relaciona no solamente con los alimentos y las bebidas propiamente dicho, con los estudios y análisis bromatológicos tan de moda en nuestros días, sino también con las usanzas, los modos y modales de sus consumos y con las particularidades biológicas de los seres humanos, especialmente con el tipo de sangre (Adamo y Whitney, 2005), es decir que todo lo relacionado con las comidas y las bebidas y sus consumos se relaciona directamente con lo que ya conocemos, desde principios del siglo XIX, como fisiología del gusto (Brillat-Savarin, 1825). Los tiempos cambian y también cambian los gustos, y los menús se transforman (Labón, 1992:84-105), y también cambian los hábitos gastronómicos y corporales, cambian los protocolos, las etiquetas... ¿Quién no recuerda, por ejemplo, las agradables siestas que tomábamos “hace ya mucho tiempo” después de la comida –o almuerzo, para otras culturas–, con su función restauradora e importante para la digestión? La “modernidad” ya no nos permite, a algunos, este disfrute. Si consideramos los hábitos gastronómicos y alimenticios de los grupos civilizados, occidentales, a través de los modernos criterios de la alimentación, entonces todo parece indicar que es Alemania, los alemanes, los mejores educados en los tiempos alimenticios o tiempos para consumir alimentos, que son cinco tiempos o cinco espacios en el día en el que se ingieren alimentos y bebidas. No por casualidad se ha planteado que “el cocinar y la comida hicieron al hombre” (Cordón, 1982), y también que ambos clasifican social y protocolarmente a las personas y a los grupos humanos. Desde la antigüedad, por el motivo que fuere y bajo las circunstancias más diversas, debido a los hábitos de comer y de beber, los hombres han sido asociados con “buenas imágenes” sociales o públicas y con “malas imágenes” sociales o públicas. Recordemos que hasta Jesús fue catalogado como “glotón” y “borracho”, entre otras cosas: “19. Ha venido el Hijo del hombre que come, y bebe, y dicen: He aquí un glotón, y un vinoso, amigo de publicanos, y gente de mala vida” (San Mateo”, capítulo 11, versículo 19). Durante el acto de comer y beber “todo puede suceder”. Tenemos que partir del hecho de que en este mundo tan globalizado, tan diferente, con tantas migraciones y con mestizajes tan profundos, como han mostrado ya y desde hace bastante tiempo los estudios sociológicos, antropológicos, lingüísticos, biológicos, médicos, genómicos y endocrinológicos, sería pueril pensar que existen “dietas por países”, “hábitos gastronómicos por países”. Hoy, en el país más pequeño del mundo, pueden existir comunidades de origen extranjero que prácticamente en nada se relacionan con las tradiciones gastronómicas del área. Por eso decimos que en las sociedades civilizadas las dietas son trajes a la medida, que las dietas se elaboran para cada individuo en especial, en concreto, considerando toda una serie de factores que van desde el gusto particular del consumidor hasta los tiempos de ingesta de alimentos y los productos disponibles en los mercados, y luego de que se realicen los estudios adecuados por los especialistas dietólogos o dietistas o nutriólogos o nutricionistas. Cuando comemos y tomamos bebidas embriagantes, las que sean y en la medida que sea –las bebidas embriagantes producen efectos diferentes según las personas y grupos sociales–, cuando nos encontramos en situaciones de socialización tales como bodas, cumpleaños, bautizos, festejos populares, festejos religiosos, festejos familiares, festejos empresariales, cualquier tipo de fiesta, etc., nos comportamos de muy diversas maneras: bien, mal y regular, y esto según los más disímiles criterios socioculturales y gastronómicos. ¡Y aquí hay tantas sorpresas! Cuando comemos y tomamos aparecen los más variados sentimientos, emociones, sensaciones y reacciones. Para considerar lo que puede suceder mientras comemos y tomamos bebidas embriagantes, recomiendo ver, entre tantos filmes, los siguientes:
    <i>El festín de Babett</i>
    , Dinamarca, del director Gabriel Axel;
    <i>La última cena</i>
    , USA, del director Stacy Title; Picnic, USA, del director Joshua Logan;
    <i>La cena</i>
    , Italia, del director Ettore Scola;
    <i>La boda del monzón</i>
    , India/USA/Francia/Italia, de la directora Mira Nair;
    <i>Como agua para chocolote</i>
    , México, del director Alfonso Arau;
    <i>Cena a las ocho</i>
    , USA, del director George Cukor;
    <i>Cena de acusados</i>
    , Francia, del director Julien Duvivier;
    <i>Fresa y Chocolote</i>
    , Cuba/España/México, de los directores Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío;
    <i>Cena de matrimonios</i>
    , España, del director Alfonso Balcázar;
    <i>La última cena</i>
    , Cuba, del director Tomás Gutiérrez Alea;
    <i>Comer, beber y amar</i>
    , China, del director Ang Lee;
    <i>El banquete de boda</i>
    , Taiwan/USA, del director Ang Lee;
    <i>Tortilla Soup</i>
    , USA, de la directora María Ripoll [...] El momento ideal para comprobar la carga de cortesía que portan los grupos sociales y las personas en particular es ese periodo durante el cual se come y se bebe, la alimentación, la mesa [...] Si usted cree que en este mundo globalizado usted siempre pasará por ser el “perfecto anfitrión”, está en un error. En este mundo moderno y tan cambiante, tan lleno de modas y estilos, para un “supuesto perfecto anfitrión” siempre habrá un “supuesto perfecto invitado”. Justamente por esto, nunca baje la guardia en sus actividades festivas, en sus reuniones sociales, en sus invitaciones (Marchesi, 1997; Maestre, 2004). Nunca olvide que dentro de las características de un buen anfitrión está la “prudencia”, es decir la “virtud que hace prever y evitar las faltas y peligros”, entonces sea muy cuidadoso a la hora de seleccionar y mezclar o distribuir a sus invitados. Hace mucho tiempo ya que el preparar banquetes, la realización de reuniones para comer, es muy fácil. Si usted no conoce el arte de preparar estos tipos de eventos, pues sencillamente encárgueselos a los expertos o no los haga; pero peor aún es cuando sus invitados no tienen ni idea de estos tipos de eventos y cómo hay que conducirse en ellos –algo bastante común–, porque entonces la confusión y el ridículo están a la orden del evento y a la vista de los conocedores, que obviamente criticarán. Cuando no conocemos ciertos protocolos, entonces es mejor realizar una actividad sencilla, en donde los invitados se sientan bien, tranquilos, sosegados, que disfruten de la reunión y que no estén traumatizados –o traumados– debido a que no saben cuáles cubiertos, platos, copas y vasos usar para esto o aquello, o qué cosa comer o tomar primero y qué después. Ya en el 1856, el venezolano Manuel Antonio Carreño, escribía en su Manuel de Urbanidad y Buenas Maneras lo siguiente: “Los banquetes en la actualidad son más sencillos que hace veinte o treinta años. Ha desaparecido la mesa sobrecargada de platillos y viandas, diez o doce distintos, y los menús modernos resultan más ligeros y sencillos. Ya los invitados no caminan marchando hacia el comedor, y muchas de las costumbres ceremoniosas cayeron en desuso [...] es de muy mal gusto recargar la mesa con adornos excesivos, flores y otras cosas estorbosas [...] cuando se ponga el centro de la mesa, hay que recordar que los invitados deben verse las caras” (Carreño, 1968:351-352), es decir, hoy las cosas pueden ser todavía mucho más sencillas, conservando el buen gusto. ¡Todo depende del anfitrión! [...] Piense dos veces antes de invitar a aquellas personas que realmente usted no desea que asistan a su actividad o festejo. Las negligencias protocolares se pagan a veces muy caro, en especial cuando los actos, las actividades, pertenecen a las esferas internacionales, gubernamentales, diplomáticas, de negocios, etc. ¿Recuerda usted el trascendental “Fidel, comes y te vas”? ¡Hasta una canción generó este altercado! –&#160;
    <a href="http://www.youtube.com/watch?v=N5etZ2mgLOQ">http://www.youtube.com/watch?v=N5etZ2mgLOQ</a>
    &#160;–, aparte de los conocidos distanciamientos entre los gobiernos de México y Cuba [...] Las comidas empresariales tienen sus reglas, de principio a fin, y es muy conveniente observar esas reglas en todo momento (Kalil, 2001:169-174). Si la comida se realiza con clientes o negociadores introvertidos, opacados, penosos, rústicos o no muy diestros en cuestiones de socialización discursiva y protocolos, entonces tome usted la delantera... ¡Pero, cuidado!, no vaya a ser que usted se considere la “estrella de la socialización” y la realidad sea totalmente otra, con los consecuentes pena, bochorno y ridículo. Repetimos: ¡cuidado! Lo primero que tenemos que recordar aquí es lo que siempre nos han repetido una y mil veces nuestros ancianos, nuestros abuelos y nuestros padres: “Cuando comemos, y especialmente delante de los invitados y de personas ajenas a la familia, es muy feo hablar con la boca llena; pero más feo aún es hablar en sociedad con la cabeza vacía”, así que cuando usted vaya a comer con otras personas, antes de hablar vacíe su boca y... ¡pssssss!, ¡heyyyyyy!, no lo olvide, llene su cabeza con ideas sensatas, adecuadas, pertinentes, de buen gusto... Para salir airoso de una comida de negocios basta tener una buena educación casera en al arte de los protocolos, de las etiquetas, de la gastronomía y de la culinaria, porque en la casa es donde se aprenden, en principio, esos finos detalles de la vida. ¡Pero cuidado con el acartonamiento protocolar!, es decir con la ridiculez, evite usted ser un acartonado, no se haga el “sabrosón”, el “nice”, el “súperexperto” o “el mero, mero Anfitrión”, porque la experiencia nos dice claramente que en cuestión de “protocolos” todo puede pasar, en especial en los países tercermundistas, marcados por las deficientes educaciones globalizadas y en evidentes situaciones de desventajas competitivas en el plano emulativo internacional. Claro que también, si la destreza y el arte protocolar –es decir “la buenas maneras”– no se consiguen en la casa, que es lo común en ciertos países, en ciertas zonas geográficas y en ciertos grupos directivos, usted, a través del esfuerzo y el deseo de superación social y personal, lo puede lograr, pero, repetimos, “con mucho esfuerzo” y bastantes desilusiones. Justamente por estas “desilusiones” y estos “dolores de cabeza” en sociedad, es que usted debería tener más cuidado con los hábitos del protocolo gastronómico de su familia, de sus hijos, de sus allegados, de los ejecutivos y directivos que representan a su institución, a su empresa, en los tan variados encuentros socio-laborales. Si de verdad quiere y respeta a su familia y no desea que luego sus hijos sean rechazados sociales, que se frustren en el camino hacia el triunfo, entonces empiece ahora mismo a enseñarlos a comer y a beber adecuadamente, como marcan las más elementales normas de la buena educación internacional y globalizada [...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>RACISMO</b>
    :
    <a href="http://knol.google.com/k/una-blanca-para-casarse-una-negra-para-la-cocina-y-una-mulata-para-la-cama">http://knol.google.com/k/una-blanca-para-casarse-una-negra-para-la-cocina-y-una-mulata-para-la-cama#</a>
    &#160;,
    <a href="http://knol.google.com/k/racismo-en-m%C3%A9xico">http://knol.google.com/k/racismo-en-m%C3%A9xico#</a>
    &#160;El racismo ha estado presente en la historia y la actualidad, y en las más variadas esferas de la vida humana. El racismo, a través de los llamados “filtros raciales”, marca la vida de los individuos y las comunidades de manera “positiva” o “negativa”. Los individuos que pertenecen a las “razas en desventaja” son condicionados, manipulados, rechazados y hasta agredidos verbal y corporalmente, y en el mercado y la actividad de compra-venta inmobiliaria estadounidense, por ejemplo, son tratados de manera deshonesta y estafados por los agentes de venta y los bancos. Algunos de los problemas que pueden presentar las “razas en desventaja” pueden ser consultados en
    <a href="http://www.ftc.gov/espanol">www.ftc.gov/espanol</a>
    . El racismo en toda nuestra América ha sido y sigue siendo una terrible marca social, una terrible marca cultural, como muestra, por ejemplo la serie televisiva
    <i>Ser negro en las Américas</i>
    , trasmitida por
    <i>CNN en Español</i>
    [...] Creo que la gran controversia de nosotros los hispanoamericanos radica en nuestras raíces, en nuestros orígenes étnicos, en nuestros mestizajes, en nuestros traumas raciales, poblacionales, culturales, lingüísticos y dialectales, y de aquí una vida de contraposición histórica entre hispanófilos e hispanófobos. ¡Qué empeño de replicantes alterados! ¡Ese afán por ser lo que nunca has sido ni nunca serás, por ser parte de aquello que inclusive desconoces, algo a lo que no perteneces! ¡Ese afán de no ser lo que en realidad eres, por no ser parte de tu verdadero mundo! ¿Qué es lo que racialmente le preocupa a un latinoamericano común: ¡el “ser” o el “no ser”!? Pero si los españoles son tan mestizos como nosotros los americanos: “Los españoles son desde el punto de vista antropológico la resultante final de un complicadísimo proceso de mestización entre distintas razas: los iberos, los semitas fenicios, los romanos, los godos de origen germánico, los moros –árabes y negros–, etc., de tal modo que la mezcla de tan distintos elementos raciales dentro de la nación –el mestizaje interior– no había llegado todavía a un grado que permitiera considerar al español como un grupo étnico homogéneo” –Siegfried Askinasy (1939).
    <i>México indígena</i>
    . México, Cosmos, 147–. ¡Qué gran pena y cuánta confusión! ¡Pero así siempre ha sido, así es y... así será! Para tratar más detalladamente los problemas de la hispanofilia y la hispanofobia en América, véase, por ejemplo: Manuel Gamio (1916). “España y los españoles”, en
    <i>Forjando Patria</i>
    . México, PORRÚA [...] En el caso de Cuba el racismo llegó a situaciones tan desajustadas que a finales del siglo XIX era muy popular la siguiente copla en las calles de La Habana: Un negro conservador es música que no suena, es un parche en una nalga cuando el dolor es de muela. Al respecto nos dice Manuel Moreno Fraginals: [A finales del s. XIX, todavía periodo colonial en Cuba] La masa de población negro-mulata conformaba un estrato social sumamente difícil de caracterizar. Las particularidades del proceso esclavista cubano hacen imposible encerrarla en una definición; ahora bien, en una sociedad dramáticamente dividida por el color de la piel, no podían escapar de su condición fundamental: en primer lugar, eran negros. Este hecho los fijaba en una categoría social más cercana al concepto de casta que de clase: para el negro todo era extraordinariamente más difícil que para el blanco. La sociedad global señalaba su color como un estigma y perseguía la huella negra hasta el más remoto antepasado. Quien investigue en los archivos parroquiales cubanos encontrará centenares de partidas de bautismo arrancadas y libros completos perdidos en un esfuerzo por saltar la línea del color que dividía la sociedad. Los obispos se cansaron de dictar preceptivas sobre los libros parroquiales, pero no pudieron evitar su frecuente alteración. Como se llevaban libros separados para Españoles (eran los blancos) y para Pardos y Morenos, hoy es relativamente fácil a un investigador encontrar personas que al nacer son pardos y mueren blancos. Todos los libros parroquiales de pardos y morenos de la catedral habanera han desaparecido. La historia de la sociedad habanera está llena de esa obsesión de blanqueamiento que afecta a los más ennoblecidos apellidos. Y el folklore cubano recoge decenas de coplas y décimas, proverbios, refranes y frases sobre el tema (Fraginals, 1996). ¿Y que el gobierno “comunista” cubano, el gobierno de los Castro, ha acabado con el racismo en Cuba? ¡Para nada...! ¡Tremenda mentira...! Y nos mentimos porque o nos hacemos pendejos o porque de plano lo somos: el racismo nunca se acabará, mientras haya razas habrá racismo, como demuestra la historia y la actualidad. Sólo a través del exterminio de las razas se acabará el racismo, y con ello se acabará también la especie humana: así de sencillo. Esta idea de que en la Cuba castrista se ha acabado con el racismo es tan estúpida como estúpido es el sueño guajiro de la unión de Latinoamérica y la hermandad de los pueblos del mundo. En la Cuba actual el racismo sigue a la orden del día: degradante, humillante, terrible, cruel... (Moore, 2008). Esta penosa, triste, división entre blancos y negros, arrojaba una tercera variante sociocromática, la de pardos y morenos, es decir, los mulatos y “jabados o jabaos”, personas que enfrentaban y siguen enfrentando en muchos países una crisis de identidad: “Todo el tema del color de la piel se ha complicado por el hecho de considerar a todos los individuos de piel oscura como negros. Aquellos que no se ven tan «negros», sino un poco morenos, pueden tener que enfrentarse con problemas suplementarios de crisis de identidad” (Knapp, 1999: 159). Es más, suponiendo que los problemas de las divisiones raciales se pudieran superar, que llegáramos a un estado de razón –cosa que nunca ha sido y difícilmente será, ni a través de la ley bíblica ni a través de la ley de los hombres, ni a través de muchas de las leyes de la genética y la biología, como lo ha demostrado, por ejemplo, la vacunación en algunos casos, especialmente la última vacuna contra el SIDA, que actúa positivamente, que protege, a negros y asiáticos, pero no a “blancos”–, el conflicto social de las castas siempre estará presente: “¿Por qué, Dios mío, es posible que Tú hagas esto?”, pregunta Gloria. “Él no lo hace”, dijo Daniel con melancolía. “Estamos tocando la obra de ciertas sociedades perfeccionadas, que, juzgándose dueñas de la verdad absoluta, conservan las leyes de casta como en tiempo de los filisteos” (Pérez Galdós). Sucede lo mismo también con los grupos marginados, no instruidos, cuando se insertan en las esferas civilizadas, cultivadas, con marcada diferencia: in la cultura [...], acostumbrados desde su nacimiento al trabajo bruto [...] sin los valores y las normas de comportamiento de la sociedad llamada libre, muchos ex esclavos carecieron de los mecanismos socioculturales para sobrevivir en el nuevo mundo de lobos al cual ingresaban y que en ciertos aspectos podía ser tan inhumano como aquel del cual salían [por tal motivo, y desesperados por aquel mundo “libre” que desconocían y no entendían] abandonaban el ingenio [central azucarero] como huyendo en masa hacia los campos y ciudades [...] y las mujeres se dedicaban a la prostitución [...] Hay documentos dramáticos de la época en que las autoridades municipales preguntan al gobierno central qué hacer con decenas de negros que llegan en masa a un pueblo a sobrevivir o simplemente a la espera cotidiana de la muerte [...] La situación fue especialmente trágica para los niños y los viejos no productivos (Moreno Fraginals, 1996). Creemos necesario recordar que tanto la marginación, como la segregación, como la discriminación, como el racismo, siguen palpablemente presentes en la vida de los países desarrollados –imaginemos entonces esta situación en los países subdesarrollados–, en especial en el área laboral, –cualquiera que ésta sea y concretamente en las actividades más importantes y mejor remuneradas, de mayor prestigio y demanda socio-laboral–, y que no debemos confundir diversidad con inclusión. En muchas empresas, instituciones y organizaciones puede existir la diversidad de razas, de etnias, de grupos, de sexos, etc.; pero sabemos que esto no quiere decir que los grupos tradicionalmente marginados, por los motivos que sean, se incluyan en las tomas de decisiones de las empresas, de las instituciones, y que tengan derecho a alcanzar los niveles directivos o ejecutivos de esas empresas, instituciones y organizaciones por las vías normales y legales, y que en el caso de que lo logren, tendríamos que preguntarnos cuál ha sido el verdadero costo de sus esfuerzos y si en realidad ha valido la pena librar esas tortuosas batallas laborales que nunca terminan [...] En Europa hasta el siglo XVII no existe un marcado desprecio por los negros. La imagen del negro se desvalora en el Viejo Continente en ese siglo. ¡Había que buscar una explicación funcional para legitimar la esclavitud! Bastaba con el hecho de que Noé sentenciara en la Biblia que los descendientes de Cam serían los “servidores de servidores”, los “esclavos de esclavos”, y que los estudiosos (?) del cristianismo dijeran, posteriormente, que esos “esclavos de esclavos” eran los africanos, y de paso los indios, dos grupos marcados con el estigma de naturaleza. Lo que no nos queda claro –o, más bien, ¡nos queda más que claro!– es si, a partir de ciertos discursos sociales, políticos y religiosos, “ahora ya” se tendría que suponer que las cosas cambiaron en este mundo tradicionalmente racista, escisionista, apartheidista, y que los negros y los indios –además de, por supuesto y de paso, muchos asiáticos, australianos y europeos–, “ahora ya” no viven una condición de esclavitud física, esclavitud moral, esclavitud sexual y esclavitud intelectual: ¿qué acaso se nos olvidó esta vergüenza internacional llamada “trata de personas”, “tráfico humano”, “tráfico ilegal de migrantes”, “explotación infantil”, “trabajo infantil”, “trabajo esclavo”, “taller de trabajo esclavo o taller de explotación laboral”, “explotación de grupos desplazados”, “mercado negro o economía subterránea”, “limpieza étnica”...?: La esclavitud no es un horror felizmente relegado al olvido, sino que sigue existiendo en todo el mundo, incluso en países desarrollados como Francia y Estados Unidos. A lo largo y ancho del planeta, los esclavos trabajan, sudan y sufren. Probablemente, los zapatos que llevas puestos y la alfombra que estás pisando han sido fabricados por esclavos en Pakistán. Probablemente, los esclavos del Caribe han puesto el azúcar en tu cocina y los juguetes en las manos de tus hijos. En la India, probablemente han confeccionado la camisa que luces y han pulido el anillo que llevas en el dedo. Su trabajo no es remunerado. Los esclavos influyen también indirectamente en tu vida. Ellos fabricaron los ladrillos para la empresa que fabricó tu aparato de televisión. En Brasil, los esclavos elaboraron el carbón vegetal que templó el acero que se utilizó para fabricar los amortiguadores de tu coche y las cuchillas de tu cortacesped. Los esclavos cultivaron el arroz con el que se alimentó la mujer que tejió la hermosa tela de tus cortinas. Tu cartera de valores y tu fondo de pensiones poseen acciones en compañías que utilizan esclavos en los países en vías de desarrollo. Los esclavos hacen posible que tus gastos se reduzcan y que aumente el valor de tus inversiones. La esclavitud es un negocio floreciente y el número de esclavos va en aumento. La gente se hace rica utilizando esclavos. Y, cuando ya no les hacen falta, los echan a la calle. Ésta es la nueva esclavitud, que se basa en los grandes beneficios y las vidas baratas. No se trata de poseer personas en el sentido tradicional de la antigua esclavitud, sino de controlarlos por completo. Las personas se convierten en herramientas desechables para hacer dinero [...] Se podría decir que la esclavitud es una cuestión de propiedad, pero eso depende de lo que entendamos por propiedad. Antiguamente, la esclavitud consistía en que una persona poseía legalmente a otra, pero la esclavitud moderna es diferente. Hoy en día la esclavitud es ilegal en todas partes y ya no existe la propiedad legal de seres humanos. Cuando se compran esclavos en la actualidad, no se pide un recibo o un documento de propiedad, pero se adquiere el control sobre esos esclavos y se utiliza la violencia para mantenerlo. Los propietarios de esclavos disfrutan de todas las ventajas de la propiedad sin asumir ningún deber. De hecho, la falta de propiedad legal es un privilegio para los propietarios de esclavos, quienes, adquiriendo el control absoluto de lo que poseen, quedan exentos de cualquier responsabilidad (Bales, 2000). Para dar conclusiones al respecto tal vez nos ayude el echarle una mirada a la situación que presentan estos dos grupos en la América actual, es decir a los negros y a los indios –y de paso a los mestizos y hasta a los blancos, a los que obviamente no les va mucho mejor–. En América, mientras las políticas raciales no cambien en países como Estados Unidos, Haití, Bolivia, Brasil, México, Colombia, Guatemala, Cuba, Panamá, Perú, Puerto Rico, Venezuela, Nicaragua..., entonces nada ha cambiado, todo sigue igual, y hay que buscar el cambio, por las buenas de ser posible –aunque, como muestra la historia, estos cambios sólo se logran por las malas, ¡qué pena! El “trauma racial” ha llegado a ser tan grande en América que los esclavistas y racistas de origen peninsular, españoles y portugueses, que se consideraban a sí mismos “blancos” –pero que a los ojos de “la otra Europa” no lo eran, debido al conocido enigma étnico de Hispania– también fueron mal vistos y rechazados por otros “blancos” (?) en el Nuevo Mundo: “El mito del hombre blanco llegó a estar tan fuertemente arraigado en el pensamiento de los intelectuales latinoamericanos de orientación positivista del siglo XIX, que aun el tipo español y latino llegó a ser subestimado” (Jaramillo, 1993: 37). Pero, peor aún, este “trauma racial” de América Latina se mantuvo durante todo el siglo XX y sigue en pie con una fuerza brutal y estúpidamente desmesurada en el siglo XXI. En el siglo XX, por ejemplo, es inconcebible que en la América Latina apareciera una tan marcada preferencia por el nazismo, por el fascismo, por la Alemania hitleriana y sus aliados... ¡Háganme el favor: mestizos, los de “raza no pura”, los “no arios”...! Y sí, como ya he dicho otras veces: en esta América Latina, tan atrasada, desorientada, confundida, fanática, analfabeta, dismorfóbica, con tan poca autoestima y tan poco respeto por sí misma, como en Macondo, el pueblo ficticio de Cien Años de Soledad, la gente se levanta todo los días buscando ver a qué coño le tira para sentirse más personas, más seres humanos, menos anormales, menos burros, menos feos, menos prietos, menos pobres y menos sulacranes o tracatanes o achichincles o gatos... ¡Qué tremenda falta de respeto hacia sí mismos...! ¿Pero qué habrían pensado y qué pensarán estos tarados, estos jodidos del coco, estos cabezas huecas, estos alucinados, estos acomplejados, estos eugenésicos mestizos y traseros oscuros, prietos y deformes de la cabeza, que a ellos los nazis no los iban a confinar en campos de concentración, en campos de exterminio, que no los iban a asfixiar en las cámaras de gas...? ¡Pobre gente tarada estos nazis prietos y mestizos latinos...!: [...] En las naciones latinoamericanas una muy buena parte de la tribuna aplaudía las acciones nazis. En México se vitoreaban las noticias favorables a Alemania y se abucheaba la información referente a los triunfos aliados. En los albores de la década de los cuarenta, ni siquiera los gobiernos del tercer mundo ocultaban su preferencia por los nazis. En México, el propio [Manuel] Ávila Camacho [54o presidente de México, entre 1940 y 1946] presumía ser miembro del club Hípico Germánico: “le gustaba la cerveza alemana y admiraba la marcialidad y pomposidad de los desfiles militares en Berlín” [...] Entre la sociedad civil latinoamericana se reproducían y multiplicaban las organizaciones de corte fascista [...] Todas estas agrupaciones [latinoamericanas] llevaban a cabo campañas de propaganda y emprendían acciones contra los judíos en sus respectivos países [...] Reconociendo la importancia de la radio y las posibilidades que tenían de generar simpatías en nuestro continente [América], el aparato de inteligencia nazi tomó la decisión de utilizar a México como plataforma para la penetración ideológica de Latinoamérica. Nuestro país contaba con una ventaja fundamental: sus estaciones de radio cubrían casi todo el continente, sobresaliendo por su cobertura la XEW. Durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial la propaganda alemana se centró en diatribas antisemitas y en la urgencia de lograr la “higiene racial”. Para los seguidores del Führer la raza aria representaba lo mejor de la humanidad, por su parte, los teóricos del Partido Nacional Socialista, aseguraban que la decadencia de la civilización era resultado de que los arios se hubieran mezclado con otros grupos raciales. La contraposición a los arios eran los gitanos y los judíos [nada más y nada menos que el pueblo y la raza del “Jesús” o “Cristo” que tanto invocaban los nazis] Desde que Adolfo Hitler arribara al poder, convirtió a estos pueblos en el enemigo número uno de Alemania, culpándolos de todos los males económicos, políticos y culturales [...] [Y en México, los Camisas Doradas, que eran resultado de Acción Revolucionaria Mexicanista, tenían como consigna] “Sangre judía, sangre judía y cada día más sangre judía debe fluir si deseamos salvar a nuestra patria amada [México], por esta razón deben llevarse a cabo campañas de exterminio contra los 30,000 judíos de México [en los años de 1930-1940] [...] Los servicios de inteligencia de los países del Eje [es decir los aliados de la Alemania hitleriana] utilizaron diversas posiciones en la frontera de México con Estados Unidos [...] A partir de 1940 [...] los agentes nazis y japoneses profundizaron sus acciones en nuestro territorio [en México] Una de las estrategias que recibió mayores impulsos y recursos económicos fue la dirigida a fortalecer el movimiento sinarquista mexicano. Los nazis consideraban a esta organización [es decir a la Unión Nacional Sinarquista, de México] como su aliada, por el corte fascista de la misma [...] Durante mucho tiempo, el sinarquismo [mexicano] fue controlado por una organización secreta denominada La Base, que impuso como dirigente principal, hacia los años cuarenta, a Salvador Abascal [Infante] [...] Por desgracia, así como el imperialismo inglés y norteamericano había dejado heridas en la piel de los pueblos latinos, los prejuicios, el catolicismo fanático y un mal comprendido sentimiento de desventaja económica servía la mesa para que se sentara un incomprensible e insensato odio racial. La prensa mexicana comenzaría a publicar artículos contra la comunidad judía y en defensa del movimiento nazi a partir de 1936 [...] La campaña eugenésica promovida por los nazis también recorrió el país [de México] alcanzando su punto más alto en 1941, cuando Alfredo Saavedra, uno de los fundadores de la Sociedad Mexicana de Eugenesia recomendó al gobierno crear el Departamento de Higiene Racial. Aunque Saavedra argumentara la necesidad de que “se estudiara medidas socialmente benéficas” para el país [de México], la verdad era que su propuesta pretendía replicar a los Tribunales de Sanidad Hereditaria que operaban en Alemania desde 1934 y que eran los responsables de esterilizar, obligatoriamente, a todos los retrasados mentales, incapacitados, enfermos congénitos, alcohólicos, esquizofrénicos y cualquier otra persona que sufriera alguna de “las doce enfermedades”, determinadas por los médicos nazis como adversas al desarrollo de la raza aria [...] La Comunidad del Pueblo Alemán en México se fundó en enero de 1935, bajo el control de Wilhelm Wirtz y Arthur Dietrich. No pasó mucho tiempo antes de que esta organización se convirtiera en la más grande del país. El trabajo de esta agrupación estaba hermanado con la labor que llevaba a cabo el entonces respetado Colegio Alemán, que a partir de 1933 fue dirigido por un miembro del partido nazi: Friedrich W. Schröter, quien abrió las puertas de la escuela a todos los niños alemanes, sin importar su clase social, con el objetivo de difundir las ideas nacionalsocialistas. Gracias a esta política, el número de alumnos se duplicó entre 1936 y 1940 [...] [Y en México, a los alemanes “tibios” que en su momento no querían colaborar con los nazis se les intimidó con un] “terrorismo en frío”&#160;
    <a href="http://openlibrary.org/works/OL14931953W/Cedillo,%202007">...</a>
    . ¿Qué se suponía que querían los “eugenesistas” mexicanos, acabar con todos los mexicanos, dejar a México sin mexicanos? ¿Quién se suponía que iba a poblar a México: los “blancos puros de verdad”, de dónde, cuáles, on’ tan...? ¿Es que acaso los mexicanos no son, como siempre lo han sido, desde la llegada de los europeos a México, el resultado de la mezcla de tres grandes razas: asiáticos o mongoloides o amerindios o semitas o como se les quiera llamar por un lado, caucásicos o europeos o jafitas o como se les quiera llamar por otro lado y, finalmente, negros o negroides o africanos o cananeos o como se les quiera llamar? Esta gente, los eugenesistas mexicanos, o estaba en la loca total o de plano padecían “pendejitis aguda”. ¡Imaginen, nada más y nada menos que un mexicano promedio, habitual, tan mestizo como todos nosotros los latinos –y si algún latino duda lo de su mestizaje, entonces que se mire el trasero; pero que se lo mire bien, detenidamente...– hablando de “eugenesia” y de “higiene racial”...! ¡Por favor...! Los negros, mulatos y jabados, etc., de la misma manera que los indígenas y los individuos “marcadamente mestizos”, “evidentemente mestizos”, tanto al nivel racial como al nivel lingüístico, son muy sensibles en cuanto a los temas de los conflictos étnicos, las razas, los mestizajes y sus ideas afines (Moreno, 1977; Moreno, 1997; Rojas, 1990; Bastide, 1967; Aguirre, 1984; Banton, 1983; Brady, 1965; Campos, 1998; Capotorti, 1979; Castillo, 2000; García, 1989; Goden, 1994; Ramírez, 2008; Moore, 2008). ¿Por qué? Por muy variadas razones (Stavenhagen, 2000; Stavenhagen, 2007; Moore, 2008), porque en la historia de las Américas mestizas, en la historia de las Américas negras, “casi todo” se superpone de manera triste, cruel, grotesca y hasta estúpida (Lewontin y Steven, 2003), y esta superposición en ese “casi todo” se refiere, más que nada, a la superposición de “lo terrible” y “lo peor”. Los negros, los afromestizos –y claro está que también los indios– siempre han sido, antes y ahora, los más afectados en este aspecto en América: [...] los libros tradicionalmente refieren únicamente la saga española en el Nuevo Mundo, y en esta saga queda insumida la historicidad indígena. Se trata de una interpretación unilateral donde el indio pasa a ser el problema indio, del mismo modo que años más tarde los negros serán estudiados como el problema negro. El indio es el otro: de ahí el enorme esfuerzo de alteridad que debemos hacer para verlos en su propio devenir (Moreno, 1996: 25). Respecto a la historia de las sociedades negras confrontamos la misma dificultad que con los indios: las fuentes no las tratan como sujetos con historicidad propia, sino integrando comunidades en función de..., que terminan constituyendo el problema negro [...] Conformando una comunidad con más hombres que mujeres, los negros, al igual que los blancos, buscaron en las indias la canalización de su vida sexual. La corona trató de evitar estas uniones que resultaban peligrosas como relación entre dos sectores sociales dominados, aunque separados entre sí, y cada uno de ellos respecto a los blancos, por las diferentes líneas de color establecidas [...] Como promedio dichos africanos tenían un nivel cultural superior al de los indios cubanos [y al de otros grupos de indios de América, salvo las conocidas excepciones en México y Perú, que prueban que en algunos casos, dentro de estos dos grupos, había comunidades con una cultura igual o superior a la de muchos conquistadores] preagroalfareros que no habían rebasado la etapa cazadora-pescadora y, sobre todo, recolectora (Moreno, 1996: 58-59). Mala Raza. El afromestizo, de todos los resultantes de mezcla, era el que se encontraba en una situación de mayor indeseabilidad [pero que, al parecer, llegó a tener en Cuba mejores niveles de vida que el indio (Moreno, 1996: 59)]. Obligado al pago de una capitación, considerado legalmente nefando por la presencia de sus características negroides, buscaba en todas formas ocultar estos elementos. Cuando el color obscuro de la piel impedía pasar a la casta euromestiza, procuraba salir de su casillero entrando a formar parte de la casta indígena. Las características culturales heredadas de la madre facilitaban su aceptación del grupo indígena. Ocurría esto principalmente con los mulatos lobos, con los mulatos alobados y con los indios alobados que en no raras ocasiones se hacían pasar por indios puros. En los archivos de la Inquisición se encuentran expedientes relativos a estas mezclas que se hacían pasar como de “mejor casta”, intentando con ello no solamente escapar a la calificación de infamia y mala raza que sobre ellas pesaba, sino también gozar de las relativamente mejores condiciones económicas en que el indígena se movía, ya que aunque sujeto como el mulato al pago de la capitación, disfrutaba del derecho a la tierra, beneficio de que carecía el individuo de mezcla. En el Padrón de Jalapa quedó asentado el frecuente cruce de la línea de color con rumbo a la casta indígena. El funcionario no menciona, probablemente por olvido, al mulato, mas era éste, y no el mestizo o el españolo, el único interesado en realizar el pase, puesto que los últimos ni por razones de prestigio o de mejoramiento económico podían desear el cambio de casta [...] Esta tendencia del afromestizo a ocultar su calidad influyó notablemente en el resultado de los censos [como sigue sucediendo actualmente en Cuba, Perú y Brasil, por ejemplo] que en todos los casos deben ser considerados como anotando un número mucho menor de individuos de los que en realidad existían. Hechos siempre contradictorios se presentan al investigador cuando de esta casta se trata (Aguirre, 1984:271-272). Pero todo esto es así, principalmente, por la forma inadecuada en que se han abordado y se siguen abordando, en que “hemos” abordado, estos “ciertos temas” complejos y estas “ciertas leyes” complejas –basados en una “relación por la conquista y la fuerza” y no en una “relación por la igualdad y la amistad”– en torno a la vida y la suerte de las razas por parte de los blancos, y también por parte de los mismos negros, mulatos, indios y mestizos (Gamio, 1993; Ramírez, 2008), por la forma inadecuada en que tradicionalmente se han enfocado, manejado y llevado a la práctica estos temas de las diferencias raciales, por los estereotipos relacionales negativos en el discurso entre unas razas y otras, entre unas comunidades y otras, entre unos grupos y otros, por no haber considerado en el pasado e inclusive ahora que en América, como en todos los demás continentes, hay “comunidades” que están llenas de “grupos”. América y sus diferentes partes: Norte, Centro, Sur, islas, etc., está plagada de comunidades con cientos y miles de grupos diferentes, muy diferentes, entre ellos, en todos los sentidos. En el tratamiento de cuestiones raciales y mestizas frecuentemente hay juegos de palabras, giros de palabras, palabras de doble sentido, asociaciones, albures, jaranas, cuentos, dichos, adivinanzas, que no son convenientes, que son de mal gusto, que pueden herir la sensibilidad... Sí, se pueden abordar estos temas con desinhibición y apertura..., ¡al parecer y en apariencia! ¡La realidad es otra! “Unos” siempre están a la ofensiva; “otros” a la defensiva; a veces con razón, otras veces no. Sí, en el tratamiento de estos temas pueden aparecer rostros gratos, joviales, apacibles, sonrisas, risas, pueden aparecer discursos verbo-corporales “normales” (?), todo pura fachada; pero cuidado, en estos asuntos de razas y mestizajes cualquier chispa puede crear un fuego. Inclusive en Cuba, un país en donde se ha luchado tanto para eliminar el racismo y todos los problemas que de él se derivan, con leyes prácticas y tajantes al respecto, el racismo y el mestizaje tienen rostros mucho más complejos que lo que cualquiera pudiera imaginar (Pérez, 1996; Moore, 2008). Hace poco, en mayo del 2005, el Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Vicente Fox, se refirió a determinadas actividades laborales que “ni los negros” querían hacer en Estados Unidos. ¡Suficiente! Se creó todo un conflicto con los negros estadounidenses. ¡Los negros de Estados Unidos querían que hasta quitaran de circulación unos sellos o estampillas que tienen a un negrito, llamado Memín Pinguín!, que es la creación artística más bonita y simpática, a imagen y semejanza de un negrito cubano, pero en México, que ha sido y sigue siendo un querido personaje de la tradición de los comics o muñequitos en los Estados Unidos Mexicanos. ¡Yo, siendo cubano, todavía no puedo creer que esto haya llegado a tal nivel! Claro que todos sabemos que la gente sabe con quién se mete. Si estas palabras que se refirieron a los negros estadounidenses las hubieran dicho el Señor Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, o el Señor Mandatario de Cuba, Fidel Castro, ¿ustedes creen que los negros de Estados Unidos habrían rezongado? En Cuba, por ejemplo, en vez de decirle “güero” –es decir “blanco” o “gallego” en Cuba– a todo el mundo, se dice “negro”, “mi negro”, “negrito”; pero en México no..., ¡todo lo contrario!: PRIETO O PRIETA No hay peor grosería para una mexicana o un mexicano que ser llamado «prieto». Este adjetivo puede resultar sumamente peyorativo por su intención racista. Un prieto por lo general tiene acusados rasgos indígenas. «A mí no me hablen de ese prieto», decían las señoras mexicanas que estaban con Maximiliano y que detestaban a Benito Juárez. «Nunca falta un “prietito” en el arroz», se dice por decir que generalmente no salen las cosas como una desea. «Nunca te cases con un prieto, porque ya ves que una gota de tinta oscurece un vaso de leche», recomendaban a sus hijas las señoras de antes (Loaeza, 2007:161) [...] Lo que sucede es que los negros de Estados Unidos sabían que había alguien que iba a contestar. Pero si hubiera sido con Chávez o Castro este asunto, todavía estarían esperando la contestación o ya habrían recibido una contestación, pero ya sabemos en qué términos [...] ¿Quién es quién en América? Como quién es quién en cada uno de los países y grupos del continente y del mundo. Hemos llegado a tal estado de enmascaramiento del racismo a través del racismo cordial y del racismo oculto (Montañez, 1993; Combesque, 2001; Roman, 2007) que en muchos casos hasta negamos que exista el racismo en países como Cuba, Santo Domingo, México, Puerto Rico, Canadá, Venezuela, Brasil, Chile, Argentina, etc., por ejemplo. ¡Nada más lejos de la verdad! El racismo está ahí, presente, en toda nuestra América, en las múltiples esferas de la vida nuestra de cada día, y cada vez pone de manifiesto una de sus tristes y amañadas caras. Se debe suponer que en América los indios son indios y deberían considerarse “racialmente” y “orgullosamente” indios; que los negros son negros y que deberían considerarse “racialmente” y “orgullosamente” negros; que los blancos son blancos y que deberían considerarse “racialmente” y “orgullosamente” blancos. Sí, se debe suponer..., pero sabemos que esto no es así. Cualquier otra consideración nos hace o ignorantes o ciegos o pendejos. Y ninguna de las tres categorías es grata en la cultura de Occidente. ¡Los problemas de identidad, de pertenencia, de clases, de castas, y también de tintes, de siempre! ¿Qué es mejor o qué es peor? ¿Es mejor ser el “menos prieto” de los negros, el “menos prieto” de los indios o el “menos blanco” de los blancos? ¿Se puede ser negro o indio o mulato y querer ser blanco? ¡Hasta se puede ser “menos blanco” y querer ser “más blanco”!: En Hispanoamérica, la única forma para el negro [y para el indio, y para el mulato] de subir en la escala social era «blanquearse». El ascenso económico sólo se lograba renegando del pasado africano [e indio]. La importancia del blanqueo se muestra en Cuba, por ejemplo, donde la más importante sociedad cultural negra se va a llamar Club de Atenas y la sociedad de recreo negra, Jóvenes de Waltze, y donde los universitarios negros en 1902 consiguieron que se prohibiera la formación de comparsas y otras manifestaciones negras (Rojas, 1990: 66-69). Hablar de los latinoamericanos es hablar de algo más que lo que habitualmente consideramos. En América, como hemos visto ya, se nace con una raza, pero también la raza se compra con dinero. En América y en el mundo, “latino” no es solamente el que desciende de una cultura hispanoamericana. En el mundo del “latinoamericano” también entran los individuos nacidos y criados en América de base cultural portuguesa, francesa, italiana... Y cuando hablamos de Haití, de qué se supone que hablamos. Y cuando hablamos de Bolivia, de qué se supone que hablamos. Y cuando hablamos de México, de qué se supone que hablamos. Y cuando hablamos de Perú, de qué se supone que hablamos. Y cuando hablamos de Venezuela, de qué se supone que hablamos. Y cuando hablamos de Brasil, de qué se supone que hablamos...: [...] A pesar de que Brasil es una de las naciones con mayor diversidad racial, la gran mayoría de las modelos que desfilan por estas pasarelas son blancas y parecen casi europeas. Brasil tiene más personas de ascendencia africana que cualquier otro país fuera de África, la mitad de la población se considera de raza negra o mestiza [algunos especialistas consideran que más del 80% de la población de Brasil tiene la marca genética negra]; y la ausencia de maniquíes de tez oscura en las pasarelas es un tema que ha sido planteado por algunas voces influyentes [según
    <a href="http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7196000/7196883.stm">http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7196000/7196883.stm</a>
    &#160;]. Pero también, y cuando hablamos de España y Portugal, de qué se supone que hablamos. En mi libro El lenguaje corporal humano abordo este tema acerca de los verdaderos dominios étnicos de la Península, y recomiendo, en una de las notas a pie de página, los siguientes textos: Acerca de los grandes problemas de la interpretación del origen y la vida de los peninsulares ibéricos, pueden consultarse los siguientes materiales: Américo Castro (1982).
    <i>La realidad histórica de España</i>
    . México, PORRÚA; María Luisa Ruiz-Gálvez Priego (1990).
    <i>Prehistoria de España</i>
    . México, REI; Rafael Lapesa (1991).
    <i>Historia de la lengua española</i>
    . Madrid, Gredos, especialmente las páginas 13 a la 52, en donde se plantea que en España hay “nombres de multitud de pueblos y tribus de diverso origen, que pulularon en abigarrada promiscuidad”; Antonio Sánchez Barbudo (1980). “Sobre España y los españoles: una visión desde fuera y desde dentro”, en
    <i>Ensayos y recuerdos</i>
    . Barcelona, LAIA. Y cuando hablamos de Cuba, de qué se supone que hablamos. ¿Quién es quién en Cuba?: Había un privilegio que estaba dado por una cédula Real de Carlos IV que se llamó ‘Gracias al Sacar’ de 1795 que en uno de sus artículos dispensaba por una suma de dinero de la calidad de pardo, cuarterón o quinterón al solicitante. Si un padre español quería prebendar a su hijo tenido con una negra, una mulata o una india, y darle la calidad de blanco, le compraba los papeles y legalmente era blanco, aunque fuera del color de nosotros (...). Contrario a los anglosajones, en estas zonas de acá, de las colonias hispanas, por una gota de sangre de blanco, ya eres más blanco que negro.” Según Marta Rojas, este es el origen del blanqueamiento en las antiguas colonias españolas del Nuevo Mundo y, por supuesto, Cuba, al igual que Santo Domingo, Venezuela o Colombia, no escapa a este trauma que la escritora ha escogido como tema de su segunda novela, titulada, precisamente, Papeles de Blanco o La Santa Lujuria. “Por ejemplo, en la Cuba revolucionaria, cuando se realiza el censo o se elabora el carnet de identidad, el enumerador te mira... y si dices blanco, él o ella pone blanco, y ni averigua si la madre es una negra o una mulata. Ahora los papeles de blanco no hay que comprarlos, se obtienen al gusto del consumidor. Yo creo que esa anomalía no se va a corregir nunca, porque ya forma parte de la cultura de la América hispana. ¡Yo no considero a nadie blanco en Cuba!” [...] Entonces ¿qué está ocurriendo en Cuba? ¿Cuán lejos o cercana está la mayor de las islas antillanas, a sólo 90 millas de las costas de la Florida, del concepto de democracia racial? A lo largo de su historia los cubanos han sido protagonistas de una serie de divisiones raciales -primero, debido a la colonización española y a la esclavitud de los negros africanos; luego, a finales del siglo XIX, por la importación de mano de obra barata china y, durante las primeras décadas del siglo, de la proveniente de otras islas antillanas, y por la copia de la segregación al estilo sureño norteamericano en algunas regiones de la isla, como el norte de las antiguas provincias de Camagüey y de Oriente. Se calcula que la actual población de la isla está compuesta por una tercera parte de blancos, una tercera de negros y otra tercera mestiza. La lucha de reivindicación racial de los negros ha sido larga, sin excluir la confrontación armada de 1912 que enfrentó a los partidarios negros de Evaristo Estenoz y Pedro Ivonet con las fuerzas armadas del presidente de la República, general José Miguel Gómez. En 1959 la Revolución dio pasos osados para eliminar el racismo institucionalizado. Fue entonces cuando se implementaron amplios programas de redistribución para las capas más desposeídas, especialmente en lo concerniente a la educación y la salud. Hoy Cuba ostenta uno de los más bajos índices de mortalidad infantil del mundo (9.3 por cada mil nacidos vivos) con una esperanza de vida de 75 años. Los afrocubanos son gentes “bien leídas y escribidas”, como dicen los negros viejos. Hemos obtenido títulos en profesiones que antes de 1960 nos estaban proscritas de hecho. Por ejemplo, cuando matriculé por primera vez la carrera de Lengua y Literatura Clásicas en la Universidad Central de Las Villas, en mi ciudad natal de Santa Clara, resulté ser el único estudiante negro en mi curso. Hemos alcanzado igualmente un nuevo sentido de dignidad y orgullo del cual no nos será fácil renunciar. Encima de todo ello, la revolución cubana, con todos sus defectos, nunca ha estado divorciada del discurso y del simbolismo africanos. Cuba, que nunca ha perdido su sentido surrealista antillano ante la vida, está hoy mucho más orgullosa de sus raíces africanas que hace 37 años, y se muestra como una celosa guardiana de este legado cultural. Sin embargo, con todo ello, no debe suponerse que el racismo en todas sus manifestaciones haya sido eliminado, y mucho menos en lo personal y social, así como en lo concerniente a las relaciones culturales. Debido a la presente crisis en Cuba –en parte por motivos internos, pero en gran medida debido a los agudos efectos del descalabro de los aliados del Este europeo a partir de 1989 y del endurecimiento del embargo y las hostilidades por parte de EE UU– el racismo ha brotado nuevamente en diversas formas. Pienso que al paso de todos estos años, los cubanos no hemos sabido romper el paradigma blanco y que, por consiguiente, es menester que nosotros, los intelectuales cubanos negros, brindemos mucha más atención a este fenómeno. Quizás, al igual que ocurre con los brasileños que están atrapados en las mismas incertidumbres, los cubanos hemos sido demasiado cautelosos, por no decir temerosos, en lo que se refiere al impacto que la composición racial pueda ejercer en nuestra nación/alismo/alidad (Rojas, 1996:44-46).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>REALIA</b>
    :&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/las-realias-y-su-importancia-en-la/19j6x763f3uf8/181">http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/las-realias-y-su-importancia-en-la/19j6x763f3uf8/181</a>
    &#160;,&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/la-reformulaci%C3%B3n-y-su-relaci%C3%B3n-con-la-dialectolog%C3%ADa-y-la-traductolog%C3%ADa">http://knol.google.com/k/la-reformulaci%C3%B3n-y-su-relaci%C3%B3n-con-la-dialectolog%C3%ADa-y-la-traductolog%C3%ADa</a>
    &#160;[...]&#160;del latín realia, ‘cosas’ [...] Se llama así, realia o realias, al conjunto de objetos, usos, costumbres y, en general, de aspectos de índole natural, material y cultural externos a las lenguas que tienen una incidencia más o menos decisiva en la configuración y evolución de éstas; por ejemplo, el clima, que determina la forma y los elementos estructurales de la vivienda y, con ello, de los elementos léxicos pertinentes, las plantas y sus variedades, los animales y sus variedades y usos [...] Las realias están relacionadas con los “ismos lingüísticos” [...] Una de las ciencias que analiza, que trata, y que recoge a las realias es la Paisología [...] las realias son esas unidades o signos o símbolos especiales que designan fenómenos, procesos o realidades exclusivas de una región determinada, ausentes en l	
	</body>
	<back>



	</back>

	<response response-type="reply">
		<front-stub><contrib-group>
				<contrib>
				</contrib>
			</contrib-group>
				<pub-date pub-type="ppub">
					<day>17</day>
					<month>8</month>
					<year>2014</year>
				</pub-date>	
		</front-stub>
		<body>
			<p>[&#8230;] A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas &#8230; https://ruanofaxas.wordpress.com/article/a-proposito-de-la-imagen-publica-por-19j6x763f3uf8-190-2/ [&#8230;]			</p>
		</body>
	</response>
</article>