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				<article-title><bold>LA COMUNICACIÓN VERBAL Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. UNA INTRODUCCIÓN A LA IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBO-CORPORALES O, LO QUE ES LO MISMO, DE LOS LENGUAJES VERBALES Y DE LOS LENGUAJES CORPORALES HUMANOS. PARTE 2.</bold></article-title>
				<subtitle><bold>PANORAMA EXPUESTO POR EL FILÓLOGO E IMAGÓLOGO FERNANDO ANTONIO RUANO FAXAS: ruanofaxas@gmail.com</bold></subtitle>
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						<surname>Fernando Antonio</surname>
						<given-names>Ruano Faxas</given-names>
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					<day>2</day>
					<month>11</month>
					<year>2011</year>
				</pub-date>			
			
			
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	<body>
		
  <p>
    <b>PARTE 2</b>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>
      Continúa de la PARTE 1:
      <a href="http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/la-comunicaci%C3%B3n-verbal-y-la/19j6x763f3uf8/48">http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/la-comunicaci%C3%B3n-verbal-y-la/19j6x763f3uf8/48</a>
      #
    </b>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-tipos-de-comunicaciones1.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-tipos-de-comunicaciones1.jpg" width="626" height="476" />
    </a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    [...] Los seres humanos no sólo somos un
    <b>lenguaje verbal</b>
    –un cerebro, una mente– y un
    <b>lenguaje corporal</b>
    –el cuerpo, con un lenguaje corporal interno y un lenguaje corporal externo, con códigos corporales comunicacionales internos, como el ADN,&#160;y códigos corporales comunicacionales externos, como la raza y los rasgos físicos–; somos también un
    <b>ser inconsciente cargado de emociones</b>
    –y no me refiero aquí a&#160; “modelos emocionales ideales”, sino de toda una variedad diversísima y compleja de emociones que regulan nuestras relaciones sociales y nuestro comportamiento en general (Dantzer, 1989)–, tenemos un comportamiento inconsciente, que constantemente se manifiesta en nuestra vida social, en nuestra vida laboral o especializada y, por supuesto, en nuestra vida de intimidad, en determinados casos sin control, no sabemos cuándo o cómo puede aparecer, porque las circunstancias sociales y ecosistémicas son muy variables, cambian con bastante frecuencia. En este sentido hay que señalar que esas emociones “resultan fundamentales en la toma de decisiones humanas, por mucho que se presenten como asépticamente lógicas y racionales. Puede afirmarse sin asomo de duda que una mente no influida por las emociones [un individuo, un cuerpo, que no refleja emociones] es la mente de un enfermo [...]”
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn1">[1]</a>
    Lo más que podemos hacer es
    <b>educar al extremo nuestro cuerpo</b>
    –algo prácticamente imposible para las personas normales, en condiciones normales– de manera tal que las demás personas no puedan “leer” los sutiles mensajes que a veces envía nuestro cuerpo cuando estamos en situaciones desajustadas, buenas o malas, nos referimos a los extremos del comportamiento, cosa que es prácticamente “lo normal” en el mundo occidental o civilizado. Aquí el verdadero inconveniente –¿o conveniencia?– aparecería cuando estemos en presencia de aquellos individuos –que no necesariamente tienen que ser los especialistas universitarios, científicos, en esas lecturas sutiles– que pueden decodificar esos mensajes con un nivel de perfección elevadísimo, mucho más si pertenecen a la cultura social, a la etnia, al grupo, la ciencia, la técnica, etc., del emisor.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    El lenguaje del cuerpo puede ser independiente del lenguaje de las palabras cuando se actúa conscientemente con gestos y mímicas en la vida cotidiana o en el ámbito artístico. Habitualmente se utiliza el lenguaje corporal para la producción de
    <b>mímicas</b>
    y
    <b>gestos</b>
    <b>esquemáticos</b>
    ,
    <b>técnicos</b>
    ,
    <b>codificados</b>
    o
    <b>simbólicos</b>
    como un lenguaje sustitutorio cuando la comprensión verbal no es posible, no se desea o no se solicita. El estudio del lenguaje corporal es ya antiguo. Entre los primeros investigadores de este tema están el diplomático y escritor italiano
    <b>Baltasar de Castiglione</b>
    (1478-1529), con su genial libro
    <i>El cortesano</i>
    ;el escritor y moralista francés
    <b>Jean de la Bruyère</b>
    (1645-1696), con el libro
    <i>Los caracteres</i>
    ; el médico, anatomista, fisiólogo y teólogo natural escocés
    <b>Charles Bell</b>
    (1774-1842) con su libro
    <i>Essays on the Anatomy of Expression in Painting</i>
    , escrito en 1806; el naturalista británico
    <b>Charles Darwin</b>
    (1809-1882), con su libro
    <i>La expresión de las emociones en el hombre y el animal</i>
    , en 1873, y el antropólogo estadounidense
    <b>Ray L. Birdwhistell</b>
    , que en 1952 escribe su
    <i>Introducción en la cinética</i>
    y en 1970
    <i>Kinesics and Context. Essays on Body Motion Communication</i>
    , que en lengua española se conoce como
    <i>El lenguaje de la expresión corporal</i>
    , a partir de una edición que en 1979 hizo la editorial Gustavo Gili.El lenguaje del cuerpo se ha investigado a partir de la herencia: “el cerebro de todos los hombres está programado para levantar las extremidades de la boca cuando se sienten felices, volverlas hacia abajo cuando se hallan descontentos, fruncir la frente, levantar las cejas, levantar un lado de la boca, y así sucesivamente según la sensación que llega al cerebro”, y del aprendizaje:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[las normas] determinan lo que hay que hacer en relación con la manifestación de cada sensación o sentimiento en los diversos ambientes sociales; varían con el papel social a desempeñar y las características demográficas, y deben de variar asimismo de una cultura a otra [...] podemos heredar en nuestra constitución genética ciertas reacciones físicas básicas. Nacemos con los elementos de una comunicación no verbal. Podemos dar a conocer a otro ser humano sensaciones básicas de odio, miedo, agrado, tristeza, etc., sin haber aprendido nunca cómo hacerlo.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Por supuesto, esto no se halla en contradicción con el hecho de que tenemos también que aprender muchos gestos que significan una cosa en una determinada sociedad y otra cosa en otra sociedad. Nosotros, en el mundo occidental, movemos la cabeza de un lado a otro para significar no y de arriba a abajo para significar sí, pero hay sociedades en la India [y en Italia y Bulgaria] que hacen exactamente lo contrario. De arriba a abajo significa no, y de un lado a otro significa sí.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Podemos comprender entonces que nuestro lenguaje no verbal es en parte instintivo, en parte enseñado y en parte imitativo (Fast, 1999: 18-20).</p>
  <p>
    <i>&#160;</i>
  </p>
  <p>
    Los elementos fundamentales del lenguaje corporal son:
    <i>espacio</i>
    ,
    <i>tiempo</i>
    y
    <i>energía</i>
    . El lenguaje corporal es innato, se aprende por imitación y se asimila por medio de la alabanza o el reproche.
    <b>Las señales corporales son gestos de significado constante</b>
    .
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Generalmente hacemos distinciones entre:</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>1.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <b>Gesto</b>
    . Movimiento parcial del cuerpo. Los más llamativos son los de brazos y manos (Davis, 1995: 102-111). Los gestos de expresión proporcionan ininterrumpidamente informaciones sobre las personas que gesticulan con facilidad por cualquier motivo.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Gestos expansivos: movimientos amplios, proyectados hacia adelante.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Gestos centrífugos: van más bien desde el cuerpo hacia el exterior que desde el exterior hacia el cuerpo.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Gestos intensivos: el movimiento se refuerza.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Hay un sinnúmero de gestos, y si algunos son deliberados y otros casi deliberados, algunos como rascarse la nariz por perplejidad o cruzarnos de brazos para protegernos, son casi inconscientes.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>2.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <b>Ademán</b>
    . Movimiento expresivo del cuerpo entero.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>3.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <b>Mímica</b>
    . Son movimientos de los ojos y movimientos de la musculatura facial. Recordemos que hay muchas formas de expresión del rostro que son innatas y que tienen el mismo significado en todos los ámbitos culturales. Son las contracciones de los músculos faciales ante:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; El dolor.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; La alegría.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; El miedo.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; La ira.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; La felicidad.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; El asco.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>4.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    Pero también hay
    <b>gestos mímicos</b>
    . Se realizan casi siempre de forma consciente, puesto que su cualidad simbólica radica en imitar sucesos reales. Se pueden almacenar en el subconsciente, debido a su frecuente repetición.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>5.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <b>Gestos esquemáticos</b>
    . No se persigue reflejar la realidad, sólo una parte o característica principal de la información no verbal, como saludar con la mano como si estuviéramos quitándonos un sombrero. Si fuera un gesto mímico, entonces intentaríamos también ilustrar el atuendo ficticio.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>6.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <b>Gestos técnicos</b>
    . Por determinadas funciones profesionales: aviación, ferrocarriles, inmersión, etc.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>7.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <b>Gestos codificados</b>
    . Sólo son entendidos por un grupo especial: sordomudos, presos, gamberros, ladrones, prostitutas, homosexuales, etc.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>8.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <b>Gestos simbólicos</b>
    . Generalmente, estos gestos tienen una significación distinta del movimiento mostrado realmente. Presentan por abstracción un sentimiento o un pensamiento. Estos gestos son inteligibles solamente para el círculo de personas que ha fijado los signos y su significado en algún momento dado.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>9.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    &#160;
    <b>Gestos sonoros</b>
    :
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Imitaciones y traslaciones sonoras incorporan una impresión exterior a la lengua. Un sonido se hace inmediatamente lenguaje; otro fenómeno, tan pronto como ha sido traducido en sonido. Pero el origen de la relación natural entre palabra y cosa puede basarse también en el hablante mismo, puede ser expresión. Una de las formas de apoderarse el hombre&#160; de la realidad es el gesto. Éste puede ser de dos maneras diferentes por su efecto: un gesto o apunta hacia algo (por ej., un dedo índice extendido), o representa algo (por ej., un puño cerrado amenazando). Indicar es una atenuación de agarrar, y por medio del gesto representativo se apropia uno algo en cierto modo corporalmente. Ahora bien, para los gestos se utilizan tanto los músculos de las extremidades como los de la cara. Y así los labios o la lengua. A su vez, los gestos de los órganos del habla pueden ser sonoros. Son, pues, sonidos que surgen simplemente por medio de los gestos de los órganos parlantes. Por eso se les llama
    <b>gestos sonoros</b>
    .
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Donde estos gestos sonoros pueden más claramente observarse es en el lenguaje de los niños. El
    <i>ta</i>
    o
    <i>tata</i>
    con que responden los niños a impresiones que despiertan su atención o su deseo, nace de un movimiento indicador de la lengua. Los movimientos de la lengua concomitantes del indicar son de observar aún en los adultos. A este respecto merece notarse que los pronombres demostrativos se caracterizan en muchas lenguas por sonidos dentales, como también en pronombre personal de la segunda persona,
    <i>tú</i>
    [...] (Porzig, 1986: 27-28).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Nosotros creemos que debido a las particularidades de este curso, es mejor hablar de las
    <b>variantes mímico-gestuales del cuerpo humano</b>
    o de los diferentes
    <b>sistemas de signos</b>
    o
    <b>sistemas de códigos</b>
    que presentan los diferentes lenguajes del mundo que nos rodea [...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En la actualidad, en el estudio del lenguaje corporal, el aspecto que presenta el cuerpo en general, la apariencia física, de hombres y mujeres, ya sea en los diferentes periodos de la historia o en nuestros días, en las variadas áreas del planeta, es un tema latente, complejo y muy preocupante en las diferentes culturas, tanto al nivel&#160; de la
    <b>cultura popular</b>
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn2">[2]</a>
    –con todos sus matices de creencias, mitos e imaginerías– como al nivel científico –al nivel de los estudios que están relacionados con la convivencia de los individuos en determinados espacios de socialización, ecosistémicos, geográficos, arquitectónicos, laborales y empresariales–, en especial debido a los diferentes enfoques que aparecen a la hora de hablar del mismo origen y evolución del hombre.
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn3">[3]</a>
    Los lenguajes corporales de los hombres, de los grupos sociales, están relacionados directamente con la tradición, con la cultura, con la herencia de los pueblos, con las particularidades del nacimiento y la evolución del mismo hombre, y hasta con el lenguaje por tropos y con la poesía –como expliqué más arriba–, según haya sido el contexto circundante, lo que quiere decir tomar en cuenta la función de la
    <b>religión</b>
    , los
    <b>mitos</b>
    –conjunto de creencias y de imágenes idealizadas que se forman alrededor de un personaje, un fenómeno, un acontecimiento histórico o una técnica y que les otorgan una fuerza y una importancia particulares; o, al decir de Vico, “un medio de presentar cosas grandes a la mente de los pueblos niños”– y las creencias y refranes en las actitudes de los hombres:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Un planteamiento que se hace cierto tipo de historiador de las ideas en el análisis del desarrollo histórico de las sociedades latinoamericanas en proceso de cambio, es la necesidad de comprender la función que representan los mitos y creencias en las realidades históricas y las actitudes populares que a través de ellos son impulsadas con vigor y emotividad.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Los mitos y creencias reflejan la objetivación de las fuerzas vitales de gran dimensión que los pueblos encuentran en los fenómenos naturales y humanos. Esas fuerzas han sido aprehendidas por los pueblos en su inconsciente colectivo y expresadas en forma de imágenes, para el caso de los mitos, que ellos veneran apasionada y emotivamente, y que impulsan su voluntad a la acción. Nos explicamos “las creencias” en esas fuerzas que reflejan el vigor de determinados hombres, ideas y fenómenos naturales; y asimismo esa necesidad de los pueblos de integrarse en un todo al mundo circundante, recibir las fuerzas de vigor y establecer una acción recíproca.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Esa “fuerza vital” que expiden determinados hombres, ideas y fenómenos naturales, puede cumplir una función de mitos hacia los cuales se orientan determinadas actitudes. En este caso cumplen una función como formadores de una tradición y de una fuerte creencia capaz de controlar la conducta de los individuos. Podemos así convertir en mitos a determinados hombres caudillos que poseen&#160; “un carisma” o fuerza vital humana; o a determinadas ideas y conceptos que se mitifican como formas más precisas de integración política: los mitos de patria y sus símbolos, libertad, igualdad, república, revolución, pueblo modelo para el futuro, regreso al pasado, etcétera.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>La función de los mitos y creencias se presenta, asimismo, en aquellas épocas de crisis, cuando los pueblos se enfrentan a circunstancias difíciles y a desesperanzas en las posibles soluciones: dependencia externa e interna, desigualdades económicas, injusticias sociales, indecisiones políticas, bajo nivel de vida, alto costo de la vida, guerras, violencia, persecuciones, hambre, miseria, etc. En aquellas épocas en que se introduce la angustia en la sociedad y se hace vigente un pensamiento de evasión de la realidad presente.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>En las angustias sociales, algunos pueblos buscan el refugio en movimientos mesiánicos, en donde los “mesías”, “profetas” o “caudillos” anuncian el fin apocalíptico de la sociedad que oprime, prometen la dirección de la comunidad hacia los grandes logros y anuncian la esperanza del futuro risueño en la anhelada “sociedad ideal”. En dichos movimientos la idea de los “cataclismos” y las “revoluciones” se convierten en mitos del camino para llegar a la meta.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La gente piensa que la búsqueda, imitación y posesión de la “sociedad ideal”, “la tierra sin mal” o “el reino feliz” será la satisfacción plena a sus problemas y la felicidad en su tono de vida. En esa sociedad ideal, la vida de los hombres estará regida por la igualdad, la justicia, la seguridad y la prosperidad en todos los órdenes. En otros casos, piensan que el regreso al pasado que les dio origen representa la evasión del nefasto presente y la única forma posible para una renovación de la vida.
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn4">[4]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[...] fábulas y mitos constituyen recursos para que los hombres de pensamiento poco desarrollado asimilen, por medio de la fantasía, lo que aún les es imposible comprender a través de la razón. Es algo que uno comprueba, justamente, con los niños con frecuencia, cuando preguntan cosas difíciles de explicar en abstracto: en esos casos, acudir a ponerles un ejemplo concreto, les permite entender lo que de otro modo&#160; no comprenderían. Sólo que, el ejemplo concreto hoy utilizado por nosotros, es ya un ejemplo proveniente de un pensamiento desarrollado; y lo que podríamos considerar el ejemplo de las etapas primitivas del desenvolvimiento humano, era una invención ingeniosa, novelesca, producto de imaginaciones vivas, con aptitudes para crearlas.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>De ahí que la mitología, aunque mentirosa, parte de hechos reales y deba ser considerada no como un simple rosario de invenciones caprichosas sino, en verdad, como un titánico esfuerzo de la mente humana para vencer la propia ignorancia [...] Lo que nos sucede&#160; con las fábulas y mitos más antiguos es que hemos perdido el conocimiento de su punto de origen; y con frecuencia les hemos dado interpretaciones que distan mucho de ser las que tuvieron en sus inicios (Aguirre, 1979: 79-80).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>A lo largo de este recorrido surgen los mitos que los mexicanos usan para vivir tranquilos y dormir bien por las noches. Allí están a todo color y disponibles también en versión pirata. El mito del país mestizo, incluyente, tolerante (mientras no seas indio, homosexual o mujer). El mito del país que no es racista con los negros (porque por suerte sólo hay cuatro, incluyendo al “Negro” Durazo). El mito del país que abolió la esclavitud y con ello eliminó la discriminación (excepto hacia las mujeres, los extranjeros, los discapacitados y los vendedores de chicles). El mito del país progresista donde la Secretaría de Salud distribuye la “píldora del día siguiente” (pero el partido en el gobierno la condena). El mito del país con instituciones sólidas que vigilan el interés público (bueno, por lo menos tenemos el IFE).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Al sitio donde se educa a los mexicanos para que memoricen estos mitos se le conoce como escuela primaria y secundaria. Las escuelas públicas mexicanas son algunas de las instituciones que precedieron a los programas de Big Brother
    <sup>TM</sup>
    &#160; y La Academia
    <sup>TM</sup>
    . En ellas, aprendemos un sinnúmero de formas&#160; de entretenimiento y distracción. Aprendemos que Hidalgo fue súper buena onda, que Porfirio Díaz fue súper mala onda, que Lázaro Cárdenas fue a todo dar y ya. La historia oficial acaba con la expropiación petrolera, que fue nuestra única victoria del siglo XX. Nos enseña también a colorear figuras de héroes mexicanos muertos (Dresser y Volpi, 2006: 21-24).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Los orígenes, tradiciones y estado actual de la cultura americana, del comportamiento del hombre americano, los consideramos desde
    <b>cuatro perspectivas</b>
    . Aquí recordamos las palabras del brillante mexicano José Vasconcelos (1926):
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>La raza que hemos convenido en llamar atlántida prosperó y decayó en América. Después de un extraordinario florecimiento, tras de cumplir su ciclo, terminada su misión particular, entró en silencio y fue decayendo hasta quedar reducida a los menguados Imperios azteca e inca, indignos totalmente de la antigua y superior cultura. Al decaer los atlantes la civilización intensa se trasladó a otros sitios y cambió de estirpes; deslumbró en Egipto; se ensanchó en la India y en Grecia injertando en razas nuevas. El ario, mezclándose con los dravidios, produjo el Indostán, y a la vez, mediante otras mezclas, creó la cultura helénica. En Grecia se funda el desarrollo de la civilización occidental o europea, la civilización blanca, que al expandirse llegó hasta las playas olvidadas del continente americano para consumar una obra de recivilización y repoblación. Tenemos entonces las cuatro etapas y los cuatro troncos: el negro, el indio, el mongol y el blanco. Este último, después de organizarse en Europa, se ha convertido en invasor del mundo, y se ha creído llamado a predominar lo mismo que lo creyeron las razas anteriores, cada una en la época de su poderío. Es claro que el predominio del blanco será también temporal, pero su misión es diferente de la de sus predecesores; su misión es servir de puente. El blanco ha puesto al mundo en situación de que todos los tipos y todas las culturas puedan fundirse. La civilización conquistada por los blancos, organizada por nuestra época, ha puesto las bases materiales y morales para la unión de todos los hombres en una quinta raza universal, fruto de las anteriores y superación de todo lo pasado. La cultura del blanco es emigradora; pero no fue Europa en conjunto la encargada de iniciar la reincorporación del mundo rojo a las modalidades de la cultura preuniversal, representada, desde hace siglos, por el blanco. La misión trascendental correspondió a las dos ramas más audaces de la familia europea; a los dos tipos humanos más fuertes y más disímiles: el español y el inglés.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>1. la amerindia</b>
    –especialmente la maya, la azteca, la incaica y las de Norteamérica: Canadá y Estados Unidos, inclusive con la interpretación que se dio acerca de los orígenes en los momentos de la conquista-colonia
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn5">[5]</a>
    –;
    <b>2.</b>
    <b>la europea</b>
    –especialmente la idea judeocristiana de los orígenes, aparte de otras variantes del área–;
    <b>3.</b>
    <b>la africana</b>
    –con su inmensa variedad de ideas en torno a los orígenes y su marcada presencia en toda América, un poco menos en Canadá y un poco más en el Caribe, Brasil, etc.
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn6">[6]</a>
    Otra teoría que considera los orígenes del hombre a partir de África es la de Spencer Wells (2007a; 2007b), en la que se plantea que todos los hombres del mundo somos africanos y que de ahí, de África, el hombre pasó posteriormente, y con diferencias de tiempos muy grandes, a poblar la otra parte del mundo, como se representa en el siguiente atlas–. Véase imagen [...];
    <b>4. la asiática</b>
    : no podemos olvidar la tremenda influencia de Asia en la América actual, especialmente debido a los matices religiosos que presentan muchos grupos en América, como es el caso del
    <b>Judaísmo</b>
    ; el
    <b>Cristianismo</b>
    , religión fundada en Israel;
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn7">[7]</a>
    del
    <b>Hinduismo</b>
    , la religión más importante de la India, especialmente a través del
    <b>Yoga</b>
    , que es una disciplina espiritual y corporal destinada a liberar el espíritu&#160; de las presiones del cuerpo mediante el dominio de los movimientos, el ritmo y la respiración; el
    <b>Islam</b>
    , religión originaria de Arabia, la religión más numerosa y con mayor crecimiento en el mundo, y el
    <b>Budismo</b>
    , también originario de la India.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Es imposible tratar la vida y la conducta de los seres humanos sin tomar en cuenta las ideas científicas y mítico-religiosas que tienen los hombres acerca de la misma creación, formación y desarrollo de la Humanidad, de sus propias vidas, tanto al nivel de una misma teoría científica como al nivel de una misma teoría socioconfesional, como al nivel de teorías sincréticas, es decir teorías en torno a creaciones, hombres, dioses y diosas, vidas y muertes, que son el resultado de evoluciones lógicas de la historia de la Humanidad, de cambios bruscos en la vida y la cultura de los pueblos, de encuentros de culturas diferentes, de influencias de todo tipo, de sincretismos de todo tipo, de interpolaciones, de agregados, de interpretaciones “varias” y “manipuladoras”, de “batidillos”... (Vallejo, 2007: 81-82, 101-104; Ruano, 2003e). Todo esto afecta, claro está, las creencias religiosas de los grupos humanos y de las personas en particular. Así, por ejemplo, se ha hablado con bastante frecuencia y desde hace mucho tiempo ya cómo la vida de varios dioses pueden crear la vida de un dios todopoderoso y omnipotente que controla las mentes, las decisiones, las conductas, los actos de una buena parte de los habitantes del planeta (Vallejo, 2007: 101-104, entre muchos otros autores). En este sentido, es necesario destacar que en la actualidad este asunto de cómo la religión o las religiones o las sectas actúan sobre los seres humanos, concretamente en la religión judeo-cristiana, se debate entre creacionistas y evolucionistas, en donde está presente especialmente un elevado desconocimiento y analfabetismo en torno a los orígenes del hombre (Eldredge, 2000; Vallejo, 2007). Los orígenes de los habitantes del Continente Americano tienen una larguísima y compleja historia, ya sea a partir de las teorías del génesis en el período prehispánico o a partir de las teorías del génesis en el período colonial y posterior (Clavijero, 1987: 422-442; Ruano, 2003e). Es conocido por todos que la teoría más acertada acerca del poblamiento de América es la de la presencia mongoloide en el área
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn8">[8]</a>
    –; pero todavía hay más antes de la misma llegada de Colón,
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn9">[9]</a>
    como se muestra en la siguiente figura. Véase imagen:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Para tener una idea rápida, funcional, pero no totalmente precisa, de cómo se clasifican los grupos humanos, los hombres, según el área geográfica de procedencia, según sus figuras corpóreas, sus características físicas y sus tradiciones, veamos el siguiente esquema: [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Muchos pueblos presentan “por dentro” prácticamente lo mismo, es decir, tienen la misma dotación genética, y “por fuera” son diferentes. En este sentido de las particularidades genético-hereditarias, queremos recordar que la historia de la Humanidad siempre ha presentado grandes huecos difíciles de rellenar, que la historia de la evolución de los seres humanos tiene muchas páginas en blanco que hoy empiezan a llenarse gracias a los estudios de antropología y genética, y particularmente gracias a un sensacional programa científico internacional, dirigido por National Geographic e IBM, llamado
    <b>Genographic: El mapamundi de la historia migratoria</b>
    , que puede ser consultado en&#160; la siguiente dirección electrónica:
    <a href="https://genographic.nationalgeographic.com/genographic/index.html">
      <b>https://genographic.nationalgeographic.com/genographic/index.html</b>
    </a>
    &#160;.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Los grupos humanos también se clasifican según sus lenguas o idiomas y sus dialectos. Así, por ejemplo, la gran familia lingüística indoeuropea se distribuye de la siguiente manera. Véase imagen:</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Las
    <b>formas</b>
    o
    <b>configuraciones</b>
    –dimensiones, tamaños–, los
    <b>colores</b>
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn10">[10]</a>
    –razas, grupos étnicos, mestizajes– que presentan los seres humanos, sus culturas o subculturas, es decir todo el complejo de la
    <b>apariencia física</b>
    ,siempre han sido un importante y decisivo medidor en las relaciones sociales,
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn11">[11]</a>
    la discriminación
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn12">[12]</a>
    y el racismo
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn13">[13]</a>
    :
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La medida en que las personas están dispuestas a compartir relaciones de intimidad, así como a aceptar la interrelación misma, depende siempre de la distancia social [y en esa distancia social aparece, por supuesto, la raza o grupo étnico] que existe entre ellos; es decir, tiene que ver con el número de experiencias y de características sociales que comparten. Se afirma que hablamos con los órganos vocales, pero conversamos con el cuerpo entero. El comportamiento no verbal que acompaña y complementa la producción lingüística está también relacionado con los dos aspectos de
    <b>poder</b>
    y
    <b>solidaridad</b>
    [...] (Bolaño, 1982: 143).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Cuando se ha eliminado todo diálogo y toda idea, el color de la piel se erige como único criterio. Así lo prueba mi experiencia. Fue la única cualidad por la que se me juzgó. Tenía la piel oscura, y esa fue razón suficiente para que se me negaran los derechos y libertades sin los cuales la vida pierde significado y se convierte en apenas algo más que una supervivencia animal.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Busqué alguna respuesta y no la hallé. Había pasado un día entero sin comida ni agua por la única razón de que tenía la piel negra. Era la única razón por la que yo estaba allí, sentado sobre un barril, en un pantano.
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn14">[14]</a>
    &#160;
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>En la historia de la Humanidad la apariencia física siempre ha sido un asunto de trascendental importancia, según los momentos históricos, las culturas, las modas, las tradiciones, etc. Hoy, el cuidado de la apariencia física es, en las sociedades civilizadas, una obsesión (Rodin, 1992).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En América, y especialmente en Latinoamérica, y más concretamente en este caso en México, “si algo tenemos que lamentar de nuestra historia, es ese temor de nuestros antepasados –tal vez por efecto de la «autodegeneración»– de no haber sido ellos mismos, sinceramente, con sus cualidades y defectos, sino de haber ocultado la realidad bajo una retórica de ultramar” (Ramos, 2001: 27-28), lo que ha conducido la mayor de las veces a absurdas distorsiones de nuestras realidades americanas –como también ha sucedido con las absurdas distorsiones de las realidades europeas, de las realidades greco-latinos (Semerano, 1984; Semerano, 2001; Semerano, 2005;
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn15">[15]</a>
    Dussel, 2007: 25-26), y concretamente en este caso con las realidades peninsulares: de España y Portugal, los países que conquistaron y sometieron (e inclusive en algunos casos “creen” seguir “controlando” [Ruano, 2007b]) a la hoy llamada Iberoamérica–, según las particularidades que han tenido y siguen teniendo los procesos de formación de nuestros pueblos (Arispe; 1993; Depestre, 1993; Rodríguez, 1993; Carrión, 1993; Ocampo, 1993; Weinberg, 1993; Bareiro y Rojas, 1993; Magis, 1993; Ramos, 2001: 28-40), todo lo cual, finalmente, ha llevado a seculares falseamientos de las verdaderas historias del área. Las verdaderas historias de América Latina arrojan crudos panoramas que a muy pocos les interesa reconocer y que, además, muy pocos pueden entender conscientemente, especialmente debido al elevado índice de analfabetismo y
    <b>
      analfabetismo funcional:
      <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/analfabetismo-funcional-analfabetismo/19j6x763f3uf8/6">http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/analfabetismo-funcional-analfabetismo/19j6x763f3uf8/6</a>
      #
    </b>
    &#160;–también llamado analfabetismo de segundo grado y analfabetismo de grado superior– que presenta la región. Ha sido –y sigue siendo en muchos casos– tanta la barbarie y el dolor en Iberoamérica a través de sus generaciones, que no creo que estos pueblos puedan vivir hoy sin la acostumbrada dosis de
    <b>corrupción</b>
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn16">[16]</a>
    y
    <b>
      delincuencia:
      <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/calidad-calidad-de-vida-y-corrupci%C3%B3n/19j6x763f3uf8/23">http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/calidad-calidad-de-vida-y-corrupci%C3%B3n/19j6x763f3uf8/23</a>
      #
    </b>
    , a la que ya estamos habituados y de la que todos somos partícipes, algo que es habitual en nuestras vidas y que se refleja evidentemente en nuestras conductas sociales y sicológicas, en nuestras emociones y sentimientos, en la vida pública, en la vida laboral y en la vida íntima, y, por supuesto, en nuestros lenguajes verbo-corporales. En síntesis, las verdaderas historias de América Latina, y en este caso concreto la de México, arrojan muchos datos que afectan en todos los sentidos nuestros pasados, nuestros presentes y, peor aún, nuestros futuros inciertos (Meyer y Bizberg, 2004):
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    “¿Qué es lo que ha fallado entre nosotros?, ¿la corrupción?, ¿la injusticia social? [...] Todo. La corrupción no es privativa [ni] de México [ni de un partido en especial], pero, como cualquier cosa, es asunto de cantidades: aquí hay
    <i>más</i>
    [como muestran la mayoría de las estadísticas y encuestas confiables nacionales e internacionales]. [Cualquier partido que aspire al poder, que organice una campaña presidencial, que tome el poder, aquí en América Latina, en los mismos primeros momentos de su dirección, de su administración, muestra alguna de las tantas caras de la corrupción; sólo hay que esperar muy poco tiempo para que alguien, o algún grupo o alguna familia, y justamente de “los grandes”, “se salga del guacal”, “muestre el cobre”, “se cague fuera del cajón”, y así aparezca toda una explosión de fetidez política, un borbotonazo de hediondez política...] En algunas partes del mundo hablan de “mexicanización” cuando crecen las corrupciones” (Antaki, 2000: 259). No pueden existir “corruptos” sin “corruptores”, y justamente es con estos últimos con los que hay que acabar. Solamente eliminando de una buena vez a los corruptores, se acabará con los corruptos, y por consecuencia con la corrupción. ¿Puede América Latina acabar con los corruptos? ¡Claro que no! La corrupción en América Latina es enfermedad letal, grave, mortal... Cualquier vistazo a la historia actual de cualquiera de los países de América Latina así lo demuestra. En Cuba, en donde la corrupción y los corruptos pagan muy caro estos delitos, inclusive hasta con la pena capital, y en donde hay una vigilancia total y absoluta de toda la actividad humana que se desarrolla dentro del país, tanto al nivel del pueblo como al nivel del gobierno y de las autoridades, hay corrupción y el estado cubano no ha podido acabar con los ilícitos que tanto daño causan al país. Por decirlo de alguna manera, la ingeniosidad del cubano para la corrupción es sencillamente sorprendente. En Cuba la corrupción está en todos lados, en los más bajos estratos poblaciones y también en la más elevada cúspide gubernamental; pero una vez detectados los corruptos y los ilícitos, la sanción es ejemplar, sin duda alguna [...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Creemos necesario destacar que en América hay casos de corrupción y corruptos que son más que inconcebibles, inexplicables, que son asqueantes. Y uno de estos casos de alta corrupción en los últimos tiempos de la historia de América se asocia con el Perú y con Alan G. L. García Pérez, quien, tras ocupar la presidencia del Perú entre 1985 y 1990 y postularse otra vez en 2001, pero ser derrotado por Alejandro Toledo, aparece de nuevo ya como “otra vez” presidente del Perú en el 2006. ¿Necesitamos explicar esto? ¡Claro que no! ¿Cómo entender la conducta, la cultura, la preparación y los valores cívicos, morales y políticos de un pueblo que valora a Alan García como el presidente que sumió al Perú en la crisis económica más severa que vivió el país hasta esos momentos, con un saldo de miles de ultrajados y asesinados y decenas de actos de represión, no obstante lo elige en 2006 otra vez como presidente? ¡Inconcebible para el mundo civilizado; pero concebible para América Latina! Aquí, ya está demostrado, todo puede pasar y en grandes dosis [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La corrupción deportiva en América, como sabemos muy bien todos, es sencillamente inconmensurable:
    <b>
      <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/mil-felicidades-a-brasil-r%C3%ADo-de-janeiro/19j6x763f3uf8/42">http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/mil-felicidades-a-brasil-r%C3%ADo-de-janeiro/19j6x763f3uf8/42</a>
      #
    </b>
    <b>&#160;</b>
    [...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La corrupción en la Iglesia católica del continente americano es otro asqueroso caso de alcances sorprendentes:
    <b>
      <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/22">http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/22</a>
      #
    </b>
    &#160;,
    <b>
      <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/19">http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/19</a>
      #
    </b>
    &#160;,
    <b>
      <a href="http://openlibrary.org/b/OL23531218M/Hacia_una_historiograf%C3%ADa_vergonzosa_de_las_grandes_fichas_de_la_podredumbre_social_y_moral_en_M%C3%A9xico_Marcial_Maciel_los_Legionarios_de_Cristo_y_sus_gatos_c%C3%B3mplices_fieles_devotos_y_encubridores">http://openlibrary.org/b/OL23531218M/Hacia_una_historiografía_vergonzosa_de_las_grandes_fichas_de_la_podredumbre_social_y_moral_en_México_Marcial_Maciel_los_Legionarios_de_Cristo_y_sus_gatos_cómplices_fieles_devotos_y_encubridores</a>
      .
    </b>
    <b>&#160;</b>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Obviamente, en este sentido, entre los escándalos más grandes del área, con alcances internacionales, se encuentran los casos de pederastia y violaciones sexuales en general producidos por altísimos miembros del clero en Estados Unidos y México. El caso del cura pederasta Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, que hoy dirigen toda una red de centros educativos, en especial la Universidad Anáhuac, ha concluido con una ejemplar sanción por parte del Vaticano (Ruano, 2003a).
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn17">[17]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Los países hispanoamericanos –de donde somos la mayoría de los iberoamericanos, hispanos o latinos, grupos con características muy bien definidas pero también controvertidas (Cartagena, 2005)
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn18">[18]</a>
    – siempre adoptaron –y señalamos aquí que algunos grupos en particular lo siguen haciendo hoy desesperadamente–, en mayor o menor medida, los modelos de España –hasta que se empezaron a adoptar modelos de Francia, Estados Unidos y la Unión Soviética, según los países, las épocas, las culturas y las&#160; líneas políticas–, de “los españoles [que] como personas, así como la historia de España o la cultura española, se distinguen [...] sobre todo por presentar en forma exagerada y dramática, y casi siempre con violentas contradicciones, [sus] características humanas [...] [de una] España [que] se opuso al mundo moderno: a la Reforma, a la ciencia, al progreso, a la libertad de conciencia y al libre comercio, al auge de la burguesía y al desarrollo industrial” (Sánchez Barbudo, 1980: 181), de una España que en “palabra hablada” y “palabra escrita” era la más fanática, que juraba defender el catolicismo a como fuera lugar, creando así una interminable lista de horrores contra el mismo pueblo español y su historia –muestra genuina de lo cual es el Franquismo, entre 1939 y 1975: se calcula que fue medio millón de muertos, aparte de los perseguidos, exiliados y desplazados–, contra las pueblos conquistados por España, contra las colonias españolas, y contra la evolución del pensamiento científico nacional e internacional (Figueroa, 2002) y los más elementales derechos humanos,
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn19">[19]</a>
    de una España con una “masa popular” que no tenía otra cultura superior o enriquecedora que no fuera la religiosa (Alatorre, 1991: 189-192) y que todavía hoy, en pleno siglo XXI, sigue teniendo grandes problemas educativos (Ruano, 2007b; Sánchez Dragó, 2008), de una España y unos españoles –que como la mayoría de los pueblos, claro está– han vivido y viven aún cargados de “mitos” y “mitoides”, de una peculiar mitología bélica, que condicionan pensamientos y actos de la mayoría de los españoles, al nivel nacional e internacional;
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn20">[20]</a>
    de una España marcada dolorosamente en la actualidad por los horrores de esa época terrible y fascista llamada Franquismo:
    <b>
      <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/la-xvii-cumbre-iberoamericana-en-chile/19j6x763f3uf8/11">http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/la-xvii-cumbre-iberoamericana-en-chile/19j6x763f3uf8/11</a>
      #
    </b>
    <b>&#160;</b>
    ,
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn21">[21]</a>
    de una España y unos españoles que en pleno siglo XXI siguen confundiendo “dictadura” con “movimiento político y social de tendencia totalitaria” (Ruano, 2007b); de una España simbólico-franquista desdibujada, principalmente en la persona del “rey espurio”, del “rey impuesto” por Franco: Juan Carlos de Borbón;
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn22">[22]</a>
    de un suelo español en donde todavía, a estas alturas, se oyen los gemidos de los cientos de cuerpos que fueron sepultados clandestinamente por Franco,
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn23">[23]</a>
    de una España sin autorespeto (Sánchez Dragó, 2008;
    <b>
      <a href="http://www.youtube.com/watch?v=pZRe78L-W_k">http://www.youtube.com/watch?v=pZRe78L-W_k</a>
    </b>
    <b>&#160;</b>
    ). Pero hay que aclarar que es verdad que “Era imposible que las nuevas razas americanas hicieran su propio camino y desaprovecharan las rutas que ya estaban trazadas en el mundo. Los descendientes de los conquistadores tenían a través de la sangre española un vínculo con Europa y [...] no podían ser indiferentes a los platillos que estaban servidos. Sentían, al contrario, gran deseo de comerlos [...] Pero, en aquel momento, sí se encontraban en medio de un mundo primitivo que no respondía a sus necesidades” (Ramos, 2001: 33). Sencillamente, al decir de Alfonso Reyes, fuimos “convidados al banquete de la civilización cuando ya la mesa estaba servida”. La decisión, o única opción, de adoptar muchos modelos españoles la seguimos pagando muy caro los hispanoamericanos, pero también los mismos españoles de España. Esa obstinación, esa soberbia, han creado odios y rechazos a España y los españoles. Por eso muchos pueblos del mundo han visto a España y a los españoles, y a sus descendientes conquistados, con desprecio, y con satisfacción, por los tantos fracasos de España y las colonias españolas a través de la historia y en la actualidad. Es un desacierto fatal copiar los modelos de vida de pueblos que a través de su historia han permanecido en la angustia de vivir en laberintos de fantasmas históricos, inquietudes, dudas, inseguridades..., y encima de todo eso, desenfrenados egotismos. Es un desacierto fatal cifrar esperanzas en pueblos y gobiernos que proyectan futuros fundamentados en nociones fabulosas del pasado:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Único entre los pueblos de Occidente, el español se rige, en cuanto al conocimiento de su pasado y de sí mismo, por una historiografía fundada en nociones fabulosas. El español se considera casi como una emanación del suelo de la península Ibérica, o por lo menos tan antiguo como los moradores de sus cavernas prehistóricas [...] Según las vigentes creencias, la
    <i>esencia</i>
    del español cruzó incólume e inafectada&#160; a través de las varias gentes y de todo lo acontecido en la Península desde que existe tradición de ella [tal parece que los españoles a través de su historia y en su comportamiento habitual, especialmente los españoles (?) que tuvieron que emigrar a América, siguen creyendo en la imaginería popular y tradicional de que] Túbal, hijo de Jafet, fue el primer hombre que vino a España [...] No tendría sentido gastar tiempo en calificar de quimérica tal forma de concebir al español y las dimensiones historiables de su vida pasada [...]
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn24">[24]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Habría tal vez que agregar, para acabar el retrato de ese español [...] que junto a la seguridad de que ese español alardea, o, más bien, por debajo de esa aparente seguridad, de esa enfática afirmación del propio
    <i>yo</i>
    , hay en realidad, hoy al menos, casi siempre, una profunda inquietud, una gran duda, un gran temor. Lo que sucede en verdad no es tanto que el español hoy se crea superior, sino que
    <i>quiere</i>
    serlo, que no se conforma con su pequeñez e insignificancia.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Bien pudiera pensarse que ese orgullo injustificado, esa soberbia extraordinaria, no es sino consecuencia de la derrota, sublimación del fracaso personal y de su país [...] Quizás el desmesurado egotismo de tantos españoles se puede explicar en gran parte por ser muy frecuente entre ellos lo que hoy llamaríamos un agudo «complejo de inferioridad» [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Claro está que no todos los españoles son así. Y además en España, como en todas partes, hay un gran número de personas que no parecen interesadas en nada, ni en sí mismas siquiera; personas que están, o parecen estar, sólo absortas en las menudas complicaciones y dificultades de su vida diaria. Esto ocurre en todas partes, y en los pueblos pobres muy especialmente. Mas estas personas no son las que dan carácter propio a un país, ni las que determinan su destino [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Mas ese afán de grandeza, ese huir de la realidad buscando una realidad superior, dificulta, creo yo, la solución de los problemas prácticos que España tiene planteados. Puestos los ojos en el infinito, es claro que ante la idea del trabajo necesario para lograr un progreso material surge, inevitablemente, la pregunta: «¿Y para qué?». Y no es que los españoles todos tengan siempre sus ojos puestos en lo infinito. Muchos, la mayoría, como en todas partes, los tienen puestos sobre todo en los bienes materiales que desean. Mas ese deseo que el individuo aislado tiene de satisfacer sus necesidades, no basta para mover una nación. Se necesita alguien que dirija, y se necesita la convicción profunda, arriba tanto como abajo, en los que dirigen tanto como en la masa del pueblo, de que la consecución del bienestar material es, por sí misma, un digno objetivo, una meta nacional suficiente. Y esto es lo que, me parece a mí, en España no ocurre. La consecución de la felicidad en este mundo nunca ha sido, y probablemente nunca será, en España, una idea nacional [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[...] Y volviendo ahora, para acabar, [...] observemos que, a la crítica de los extranjeros corresponde casi exactamente la que desde dentro los propios españoles hacen de su país (Sánchez Barbudo, 1980: 194-200).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[...] la gran lacaya de [la Iglesia Católica Romana] [...] [es] España la cerril. La cerril, la prepotente, la obtusa, la cabra tumbamontañas y el país más bruto de Europa y el más cruel con los animales incluyendo a las cabras que desbarrancan por escarnio. Raza perseguidora de judíos, de moros, de herejes, de brujas, de protestantes, de indios americanos, dispuesta siempre a abrazar las causas más innobles de sus reyezuelos zánganos en el nombre de Dios en quien (al menos de palabra, que no de obra pues como su nombre lo indica el Altísimo les queda muy arriba en el cielo) de cuando en cuando se cagan. Porque además de zafia y cerril esta raza patipuerca es blasfema. La llamada raza hispánica no son en última instancia sino los criados de Fernando e Isabel, de Carlos V, de Felipe II, de los Borbones, una chusma arrodillada capaces de gritar, como cuando los franceses los estaban liberando del tirano Fernando VII, “¡Vivan las cadenas!” De este monstruo de maldad y cerrazón mental desciende el actual cazador furtivo Su Majestad Don Juan Carlos, don bellaco, don Borbón, un hombre frívolo y casquivano que se divierte matando osos a mansalva. En estos zánganos reales, en sus principitos e infantas y en tauromaquia se agota la hispanidad, que nos hincha de orgullo el alma (Vallejo, 2007).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    España, hoy, todavía, no ha podido “cerrar con siete llaves el sepulcro del Cid”. Cuando vemos los terribles problemas de la España actual –principalmente esa triste participación de España (dirigida en su momento por un desgastado, aturdido, torpe y desinformado José María Aznar) en el ataque a Iraq–, la mayoría heredados del pasado, no podemos hacer otra cosa que recordar las palabras de Ortega y Gasset: “Dios mío, ¿qué es España?”
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn25">[25]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En México el tema de las divisiones sociales y económicas, de las clasificaciones humanas por razas y jerarquías, ha sido muy discutido y, en algunos casos, estos análisis son el resultado de una imaginación fantasiosa o artística, mucho más que el resultado de una verdadera reflexión científica. La realidad racial de México tiene muy variadas caras y enfoques, la mayoría de ellos desconocidos, debido, entre otras cosas, a las pocas investigaciones científicas confiables que han tocado este tema tan tabuizado, complejo y comprometido en el ámbito iberoamericano. No obstante, hay que destacar que ya comienza a trabajarse el tema de las razas en este país con una óptica más abierta y partiendo de&#160; resultados de investigaciones muy bien documentadas multidisciplinariamente (Urías, 2007). Recordemos que México, este extenso, variado y polémico país, también ha vivido y sigue viviendo en muchos aspectos –como han vivido a su vez o siguen viviendo aún muchos otros países– tras una cortina de mitos y fantasías, algunos de ellos heredados del mundo indígena; otros, creados y estratégicamente implantados en la mente y la conducta de la población actual, de todos los estratos en mayor o menor medida, a partir del prodigio artificioso de las clases dominantes.
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn26">[26]</a>
    En este sentido, creemos pertinente recordar lo que nos comenta Gonzalo Aguirre Beltrán en el capítulo IX, intitulado “Características somáticas”, de su libro
    <i>La población negra de México</i>
    :
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Al concurrir en la Nueva España amerindios, africanos y españoles, entraron en contacto individuos de las tres grandes razas –caucasoides, negroides y mongoloides– en que se acostumbraba dividir la humanidad. Como resultado de la convivencia de tales diferentes tipos de la especie humana en un estrecho territorio, hubo un intercambio de genes que desembocó en la formación de una población mestiza que, constituyendo la base biológica de la nacionalidad mexicana, participa, en grados diversos de las características de sus progenitores. El estudio de estas características –anatomo, fisio, psico y patológicas– tal como aparecen en los híbridos de la Colonia, es la meta de los siguientes párrafos.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Durante el primer siglo de la dominación española en México la distinción entre las diferentes poblaciones que la integraban fue sencilla y su estratificación lógica: 1) conquistadores y pobladores españoles, 2) vencidos aborígenes y 3) negros esclavos importados. Al verificarse el cruzamiento de estas tres poblaciones se presentó el problema de colocar a los productos en alguno de los tres casilleros antecedentes, y en ocasiones esto no era fácil.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Para la corona española los únicos sujetos que le merecían confianza eran desde luego, sus súbditos peninsulares; por las poblaciones dependientes, indios y negros, tenía un gran recelo que se extendía a los productos de mezcla. Nació así para la Administración Colonial la necesidad de verificar una rígida separación de grupos sociales, basada en las diferencias raciales principalmente que condujo a la formación de
    <i>una sociedad dividida en castas</i>
    , como medio para asegurar el dominio sobre las tierras recién ganadas. Esta sociedad dividida en castas, que caracterizó el virreinato, tomó forma definitiva hasta los primeros años del siglo XVII, cuando las posibles mezclas entre las poblaciones conquistadoras, vencida y esclava, y sus productos, se habían llevado a cabo. Para entonces la casta superior había quedado constituida por los
    <i>españoles de procedencia española</i>
    [un grupo de por sí altamente mestizado en su historia y en la actualidad
    <a href="/Documents%20and%20Settings/Fernando%20Antonio/Escritorio/RUANO%20FAXAS.%20LENGUAJE%20CORPORAL.%20PARTE%202.doc#_ftn27">[27]</a>
    ], quienes usufructuaban los puestos de responsabilidad en la Colonia; venía en seguida la casta de los llamados
    <i>españoles americanos</i>
    , más comúnmente conocidos por
    <i>criollos</i>
    , que en ocasiones eran hijos de padre y madre españoles, pero que en la mayoría de las veces eran
    <i>mestizos</i>
    , preponderantemente blancos, resultado del cruzamiento del español peninsular y de alguno de los individuos de la casta inmediatamente inferior, constituida por los
    <i>híbridos</i>
    . Los
    <i>indígenas</i>
    , que gozaban de un
    <i>status</i>
    legal particular, formaban otra casta, casi podríamos decir que una nación separada dentro de la nacionalidad en integración; y finalmente los
    <i>negros</i>
    constituían la casta más baja, la casta infame por la sangre (Aguirre, 1984: 153-154).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Continúa este autor diciendo que los taxonomistas que radicaban en México crearon a principios del siglo XIX unas clasificaciones raciales muy complicadas: “Todas estas clasificaciones eruditas pasaron a la posteridad por haber sido cuidadosamente estampadas en cuadros etnográficos, algunos de los cuales se conservan en los museos del mundo y otros, los restantes, obran en poder de personas particulares” (Aguirre, 1984: 175).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Veamos algunos ejemplos:</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>&#160;&#160;&#160; I.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <u>Colección Riva Palacio</u>
    .
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>1.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español e india&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; mestizo
  </p>
  <p>
    <b>2.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De mestizo y española&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; castizo
  </p>
  <p>
    <b>3.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De castiza y español&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; español
  </p>
  <p>
    <b>4.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De española y negro&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; mulato
  </p>
  <p>
    <b>5.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español y mulata&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; morisco
  </p>
  <p>
    <b>6.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De morisca y español&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; albino
  </p>
  <p>
    <b>7.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español y albina&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; torna atrás
  </p>
  <p>
    <b>8.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De indio y torna atrás&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; lobo
  </p>
  <p>
    <b>9.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De lobo e india&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; zambaigo
  </p>
  <p>
    <b>10.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De zambaigo e india&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; cambujo
  </p>
  <p>
    <b>11.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De cambujo y mulata&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; albarazado
  </p>
  <p>
    <b>12.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De albarazado y mulata&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; barcino
  </p>
  <p>
    <b>13.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De barcino y mulata &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; coyote
  </p>
  <p>
    <b>14.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De coyote e india&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; chamiso
  </p>
  <p>
    <b>15.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De chamiso y mestiza&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; coyote mestizo
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>&#160; II.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    <u>Colección Larrauri Montaño</u>
    .
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>1.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español e india&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; mestizo
  </p>
  <p>
    <b>2.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español y mestiza&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; castizo
  </p>
  <p>
    <b>3.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español y castiza&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; español
  </p>
  <p>
    <b>4.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español y negra&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; mulato
  </p>
  <p>
    <b>5.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español y mulata&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; morisco
  </p>
  <p>
    <b>6.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español y morisca&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; albino
  </p>
  <p>
    <b>7.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español y albina&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; torna atrás
  </p>
  <p>
    <b>8.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    De español y torna atrás&#160;&	
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			<p>[&#8230;] (https://ruanofaxas.wordpress.com/article/la-comunicacion-verbal-y-la-19j6x763f3uf8-48/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/article/la-comunicacion-verbal-y-la-19j6x763f3uf8-49/ , [&#8230;]			</p>
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			<p>[&#8230;] [...] Como he dicho en muchos otros momentos https://ruanofaxas.wordpress.com/article/mexico-y-los-mexicanos-vistos-y-19j6x763f3uf8-15-2/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/article/la-comunicacion-verbal-y-la-19j6x763f3uf8-49/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/article/calidad-calidad-de-vida-y-corrupcion-19j6x763f3uf8-113-2/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/article/predicar-con-el-ejemplo-para-implantar-19j6x763f3uf8-192/ [...] ¿Qué es lo que ha fallado entre nosotros?, ¿la corrupción?, ¿la injusticia social? [...] Todo. La corrupción no es privativa [ni] de México [ni de un partido en especial], pero, como cualquier cosa, es asunto de cantidades: aquí hay más [como muestra la mayoría de las estadísticas y encuestas confiables nacionales e internacionales]. [Cualquier partido que aspire al poder, que organice una campaña presidencial, que tome el poder, aquí en América Latina, en los mismos primeros momentos de su dirección, de su administración, muestra alguna de las tantas caras de la corrupción; sólo hay que esperar muy poco tiempo para que alguien, o algún grupo o alguna familia, y justamente de “los grandes”, “se salga del guacal”, “muestre el cobre”, “se cague fuera del cajón”, y así aparezca toda una explosión de fetidez política, un borbotonazo de hediondez política...] En algunas partes del mundo hablan de “mexicanización” cuando crecen las corrupciones [...] En México vivimos en un universo donde nada garantiza la primacía de la verdad en relación con la mentira; mentimos sin cesar; mentimos porque no hay razón alguna para decir la verdad. Esta “magia” que gusta tanto a los forasteros ricos, esta pérdida de la noción de los límites entre lo verdadero y lo falso, la encontramos no sólo en los cuadros, en los alebrijes, sino en la vida real, en la prensa, en la justicia. Si los surrealistas, si los forasteros ricos no estuvieran protegidos por su dinero y su calidad de extranjeros, si fueran víctimas de nuestras mentiras legales, mediáticas, sociales, no las llamarían “magia”, ni les gustaría tanto [...] la mentira es una técnica mágica, un falso control sobre la realidad. El hombre domina su destino transformando su medio y transformándose a la vez; en lugar de este dominio, el mentiroso se complace en una realidad ficticia; su mentira se vuelve el equivalente de las alucinaciones de aquel que delira. La mentira es una ilusión de poder, a falta de poder real. Llamar a un gato “gato”, es perfecto en zoología. En política, puede tener consecuencias desastrosas. ¿Acaso estoy diciendo que la excepción política permite la mentira? No; estoy hablando de la imposibilidad de erigir la prohibición de la mentira como principio incondicional [...] El deber de decir la verdad aparece como la piedra angular de todo el edificio social. Sin él, no hay intercambio posible: ningún contrato, ninguna compra-venta, ningún matrimonio o herencia, ninguna vida en común. Pero, ¿qué es mentir? [...] mentir consiste en decir lo contrario de lo que se piensa, no lo contrario de lo que es [...] La mentira vuelve imposible la condición social  por excelencia que es el contrato, instala lo arbitrario en las relaciones sociales [...] la mentira destruye la legalidad y excluye el derecho [...]  (Antaki, 2000) [...] [&#8230;]			</p>
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			<p>[&#8230;] [...] Como he dicho en muchos otros momentos https://ruanofaxas.wordpress.com/article/mexico-y-los-mexicanos-vistos-y-19j6x763f3uf8-15-2/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/article/la-comunicacion-verbal-y-la-19j6x763f3uf8-49/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/article/calidad-calidad-de-vida-y-corrupcion-19j6x763f3uf8-113-2/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/article/predicar-con-el-ejemplo-para-implantar-19j6x763f3uf8-192/ [...] ¿Qué es lo que ha fallado entre nosotros?, ¿la corrupción?, ¿la injusticia social? [...] Todo. La corrupción no es privativa [ni] de México [ni de un partido en especial], pero, como cualquier cosa, es asunto de cantidades: aquí hay más [como muestra la mayoría de las estadísticas y encuestas confiables nacionales e internacionales]. [Cualquier partido que aspire al poder, que organice una campaña presidencial, que tome el poder, aquí en América Latina, en los mismos primeros momentos de su dirección, de su administración, muestra alguna de las tantas caras de la corrupción; sólo hay que esperar muy poco tiempo para que alguien, o algún grupo o alguna familia, y justamente de “los grandes”, “se salga del guacal”, “muestre el cobre”, “se cague fuera del cajón”, y así aparezca toda una explosión de fetidez política, un borbotonazo de hediondez política...] En algunas partes del mundo hablan de “mexicanización” cuando crecen las corrupciones [...] En México vivimos en un universo donde nada garantiza la primacía de la verdad en relación con la mentira; mentimos sin cesar; mentimos porque no hay razón alguna para decir la verdad. Esta “magia” que gusta tanto a los forasteros ricos, esta pérdida de la noción de los límites entre lo verdadero y lo falso, la encontramos no sólo en los cuadros, en los alebrijes, sino en la vida real, en la prensa, en la justicia. Si los surrealistas, si los forasteros ricos no estuvieran protegidos por su dinero y su calidad de extranjeros, si fueran víctimas de nuestras mentiras legales, mediáticas, sociales, no las llamarían “magia”, ni les gustaría tanto [...] la mentira es una técnica mágica, un falso control sobre la realidad. El hombre domina su destino transformando su medio y transformándose a la vez; en lugar de este dominio, el mentiroso se complace en una realidad ficticia; su mentira se vuelve el equivalente de las alucinaciones de aquel que delira. La mentira es una ilusión de poder, a falta de poder real. Llamar a un gato “gato”, es perfecto en zoología. En política, puede tener consecuencias desastrosas. ¿Acaso estoy diciendo que la excepción política permite la mentira? No; estoy hablando de la imposibilidad de erigir la prohibición de la mentira como principio incondicional [...] El deber de decir la verdad aparece como la piedra angular de todo el edificio social. Sin él, no hay intercambio posible: ningún contrato, ninguna compra-venta, ningún matrimonio o herencia, ninguna vida en común. Pero, ¿qué es mentir? [...] mentir consiste en decir lo contrario de lo que se piensa, no lo contrario de lo que es [...] La mentira vuelve imposible la condición social  por excelencia que es el contrato, instala lo arbitrario en las relaciones sociales [...] la mentira destruye la legalidad y excluye el derecho [...]  (Antaki, 2000) [...] [&#8230;]			</p>
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