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				<article-title><bold>LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE II.</bold></article-title>
				<subtitle><bold>ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Paisólogo, imagólogo, filólogo y lingüista cubano FERNANDO ANTONIO RUANO FAXAS</bold></subtitle>
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						<surname>Fernando Antonio</surname>
						<given-names>Ruano Faxas</given-names>
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				<pub-date pub-type="ppub">
					<day>28</day>
					<month>11</month>
					<year>2011</year>
				</pub-date>			<abstract>
					<title>Abstract</title>
					<p>América, America, Америка, Amerika, Amérique, 美洲 , महाअमेरिका , أمريكيتان , アメリカ州 ,  אמריקה

POLÍTICA, POLITICS, ПОЛИТИКА, POLITIQUE, POLITIK, 政治, سياسة 

ELECCIONES PRESIDENCIALES, PRESIDENTIAL ELECTIONS, ПРЕЗИДЕНТСКИЕ ВЫБОРЫ, ELEIÇÕES PRESIDENCIAIS

DISCURSO POLITICO, POLITICAL DISCOURSE, ПОЛИТИЧЕСКИЙ ДИСКУРС

IMAGOLOGÍA POLÍTICA, POLITICAL IMAGOLOGY, ПОЛИТИЧЕСКАЯ ИМАГОЛОГИЯ

&quot;[...] los ciegos llamaban al día noche [...] [y dijo un hombre que veía] «Estos estúpidos deben estar ciegos» [...] –No lo comprendéis –gritó con una voz que pretendía ser estentórea y resuelta, pero que se le quebró en la garganta–. Vosotros sois ciegos y yo veo [...] Vengo [...] del país [...] donde los hombres pueden ver [...] Una ciudad distinta de vuestra aldea. Vengo de un vasto mundo..., donde los hombres tienen ojos y ven [...]&quot; (Herbert George Wells, 1899, El país de los ciegos)</p>
				</abstract>
			
			
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  <p>
    <b>LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE II</b>
    ,&#160;pertenece a mi libro registrado con los siguientes datos:&#160;
    <b>Fernando Antonio Ruano Faxas</b>
    .&#160;
    <b>
      <i>Parafernalia de la mentira en América. El arte de la mentira en el discurso verbal y corporal en Iberoamérica</i>
    </b>
    , disponible a través de
    <a href="http://openlibrary.org/b/OL23704050M/Parafernalia_de_la_mentira_en_Am%C3%A9rica">
      <b>http://openlibrary.org/b/OL23704050M/Parafernalia_de_la_mentira_en_Am%C3%A9rica</b>
    </a>
    &#160;.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-la-imagen-de-amrica7.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-la-imagen-de-amrica7.jpg" width="624" height="860" />
    </a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>CONTINÚA DE LA PARTE I:</b>
    <a href="http://knol.google.com/k/la-imagen-de-am%C3%A9rica-a-trav%C3%A9s-de-sus-pol%C3%ADticos-y-de-sus-pol%C3%ADticas">
      <b>http://knol.google.com/k/la-imagen-de-américa-a-través-de-sus-políticos-y-de-sus-políticas#</b>
    </a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[...] Los pueblos siempre guardan muchos secretos, secretos de todo tipo. Los pueblos, a través de los “idiomas”, a través de los “lenguajes”, siempre guardan muchos secretos..., el tiempo pasa..., la gente no recuerda... Pero esos “secretos” se conocen a través de las investigaciones de muchas ciencias y de la literatura en general: filología, historia, lingüística, traductología, filosofía, antropología, etnología, lexicogenesia, etimología, semántica, semasiología, simbología, semiótica, folclore, folclife... [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[Hoy es fácil conocer el historial de la gente, de todo el mundo, y en especial el historial de los candidatos a los puestos públicos] En el pasado era muy fácil borrar toda esta “documentación reveladora y comprometedora” [...]: sencillamente se le daba candela a los textos, a las bibliotecas, a los archivos, y también se exterminaban las fuentes humanas, se les mataba o se les desaparecía, que era la práctica común... Hoy esto no puede suceder porque toda esa documentación está registrada en todo el mundo, en todos los centros de información, en todas las bibliotecas, hemerotecas, videotecas, filmotecas, redes de Internet, etc., y especialmente en los países civilizados la humillante mano del inquisidor ya no tiene fuego... Toda esta documentación reveladora ni se ha perdido ni se perderá ya, al contrario, porque aparece en la más eficaz y rápida vía de información del mundo moderno: Internet, en donde solamente hay que poner una palabra y ya, aparecen cientos y miles de documentos en torno al dato buscado, ya sea un documento o el nombre del traidor o el nombre del traicionado. Por eso Internet es el terror de los “inculpados”, de los “culpables”; y contra ella ya nadie ni nada puede luchar, su fuerza es muy grande y su alcance es mundial. Lo que hizo el “culpable”, antes o ahora, se difunde en segundos por todo el mundo. Por eso la vergüenza y el desprestigio del culpable y de su grupo son mayores, porque son universales: su imagen y su culpa están en todas las computadoras del mundo, en todos los idiomas del mundo, ¡y cómo hay computadoras e idiomas en este planeta! (Ruano, 2003e).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-mentiras1.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-mentiras1.jpg" width="642" height="482" />
    </a>
  </p>
  <p>
    <a href="http://knol.google.com/k/as%C3%AD-andamos-entre-secretos-falsedades-mentiras-y-medias-verdades-pero-tiempo-al">http://knol.google.com/k/as%C3%AD-andamos-entre-secretos-falsedades-mentiras-y-medias-verdades-pero-tiempo-al#</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    ¡Cuántas sorpresas nos da eso que se llama "imagen pública" o "imagen social"! Y no hay que investigar mucho. Todo está ahí, ante los ojos de todos, a la vista de todos&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/imagen-p%C3%BAblica-o-imagen-social">http://knol.google.com/k/imagen-p%C3%BAblica-o-imagen-social#</a>
    &#160;. Claro que, para ver, para mirar, no se puede ser ciego, y si se es tuerto, tampoco se ve bien, se ve "chueco"&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/la-importancia-de-la-vista-y-el-contacto-visual-en-la-comunicaci%C3%B3n-o-imagolog%C3%ADa">http://knol.google.com/k/la-importancia-de-la-vista-y-el-contacto-visual-en-la-comunicaci%C3%B3n-o-imagolog%C3%ADa#</a>
    &#160;[...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/monos-y-ranas13.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/monos-y-ranas13.jpg" width="641" height="480" />
    </a>
  </p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ciegos7.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ciegos7.jpg" width="645" height="486" />
    </a>
  </p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-ceguera-saramago12.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-ceguera-saramago12.jpg" width="642" height="481" />
    </a>
  </p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/mscaras3.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/mscaras3.jpg" width="641" height="479" />
    </a>
  </p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/los-ms-buscados1.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/los-ms-buscados1.jpg" width="639" height="478" />
    </a>
  </p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/juan-pablo-ii-y-marcial-maciel1.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/juan-pablo-ii-y-marcial-maciel1.jpg" width="640" height="477" />
    </a>
  </p>
  <p>
    <fig>
      <caption>
        <p>
          <b>MARCIAL MACIEL, BERNARD MADOFF Y SCOTT W.&#160;ROTHSTEIN</b>
          &#160;
        </p>
      </caption>
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-delincuentes3.jpg" width="644" height="483" />
    </fig>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <fig>
      <caption>
        <p>
          <b>¿CÓMO HABLAR DE POLÍTICA Y POLÍTICOS EN MÉXICO SIN ASOCIARLOS CON CORRUPCIÓN, BANDOLERISMO, ROBO, NARCOTRÁFICO, LAVADO DE DINERO, ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO,</b>
        </p>
        <p>
          <b>CRIMEN ORGANIZADO, ABUSO DE AUTORIDAD...? ¡IMPOSIBLE!&#160;</b>
        </p>
      </caption>
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/11/ruano-faxas-polticos-corruptos9.jpg" width="639" height="483" />
    </fig>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[...] La necesidad de formar una imagen política como recurso para generar poder no es nueva. Data de milenios, desde el origen mismo de las formas de organización social que requerían el ejercicio de un liderazgo encaminado a distinguir a los seres humanos en dos tipos: los que ejercen el poder y aquellos sobre quienes se ejerce dicho poder.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Imagen pública y poder han estado ligados desde tiempos remotos. En su momento, el significado de los rituales y el uso de los símbolos que distinguían a los jefes y nobles, a los sacerdotes y guerreros, generaron imágenes poderosas. El poder se ligó a la fuerza, la sabiduría y el conocimiento. El culto divino fue representado por los colmillos, los cuernos o la piel de los animales, por adornos corporales, tatuajes, coronas, cetros o bastones.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Conforme las civilizaciones evolucionaron, la imagen el poder lo hizo también. Faraones, reyes y césares construyeron magníficas obras en las que se mostraba el esplendor y la magnitud de su dominio. Sus estatuas y pinturas&#160;&#160;manifestaban su grandeza y perfección. Su riqueza les permitía construir imágenes que los representaban como hombres y mujeres muy por encima de lo común.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>En aquellos tiempos, en puntos de reunión como templos, mercados y cuarteles, en los sellos de correo y las monedas, en los estandartes de guerra o en cada uno de los puntos cardinales de sus dominios, los reyes de esos días colocaban una imagen de sí mismos como símbolos del poder que poseían.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Los tiempos cambiaron, pero no la idea central de que el poder estaba ligado a la imagen y viceversa, de tal forma que las mujeres y los hombres del poder podrían estar seguros de que pasarían a la historia sin los defectos de su realidad humana, en un ambiente imaginario, propicio y reservado sólo para ellos, inalcanzable para el resto de la sociedad. Sin embargo, diversos factores fueron acotando la relación entre el poder político, su representación simbólica y la percepción de los gobernantes. Algunos se debieron a la propia evolución histórica, unos más al avance tecnológico, y otros, a los cambios socio-políticos, principalmente a la relación misma que se configuró entre gobernantes y gobernados. La consecuencia fue que la imagen de los gobernantes se hizo más terrena, cotidiana y humana.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Si continuamos haciendo historia, encontraremos que el nacimiento y crecimiento de los medios de comunicación originó que los miembros de la casta gobernantes empezaran a echar mano de otras tácticas para incidir en la percepción de sus gobernados, de tal manera que la dramatización de la imagen política fuera instrumento no sólo de comunicación entre ambos, sino también de manipulación, persuasión y seducción. La política adquirió así algo de aspecto teatral, en cuyos escenarios muchos sucumbían o corrían el riesgo de verse marginados y de conformarse con un rol secundario si es que no sabían entender el valor de la definición, construcción, administración y evaluación de su imagen pública [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>En política, la imagen es un recurso, un instrumento, una herramienta, un proceso y un método para acceder al poder, para competir por él, para ejercerlo y conservarlo. Como recurso, instrumento y herramienta, la imagen política debe ser utilizada de manera estratégica, oportuna y eficiente. La calidad de la misma depende precisamente del poder que pueda generar, es decir, de la influencia, liderazgo, dominio, privilegios, distinciones, oportunidades y seguidores leales que produzca.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>La imagen política es un proceso cuyo fin último está relacionado con el poder, entendido éste como la capacidad para hacer que otros hagan lo que en condiciones normales no harían. El poder se estableció para que algunos –unos cuantos– puedan influir en las decisiones de otros –las mayorías–, lo que implica establecer un orden de las cosas y recibir un trato social diferenciado como consecuencia de ello.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Contrario a lo que se puede argumentar, la idea del poder no es democrática, ni tampoco lo es la del gobierno ni la de la autoridad. Esta distinción es importante porque la imagen política está ligada a estos conceptos. Esto requiere que se interprete adecuadamente por lo que ello significa, pues la democracia, que es igualdad de oportunidades, respeto, tolerancia, reconocimiento de la diversidad, competencia limpia, condiciones de equidad, pluralidad, transparencia y rendición de cuentas, constituye el ejercicio de poder de los más capacitados para representar en planos diferenciados de interés, las voces segmentadas de las mayorías.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Aunque los más nobles ideales y aspiraciones impulsen a una persona a competir en la política, la forma de cumplirlos dependerá de los grupos, intereses y recursos que pueda articular en torno de sus metas. Así las cosas, una vez que se ha establecido y se ha cumplido con el orden democrático, nos permite comprender que ni el poder ni las funciones públicas pueden ser de todos. Para ser legítimo, el poder debe ejercerse por quienes la sociedad ha seleccionado como las más aptos y encontrar&#160;&#160;en la coherencia del ser y parecer de la oferta de política, la producción de referentes de percepción que incidan en la toma de decisiones de los distintos públicos meta. De esta forma, la imagen política será el resultado de un proceso de creación, promoción, difusión y comunicación que le permite al actor político presentarse ante los diferentes segmentos ciudadanos proporcionándoles la información que requieren para que sea seleccionado entre las distintas opciones en competencia. De ahí la importancia de que la imagen política sea la óptima, considerando que de ahí se parte para transmitir una imagen de confianza y certidumbre que incida en los planos de identidad y credibilidad ciudadanos.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Ahora bien, defino la imagen política como la percepción derivada del conjunto de estímulos verbales y no verbales que permitirá a las personas o instituciones identificarse, distinguirse y posicionarse de manera positiva en el escenario de la competencia y el poder políticos (Paredes, 2003: 349-352).&#160;&#160;&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En este sentido de la imagen político-gubernamental-administrativa latinoamericana, lo primero que llama la atención en el escenario político-gubernamental-administrativo –¿o teatro político?– del área son las formas a través de la cuales se llega al poder, las formas tan características, sui generis, de elegir funcionarios y aparatos gubernamentales, en las que “todo es posible”, en especial las triquiñuelas, las corruptelas, lo chueco, la transa, las compras y ventas de influencias y de votos, el ordeñar urnas u ordeñamiento u ordeñado de urnas, los tráficos de influencias, los coyotajes, las mordidas, los cochupos o sobornos, el nepotismo, el pirateo del poder, la violación de las leyes, las infracciones, las amenazas, los atentados, los raptos, las desapariciones, los asesinatos, todo lo cual aparece reflejado diariamente en la prensa, en la libros, en la radio, en la televisión, en Internet, en las denuncias de grupos e individuos particulares ante organismos nacionales e internacionales. Y, por supuesto, si por alguna razón el elegido o la elegida o los elegidos para el poder, en algún momento, no responden a las “expectativas” de la “mafia electora o electorera”, entonces aparecen “en un cierto momento” los arrepentimientos públicos, las lamentaciones públicas, las declaraciones públicas, de la mafia que eligió y decidió, a través del conocido “dedazo” sobre todo, al “poderoso, jefe, cacique, presidente, gobernador, alcalde, etc.”
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn16">[16]</a>
    &#160;La imagen de los políticos en Iberoamérica, generalmente, es lo que en cinematografía se podría llamar la imagen del “doble” o de la “doble”, en este caso del doble del estadista o verdadero hombre de estado, algo así como una imagen falsa, artificial, borrosa, una imagen de urgencias y riesgos, imágenes opcionales que nunca conducen a la gloria, una imagen que quiere llegar, que desea llegar, que pretende llegar, pero que no puede, porque las exigencias de un personaje principal son muchas y muy complejas, demandantes, comprometidas; la imagen del político latinoamericano es la imagen de ese “doble” que hace las escenas difíciles, con mucho riesgo, de las que siempre se sale descalabrado, a la entrada o a la salida, al principio o al final, por una causa u otra. La imagen política de los que gobiernan en Iberoamérica es el resultado de la imagen política negativa general del área y de la imagen política de cada país iberoamericano en concreto; es decir una imagen política negativa –salvo rarísimas excepciones, como podrían ser los casos de Costa Rica y Uruguay, llamados “democracias plenas”; aunque todos sabemos perfectamente que Costa Rica es toda una "Cajita de Pandora"– resultante de regímenes con pseudodemocracias o democracias defectuosas o democracias imperfectas –Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, El Salvador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana–, de regímenes híbridos –Ecuador, Haití, Nicaragua, Venezuela– y de regímenes autoritarios –Cuba–.
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn17">[17]</a>
    &#160;La imagen política de los que gobiernan América Latina, de quien gobierna en Iberoamérica, es, casi siempre, salvo muy raras excepciones, una imagen secundaria, no protagónica en el plano internacional; es la imagen de un “doble” porque en este “escenario internacional” es solamente para eso para lo que está preparado ese individuo, ese tipo de persona, y desde la infancia, porque su comunicación verbal y su comunicación no verbal así lo dicen, ése fue su esquema educativo, esa es su herencia comunicativa, y el político latinoamericano es muy fiel, en todos los sentidos, a su legado instruccional y educativo, a su herencia: ¡ni entender ni darse a entender!, ¡hablar y no decir nada congruente!, hablar con un lenguaje cargado de meteduras de pata, de errores de todo tipo, indiscreciones, imposiciones, trampas y dictaduras lingüísticas manipulatorias, al estilo de la “neolengua” o “nuevahabla”
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn18">[18]</a>
    &#160;–y si alguien protesta o se le cuestiona o los medios denuncian, pues entonces aparece la frase habitual: “es que malinterpretaron mis palabras”, “es que no me entienden”, “es que eso no fue lo que quise decir”–; mover su cuerpo con gestos batuta y ademanes que se lleva el viento, usar un lenguaje corporal, unos gestos, que muy pocas veces coinciden con el lenguaje verbal; discursar con variantes verbo-corporales matizadas por el analfabetismo funcional (Ruano, 2000; Ruano, 2008; Ruano, 2003a). La imagen del que gobierna en América Latina –y otra vez señalamos que salvo sus raras excepciones– nunca es la imagen de un “protagonista” mundial, incluso no es la imagen ni de un&#160;
    <i>stand in</i>
    &#160;&#160;–es decir, algo así como un “doble principal”–. Un verdadero protagonista, en cualquier ámbito de la vida, tiene que hacer que las cosas cambien, que las cosas sean diferentes. Un verdadero protagonista tiene que realizar el cambio: proyectar cosas buenas y hacer cosas buenas, y por supuesto predicar con el ejemplo. Ya es tiempo de que el que intente ser un protagonista de la vida política latinoamericana entienda que lo malo debe transformarse en bueno y que lo bueno (?) debe transformarse en mejor, transformarse en excelente, principalmente en los países ricos del área: Argentina, México, Chile, Venezuela, Brasil, Bolivia... Y que de esas cosas malas que hay que transformar en buenas, ¡pero ya!, porque de ellas depende el futuro inmediato de nuestros pueblos latinoamericanos, el lugar principal lo ocupan la educación y la pobreza. Es justamente a estas dos cosas,&#160;
    <b>educación</b>
    &#160;y&#160;
    <b>pobreza</b>
    , a las que deben enfocarse un gobierno y un funcionario que se jacten de protagonistas en los tiempos modernos. La experiencia –es decir ese conocimiento que en este caso adquirimos los seres humanos, particularmente los adultos que vivimos en socialización, gracias a la práctica y la observación, en donde es muy importante tomar en cuenta nuestras equivocaciones– nos dice que a la imagen de los que gobiernan en América, en América Latina, siempre le falta algo “bueno”, y siempre le sobra algo “malo”, en cuanto a forma y en cuanto a contenido. La experiencia que tenemos en Latinoamérica con los personajes que buscan estos tan comprometidos puestos de dirección y mandato populares, a los que nadie les obligó a aspirar, sino que fue su decisión propia, para lo que dijeron estar preparados, nos dice que, desgraciadamente, a estos individuos les falta ese “algo” que debe tener un “personaje principal”. Y sabemos que ese “algo” es el “todo” de requerimientos públicos, profesionales y personales que conforman la “imagen personal”.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En Iberoamérica, por ejemplo, es ya tradicional el hecho de que en ocasiones no sabemos, tanto nacionales como extranjeros, si el funcionario que dirige y se refiere a las masas, que hace las veces de emisor discursivo, está lanzando un chascarrillo, una broma, una bufonada, una imbecilidad, si está jugando “con palabras y gestos”, si está albureando, si es un poco siniestro, si está amenazando, si esta “particular estrategia discursiva verbo-corporal” lo que busca es evadir una verdadera realidad: la ignorancia y torpeza del funcionario en el tema o asunto que se está tratando; si en vez de estar a favor nuestro, del pueblo –porque es nuestro empleado en un final de cuentas, dado que le pagamos–, está en nuestra contra –“¿ni a favor ni en contra, sino todo lo contrario?”–, si son cantinfleadas
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn19">[19]</a>
    &#160;o son estupideces –¿o ambas cosas?–... Otras veces este asunto se torna más triste y desesperante: cuando a la simple vista de cualquier pueblo, de cualquier grupo, inclusive medio instruido, queda claro que gobernantes, gabinetes, políticos o líderes, siguen proyectos que sencillamente no entienden, con el tradicional sistema de ensayo y error, donde los errores son, por supuesto, cataclísmicos. Esto sólo conduce al desastre de los pueblos, de las comunidades, de los grupos.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En cualquier tratamiento de la comunicación no verbal de tipo corporal, del lenguaje corporal, es necesario considerar que todos los discursos tienen sus tipos o géneros y subgéneros, que todos los géneros y subgéneros tienen sus características lingüísticas y estilísticas, y que estas características no sólo afectan a la forma de hablar, a la forma de leer, a la forma de escribir cuando se crea o se recrea –por la traducción, la interpretación, la reformulación...– un texto, sino que también estos tipos de discursos afectan a la forma que adopta el cuerpo cuando se habla, cuando se lee (Ruano, 1988; Ruano, 1992a; Ruano, 1992b; Ruano, 2000; Ruano, 2005b), cuando se interpreta y se reformula... Así, al tratar el discurso verbo-corporal político de Iberoamérica, es necesario recordar que los entornos, los espacios, las geografías, los ecosistemas, las áreas sociolingüísticas, las herencias, condicionan los discursos –al igual que condicionan a los seres humanos–, de la misma manera que también los condicionan las épocas, las tradiciones, las culturas, los hábitos, los protocolos, las esferas laborales y de desempeño... Y en este sentido el discurso político latinoamericano –así como también los mismos sistemas políticos de esta área– tiene sus características generales –¿los “cuentos chinos”? (Oppenhaimer, 2005)– y sus características particulares (Meyer y Reyna, 1999). Concretamente en México, en nuestros días, todo el proceso político de este país tiene sus marcas distintivas (Meyer, 2005), que, al parecer, se han mantenido vigentes, casi de manera idéntica, durante más de un siglo.
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn20">[20]</a>
    &#160;Si tomamos en cuenta estos postulados lingüísticos y estilísticos en torno a los discursos y sus tipos, queda claro entonces que en el discurso político latinoamericano es muy difícil “llevar el hilo” de la conversación, del discurso, de la plática, del diálogo..., y, por consiguiente, se dificulta mucho también en este sentido la sincronía interaccional, el entendimiento por una de las partes y el mutuo entendimiento del discurso verbo-corporal, casi siempre abarrocado, atequitquiado y folclórico –una buena cantidad de programas cómicos televisivos y radiales ejemplifican esto–. Tal pareciera que en los discursos políticos latinoamericanos lo importante no es lo que realmente “ofreces” como candidato político o directivo partidista o gubernamental –que siempre, en principio, son las maravillas terrenales, y en algunos casos, los que “se pasan de pasados”, hasta las maravillas celestiales–, es decir “la neta”, sino que lo que importa realmente es que “los demás”, “la bola”, “la raza”, crean, creamos, a fuerzas, en “tus ofrecimientos” y toda la faramalla mítica y mitótica que rodea al discursante (Ruano, 1992b). Éste es todo un sistema comunicativo verbo-corporal ficticio o ficcional –es decir doble discurso–, jitanjafórico y glosolálico, con exordios pomposos, en donde, en el aspecto verbal, los estilos discursivos añejos, desajustados y ridículos, con excesos demagógicos, las invenciones de palabras con códigos, sonidos y significados especiales, nos remiten más –y claro que no por el aspecto artístico, ¡nada que ver!– a las figuras retórico-literarias de los maravillosos poetas Mariano Brull
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn21">[21]</a>
    &#160;y Emilio Ballagas.
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn22">[22]</a>
    &#160;Y en el aspecto corporal, hay que señalar, con mucha pena, que tanto políticos como gobernantes de Iberoamérica llegan a tener tantos elementos en su contra en este sentido –comunicación corporal, protocolos, etiquetas, imagen física, es decir la apariencia, la vestimenta, los accesorios u ornamentación, maquillaje, etc.– que su imagen física puede llegar a ser un verdadero ejemplo de apariencia desastrosa, de rusticidad, de mal gusto, de incompetencia social, nada elegante ni refinado ni práctico ni sofisticado; tampoco nada conservador o extravagante; tampoco nada regional o étnico... ¡Y eso que muchos han cambiado, y bastante en ciertos casos!, en especial debido a las costosísimas asesorías de reconocidos y no reconocidos consejeros y asesores de imagen social, de imagen pública, de protocolos, de etiquetas, de imagen física, a los cirujanos plásticos, a los dietólogos o dietistas... ¡Pero siempre hay algo que falta, algo que te delata y que dice de dónde vienes, quién eres realmente, a qué le tiras...: el alto protocolo, la alta imagen social, la elegancia (?) y el buen gusto (?), la distinción (?), el prestigio (?), los de verdad, no se aprenden en un trienio, en un cuatrienio o en un sexenio..., por arte de magia, por muy buenos que sean los asesores y consejeros; no obstante, se supone, algo se pega, o por lo menos pensemos que es así. ¡Para tener una “adecuada imagen social”, una “adecuada imagen pública”, son tantas las exigencias, son tantas las cosas, son tantos los detalles...! Sí, la ropa, los accesorios y joyas, el maquillaje, la cirugía plástica, las dietas, el salir en los medios de comunicación masiva con imágenes gratas y estudiadas, en lugares adecuados, a través de la información que dan ciertos comunicadores que hablen bonito y bien de nosotros..., todo eso cuenta; pero: ¿y a la hora de expresarnos, de hablar?, ¿y los discursos verbales?, ¿y el sentido de las palabras?, ¿y la dicción en contextos sociolingüísticos situacionales?, ¿y la cultura?, ¿y la instrucción?, ¿y a la hora de comer y de beber en sociedad?, ¿y el prestigio social?, ¿y el desprestigio social?, ¿y los actos inmorales y deshonestos que acompañan la imagen personal e institucional, empresarial?... ¡Sorpresas! Aquí, por lo menos en este mundo, no hay ni asesor ni vara mágica que borre en las personas y en las instituciones los actos inmorales, el desprestigio, los crímenes, los robos, los fraudes, los plagios –de personas pero también de ideas, de documentos, de invenciones– las violaciones a los derechos humanos y las violaciones sexuales,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn23">[23]</a>
    &#160;la pederastia:
    <a href="http://openlibrary.org/b/OL23531218M/Hacia_una_historiograf%C3%ADa_vergonzosa_de_las_grandes_fichas_de_la_podredumbre_social_y_moral_en_M%C3%A9xico_Marcial_Maciel_los_Legionarios_de_Cristo_y_sus_gatos_c%C3%B3mplices_fieles_devotos_y_encubridores">http://openlibrary.org/b/OL23531218M/Hacia_una_historiografía_vergonzosa_de_las_grandes_fichas_de_la_podredumbre_social_y_moral_en_México_Marcial_Maciel_los_Legionarios_de_Cristo_y_sus_gatos_cómplices_fieles_devotos_y_encubridores</a>
    . ,&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/22">http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/22</a>
    # ,
    <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/19">http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/19</a>
    #&#160;..., por poca memoria histórica (Scherer, 2007) que tengan los pueblos. Aquí no queda otra cosas que decir que “lo que Dios te dio, que San Pedro te lo bendiga”, porque, obviamente, hay cosas que no podemos negar, que no se pueden negar, por muchos intentos que hagamos, y por mucho dinero que metamos en esos intentos, lo que a veces llega a ser toda una verdadera fortuna para “la limpia”. ¿Qué queda, entonces, en una buena cantidad de estos casos? ¿La “dejadez” o...? (Ruano, 2003e). La mayoría de nuestros directivos políticos y gubernamentales creen que con vestir ropas de marcas, caras, extranjeras, con hacerse cirugías estéticas “costosas” –lo que no quiere decir, necesariamente, “buenas”–, con llevar programas dietéticos y deportivos de modas, etc., ya todo está resuelto. ¡Nada más lejos de la verdad! ¡Terrible error que cuesta tantos dolores de cabeza y penas! En este mundo moderno, lleno de relaciones públicas de todo tipo, nacionales e internacionales, saturado de medios de comunicación masiva y críticos que constantemente valoran y cuestionan, es muy difícil lograr tener una buena imagen física, una buena imagen pública, una buena imagen social. Para lograr esa buena imagen, tan anhelada por todos pero tan exclusiva de muy pocos, se requieren muchas cosas, muchos sacrificios, mucha práctica; pero sobre todo y en especial se necesita de muy buenos consejeros y asesores de imagen social, de imagen pública, de imagen institucional, de imagen política, de imagen física... (Ruano, 2003b; Ruano, 2003d; Ruano 2003h). ¿Y cómo saber cuándo un asesor de imagen pública es bueno, es el mejor?: aquí principalmente se valora la “autoimagen” del asesor de imagen pública y la no presencia en él de los lenguajes verbo-corporales fingidos que rayan en la ridiculez social. Como se dice popularmente: “tú no puedes dar lo que no tienes”. El verdadero éxito en las relaciones sociales cuesta muy caro; pero una vez que se tiene se saborea divinamente.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Es indiscutible y demasiado evidente que la política al nivel internacional está desde hace mucho tiempo ya en una situación de verdadero caos, de elevada toxicidad social, y el discurso verbo-corporal político actual es muestra de esto, en el mundo entero, en los cuatro continentes habitados por culturas nativas: Eurasia, América, África y Oceanía (Chomsky, 2002a, 2002b, 2002c, 2002d, 2004a, 2004b, 2005, 2006; Chomsky y otros, 2006; Sorel, 2006; Woodward, 2004; Suskind, 2004; Diamond, 2006). Y elecciones van y elecciones vienen, y votaciones van y votaciones vienen, y los elegidos siguen siendo unos "buenos para nada", o más bien unos "buenos para 'ciertas cosas' que ya sabemos"..., con sus muy especiales excepciones, como Michelle Bachelet, Luis Inácio Lula da Silva [...] Si ya estamos viendo y viviendo el colapso de nuestro planeta, los desastres de todo tipo, creados en su inmensa mayoría por las grandes potencias, y ni las "organizaciones internacionales" (?) y mucho menos los "mandatarios" (?) son capaces de frenar esta hecatombe, de poner un hasta aquí a esta muerte acelerada del planeta Tierra, no tienen ni la capacidad más mínima para ponerse de acuerdo en asuntos elementales de vida o muerte de los seres humanos, en sus pueblos, en sus países, y a nivel mundial, y que conste que se trata de "absolutamente todos los seres humanos", a menos que ya se estén haciendo los programas y planes de la migración urgente de las "clases poderosas", con sus poderíos incluidos, a otros lugares del espacio extraterrestre: la Luna, Marte u otro lugar, en cuanto este planeta reviente:&#160;
    <a href="http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/consideraciones-en-torno-al-medio/19j6x763f3uf8/36">http://knol.google.com/k/anónimo/consideraciones-en-torno-al-medio/19j6x763f3uf8/36</a>
    # . Y por si les parecieran pocos a las grandes potencias del mundo todos los inmensos y fatales problemas que ya tenemos, se encargan de crear otros fatales problemas, como la guerra fría:&#160;
    <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_fr%C3%ADa">http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_fr%C3%ADa</a>
    &#160;y las invasiones militares en absolutamente todo el mundo. La guerra fría en América ha sido y sigue siendo terrible, insoportable:&#160;
    <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_Fr%C3%ADa_en_Am%C3%A9rica_Latina">http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_Fr%C3%ADa_en_Am%C3%A9rica_Latina</a>
    &#160;[...]&#160;¿Dónde no se está viviendo hoy una guerra, la que sea y como sea? ¿En dónde se supone que no está presente el terrorismo? ¿En qué lugar del mundo no hay miedo, terror, fraudes, atentados, hambre, necesidad, recesión, impunidad, esclavitud, pederastia clerical o religiosos violadores de niños y niñas, drogas, desplazados, migraciones forzadas, contaminaciones ambientales...? ¡Pobre planeta...! ¡Pobres "pobres"...! Pero también ¡pobres ricos y poderosos...!, lo que les espera a ellos y a sus familias, así como vamos. ¡Qué pena que no recordemos la historia! El pago por esa amnesia masificada, por esa ceguera social, ya está siendo muy caro:&#160;“¿Acaso las grandes figuras políticas del próximo siglo poseerán su ligereza ética y moral? Ahí tocamos un problema de fondo, que es la calidad de los dirigentes políticos: pocos son realmente de alto nivel” (Antaki, 2001: 107). Es indiscutible y demasiado evidente el deterioro de los valores colectivos en general y de los valores personales en particular: “Los valores colectivos se encuentran en plena decadencia” (Antaki, 2001: 108). Si sumamos estos dos problemas, ¿en presencia de qué estamos? Así es: ¡un verdadero y total caos! Sencillamente, miremos a nuestros alrededor y veamos el dramático espectáculo en el gran teatro mundial, en este gran teatro mundial de marionetas, de unas marionetas movidas por otras marionetas, y en donde las "marionetas líderes" no son más que farsantes y monigotes, entre otras cosas. En nuestros días unos pueblos pueden vivir “aparentemente” mejor que otros pueblos. El hecho de que hoy un pueblo viva sin guerras, sin conflictos bélicos, sin guerrillas, sin rehenes, sin secuestrados, sin matanzas humanas, ya es una gran ventaja; pero de ahí no pasa: solamente “una” gran ventaja... Lo que sucede es que hay otras cosas, muy importantes, que no se toman en cuenta, y que son bombas de tiempo. Las grandes masas –y aquí incluyo, por supuesto, a pobres y a ricos–, generalmente desposeídas de la cultura, del conocimiento, de la sensatez, del compromiso, de los verdaderos, reales e importantes valores del mundo moderno, globalizado, multicultural y pluriétnico, y del más elemental sentido común no entiende –no porque no quiere, sino porque no puede: una cosa es “mirar” y otra cosa es “ver”, una cosa es “ver” y otra cosa es “entender”– lo que está pasando y lo que se avecina en el futuro inmediato. Vivimos al día, vivimos para resolver los problemas inmediatos del hoy, y, en el mejor de los casos, del mañana. Pero ¿y el pasado mañana qué? ¿Lo único importante es dejarles a nuestros descendientes una cuenta en el banco para que vivan bien en el futuro? ¿Cómo se supone que van a vivir bien en el futuro? ¿Con dinero, pero sin aire para respirar, por ejemplo? ¿En espacios altamente contaminados por sustancias tóxicas –venenos, smog, drogas, alimentos infectados...– y por humanos tóxicos –individuos portadores de todo tipo de signos negativos: reactivos, criminales, delincuentes, ladrones, plagiarios (tanto de personas como de ideas, de programas, de invenciones, de escritos...), narcotraficantes, mentirosos, violadores, pederastas...– (Ruano, 2003e)? En este sentido de los problemas ecológicos y medioambientales estamos hasta el cuello, pero como seguimos “respirando” (?) no nos percatamos del hundimiento (Ruano, 2003e):
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <i>La idea de medio ambiente</i>
    . Este término no significa tal o cual ecosistema, sino la realidad creada por el impacto de nuestras actividades sobre la biosfera. A la vuelta de los años sesenta y setenta se adoptó el término “medio ambiente” en lugar de “cuadro de vida”, que era el empleado por los geógrafos y los urbanistas desde hacía un siglo. Los problemas del medio son a menudo imperceptibles a los sentidos, como el efecto del calentamiento, la capa de ozono y la erosión de la biodiversidad. No son de sentido común. El medio ambiente ha marcado la introducción de la ciencia en el ámbito político. Las ideas científicas y políticas jamás han estado totalmente separadas&#160;&#160;a lo largo de la historia de las sociedades [...] Hoy las ciencias de la naturaleza intervienen directamente en la escena política. Hemos heredado de la Biblia y del cristianismo la idea según la cual la naturaleza&#160;&#160;era el marco de las relaciones del hombre con Dios [...] La naturaleza es un orden frágil. Necesitamos renunciar al mito ancestral de que la naturaleza es prolífica: los recursos naturales son finitos. Otro cambio determinante: pensábamos que la certidumbre de nuestros conocimientos desembocaría en el dominio técnico de los fenómenos. Somos ignorantes. Hay muchos problemas del medio que “conocíamos” que han resultado sorpresas. La generación actual es responsable de la sobrevivencia de las generaciones por venir. Pensamos en la necesidad de ir más allá que los límites de la moral de proximidad; cada uno de nosotros puede influir en la suerte de un número indefinido de individuos. Hay que instalar la idea de la precaución en el lugar donde se encuentra la del progreso (Antaki, 2001: 72-73).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Indiscutiblemente, y por el bien de toda la Humanidad, de esta sopa de la ecología tenemos que tomar todos. Aquí sólo nos resta decir como decía la maravillosa Celia Cruz: “Y en el medio de la sala, así gritó don Vicente: “¡Échale agua a la sopa, que llegó más gente...!” Lo que no somos capaces de resolver hoy de manera positiva y lógica, es una herencia negativa para el mañana, y en ese mañana vivirán nuestros descendientes, si es que tenemos tiempo de tenerlos. ¡Así están las cosas! ¿Quién considera en la actualidad en su programa de vida a futuro, por ejemplo, el deterioro del planeta?, ¿y los múltiples deteriores, en cadena, de los ecosistemas, la fauna y la flora?, ¿acaso esa no una amenaza mortal para la especie humana?, ¿en cuántos programas de educación, al nivel que sea, se considera el desarrollar este tipo de inteligencia: la&#160;
    <b>inteligencia naturalista</b>
    ?
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn24">[24]</a>
    &#160;Hoy, en estas situaciones de internacionalización, los problemas no son ni de un área geográfica exclusiva, ni de una comunidad exclusiva, ni de un pueblo exclusivo. Hoy los problemas son del “mundo entero”, de todo el planeta, y quien no lo quiera ver así, que recuerde que hoy los problemas y las bombas están, inclusive, en los aviones comerciales. ¿A quién le va a tocar hoy?, ¡no sabemos! Hay que esperar, pero en esa espera estamos “todos”, sin excepción alguna. Por eso los problemas en nuestros días son de todos, y quien ve este asunto con apatía e indiferencia pagará su costo: ¡tanta culpa tiene el que mata a la vaca como el que le sujeta la pata! Y América, por supuesto, no se queda atrás en este sentido; muy por el contrario, si tomamos en cuenta que en este continente está el generador de los grandes conflictos, en todos los sentidos, de la segunda mitad del siglo pasado, del siglo XX, y de todos los grandes conflictos de este siglo, del siglo XXI: Estado Unidos. ¿Y qué papel desempeñamos nosotros los latinoamericanos en esta obra de mutua destrucción y, ¡oh, sorpresa!, también de autodestrucción?: no creo que a nadie se le haya ocurrido pensar que cuando este planeta se destruya se podrá ir a vivir tranquila y felizmente a la Luna o a Júpiter o a cualquier otro lugar de por ahí, inclusive a Marte, que es el planeta que tiene agua. Por lo menos “ahora”, eso no puede ser. Aquí, a la hora de la verdad, pues “o todos rabones o todos coludos”, ¡la “Ley de Herodes”!
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Veamos un poco cómo reflejamos nuestro mundo americano a través del discurso político-gubernamental-legislativo-administrativo, especialmente en esta parte del continente llamada latina o ibérica.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    El discurso verbo-corporal del ámbito de la política, de la gobernación, de la legislación y de la administración pública en América Latina –y en muchos casos también en Estados Unidos, de la misma manera que al nivel internacional– está en una situación que podemos calificar de triste y desdibujada, de doble moralidad, de desfachatez, de desvergüenza, en especial en determinados países del área: Haití, México, Colombia, Paraguay, Perú, Honduras y otros más, concretamente debido a los desaciertos culturales, los desaciertos protocolares y de etiqueta político-gubernamental, los desaciertos cognoscitivos en todo sentido, la vulgaridad, los discursos populacheros, campestres, bucólicos, faunísticos, rupestres, jitanjafóricos, ofensivos, hirientes y soeces; debido a la corrupción abiertamente imperante; debido a los desconocimientos de los problemas concretos del área; debido a la incapacidad para interpretar las exigencias de los nuevos tiempos de situación de “nueva globalización”; debido a las fraudulentas conspiraciones y protecciones a grupos delictivos al estilo tradicional y mafioso de siempre, al estilo “Cosa Nostra”,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn25">[25]</a>
    &#160;al estilo de la mafia y el crimen organizado al nivel mundial, al estilo de los muy conocidos: Cosa Nostra de Sicilia, Cosa Nostra Americana, Mafia Rusa, Mafia China, Mafia Mexicana, Mafia Cubana, Camorra de Campania, Yakuza de Japón, Tríadas Chinas, Ndrangheta de Calabria, Sacra Corona Unita des Pouilles, Maffya Turca, Mafia Albanesa, Cinco Familias, Séptima Familia, Familia Sasso de Argentina, Familia Barahonti de Perú, Cártel de Medellín, Cártel de Cali, Cártel del Norte del Valle, Cártel de la Costa Atlántica, Cártel de Tijuana, Cártel del Golfo, Cartel de Sinaloa, Cartel de Juárez, Cártel de Guadalajara... (Gayraud, 2007), algo que conocemos muy bien en América y desde hace ya un siglo, ¡por supuesto que nada nuevo! por lo menos para los que saben leer, para los que no son analfabetos o que “supuestamente” no son analfabetos (Ruano, 2008): en fin que en este sentido de las mafias, tomando el concepto de mafia, “grupo organizado que trata de defender sus intereses [de manera ilegal y criminal]”, pues la evidencia nos dice que “todos los de arriba en el mismo caldo de cultivo” (Frattini, 2005); debido a las más que conocidas complicidades con todo tipo de organización criminal, en concreto y principalmente con las mafias sindicales, con los mercados de la droga y con los grupos y bandas organizados del secuestro; pero muy especialmente debido a la inefectividad en el tratamiento, la interpretación y la aplicación de las leyes (Méndez y otros, 2003; Maris, 2003). En síntesis, este tipo de discurso es generalmente el típico “discurso efectista carente de fondo”, como lo llamara el célebre científico y pensador mexicano Manuel Gamio. El discurso político iberoamericano carece, generalmente, del encanto y del elegante y bien controlado “fingimiento discursivo” que tenía hasta el minusválido expresidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt (1882-1945) –era lisiado, tuvo poliomielitis, lo que le marcó físicamente por el resto de sus días, no obstante controlaba perfectamente sus movimientos corporales– (Fast, 1999: 166-174).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    El discurso político latinoamericano adolece de involución, como se puede comprobar cotidianamente a través de la mayoría de las intervenciones de nuestros políticos, mandatarios y funcionarios del área, como se puede comprobar en cualquiera de los discursos de cualquiera de los componentes de la "politiquería latinoamericana", esta élite rotatoria o ruletera mañosa e impune,&#160;y como he podido comprobar yo, en particular, durante los más de 15 años en los que trabajé como intérprete de discursos en las más variadas esferas de la actividad político-gubernamental-administrativa y, más recientemente, cuestión que pude comprobar personalmente en México al oír y analizar los discursos de la mayoría de los políticos, funcionarios y trabajadores de la actividad político-gubernamental-administrativa que fueron mis condiscípulos en un excelente curso de postgrado que recibí en México, en el año 2002, que llevó por nombre&#160;
    <i>Génesis y Teoría del Estado Mexicano</i>
    , impartido por el ex presidente mexicano José López-Portillo y Pacheco.
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn26">[26]</a>
    &#160;Como se planteó aquí, “el pueblo”, por muy variadas causas, pero en especial debido a su deficiente preparación cultural, cívica y política, no está preparado en nuestra América para entender el discurso político-administrativo de este continente, y mucho menos, claro está, el de los otros continentes. Ahora bien, ¿acaso habrá algún “ser normal” que pueda entender estos discursos panglosistas –aclaro aquí lo que ya todos sabemos, que en nuestra América tenemos muchos Pangloss, sólo que en lo absoluto eruditos como el Pangloss de la novela&#160;
    <i>Cándido</i>
    , de Voltaire. ¡Ya quisieran por un día de fiesta!–? Pero si nuestros mismos políticos y funcionarios gubernamentales no entienden sus discursos. Pero si nuestros mismos políticos consideran estos discursos disfuncionales como “dolor de cabeza”:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Dolor de cabeza. Santiago Creel Miranda, coordinador de los senadores panistas y quien presidirá la mesa directiva del Senado de la República a partir del 1 de septiembre [de 2007], considera que el ritual del informe presidencial no sólo es caduco, sino un dolor de cabeza: “No es un buen día político para nadie”.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>–¿Para los panistas no es simbólico el 1 de septiembre, toda vez que por primera ocasión el presidente hablará desde la tribuna en una ceremonia tersa? –se le pregunta.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>–Yo no creo que esa fecha transmita un simbolismo positivo para nadie, porque es una ceremonia que se vio caduca desde que Porfirio Muñoz Ledo interpeló a Miguel de la Madrid. Desde entonces se veía como una situación obsoleta y lo hemos venido repitiendo en todos los escenarios.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>“El 1 de septiembre nunca ha salido bien, y tan sólo como dato debe recordarse que la LVII Legislatura Porfirio Muñoz Ledo y Carlos Medina Plascencia dieron ‘un repaso’ al Ejecutivo, entonces encabezado por Ernesto Zedillo, y la sesión casi termina a golpes.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    “Se trata de un caos generalizado, se transmite un desacuerdo profundo, quizá más del que existe en la realidad. Entonces son señales simbólicas, pero no son buenas para nadie, ni para los legisladores ni para el ejecutivo. Si yo fuera ciudadano sin cargo político no prendería la televisión ni la radio, porque es una ceremonia sin sentido.”
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn27">[27]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Es interesante ver cómo el discurso verbo-corporal político latinoamericano actual mantiene prácticamente los mismos rasgos –aunque a veces muy bien matizados, y en especial debido al temor a los medios masivos de comunicación, a la crítica, especializada o no, y a las posibles interpretaciones y represalias de grupos extranjeros, especialmente estadounidenses– del discurso político latinoamericano tradicional
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn28">[28]</a>
    : discursar de manera hablada o escrita con vaciedades, necedades, boberías o sandeces; rusticidad discursiva verbo-corporal; respuestas evasivas y escurridizas; afectación imagológica
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn29">[29]</a>
    &#160;verbo-corporal; protagonismo, prepotencia, excentricismo, incongruencia; hilvanamiento de frasecillas de relumbrón; banqueteos..., todo esto acompañado de una “guerra de símbolos”, es decir de la presencia de signos no verbales –ya sean los tradicionales y conocidos o los creados y recreados– reajustados a los gustos e intereses particulares de cada grupo político: imágenes religiosas empleadas para muy diversos fines, emblemas, enseñas, insignias, etc., signos patrios relacionados con banderas, escudos, colores alusivos y relacionados con la tradición del pueblo o grupo, etc., que son “rediseñados”, “mutilados”, “alterados”, inclusive en franca violación a las leyes nacionales de algunos pueblos de América. La vida política latinoamericana, en la mayoría de los casos,&#160;refleja un mundo complejo, corroído hasta el tuétano, plagado de todos los “males terrenales y celestiales” habidos y por haber; refleja un mundo que entre otras características tiene las siguientes: “diálogos de sordos”, “caciques, cacicazgos y grupos caciquiles”, “bosses”,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn30">[30]</a>
    &#160;“dinosaurios y grupos dinosaurios”, “gorilas”, “golpes de estado”,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn31">[31]</a>
    &#160;“cleptocracias y cleptócratas”, “envidias”,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn32">[32]</a>
    &#160;“personas, cosas y actos ‘innombrables’”, “incapacidades para llegar a acuerdos y alianzas que beneficien al pueblo”, “bandolerismos políticos”, “complots”, “espionajes”,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn33">[33]</a>
    &#160;“madruguetes”, “mapaches y mapacherías”, “transas políticas y electorales o electoreras”, “volátiles lealtades y deslealtades súbitas”, “crisis de lógica –incluyendo las lógicas discordantes– y de sentido&#160;&#160;&#160;&#160;–incluyendo el más elemental sentido común de las sociedades e individuos civilizados, instruidos y educados–“, “decisiones atemporales, intemporales, extemporales o extemporáneas, proteccionistas, clientelistas –clientelismo político–
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn34">[34]</a>
    &#160;y nepóticas...”,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn35">[35]</a>
    &#160;connivencias, “
    <i>lapsus linguae</i>
    ,
    <i>lapsus calami</i>
    ,&#160;
    <i>lapsus manus</i>
    &#160;–¿dedazos?–“, polivalencia de las incapacidades y las ineptitudes, indecisiones e incapacidades que reafirmar el “ni a favor ni en contra sino todo lo contrario”; aparentes defensas “a lo perro” de los derechos e intereses del pueblo, pero evidentes robos y saqueos “a lo gato” de los bienes de las naciones y los erarios públicos; “video-escándalos”, “grabaciones telefónicas”,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn36">[36]</a>
    &#160;“políticaficciones”, “políticas de simulaciones”, “tengan, para que aprendan”, “caídas inesperadas, repentinas, sospechosas y desvergonzadas de sistemas de cómputos electorales”, “campañas electorales fraudulentas y dudosas”, “sociedades imaginarias o utópicas”, “expulsiones ‘a discreción’ de ‘ciertos miembros’ de los partidos, de las organizaciones, de los gabinetes gubernamentales y de las secretarías”, “asignaciones inesperadas de embajadas ‘muy lejanas’ –¡mientras más lejos, mejor!–“, “caídas para arriba” –destituciones de ciertos individuos en ciertos cargos y puestos y reasignaciones a otros en donde “el destituido”, su familia, sus allegados y sus protegidos se pueden enriquecer o se pueden aprovechar de ciertas situaciones...
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Los funcionarios de las organizaciones iberoamericanas, el gobernante iberoamericano promedio, y, claro está, también los funcionarios promedio del gobierno iberoamericano, en especial los secretarios o ministros de relaciones exteriores, de educación, de economía, de hacienda, del trabajo, de cultura, de gobernación o del interior, etc., los senadores, los diputados, funcionan, en resumidas cuentas, de una u otra manera y en mayor o menor medida, como “proyectores discursivos de la multiinestabilidad”:
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn37">[37]</a>
    &#160;¡Ahí está la cruda y verdadera realidad de la América Latina y de todos sus países! ¡Ahí están los datos y los resultados concretos en torno a la vida de los latinoamericanos!
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En el discurso político latinoamericano son evidentes las raíces sociales y las raíces genéticas del
    <b>miedo</b>
    ,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn38">[38]</a>
    <b>&#160;</b>
    del odio y de la desconfianza.
    <b>&#160;</b>
    La vida política latinoamericana se mantiene prácticamente igual en estos siglos XX y XXI (Schmidt, 2003; Schmidt, 2005), y esto trae como resultado que nuestros problemas latinoamericanos son una constante sin las adecuadas soluciones y sin perspectivas de solución concretas. En algunos casos, el asunto es peor aún: las cosas se tornan más oscuras, deprimentes, incivilizadas, bárbaras, retrógradas... ¿¡Cuándo se supone que en América Latina vamos a pasar del monólogo presidencial al diálogo entre poderes; poderes que están para servir al pueblo, para darle solución a los terribles problemas de los pueblos latinoamericanos!? ¿¡Cuándo se supone que en América Latina los poderes van a dejar sus rústicos conflictos grupales y personales para atender a un pueblo que cada vez está más desatendido, angustiado, pobre, confundido y..., ¡cuidado!, también harto!? ¿¡Cuándo se supone que los poderes latinoamericanos van a entender que son, nada más y nada menos, que los “trabajadores contratados por el mismo pueblo para servirle”!? ¿Cómo reacciona “el pueblo” ante estas tradicionales y desafortunadas circunstancias? ¡Nada...! ¡Aquí no pasa nada, y a lo mucho, pasa muy poco! A veces sucede que ante los actos antisociales y anticonstitucionales de los funcionarios de América se les premia con un ascenso, con una elección, con un “¡Muy bien, muchachito, muy bien...!”, como diría en&#160;
    <i>Los Polivoces</i>
    &#160;Agallón Mafafas al muchachito Juan Gárrison.
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn39">[39]</a>
    &#160;Si no fuera así, entonces cómo explicar que individuos como el peruano Alan García, con un historial tan negro y corrupto, haya llegado, otra vez, a ser presidente de Perú –y éste es uno de los cientos de ejemplos del área americana–. Hay algo que condiciona este no actuar, este no reflexionar, este no entender, esta confusión, de los pueblos latinoamericanos: la inmensa ignorancia. La inmensa ignorancia de la mayoría de los pueblos latinoamericanos es, justamente, el origen de la inmensa riqueza económica –por supuesto, adquirida por medios ilícitos, es decir robo– de la mayoría de los políticos latinoamericanos, que son, obviamente, “menos” ignorantes que el pueblo.
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn40">[40]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En los discursos políticos verbales y corporales latinoamericanos parece que ya todo está “arreglado”, aquí ya todos conocemos las reglas del juego: “Haz como que hablas y yo haré como que entiendo... Como político o funcionario sigue intentando articular palabras y yo, como pueblo, seguiré esforzándome en tratar de decodificar, de descifrar, tus sonidos y ruidos verbales inciertos. ¡Aplausos, aplausos, aplausos...! Ni tú sabes lo que dices ni yo entiendo nada, ¡pero ya la hicimos!” “Sigue intentando aparentar ser el bueno para todas ‘esas cosas’ que ofreces,&#160;&#160;que en un final sabemos que no eres ‘bueno para nada’ de ‘eso’ –aunque sabemos que eres magnífico para ‘otras cosas’, cuestión de ‘perfil laboral’–.“ Esto se cumple con más frecuencia en las sociedades en donde es evidente una falta de cultura cívico-democrática, que debido a su desespero social y económico, más que a mandatarios, políticos, legisladores y administrativos, intentan buscar “héroes salvadores”, “mesías”, “profetas de desastres”, “capataces con iniciativas”, “‘grandes hermanos’ o ‘big brother’”,
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn41">
      <sup>[41]</sup>
    </a>
    &#160;que resuelvan sus difíciles situaciones de una buena vez: “¡Viva éste!” o “¡Viva el otro!” o “¡Viva el que sea!”; en fin...: primero “¡Arriba el que suba!”, y luego “¡Abajo el que subió!”. Por eso en América siempre ha prevalecido la misma ley, “la Ley de Herodes: o te chingas o te jodes”.
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn42">[42]</a>
    &#160;A veces parece, si consideramos el resultado de ciertas elecciones de funcionarios y mandatarios, que algunos pueblos y grupos se esmeran por elegir a los mafiosos más destacados y a los más vulgares corruptos. ¡Cuánta pena y cuánto error! ¡Y qué caro se pagan estas inacertadas decisiones! Nuestras sociedades tienen demasiados políticos, estadistas y administrativos que con sus lenguajes corporales y verbales, con sus “mañas”, crean falsas expectativas, que evidentemente no se pueden cumplir, ni a corto ni a largo plazo. Cualquier niño con buena instrucción puede ver esto.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Entre&#160;&#160;palabras&#160;&#160;rebuscadas, no decodificables&#160;&#160;para un pueblo en promedio iletrado –pero palabras que tampoco pertenecen al vocabulario activo y fluido de los emisores, que se nota que se la aprendieron ayer para decirlas hoy–, desajustes estilísticos –¿es discurso político, es discurso literario cuentístico, poemático, cómico, dramático...?, usos de estilos discursivos no “populares”, sino “vulgares”–, pleitos, discusiones de vecindad o cuartería –perseguirse constantemente, vigilarse o pendenciarse constantemente, espiarse constantemente, humillarse, decirse improperios y ofensas, amenazarse, “levantarse falsos”–, “peleas de comadres” –claro está que estas “peleas de comadres” (al decir de los mexicanos), tienen sus ventajas, porque en situaciones de barbarie, de atraso cultural, de tabuización, de “secretos” y “secrecías”, de censuras, de represiones y de represalias “cuando se pelean las comadres aparecen las verdades”–, recuentos de idilios amorosos, ocurrencias de última hora y exigencias de “privacidad”
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn43">[43]</a>
    &#160;se produce el discurso político latinoamericano. Pero el problema es mayor aún si consideramos que en el discurso verbo-corporal del ámbito de la política y la gobernación en América Latina se observan unas rupturas comunicativas que&#160;&#160;muestran, en estos tiempos supuestamente desarrollados, la carencia de principios y valores positivos dentro de un mismo “grupo”, en su mismo seno, en el interior del “grupo” –consideremos entonces la relación entre los “grupos”, en especial a la hora de tomar decisiones trascendentales para la vida y el desarrollo de la comunidad o de las comunidades, del pueblo o de los pueblos, del país, de las organizaciones, etc.–, las violaciones a los principios elementales registrados en los reglamentos que rigen las conductas de los miembros de los aparatos partidistas, políticos y gubernamentales y el histórico y tradicional rejuego entre “traidores” y “traicionados”, en donde es muy difícil saber quién es quién –a la corta o a la larga, se pasan de un partido a otro
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn44">[44]</a>
    &#160;y cambian de ideologías “según la marea” y según la dirección que tome el “cuerno de la fortuna”, y también todos terminan hablando pestes de todos en muy poco tiempo: ¡viva la unión y la fraternidad! Si “el otro” o “la otra” se pasan a otro partido o defienden ciertos proyectos e ideas de otros partidos, entonces “traicionaron”; pero si soy “yo” el que me paso a otro partido o defiendo ciertos proyectos e ideas de otros partidos, entonces “no estoy traicionando al partido”, sino que estoy “pensando diferente”: ¡eso se llama intentar “verle la cara” a la gente...! (Madrazo, 2007). Lo que sucede es que con frecuencia esta jugarreta sale muy bien, debido al “déficit de memoria” que padecemos los latinoamericanos–. Y en la política latinoamericana, de la misma manera que sucede en muchas empresas e instituciones educativas “reconocidas” (?), esos terribles, desagradables y degradantes conflictos resultantes de la incivilidad, la intolerancia –en cualquiera de sus manifestaciones y formas (Cisneros, 2005)–, la envidia y los odios personales, no solamente se producen entre grupos y personas diferentes, sino que también tienen lugar en el seno de un mismo grupo y entre individuos que, al parecer, eran semejantes: ¡viva la igualdad!. Y claro, está más que demostrado que “el poder”, si no se controla cuidadosamente y en todos los sentidos, entonces corrompe, envilece: “el poder es una criatura viva que sólo puede nutrirse con proteína de poder como ella misma, y la fiera no sólo es carnívora: si no hay alimento a su disposición, se torna caníbal e incluso llega a la autofagia y es capaz de devorarse por completo a sí misma”.
    <a href="http://knol.google.com/k/annimo/-/19j6x763f3uf8/38#_ftn45">[45]</a>
    &#160;Y sucede que a la hora de desacreditar, descalificar u ofender, en nuestra América, una vez que se comienza, ya no hay término: ¡hasta la persona más moral y correcta –los menos, claro está– aquí recibe lo suyo! En América hasta los individuos más respetados por la historia y por el mundo entero son descalificados y ofendidos. Claro que ya conocemos la “cultura” (?), la “educación” (?), el “prestigio” (?) y los intereses de este tipo de ofensor... En algún momento oí a un funcionario latinoamericano decir en una conferencia que si nosotros los latinoamericanos queríamos entender los problemas de América Latina –se refería más concretamente a los problemas de su país de origen–, entonces que leyéramos el relato infantil&#160;
    <i>Alicia en el país de las maravillas&#160;</i>
    –de Lewis Carroll, escrito en 1865, un cuento que está basado en el “temor a crecer”–. “Con todo el respeto que se merece” –frase muy usada en México cuando se va a contradecir a alguien– ese funcionario, yo creo que si para entender los problemas de nuestra América vamos a recurrir al mundo de la imaginería infantil, a la literatura infantil, entonces&#160;
    <i>Alí Babá y los cuarenta ladrones&#160;</i>
    –novela árabe que a veces aparece en ciertas versiones de&#160;
    <i>Las mil y una noches</i>
    – es el texto ideal para estos efectos, con la diferencia de que toda idea o imaginación acerca de la trascendencia y poder de la frase “¡Ábrete sésamo!” en América Latina se queda corta, y de	
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			<p>[&#8230;] LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE II. https://ruanofaxas.wordpress.com/article/la-imagen-de-america-a-traves-de-sus-19j6x763f3uf8-78/ [&#8230;]			</p>
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