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				<article-title><bold>¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA</bold></article-title>
				<subtitle><bold>ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. PARTES DE CONFERENCIAS, SEMINARIOS, TALLERES, DIPLOMADOS, MAESTRÍAS, IMPARTIDOS POR EL IMAGÓLOGO, PAISÓLOGO, FILÓLOGO Y LINGÜISTA CUBANO FERNANDO ANTONIO RUANO FAXAS</bold></subtitle>
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						<surname>Fernando Antonio</surname>
						<given-names>Ruano Faxas</given-names>
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				<pub-date pub-type="ppub">
					<day>20</day>
					<month>9</month>
					<year>2011</year>
				</pub-date>			<abstract>
					<title>Abstract</title>
					<p>PARTE I. COMUNICACIÓN, COMMUNICATION, ОБЩЕНИЕ, KOMMUNIKATION, COMMUNICATION, 通信 , İLETİŞİM , اتصال , ارتباطات , תקשורת</p>
				</abstract>
			
			
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  <p>
    <b>PARTE I. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA</b>
    , es parte de mi libro registrado con los siguientes datos:
    <b>
      Fernando Antonio Ruano Faxas.
      <i>El lenguaje corporal humano. Un enfoque imagológico en base a criterios verbales y no verbales</i>
    </b>
    , con 808 páginas, disponible a través de
    <b>
      <a href="http://openlibrary.org/b/OL21783353M/El_lenguaje_corporal_humano._Un_enfoque_imagol%C3%B3gico_en_base_a_criterios_verbales_y_no_verbales">http://openlibrary.org/b/OL21783353M/El_lenguaje_corporal_humano._Un_enfoque_imagológico_en_base_a_criterios_verbales_y_no_verbales</a>
    </b>
    .
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <a href="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/09/ruano-faxas-sincrona-interaccional1.jpg">
      <img src="https://ruanofaxas.files.wordpress.com/2011/09/ruano-faxas-sincrona-interaccional1.jpg" width="634" height="593" />
    </a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    [...] Para hablar de “sincronía interaccional” lo primero que haremos es aclarar lo que aquí deberemos entender por
    <b>sincronía</b>
    . Si ustedes buscan en cualquier diccionario, y en este caso refirámonos a
    <i>Wikipedia</i>
    , porque ya me han comentado lo que es más que sabido, que hay problemas con las bibliotecas y centros de información científica y técnica [...] pero que es fácil accesar a Internet, entonces veremos lo siguiente: “La voz sincronía proviene de la etimología griega syn, ‘con, juntamente, a la vez’, y de la mitología griega, Chronos o Khronos (en griego Χρόνος), ‘tiempo’. En latín Chronus. Se entiende como un término que se refiere a coincidencia en el tiempo o simultaneidad de hechos o fenómenos. Ej. La sincronía entre dos nacimientos. Por lo tanto, tiene los siguientes [...] sinónimos: concordancia, coincidencia, simultaneidad, coexistencia.”
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En cuanto a la palabra
    <b>interacción</b>
    , se dice también en
    <i>Wikipedia</i>
    : “Como norma general, una interacción se refiere a una acción recíproca entre dos o más objetos [...]” Además, aquí exponemos dado nuestro interés la definición de interacción de Poyatos (2003: 69):
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[En términos de la “comunicación humana multisensorial”, basada en toda una amplia usabilidad sistémica y codicial en potenciales encuentros sociolingüísticamente pluriculturales, la interacción es] El intercambio consciente o inconsciente de signos comportamentales o no comportamentales, sensibles o inteligibles, del arsenal de sistemas somáticos y extrasomáticos (independiente de que sean actividades o no-actividades) y el resto de los sistemas culturales y ambientales circundantes, ya que todos ellos actúan como componentes emisores de signos (y como posibles generadores de subsiguientes emisiones) que determinan las características peculiares del encuentro.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Partiendo de aquí, podemos decir que la sincronía interaccional u orientación del cuerpo está relacionada tanto con el emisor como con el receptor de la comunicación verbal y la comunicación no verbal de carácter corporal:</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    [La sincronía interaccional] siempre se encontró presente, ya se tratara de norteamericanos de clase media, de esquimales o de bosquimanos del África. Se produce continuamente cuando se conversa. Aunque puede parecer que el que escucha está sentado perfectamente quieto, el microanálisis revela que el parpadeo de los ojos o las aspiraciones del humo de la pipa están sincronizados con las palabras del que habla. Cuando dos personas conversan, están unidas no sólo por las palabras que intercambian, sino por este mismo ritmo compartido. Es como si fueran llevadas por una misma corriente. Algunas veces, aun durante intervalos de silencio, dos personas se mueven simultáneamente, porque en apariencia reaccionan ante claves visuales en ausencia de otras verbales.
    <a href="#_ftn1">[1]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    “El solo hecho de ver que alguien exprese una emoción puede provocar ese estado de ánimo [intercambio emocional], tanto si uno se da cuenta o no de que imita la expresión facial. Esto nos ocurre constantemente, hay una danza, una sincronía, una transmisión de emociones. Esta sincronía del estado de ánimo determina que uno sienta que una interacción salió bien o no”.
    <a href="#_ftn2">[2]</a>
    &#160;[...] El grado de compenetración emocional que las personas sienten en un encuentro queda reflejado por la exactitud con que se combinan sus movimientos físicos mientras hablan, un indicador de cercanía del que típicamente no se tiene conciencia. Una persona asiente con la cabeza cuando otra hace una observación, o ambas se mueven en su silla al mismo tiempo, o una se echa hacia delante mientras la otra se mueve hacia atrás. La combinación puede ser sutil hasta el punto de que ambas personas se balanceen en sus sillas giratorias al mismo ritmo. Como descubrió Daniel Stern al observar la sincronía entre madres con sintonía y sus hijos, la misma reciprocidad une los movimientos de las personas que experimentan compenetración emocional.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Esta sincronía parece facilitar el envío y recepción de estados de ánimo, incluso si estos son negativos [...] En resumen, tanto si la persona se siente abatida como optimista, cuanto más físicamente sintonizado es un encuentro, más similares terminarán siendo sus estados de ánimo [...] En resumen, la coordinación de los estados de ánimo es la esencia de la compenetración, la versión adulta de la sintonía que una madre experimenta con su hijo.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[En cuanto al lenguaje corporal de la intimidad] la persona que tiene la mayor fuerza expresiva –o el mayor poder– es típicamente aquella persona cuyas emociones influyen en la otra. Los miembros dominantes de la pareja hablan más, mientras el subordinado observa más el rostro del otro, lo cual supone una disposición para la transmisión del afecto.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    [Esto también se cumple para los discursos especializados:]&#160; De la misma forma, la fuerza de un buen orador –un político o un evangelista, digamos– actúa para influir en la emoción del público. A eso nos referimos cuando decimos: “Se lo metió en el bolsillo”. La influencia emocional es el núcleo de la influencia.
    <a href="#_ftn3">[3]</a>
    &#160;
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[...] La sincronía interaccional, es decir ese actuar "simultáneamente", "a la misma vez", "al mismo tiempo", "en automático", aparece constantemente en el tráfico vial, en los semáforos, etc., cuando se producen arrancadas, aceleradas, frenados, arrancones, acelerones y enfrenones. Inclusive en los semáforos con señalamientos para delante, derecha, izquierda, en u, etc., cuando el o la de al lado suyo, u otro conductor cercano, que usted oye o ve,&#160;arranca para irse a la derecha o la izquierda o hacia delante o hacia donde sea, aunque usted vaya hacia otro lado, usted "tiende automáticamente" a arrancar [...] ¿No se ha percatado de eso? [...] y esto lo he comprobado en muy variadas culturas del mundo en los variadísimos marcos del tráfico vial [...] son actos que realizamos automáticamente [...] así actúan nuestros sentidos [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Algunos autores relacionan la sincronía interaccional con el
    <i>rapport</i>
    –armonía o concordancia– y el
    <i>pacing</i>
    –eco postural:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Todo el mundo puede reconocer a dos enamorados que se sientan muy juntos en un restaurante, y advertir que se miran al fondo de los ojos, con las cabezas inclinadas hacia el mismo lado. Cuando uno levanta el vaso, el otro hace lo mismo, con el mismo tipo de movimiento. Se están reflejando el uno en el otro, y no sólo con el lenguaje corporal. Hablan de la misma forma, con el mismo tono suave, a igual velocidad, con igual vocabulario y las mismas frases. Incluso respiran al mismo ritmo. Viven en una dinámica de “Pacing” y están en una misma situación de “Rapport”.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>El “Rapport” está presente cuando dos personas comparten un sentimiento mutuo de afinidad, bienestar y seguridad [...] Este “Rapport” (resonancia) [armonía, afinidad, concordancia] se produce entre las personas cuando trabajan y viven en una relación abierta, confiada y satisfecha.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>La situación de “Rapport” se basa en el agradecimiento y el respeto mutuos. Se da una situación de “Rapport” cuando uno es capaz de manifestar su propia unicidad a otra persona con lo que dice y con su lenguaje corporal [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Es evidente que si pone el acento en las diferencias, será materialmente imposible establecer una situación de “Rapport”. Concentrarse en las semejanzas le ayudará a superar las resistencias, la rivalidad, la desconfianza, la indecisión, el miedo, la ira, etc. [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Las personas inmersas en una situación de “Rapport” establecen inconscientemente una dinámica de Pacing entre ellas.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>La técnica de Pacing es el mejor instrumento para llegar a una situación de “Rapport”.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>En la práctica, el Pacing consiste en poner un espejo delante, de forma que la otra persona vea en sus actos y en sus palabras un reflejo de sus propios actos y palabras, es decir, que la otra persona vea en usted lo que su conocimiento y experiencia le presentan como justo, real y auténtico.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Con el Pacing se trata, pues, de penetrar en la idea del mundo que se hacen los demás; conocerlos en su propio terreno reproduciendo su lenguaje corporal, su voz, su vocabulario y su estado de ánimo, de tal manera que se sientan cómodos y a gusto con usted.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Pacing, por supuesto, significa mostrar a los demás los aspectos de uno mismo que más se parecen a los de ellos [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>La dinámica del Pacing se establece de un modo bastante inconsciente entre los amigos, y también cuando la gente simpatiza, es decir, cuando hay una situación de “Rapport” [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Puede establecerse Pacing con otras personas de varias maneras:</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <b>1.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    Lenguaje corporal [...]
  </p>
  <p>
    <b>2.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    Manera de hablar [...]
  </p>
  <p>
    <b>3.&#160;&#160;&#160;&#160;</b>
    Sentimientos o estados de ánimo [...] (Møller y Hegedahl, 1983: 77-80).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La sincronía interaccional se da en el
    <b>encuentro</b>
    entre personas, es decir, una reunión de dos o más personas que entran en “interacción comunicativa” en un determinado
    <b>campo deíctico</b>
    <a href="#_ftn4">[4]</a>
    y en donde se supone que habrá una relación interaccional y, posiblemente, una sincronía interaccional. Todos los encuentros sociales presentan sus dificultades, sus requisitos o exigencias (López, 1998: 152-169), partiendo de que la comunicación verbo-corporal humana, en cualquier cultura, se fundamenta en la
    <b>actuación</b>
    discursivay en la
    <b>sobreactuación</b>
    discursiva. El concepto de
    <b>actuación</b>
    en cuestiones de comunicación y discurso queda más claro, es decir la actuación discursiva se refiere a la comunicación “normal”, “habitual”, “fluida”, “relajada”, “según las reglas comunicativas entre emisores y receptores en contexto”, “según los criterios de pertinencia y buen gusto de los grupos sociolingüísticos”, sin “sobreactuación” –salvo los “exclusivos” matices verbo-corporales “circunstanciales” que exige el discurso por muy variadas causas y motivos; algo así como que, utilizando los dichos populares mexicanos, en un discurso verbo-corporal tiene que haber palabras y gestos de todo tipo: “de chile, de mole y de dulce...”; pero, cuidado aquí, “ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”–, que se produce según los contextos discursivos, que, de manera muy general, se refieren a la esfera pública, a la esfera especializada o laboral y a la esfera íntima o familiar (Ruano, 1986), incluyendo aquí las grandes y complejas clasificaciones geolectales, sociolectales, idiolectales, estilísticas, etc. Así como el actor, o actriz, actúa en sus “variadas escenas teatrales”, según el tipo de “intervención”, según las exigencias de las diferentes plásticas performativas, y tratando por todos los medios de quedar lo mejor posible ante su público, según los diferentes contextos teatrales, también el usuario habitual del lenguaje verbo-corporal, en la cultura que sea, tiene que hacer sus reajustes discursivos según los contextos, según los papeles o roles que tiene que desempeñar ante su “público particular” y las relaciones que se establecen, a fuerza, en las interacciones discursivas, en donde también el usuario común de los lenguajes verbo-corporales tiene que emplear sus recursos plástico-performativos para intentar quedar airoso, quedar lo mejor posible, en sus actuaciones discursivas. Y quedar bien, y caer bien, por supuesto que no es fácil, como publicitariamente argumentan algunos autores (Bootham, 2001). Para quedar bien y caer bien en cuestiones de comunicación humana en los discursos nuestros de cada día en la vida pública, en la vida laboral o especializada y en la vida íntima o familiar hay que tener conocimientos de muchas más cosas que el lenguaje verbal, hay que saber hacer muchas más cosas que mover el cuerpo, hay que dominar el arte de los protocolos y las etiquetas, y en situaciones de globalización discursiva esto va todavía más allá: aquí, en este tipo de comunicación verbo-corporal globalizada, es decir en este tipo de comunicación verbal y de comunicación no verbal tan disímil y polifacética, hay que conocer –o por lo menos saber que existen– toda una serie de “vericuetos culturales” y “toques de variabilidad carismática”, llamados generalmente
    <b>realias</b>
    ,
    <b>culturemas</b>
    , “
    <b>puntos ricos</b>
    o
    <b>
      <i>rich points</i>
    </b>
    ”, etc. (Ruano, 2002b), que nos brindan todo un arsenal multisensorial de estrategias emisoras-receptoras de comunicación que nos ubican en la posición de los verdaderos y reales controladores de los discursos, precisamente por el conocimiento que llegamos a tener de las más versátiles situaciones discursivas de la cultura que sea, en el idioma que sea, en el dialecto que sea, en la clase social que sea... Recordemos que los signos, los signos que sean, verbales o no verbales, están ahí, en el ambiente discursivo, en la interacción discursiva, pero que sólo “se actúan”, “toman vida”, “se prenden”, “saltan comunicativamente”..., cuando los usuarios que intervienen en el discurso manejan “el mismo código” discursivo para esa secuencia oracional verbo-corporal o verbal-no verbal y para ese contexto discursivo en concreto, que está rodeado de toda una serie de “situaciones contextuales”, o lo que es lo mismo que dos o más personas entren en interacción discursiva verbo-corporal, o verbal, o corporal, o verbal-no verbal, o no verbal, etc., durante un tiempo determinado en un lugar concreto con entorno especificable, etc. (Dittmar, 1971). Justamente en el conocimiento y la práctica de los variados protocolos y etiquetas según los contextos discursivos verbo-corporales está el quid del triunfo social, justamente ahí radica el arte de quedar bien y de caer bien.&#160; En este sentido, recordemos: ¿qué hace una persona común todos los días? Se levanta e interactúa con su familia, con sus hijos, los prepara para desayunar e ir a la escuela, ahí habla y gesticula “familiarmente” con los componentes del núcleo familiar; luego sale a la calle, lleva a sus hijos a la escuela, ahí habla con los profesores de la escuela, sigue camino a su trabajo, va por la calle, toma el bus, el metro, el tren, el coche, el taxi, y ahí emplea un lenguaje verbo-corporal “público”, con palabras y gestos de saludo, con frases que contienen mensajes de “buenas”, “hola”, “permiso”, “disculpas”, “por favor”, “permítame”, etc., y luego llega a su trabajo, en donde también saludará según los protocolos de salutación de las diferentes áreas, países y esferas socioculturales, pero aquí interactuará con personas “profesionales”, “técnicos”, con subordinados y superiores, y todos ellos emplean lo que se llama “lenguaje profesional”, “lenguaje especializado”, “lenguaje técnico”, que se caracteriza por ciertos comportamiento “profesionales” tanto en el aspecto del lenguaje corporal como en el aspecto del lenguaje verbal. En este caso del lenguaje verbal en el plano especializado o profesional o técnico, las “palabras comunes” son sustituidas con mucha frecuencia por los “términos”, e inclusive la palabra común puede adoptar aquí una significación no común, no habitual, sino una significación especializada (Ruano, 1989; Chernávina y Ruano, 1987a; Chernávina y Ruano, 1987b).&#160;&#160;
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Creemos conveniente abundar un poco en torno a la
    <b>sobreactuación</b>
    discursiva. La sobreactuación discursiva se presenta en contextos sociolingüísticos en donde aparecen, de entrada, “protocolos en conflicto”, en donde existen “limitaciones” en el uso de los lenguajes, limitaciones con, por ejemplo, el lenguaje verbal fonéticamente articulado, el fondo léxico pertinente, las destrezas sintácticas y estilísticas, las variantes de analfabetismo, etc.&#160;&#160;&#160; –recuérdese aquí, por sólo poner un ejemplo, el rostro de un niño que desea comunicar algo pero que no lo puede hacer con palabras: ¿cómo son sus gestos?, ¿cómo es su expresión facial?, ¿qué caras pone?, ¿cómo mueve sus hombros, brazos y manos?–, y también cuando aparece cualquiera de los cuatro tipos de manipulación (Ruano, 2003a), y por ello el cuerpo, los gestos, las muecas, el lenguaje corporal, la expresión facial, junto a ruidos y sonidos, desempeñan un papel primordial en la comunicación, como sucede, verbi gratia, en el cine mudo o cine silente, en el teatro, en las comedias, en el circo, en las carpas, en el lenguaje de signos o lenguaje de sordo-mudos, etc. Pero inclusive en los inicios del cine mudo muchos directores de películas recriminaban la sobreactuación de los actores que provenían del teatro, la sobreactuación que se producía en el teatro para que los espectadores, que estaban alejados de los actores, pudieran ver y entender los diferentes actos que se producían ahí, la sobreactuación que estaba bien para el teatro, pero que ya para el cine no era conveniente por verse artificial y desajustada. Imaginemos entonces en la actualidad, en el cine sonoro y en la comunicación que se produce en la vida “normal” y “civilizada”. Si los usuarios de los lenguajes, cualquiera que sean éstos lenguajes, tuvieran una idea, aunque sólo fuera somera, del significado social y del significado psicológico de la sobreactuación en la comunicación habitual humana, de las cargas negativas, degradantes e involucionantes que tiene la sobreactuación en la comunicación humana actual entre adultos normales, de lo evidente que es con la sobreactuación la falsificación del buen gusto discursivo y el atentado a la espontaneidad expresiva, y concretamente al nivel de las lenguas civilizadas, al nivel de los grupos sociales civilizados e instruidos “de verdad”, por supuesto que no la emplearían (Ruano, 1994):
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Desde hace relativamente poco tiempo viene utilizándose en los medios el término «sobreactuación» para designar la conducta de aquellos personajes públicos a quienes se les nota en sus comparecencias una cierta intención de subrayar «el divino papel que representan» [...] El término sobreactuación no es un neologismo. Sobreactuar es un concepto crítico, utilizado en el teatro, con el significado, dicho de un actor, de «exagerar» las líneas de su papel. Aunque el DRAE no lo diga, habría también que considerar como sobreactuación (negativa) a la conducta «demasiado natural» que muchos actores practican en nombre del realismo [...] Al atribuir sobreactuación a algún personaje ya no nos referiremos solamente a supuestas intenciones suyas, sino a alguna afectación o envaramiento, casi automático, que es objetivamente constatable [...] Existen distintos tipos de sobreactuación, que podríamos denominar, en una taxonomía, mediante letras: A, B, C... X, Y, Z. Por ejemplo, las sobreactuaciones del tipo X podrían designar las sobreactuaciones negativas. El tipo de sobreactuación Z podría ser propio del político que, a fin de dar la impresión de tranquilidad y optimismo, mantiene permanentemente su sonrisa, y no ya necesariamente de modo intencionado, sino acaso como un tic [...] La sonrisa de sobreactuación Z pudiera alinearse con la sonrisa de sobreactuación de
    <b>Ignacio</b>
    , del que nos habla
    <b>Catulo</b>
    en su conocido epigrama:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    «Ignacio, como tiene los dientes blancos, ríe a todas horas. Si está junto al banquillo de los acusados mientras el abogado excita el llanto, él ríe. Si la gente gime junto a la pira fúnebre de un buen hijo, mientras la madre desamparada llora a su hijo único, él ríe. Pase lo que pase, donde quiera que esté, cualquier cosa que haga, ríe... No quisiera que estuvieras riéndote continuamente, pues nada hay más necio que una necia risa... Pero en tierra celtíbera, con lo que cada uno meó, suele fregarse por la mañana los dientes y las encías hasta enrojecerlas. De modo que cuanto más brillante está esa dentadura tuya más meados proclama que has bebido.»
    <a href="#_ftn5">[5]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    En la sincronía interaccional la
    <b>percepción</b>
    desempeña un papel relevante. Cuando vamos a trabajar científicamente a la percepción y a los procesos perceptuales, enseguida recordamos el dicho popular de “son muchos los caminos que conducen a Roma”, tomando en cuenta las múltiples y variadas investigaciones que al respecto se han realizado y se siguen realizando y los criterios de cada una de las instituciones, escuelas y autores (Tudela y Luna, 2006; Goldstein, 2006). ¿Qué es percepción y cómo se producen los
    <b>procesos perceptuales</b>
    ?:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[Percepción es] los instrumentos para medir y registrar las creencias colectivas [...] Desde la antigüedad se vincula a la percepción con el registro sensible que hacemos del mundo que nos rodea [recordemos aquí que hay países que tienen “muchos mundos”, mundos visibles y perceptuales y mundos “secretos”, “tabuizados”, invisibles, y por lo tanto imperceptuales, para la inmensa mayoría de los componentes del grupo social contextual, en todos los sentidos, y sobre todo allí en donde reina la incultura, el atraso, el tercermundismo y el cuartomundismo, allí en donde reina la ignorancia, el analfabetismo, el fanatismo, los sistemas represores y dictatoriales. Dentro de estos países grandes, complejos, con muchos “mundos secretos”, podemos mencionar a China, Rusia, México, Brasil, Estados Unidos, España, India y a comunidades como “la Comunidad Europea”, “los musulmanes”, “los judíos”, “los cristianos”, “los francmasones”, “los cruzados”, “los vuduistas”, “los santeros”, “los brujos y brujas”, “los ñáñigos”, “los hinduistas”, “los budistas”..., y aquí todo aparece, todo se mezcla: razas, idiomas, dialectos, políticas, economías, religiones, culturas, folclores, clases sociales, tradiciones, protocolos, etiquetas, tabúes, secretos, mitos, mitoides, gastronomías, anhelos, frustraciones, temores... (Ruano, 2003e)]. Es nuestro olfato, nuestro tacto, la vista, el oído, el gusto, el conjunto de la información que nos trasmiten nuestros sentidos lo que nos lleva a percibir el mundo de tal o cual forma. Pero el asunto se complica, pues si la percepción fuera la simple adición o suma de la información externa que llega a los seres humanos y todos tuviéramos el mismo rango de registro, sería una cuestión bastante aburrida [tipo robots]. No es así. Por fortuna para el arte, para la creación y para la libertad humana, nuestros sentidos trabajan con enormes diferencias [consúltese aquí la función de los 9 tipos de inteligencia en la comunicación humana, en el comportamiento verbo-corporal, en la sincronía interaccional]. ¿Cómo escucharían el mundo los genios–monstruos de Mozart o Beethoven? ¿Cómo se miraría desde los ojos de Picasso [y de Frida Kahlo...]? ¿Con qué parte del cuerpo pensaría Víctor Hugo [o Nezahualcóyotl, “El Rey Poeta”; o el rey Alfonso X, “El Sabio”; o Hitler, o Mussolini, o Franco, o Pinochet...]? [¿Cómo se produce y se concibe el movimiento corporal, los actos corporales, y se trata, se percibe y se interpreta el espacio discursivo en artistas de la talla de Isadora Duncan, Josephine Baker, Alicia Alonso, Maya Plisétskaya, Rudolf Nureyev, Mijaíl Baríshnikov..., en deportistas, en atletas, en nadadores, etc., como el corredor Alberto Juantorena Danger y el nadador Michael Phelps?] Nunca lo sabremos bien a bien, pero podemos imaginar por sus expresiones creativas [tanto en el buen sentido como en el mal sentido de la palabra “creativo”]. Allí está un primer detalle. Hay otra cuestión que complica aún más la historia.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La fábrica interna en la que cada quien procesa la información es muy diferente, porque hemos sido troquelados en nuestro
    <b>mundo emocional</b>
    también en diferentes talleres [como se dice en México: “según te haya ido en la feria”, y aquí me refiero tanto al aspecto genético-biológico como al aspecto social, al aspecto económico y al aspecto alimenticio-nutritivo que ha afectado positiva o negativamente la formación del cerebro]. Nuestros padres, hermanos, amigos, el entorno [las sociedades, las áreas urbanas o desarrolladas y las áreas rurales o atrasadas, los gobiernos, el aparato jurídico-administrativo, el aparato represivo, la censura, la libertad de expresión, las guerras, la violación a los derechos humanos, el racismo o apartheid, la misoginia, la homofobia; las instituciones educativas y las empresas y sus directivos, programas y leyes; los protocolos, la tradición, el folclor, los tabúes; la programación docente-educativa e informativo-noticiosa que aparece en los centros educativos, en las bibliotecas y los centros de información, en los medios masivos de comunicación, el cine, la televisión, la radio, Internet; la belleza o la fealdad; el físico atractivo y el físico repulsivo; los defectos físicos, el ser sano o enfermizo, ¿apto o inepto?, ¿capacitado o incapacitado?, ¿califica o no califica?; el carisma, el glamour, ser aceptado o ser rechazado o no ser tomado en cuenta; ser agradable o no ser agradable; la dicotomía o dualidad vida-muerte y sus muy variados conceptos, según las particularidades sociales y culturales del grupo en el que estamos insertados; el tener “status” o el no tenerlo, el desempeñar roles importantes o el no desempeñarlos; el o los noviazgos y el o los matrimonios; las particularidades de los órganos genitales: pene y vulva, y su estado y apariencia, los hábitos y las estrategias afectivo-sexuales, la capacidad y habilidad para reaccionar orgásmicamente ante el estímulo del Punto G –recordemos que hay Punto G Femenino
    <a href="#_ftn6">[6]</a>
    y Punto G Masculino
    <a href="#_ftn7">[7]</a>
    –etc.], dejan huellas en el laberinto de nuestras emociones [en algunos casos huellas terribles que marcan para toda la vida nuestra conducta social y nuestra conducta sicológica, “nuestras percepciones” del mundo o los mundos que nos rodean y el “cómo somos percibidos” por el mundo o los mundos que nos rodean]. Pero con todo y las diferencias en los registros y la forma de procesar la información, a pesar de las diferencias, la necia idea de la percepción sobrevive. Hoy, gracias a la estadística, podemos indagar un poco más en los interiores de millones de personas, lo cual puede ayudar a la comprensión y entendimiento de la humanidad. El frío porcentaje, el anonimato, ayudan a ampliar el conocimiento que tenemos de los humanos. Será al revés de nuestra vida cotidiana, no tendremos el nombre y el apellido, pero sí la irrefutable cifra.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Así, por ejemplo, sabemos qué porcentaje de la población cree en algún tipo de vida después de la muerte. También sabemos cuántos son ateos, cuántos creen en Dios [o más bien en diferentes dioses y diosas, con figuras y conductas diferentes, dentro de una misma religión, como el Catolicismo o el Judaísmo o el Islam, por ejemplo, y al nivel también de las religiones del mundo (Ruano, 2003e); o también “diz que creen en Dios”, o en un dios o diosa...]; qué por ciento de la población mundial considera que la producción de China, que el famoso “made in China”, está relacionado directamente con lo mal hecho, con cosas “chafas”, con productos tóxicos...; qué por ciento de la población mundial considera que George Bush es un asesino demente; qué por ciento de la población de un país cree que su gobierno y su jefe de gobierno tienen un sistema dictatorial o represivo; qué por ciento de la población de un país cree que su presidente y la esposa de éste son unos vulgares ladrones, etc. Cómo llega cada quien a sus conclusiones, es un galimatías, un asunto que puede resolver mejor la literatura. Por lo pronto está el retrato de las distintas percepciones que hay del mundo. Otro ejemplo: existen varios millones de estadounidenses que creen en la vida extraterrestre y en los ovnis por supuesto.
    <a href="#_ftn8">[8]</a>
    De allí que una buena parte afirme haber tenido contactos o encuentros.
    <a href="#_ftn9">[9]</a>
    También en Inglaterra hay muchos que viven aceptando la existencia de fantasmas.
    <a href="#_ftn10">[10]</a>
    Así que, en pleno siglo XXI y cuando hablamos de la aldea global y de la homologación forzosa, la chapucera de la percepción nos juega una buena pasada [hay dioses, es decir “poderosos inmortales”, que creen que pueden hacer en tres días lo que los hombres han hecho en cuarenta y seis años, como sucedió con Jesús: “Destruid este templo y en tres días lo levantaré.” Los judíos contestaron: “¿En cuarenta y seis años ha sido construido este templo y tú lo vas a levantar en tres días?” (Juan, Capítulo 2, Versículos 19 y 20), y hay hombres, “frágiles mortales”, que creen poder superar a los dioses, “a lo Mandrake el mago”, en la solución de lo imposible, como sucedió con el expresidente de México Vicente Fox que creyó poder resolver el conflicto chiapaneco, es decir lo relacionado con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN, en nada más y nada menos que “15 minutos”, y esto fue en el año 2000, cuando el EZLN llevaba ya 6 años de constituido formalmente, actuando, y a la luz pública. Como todos sabemos, o por lo menos yo lo sé, no sé usted, ni el famoso segundo templo de los judíos se construyó en 46 años, sino en 1 año y seis meses en el año 18 o año 21 bajo el reinado de Herodes el Grande, ni el mortal de Vicente Fox pudo hacer nada que valiera la pena, ya no digamos en 15 minutos, sino en los 6 años que duró su mandato] (Reyes-Heroles, 2003: 95-96).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Percepción. Conciencia inicial de una actividad sensorial; proceso que trae la noticia&#160; y la interpretación de
    <i>estímulos</i>
    o sucesos circundantes. La percepción difiere de la
    <i>sensación</i>
    en que esta designa un proceso más pasivo que dispara receptores sensoriales, en tanto que la percepción selecciona de una manera activa y da sentido a un material que procede del mundo inmediato total.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La percepción también se distingue de la
    <i>atención.</i>
    Este último término caracteriza un estado de lucidez o de reforzada sensibilidad que va más allá de la base perceptiva general. La percepción suministra un fundamento a la información –ya seleccionada después de la sensación–, que sustenta y dirige un posterior control. En el fenómeno de la percepción, el modo en que se entienda cualquier configuración dependerá en gran medida de la
    <b>experiencia</b>
    , la
    <b>memoria</b>
    y el conocimiento previos. Es, pues, una ultrasimplificación concebir la percepción como el proceso a través del cual nuestros sentidos nos proporcionan información sobre el mundo. El proceso mismo no es tan sencillo.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La búsqueda filosófica de alguna definición de
    <b>realidad</b>
    <b>objetiva</b>
    invoca continuamente la base de nuestro conocimiento, o evidencia, del mundo: las percepciones varían enormemente entre los diferentes individuos y las diferentes culturas, quizá como resultado de las diferencias de una interpretación en comparación con otra. Una conclusión a la que se ha llegado es la de que todo conocimiento es esencialmente incierto o hasta ilusorio porque todas las respuestas se basan en evidencias diversas que proceden de sentidos variados impuestos por los límites de los distintos lenguajes. Inevitablemente, semejante discusión lleva a evaluar el
    <b>sentido</b>
    , la
    <b>estructura</b>
    , la
    <b>imagen</b>
    , el
    <b>signo</b>
    y el
    <b>símbolo</b>
    , y llega a constituir un foco central del
    <b>análisis de la comunicación</b>
    .
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Las teorías y las investigaciones psicológicas que utilizan el análisis de laboratorio y el
    <b>análisis</b>
    <b>intercultural</b>
    se han interesado en gran parte por las diferencias individuales de la percepción. Por ejemplo, los teóricos
    <b>conductistas</b>
    y
    <b>neoconductistas</b>
    han señalado la importancia de los procesos de aprendizaje para la formación de las percepciones: las diferentes interpretaciones puede atribuirse a las diferencias en los contextos culturales del perceptor. Una indagación perceptiva detallada incluye el estudio de las
    <b>ilusiones visuales</b>
    y los
    <b>estímulos ambiguos</b>
    (O’ Sullivan y otros, 1995: 262-263).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Los problemas relacionados con la percepción, tanto de nosotros mismos como de “los” demás y de “lo” demás, se hacen más complejos debido a que, como sabemos, no siempre los cinco sentidos –gracias a los cuales obtenemos la información del mundo que nos rodea– funcionan correctamente en todas las personas y, peor aún, debido a los grandes problemas que enfrenta el medio ambiente al nivel global, sabemos que en muchos lugares, que en muchos países, algunos sentidos como el olfato, el oído, el gusto, están afectados, y muchas veces seriamente afectados. Los problemas de
    <b>disminución sensorial</b>
    son cada vez mayores en todo el mundo, incluyendo aquí, por supuesto, los factores relacionados con la mala alimentación y los trastornos alimenticios, la bulimia, la anorexia, el raquitismo, la ortorexia, etc. Con cierta facilidad podemos conocer el funcionamiento normal de nuestra
    <b>capacidad sensorial</b>
    (Gilling y Brighweell, 1982). Pero por si esto fuera poco, tenemos que recordar a la
    <b>percepción subliminal</b>
    , que se relaciona con ciertos procesos perceptivos que se salen totalmente de nuestro control. ¿Por qué sucede que a veces nuestra percepción se distorsiona inexplicablemente? Aquí lo que sucede es que nuestro cuerpo también procesa información subliminal, una información que desconocemos “conscientemente”; pero que al ser procesada y decodificada por nuestro cuerpo afecta, y a veces mucho, nuestra conducta en relación con las demás personas y objetos perceptuados. Este asunto hace mucho que ha sido tratado (Kramer, 1974).
    <b>Perceptuar</b>
    es un complejo proceso&#160; biológico-social, porque aquí intervienen muchos factores corporales y también muchos factores sociales. Tanto el perceptuante como el perceptuado o lo perceptuado entran en el llamado
    <b>contexto protocolar de la percepción</b>
    o
    <b>contexto</b>
    <b>del protocolo de la percepción</b>
    , en donde la dicotomía
    <b>percepción de lo correcto/ percepción de lo incorrecto</b>
    ,las
    <b>preferencias</b>
    ,las
    <b>expectativas circunstanciales</b>
    que tengamosen el mismo momento en que se produce el proceso de percepción, la
    <b>memoria histórica</b>
    y el
    <b>fondo informativo</b>
    –lo que se nos ha dicho acerca de lo que vamos a percibir– son la misma base o punto de partida de la percepción, lo que, finalmente, arrojará la valoración final de lo percibido. ¡Hasta el conocimiento previo del género o el sexo de una persona influye en nuestras percepciones: masculino, femenino, neutro...! (Naylor y otros, 1980). ¿Se imaginan ustedes cómo funciona la percepción en áreas tan culturalmente, étnicamente, lingüísticamente, protocolarmente, religiosamente, gastronómicamente, etc., variadas como el Mediterráneo, con interacción comunicativa de personas de Europa, Asia, África...? Lo mismo sucede en países tan pluriculturales como México, Brasil, Rusia, China, India, Pakistán, España, Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, etc. ¿Hemos olvidado hasta dónde llegaron las fatídicas “batallas percepcionales” y a lo que condujeron en países como la ex República Federal Socialista de Yugoslavia –integrada por 6 provincias:  Serbia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Eslovenia y Macedonia–, con unos 21 millones de habitantes, con varios idiomas de uso: macedonio, serbocroata, esloveno, albanés..., con un 60 % de ortodoxos, un 30 % de católicos&#160; y un 10 % musulmán...? ¿Y hacia dónde va el Pakistán musulmán sunní –mayoritarios, de Sunna o dichos y hechos de Mahoma– y chiita –minoritarios, partido o facción de Alí, primo y yerno de Mahoma– de hoy, con 165 millones de habitantes “en conflicto”? ¿Y qué está pasando hoy, en el México actual, con una diversidad religiosa tan fuerte, contrastante, en constante competencia, en conflicto (Torre y Gutiérrez, 2007), y en donde las ofensas religiosas, inclusive provenientes de los altos jerarcas y líderes religiosos, hacia otras religiones están a la orden del día: “Se necesita ‘no tener madre’ para ser protestante”, dijo, por ejemplo, alguna vez un cardenal mexicano?
    <a href="#_ftn11">[11]</a>
    Cómo olvidar que siempre vamos a percibir cualquier información, cualquier comunicación, como buena o mala en dependencia de lo que nosotros consideramos como favorable o desfavorable, como positivo o negativo, como pacífico o agresivo, en nuestros contextos comunicativos variados de cada día y bajo las influencias de nuestras diversas educaciones e instrucciones y nuestras herencias culturales, contextos comunicativos que son,&#160; a saber: 1. la vida pública, 2. la vida laboral o especializada y 3. la vida íntima o familiar. Si los procesos perceptivos que se producen entre individuos cultivados y decisores de la vida de la Humanidad y del planeta son un verdadero desastre en una buena mayoría de casos, imaginemos entonces cómo se producirán los procesos perceptivos en culturas y entre individuos que se desenvuelven en situaciones de tercermundismo, cuartomundismo, fanatismo, barbarie y presocialidad (Ruano, 2002a; Ruano, 2003g; Ruano2004c; Ruano, 2006c; Ruano, 2007b). En mis más de 30 años que llevo ejerciendo la docencia he investigado y vivido en carne propia cómo se producen los resultados de la percepción docente-educativa, en cuanto a profesores y alumnos, tanto al nivel de la percepción de los educandos hacia los profesores y de los profesores hacia los educandos como al nivel de la percepción de los directivos hacia los profesores y alumnos y de los alumnos y profesores hacia los directivos, en países culturalmente atrasados y en países culturalmente avanzados, en centros educativos comprometidos con el desarrollo de la ciencia y la técnica mundial, reconocidos internacionalmente, y con “centros educativos patitos” –en México “patito” significa ‘de mala calidad’, ‘satélite’, ‘irregular’, ‘ilegal’, ‘pirata’, ‘fraudulento’...–. ¿Qué he visto aquí? ¡De todo, como en botica! Pero, desgraciadamente, en este “de todo” ha prevalecido la injusticia y la ignorancia (Ruano y Makoviétsky, 1984; Ruano, 2000). Otro campo que me ha ayudado mucho a entender los problemas de la
    <b>percepción selectiva</b>
    ha sido el relacionado con la criminología, la victimología y la terrorismología. En los años en que trabajé como sociolingüista, intérprete y traductor, específicamente con los doctores Anisín y Danilóvich, pude comprobar por propia experiencia en la observación y tratamiento de testigos cómo un mismo hecho delictivo puede ser percepcionado de diferentes formas por personas de una misma comunidad, con la misma formación cultural, con edad aproximada, del mismo sexo, etc. Los resultados percepcionales en algunos casos dejaban atónitos a los criminólogos, victimólogos y terrorismólogos de diferentes países e instituciones (Danilóvich, 1988; Lofthus, 1979; Carr, 2002; Burleigh, 2008). Claro está que la
    <b>corrupción</b>
    , la
    <b>doble moralidad</b>
    , los
    <b>falsos valores sociales y religiosos</b>
    ,las
    <b>mentiras masificadas e institucionalizadas</b>
    (Paz, 1943; Ruano y Rendón, 2006; Sefchovich, 2008), la
    <b>anarquía</b>
    , la
    <b>anomia</b>
    ,la
    <b>segregación</b>
    ,la
    <b>discriminación</b>
    –ya sea positiva (?) o negativa (?), según los diferentes contextos socio-culturales y “según convenga”– y el
    <b>racismo</b>
    , tan comunes en la inmensa mayoría de las regiones del Planeta, afectan a los procesos comunicativos generales, y por ende a los procesos perceptuales, a la percepción, inclusive de actos tan deshonestos y aborrecidos mundialmente como la
    <b>pederastia</b>
    (Ruano, 2003e; Ruano, 2005b; Ruano 2003a; Ruano, 2002a). Y todo esto independientemente de la más que conocida existencia de grupos humanos y de individuos en particular que aunque son más que reconocidos como elementos tóxicos a los efectos sociales, en algunos casos altamente tóxicos, por las muy variadas razones más que conocidas, son “intocables” (Santoro, 1996; Zepeda, 2008;
    <b>
      <a href="http://experiencia.indigobrainmedia.com/web/reporte/edicion108/#1/1">http://experiencia.indigobrainmedia.com/web/reporte/edicion108/#1/1</a>
    </b>
    &#160;), por lo menos dentro de ciertos grupos humanos, aunque en el mundo civilizado, generalmente el “mundo extranjero”, “el otro mundo”,&#160; en “los otros lugares”, ahí sí se les percepciona y se les valora a partir de sus reales y concretas imágenes públicas, de sus reales y verdaderas imágenes sociales. Obviamente, en estos casos de situaciones socializantes negativas y tóxicas, de contextos sociales desajustados en esta nueva situación de globalización (?) y civilidad (?), no creo que sea necesario realizar análisis psicolingüísticos, sociolingüísticos, imagológicos o sensoriales de la percepción y su presencia decisiva en los procesos comunicativos humanos, sino que es muy necesario crear, y urgentemente, para estos “pueblos desajustados con conductas erráticas”, verdaderos programas de educación, de instrucción, crear buenos programas actualizados de conducta cívica, de valores y de derechos humanos. No dudo que también sea bueno crear en estos “pueblos con torpezas percepcionales y comunicativas” programas masificados contra la “ceguera social” y “las mentiras masificadas”. ¿Cómo es posible que no se reaccione de manera tajante y crítica ante actos tan deshonestos e inmorales? ¿Hacia dónde van estos pueblos que, por decirlo de alguna manera, tienen este tipo de “incapacidad sensorial” para percibir conductas tan aberradas, desfachatadas y humillantes? (Ruano, 2004c; Ruano, 1992b).
  </p>
  <p>&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;</p>
  <p>
    La educación, la instrucción, la civilización, la libertad de expresión verbo-corporal y el adecuado funcionamiento de las 9 inteligencias humanas desempeñan un papel trascendental en los enfoques perceptuales, en los cambios perceptuales, en la evolución perceptual (Ruano, 2004c). Cada grupo humano, cada sociedad, cada esfera sociocultural, cada estrato y cada individuo en particular filtra “una realidad”, “las realidades del mundo globalizado”, “las realidades de la postmodernidad”, “las realidades de la hipermodernidad”, procesa “una realidad”, “las realidades de ‘su’ mundo globalizado”, en dependencia de muchos factores; pero principalmente en dependencia de su ubicación, de su relación, en el contexto de esas realidades y a partir de factores culturales, fisiológicos, psíquicos y económicos concretos. Todo es perceptible, y por ende todo se percibe. Se perciben los objetos animados y los objetos inanimados; se perciben las personas, las instituciones, las organizaciones, los procesos, los fenómenos, los medios masivos de comunicación, los portales y las páginas de Internet, los centros de educación y de instrucción, los protocolos y las etiquetas, los ejércitos, las guerras, las invasiones...; se perciben los espacios grandes y los espacios pequeños, los continentes, los países, las etnias, los grupos humanos...; se percibe la fealdad y la belleza; se percibe a los recogedores de la basura, a los limpiabotas o boleros, a los marginados, a los niños de la calle, a los pobres; pero también se percibe a los ejecutivos, a los directivos, a los empresarios, a los jefes de estado y de gobierno, a los curas, a los papas, a los líderes religiosos del mundo, a los reyes, a los emperadores, a los ricos; se percibe a los buenos y a los malos, a las víctimas y a los criminales, a las cosas buenas y a las cosas malas, a los actos buenos y a los actos malos; se percibe la violencia, la censura, la dictadura, la hegemonía..., ¡y hasta se percibe a los dioses y a las diosas! Recordemos que todas las
    <b>conductas comunicativas</b>
    de los seres humanos están representadas y condicionadas por las
    <b>actitudes</b>
    ,
    <a href="#_ftn12">[12]</a>
    es decir las “posturas del cuerpo humano, especialmente cuando son determinadas por los movimientos del ánimo, o expresan algo con eficacia”, y que todo esto es un sólido e importantísimo fundamento del complejo proceso de la percepción. Por eso, también se tienen que percibir cuidadosamente los momentos adecuados y oportunos, las circunstancias, los contextos, para realizar una intervención comunicativa verbo-corporal, considerando siempre “el lenguaje verbal y el lenguaje corporal apropiados”, “el idioma adecuado”, sobre todo en situaciones de
    <b>conflictos lingüísticos</b>
    , de
    <b>culturas en contacto</b>
    y de
    <b>lenguas en contacto</b>
    , “las formas”, “los contenidos”, los “estilos” (Ruano, 1980; Ruano, 1987; Ruano, 1992a; Ruano, 1992b; Ruano, 2000; Ruano, 2002a; Ruano, 2003c; Ruano, 2003d; Ruano, 2003e; Ruano, 2005b; Ruano, 2006b; Ruano, 2007b).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Aclaremos aquí lo que es un encuentro:</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Encontrarse significa mucho más que
    <i>hallarse en vecindad</i>
    , yuxtaponerse, chocar, dominarse y manejarse.
    <i>Encontrase implica entreverar el propio ámbito de vida con el de otra realidad que reacciona activamente ante mi presencia.</i>
    Encontrarse es hallarse presente, en el sentido creativo de intercambiar posibilidades de un orden u otro. Voy en un vehículo abarrotado de viajeros. Mi vecindad con ellos es extrema, pero no les estoy presente; no deseo adentrarme en sus vidas. Pero he aquí que a cierta distancia diviso a un amigo que me sonríe desde su encierro. Yo le contesto de la misma forma, indicándole con ese gesto amable que me encantaría conversar con él pero es imposible. Estamos distanciados, mas no
    <i>alejados.</i>
    De alguna forma ya nos hemos encontrado. En la sonrisa me sale al encuentro
    <i>toda la persona</i>
    de mi amigo, aunque no su
    <i>persona toda</i>
    [...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    El encuentro es una
    <i>relación colaboradora</i>
    [...] Para encontrarme contigo [...] debo tratarte como un tú, no como un ello. Debo respetar tu condición personal, verte como una realidad autónoma, un centro de iniciativa [...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    [En la sincronía interaccional los individuos] deben renunciar a recluirse en sí mismos. Pero tal renuncia no supone una pérdida de identidad, una entrega a lo ajeno y extraño. Significa, por el contrario, el cumplimiento de una exigencia de la propia realidad que es el
    <i>entrar en colaboración.</i>
    Toda realidad es un «ámbito» en la medida en que tiende a complementarse con otros seres para fundar nuevas realidades y desplegar así todas sus posibilidades que alberga en su interior. Una persona es «ambital» porque está llamada a fundar toda clase de encuentros [...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Las personas, al relacionarse entre sí [...] incrementan sus posibilidades, su poder de iniciativa, el campo que abarcan en sociedad [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La calidad [del encuentro] es alta cuando el hombre renuncia a las relaciones que permiten
    <i>dominar</i>
    y cultiva las que implican
    <i>colaborar.</i>
    Este fomento y aquella renuncia entrañan cierta dosis de
    <i>generosidad</i>
    [...]
    <a href="#_ftn13">[13]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>El encuentro no se da automáticamente con el mero anular las distancias [...] (López, 1998: 149-154).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Y el encuentro entre personas se relaciona con la
    <b>comunicación en grupos</b>
    . Los grupos se clasifican en:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    ·&#160;&#160;&#160;&#160;
    <b>Primario</b>
    . Son los grupos pequeños o íntimos. Aquí se produce un contacto regular y directo, comunicación cara a cara con los otros miembros del grupo. Los participantes de este tipo de grupo oscilan entre 2 y 20 aproximadamente. Estas personas regularmente se asocian y colaboran unos con otros y comparten propósitos comunes. Los miembros de un grupo primario no sólo son conscientes de su calidad de miembro del grupo, sino también de los límites del grupo, es decir, saben lo que distingue su grupo de otros y conocen a todos los miembros del grupo a que pertenecen. El conocimiento de quiénes son los pertenecientes al grupo conduce a un complicado conjunto de reglas no escritas y también escritas que dirigen el desarrollo de la conducta y la interacción. Aquí también hay que distinguir entre los
    <b>grupos que se dan naturalmente</b>
    y los
    <b>grupos creados</b>
    . Los grupos que se dan naturalmente, como la familia, son los grupos cuyos miembros comparten experiencias y pueden tener valores similares, o las reuniones voluntarias de grupos de amigos o compañeros de trabajo que comparten un mismo propósito. Estos grupos existen en beneficio de los miembros del grupo. Los miembros son responsables ante los demás de lo que ocurra dentro del grupo. El propósito viene muy determinado por lo que los miembros consideran como funciones del grupo y por lo que cada miembro quiere del grupo en cuanto a satisfacción personal. En muchos grupos naturales puede no haber manifestación clara de los propósitos del grupo. Los
    <b>grupos creados</b>
    son aquellos cuyos miembros han sido reunidos por alguien exterior al grupo con un objetivo particular
    <i>in mente</i>
    . Grupos de este tipo serán los comités, cuyos miembros se presentan voluntarios para realizar unos papeles específicos o han sido elegidos por los demás; los grupos de trabajo, a cuyos miembros se les ha solicitado que se unan, o se les ha seleccionado; grupos experimentales, que han sido reunidos por un investigador para estudiar el funcionamiento de un grupo. Es el caso, por ejemplo, de
    <i>Bigbrother</i>
    y
    <i>La Academia</i>
    , programas de televisión mexicanos con alto por ciento de telespectadores.&#160; La amistad y el compañerismo pueden desarrollarse entre miembros de un grupo creado, pero éste no es el propósito principal del grupo. Aunque el grupo opere de manera informal, los miembros pueden comunicarse con bastante claridad –sea por medio de palabras, acciones o señales no verbales– qué tipo de conducta es la esperada y qué no es aceptable dentro del grupo. La adaptación a las normas y expectativas del grupo es frecuentemente uno de sus rasgos más significativos [...] los que no se adaptan, tienen dificultades en ser aceptados. Alguien que, por ejemplo, habitualmente beba muy poco alcohol, puede encontrarse con que, en un grupo de bebedores, es necesario pagar rondas y beber más de lo usual. Otra persona puede necesitar adoptar un estilo bastante diferente de vestimenta para ser aceptado dentro del grupo. Los
    <b>grupos informales</b>
    desarrollan frecuentemente su propio estilo de lenguaje, con palabras específicas que actúan como una especie de jerga, y cuyo significado sólo es claro para los miembros del grupo. Adaptarse a las convenciones del lenguaje verbal y no verbal del grupo puede ser una condición para ser aceptado. Muchas personas se adaptan a las normas del grupo porque comparten sinceramente los mismos valores e intereses que los demás miembros del grupo. Otros se adaptan sencillamente para ser miembros del grupo. Habitualmente, sólo los que permanecen en la periferia del grupo o los individuos dominantes tipo líder
    <a href="#_ftn14">[14]</a>
    pueden mostrarse disconformes y seguir perteneciendo al grupo. Los
    <b>grupos formales</b>
    son más claramente definidos. Habitualmente tienen un líder identificable o una estructura organizativa, las reglas están abiertamente establecidas, el propósito del grupo está claramente formulado y los encuentros del grupo se organizan generalmente en una determinada fecha y lugar, a menudo de forma regular. La adecuación a las reglas suele ser una condición establecida para ser miembro del grupo más que una convención. Los miembros de los grupos formales tienen papeles definidos como presidente, tesorero, vocal, etc. (Ellis y McClintock, 1993: 143-162).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    ·&#160;&#160;&#160;&#160;
    <b>Secundario</b>
    . Son grupos más amplios e impersonales. Los contactos son mucho menos directos. Hay menos implicación personal.
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La
    <b>conciencia de grupo, de clase, de rango, la jerarquía</b>
    ,
    <a href="#_ftn15">[15]</a>
    es decir, el deseo de suprimir los desacuerdos por todos los medios y adaptarse al punto de vista del líder, siempre está presente en la sincronía interaccional. Ya la Bruyère hablaba al respecto en la Francia del 1688:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    [...] los grandes gustan de los excesos y los pequeños de la moderación; aquéllos tienen el gusto de dominar y de mandar, y éstos el placer y aun la vanidad de servir y obedecer [de adular
    <a href="#_ftn16">[16]</a>
    ]; los grandes son rodeados, saludados, respetados; los pequeños rodean, saludan, se posternan [...]
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Hay hombres por naturaleza inaccesibles, y que por lo común son precisamente de quienes dependen y a quienes necesitan los demás. Semejantes al azogue y siempre en movimiento, brincan, gesticulan y se agitan; truenan y despiden llamas como las figurillas de cartón que se presentan en las fiestas populares, y apagándose en fin, vienen a caer y a hacerse por su caída tratables, pero inútiles [...]</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>[Y en todos los lugares] las mismas pasiones, las mismas flaquezas, las mismas pequeñeces, las mismas turbaciones de espíritu, las mismas diferencias en las familias y entre los prójimos, las mismas envidias, las mismas antipatías; por todas partes nueras y suegras, maridos y mujeres, divorcios, rompimientos y fingidas reconciliaciones; por todas partes malos humores, cóleras, parcialidades, chismes y lo que se llama malos discursos [...] (la Bruyère, 1998: 72, 179 y 186).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>A la hora de tratar la sincronía interaccional u orientación del cuerpo tenemos que recordar que en los actos comunicativos existen ciertas particularidades relevantes. Unas están relacionadas con ciertas condiciones físicas y, otras, con ciertas condiciones sociolingüísticas.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Las condiciones físicas que afectan la sincronía interaccional u orientación del cuerpo son:</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Temperatura.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Ventilación.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Humedad.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Grado probable de atención de diferentes auditorios.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Las condiciones sociolingüísticas que se relacionan con la sincronía interaccional son múltiples, por lo que las expondremos por partes.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Una de esas particularidades está relacionada con la
    <b>pertenencia o no del hablante a un grupo sociolingüístico determinado</b>
    , es decir, si el emisor porta o no signos verbales y no verbales que no lo identifican o lo identifican parcial o totalmente con el receptor o los receptores de la comunicación (Hudson, 1981: 180-193). Otra particularidad se concatena con la
    <b>categoría o subcategoría</b>
    de los participantes en la interacción:
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    ·&#160;&#160;&#160;&#160; Personas de la
    <b>misma categoría</b>
    : hermanos, hermanas, amigos, colegas, presos, discapacitados,
    <a href="#_ftn17">[17]</a>
    compañeros de viaje, enfermos con un mismo mal, etc.
  </p>
  <p>
    ·&#160;&#160;&#160;&#160;
    <b>Superiores</b>
    : padres, jefes, docentes, profesores, jueces, autoridades ejecutivas, empleados, etc.
  </p>
  <p>
    ·&#160;&#160;&#160;&#160;
    <b>Inferiores</b>
    : niños, subalternos, asistentes, inculpados, detenidos, pacientes, internados en residencias, alumnos, etc.
  </p>
  <p>
    ·&#160;&#160;&#160;&#160;
    <b>Dadores</b>
    : profesores, camareros, vendedores, etc.
  </p>
  <p>
    ·&#160;&#160;&#160;&#160;
    <b>Receptores</b>
    : clientes, pacientes, solicitantes, etc., (Dijk, 1989: 253-254).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Además, los roles en la interacción también están condicionados por la naturaleza de la comunicación. En la comunicación verbal, el discurso se puede clasificar en
    <b>conversaciones cotidianas</b>
    , dadas en contextos informales, por iguales, como es el caso del acto comunicativo entre los pasajeros de un medio de transporte. Pero existen comunicaciones más específicas, que adquieren otros matices, y que son planeadas, que se producen en un lugar y un tiempo determinados, en donde generalmente se explicitan el tema y la función de la conversación, y en donde hay participantes que por su función/rol/cualidades profesionales tienen el derecho o el deber de establecer el objeto de la conversación, ponerle término, estimular determinados actos del habla, inducir a ciertos gestos, etc. Algunas de estas comunicaciones “especiales” son las siguientes:
  </p>
  <p>
    <b>&#160;</b>
  </p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Conversación de solicitud de empleo.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Conversación de ventas.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Conversación de enseñanza.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Conversación de examen.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Conversación radiofónica o televisiva.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Conversación por Internet: verbal escrita, verbal escrita-icónica, verbal escrita-visual, verbal oral, verbal oral-visual.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Conversación institucional: con funcionarios de empresas, gobierno, iglesias.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Conversación médica.</p>
  <p>·&#160;&#160;&#160;&#160; Conversación terapéutica, con un sicólogo o un sociólogo (Dijk, 1989: 258).</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Existen, además, conversaciones públicas y privadas; abiertas –puede haber testigos– y cerradas –sin testigos.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    El estar familiarizado o no con el tema que se aborda en la comunicación es también muy importante, porque esto permitirá que se produzca un contacto ocular más sostenido y gestos más frecuentes y pronunciados.
    <a href="#_ftn18">[18]</a>
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Las conversaciones, cualesquiera que sean éstas, tienen sus particularidades grupales y también sus particularidades individuales:</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Cuando la conversación no es un mero canje de mecanismos verbales en que los hombres se comportan casi como gramófonos, sino que los interlocutores hablan de verdad sobre un asunto, se produce un curioso fenómeno. Conforme avanza la conversación, la personalidad de cada uno se va disociando progresivamente: una parte de ella atiende a lo que se dice y colabora al decir, mientras la otra, atraída por el tema mismo, como el pájaro por la serpiente, se retrae cada vez más hacia su íntimo fondo y se dedica a pensar en el asunto. Al conversar vivimos en sociedad: al pensar nos quedamos solos. Pero el caso es que en ese género de conversaciones hacemos ambas cosas a la vez, y a medida que la charla progresa las vamos haciendo con intensidad creciente: atendemos con emoción casi dramática a lo que se va diciendo y al propio tiempo nos vamos sumiendo más y más en la soledad abismal de nuestra meditación. Esta creciente disociación no se puede sostener en permanente equilibrio. De aquí que sea característico de tales conversaciones la arribada a un instante en que sufren un síncopa y reina denso silencio. Cada interlocutor queda absorto en sí mismo. De puro estar pensando no puede hablar. El diálogo ha engendrado el silencio y la sociedad inicial precipita en soledades (Ortega y Gasset, 1983: 437).&#160;</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>Queda claro, en resumidas cuentas, que las características sociolingüísticas generales y básicas de los usuarios de los discursos son elementales para que se pueda producir una adecuada sincronía interaccional. Nos referimos aquí a cuestiones como: 1. capacidad verbal, 2. buena dicción –según sea el dialecto o norma lingüística–, 3. vocabulario adecuado, 4. educación corporal, etc.</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    La capacidad de
    <b>escuchar</b>
    y las diferentes técnicas de escucha también deciden la sincronía interaccional. Escuchar no es oír. Oír es una actividad pasiva y escuchar es algo activo. Cuando ejercemos control sobre lo que oímos, no estamos simplemente oyendo, sino escuchando activamente (Ellis y McClintock, 1993: 77-96).
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Cuando hablamos de sincronía interaccional tenemos que tomar en cuenta todos los problemas que se relacionan con la
    <b>disonancia cognitiva</b>
    (Festinger, 1957; Festinger, 1975), es decir aquellos procesos comunicativos “cuando nos vemos enfrentados con una situación en la cual alguien no se comporta de forma acorde con nuestros estereotipos y prejuicios” (Ellis y McClintock, 1993: 48).&#160;
  </p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    Otro concepto, el de
    <b>entropía</b>
    , también está relacionado con la sincronía interaccional. Tomado de la física, se refiere al desorden que puede existir en cualquier sistema. Podríamos decir que la entropía, aplicada a la comunicación, se refiere a la información impredecible o inesperada para el contexto en la que se produce; es como si uno “se sacara de honda”, como se dice en México, debido a que escucha una unidad léxica, una palabra, una frase o una onomatopeya que no esperaba oír o ve un gesto que no es el que esperaba ver, porque no conviene en un determinado contexto situacional. Es la impredecibilidad en el contenido o la forma de un mensaje. Por ejemplo:
  </p>
  <p>El refrán popular dice:</p>
  <p>&#160;</p>
  <p>
    <i>Cría</i>
    <b>cuervos</b>
    <i>y te sacarán los ojos.</i>
  </p>
 	
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