LA IMPORTANCIA DE LA VOZ EN LA COMUNICACIÓN VERBO-CORPORAL. VOZ, VOICE, ГОЛОС, VOIX, MENSCHLICHE STIMME, 聲音, 声.
Temas de lingüística, filología e imagología. Comunicación Verbal, Verbal Communication, Вербальная Коммуникация, Вербальное Общение. Comunicación no Verbal, Nonverbal Communication, Невербальная Коммуникация, Невербальное Общение
Partes de la conferencia. La primera versión de esta conferencia se impartió en el año 1984
Véase la información completa en https://ruanofaxas.wordpress.com/article/la-importancia-de-la-voz-en-la-19j6x763f3uf8-70-2/
[…] Cuando hablamos de “voz” enseguida pensamos en la boca EL SIGNIFICADO DE LA BOCA HUMANA EN LOS MARCOS DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL, EL LENGUAJE CORPORAL Y LA IMAGOLOGÍA https://ruanofaxas.wordpress.com/article/el-significado-de-la-boca-humana-en-los-19j6x763f3uf8-129/ , pensamos en la cara IMAGOLOGÍA DEL LENGUAJE CORPORAL HUMANO. ¿QUÉ NOS DICEN LA CABEZA, LA CARA Y EL CUELLO? https://ruanofaxas.wordpress.com/article/imagologia-del-lenguaje-corporal-humano-19j6x763f3uf8-65/ […] Por supuesto que hablar de “la voz” implica la presencia de múltiples factores verbales y no verbales, humanos y no humanos, físicos y no físicos […] y si ustedes consideran lo tratado en mi conferencia Factores verbales y factores no verbales en la producción de la voz se percatarán de los alcances de este asunto […] ¿QUÉ ES EN REALIDAD LA COMUNICACIÓN NO VERBAL? https://ruanofaxas.wordpress.com/article/que-es-en-realidad-la-comunicacion-no-19j6x763f3uf8-13-2/ […]
[…] ¿Y entonces a qué podemos llamar “voz”? Llamamos voz al sonido producido en la laringe por la salida del aire –espiración– que, al atravesar las cuerdas vocales, las hace vibrar. La voz se define en cuanto a su tono, calidad e intensidad o fuerza. El tono óptimo o más adecuado para el habla, al igual que su rango de variación, depende de cada individuo y está determinado por la longitud y masa de las cuerdas vocales. Por tanto, el tono puede alterarse, variando la presión del aire exhalado y la tensión sobre las cuerdas vocales. Esta combinación determina la frecuencia a la que vibran las cuerdas: a mayor frecuencia de vibración, más alto es el tono. Otro aspecto de la voz es la resonancia. Una vez que ésta se origina, resuena en el pecho, garganta y cavidad bucal. La calidad de la voz depende de la resonancia y de la manera en que vibran las cuerdas vocales, mientras que la intensidad depende de la resonancia y de la fuerza de vibración de las cuerdas.
[…] La voz depende en gran medida de que el emisor pueda respirar bien. Es importante disciplinar la voz, es decir, poderla variar a nuestro antojo en cuanto a intensidad, expresión, entonación, graduar los ritmos y las pausas. Una “buena voz” proyecta una imagen favorable. La voz se produce especialmente gracias a tres regiones del cuerpo: 1. Pulmones, que actúan como fuelles; 2. Glotis, que es un vibrador; 3. Cavidad bucal y fosas nasales, que son unos resonadores-amplificadores.
[…] La voz está relacionada directamente con la lengua, con el idioma, con el lenguaje, y con las formas o variedades geográficas y sociales de hablar el idioma, a lo que llamamos dialectos, geolectos, sociolectos, tecnolectos […] una “buena voz” o una “mala voz” también está en dependencia de las particularidades geolectales y sociolectales “en contexto situacional”, según los tiempos, según las modas, según los estilos, según las etiquetas, según los protocolos […] la voz se relaciona también directamente con las funciones de la lengua y con los modelos del proceso de comunicación […] siempre se habla de “la voz del silencio”, “la voz del más allá” […] temas que ya he tratado, y seguiré tratando por supuesto, con frecuencia y en detalles […]
[…] al respecto de las voces y los discursos en general en los ámbitos profesional, técnico, político, religioso, monárquico, sexual, delincuencial, delictivo, criminal, victimal […] de las capas sociales, élites, castas […] en lo tocante a la seducción, a la galantería, al flirteo […] me he referido en muy variadas otras ocasiones […] en mis conferencias acerca de Imagología del Trabajo, Imagología Política, Imagología Clerical […] sexo, sexualidad, sexos y géneros, etc. […] los estados anímicos afectan la producción de la voz […] la voz cambia según sean los procesos manipulatorios, es decir que en la manipulación: 1. Intimidación, 2. Provocación, 3. Tentación, 4. Seducción hay marcados cambios de la voz […] ciertos cambios en la voz anuncian trastornos corporales o enfermedades, como es el caso de la presencia de la disfonía […] la voz, el tipo de voz, es un fuerte marcador en los procesos de atracción-rechazo entre las personas en general y especialmente entre potenciales parejas […] como he comentado en mi pasada conferencia Las claves verbales y no verbales del amor y la sexualidad […]
[…] Cuando hablamos de “voz” enseguida pensamos también en la música, en el canto HABLEMOS UN POCO DE LA RICA MÚSICA CUBANA https://ruanofaxas.wordpress.com/article/hablemos-un-poco-de-la-rica-musica-19j6x763f3uf8-98-2/ […] UN PANORAMA DE LA MÚSICA MEXICANA https://ruanofaxas.wordpress.com/article/un-panorama-de-la-musica-mexicana-19j6x763f3uf8-99-2/ […]
[…] El lenguaje es un don del hombre. Ningún animal lo posee [tal parece] y no tenemos conocimiento en el pasado o en la actualidad de sociedades humanas tan simples o primitivas que no hayan desarrollado un lenguaje elaborado y complejo. El lenguaje es la comunicación entre individuos por medio de sonidos producidos por la vibración de una columna de aire que pasa por la laringe, boca y nariz y entra en contacto con las zonas contiguas de la garganta, paladar, lengua, mejillas, dientes y labios. La capacidad del hombre para producir tales sonidos, y para reconocerlos e imitarlos cuando otros los producen es la materia prima de la que se fabrica el lenguaje. La práctica o hábito que hace el hombre de este medio de comunicación se suele llamar ‘habla’ [inglés speech, francés parole] en oposición a ‘lengua’ [inglés language, francés langue] que es la suma de los sonidos del lenguaje empleados en una comunidad. A una comunidad junto con los significados que se les atribuye en esa comunidad. A una comunidad que usa un lenguaje común se la conoce como ‘comunidad lingüística’, y una lengua es ininteligible para los miembros de otra comunidad lingüística distinta (ésta es la diferencia entre lengua y dialecto). La suma de todas las lenguas es el ‘lenguaje’ en sentido abstracto [inglés language, francés langage] […] Las lenguas están divididas generalmente en dialectos, hablados cada uno por un sector de la comunidad lingüística que ocupa una parte de su territorio, de manera que en un dialecto todo el conjunto de sonidos de la lengua, y especialmente las vocales, pueden diferir ligeramente del otro, o se pueden emplear formas gramaticales distintas o distintas palabras, o las mismas palabras pueden tener sentidos distintos. Pero hay muchas otras divisiones de una comunidad lingüística aparte de las originadas por los hablantes de sus dialectos. Por ejemplo, un grupo social que tenga un interés común determinado, de profesión o de actividad, puede que use palabras no usadas por los otros hablantes de la misma lengua, como pueden ser los nombres de las herramientas, procesos y conceptos especializados, o puede que use y entienda las mismas palabras con un significado especial; y hay palabras que sólo utilizan los hombres o las mujeres exclusivamente. Esto ocurre en cierto grado en las naciones civilizadas y en mayor grado entre los pueblos más primitivos […] hay grandes diferencias en el vocabulario (o inventario de palabras) y en la pronunciación, no sólo entre los diferentes distritos, profesiones, clases sociales y sexos, sino también entre las generaciones; y no sólo los vulgarismos («slang») sino las anomalías de gramática y pronunciación del habla de los niños pueden perpetuar al alcanzar esta generación la madurez. Desde luego, no hay dos personas que usen exactamente las mismas palabras o que tengan la misma pronunciación […] (Diamond, 1974: 11-13).
[…] El hombre mudo, anterior al lenguaje ¿acaso se comunica con sus semejantes mediante cierta radiación que va de una mente a otra, emitida y recibida a través de las antenas nerviosas? Dejémoslo así como metáfora […] Esta comunicación anterior a la palabra sería, para el hombre, el “rayo adánico” de Lacordaire: vestigio, según su doctrina, de los poderes divinos (o angélicos) que el hombre perdió por sus pecados. Singular, en un escritor religioso, el olvidar que, según el Génesis –II, 19-20–, Adán se vio en el trance de inventar nombres para los animales antes de incurrir en el pecado. Para los modernos comentaristas del texto bíblico, aquella tradición no tenía precisamente por fin explicar el origen del lenguaje, sino apartar al catecúmeno del vicio de la bestialidad referido en el Levítico –XVIII, 23–. Los animales que Adán declaró animales, animales serán; “mas para Adán no halló [el Señor] ayuda que estuviera delante de él” [o compañera digna]. De aquí la creación de Eva. Pudo existir la tradición de hombres ayuntados con animales y que venían a producir animales. Los judíos supusieron después que, antes de la expulsión, los animales hablaban, como la misma serpiente […] A ese rayo adánico le llamamos hoy telepatía […] Los sistemas de comunicación van extinguiendo el rayo adánico y, conforme se hacen indispensables como ayuda de la facultad venida a menos, se desarrollan cada vez más. Y nacen los gestos; en general, la mímica. Las abejas se comunican mediante una danza el hallazgo de una nueva fuente melífera. La voz humana, a gritos primero y gradualmente articulada en los órganos bucales, representa la especialización más sublime de la mímica, y la llamada a los más altos destinos. Pero antes de llegar al estilo oral, explica Marcel Jousse, hay que comenzar por la psicología del gesto. El hombre tiende a imitar cuanto ve, con todo su cuerpo, y singularmente con las manos. A pesar de las reglas de la urbanidad, este impulso mímico se abre paso constantemente en el hombre que conversa o perora. Es notorio en el orador, quien, si es de buen estilo, tiene que luchar contra la tendencia a los excesivos ademanes (y hay concertistas que se obligan a cantar con un papel en las manos, para corregir la inclinación mímica). El orador norteamericano suele subrayar sus énfasis con palmadas. El orador entre los gallas, de que habla D’Abbadie, lleva en la mano una correhuela [planta de tallos largos] y la hace chascar más o menos para señalar pausas, inflexiones y exclamaciones. Los ademanes, el estilo manual de que el sordomudo usa como de un lenguaje completo, son anteriores, en teoría, al estilo oral, y nunca lo abandonarán del todo. De los signos manuales proceden los signos numéricos romanos y los llamados arábigos. El ademán hasta ofrece singularidades nacionales y regionales. El cine norteamericano ha difundido, con intención humorística, los gestos del italiano y del judío. En su Guía de México, Terry describe un conjunto de ademanes con que el pueblo mexicano matiza y aun contrarresta el efecto de sus palabras. Así también la “pontinha” brasileña, que acentúa la excelencia de una cosa pellizcando el lóbulo de la oreja. Así el molinete del pulgar con que el argentino pone en duda lo mismo que está afirmando. Los gestos injuriosos sustituyen, como un eufemismo, a la palabra soez: el palmo de narices, el “corte de manga” español, el “violín” mexicano; hasta ciertos silbidos especiales y ciertos toques con la trompa del auto. A cada objeto, por su rasgo más saliente, el hombre atribuye un gesto estable, lo imita como puede, y esta imitación viene a ser el nombre gestual de aquel objeto […] Por un juego cada vez más complicado de signos visibles, se llega a simbolizar un poco de lo invisible que el hombre lleva adentro del alma. La serie de sombras chinescas que este hombre mímico proyecta sobre un muro ideal nos darían entonces el primer jeroglifo, el mimograma. El estilo manual debió de ser muy rico en su hora. Si tal estilo comenzó ya a absorber las virtudes del rayo adánico, tal estilo será a su vez absorbido por la fuerza imperial del estilo por excelencia: el estilo oral, el lenguaje. Sobre tales extremos, recuérdense las etapas teóricas anteriores al lenguaje según Giambattista Vico: primero, “señas y cuerpos”; después, “empresas heroicas”: semejanzas, comparaciones, imágenes, metáforas y descripciones naturales […] (Reyes, 1989:10-14).
[…] La voz actúa como la huella digital; por eso se habla de “huella de voz” o “huella vocal”, en el sentido de que la voz es única en cada individuo, como muestran, por ejemplo, la Acústica Forense y la Biometría. Desde hace mucho tiempo se sabe que la “calidad” de la voz del hablante es muy importante, debido a que a través de esta calidad los individuos evalúan la personalidad del que habla. Los sujetos hacen identificaciones a partir de ciertas características de la voz, de aquí que en las sociedades occidentales existan ciertos prejuicios en torno a las voces, clasificándolas en “buenas” y “malas”. Es verdad que muchas condiciones de la voz son anatómicas, pero otras responden a ciertos ajustes musculares del conducto vocal, adquiridos por imitación social y mantenidos después como hábitos inconscientes. Estos acondicionamientos adquiridos, que son reflejos de las clases sociales, son tomados como “buenos” o “malos” por los grupos, de ahí que las personas sean evaluadas de una u otra forma por la comunidad, lo que afecta su ascenso social, su participación en determinados grupos, su posibilidad para alcanzar determinados puestos laborales y, en fin, su éxito social o no. El que los hablantes presenten una u otra u otras calidades de voz está relacionado con la “conciencia sociolingüística”, es decir la elección de una forma lingüística determinada para un caso determinado. Si los hablantes no tienen conciencia sociolingüística, si no saben, si no conocen, si no dominan las variedades sociolectales y geolectales, entonces no tendrán posibilidades de elegir formas lingüísticas pertinentes para situaciones discursivas diferentes. Este tema que trata la relación de la voz con los tipos de personalidad es ya bastante viejo, pero, desgraciadamente “[…] son muy pocos hasta la fecha los estudios llevados a cabo en el mundo hispánico […] aunque sí los hay en otros sitios […]”[1]
Existen pistas vocálicas que ayudan mucho a descifrar los mensajes corporales, entre otras cosas. Así, por ejemplo, hay que tomar en cuenta:
-
Voz alta.
-
Voz baja.
-
Expresión rápida.
-
Expresión lenta.
-
Vacilaciones.
-
Tono. Puede ser lo mismo que entonación. Los tonos son agudos y graves –debido a la altura relativa. Aun cuando tengamos ideas claras y precisas acerca de lo que se quiere decir, la comunicación verbal no se inicia hasta que el emisor se dispone a hablar ante el grupo específico, que se apresta a escucharlo y que asume ante él una actitud más o menos expectante. Con razón se habla de pronunciar una charla, un discurso o una conferencia. Es sin duda porque en esta fase de la comunicación está envuelto un aspecto físico y en cierta forma material, constituido por la voz que hemos de emitir, lo que explica la importancia de una buena dicción. A su vez la voz depende en gran medida de que el emisor pueda respirar bien, lo cual ayudará no sólo a atenuar o suprimir su tensión nerviosa, sino que le permitirá además disciplinar su voz, de suerte tal que pueda variarla a su antojo de intensidad, expresión y entonación, al mismo tiempo que graduar los ritmos y pausas, que son obligados en la comunicación oral. Una buena voz, además de proyectar una imagen favorable del emisor, contribuye a que éste pueda presentar sus palabras en forma más interesante y significativa […] El orador o un emisor de otra naturaleza se comunica con sus oyentes o receptores, no solamente por medio de las palabras, sino también mediante un elemento sonoro no verbal: la entonación, que juega un papel muy importante en la comunicación oral, sobre todo en la oratoria. Para dar más sentido y mayor expresividad a la palabra deben graduarse, con pequeños matices diferentes, la intensidad y el volumen de la voz. A menos que debamos asumir el carácter de otro para dar mayor vivacidad a la narración o a una anécdota, debemos hablar en el tono de voz normal, que ofrece un registro considerablemente ancho. Quienes no saben aprovechar la oportunidad que les ofrece poder variar su voz dentro del tono que le es normal, sino que por el contrario hablan siempre en el mismo tono, producen una exposición monótona, carente de la vivacidad que puede proporcionar la variación del tono si es aplicada hábilmente. Alguien ha dicho: “La entonación no debe adormecer a causa de su monotonía, herir por la vehemencia o molestar por la ironía… a no ser que esa sea la intención del orador por motivos determinados. Es preciso meditar bien en las entonaciones para que se correspondan con el sentido que se quiere dar a las palabras, duplicando, a veces, la fuerza de la persuasión”. La entonación puede ser ascendente, descendente y aun mixta. La ascendente sugiere interrogación, indecisión, incertidumbre, duda o “suspenso”. La descendente sugiere firmeza, determinación, certeza, decisión o confianza. Una inflexión doble o mixta, esto es, que sea a la vez ascendente y descendente, nos puede sugerir una situación de conflicto o una contradicción de los significados, y se usa frecuentemente para denotar ironía o sarcasmo, o para exponer una sugerencia. Estas variaciones súbitas o inflexiones graduales del tono, se usan principalmente para transmitir las ideas con mayor facilidad, más que para expresar un matiz emocional. Por medio del empleo adecuado de estas variaciones podemos lograr que el significado de una frase sea más claro y preciso (Fernández de la Torriente, 1997:27-39) […] Y cuidado con esas voces graves de los hombres, de “los muy machos”, porque, al parecer, “no son tan machos” […] Todo parece indicar que los hombres que tienen voces más graves, más fuertes, más duras, más profundas, tienen menos espermatozoides http://www.abc.es/20120110/ciencia/abci-hombres-voces-graves-menos-201201100931.html#.Tww1d-NNRfo.twitter […]
-
Entonación. Sirve para diferenciar frases. Puede ser ascendente o descendente. La ascendente cumple la función de continuidad, indicando que la frase no ha llegado a su fin. La descendente tiene una función conclusiva.
-
Énfasis. Recurso expresivo por el que se destaca una parte del enunciado para concentrar sobre ella la atención del receptor.
-
Acentos. Conjunto de hábitos articulatorios procedentes de otra lengua o de una variante dialectal geográfica o social. Formas distintivas de pronunciar los sonidos de un lenguaje, asociadas a la pertenencia a un grupo social particular definido con referencia a una región o una clase social.
-
Murmullos.
-
Voz comprimida. Cuando hay, por ejemplo, cansancio, mareo, desfallecimiento, atontamiento…
-
Voz ronca.
-
Voz entrecortada.
-
Voz quejumbrosa.
-
Voz afectada.
-
Voz monótona e indiferente.
-
Voz halitante. Como si se mezclara la respiración y el suspiro, y se presenta cuando hay, por ejemplo, fatiga física y psicológica, emoción, ansiedad…, etc.
[…] Las pistas vocálicas, de la misma manera que el uso de determinados idiomas en general y de determinados dialectos en particular –palabras, significados de palabras, frases, albures, giros lingüísticos, etc.– en determinadas situaciones de uso idiomático, son “armas” que emplean los seres humanos a partir de los “prejuicios lingüísticos” para evaluarse unos a otros. Ciertos individuos, grupos y pueblos prefieren emitir y recibir “unas determinas variantes lingüísticas” que ellos consideran como adecuadas, como mejores, como buenas, como ideales. Cuando esas determinadas variantes lingüísticas, que pueden inclusive ser muy amplias, no son las esperadas, entonces se produce la conocida alteración de los receptores de las variantes, de los oyentes o lectores. Por tal motivo, tenemos que ser cuidadosos a la hora de emitir ciertas señales lingüísticas y sociolingüísticas, especialmente en situaciones de mezclas grupales y mundialización, especialmente cuando nos insertamos en un grupo sociolingüístico o sociolaboral al que no estamos acostumbrados, que desconocemos, un grupo al que nunca hemos pertenecido:
[…] Hay una gran cantidad de evidencia que indica que la gente utiliza el lenguaje con la finalidad de situarse en un espacio social multidimensional. Desde el punto de vista del hablante, es ésta una forma de comunicar información acerca de sí mismo: acerca de la clase de persona que es (o que quería ser) y su posición en la sociedad. En correspondencia, el oyente puede sacar sus conclusiones acerca de de las características del hablante y de su ubicación en la sociedad. Si nadie prestara atención a las señales sociales que los hablantes emiten, no habría ninguna razón para emitirlas, pero, como todo el mundo sabe, la gente presta una enorme atención a tales señales, y a este hábito de utilizar las señales sociales como fuente de información lo denominaremos PREJUICIO LINGÜÍSTICO. El término ‘prejuicio’ puede parecer injustificado si se trata de preguntas neutras, como dónde se crió el hablante, pero los juicios basados en el habla suelen ser comúnmente evaluativos, de modo que parecería justificable el llamarlos muestras de prejuicio, enteramente comparables a los juicios favorables o desfavorables en los que la gente se basa en factores observables tales como el vestido […] No resulta difícil de comprender el por qué la gente utiliza el habla como fuente de información acerca de las características sociales del hablante. La necesidad de tal información se plantea en el encuentro de un extraño cuando uno tiene que relacionarse con él o calcular su credibilidad (como en el discurso de un político). En ambos casos, es importante el conocer algo acerca de la otra persona con el fin de planificar el propio comportamiento. Al hablar con él ¿qué clase de información es la que puede darse por supuesta? ¿Cómo pueden ser sus valores, y en qué medida pueden influir en lo que está diciendo y en sus reacciones respecto a lo que digan los demás? Y así, sucesivamente. Esta necesidad básica de información sobre la otra persona se ha denominado INCERTIDUMBRE COGNOSCITIVA […] [Por eso es que empleamos en nuestras comunicaciones los] prototipos[2] [y los estereotipos: http://knol.google.com/k/percepci%C3%B3n-instintos-y-estereotipos# ]. Una de las razones por las que los humanos muestran esta inclinación a hacer uso de los prototipos es la de que necesitan con rapidez una información que de otro modo les sería inaccesible, de modo que puedan utilizarla para planificar su comportamiento. Por ejemplo, cuando a una persona se le da un plato de comida para que coma, salta a una gran cantidad de conclusiones acerca de las características de los diversos objetos del plato sin mayor evidencia que su experiencia de que los objetos que poseen propiedades observables y relaciones con sus entornos normalmente resultan tener diversas otras propiedades. Las cosas que parecen patatas por lo general saben a patata y tienen la consistencia esperada de una patata, y así sucesivamente. De modo que si en el plato hay algo que parece una patata, y las demás circunstancias son compatibles con que lo sea (cuando se trata del plato fuerte y no del postre), entonces uno puede imaginar con seguridad qué hacer con ella (partirla con el cuchillo, aplastarla con el tenedor, etc.) y qué gusto va a tener. Esta suposición podría ser falsa –la cocinera podría haber dado forma de patata a un huevo– y pudiera ser gravemente inadecuado el darlo por verdadero, aunque merece la pena correr ese riesgo en la vida de cada día. La alternativa sería la de comprobar cada hipótesis antes de actuar sobre ella, aunque es difícil de ver cómo podría ser esto útil, ya que el comprobar la hipótesis es un riesgo en sí mismo (¿cómo saber, por ejemplo, que la supuesta patata sabe a lo que debe saber?). La necesidad de reducir la incertidumbre cognoscitiva en la interacción social tiene exactamente la misma clase de explicación, y hay un paralelo exacto entre la forma en que la gente acumula información sobre patatas prototípicas y sus planos, y la forma en que elaboran el cuadro de las características del usuario prototípico de una forma lingüística determinada (Hudson, 1981: 207-208).
[…] Con la voz también se relaciona el dinamismo discursivo (Ruano, 1995). La misma inmensa variedad de espacios geográficos, de pueblos, de culturas, de protocolos, de etiquetas, de idiomas, de dialectos, de estratos socioculturales, de estratos socioeconómicos, la diferencia generacional, los cambios político-económico-culturales, las revoluciones, las migraciones, etc., hacen que lo que a unas personas les parece dinámico a otras no; pero en la cultura occidental, en la cultura indoeuropea, en la cultura de los países globalizados según las globalizaciones regionales, según la actual y tan comentada “globalización” (?), tenemos suficientes datos de investigaciones que muestran que hay preferencia por el dinamismo discursivo, es decir que se prefiere en la interrelación discursiva a las personas que son dinámicas a la hora de expresarse, a la hora de exponer sus criterios, sus ideas, sus sentimientos, y aquí me refiero tanto al dinamismo discursivo verbal como al dinamismo discursivo corporal, es decir hablar dinámicamente y gesticular dinámicamente, dentro de los marcos de la “relativa” respetabilidad y el “relativo” buen gusto. Es más, como se ha comprobado hace ya muchos años (Bowers, 1965; Mortensen, 1972), a los oradores que emplean un lenguaje verbo-corporal más rápido, más dinámico, más variado, más ilustrativo, con mejores cualidades vocales y dialectales según los contextos sociolingüísticos, con mayor vitalidad, con mejores gestos-batuta, con mejores gestos-descriptivos, sin cantinfleos, floreos y rodeos, con mayor espontaneidad y transparencia emotiva, con simpatía armónica, etc., se les admira más y se les considera más inteligentes y persuasivos. Obviamente, a la hora de hablar de “dinamismo discursivo verbo-corporal” tendríamos que tomar muy en cuenta los contextos discursivos en donde impera el fanatismo, el pundonor, el conservadurismo, el miedo, la censura, las marcadas divisiones de clases sociales por los motivos que sean, etc., (Foucault, 1979).
En este marco del tratamiento de la voz es necesario detenernos en un tema que muy pocas veces es abordado por los especialistas en imagen verbal –filólogos y lingüistas– y nunca por los especialistas en imagen no verbal. Nos referimos a las voces naturales o palabras naturales[3]:
[…] Entendemos por palabras naturales las que el hombre emite espontáneamente en estos cuatro grupos: las que forma imitando ruidos suyos, de los animales o de las cosas; las que él inventa para su trato con personas y animales, eligiendo breves formas con las letras más expresivas para cada caso; las voces del ambiente infantil, y las interjecciones. Los diversos estratos sociales y los diversos grados de la cultura determinan grados distintos en la estimación y creación de las voces naturales. La producción e incorporación masiva de onomatopeyas en pueblos y lenguas de escasa cultura es un fenómeno lógico e inevitable, porque los innúmeros ruidos de la Naturaleza en los seres vivientes y en las cosas ofrecen a las multitudes sin escuela la mejor ocasión de dar una denominación apropiada a cada ser y a cada acción. La seriedad de un pueblo es factor adverso a la condescendencia, y el humor es una condición favorable. El complejo de seriedad española ha hecho que las abundantes creaciones onomatopéyicas las desdeñe casi siempre la lengua escrita y aun las que utiliza la lengua hablada sean omitidas en su mayoría por los diccionarios.[4] Es sorprendente ver que en países que presentan variabilidades lingüísticas y comportamentales tan grandes e importantes, como es el caso de México, o variabilidades pequeñas pero trascendentales por su valor cultural, como es el caso de Cuba, los estudios científicos acerca de las voces naturales son casi nulos o totalmente nulos, lo que se traduce en la ausencia de diccionarios de voces naturales y de gestos, tan necesarios para los estudiosos de las culturas en sus variados aspectos. No podemos olvidar que:
[…] un idioma es historia sucinta de las vicisitudes y alternativas de la cultura de un pueblo; pero el idioma natural [las voces naturales, los ruidos del entorno, de las cosas, de los animales, etc.] es la historia íntima de la Humanidad entera, desde la vida primitiva del hombre sumergido en la Naturaleza y atento a todas sus voces hasta la vida refinada, donde el humor renueva el mismo sistema inventivo de la más vieja edad.
El lenguaje natural es historia viva de la Humanidad; pero, además, es historia más gráfica y expresiva que la historia de las lenguas heredadas, y, por añadidura, es más amplio, porque es el idioma común de la Humanidad […]
Frente a las divisiones étnicas de razas y patrias, el lenguaje natural descubre una comunidad universal de la psicología y de la mente humana. Frente a los idiomas que el vendaval de la Historia ha sembrado caprichosamente en el mundo, una lengua común, salida de los mismos moldes mentales, impera en los pueblos, separados por la distancia, el color, las culturas, las riquezas y los odios.[5]
La producción de estas voces naturales: ruidos, onomatopeyas, interjecciones, etc., nos permite distinguir a los grupos sociolingüísticos, a los individuos, y no solamente en cuanto a la producción de las voces naturales, sino también en cuanto a su interpretación. Las voces naturales son reacciones humanas ante las sensaciones y los sentimientos, que solamente pueden ser comprendidas en sus respectivos contextos […]
[…] La voz se relaciona también con la lectura https://ruanofaxas.wordpress.com/article/toquemos-el-tema-de-la-lectura-lecturas-19j6x763f3uf8-158-2/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/2012/09/05/literatura-oral-literatura-hablada-u-oraliteratura-y-literatura-escrita-y-no-tenian-otro-tipo-de-animal-menos-burro-para-poner-como-presidente-tenia-que-ser-un-burro-y/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/2011/12/16/hablando-de-libros-de-lecturas-y-de-esos-politicos-que-dicen-que-son-escritores-y-lectores-pero-que-confunden-a-carlos-fuentes-con-enrique-krauze-y-tampoco-saben-cuanto-cuesta-el-kilo-de-tortilla/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/2011/12/07/libros-y-lectura-en-esas-areas-y-paises-anomicos-quienes-son-realmente-anormales-los-que-no-leen-o-los-que-leen/ , https://ruanofaxas.wordpress.com/article/literaturas-escritores-y-traductores-19j6x763f3uf8-89-2/ , http://openlibrary.org/works/OL13464029W/La_literatura_y_los_textos._El_an%C3%A1lisis_especializado_de_la_literatura._Qu%C3%A9_es_literatura._Algunos_p, https://ruanofaxas.wordpress.com/article/cubanismo-o-cubanismos-19j6x763f3uf8-4-2/,http://openlibrary.org/books/OL22470854M/Paisolog%C3%ADa_y_socioling%C3%BC%C3%ADstica_mexicanas._M%C3%A9xico_en_su_historia_y_su_actualidad._Comunicaci%C3%B3n_lenguaj […] Otros hábitos que debemos erradicar en la lectura son la vocalización, que es leer las palabras en voz alta o bien acompañar la lectura con el movimiento de los labios sin emitir sonidos audibles y la subvocalización, que consiste en pronunciar mentalmente mientras leemos las mismas palabras del autor sin que emitamos sonido alguno y sin mover los labios […]
[…] COSAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR LOS CONFERENCISTAS Y ASESORES. LA FUNCIÓN DE LA CLARIDAD, LA CONCISIÓN, LA COHERENCIA, LA SENCILLEZ Y LA NATURALIDAD EN LAS CONFERENCIAS Y ASESORÍAS https://ruanofaxas.wordpress.com/article/cosas-que-no-debemos-olvidar-los-19j6x763f3uf8-199-2/ […] “Los buenos oradores, cuando quieren persuadir de verdad a sus oyentes, procuran acompañar sus palabras con movimientos de manos y brazos, aunque algunos insensatos descuidan esta faceta y parecen estatuas […] dando la impresión de que su voz sale de un tubo parlante. Esto […] es un gran defecto en el campo de la oratoria [y hasta en el arte, en la pintura, por ejemplo, porque queda claro que el pintor tiene que representar a los seres humanos y sus espíritus] por medio de los movimientos corporales […]” (Vinci, 1999) […] https://ruanofaxas.wordpress.com/2011/10/01/filologia-e-imagologia-italianas-vida-y-19j6x763f3uf8-152/ […]
[…] “Hamlet. —Te ruego que recites el pasaje tal como lo he declamado yo, con soltura y naturalidad, pues si lo haces a voz en grito, como acostumbran muchos de vuestros actores, valdría más que diera mis versos a que los voceara el pregonero. Guárdate también de aserrar demasiado el aire, así, con la mano. Moderación en todo, pues hasta en medio del mismo torrente, tempestad y aun podría decir torbellino de tu pasión, debes tener y mostrar aquella templanza que hace suave y elegante la expresión. ¡Oh!, me hiere el alma oír a un robusto jayán [persona alta y fuerte] con su enorme peluca desgarrar una pasión hasta convertirla en jirones y verdaderos guiñapos, hendiendo los oídos de los «mosqueteros», que, por lo general, son incapaces de apreciar otra cosa que incomprensibles pantomimas y barullo. De buena gana mandaría azotar a ese energúmeno por exagerar el tipo de Termagante. ¡Esto es ser más herodista que Herodes! ¡Evítalo tú, por favor!” (Shakespeare, en Hamlet, Príncipe de Dinamarca, Acto Tercero, Escena II) […]
[…] “La comunicación no verbal desempeña un papel muy importante cuando enviamos y recibimos mensajes falsos […] Las personas no siempre son sensibles para detectar el engaño […] Tenemos estereotipos de los mentirosos; suponemos que utilizan movimientos oculares y hablan rápido, y suponemos que las personas sinceras, como nos miran directamente a los ojos, transmiten el mensaje con énfasis e incluyen detalles adecuados. Sin embargo, los buenos mentirosos [y tenemos 4 grandes tipos de mentiroso] usan estos estereotipos en contra de nosotros para crear una falsa impresión […] Entre las respuestas que percibimos como deshonestas se incluyen: sonreír, temblor de la voz, nerviosismo, pausas largas, respuestas rápidas, demasiado cortas o largas o demasiado elaboradas […] (Ostrosky, 2000) […]
_______________________________________________
[1] Humberto López Morales (1989). Sociolingüística. Madrid, Gredos. La conciencia lingüística y su importancia en la identidad y la sicología de los hablantes es un tema que ya fue iniciado en los años 30. La monografía de T. H. Pear (1931). Voice and Personality. London, Wiley, que investiga las relaciones entre la voz y el tipo de personalidad, inaugura toda una serie de investigaciones importantísimas. Otros análisis posteriores son: A. Mehrabian y S. Ferris (1967). “Inference of attitudes from nonverbal communication in two channels”, en Journal of Consulting Psychology, 31: 248-252; A. Mehrabian y M. Weiner (1967). “Decoding of inconsistent communications”, en Journal of Personality and Social Psychology, 6: 109-114; M. Argyle, M. Williams y P. Burgee (1970). “The communication of inferior to superior attitudes by verbal and non-verbal signals”, en British Journal of Social and Clinical Psychology, 9: 222-231; M. Argyle, F. Alkema y R. Gilmour (1971). “The communication of friendly and hostil attitudes by verbal and non-verbal signals”, en European Journal of Social Psychology, 2: 385-402; Williams Frederik (1973). “Some research notes on dialect attitudes and stereotypes”, en Roger Shuy y W. Fasold (eds.). Language attitudes: Current Trends and Prospects. Washington, Georgetown University Press; Humberto López Morales (1989). “La conciencia sociolingüística”, en Sociolingüística. Madrid, Gredos, 205-230;
[2] Cualquier tratamiento de los “prototipos” y las “prototipicidades” en los procesos cognitivos y comunicativos implica el análisis de los trabajos de Eleanor Rosh y los de George Lakoff, entre muchas otras investigaciones al respecto. ¿Cómo se produce este proceso mediante el cual las culturas globalizadas, los grupos globalizados, las personas globalizadas, recopilan y cuantifican juicios para establecer los grados de prototipicidad?, ¿cómo se emplean y cuáles son los efectos del empleo de la prototipicidad en situaciones de culturas en contacto y culturas globalizadas; en situaciones de países pluriétnicos, plurilingüísticos; en situaciones de países y grupos con marcadas diferencias culturales y económicas?, ¿qué importancia comunicativa y qué consecuencias comunicativas tienen las prototipicidades y las prototipizaciones de las fisonomías humanas, los géneros humanos y los comportamientos verbales y no verbales en situaciones de globalización? Para considerar estos temas relacionados con los prototipos y las prototicidades, recomiendo consultar: “Tipos cognitivos y contenido nuclear”, en Umberto Eco (1999). Kant y el ornitorrinco. España, Lumen, 143-258.
[3] Todo parece indicar que los primeros intentos de estudiar científicamente las voces naturales se ubican en Suiza, con el filólogo Wilhelm Oehl, que desde 1916 y hasta 1924, publica los resultados de sus investigaciones en la revista Anthropos. Las onomatopeyas que él estudió estaban relacionadas con los sonidos naturales del hombre, tales como tos, ronquido, respiración, gases expelidos por el cuerpo humano, etc.; con los animales; con las cosas, como campanas, truenos, olas del mar, etc.; de algunas acciones, como temblar, hacer cosquillas, sonar los dedos o traquear los dedos, etc. Su interesante obra, Elementare Wortschöpfung, quedó truncada por su muerte. La gran ventaja de esta obra es que el análisis de las onomatopeyas y las interjecciones se realizó de manera comparada entre varios idiomas, lo que fue desde su creación de gran ayuda para los filólogos, lingüistas, traductores e intérpretes.
[4] Vicente García de Diego (1968). Diccionario de voces naturales. Madrid, Aguilar, 17-18.
[5] Ibid., 4.





























































