A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE IV

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Partes de conferencias, seminarios y talleres del imagólogo, paisólogo, filólogo y lingüista Fernando Antonio Ruano Faxas

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[…] En todas las sociedades existen las máscaras sociales; en unas más y en otras menos […] A veces también tenemos que ponernos disfraces, máscaras y caretas para que no reconozcan nuestra verdadera personalidad, para que no nos conozcan, para pasar inadvertidos o para dar una idea diferente de lo que en realidad somos y de lo que en realidad queremos o a lo que en realidad aspiramos, para evitar que se muestren nuestras verdaderas intenciones. Y de los que estamos plenamente seguros es de que, como dijo Mark Twain, “Todo hombre tiene una cara oscura que a nadie enseña”, hasta que se la descubren… Nos disfrazamos o encaretamos con trajes, con maquillajes, con apariencias físicas, con protocolos, con etiquetas o marcas, con gestos, con muecas, con ciertas reglas de demostración y con nombres y apellidos. Así, por ejemplo, cuando nuestro nombre o nuestro apellido no nos gustan, no nos convienen o no nos sirven para determinados fines, los cambiamos por otros, por seudónimos (Ruiz, 1985), algo que es muy común en el mundo artístico, en el mundo literario, en el mundo radiofónico, en el mundo cinematográfico, en el mundo televisivo […]

CONTINUACIÓN DE LA PARTE III: http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-prop%C3%B3sito-de-la-imagen-p%C3%BAblica-por/19j6x763f3uf8/187#

 
 
 
 

LAS  MÁSCARAS  SOCIALES 

 
 
LENGUAJES RELIGIOSOS: http://knol.google.com/k/las-creencias-las-religiones-los-cultos-y-los-mitos-y-su-relaci%C3%B3n-con-las# , http://knol.google.com/k/las-creencias-las-religiones-los-cultos-y-los-mitos-y-su-relaci%C3%B3n-con-las# , http://knol.google.com/k/por-qu%C3%A9-existen-tantas-versiones-de-la-biblia-y-de-cristo-o-jes%C3%BAs# […] Las religiones, las sectas, las creencias, cualquiera que sean éstas, tienen una marcada presencia en las esferas socioculturales –y obviamente en las esferas políticas y económicas–, en las formas no verbales, corporales y verbales a través de las cuales se expresan los usuarios de los diferentes lenguajes […] Las religiones tienen, como todo organismo vivo, una muerte natural que se debe a una lenta disolución de las creencias por medio de la crítica intelectual, que las encuentra inconciliables con un nuevo sentido de la vida. Cuando el sentimiento religioso se ha enfriado, las prácticas y ceremonias externas del culto se continúan por inercia social, como gestos mecánicos sin valor expresivo […] (Ramos, 1934) […] Qué, sino la religión, en este caso el “vudú haitiano”, una mezcla de religiones y creencias africanas con la religión católica apostólica y romana, que terminó en un marcadísimo y particular sincretismo religioso, fue el arranque de la Primera Gran Revolución de Independencia de América Latina: Haití, en 1769 […] La mezcla de religiones en  América aparece en absolutamente todos los pueblos del área, en todas las capas sociales del área, de una manera u otra. Inclusive los individuos que intentan aparentar enmascaradamente una fiel devoción al catolicismo, al cristianismo, al judaísmo, tc., en América practican los llamados “cultos alternativos” o “ritos alternativos”, como he comentado ya en: http://openlibrary.org/b/OL22647223M/Algunos_recursos_para_valorar_la_comunicación_a_través_del_lenguaje_oral_del_lenguaje_escrito_y_del_lenguaje_corporal_El_área_geográfica_y_los_climas_Esferas_socioculturales_Los_estilos_La_edad_El_sexo_El_tabú_y_la_Comunicación_no_verbal y http://openlibrary.org/b/OL23576608M/La_traducción_y_la_interpretación_de_la_Biblia._Una_disquisición_filológico -lingüística : “Claro está que con una práctica religiosa católica tan sincrética, claro está que con una práctica religiosa fundamentada en los cultos alternativos y en idolatría, las autoridades religiosas católicas desconfíen hasta del sueño de los sincréticos, del sueño de los que, a la vista pública, tienen diferentes religiones y rinden cultos a variados dioses, diosas, santos y santas […] Que no se nos olvide que en cuestión de religión y religiones ‘los secretos’ y ‘las máscaras’ aumentan mucho más en aquellos grupos que ‘simulando’ tener ‘una sola religión’ es evidente, inclusive ante los ojos de los más ignorantes e indiferentes, e inclusive a los ojos de los más tontos, que profesan ‘cultos alternativos’ (Río, 1992; Río, 2006; Gil, 2008). ¡Y justamente ésta es una característica histórica en América!, debido, ante todo, a la presencia y mezcla de grupos étnicos y socioculturales diferentes: amerindios, europeos, asiáticos, africanos…, con religiones muy diferentes, con sincretismos religiosos varios –y, claro está, también sincretismos lingüísticos, gestuales, protocolares (Escalera, 2005)–, incluyendo al mismo sincretismo cristiano, católico –el Cristianismo aparece en Asia, en un contexto semítico, en Israel, con dioses asiáticos, semitas: Yahvé, Astoret o Asera, Adam, Lilit, Eva, Jesús, María…–, que se produce en el Catolicismo, al ser ‘interpretado’ en ‘Europa’, en una cultura greco-latina, que ya desde finales del III milenio a.C. comenzó a ser semitizada a través de Jonia o Grecia asiática, a través de los jonios, que son un pueblo de origen griego, al ser interpretado ese cristianismo por católicos, ortodoxos, protestantes, variantes sectarias, cultos relacionados, cultos alternativos, cultos sincréticos […] Según la mitología, “Europa” es una mujer, una princesa, de Fenicia, es fenicia de origen, por tanto es semita. Tal vez la raíz gracias a la cual se formó la palabra “Europa” sea el protosemítico, antiguo semítico o semita “ereb”, que significa en semita ‘donde se pone el sol’, ‘occidente’, ‘el oeste’…, lo que es del todo lógico si nos ubicamos en Asia, en el contexto semita, y desde ahí observamos hacia el Oeste, hacia el Occidente, hacia el “ereb”, hacia Europa, hacia el lugar por donde se esconde el sol […] La cultura semita es muy amplia y en extremo variada, abarca el Próximo y el Medio Oriente, independientemente de sus distribuciones diaspóricas por todo el mundo, lo que la hace aún mucho más variada. Entre las lenguas más conocidas del grupo semita, que a su vez es parte de la macrofamilia lingüística de las lenguas afroasiáticas, se encuentran el árabe, el hebreo, el arameo, el asirio, el siríaco, el acadio, el yehén y el tigriña…; pero la variedad abarca muchas más lenguas y dialectos. Al respecto véase, por ejemplo: http://es.wikipedia.org/wiki/Lenguas_sem%C3%ADticas […] Es muy necesario recordar aquí que, por un lado, la Iglesia católica nunca ha sido ni homogénea ni monolítica, ni en Asia, ni en Europa, ni en África, ni en América, ni en Oceanía, ni en ningún lugar…, ni lo será nunca: si hay variedad de gente, entonces hay variedad de ecosistemas, variedad de lenguajes verbo-corporales, de pensamientos, de ideas, de criterios, de interpretaciones, de protocolos…; si hay revoluciones, conflictos, disturbios y mezclas interculturales, por las vías que sean y por los motivos que sean y en las condiciones que sean, entonces hay también revoluciones del pensamiento, revoluciones lingüísticas y revoluciones de la conducta…; y, por otro lado, una cosa es creer en un sólo dios, en una sola cosa, ‘SOLA COSA’, y eso, entonces, es monoteísmo. Queda más que claro que el Judaísmo y que el Islam son religiones monoteístas; ¿¡pero el Cristianismo, el Catolicismo, monoteísta con su concepto de Trinidad…!? ¡Por favor…! ¡Será triteísmo, será triteísta, será triteístas! Eso de que ‘monoteísmo’ puede ser el creer en tres cosas que son una misma al mismo tiempo es un cuento tan grande como el de el lobo que se tragó viva a la abuelita de caperucita. O se cree en uno o se cree en dos o se cree en tres o se cree en muchos, y según sea el caso es ‘monoteísmo’, ‘biteísmo o dualismo’, ‘triteísmo’ y ‘politeísmo’… Lo demás es cuento, embuste, alteración, manipulación, imposición, chantaje, ignorancia, bobería…, o como se le quiera llamar, al gusto del consumidor…, ah, y dicen que también puede ser fe…, ¡y allá el que se lo crea!, en fin que para los gustos se han hecho los colores… Esto puede no quedar claro para los que no quieren entender o para los que no pueden entender… Y ambos casos constituyen un gran problema de desarrollo social, de cultura, de civilidad, de evolución…: ‘Por cuanto a los cristianos [católicos] se refiere, no son monoteístas sino triteístas pues creen en la Santísima Trinidad’ (Vallejo, 2007: 316) […] Y, como sabemos ya, debido a nuestras mismas vida y experiencia práctica en estas sociedades tan variadas, tan desiguales, tan globalizadas, no siempre sabemos cuáles son los “verdaderos significados” de determinados lenguajes no verbales, corporales y verbales en religiones con las que convivimos diariamente o que profesamos devotamente, no siempre conocemos el verdadero significado de muchos signos religiosos de nuestra propia religión o de nuestras propias religiones, el verdadero significado de las palabras y los gestos de alabanzas religiosas, de las tradiciones y los ritos religiosos de nuestras culturas –así, por ejemplo, la simbología religiosa de México, tanto en el periodo prehispánico, como en el periodo novohispano, como en el periodo de la Independencia y en la actualidad, es inmensa, pero en su mayoría desconocida. Para conocer detalles acerca de la simbología religiosa del México prehispánico, que a mi entender es la más compleja y controvertida en este país, véase, entre otros textos: Bernardino de Sahagún, op. cit.; Francisco Javier Clavijero, op. cit. y José Rogelio Álvarez, op. cit.–. Pero peor aún, desconocemos cómo se manifiesta la “fe” de manera concreta y práctica, cuáles son sus rasgos en las diferentes religiones, cómo pueden reaccionar los grupos religiosos –y los no religiosos– en determinadas situaciones (Eco y Martini, 1999), especialmente cuando se sienten amenazados por una u otra razón. ¡Y las amenazas pueden ser múltiples y variadas! ¡Y las reacciones pueden ser muy diversas! ¡Y esas reacciones pueden ser extremas y crear conflictos seculares y sangrientos! Esto es algo que, a estas alturas del siglo XXI, parece que el mundo moderno todavía no ha aprendido bien. ¿Cuánta sangre se necesita derramar todavía para acabar de entender esto? ¿Cuántos desastres humanos y materiales todavía son necesarios para que la Humanidad escarmiente? ¿Es que acaso hay “grupos” interesados en que estos conflictos religiosos no terminen? Si fuera así, entonces que esos “grupos” anden con mucho cuidado y, finalmente, que se atengan a las consecuencias de sus decisiones y sus actos. La religión y las religiones, y sus conflictos y desaciertos, han decidido y siguen decidiendo los futuros de los hombres, de los grupos humanos, de la Humanidad; la religión y las religiones han decidido y siguen decidiendo la vida y la muerte a destiempo, las frustraciones y las infelicidades de grupos, de pueblos, de continentes (López, 2003; Greenfield, 1979; Deschner, 1990; Pereira, 1969; Clark y otros, 1981; García, 1993; Guerra, 1993; Meyer, 2005; Reboul, 1981; Rodríguez, 1985; Rodríguez, 1992; Montero, 1961; Martín, 2006; Vallejo, 2007; Verbitsky, 2005). Quien tenga alguna duda al respecto que recuerde: 1. La función de las religiones en la historia y la actualidad, y los sacrificios humanos de diversos tipos, y aquí, entre otras cosas, la antropofagia y el canibalismo; 2. Los conflictos, las persecuciones, los pogromos, los crímenes, los criterios poblacionales de pueblos, de países, de regiones, de continentes, y los exterminios masivos en nombre de “religiones”, “dioses” y “creencias”: las matanzas de nativos, y concretamente de indígenas americanos, en todo periodo de conquista y colonia; las Cruzadas, la Inquisición, las guerras entre católicos romanos y católicos ortodoxos, entre católicos romanos y protestantes, entre católicos y musulmanes, entre católicos y otros grupos sectarios, entre católicos y todo lo que no sea católico, la persecución de judíos y otras culturas, en la historia y en la actualidad, la Cristiada… Las cifras de muertos que arrojan los conflictos religiosos han sido y siguen siendo alarmantes en cualquier continente: ¡aquí nadie se salva! A las elevadas cifras de muertos ya conocidas por estos motivos religiosos se suman las recientes, en varias zonas del mundo, pero en especial en este siglo XXI en Irak: en este país –o más bien, lo que queda de “país morgue”– cada día hay 30 muertos o más, cada mes hay 1000 muertos, o más…, solamente en un día, el 16 de agosto de 2007, en una sola ciudad, Sinyar, al norte, en la provincia de Ninive, murieron unas 500 personas por atentados terroristas relacionados con conflictos religiosos. ¿Qué es esto? ¿Qué estamos haciendo? ¿Es que no vemos hacia dónde vamos? ¡Tiempo al tiempo…! […] Hoy en muchos lugares del mundo, incluyendo aquí a países, a pueblos, que gritan a todos los vientos su “devota religiosidad masificada”, van de la mano el CULTO RELIGIOSO y el CULTO A LA MUERTE o CULTO A LAS MASACRES […] http://knol.google.com/k/reflexiones-imagol%C3%B3gicas-en-torno-a-los-protocolos-de-la-muerte# 
 
 

 
 
[…] No olvidemos que dioses y ritos, que las mitologías, han sobrevivido al paso del tiempo y han sido asimilados por el lenguaje, por los lenguajes, ya sea de una manera clara o de una manera obscura o encubierta. Las mitologías, las creencias, los dioses, etc., aparecen en las literaturas orales y escritas, en la arquitectura, en la escultura, en la pintura, en el cine, en la música, en la danza… Desgraciadamente, en la mayoría de los casos ignoramos, por el motivo que sea –ceguera intelectual o ceguera sicológica–, el verdadero sentido de determinados lenguajes verbales religiosos de religiones que nos son familiares, ignoramos qué matices religiosos, misterios y secretos yacen en esos discursos. En otros casos, la ignorancia que en promedio tienen los grupos en este sentido es extrema, en especial cuando las religiones son impuestas a los individuos y a los grupos por presión y en situación de analfabetismo o analfabetismo funcional –para tratar algunos de los problemas acerca del desconocimiento de ciertos lenguajes no verbales, corporales y verbales en la religión considérense las cientos y miles de anotaciones que se ubican en los textos religiosos para que los lectores puedan entender de una manera funcional estos materiales, las adaptaciones literarias que al respecto se realizan. Para considerar algunos simbolismos y significaciones socioconfesionales al nivel de la religión judeo-cristiana y de otras religiones conocidas, véanse, por ejemplo: Ean Begg (1996). The Cult of the Black Virgin. London, Arkana; Barbara G. Walker (1983). The Wommen’s Encyclopedia of Myths and Secrets. San Francisco, Harper; Martha Robles (2000). Mujeres, mitos y diosas. México, Tezontle; Jasper Ridley (2004). Los masones. La sociedad secreta más poderosa de la tierra. Argentina, Vergara; Lynn Picknett (2005). María Magdalena. La diosa prohibida del Cristianismo. México, Océano–. Aquí nadie entiende ( http://openlibrary.org/b/OL23576608M/La-traducci%C3%B3n-y-la-interpretaci%C3%B3n-de-la-Biblia.-Una-disquisici%C3%B3n-filol%C3%B3gico-ling%C3%BC%C3%ADstica ), pero tampoco nadie pregunta, nadie cuestiona, aquí el silencio se manifiesta en sus tres tipos (Ruano y Rendón, 2006). ¿Y si cuestionas y te tachan de “réprobo peligroso”? Las religiones nunca mueren, ahí están siempre presentes en las sociedades, porque los seres humanos necesitamos hallar respuestas para toda una serie de complejos fenómenos que la ciencia o las ciencias aún no han podido explicar. Claro que conocemos la magia –Carlos Climati, op. cit.: “Uno de los fenómenos más alarmantes del mundo juvenil actual es el aumento del interés por el mundo esotérico. En los últimos años, estamos asistiendo a un verdadero ‘boom’ de la magia, del ocultismo, del espiritismo, e incluso del satanismo entre los jóvenes”, en http://www.carloclimati.com/libri/scheda_giovaniesoterismo_al.htm –. Y con la magia conocemos el chamanismo, la hechicería, la brujería, la santería, el espiritismo, lo cosmogónico, lo invocatorio, la umanda, la quimbanda, la wicca, el hermetismo, en ciertos sentidos la masonería, el oscurantismo, el esoterismo, el ocultismo, los poderes paranormales, la búsqueda de la inmortalidad, la reanimación de muertos, la creación de seres legendarios, la magia sexual, es decir los códigos mágicos, los códigos fantásticos, etc. (Varios Autores, 2007; González Wippler, Rojas y Ramírez, 2001; González Wippler, 2002; Carpentier, 1949)–. Claro que conocemos los tan variados y complejos ritos mágicos y de brujería, los protocolos y la etiquetas mágicas, fantásticas, y todo esto desde temprana edad, a la temprana edad de la historia y a la temprana edad de las personas, en especial a través de nuestra misma historia occidental, de nuestra misma historia americana, de nuestra misma historia latinoamericana, a través de cualquiera de nuestros cuatro grandes componentes étnicos: mongoloide, caucasoide, negroide y australoide, o lo que es lo mismo Asia y América, Europa, África y Australia (Álvarez, 1987, t. VIII: 4892-4896; t. IX: 4897-4905) y de los cuentos e historias reflejados en libros, revistas, periódicos, radio, televisión, teatro, cine e Internet, en cientos y miles de adaptaciones y versiones en muy variadas lenguas del mundo, muchas de ellas mundialmente célebres, del tipo de The Conjuror –de 1899, dirigida por George Melies, en http://www.youtube.com/watch?v=zs5BBaNJ6mg&feature=related –, Le Monstre –de 1903, dirigida por George Melies, en http://www.youtube.com/watch?v=AL-W_GwCN88 –, Le Diable Noir –de 1905, dirigida por George Melies, en http://www.youtube.com/watch?v=wbJ01n5uoxc –, La lanterne magique –dirigida por George Melies, en http://www.youtube.com/watch?v=MOBsYmyE1YY –, El Mago –dirigida por George Melies, en http://www.youtube.com/watch?v=lMPG9VA5LxI –, La Cornue Infernale – Alchimiste Parafaragamus –de 1906, dirigida por George Melies, en http://www.youtube.com/watch?v=rGTq7tjH520 –, Häxan o La Bruja –de 1922, dirigida por Benjamín Christensen–, Blanca Nieves, Blanca Nieves por siempre feliz, La Cenicienta, La Bella Durmiente, El Mago de Oz, Regreso al Mundo Maravilloso de Oz, El flautista de Hamelin, La Flauta Mágica –ópera de Mozart, que recrea ambientes entre hadas (?) y masones (?)–, La Sirenita, Pinocho, Jack y los frijoles mágicos, Jim y el durazno gigante –o James and the Giant Peach o James y el melocotón gigante–, El Gato con Botas, Baba Yaga, Fantasía, Peter Pan, Jarry Potter, Shrek, Astérix el Galo, El Señor de los Anillos, Frankestein, La Familia Monster, Los Locos Adams, Drácula, Leprechaun, La leyenda mágica de los leprechauns, El sueño de una noche de San Juan –bajo la dirección de Ángel de la Cruz y Manolo Gómez–; Spellbreaker: El secreto de Los Duendes –con la dirección de Ted Nicolaou–; Rumpelstiltskin, el enano saltarín; Sabrina, la bruja; Barbie Fairytopia, Barbie y la magia de Pegaso, Barbie: El Lago de los Cisnes, Barbie Fairytopia: Mermaidia, etc.; El hombre lobo, Van Helsing, Flash Gordon, La Guerra de las Galaxias, El laberinto del Fauno, La brújula dorada, The WitchesLas brujas, con Anjelica Huston–, El retorno de las brujas –con tres actrices norteamericano-judías: Bette Midler, Sarah Jessica Parker y Kathy Najimi–, Las Brujas De Eastwick, Las brujas –del director Luchino Visconti y con Silvana Mangano–, La bruja novata; Bell, Book and Candle; The Craft o Jóvenes Brujas, Encantada –del director Kevin Lima y con la estelar actuación de Susan Sarandon–, Matilda Dixon el Hada de los Dientes –films El hada de los dientes anda al acecho, En la obscuridad–, Practical Magic o Hechizo de Amor, El mundo mágico de Terabithia, Miss Potter, Mr. Magorium’s Wonder Emporium o Mr. Magorium y su tienda mágica, Jumanji, Beowulf, Charmed, Los Padrinos Mágicos, Stardust; Trollz, amigas para siempre; Troll, Mi Vecino Totoro: El Laberinto del Troll, La leyenda de la Nahuala, Ermelinda Linda, La Bruja Loca; Madame Min, la bruja loca; El Brujito de Gulugú, La Bruja Tonta, La Bruja Encantadora, Death Defying Acts o El último gran mago –bajo la dirección de Gilliam Armstrong, en http://www.youtube.com/watch?v=ePx8Kdgkub4&feature=related –, etc. –aparte de las historias y cuentos, y sus versiones, de cada país, de cada región, de cada etnia en particular–, y pensamos que, ya adultos, la razón (?) y las ciencias humanas nos ayudarían a explicar muchas cosas y así controlar ciertas ideas, ciertas conductas, ciertas actitudes, ciertas maneras de enfocar y explicar el mundo que nos rodea. Todo parece indicar lo contrario. Es sencillamente impresionante ver hasta dónde llega la fantasía, la imaginería, el fanatismo, ¿y también la fe?, de una buena cantidad de grupos humanos, tercermundistas y cuartomundistas, pero también primermundistas, por lo menos “al parecer”, en los cuatro puntos cardinales de este planeta. Basta media vez que aparezca “un algo” que dé rienda suelta al mundo maravilloso de la imaginación para que niños y adultos se sientan fascinados por lo sobrenatural, por la magia, por la brujería, por las religiones, por los ritos ocultistas, etc., ejemplo de lo cual es el tremendo éxito que ha tenido en nuestros días toda una serie de libros y filmes acerca de Jarri Potter, inclusive entre grupos supuestamente ultraconservadores y reconocidamente ultracatólicos, ultracristianos, ultrajudaicos, ultramahometanos… Claro que con respecto al “conservadurismo religioso” tenemos que recordar que, como dice el dicho popular, “donde quiera cuecen habas”, muestra de lo cual son algunas de las actuales manifestaciones religiosas sincréticas y no sincréticas en Occidente –no digamos ya en América y en África de manera particular– y las conductas aberradas, antisociales, inmorales y anticristianas dentro de la misma cúpula católica romana, en nuestros países de América, en otros países, dentro del mismo Vaticano, todo lo cual expongo en este mismo libro más adelante –pero puede consultarse, además: http://openlibrary.org/b/OL23576608M/La-traducci%C3%B3n-y-la-interpretaci%C3%B3n-de-la-Biblia.-Una-disquisici%C3%B3n-filol%C3%B3gico-ling%C3%BC%C3%ADstica ; http://openlibrary.org/b/OL23531218M/Hacia-una-historiograf%C3%ADa-vergonzosa-de-las-grandes-%22fichas%22-de-la-podredumbre-social-y-moral-en-M%C3%A9xico:-Marcial-Maciel,-los-Legionarios-de-Cristo-y-sus-%22gatos%22,-c%C3%B3mplices,-%22fieles-devotos%22-y-encubridores. –. Y esto ni ha sido ni es un secreto: reyes, jefes de estado y de gobierno, políticos, gobernantes, administradores de la justicia y el derecho, científicos, deportistas y directivos del deporte, y por supuesto “el pueblo”, practican en este sentido de las religiones, de las ideas socioconfesionales, de las creencias, del ocultismo, de los “poderes paranormales”, de las “percepciones extrasensoriales”, de los códigos mágicos, fantásticos y quiméricos, todo lo que se les ponga por delante, por moda, por confusión, por ignorancia, por desespero, o por “necesidad espiritual” (Río, 2006). Obviamente, también en este sentido América Latina tiene sus “sorpresas” o “secretos a voces” (González Wippler, 1999; Climati, 2003; Pérez, 2003; Ferrándiz, 2004; Wornat, 2005: 38-46; Hernández y Quintero, 2005; Scherer, 2005; Meyer, 2007: 58; Gil, 2008). ¡Hasta Hernán Cortés practicaba la magia y las artes sobrenaturales –o por lo menos así lo hacía entender–! (Todorov, 1999: 120-121); ¡Hasta Mahoma –según los mahometanos, islamistas o musulmanes– fue embrujado! Con frecuencia se ha hablado acerca del embrujo de Mahoma: “el judío Lucaide embrujó a Mahoma, haciendo nueve nudos en una cuerda que luego habría guardado en un pozo. El profeta Mahoma cayó enfermo pero fue salvado por el ángel Gabriel que le reveló donde estaba guardada la cuerda de los nueve nudos”. “El judío había hecho once nudos en un hilo que suspendió en un pozo; el ángel Gabriel reveló entonces a Mahoma el secreto del embrujamiento y los dos suras (CXIII, XCIV). A cada lectura de estos suras se deshacía un nudo, y Mahoma sanó”, según El Corán, en la traducción de Joaquín García-Bravo, 1982, México, Editorial Época. En el Corán, capítulo 113: El Alba, SÛRAT AL-FÁLAQ, se dice: “El ser humano es muy impresionable, y la sugestión hace mella en él. Las supersticiones y la magia son medios que se han utilizado para dominar el ánimo de las personas. El Corán ordena a los musulmanes buscar refugio en Allah wa min shárri n-naffâzâti fî l-‘úqad, contra el mal de las que soplan en los nudos. Las que soplan (naffâzât, plural de naffâza, sopladora) en los nudos (‘úqad, plural de ‘uqda, nudo) son las brujas.” Hacer un nudo expresa en árabe la idea de tomar una decisión. Las brujas hacían nudos y soplaban en ellos, deshaciéndolos, mientras pensaban en alguien, y con ello pretendían quebrar la fuerza del individuo que tenían en mente y debilitarlo o someterlo a su voluntad. La efectividad de estos hechizos sólo Allah la sabe, y en cualquier caso es Él el que en todo momento protagoniza los acontecimientos. Volverse hacia Él es desear que nada de esto afecte de un modo u otro el ánimo del que recuerda a su Señor y se confía a Él. Siempre se trata de lo mismo. Lo que atemoriza al ser humano es lo que desconoce, lo que no puede controlar. El supuesto poder de su enemigo, sea éste real o ficticio, le produce dudas que debe vencer. Retrotraerse es algo que el Islam censura constantemente y ofrece al musulmán fórmulas que le permitan sobreponerse. Claro está que la magia, que la brujería, que el chamanismo, que el ocultismo, que la cosmogonía, que el hermetismo, que el oscurantismo, que el esoterismo, que la curandería, que la santería, que el ñañiguismo, que la palería o palo o palo mayombe o palo monte o brillumba o kimbisa, etc., tienen en nuestra América profundas raíces e historias antiquísimas, así como también sincretismos múltiples marcados. Claro está que la magia, que los códigos mágicos o fantásticos o fantasiosos o quiméricos o maravillosos o cosmogónicos, a nivel internacional y en este caso concreto en América, siempre han estado ligados a la ciencia, al conocimiento, al mundo del saber, a la historia de la Humanidad, a la historia de los grupos humanos, a la historia o más bien las historias de “las creaciones de los diferentes mundos americanos o génesis americanas”, según las culturas nativas, según las culturas venidas de otros continentes y según las culturas, finalmente, mestizadas aquí en América: […] La palabra [magia] deriva del antiguo término “mago”, que significa sabio [La magia] ha existido desde siempre en la mente humana, como una alternativa […] no exige pruebas, sino eficacia […] Se proyecta a la sociedad a través de mitos, ritos, cultos y supersticiones; pero en contraste con la religión, no origina santorales ni martirologios…. Tomada la gran Tenochtitlan (1521), durante los tres siglos siguientes se hizo “la mezcla de las mezclas”. Sobre las bases esotéricas prehispánicas se sobrepuso la magia española, mezcla a su vez de las celtas, ibera y romana, de la brujería medieval, del oscurantismo oriental llevado por los árabes durante la larga ocupación de la Península, del esoterismo judío –especialmente la Cábala– y de los sistemas de adivinación y astrología desarrollados en algunas cortes, como la de Alfonso el Sabio; todo esto atemperado por la Iglesia católica, por medio de la Inquisición. Después se añadió la magia africana introducida por los esclavos negros y, por último, la del siglo XVIII, que aportó nuevos métodos en la alquimia, la medicina, la física y la astrología, una interpretación distinta de la demonología y de la Cábala, y la organización de sociedades secretas político-esotéricas. Del Cercano y Lejano Oriente procedieron las prácticas adivinatorias más comunes, como la interpretación del vuelo de las aves y de las entrañas de los animales, la hepatoscopía, los oráculos, el gnosticismo, la rabdomancia, la numerología, la interpretación de los sueños y de los fenómenos de la naturaleza (granizos, rayos, centellas, cometas), los pases para el control de las influencias ajenas, el poder del verbo (la palabra), la invocación, el concepto de la otra vida y el principio de las sociedades secretas. Esto se unió a las costumbres de las ordalías, al culto de los espíritus y del cráneo, a los sacrificios de ahorcamiento para propiciar la tierra, a los amuletos y talismanes, y a la preparación de los elíxires, todo lo cual practicaban los bárbaros […] Estas prácticas fueron fácilmente asimiladas por los indígenas [mexicanos] conquistados […] A principios del siglo XVII, cuando empezaban a llegar los esclavos negros [a México] procedentes de las costas del golfo de Guinea, se advirtió, por acusaciones del Santo Oficio, la presencia de nuevas formas de brujería […] Los negros se consideraban rodeados por los espíritus de sus antepasados, quienes hacían bien o mal según se comportaban los hombres, propiciándolos u olvidándolos. La forma más común de propiciarlos era permitirles la posesión [o monta]. Ésta se manifiesta con convulsiones y estados de epilepsia, individual o colectiva, lograda a base de danzas frenéticas y semioscuridad. El punto culminante de la ceremonia (vodú o vudú) es el éxtasis del mago o de la persona que desea curarse […] En el siglo XVII los inmigrantes negros se vieron obligados a cambiar sus dioses por santos católicos: así, Shangó se convirtió en Santa Bárbara, o en San Cosme, o en San Patricio, según la intención de belicosidad, medicina o defensa que tuviera. Sus altares se impregnaron de papel indígena mexicano; sus ofrendas fueron el aguardiente, el pan o las flores, y entre las representaciones de animales (a veces los animales mismos) abundaban el cocodrilo y la serpiente. Para los sacrificios, que siempre formaron parte de las ceremonias, usaron desde un principio el gallo negro y el chivo [también la gallina, el pollo y la paloma]. La idea del muerto que trabaja (zombie) no prosperó en México, pero sí en el sur de América y las Antillas. Los oscurantismos indígena, español y africano, mezclados en el siglo XVII, constituyeron complejos mosaicos en el XVIII. Se guardaron, sin embargo, las distancias de clase y casta: los peninsulares y criollos se manifestaban reacios a la magia y aparecían como verdaderos cristianos, aunque en la intimidad de sus hogares manejaban laboratorios alquimistas, o sus altares estuvieran penetrados de significados mágicos (palmas [o yarey], agua y pan bendito, y flores de cempasúchitl para el culto a los muertos [y magueyes o tunas atravesadas por cuchillos o lanzas para el mal de ojo]). Los mestizos –las incipientes clases medias– practicaban formas de brujería sincretizada. Y los indios y negros conservaban sus religiones antiguas, consideradas diabólicas por los misioneros españoles. Estas diferencias se acentuaban en la aplicación de la medicina (advertencia de Aguirre Beltrán): los peninsulares conservaban sus tradiciones, que impusieron a los criollos; los mestizos y los indios usaban la medicina prehispánica, y los negros guardaban la suya, cien por ciento mágica. Los médicos españoles aportaron las técnicas de sangría, lavados intestinales y elíxires de plantas europeas; los indígenas, las propiciaciones, sahumerios, brebajes, ungüentos, ofrendas, conjuros, cortes de pelo, cataplasmas y magia homeopática; y los negros el llamado del alma, la búsqueda del espíritu que está enfermando, y el uso de restos humanos y de tierra de camposanto. Siglo XIX. Un criterio hermético, que forma parte de la mentalidad mágica, presidió la formación de las sociedades secretas, basadas en ideas esotéricas de la antigüedad, sobre todo del helenismo y en relación con el culto a Hermes […] En el siglo XVIII proliferaron las agrupaciones herméticas, entre ellas los rosacruces y los masones o francmasones. Su principal acción consistió en enfrentarse a la Iglesia católica y a los poderes hereditarios. Se formaron con las nuevas clases burguesas y con aristócratas de segunda línea. Sus raíces mágicas se nutrieron en la alquimia, la gnosis, la numerología, la geometría, la Cábala y otros métodos de adivinación. En la segunda mitad del siglo XIX se desarrollaron el hipnotismo, la telepatía, nuevas formas de adivinación, amuletos y talismanes, y sobre todo el espiritismo […] La clase media adoptó nuevas formas de adivinación: las cartas españolas; la lectura de los restos del café en las tazas; la quiromancia a la llegada de los gitanos españoles y de la Europa Oriental; la astrología y la formación de horóscopos, aunque en pequeña escala; las bolas de cristal, usadas por los profesionales; la grafología y la rabdomancia, o búsqueda de agua con una vara. Los sueños, los presentimientos, los muertos aparecidos y las voces siguieron siendo cuadros muy frecuentes. Por ello se acudía también a la magia costumbrista: limpias con hierbas [despojos] o con huevos, o forzar el amor y el odio con brebajes y objetos portables. La Iglesia disimulaba el carácter de los escapularios de tela como amuletos, lo mismo que las medallas con efigies de santos, y el agua bendita continuó con sus efectos apotropaicos y el pan y las palmas [o yareyes] siguieron como talismanes. Las masas populares, a su vez, conservaron sus formas de pensamiento sobrenatural. Siglo XX. Coincidiendo con una época de inseguridad, a los primeros 30 años corresponden los charlatanes, videntes, médicos mágicos, adivinos e iluminados […] Hacia 1920 apareció en México el espiritualismo, que no concibe a las deidades ni a los santos en el cielo, sino alrededor de los hombres […] Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, las clases altas han adoptado de preferencia formas de magia oriental: el éxtasis, las filosofías yogas, los horóscopos hechos por astrólogos, la adivinación por el Tarot y el I Ching, la portación de fetiches y amuletos exóticos, y la consulta a grandes adivinos preparados en el esoterismo de la India y de Egipto. Muchos de estos practicantes han cambiado el cristianismo por el hinduismo y el budismo. Las drogas alucinantes no les son tampoco desconocidas. En virtud de las oportunidades de viajar, han abandonado casi definitivamente la tradicional magia popular mexicana y han buscado más amplias respuestas en el ocultismo extranjero. La clase media también ha incorporado a su mentalidad mágica nuevas técnicas: amuletos con signos del zodiaco, plantas para la buena suerte, cruces de Caravaca, el espiritismo, el espiritualismo, la lectura del iris del ojo, la tabla güija y los caracoles de la santería. La prensa, la radio y la televisión [así como Internet] le proporcionan a diario los horóscopos. El pueblo en general ha aumentado, asimismo, sus formas de protección mágica: los mercados expenden toda clase de remedios herbolarios, hasta dar la apariencia de producción industrial, por las preparaciones y el empaque […] La superstición colonial sobrevive […] Entre los grupos indígenas actuales son notables las supervivencias prehispánicas…. […] Pobreza imaginativa, decía Unamuno, es aprenderse códigos de memoria [como hacen muchos religiosos con sus textos, con sus discursos, y no esa imaginación inconmensurable del mundo mágico-fantástico-maravilloso; pobreza imaginativa es la educación que se les da, en pleno siglo XXI y de “globalización competitiva” a la inmensa mayoría de los pueblos de América y del mundo, marcada por ese estúpido, arcaico, frustrante e inservible memorismo] […] Para empezar, la sensación de lo maravilloso presupone una fe. Los que no creen en santos no pueden curarse con milagros de santos, ni los que no son Quijotes pueden meterse, en cuerpo, alma y bienes, en el mundo de Amadís de Gaula o Tirante el Blanco. Prodigiosamente fidedignas resultan ciertas frases de Rutilio en Los trabajos de Persiles y Segismunda, acerca de hombres transformados en lobos, porque en tiempo de Cervantes se creía en gentes aquejadas de manía lupina. Asimismo el viaje del personaje, desde Toscana a Noruega, sobre el manto de la bruja. Marco Polo admitía que ciertas aves volaran llevando elefantes entre las garras, y Lutero vio de frente al demonio a cuya cabeza arrojó un tintero. Víctor Hugo, tan explotado por los tenedores de libros de lo maravilloso, creía en aparecidos, porque estaba seguro de haber hablado, en Guernesey, con el fantasma de Leopoldina. A Van Gogh bastaba con tener fe en el Girasol, para fijar su revelación en una tela. De ahí que lo maravilloso invocado en el descreimiento –como hicieron los surrealistas durante tantos años– nunca fue sino una artimaña literaria, tan aburrida, al prolongarse, como cierta literatura onírica «arreglada», ciertos elogios de la locura, de los que estamos muy de vuelta. No por ello va a darse la razón, desde luego, a determinados partidarios de un regreso a lo real –término que cobra, entonces, un significado gregariamente político–, que no hacen sino sustituir los trucos del prestidigitador por los lugares comunes del literato «enrolado» o el escatológico regodeo de ciertos existencialistas […] Esto se me hizo particularmente evidente durante mi permanencia en Haití, al hallarme en contacto cotidiano con algo que podríamos llamar lo real maravilloso. Pisaba yo una tierra donde millares de hombres ansiosos de libertad creyeron en los poderes licantrópicos de Mackandal, a punto de que esa fe colectiva produjera un milagro el día de su ejecución. Conocía ya la historia prodigiosa de Boukman, el iniciado jamaiquino. Había estado en la ciudadela La Ferrière, obra sin antecedentes arquitectónicos, únicamente anunciada por las Prisiones Imaginarias del Piranesi. Había respirado la atmósfera creada por Henri Christophe, monarca de increíbles empeños, mucho más sorprendente que todos los reyes crueles inventados por sus surrealistas, muy afectos a tiranías imaginarias, aunque no padecidas. A cada paso hallaba lo real maravilloso. Pero pensaba, además, que esa presencia y vigencia de lo real maravilloso no era privilegio único de Haití, sino patrimonio de la América entera, donde todavía no se terminado de establecer, por ejemplo, un recuento de cosmogonías. Lo real maravilloso se encuentra a cada paso en las vidas de hombres que inscribieron fechas en la historia del Continente y dejaron apellidos aún llevados: desde los buscadores de la Fuente de la Eterna Juventud, la área ciudad de Manoa, hasta ciertos rebeldes de la primera hora o ciertos héroes modernos de nuestras guerras de independencia de tan mitológica traza como la coronela Juana de Azurduy. Siempre me ha parecido significativo el hecho de que, en 1780, unos cuerdos españoles, salidos de Angostura, se lanzaran todavía a la busca de El Dorado, y que, en días de la Revolución Francesa –¡vivan la Razón y el Ser Supremo!–, el compostelano Francisco Menéndez anduviera por tierras de Patagonia buscando la Ciudad Encantada de los Césares. Enfocando otro aspecto de la cuestión, veríamos que, así como en Europa occidental el folklore danzario, por ejemplo, ha perdido todo carácter mágico o invocatorio, rara es la danza colectiva, en América, que no encierre un hondo sentido ritual, creándose en torno a él todo un proceso iniciado: tal los bailes de la santería cubana, o la prodigiosa versión negroide de la fiesta de Corpus, que aún puede verse en el pueblo de San Francisco de Yare, en Venezuela. Hay un momento, en el sexto canto de Maldoror, en que el héroe, perseguido por toda la policía del mundo, escapa a «un ejército de agentes y espías» adoptando el aspecto de animales diversos y haciendo uso de su don de transportarse instantáneamente a Pekín, Madrid o San Petersburgo. Esto es «literatura maravillosa» en pleno. Pero en América, donde no se ha escrito nada semejante, existió un Mackandal dotado de los mismos poderes de la fe de sus contemporáneos, y que alentó, con esa magia, una de las sublevaciones más dramáticas y extrañas de la Historia. Maldoror –lo confiesa el mismo Ducasse– no pasaba de ser un «poético Rocambole». De él sólo quedó una escuela literaria de vida efímera. De Mackandal el americano, en cambio, ha quedado toda una mitología, acompañada de himnos mágicos, conservados por todo un pueblo, que aún se cantan en las ceremonias del Vaudou. (Hay, por otra parte, una rara casualidad en el hecho de que Isidoro Ducasse, hombre que tuvo un excepcional instinto de lo fantástico-poético, hubiera nacido en América y se jactara tan enfáticamente, al final de uno de sus cantos, de ser «Le Montevidéen».) Y es que, por la virginidad del paisaje, por la formación, por la ontología, por la presencia fáustica del indio y el negro, por la Revolución que constituyó su reciente descubrimiento, por los fecundos mestizajes que propició, América está muy lejos de haber agotado su caudal de mitologías (Carpentier, 1949). Del inmenso y críptico mundo de las religiones, del ocultismo, no se sabe mucho, si tomamos en cuenta que los lenguajes religiosos son “verbales” y “no verbales”, y que ambos lenguajes están marcados por el tiempo, por la “historia selectiva”: […] la historia la escriben siempre los vencedores. Cuando se produce un choque entre dos culturas, el perdedor es erradicado y el vencedor escribe [o pinta o dibuja] los libros de historia, libros que cantan las glorias de sus causas y denigran al enemigo conquistado. Como dijo Napoleón en cierta ocasión, «¿Qué es la historia sino una fábula consensuada?» […] Dada su naturaleza misma, la historia es siempre un relato unilateral de los hechos […] al final, escoger con qué lado de la historia nos quedamos se convierte en una cuestión de fe y de exploración personal, pero al menos la información ha sobrevivido (Brown, 2003: 317-318); y también están marcados por la “geografía”. En este sentido señalamos que lo verbal ha recibido amplia atención –pero por supuesto no la necesaria, no la adecuada– por parte de los investigadores de las diferentes disciplinas que se relacionan con las religiones, mientras que lo no verbal –signos, símbolos y en general variantes corporales del ámbito religioso, liturgia, protocolos, etiquetas–, en especial lo relacionado con los actos litúrgicos según los contextos en los que se producen, todavía sigue siendo, en la mayoría de los casos, tema de controversia, de investigación, de reflexión y hasta de tabú y secrecía (Gutiérrez y Arocena, 2007; Dumas, 2003; Escalera, 2005; Vera, 2007). En cualquier tipo de discurso es importante investigar no solamente “lo verbal” o “lo no verbal”, por separado, sino investigar ambas esferas en su correlación y, de ser posible, en los actos prácticos y verdaderos. ¿Por qué? Muy sencillo: porque, entre otras cosas, sabemos que hay grupos y personas en particular que pueden discursar durante horas, que pueden dar discursos verbo-corporales “bonitos” (?), pero atendiendo a las formas y no a los contenidos, es decir, hablar y gesticular mucho, pero no decir nada o muy poco, no decir nada “que realmente valga la pena y que no sea puro cantinfleo o floreo”. Y esto es un gran problema en los discursos, en cualquier discurso en el mundo civilizado: […] El mexicano no sólo no se abre; tampoco se derrama. A veces las formas nos ahogan […] En cierto sentido la historia de México, como la de cada mexicano, consiste en una lucha entre las formas y las fórmulas en que se pretende encerrar a nuestro ser y las explosiones con que nuestra espontaneidad se venga. Pocas veces la forma ha sido una creación original, un equilibrio alcanzado no a expensas sino gracias a la expresión de nuestros instintos y quereres: Nuestra formas jurídicas y morales, por el contrario, mutilan con frecuencia a nuestro ser, nos impiden expresarnos y niegan satisfacción a nuestros apetitos vitales. La preferencia por la forma, inclusive vacía de contenido, se manifiesta a lo largo de la historia de nuestro arte, desde la época precortesiana hasta nuestros días (Paz, 2000: 36-37). Sabemos que para los pueblos, grupos e individuos creyentes, los dioses, el dios, un dios, la diosa, una diosa…, están siempre en todos los lugares, en dondequiera, en cada objeto e inclusive en cada animal o planta, de día y de noche, cada año, desde el nacimiento hasta la muerte del individuo e inclusive en el “más allá” o en los diferentes “más allá”. ¡Eso es tener fe!: los dioses que nos protegen siempre están a nuestro lado, o por lo menos eso creemos y esperamos, eso nos han dicho. Lo que sucede es que mientras nuestros buenos dioses y nuestras buenas diosas de devoción están en todos los lugares siempre, a nuestro lado, protegiéndonos, no pasa así con los buenos gobiernos, con los buenos hospitales, con los buenos médicos, con las buenas técnicas médicas y las buenas medicinas, con los buenos aparatos políticos, con los buenos ejércitos, con las buenas policías, con las buenas fronteras, con los buenos colegios o escuelas, con los buenos maestros, con los buenos programas y sistemas de alimentación, con las buenas regiones geográficas –en donde hay agua y buenos terrenos para sembradío y ganadería, y en donde no hay volcanes, ni terremotos, ni huracanes, ni inundaciones, ni maremotos…– y hasta con los “buenos delincuentes y ladrones” –considerando al delincuente o ladrón que roba ¡y hasta ahí!, y al delincuente o ladrón que roba, pero además tortura, mutila, viola, mata…–. Es decir, que no es lo mismo “creer”, “tener fe” y “pedir” a un dios o a una diosa o a los dioses en un país y una cultura que protege y respeta los más elementales derechos humanos, que “creer”, “tener fe” y “pedir” en un país y en una cultura en donde cada día ruegas por el privilegio de vivir un día más y no ser asaltado y matado por pandillas de delincuentes ubicados en todos y cada uno de los niveles y estratos sociales y político-gubernamentales, en donde pides para que tú o tu familia o tus seres queridos y amigos regresen “vivos” ese día al hogar. No en todos los lugares, claro está, se pide lo mismo. No pide lo mismo, por supuesto, un ciudadano suizo o noruego o neozelandés que un ciudadano haitiano o angolano o irakí o mexicano o colombiano… No pide lo mismo, por supuesto, un ciudadano parisino que un “ciudadano” (?) del pueblo de Metlatónoc, en Guerrero, México. Porque aquí unos piden “muchas y variadas cosas, incluyendo la salud…”, y otros piden exclusivamente “vivir”. ¡Esa es nuestra triste realidad! Los conflictos y desastres internacionales de todo tipo, pero principalmente políticos, bélicos, de coexistencia pacífica, equidad entre grupos y géneros, respeto a los derechos de las minorías raciales, principalmente de los indígenas y de los negros, de las mujeres y de los niños, etc., todo lo cual no es nada nuevo, sino que tiene sus causas históricas bien conocidas motivadas por problemas raciales, territoriales, ecosistémicos, sociológicos y religiosos, que se siguen produciendo en nuestros días, en este siglo siglo XXI, al nivel de los cinco continentes: África, América, Antártida, Eurasia y Oceanía, reafirman una triste verdad: ninguna religión del mundo tiene en la actualidad a un verdadero líder capaz de intervenir de manera “positiva”, “decisiva” y “radical” en la paz y el bienestar mundial, sino todo lo contrario, por lo menos a partir de la información que arrojan las reuniones y conferencias internacionales sobre religión: tal y como están las cosas en este sentido, y ya desde hace siglos, urge que pasemos de los “diálogos” a las “prácticas”: ¿qué es lo que se necesita para que esto pase?, ¿qué desaparezca la Humanidad? […] En agosto de 2006 se ha celebrado la Octava Conferencia Mundial sobre la Religión y la Paz, en Japón, con la presencia de más de 2200 participantes y unas 800 “autoridades religiosas” (?). ¿¡Resultados concretos!? Claro, en las “actas escritas”…, como siempre y “¡para variar!”. ¿Cómo explicar que “nadie” previó e impidió los acontecimientos bélicos, bochornosos y fratricidas que se están produciendo justamente en estos días de julio-agosto entre, por ejemplo, Israel y Líbano…? ¡Ya la Humanidad civilizada está harta de “líderes inservibles”! Hace falta un nuevo tipo de líder… ¿Usted sabe cuál? ¿Es que acaso, por lo menos en Occidente, no podemos tener verdaderos líderes religiosos que “estén libres de pecados”, libres de “alguna mancha”? ¿Qué debe caracterizar a un verdadero líder religioso? Independientemente de lo que cada cual piense al respecto, se supone que, por lo menos y de partida, un verdadero líder religioso debe estar libre de ciertas “dudas”, libre de ciertas culpabilidades…; el verdadero líder religioso en lo absoluto debe apoyar o encubrir de ninguna manera los actos ilícitos, extremistas, desvergonzados e inmorales, en especial cuando estos actos son cometidos por reconocidos y comprobados delincuentes, abusadores sexuales y pederastas ( http://openlibrary.org/b/OL23531218M/Hacia-una-historiograf%C3%ADa-vergonzosa-de-las-grandes-%22fichas%22-de-la-podredumbre-social-y-moral-en-M%C3%A9xico:-Marcial-Maciel,-los-Legionarios-de-Cristo-y-sus-%22gatos%22,-c%C3%B3mplices,-%22fieles-devotos%22-y-encubridores. ) […]

 

 

¿Y DE QUÉ NO SON CAPACES LOS FANÁTICOS…? 

 

¿ANTIGUO TESTAMENTO O NUEVO TESTAMENTO?
¿CUÁL TESTAMENTO ES EL BUENO, CUÁL VERSIÓN ES LA BUENA, A CUAL LE CREEMOS? 

 

ALGUNAS DE LAS BIBLIAS O TEXTOS SAGRADOS O ESCRITURAS SAGRADAS
DE LA AMÉRICA INDÍGENA O PREHISPÁNICA 

 

CONFERENCIA
¿POR QUÉ CON TANTOS DIOSES GRIEGOS Y ROMANOS,
EUROPA ADOPTA COMO DIOS A UN ASIÁTICO, JUDÍO, A CRISTO O JESÚS? 

 

¿Y, POR FIN, CUÁL ES LA VERDADERA IMAGEN DE DIOS, CRISTO O JESÚS?
¿JESÚS FUE BLANCO, RUBIO O PRIETO, MORENO? 

 

LIDERAZGO: http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/cuidado-no-nos-confundamos-que-una-cosa/19j6x763f3uf8/184# , http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/los-or%C3%ADgenes-de-la-calidad/19j6x763f3uf8/180# , http://knol.google.com/k/calidad-calidad-de-vida-y-corrupci%C3%B3n-parte-i# […] Tenemos que diferenciar entre “jefe” y “líder”, de la misma manera que tenemos que diferenciar entre “mandador” y “dirigente”. El jefe “manda”, pero el líder “motiva”. En donde hay “jefes” se tiende a una estructura jerárquica de tipo militar: “yo mando, y tú cumples”. En donde hay “líderes” se tiende a una estructura tipo orquesta, armónica, con una “filosofía de vuelo de ganso”, en equipo: “yo doy el ejemplo, motivo, propongo, pero tú también” y “tú me sigues, pero yo también te puedo seguir, te oigo y reflexiono” (Borghino, 2007). Respecto de la diferenciación que hago en torno a “mandador” y “dirigente”, expongo aquí lo que aparece en mi libro El lenguaje corporal humano…, http://openlibrary.org/b/OL21783353M/El-lenguaje-corporal-humano.-Un-enfoque-imagol%C3%B3gico-en-base-a-criterios-verbales-y-no-verbales : ¿¡Credibilidad en la política de América!? ¡Pero ni de chiste! ¿¡Creer en “los que mandan” en América!? ¡Pero ni de chiste! (Imaz, 1964). ¿¡Creer en “eso” que llaman “democracia” (?) en América!? ¡Pero ni de chiste! (Meyer, 2007). Hace mucho tiempo ya que la mentira es componente idiosincrático de la historia político-gubernamental-administrativa en toda América, empezando por Estados Unidos –de la misma manera que, a su vez, la mentira es un rasgo bastante común, por el motivo que sea, de los latinoamericanos–. Aquí no me refiero exclusivamente a la mentira que se dice con las palabras, sino también a la mentira que se dice con los gestos, con gestos que desmienten lo que se dice con palabras (James, 2002: 72-73). Con frecuencia podemos detectar a través del rostro, de los gestos, de las muecas, las mentiras que se están pensando, que todavía no se han dicho, que se van a decir. Sucede a veces que los gestos que desmienten al discurso verbal son constantes, tanto en personas en particular como en grupos humanos en general, lo que quiere decir, entre otras cosas que tanto la persona como el grupo están afectadas por la inseguridad, por el temor, por la dismorfobia, por la baja autoestima y por otras patología y síndromes. Queda claro que no es normal que en un mundo civilizado, que en un mundo globalizado, una persona, grupo o pueblo constantemente esté reflejando una tal disociación entre discurso verbal y discurso corporal: palabras por un lado y gestos por otro lado; las palabras dicen una cosa y los gestos dicen otra… Entre palabras y gestos tiene que haber, en situaciones discursivas normales, una armonía discursiva, una congruencia. Si no es así, entonces algo anda mal […] Insisto en que hay que diferenciar, en todos los ámbitos –la vida pública, la vida laboral o profesional y la vida íntima o familiar–, entre “los que mandan” y “los que dirigen”. En el mundo moderno, globalizado y civilizado “dirigir” implica conceptos desconocidos en la “historia occidental” de América. “Dirigir” implicaría muchas nociones e ideas afines que los pueblos atrasados, tercermundistas, analfabetos y analfabetos funcionales, reprimidos, inhibidos, tabuizados, dismorfóbicos, hipócritas, socioconfesionalmente fanáticos y altamente tóxicos desconocen. En América se ha mandado y se manda. Desgraciadamente, hasta el concepto de “mandar” en un supuesto mundo civilizado y globalizado está “chueco” –alterado, torcido, al revés, virado…–. Lo más triste de todo esto es que este matrimonio disfuncional, morboso, enfermizo, entre “mandadores” –mas no mandatarios, claro está– y “mandados” funciona como una maquinaria casi perfecta, más tarde o más temprano. De repente aparece un destello de luz que podría indicar un posible cambio; pero enseguida, y no tarde, los mismos “mandados” y por supuesto los “mandadores” se encargan de apagarlo. ¡Ésa, y no otra, ha sido y sigue siendo la verdadera realidad de América! ¿Qué usted ve esto de manera diferente? Bueno, en tal caso, o se cambia usted los ojos, o, tal vez, me los tenga que cambiar yo… ¿O el cerebro? ¿Pero es que acaso no es evidente la abismal diferencia entre la conducta verbo-corporal de los “mandadores” y de los “mandados”, por un lado, y la conducta verbo-corporal de los “dirigentes” y de los “dirigidos”, por otro lado? En muchas instituciones y empresas el estímulo directo pertinente que llega al colectivo de trabajadores para que mantengan su conducta positiva o modifiquen su conducta negativa no proviene del alto funcionario, del director, por muchas causas. Este estímulo puede venir de cualquier subalterno a través del llamado liderazgo lateral (Fisher y Sharp, 1999). Ya a finales de los años 40 el sicólogo Kurt Lewin había creado una clasificación de los estilos de liderazgo que inclusive hoy se emplea ampliamente en los textos de dirección de empresas. De manera general se pueden distinguir ocho tipos de líder: 1. Líder autocrático o autoritario: es aquél consciente de la necesidad de mantener las distancias entre él y sus seguidores para que se reconozca su autoridad. Espera que sus órdenes sean obedecidas. No ve la necesidad de consultar sino que considera como parte de su liderazgo tomar decisiones y asegurarse de que se realizan. Supervisará de cerca a sus seguidores para asegurarse de que cumplen las órdenes y considerará su deber censurar a quienes no las cumplan de forma efectiva. Un líder de tal tipo suele estar orientado hacia la tarea a realizar; más preocupado de que el trabajo se realice que de los sentimientos de los componentes del grupo. Este tipo de liderazgo puede producir seguidores que no trabajan a menos que estén supervisados férreamente, que no quieren o tienen miedo de presentar ideas, que llegan a estar resentidos por la falta de consulta, o que esperan instrucciones pasivamente en lugar de actuar por propia iniciativa. Cuando el líder está ausente el grupo es incapaz de funcionar efectivamente. 2. Líder democrático o corporativo: intentará crear el sentimiento de relación entre él y sus seguidores. Querrá que los seguidores participen en la toma de decisiones y discutirá los planes y buscará el acuerdo sobre ellos antes de que se hagan efectivos. Estos líderes están orientados a la moral, pues se preocupan de crear un buen espíritu de equipo, cooperación, solidaridad y cohesión dentro de su grupo y consideran que las tareas realizadas en tales condiciones se hacen de forma más efectiva y entusiasta. Con jefes de este tipo los trabajos pueden realizarse más despacio, pues se pasa tiempo en consultas y discusiones. Si el líder está ausente, el grupo es capaz de funcionar efectivamente y está preparado para hacer el trabajo bien sin necesidad de una supervisión constante y cercana. El grupo puede también encontrar placer en el trabajo, porque se siente personalmente implicado. 3. Líder burocrático: es el que obtiene su autoridad de “seguir las normas”. Los grupos que han de operar bajo esta forma de liderazgo se encontrarán cercados por restricciones y tendrán que prestar considerable atención a hacer las cosas de la forma “correcta”, más que de una forma nueva o de la forma más productiva. 4. Líder laissez-faire (política de no interferir o intervenir). No es tanto una forma de liderazgo como la ausencia de él. Un líder laissez-faire simplemente deja que las cosas sucedan; ni reúne al grupo para consultar ni impone su autoridad. Si el grupo sigue adelante y realiza las cosas, ¡estupendo! Si no es así, este tipo de líder es incapaz de impulsar a la acción y el grupo sentirá que no tiene jefe. Cuando esto ocurre, otros individuos dentro del grupo pueden asumir el papel de líder, y habrá tensiones generalizadas y luchas de poder dentro del grupo como consecuencia de la falta de liderazgo. También se ha llegado a hablar del 5. Líder oculto: aquél que no parece ejercer de líder o imponer sus puntos de vista, pero que es capaz de manipular al grupo para que haga lo que él quiere. 6. Líder personal: aquél que se apoya en la popularidad y simpatía de su personalidad para persuadir a los otros para que le sigan. 7. Líder de apoyo: aquél que está tan atento a las necesidades del personal de su grupo que éstos sienten que sería poco amable hacer otra cosa que no sea apoyarle a su vez. 8. Líder desvalido: aquél que apela al instinto protector del grupo y consigue las cosas porque el grupo no quiere verle metido en problemas. Al respecto pueden consultarse: K. Lewin (1948). Resolving social conflicts. EE. UU., Harper & Row; (1988). La teoría del campo en la ciencia social. Barcelona, PAIDÓS; C. Handy (1978). The gods of management. EE. UU., Souvenir Press; J. W. Pfeiffer y L. D. Goodstein (1984). The 1984 annual: developing human resources. EE. UU., University Associates Inc.
 
LUDOPATÍA. La ludopatía es una adicción, es un trastorno, es una enfermedad, es una patología, es un “juego psicopático y sociopático”. Es la necesidad de jugar, que no se controla, y en donde no se toman en cuenta las consecuencias sociales, familiares, maritales, afectivas, relacionales, laborales, etc., del acto incontrolable. Aunque la adicción incontrolable al juego ya se registra en el año 2000 a.C., en nuestros días la ludopatía tiene mayor vigencia debido a la creciente presencia de lugares destinados prácticamente de manera exclusiva al juego, a los juegos, y a los juegos en red o juegos electrónicos o juegos digitales o videojuegos, etc., que afectan tanto a chicos como a adultos. Las afectaciones ludopáticas, que obviamente presentan los conocidos trastornos disociales de la personalidad, están relacionadas con otras enfermedades o déficits. Todo parece indicar que una buena cantidad de ludópatas han carecido y carecen de la cobertura afectiva adecuada, algo trascendental para la “vida normal” (?) del ser humano socializado y civilizado. La ludopatía es un trastorno o enfermedad creciente, en especial considerando el auge de los videos juegos, y sus tan variados géneros, en el mundo entero y el ascenso de los videojuegos a la categoría de “competencias” y “olimpiadas” internacionales. Los videojuegos, que se registran ya a partir de 1947, serán, al parecer, deporte de exhibición en las olimpiadas de China 2008.
 
MÁSCARAS SOCIALES O ENMASCARAMIENTO O DISFRACES: En todas las sociedades existen las máscaras sociales; en unas más y en otras menos. En la inmensa mayoría de los contextos en los que nos comunicamos en este mundo moderno y globalizado tenemos que disfrazarnos –ponernos disfraces–, que enmascararnos –ponernos máscaras– (Fast, 1999; Goffman, 1981), que enfacharnos –ponernos fachas–, que encaretarnos –ponernos caretas– con “aquello que nos falta” –o quitarnos “aquello que nos sobra”– para ser potencialmente atractivos y aceptables para un grupo u otro, para una cultura u otra, para una raza u otra, para una persona u otra, para una empresa u otra, como también hacen otros animales… A veces también tenemos que ponernos disfraces, máscaras y caretas para que no reconozcan nuestra verdadera personalidad, para que no nos conozcan, para pasar inadvertidos o para dar una idea diferente de lo que en realidad somos y de lo que en realidad queremos o a lo que en realidad aspiramos, para evitar que se muestren nuestras verdaderas intenciones. Y de los que estamos plenamente seguros es de que, como dijo Mark Twain, “Todo hombre tiene una cara oscura que a nadie enseña”, hasta que se la descubren… Nos disfrazamos o encaretamos con trajes, con maquillajes, con apariencias físicas, con protocolos, con etiquetas o marcas, con gestos, con muecas, con ciertas reglas de demostración y con nombres y apellidos. Así, por ejemplo, cuando nuestro nombre o nuestro apellido no nos gustan, no nos convienen o no nos sirven para determinados fines, los cambiamos por otros, por seudónimos (Ruiz, 1985), algo que es muy común en el mundo artístico, en el mundo literario, en el mundo radiofónico, en el mundo cinematográfico, en el mundo televisivo. Recordemos, a modo de ejemplo, que en América Latina, de la misma manera que en muchos otros lugares del mundo, los miembros de la pareja deben “caer bien” a las respectivas familias. Los esposos no solamente se casan “entre ellos”, sino también con las respectivas familias. Lo que obviamente tiene sus ventajas, principalmente en situaciones de necesidad económica, problemas de salud y ayuda en la atención a los niños, en donde generalmente son los abuelos los que dan el paso al frente; pero también sus enormes desventajas: conflictos familiares, desacuerdos familiares. No por casualidad existe el dicho popular: ¡de la familia y el sol, mientras más lejos mejor! Los gobiernos, los estados, los ministerios, las asociaciones, las empresas, las instituciones, las religiones, las escuelas, las instituciones educativas…, también se enmascaran, con lenguajes verbales y con lenguajes no verbales, con signos y símbolos, es decir con lo que dicen, con lo que profesan, con lo que hacen, con lo que portan, con lo que muestran, con cosas tangibles y con cosas intangibles, buscando aparentar lo que no son, y evitar así rechazos, represiones, represalias, sanciones y hostigamientos (Ruano, 2001; Ruano y Rendón, 2006; Ruano y Rendón, 2007). ¿Qué hace, por ejemplo, una tienda, un mercado, un negocio, cuando maquila, cuando compra, cuando importa, mercancía de otros países, producidas por extranjeros, y le pone la marca de su país, de su línea, etc.? ¡Enmascararse! ¿Qué hace una persona cuando regala un producto de una tienda común, de un mercado común, de un tianguis, de un timbiriche, y lo envuelve o pone en una caja o bolsa de producto de marca? ¡Está enmascarando, está encaretando ese producto! ¡Cuidado con actos de este tipo! En ese mismo momento usted estará enmascarando la mercancía, estará enmascarando el producto; pero, sin duda alguna, usted se estará poniendo la marca inconfundible del naco, del cheo, del rústico, del mentiroso, del dismorfóbico. ¡Aguas! Decíamos que los humanos, en especial los humanos de las áreas modernas, civilizadas, llenas de protocolos y etiquetas, teníamos que disfrazarnos, que enmascararnos, constantemente, para lograr a través de las apariencias el equilibrio social y espiritual deseado, anhelado, y necesitado. ¡Y qué bueno que esto es así!; lo contrario sería un gran problema, porque los choques sociales, los enfrentamientos sociales, las rupturas sociales serían muchas y constantes: “Esta actitud de total desprecio de los elementos corrientes de enmascaramiento como los vestidos, el abandono del cuidado y la apariencia personal, [el uso de protocolos y etiquetas, a veces vetustos y un poco “estirados” o “abitongados”, anacrónicos] es a menudo una de las más evidentes señales de que se acerca una conducta psicótica” (Fast, 1999: 62). ¡Por eso unos tenemos que disfrazarnos de una cosa y otros de otra! Pero no olvidemos que una cosa es “el disfraz”, “la máscara”, “la careta”, y otra cosa es la realidad… ¡Cuidado, la máscara puede caer en cualquier momento y aparecer el verdadero rostro, la verdadera conducta! Casi siempre esa máscara desaparece cuando hay festejos o reuniones en las que se come y se bebe, en los festejos que duran bastante tiempo. Cuando las personas comen y beben todo aparece, ése es un momento importantísimo en el que afloran las verdaderas identidades, en todos los sentidos. Y siempre comemos y bebemos: en la vida pública, en el trabajo y en la familia o intimidad. El uso de las máscaras para ocultar el verdadero rostro data de cientos de miles de años: La ocultación del rostro con una máscara, generalmente con forma monstruosa, constituía un recurso mediante el cual las culturas primitivas ahuyentaban mágicamente a los enemigos y se apropiaban así de las fuerzas de los animales o personas a que hacían alusión. No debemos pensar que este significado es sólo simbólico. Aún hoy en día algunos pueblos del Índico (con desarrollos culturales semejantes a los del Paleolítico y que habitan territorios aislados de la influencia de las grandes civilizaciones de su entorno) basan su fuerza militar en este tipo de estratagemas. Pero con el desarrollo de las grandes sociedades, el sentido de las máscaras quedó ya relegado a aspectos meramente simbólicos. En Oriente, por ejemplo, se emplearon frecuentemente con fines funerarios, pretendiendo mantener el rostro del difunto tras la muerte para que en la reencarnación siguiese ese modelo. En la cultura grecorromana fueron un recurso constante en las presentaciones teatrales, ya fueran cómicas o dramáticas. Pese a ello, no debemos interpretarlas como algo frívolo o meramente decorativo, sino que con ellas se pretendió capturar realidades y sensibilidades metafísicas. El uso actual de las máscaras, sobre todo en los carnavales, viene a simbolizar una pérdida de la propia identidad para pasar a convertirse, durante unos momentos, en otra persona o ser, escapando así de la monotonía en un ambiente de fiesta y alegría, y participando también en la pervivencia de antiguos ritos de inversión de las relaciones sociales (Serrano y Pascual, 2003:207-208). En nuestros días, al nivel social, ya sea en el ámbito público o en el ámbito laboral o en el ámbito íntimo, el uso de las máscaras tiene ventajas; pero también desventajas. Con las máscaras –y concretamente con las máscaras que exigen los grupos sociales en particular, según los tiempos, las migraciones, las razas, los imagotipos, las modas, la vida pública, la vida laboral y la vida familiar, etc.– podemos dar la impresión deseada, podemos “dar el gatazo”, podemos pasar por ser “el otro”, “un otro cualquiera”, “un otro deseado y necesario”, a veces “un otro” imprescindible y vital, como sucede en situaciones de guerras, de persecuciones y de conflictos, cuestión de “apariencias”: CÉSAR. –Todo el mundo aquí vive de apariencias, de gestos. Yo he dicho que soy el otro César Rubio… ¿a quién perjudica eso? Mira a los que llevan águila de general sin haber peleado en una batalla; a los que se dicen amigos del pueblo y lo roban; a los demagogos que agitan a los obreros y los llaman camaradas sin haber trabajado en su vida con sus manos; a los profesores que no saben enseñar, a los estudiantes que no estudian. Mira a Navarro, el precandidato… yo sé que no es más que un bandido, y de eso sí tengo pruebas, y lo tienen por un héroe, un gran hombre nacional. Y ellos sí hacen daño y viven de su mentira. Yo soy mejor que muchos de ellos. ¿Por qué no…? CÉSAR. –[…] Pero ¿quién eres tú? ¿Quién es cada uno en México? Dondequiera encuentras impostores, impersonadores, simuladores; asesinos disfrazados de héroes, burgueses disfrazados de líderes; ladrones disfrazados de diputados, ministros disfrazados de sabios, caciques disfrazados de demócratas, charlatanes disfrazados de licenciados, demagogos disfrazados de hombres. ¿Quién les pide cuentas? Todos son unos gesticuladores hipócritas. NAVARRO. –Ninguno ha robado, como tú, personalidad de otro. CÉSAR. –¿No? Todos usan ideas que no son suyas; todos son como las botellas que se usan en el teatro: con etiqueta de coñac, y rellenas de limonada; otros son rábanos o guayabas: un color por fuera y otro por dentro. Es una cosa del país. Está en toda la historia, que tú no conoces […] MIGUEL. –¿No te das cuenta de que quiero la verdad para vivir; de que tengo hambre y sed de verdad, de que no puedo respirar ya en esta atmósfera de mentira? MIGUEL. – […] Si yo tuviera un hijo le daría la verdad como leche, como aire (Usigli, 2002). Pero también las máscaras tienen sus efectos social y sicológico contraproducentes; con la máscara se deja de ser “el yo”, “un yo”, para ser “el otro”, “un otro”. ¿Acaso un individuo y una sociedad que viven utilizando máscaras constantemente pueden desarrollarse, pueden crecer, pueden evolucionar, de manera sana? Claro que no. En estos casos sólo puede haber individuos de ficción, sociedades de ficción, regidas y controladas por la ficción, por la artificialidad, por la irrealidad, por las ilusiones, por el engaño, por la mentira, por la banalidad, por la envidia, por el rencor, por el odio… ¡Y por eso morimos de desengaño! Las máscaras son múltiples y las personas tienen que enmascararse a veces de manera obligatoria. El enmascaramiento permite “disimular” y “simular”: […] disimular es hacer creer que no se tiene eso que sí se posee, o fingir que no se es lo que en realidad sí forma parte sustancial del sujeto; y […] simular es dar a entender que se tiene eso de lo que se carece …. Entonces ¿quién, por el motivo que sea, no ha disimulado o simulado alguna vez en su vida? Entonces, por ende, ¿quién no se ha enmascarado alguna vez en su vida? El problema no es haberlo hecho “una vez en la vida”. El problema radica en cuando tenemos que vivir disimulando o simulando “toda la vida” y la trascendencia de esa “disimulación” y “simulación”. ¡Terrible problema éste! En muchos lugares, el enmascaramiento forma parte de los hábitos sociales cotidianos, de los protocolos cotidianos, de las organizaciones familiares, y ciertas violaciones a estos enmascaramientos tienen castigos severos, inclusive la muerte (Freud, 1981). De tal manera: ¡Los feos tenemos que disfrazarnos de lindos…! ¡Los viejos, de jóvenes! ¡Y los de unos colores, de otros colores! ¡Los brutos, de inteligentes! ¡Y los lindos tenemos que disfrazarnos, además, de inteligentes…! ¡Y los lindos e inteligentes tenemos que disfrazarnos de potentes sexuales y cachondos, de “mataores”…! ¡Y los maleducados o rústicos tenemos que disfrazarnos de educados y finos…! ¡Y los “chistositos” o “sangrones” o “plomitos”, de acomedidos, comedidos o correctos! ¡El desagradable, de agradable! ¡Y los nacos o cheos tenemos que disfrazarnos de fresas y bitongos! ¡Y los pobres, de ricos! ¡Y los sucios y mugrosos tenemos que disfrazarnos de limpios y aseados! ¡Y los cuatreros, gandayas y ladrones tenemos que disfrazarnos de honestos! ¡Y los inmorales tenemos que disfrazarnos de morales! ¡Y los gatos, lambiscones, guatacas o tracatanes, de serviciales y correctos trabajadores, de trabajadores con perfecto desempeño! ¡Y los ateos, de creyentes; y los creyentes, de ateos; y los creyentes de unas religiones, en creyentes de otras religiones! ¡Y los curas pederastas y abusadores sexuales se disfrazan de “santos e inmaculados padres”!…, según los tiempos, los contextos, las situaciones, etc. Todo esto, claro está, aparece condicionado por las exigencias de los grupos imperantes, de la sociedad en el poder, y de quien, consciente o inconscientemente, crea en el “disfraz”, en la “disimulación”, en la “simulación”. ¿Y los masoquistas, los sádicos y los pederastas, de qué se disfrazan? ¡Mire nada más a su alrededor, recuerde los acontecimientos actuales, difundidos ampliamente por la radio, la televisión, Internet, los periódicos, las revistas…! ¿Ya vio? ¡Así es…! Entonces usted ya sabe perfectamente cuál es el disfraz de estos “simbólicos personajes”. Queda claro que las mejores (?) mascaradas, a nivel internacional y concretamente en América, se producen en las esferas de la política y la religión, por separado, y en la interrelación política-religión, o, lo que es lo mismo, interrelación estado-iglesia (Antaki, 1997:125-134), incluyendo aquí, por supuesto, la reconocida y tradicional “relación a discreción” y “relación abierta” ejército-iglesia-religión (Goldhagen , 2003; Carrasco, 2007; Vera, 2007) y dictadura-iglesia-religión (Huxley, 1945): “Los políticos totalitarios exigen obediencia y conformidad en todas las esferas de la vida, incluso, por supuesto, la religiosa. Su propósito es utilizar la religión como instrumento de consolidación social, como una contribución a la mayor eficiencia militar del país. Por este motivo, la única clase de religión que fomentan es estrictamente antropocéntrica, excluyente y nacionalista.” Las máscaras han sido y siguen siendo muy empleadas en las migraciones. Los individuos que migran, generalmente tienen que emplear máscaras para reajustarse a las nuevas condiciones de vida: máscaras físicas, máscaras sociales, máscaras protocolares, máscaras religiosas, máscaras sexuales… Se puede ser “uno mismo” pero aparentando “ser otro”: Para la recluta de estos hombres de España [se refiere a los hombres que se reclutaban en España para la Conquista en América, para poblar América] se había acudido a todo tipo de ardid propagandístico. Se sabe que cuando Rodrigo de Bastidas [sevillano, corrupto, muerto en Santiago de Cuba en 1527] regresó a España, los reyes dispusieron que por las villas y ciudades que transitase en su camino rumbo a la corte mostrara el oro y las riquezas traídas de la Indias. Se conoce también de los grandes incentivos que brindaron los reyes en la primera etapa conquistadora/colonizadora, que incluyó tierras, soldadas especiales, la quinta parte y después la tercera parte del oro que encontrasen. Inclusive se permitió que los homicidas pasasen a América a cumplir penas de destierro y en 1511 se abrió la puerta a hijos de quemados [es decir de negros de España; no es lo mismo ser un “negro de África” que ser un “negro de España”], con la única restricción de que no desempeñasen en las Indias oficios públicos. Estas pragmáticas atrajeron hacia la empresa conquistadora hombres de las más diversas escalas sociales, pero todos con la misma ansia de triunfo y una disposición a hacer lo posible, o imposible, para lograrlo […] Quienes sí se quedan [se refiere a los conquistadores que venían de Europa a América] son los pocos que por su edad, condiciones físicas u otras razones personalísimas deciden permanecer en la villa: a ellos se une gente marginal y dispersa, marinos desertores, condenados que huyen de España, Canarias u otros lugares de las propias Indias, judíos que ponen mar por medio a la persecución religiosa y, en fin, todos aquellos que decidieron ser ellos mismos, aparentando ser otros. Así, en sus inicios la sociedad blanca habanera y, en cierta forma, la de las otras villas, fue una sociedad residual: la sociedad de los que se quedaron  […] Pero ningún cubano, de la misma manera que ningún latinoamericano e inclusive un norteamericano, estadounidense o canadiense, te dirá esta verdad. Todo el mundo en América, salvo algún “disfuncional”, te dice que su ascendencia es “noble”, “blanca”, y “pura”. Es decir, que así las cosas, todos los americanos “blancos”, por supuesto, somos descendientes de nobles, blancos y ricos europeos. Aquí en América nadie, ningún “blanco”, es descendiente de “pobres emigrantes”, de “bandidos”, de “judíos y árabes” –altamente segregados en España– que huían de la Inquisición, y de “quemados”, es decir de prietos o negros que vivían en la península Ibérica, en España. La realidad, como ya hemos visto, es otra (Moreno, 1996:52-59). En las negociaciones las máscaras desempeñan un papel fundamental: Máscara o espontaneidad. Para los clásicos, el negociador debe llevar una máscara. Nada de emociones, nada de expresiones, nada que muestre la turbación o la incertidumbre interior. Siguiendo esta forma de pensar, el general Charles de Gaulle afirmaba al recordar sus alocuciones televisivas: «La sobriedad de la actitud acentúa el relieve del discurso». Cada palabra se enriquece entonces con el contraste que logra con respecto a la naturalidad de la expresión, mientras que la acción del «control de sí mismo» actúa en sentido inverso: la sobriedad del gesto supone casi naturalmente una moderación del lenguaje y una economía de palabras, de metáforas, etc. Los modernos, por su parte, prefieren la espontaneidad. Desgraciadamente, no resulta fácil quedarse impasible, sobre todo si el acompañante se esfuerza por hacerle salir de sus casillas. Por otra parte, y esta es la objeción más seria, la «máscara» limita en gran manera el poder de comunicación del cuerpo, incluso las propias facultades intelectuales, puesto que exige una atención constante dirigida hacia uno mismo. ¿Cómo mantener la máscara en el rostro en un consejo de administración, en el que se afrontan diversos proyectos divergentes, en medio de exclamaciones, elevaciones de tono, de propuestas contradictorias? La evolución de las relaciones humanas, que se hacen cada vez más directas y funcionales, ha llevado a los negociadores a la adopción de un comportamiento más espontáneo, más natural, en donde los gestos y las actitudes toman sin esfuerzo el relevo de las palabras y viceversa. Es evidente que expresa uno con mayor elegancia y convicción aquello que piensa; desligados de cualquier prejuicio, de todo cálculo, podemos dedicarnos por entero a la labor de la persuasión. Toda la fuerza empleada en dominar las propias reacciones puede ser puesta al servicio de la expresión, al igual que un actor que conozca perfectamente su libreto –Y. Bourdoiseau; R. Carton; J. P. Friedman; Y. Furet; F. M. Gauquelin; M. Grenouilloux; G. Grzybowski; J. Martinon; S. Peltant; J. P. Saidah; J. M. Villette; M. Zacharia y otros (1982). Saber expresarse. España, Everest, 454-455–. Las instituciones, organizaciones, empresas, transnacionales, bancos, negocios, gobiernos, estados, ministerios, religiones, universidades, escuelas, medios de comunicación: televisoras, radioemisoras, editoriales, periódicos, revistas, etc., también se disfrazan, se enmascaran, se enfachan, al emplear países, ciudades, zonas, colonias o repartos, locales, estructuras arquitectónicas, amueblados, ambientaciones, decoraciones, sonidos, músicas, nombres, imágenes, personalidades, dioses y diosas y vírgenes y religiones, colores, signos, banderas, escudos, consignas, ideales, programas, lemas, títulos, temas de análisis y debate, etc., atrayentes, llamativos, interesantes, gratos, de caché, de élite, históricos, modernos, de moda, supuestamente actualizados, sagrados, estimulantes, álgidos, conflictivos, etc., con el objetivo de dar una buena impresión y así lograr sus metas, buenas o malas. De esta manera, por ejemplo, muchas organizaciones se enmascaran con “organismos de fachada” o pseudoorganismos, para desviar la atención, para no llamar la atención, para vivir en la clandestinidad, sin controles, en las sombras (Delgado, 2005). También podemos enmascararnos con los “prestanombres”, y así adquirir, generalmente mediante negocios turbios y vías ilícitas, es decir ilegalmente, cuantiosos bienes y ganancias, que con frecuencia pertenecen a la comunidad, al erario público, al estado, etc. Esta actividad de “prestanombres” es tan frecuente en América Latina, y la practican tan abierta y descaradamente en las altas esferas sociales y gubernamentales, que ya es parte de nuestra vida diaria y “normal”, ¡y aquí no ha pasado nada!; bueno…, hasta ahora…
 
MENTIRA Y MENTIROSOS: http://knol.google.com/k/as%C3%AD-andamos-entre-secretos-falsedades-mentiras-y-medias-verdades-pero-tiempo-al# […] Para tratar a la “mentira” como un fenómeno comunicativo verbo-corporal –se dice mentiras con el lenguaje verbal y con el lenguaje corporal, con las palabras y con los gestos– generalizado y de alto impacto, lo primero que hice –como filólogo e imagólogo con más de treinta años en esta actividad– fue considerar las características socio-culturales y socio-lingüísticas del grupo que miente. En este caso, que estamos hablando de América, lo primero que salta a la vista de cualquiera es la variedad del continente: economías, políticas, tradiciones, folclores, gastronomías, lenguas, dialectos, razas, protocolos, etiquetas, sociologías, psicologías…, se mezclan en un arco iris de mil colores, en donde, en una buena cantidad de casos, esos colores son, “más que claros”, “muy obscuros”. ¡Eso se da por entendido! ¿Acabará algún día este teatrucho pesadillesco de comedias de mala muerte, sainetes de mal gusto y grotescos criollos en América…? Así como vamos… ¡nunca! El hombre americano tiene, en promedio y por encima de todas sus diferencias, como denominador común a la religión judeo-cristiana –además de las archiconocidas y archipracticadas, en todas las épocas y en todas las esferas sociales, santerías amerindias y africanas–, en situación de sincretismo religioso, claro está, como sincrético también es el mismo Cristianismo, el mismo Catolicismo, si tomamos en cuenta que el Cristianismo nació en Israel, que Jesús era judío, y que Israel está en Asia, por lo que Jesús, entonces, es de origen asiático […] Las traducciones y las interpretaciones de los discursos, de los textos, religiosos, de la misma manera que las traducciones y las interpretaciones de los discursos, de los textos, artísticos, filosóficos, humanísticos, políticos e históricos, siempre han estado rodeadas por “las sombras de la traición” ( http://openlibrary.org/b/OL23576608M/La-traducci%C3%B3n-y-la-interpretaci%C3%B3n-de-la-Biblia.-Una-disquisici%C3%B3n-filol%C3%B3gico-ling%C3%BC%C3%ADstica ; Frost, 1992; Kundera, 1994) y las “reformulaciones de las mentiras”, en todos los sentidos, de esas mentiras que están presentes desde el inicio en esos discursos (Rodríguez, 1997), antes de ser traducidos e interpretados, en sus lenguas y dialectos originales, en sus lenguas y dialectos de partida […] La “mentira”, y sus implicaciones, se recoge en la Biblia (IMAGOLOGÍA CLERICAL / CLERICAL IMAGOLOGY / КЛЕРИКАЛЬНАЯ ИМАГОЛОГИЯ) con mucha frecuencia: 7 Huye de la mentira. No harás morir al inocente y al justo; porque yo aborrezco al impío (Éxodo, 23). 11 No hurtaréis. No mentiréis, y ninguno engañará a su prójimo (Levítico, 19). 3 que mientras haya aliento en mí, y me conserve Dios la respiración, 4 no han de pronunciar mis labios cosa injusta, ni saldrá de mi boca dolo ni mentira (Job, 27). 7 Tú aborrecerás a todos los que obran la iniquidad: tú perderás a todos aquellos que hablan mentira. Al hombre sanguinario y fraudulento, el Señor lo abominará (Salmos, 5). 16 Seis son las cosas que abomina el Señor, y otra además le es detestable. 17 Los ojos altaneros, la lengua mentirosa, las manos que derraman la sangre inocente, 18 el corazón que maquina perversos designios, los pies ligeros para correr al mal, 19 el testigo falso que forja embustes, y el que siembra discordias entre hermanos (Proverbios, 6). 4 La mano desidiosa produce la mendicidad; pero la mano activa acumula riquezas. Quien se apoya en mentiras, ese tal se alimenta de viento, y corre neciamente tras las aves que vuelan (Proverbios, 10). 22 Abomina el Señor los labios mentirosos; los que obran fielmente, esos le son gratos (Proverbios, 22). 5 Detesta el justo la mentira o calumnia; mas el impío, que infama, será infamado (Proverbios, 13). 5 No quedará impune el testigo falso, y no escapará del castigo quien habla la mentira (Proverbios, 19). 9 El testigo falso no quedará sin castigo, y perecerá el que habla la mentira (Proverbios, 19). 17 A primera vista grato es al hombre el pan de mentira; mas hincando el diente, se llena la boca de arena, o de chinitas (Proverbios, 20). 6 Quien allega tesoros a fuerza de mentir con su lengua, es un tonto e insensato, y caerá en los lazos de la muerte (Proverbios, 21). 7 Dos cosas te he pedido, oh Señor; no me las niegues en lo que me resta de vida. 8 Aleja de mí la vanidad y las palabras mentirosas. No me des ni pobreza ni riquezas; dame solamente lo necesario para vivir; 9 no sea que viéndome sobrado, me vea tentado a renegar de ti, y diga lleno de arrogancia; ¿Quién es el Señor? o bien que, acosado de la necesidad, me ponga a robar, y a perjurar el Nombre de mi Dios (Proverbios, 30). 11 Guardaos pues la murmuración, la cual de nada aprovecha, o daña mucho, y refrenad la lengua de toda detracción; porque ni una palabra dicha a escondidas se irá por el aire; y la boca mentirosa da muerte al alma (Sabiduría, 1). 13 No inventes mentiras contra tu hermano; ni lo hagas tampoco contra tu amigo. 14 Guárdate de proferir mentira alguna; porque el acostumbrarse a eso es muy malo (Eclesiástico, 7). 26 Es una tacha infame la mentira en el hombre; ella está de continuo en la boca de los mal criados. 27 Menos malo es el ladrón, que el hombre que miente a todas horas; bien que ambos a dos tendrán por herencia la perdición. 28 Deshonradas y viles son las costumbres de los mentirosos; siempre llevan consigo su propia confusión (Eclesiástico, 20). 44 Vosotros sois hijos del diablo, y así queréis satisfacer los deseos de vuestro padre: él fue homicida desde el principio, y creado justo no permaneció en la verdad; y así no hay verdad en él; cuando dice mentira, habla como quien es, por ser de suyo mentiroso, y padre de la mentira (San Juan, 8). En esta siguiente parte aparece el castigo que les espera a “las parejas que mienten de mutuo acuerdo”. En América, como muestran las informaciones diarias en todo tipo de medio masivo de comunicación, es común que “ciertas parejas” con poder, que algunas parejas presidenciales, mientan en total acuerdo, ¡pero en grande! También se debe considerar aquí a los efectos del castigo al “pareja”, es decir a los policías y vigilantes del tráfico vial extorsionadores que piden “la mordida”. Hablando de “parejas”, tal y como están las cosas y a partir de los tremendos escándalos de homsexualidad y pederastia en la Iglesia católica, también hablaríamos de las “parejitas” sexuales, reconocidas y secretas, entre los sacerdotes. Bueno, en este caso, parece que a estos pecadores les espera una muerte repentina, por mentirosos, más no por parejas: 1 Un hombre llamado Ananías, con su mujer Safira, vendió también un campo. 2 Y, de acuerdo con ella, retuvo parte del precio; y trayendo el resto, lo puso a los pies de los Apóstoles. 3 Mas Pedro le dijo: Ananías, ¿cómo ha tentado Satanás tu corazón, para que mintieses al Espíritu Santo, reteniendo parte del precio de ese campo? 4 ¿Quién te quitaba el conservarlo? Y aunque lo hubieses vendido, ¿no estaba su precio a tu disposición? ¿Pues a qué fin has urdido en tu corazón esta trampa? No mentiste a hombres, sino a Dios. 5 Al oír Ananías estas palabras, cayó en tierra y expiró. Con lo cual todos los que tal suceso supieron, quedaron en gran manera atemorizados. 6 En la hora misma vinieron unos mozos, y lo sacaron y llevaron a enterrar. 7 No bien pasaron tres horas, cuando su mujer entró, ignorante de lo acaecido. 8 Le dijo Pedro: Dime, mujer, ¿es así que vendisteis el campo por tanto? Sí, respondió ella, por eso precio lo vendimos. Entonces Pedro le dijo: ¿Por qué os habéis concertado para tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los que enterraron a tu marido; y ellos mismos te llevarán a enterrar. 10 Al momento cayó a sus pies, y expiró. Entrando luego los mozos, la encontraron muerta, y sacándola, la enterraron al lado de su marido. 11 Lo que causó gran temor en toda la Iglesia, y en todos los que tal suceso oyeron (Hechos e los Apóstoles, 5). 9 No mintáis los unos a los otros, en suma, desnudaos del hombre viejo con sus acciones, 10 y vestíos del nuevo, de aquél que por el conocimiento de la fe se renueva según la imagen del Señor que lo creó (Colonenses, 3). 14 Mas si tenéis un celo amargo, y el espíritu de discordia en vuestros corazones; no hay para qué gloriaros, y levantar mentiras contra la verdad (Santiago, 3). 21 No os he escrito como a ignorantes de la verdad, sino como a los que la conocen y la saben: porque ninguna mentira procede de la verdad que es Jesucristo (San Juan, 2) […] A todos los niños les gusta inventar historias, imaginar lo que no existe. Los más pequeños no son aún capaces de distinguir lo real de lo imaginario. En vez de llamarles mentirosos, es más útil ayudarles a que hagan esta distinción. Respondiendo, por ejemplo, a un niño que dice haber tenido «un elefante vivo para reyes»: «Te gustaría haberlo tenido». En los niños más mayorcitos, a veces la mentira es provocada por los padres, que no admiten la verdad o que la reciben mal. Castigan al niño que confiesa no querer a su hermano, mientras que le premian, le abrazan y le felicitan cuando dice, falsamente, que le quiere (Bourdoiseau y otros, 1982:530-531). A veces sucede que el niño mentiroso es nada más y nada menos que, ¡oh, sorpresa!, la copia exacta de un padre mentiroso o de una madre mentirosa, que a su vez son la más real expresión sociolingüística de una sociedad mentirosa, de una cultura mentirosa, de una élite mentirosa, de un país mentiroso, de un continente mentiroso ( http://openlibrary.org/b/OL22647949M/Parafernalia-de-la-mentira-en-Am%C3%A9rica; Sefchovich, 2008). Pero imaginemos en lo que se transformará un niño que es hijo de un papá y de una mamá, los dos, mentirosos. ¡Pobres niños! Y pobres parejas de esos futuros adultos mentirosos, y pobre familia de ese mentiroso adulto. ¡Toda una pesadilla!, aparte de la pena pública, del bochorno público, cada vez que esa madre mentirosa o ese padre mentiroso abre la boca y gesticula. Es triste ver –y esto sucede con bastante frecuencia– los apuros, las penas, los miedos, que afloran en niños con padres mentirosos. Obviamente, tenemos que imaginar que esos padres mentirosos fueron, con mucha probabilidad, a su vez, hijos de otros padres mentirosos. ¡La mentira se hereda, como mal congénito, como enfermedad infecciosa! ¡La mentira contamina, se pega, como la gripe, como el sarampión, como la viruela…! ¿Se imaginan si estos niños mentirosos ya adultos llegan a ser políticos, presidentes de un país, dirigentes sindicales, maestros, historiadores, abogados, periodistas o conductores de programas importantes y ampliamente difundidos, primeras damas, primeros caballeros, funcionarios y directivos de grandes empresas transnacionales y nacionales, papas, cardenales, secretarios de la ONU, de la OEA, de la Comunidad Europea, agentes de tránsito, judiciales, médicos, farmaceutas, psicólogos, psiquiatras, vendedores de seguros médicos, administradores de condominios, encuestadores, santeros, traductores, intérpretes y exégetas de textos sagrados, de biblias, asesores de imagen pública…? En tales casos, como ha mostrado y muestra la realidad, estamos perdidos. ¿¡Pero cómo creerles…!? ¡Ni locos que estemos! ¿Y cuál es el remedio contra la mentira? Muy sencillo: buenas dosis de sinceridad, de respeto, de civilidad, de urbanidad. La pobreza y la carencia o desposeción de ciertos bienes, valores y atributos que se consideran como importantes según los contextos sociales y económicos, según las épocas y las modas, estimulan la aparición de la mentira. La mentira puede aparecer, y de hecho aparece, con mucha frecuencia entre pobres y ricos, entre desposeídos y poseedores, entre descastados –que no pertenece a una casta o grupo– y castados –que pertenecen a una casta o grupo–, entre los menos… y los más…, entre subalternos y jefes, entre infieles y fieles, entre individuos sin signos de pertenencia e individuos con signos de pertenencia, entre incivilizados y civilizados, entre deshonestos y honestos, entre inmorales y morales, entre temerosos y seguros, entre cobardes y valientes, entre individuos con peores índices de desarrollo humano e individuos con mejores índices de desarrollo humano, entre tercermundistas y primermundistas…, es decir, ¡siempre que hay una gran diferencia, una gran desventaja! (Ruano y Rendón, 2006) […] No haga de la “mentira” una característica de su personalidad. “Más rápido se atrapa a un mentiroso que a un cojo”. Recuerde que los mentirosos se clasifican en 4 grandes tipos: 1. Mentiroso ocasional. Miente de vez en cuando para evitar situaciones desagradables o porque no quiere reconocer que se ha equivocado; 2. Mentiroso habitual. Miente con mucha frecuencia. Debido a que tiene práctica en el mentir, casi no se le pueden notar sus mentiras ni a través de sus palabras, ni de su voz ni de sus gestos; 3. Mentiroso empedernido. Miente con tanta frecuencia que ya no es consciente de sus mentiras. Dice lo que primero se le ocurre. Como no prepara sus mentiras, éstas suelen ser obvias. Se identifican fácilmente sus contradicciones. En Latinoamérica es muy común este tipo de mentiroso y 4. Mentiroso profesional. Es el más difícil de identificar. No miente de manera indiscriminada, como el mentiroso empedernido. Este tipo de mentiroso prepara muy bien las mentiras y sabe perfectamente qué va a decir en cada caso concreto. Las mentiras bien calculadas y preparadas no se revelan a través del lenguaje verbal ni del lenguaje corporal. El único modo de detectar estas mentiras es contrastar las afirmaciones del mentiroso con otras fuentes totalmente independientes (James, 2002) […] Como hemos visto, los mentirosos habituales de todo el aparato político-gubernamental-administrativo de América parece que pasaron de noche el Catecismo y los estudios bíblicos. Claro que también podríamos preguntarnos aquí: 1. ¿Quiénes les enseñaron a los mentirosos y pillastres empedernidos de América la palabra del Señor? Esperemos que no haya sido ninguno de los curas mentiroso, corruptos y pederastas de los que tanto se habla todos los días en América y en el mundo entero; 2. ¿Fue “El maestro Quiñones”, el que no sabía leer y daba lecciones?; 3. ¿Fue “El maestro Ciruela”, el que no sabía leer y puso escuela”? En fin, ya que el daño está hecho, esperemos que el “maístro” no haya sido alguien del primer caso, ¡por aquello de los “daños mayores” y la afectación al pudor! ¿Entonces, qué es y cómo funciona la mentira? La mentira es cualquier información comunicada que no es cierta, existen diferentes grados y tipos de mentiras […] Forman parte del repertorio emocional y en todos quienes la emplean el principio es el mismo: distorsionar la realidad y dotarla de validez aparente. Sin embargo, hay que tomar en cuenta la intención, el grado de conciencia de lo que se está diciendo o haciendo y los efectos de la acción sobre terceros [imaginemos entonces la envergadura de una mentira dicha a todo un pueblo] […] Desenmascarar algunas mentiras, aunque sean inofensivas, puede traducirse en humillación para alguien. La comunicación no verbal desempeña un papel muy importante cuando enviamos y recibimos mensajes falsos […] Las personas no siempre son sensibles para detectar el engaño […] Tenemos estereotipos de los mentirosos; suponemos que utilizan movimientos oculares y hablan rápido, y suponemos que las personas sinceras, como nos miran directamente a los ojos, transmiten el mensaje con énfasis e incluyen detalles adecuados. Sin embargo, los buenos mentirosos [y tenemos 4 grandes tipos de mentiroso] usan estos estereotipos en contra de nosotros para crear una falsa impresión […] Entre las respuestas que percibimos como deshonestas se incluyen: sonreír, temblor de la voz, nerviosismo, pausas largas, respuestas rápidas, demasiado cortas o largas o demasiado elaboradas  […] En México vivimos en un universo donde nada garantiza la primacía de la verdad en relación con la mentira; mentimos sin cesar; mentimos porque no hay razón alguna para decir la verdad. Esta “magia” que gusta tanto a los forasteros ricos, esta pérdida de la noción de los límites entre lo verdadero y lo falso, la encontramos no sólo en los cuadros, en los alebrijes, sino en la vida real, en la prensa, en la justicia. Si los surrealistas, si los forasteros ricos no estuvieran protegidos por su dinero y su calidad de extranjeros, si fueran víctimas de nuestras mentiras legales, mediáticas, sociales, no las llamarían “magia”, ni les gustaría tanto […] la mentira es una técnica mágica, un falso control sobre la realidad. El hombre domina su destino transformando su medio y transformándose a la vez; en lugar de este dominio, el mentiroso se complace en una realidad ficticia; su mentira se vuelve el equivalente de las alucinaciones de aquel que delira. La mentira es una ilusión de poder, a falta de poder real […] Llamar a un gato “gato”, es perfecto en zoología. En política, puede tener consecuencias desastrosas. ¿Acaso estoy diciendo que la excepción política permite la mentira? No; estoy hablando de la imposibilidad de erigir la prohibición de la mentira como principio incondicional […] El deber de decir la verdad aparece como la piedra angular de todo el edificio social. Sin él, no hay intercambio posible: ningún contrato, ninguna compra-venta, ningún matrimonio o herencia, ninguna vida en común. Pero, ¿qué es mentir? […] mentir consiste en decir lo contrario de lo que se piensa, no lo contrario de lo que es […] La mentira vuelve imposible la condición social por excelencia que es el contrato, instala lo arbitrario en las relaciones sociales […] la mentira destruye la legalidad y excluye el derecho . Los mexicanos mienten por fantasía, por desesperación o para superar su vida sórdida […] Nuestras formas jurídicas y morales […] mutilan con frecuencia nuestro ser, nos impiden expresarnos y niegan satisfacción a nuestros apetitos vitales […] ¿hasta qué punto el mentiroso de veras miente, de veras se propone engañar?; ¿no es él la primera víctima de sus engaños y no es a sí mismo a quien engaña? El mentiroso se miente a sí mismo: tiene miedo de sí […] La simulación […] es una de nuestras formas de conducta habitual. Mentimos por placer y fantasía, sí, como todos los pueblos imaginativos, pero también para ocultarnos y ponernos al abrigo de intrusos. La mentira posee una importancia decisiva en nuestra vida cotidiana, en la política, el amor, la amistad. Con ella no pretendemos nada más engañar a los demás, sino a nosotros mismos. De ahí su fertilidad y lo que distingue a nuestras mentiras de las “¿groseras invenciones de otros pueblos?” La mentira es un juego trágico, en el que arriesgamos parte de nuestro ser. Por eso es estéril su denuncia. El simulador pretende ser lo que no es. Su actividad reclama una constante improvisación, un ir hacia adelante siempre, entre arenas movedizas. A cada minuto hay que rehacer, recrear, modificar el personaje que fingimos, hasta que llega un momento en que realidad y apariencia, mentira y verdad, se confunden. De tejido de invenciones para deslumbrar al prójimo, la simulación se trueca en una forma superior, por artística, de la realidad. Nuestras mentiras reflejan, simultáneamente, nuestras carencias y nuestros apetitos, lo que no somos y lo que deseamos ser. Simulando, nos acercamos a nuestro modelo y a veces el gesticulador, como ha visto con honduras Usigli, se funde con sus gestos, los hace auténticos. La muerte del profesor Rubio lo convierte en lo que deseaba ser: el general Rubio, un revolucionario sincero y un hombre capaz de impulsar y purificar a la revolución estancada. En la obra de Usigli el profesor Rubio se inventa a sí mismo y se transforma en general; su mentira es tan verdadera que Navarro, el corrompido, no tiene más remedio que volver a matar en él a su antiguo jefe, el general Rubio. Mata en él la verdad de la Revolución. Si por el camino de la mentira podemos llegar a la autenticidad, un exceso de sinceridad puede conducirnos a formas refinadas de la mentira […] La simulación es una actividad parecida a la de los actores y puede expresarse en tantas formas como personajes fingimos. Pero el actor, si lo es de veras, se entrega a su personaje y lo encarna plenamente, aunque después, terminada la representación, lo abandone como su piel la serpiente. El simulador jamás se entrega y se olvida de sí, pues dejaría de simular si se fundiera con su imagen. Al mismo tiempo, esa ficción se convierte en una parte inseparable –y espuria– de su ser: está condenado a representar toda su vida, porque entre su personaje y él se ha establecido una complicidad que nada puede romper, excepto la muerte o el sacrificio. La mentira se instala en su ser y se convierte en el fondo último de su personalidad. Simular es inventar o, mejor, aparentar y así eludir nuestra condición. La disimulación exige mayor sutileza: el que disimula no representa, sino que quiere hacerse invisible, pasar desapercibido, sin renunciar a su ser. El mexicano excede en el disimulo de sus pasiones y de sí mismo. Temeroso de la mirada ajena, se contrae, se reduce, se vuelve sombra y fantasma, eco. No camina, se desliza; no propone, insinúa; no replica, rezonga; no se queja, sonríe; hasta cuando canta –si no estalla y se abre el pecho– lo hace entre dientes y a media voz, disimulando su cantar: “Y es tanta la tiranía de esta disimulación que aunque de raros anhelos se me hincha el corazón, tengo miradas de reto y voz de resignación”. Quizá el disimulo nació durante la Colonia. Indios y mestizos tenían, como en el poema de Reyes, que cantar quedo, pues “entre dientes mal se oyen palabras de rebelión”. El mundo colonial ha desaparecido, pero no el temor, la desconfianza y el recelo. Y ahora no solamente disimulamos nuestra cólera sino nuestra ternura. Cuando pide disculpas, la gente del campo suele decir: “Disimule usted, señor”. Y disimulamos. Nos disimulamos con tal ahínco que casi no existimos. En sus formas radicales el disimulo llega al mimetismo. El indio se funde con el paisaje, se confunde con la barda blanca en que se apoya por la tarde, con la tierra obscura en que se tiende a mediodía, con el silencio que lo rodea. Se disimula tanto su humana singularidad que acaba por abolirla y se vuelve piedra, pirú, muro, silencio: espacio […] El mexicano tiene tanto horror a las apariencias, como amor le profesan sus demagogos y dirigentes. Por eso se disimula su propio existir hasta confundirse con los objetos que lo rodean. Y así, por miedo a las apariencias, se vuelve sólo Apariencia. Aparenta ser otra cosa e incluso prefiere la apariencia de la muerte o del no ser antes que abrir su intimidad y cambiar. La disimulación mimética, en fin, es una de tantas manifestaciones de nuestro hermetismo. Si el gesticulador acude al disfraz, los demás queremos pasar desapercibidos. En ambos casos ocultamos nuestro ser. Y a veces lo negamos. Recuerdo que una tarde, como oyera un leve ruido en el cuarto vecino al mío, pregunté en voz alta: “¿Quién anda por ahí?” Y la voz de una criada recién llegada de su pueblo contestó: “No es nadie, señor, soy yo”. No sólo nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos transparentes y fantasmales: también disimulamos la existencia de nuestros semejantes […] Los disimulamos de manera más definitiva y radical: los niguneamos. El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno. Don Nadie, padre español de Ninguno, posee don, vientre, honra, cuenta en el banco y habla con voz fuerte y segura. Don Nadie llena al mundo con su vacía y vocinglera presencia. Está en todas partes y en todos los sitios tiene amigos. Es banquero, embajador, hombre de empresa. Se pasea por todos los salones, lo condecoran en Jamaica, en Estocolmo y en Londres. Don Nadie es funcionario o influyente y tiene una agresiva y engreída manera de no ser. Ninguno es silencioso y tímido, resignado. Es sensible e inteligente. Sonríe siempre. Espera siempre. Y cada vez que quiere hablar, tropieza con un muro de silencio; si saluda encuentra una espalda glacial; si suplica, llora o grita, sus gestos y gritos se pierden en el vacío que don Nadie crea con su vozarrón. Ninguno no se atreve a no ser: oscila, intenta una vez y otra vez ser Alguien. Al fin, entre vanos gestos, se pierde en el limbo de donde surgió. Sería un error pensar que los demás le impiden existir. Simplemente disimulan su existencia, obran como si no existiera. Lo nulifican, lo anulan, lo ningunean. Es inútil que Ninguno hable, publique libros, pinte cuadros, se ponga de cabeza. Ninguno es la ausencia de nuestras miradas, la pausa de nuestra conversación, la reticencia de nuestro silencio. Es el nombre que olvidamos siempre por una extraña fatalidad, el eterno ausente, el invitado que no invitamos, el hueco que no llenamos. Es una omisión. Y sin embargo, Ninguno está presente siempre. Es nuestro secreto, nuestro crimen y nuestro remordimiento. Por eso el Ninguneador también se ningunea; él es la omisión de Alguien. Y si todos somos Ninguno, no existe ninguno de nosotros. El círculo se cierra y la sombra de Ninguno se extiende sobre México, asfixia al Gesticulador y lo cubre todo. En nuestro territorio, más fuerte que las pirámides y los sacrificios, que las iglesias, los motines y los cantos populares, vuelve a imperar el silencio, anterior a la historia […] La desconfianza, el disimulo, la reserva cortés que cierra el paso al extraño, la ironía, todas, en fin, las oscilaciones psíquicas con que al eludir la mirada ajena nos eludimos a nosotros mismos, son rasgos de gente dominada, que teme y que finge frente al señor. Es revelador que nuestra intimidad jamás aflore de manera natural, sin el acicate de la fiesta, el alcohol o la muerte. Esclavos, ciervos y razas sometidas se presentan siempre recubiertos por una máscara, sonriente o adusta. Y únicamente a solas, en los grandes momentos, se atreven a manifestarse tal como son. Todas sus relaciones están envenenadas por el miedo y por el recelo. Miedo al señor, recelo ante sus iguales. Cada uno observa al otro, porque cada compañero puede ser también un traidor. Para salir de sí mismo el ciervo necesita saltar barreras, embriagarse, olvidar su condición. Vivir a solas, sin testigos. Solamente en la soledad se atreve a ser. La indudable analogía que se observa entre ciertas de nuestras actitudes y las de los grupos sometidos al poder de un amo, una casta o un Estado extraño, podría resolverse en esta afirmación: el carácter de los mexicanos es u producto de las circunstancias sociales imperantes en nuestro país; la historia de México, que es la historia de esas circunstancias, contiene la respuesta a todas las preguntas. La situación del pueblo durante el período colonial sería así la raíz de nuestra actitud cerrada e inestable. Nuestra historia como nación independiente contribuiría también a perpetuar y hacer más neta esta psicología servil, puesto que no hemos logrado suprimir la miseria popular ni las exasperantes diferencias sociales, a pesar de siglo y medio de luchas y experiencias constitucionales. El empleo de la violencia como recurso dialéctico, los abusos de autoridad de los poderosos –vicio que no ha desaparecido todavía– y finalmente el escepticismo y la resignación del pueblo, hoy más visible que nunca debido a las sucesivas desilusiones postrevolucionarias, completarían esta explicación histórica […] La enfermedad que roe a nuestras sociedades es constitucional y congénita […] Es una enfermedad que ha resistido a todos los diagnósticos […] Extraño padecimiento que nos condena a desarrollarnos y a prosperar sin cesar para así multiplicar nuestras contradicciones, enconar nuestras llagas y exacerbar nuestra inclinación a la destrucción. La filosofía del progreso muestra al fin su verdadero rostro: un rostro en blanco, sin facciones. Ahora sabemos que el reino del progreso no es de este mundo […] Las crisis políticas son crisis morales […] Cuando una sociedad se corrompe, lo primero que se gangrena es el lenguaje […] En el campo hay inquietud y descontento; en muchos lugares esa inquietud es ya exasperación y en otros el descontento se traduce con frecuencia en actos de violencia desesperada […] medio México semidesnudo, analfabeto y mal comido contempla desde hace años los progresos del otro medio . El lenguaje formal y oscuro probablemente sea el arma principal de autodefensa del mexicano. Usando palabras y frases [con sus respectivos gestos, por supuesto] que, aparentemente, carecen de sentido, puede proteger sus emociones, evitar el riesgo de comprometerse e incluso prodigar alabanzas sin sentirse servil. El concepto es sencillo: el lenguaje tiene vida propia, casi como si las palabras, y no las personas, se comunicaran entre sí. Incluso las pinturas prehispánicas ilustraban la conversación por medio de globos que revoloteaban en suspenso frente a los oradores. Las promesas huecas y las mentiras francas salen fácilmente, puesto que las palabras no tienen valor intrínseco propio. La franqueza o la sinceridad excesivas se consideran groseras e incluso las discusiones importantes deben ir precedidas de charlas sobre la familia o chismes políticos. El lenguaje sirve de campo neutral donde las personas pueden relacionarse sin peligro de confrontación. En la vida pública, la independencia de las palabras es crucial, toda vez que los altos funcionarios esperan verse adulados. Los talentos atribuidos a cada Presidente –mientras está en el poder– rayan en lo ridículo. Sin embargo, no se espera que la manada de acólitos que rodea a cada jefe justifique su servilismo después de que el funcionario deje el poder; simplemente transfiere su adulación al siguiente jefe. La retórica usada por los funcionarios para discutir las cuestiones públicas es causa de más estupefacción. Cualquier político aspirante puede lanzarse a la oratoria al instante, con la intención de llenar el aire con palabras y frases bellas, en lugar de explicativas. Como el uso de un lenguaje directo implicaría un compromiso, gran parte de los discursos oficiales son conceptuales, y defienden principios y valores que la mayoría de los gobiernos ignoran en la práctica. Las plataformas electorales se construyen en torno a frases grandilocuentes sostenidas por ilusiones. Innumerables mensajes –desde pontificaciones nacionalistas de figuras históricas hasta admoniciones morales directas– se pintan en los muros, como si tuvieran la facultad de influir en el pensamiento del mexicano común y corriente. Cuando se debe transmitir un mensaje político real, generalmente está disfrazado con una clave secreta que incluso quienes hablan español fluidamente, pero no son de México, deben luchar por descifrar [aunque la mayoría de los mexicanos nativos de este país y residentes en él, inclusive con educación superior, tampoco pueden descifrar, y los cercanos al discursante, de su mismo grupo, interpretan y decodifican de las maneras más disímiles, rayando en ciertos casos en la ridiculez, el cantinfleo, la burla y el humor negro: “lo que el presidente quiso decir…”] Los Presidentes pueden referirse a “emisarios del pasado” o “espejos externos”. El dirigente del partido gobernante, en cierta ocasión, atacó virulentamente a “quienes desde camarillas oscuras establecen alianzas vergonzantes que el pueblo rechaza”, referencia que sólo un puñado de políticos pudo entender. (Se refería a una reunión entre políticos conservadores de la oposición y diplomáticos de Estados Unidos.) A veces, las palabras elegidas incluso pueden contradecir el significado pretendido, haciendo que los no iniciados lleguen a la conclusión equivocada. En otras ocasiones, una fuerte negación –“No hay crisis”– sirve para confirmar el reconocimiento oficial del problema. Los periódicos del país, por regla general, contribuyen poco al esclarecimiento: usualmente evitan los peligros del análisis y los reportajes a fondo, publicando interminables entrevistas, mientras que, con frecuencia, hay que descifrar las columnas políticas más pertinentes para poderlos entender. La cautela es la norma. Cuando se invita a funcionarios mexicanos a hablar en el extranjero, por más incisivas que sean las preguntas que se les hagan, jamás conducirán a la aceptación de fracasos del sistema. Incluso los historiadores, los politólogos y los mismos sociólogos mexicanos son renuentes a ser francos en público, y algunos evitan presentarse en un podio con políticos de la oposición interesados en poner en vergüenza al régimen. Debido a los riesgos que entraña el definirse, los tratados académicos más importantes sobre México los han escrito extranjeros. Empero, todo este ritual sirve para un propósito político importante: proporciona una cortina de humo tras la cual se puede ejercer el poder real, al tiempo que se conserva la ilusión de un debate político. Y, aunque cada Presidente puede determinar el tinte ideológico de su gobierno, la inmutable retórica le presta continuidad al sistema, aunque sólo sea porque perpetúa sus mitos. El lenguaje de la vida pública refleja, en esencia, el lenguaje que emplean los mexicanos en sus relaciones cotidianas. Es un lenguaje formal que puede ocultar infinidad de sutilezas. Algunas frases ornadas son usadas de manera inconsciente […] Los significados se ocultan entre líneas, en pausas, énfasis o entonación, incluso en sonidos o gestos extraños […] En estas contorsiones lingüísticas sin fin, la fascinación del mexicano por el detalle y su obsesión por los matices son satisfechos constantemente (Riding, 2002:22-25). En el mundo empresarial hay muchos embusteros. La sinceridad total no sería práctica. Aún así, la mentira viene por estratos. Incluso en las empresas de política «limpia», la integridad se aplicará tal vez a los grandes principios, como la formación de los precios, la negociación de contratos y la comunicación con el personal, pero quedarán las pequeñas mentiras, como asegurar que un puesto de trabajo «no tiene ningún problema» cuando resulta que va a ser un semillero de discordias, o hay que sonreír a unos clientes que son unos bandoleros. Algunos hombres de empresa son embusteros vocacionales, hábiles, de primera clase, falsarios decididos a darnos gato por liebre. Con frecuencia han estudiado las técnicas del embuste y han llegado a dominarlas. Se les encuentra entre los ejecutivos de ventas, los políticos y los altos directivos así como en otras muchas colocaciones. Están luego los «pillastres honrados», los que mienten pero de manera tal que dan a entender que están mintiendo. Es el típico vendedor «vendedor a puerta fría» que le coloca a una la vajilla de loza diciendo que es porcelana inglesa. Pero no se lo tenemos en cuenta, porque sabemos que está diciendo embustes. No existe un método infalible para atrapar al mentiroso. Con el tiempo, sin embargo, suelen traicionarse ellos mismos. Hasta a los mejores les resulta difícil actuar sin dejar «filtraciones», es decir, señales reveladoras (James, 2002: 157-158) [¿Por qué es que los mexicanos tenemos fama de mentirosos, tanto dentro de México como fuera de México? ¿Somos realmente mentirosos los mexicanos? ¿Los mismos mexicanos se consideran a sí mismos mentirosos? Veamos lo que al respecto dice la mexicana Sara Sefchovich, en su libro País de mentiras] I. El piso para la mentira [p. 281] No definir ¿Qué es lo que hace posible que exista la mentira? Hay conductas colectivas que sustentan este modo de funcionamiento en nuestra cultura [en México]. Por ejemplo, no se acostumbra delimitar y definir, no se estila la claridad. Allí están las leyes ambiguas, que dejan enormes huecos por dar fe de ello: “En su afán de conmemorar el Día Internacional de la Mujer de su primer año de gobierno con alguna medida que impresionara mucho, el presidente Calderón envió una iniciativa de ley tan favorable a las mujeres, que terminó por proponer castigos severos a quien lastime a una niña pero le negó ese privilegio a los niños, defendió a la mujer víctima de la violencia física pero el hombre golpeado sólo le suscita desprecio, cree que el hombre que le es infiel a su mujer incurre en un delito grave que merece sanción penal pero la mujer que engaña al marido está libre de culpa. ¿Qué justifica que el secuestro de niños, ancianos y mujeres sea castigado con una pena más alta que el secuestro de varones?”. La poca claridad sucede también respecto a las funciones, atribuciones y límites que le corresponden a las instituciones y oficinas burocráticas de todo tipo y nivel: ¿qué exactamente debe hacer esta dirección, aquel organismo, esa comisión? No se sabe bien a bien […] En el caso de las personas, la falta de claridad en las funciones que se deben cumplir en cada puesto genera un enorme desconcierto, al que se agrega el miedo a equivocarse que podría costar el enojo del jefe e incluso la chamba […] No evaluar. Tampoco hay [en México] ningún mecanismo para rendir cuentas, para revisar si se cumplieron las promesas, si se llevaron a cabo los planes, si se hizo lo que se tenía que hacer en el cargo que se tuvo y si lo que se dijo que se hizo efectivamente fue así. Por eso cualquiera puede ofrecer la luna y las estrellas, al fin que nadie va a revisar después si lo hizo, si hubo concordancia entre lo propuesto y los resultados conseguidos, entre las promesas y los hechos, entre los informes y la realidad. Y también por eso cualquiera puede no hacer nada en su puesto, e incluso hacer algo desfavorable (como negociar en lo oscurito o favorecer a alguien o gastarse el dinero en algo diferente a lo planeado) pues ni quien se entere y si se entera, nada sucede […] II. La mentira como código [p. 299]. Una estructura colectiva. ¿Significa todo lo que hemos dicho que podemos acusar de mentirosos a nuestros funcionarios, a nuestros políticos, a nuestros jueces, a nuestros eclesiásticos, a nuestros empresarios, a nuestros intelectuales y científicos, a nuestros medios de comunicación, a nosotros mismos los ciudadanos de este país [México]? No, aunque parezca. Porque la mentira, para que ocurra como ocurre y sea como es, es porque existe eso que Néstor García Canclini llama “un piso social” que la sustenta. Nuestros poderosos no podrían mentir si no fuera un código y una práctica socialmente compartidos, socialmente aceptados y firmemente establecidos que permiten que las cosas sean así. Dicho de otro modo: cuando la mentira no es una conducta extraña que se cuestiona y hasta castiga sino que es un discurso de todos, repetido y reiterado, ya no es una decisión individual de quien la emite ni es tampoco algo que una persona pueda decidir cambiar. Porque para que esto suceda como sucede y sea como es, es porque se trata de un código cultural como diría Eco, de una “forma social de funcionamiento” como dirían Levi-Strauss y Bourdieu, de un esquema como diría Hjemslev, de una “estructura sociocultural” como diría García Canclini, de “una trama de significación” como diría Geertz, de “un paquete cultural” como diría Gamson, entendido esto como “el conjunto de sistemas para hablar, pensar, escribir y actuar, los dispositivos mediante los cuales se organizan los datos provenientes de la realidad”, y que parafraseando a Marx, se produce “más allá de la voluntad y hasta de la conciencia”. Y es que, como afirmó Octavio Paz, toda sociedad funciona con un sistema de prohibiciones y autorizaciones, de lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer, de lo que se puede decir y lo que no se puede decir y también de lo que se debe hacer y decir. Y las personas individuales no pueden librarse, no pueden estar por fuera ni por encima de ese sistema en la medida en que están insertas en y condicionadas por la sociedad, la historia y la cultura a la que pertenecen, porque dice Ariel Dorfman: “los modelos de comportamiento dominantes no se encuentran flotando en una entidad abstracta y lejana (sino que) anidan en esto que somos nosotros mismos”. La cultura mexicana no sólo genera y permite sino que exige, aplaude y premia ese modo de funcionar. Si en México se miente es porque se puede mentir y más todavía, porque se tiene que mentir. En nuestro sistema cultural, de percepción, pensamiento y valores las cosas son así, o como diría Enrique Alduncin, así es como seleccionamos entre las alternativas posibles de modos y medios para la acción y así es como tomamos nuestras decisiones y elaboramos y justificamos nuestras conductas. Estamos pues, hablando de un gran discurso colectivo, de una práctica en la que existe una base de acuerdo triple: la de que ése es un modo aceptado de funcionar, la de que ése es el modo de actuar de quienes tienen poder y también lo es de quienes los escuchamos y aceptamos. Es una práctica al mismo tiempo argumentativa, ideológica y simbólica. Razones históricas. Este modo de ser del discurso público mexicano tiene sus raíces no en supuestas insuficiencias o complejos de quienes vivimos en este país y conformamos eso que se llama “el pueblo mexicano” –interpretación que prevaleció durante décadas, desde los años treinta a los años sesenta del siglo XX y que no ha muerto del todo– sino en muy concretas razones históricas. Como diría Michel Foucault, el discurso de la mentira ha sido y es posible y factible porque durante quinientos años se han ido construyendo pacientemente sus condiciones de posibilidad culturales y mentales, de modo que recurrir a ella no es un modo de funcionar coyuntural y ni siquiera reciente, sino que es una forma enraizada en la historia. Y es que nuestra cultura nació de una conquista violenta que hizo hasta lo imposible por liquidar a las civilizaciones que existían en el territorio, a sus religiones, costumbres y tradiciones y que además las humilló y descalificó, sometiendo a todo lo americano “a un proceso de desvalorización implacable”, a partir de un “exacerbado y puntilloso complejo de genérica superioridad europea”. Eso obligó a los conquistados por una parte, a aprender un código en el cual pudieran esconder la vieja cultura y la vieja religiosidad, que estaban prohibidas, así como la rebeldía o desobediencia, que eran severamente castigadas y por otra parte, a usar palabras del idioma recién aprendido, de manera tal que dijeran aquello que los nuevos amos querían escuchar. Y el modo persistió y persiste hasta hoy, pues como dijo Octavio Paz: “La colonia ha terminado, no así el miedo ni la sospecha”. La otra raíz histórica de este modo de funcionar, tiene que ver con el carácter profundamente autoritario de la cultura nacional, herencia tanto de las civilizaciones originarias como de la impuesta por los conquistadores. La nuestra ha sido una cultura en la que siempre alguien manda y decide y es dueño de todo el poder: tlatoanis, virreyes, caciques, presidentes, jefes. Ninguno de ellos es un servidor público, sino “amo y señor” dice Julio Scherer, el que “nombra, protege, concede, facilita y coarta” dice Carlos Monsiváis, el que “resuelve y decide todo, desde lo nimio hasta lo trascendental” escribe Luis Spota, “y su poder es tan enorme, que si quisiera podría torcer el destino que le viniera en gana”. En una cultura así, moverse o no moverse, decir o no decir, hacer o no hacer, pueden afectar seriamente a una persona, al grado de que la posición, el empleo, la vida misma, dependen de haber hecho lo correcto en la opinión y desde la perspectiva del que manda. Por eso la necesidad de mentir, pues con tal de asegurarse y hasta salvar el pellejo, es necesario engañar o simular, exagerar o minimizar, ocultar o tergiversar, no dar información suficiente o decir medias verdades, diluir responsabilidades o de plano negar. Por fin, una razón histórica más, es el imperialismo. Aunque la palabra pueda parecer pasada de moda, no así su realidad que es “la dominación de un Estado sobre otro para establecer una hegemonía económica, política y cultural”. Nosotros [los mexicanos] siempre hemos estado dominados y presionados por algún imperio. O como lo pone Enrique Semo: “En cada etapa de desarrollo de la formación socioeconómica latinoamericana está presente la relación metrópoli-colonia”. Y si bien es cierto, como lo señaló Hanna Arendt, que existen muchas diferencias entre ellos, es un hecho que nos han sometido a sus designios y que han puesto y ponen sus intereses por encima de los nuestros y nos obligan a seguirlos […] Razones lingüísticas. La España que nos conquistó no sólo impuso sus modos de gobierno y sus creencias religiosas sino también su idioma. Y el lenguaje es más que un conjunto de palabras y reglas gramaticales, es un sistema con el cual las personas representan y comprenden su mundo, le construyen y atribuyen sentido y significado y organizan sus creencias y sus prácticas. “Las personas no crean su vocabulario a partir de la nada, sino que lo heredan a partir de las concepciones en las que son socializadas” dice Jean Cohen, y en efecto, “no se habla como se quiere”, porque hay coerciones que pesan sobre nuestro lenguaje que son de orden social, cultural e ideológico y que “determinan no nada más nuestra manera de hablar sino también el sentido de nuestras palabras” […] Entre nosotros el discurso es siempre formal y complicado, diferente del de la mentalidad moderna en la cual las cosas se dicen en el menor tiempo posible y de manera directa y denotativa, siendo por el contrario, connotativo y simbólico. En nuestro lenguaje, como dice Michael Slackman “ser directo y decir la verdad no son los principios valorados, de hecho lo opuesto es la verdad. Se espera que las personas expresen alabanzas falsas y promesas no sinceras. Se espera que digan lo que sea con tal de evitar un conflicto o que ofrezcan esperanzas cuando no las hay […] Eso es lo que nosotros aprendimos. Aprendimos a decir lo que no pensamos y a no decir lo que sí pensamos, aprendimos a decir las cosas de manera rebuscada y dándole muchas vueltas. Aprendimos que las palabras no sólo sirven para decir sino también para enredar, tergiversar, ocultar […] Las dos funciones de la palabra. Entre ese pretender que porque se lo pone en palabras algo va a existir y el usar el lenguaje más como retórica que como expresión directa y clara, resulta que la palabra entre nosotros cumple dos funciones al mismo tiempo: es creadora de realidad y es discurso vacío […] la mentira no va a desaparecer porque a las nuevas generaciones las estamos educando en ella: ésa es la manera como están aprendiendo a funcionar. Ha servido para impresionar a los de afuera y engañar a los de adentro sin tenernos que creer de verdad esos valores ni mucho menos cumplirlos […] Acudir a la mentira no ha sido un error ni un accidente, sino como diría Ciro Gómez Leyva, una voluntad de los mexicanos, que la han (que la hemos) convertido en una manera de funcionar, en un código, en un paradigma, en un “candado cognoscitivo” diría Deepak Chopra, con el cual aprendimos a enfrentar las situaciones y a resolver los problemas. Por eso por donde se le mire, por donde se le busque, en donde se le encuentre, brinca la mentira, brinca el doble discurso, salta la diferencia entre discurso y realidad. Ésa ha sido y es nuestra verdad. La mentira ha estado con nosotros por mucho tiempo y como el dinosaurio del cuento de Tito Monterroso, sin duda lo seguirá estando por bastante tiempo más, porque la fantasía del país que somos, de la nación que hemos creado en el imaginario, hicieron de la simulación una necesidad y hoy requieren de la mentira para seguir existiendo. III. Consecuencias de la mentira [p. 313] La desconfianza. ¿Pasa algo cuando se miente una y otra vez? ¿Tiene alguna consecuencia en la sociedad mexicana ese modo de funcionar del discurso público? […] La doble moral. Del doble discurso a la doble moral el brinco es casi imperceptible. ¿O será que es al revés y que aquél existe porque ésta existe y lo sustenta? […] Epílogo: La única verdad es la mentira [p. 333] México entra en el siglo XXI de la mano de la mentira y la simulación, compañeras fieles a lo largo de su historia, pero que ahora han alcanzado alturas insospechadas […] Es verdad que en donde quiera hay mentiras, que en todo el mundo hay mentiras, que en la historia siempre ha habido mentiras y que en todos los grupos humanos ha habido y hay mentiras; pero, como siempre, todo es cuestión de “cantidad” y de “calidad”, como han comentado ya, entre tantos pensadores, Platón – Véase, por ejemplo, el diálogo de Platón intitulado Hipías Menor.–, San Agustín –que distingue ocho tipos de mentira–, Tomás de Aquino –que distingue tres tipos de mentira–, Emmanuel Kant, Benjamín Constant… Las mentiras que se generan en los partidos y en los gobiernos de toda América –de la misma manera que al nivel de las más elevadas cúpulas directivas del mundo religioso del área– son, sencillamente, inconcebibles; y ahí están, a la vista de todos y en todo tipo de medio de difusión masiva, ante Dios –recordándoles a los creyentes que la mentira es pecado, y que como tal se registra en la Biblia– y ante los hombres. Pero, entonces, por qué nuestros pueblos aceptan esas mentiras. Sí, claro que existen cientos de personas “comprometidas de verdad” –y no “de mentira”–, que cada día se refieren a estas mentiras; pero, como diría La Bruyère, “¿hay muchos que puedan entenderlos?” Sí, claro que existen cientos de periodistas, comentaristas y escritores que diariamente escriben acerca de estas mentiras; pero, como diría La Bruyère, “¿dónde están los que saben leer?” ¿Es necesario decir “la verdad” cuando da igual si se dice “la mentira” o cualquier otra cosa, y no pasa nada? ¿Es necesario decir “la verdad” cuando vivimos en una tal situación de indiferencia, de apatía, de valemadrismo, en la que ya sea que se diga “la verdad” o que se diga “la mentira” a la gente no le importa, y si le importa, entonces se olvida rápida y fácilmente o no entiende, se desorienta, se confunde –por lo menos así sucede con el mayor por ciento de la gente–, como ha demostrado la historia y demuestra la actualidad, con tantas cosas que han sucedido y siguen sucediendo? Si “la mayoría” “pudiera entender” y “supiera leer”, y “decidiera”, otra cosa sería, o por lo menos es mejor y más saludable pensarlo así. Cuando nos referimos a la “mentira” y a los políticos y gobernantes mentirosos de América, no estamos hablando del tacto o el cuidado que todo hombre de política –y en general todo ser prudente– debe tener a la hora de decir lo que cree, lo que piensa, sobre todo por los posibles alcances significativos y las probables “malinterpretaciones” que pudieran tener las palabras, concretamente en las áreas con grandes diversidades dialectales geográficas y sociales, con grandes diferencias culturales y educativas, por lo que se tiende a exponer las ideas con un estilo claro, llano, franco, sin presunción, no rebuscado ni afectado, sino que estamos hablando de la mentira como un problema en la política (Jeambar y Roucaute, 1997:104-106) con alcances realmente perniciosos y tóxicos, estamos hablando de la parafernalia de la mentira político-gubernamental; no estamos hablando tampoco de las fantochadas (Frankfurt, 2006), de las sandeces, de los desvaríos –es decir algo que se dice o que se hace y que puede desconcertar, por varias razones, a los demás– (Dimitrius y Mazzarella, 1999:268-272), de los dislates o disparates, de las “babosadas” –babosear, baboso o babosa y babosada son palabras de uso habitual en México, son mexicanismos. Babosear es “tratar a una persona desconsideradamente y humillándola como si fuera una babosa, tonta, necia (Mejía, 1989:21). Babosada es “Tontería, sandez, insulsez” (Jiménez, 1991:29)–, de las estupideces, de las tonterías, de las frivolidades, de los gazapos, de las irresponsabilidades, de las incongruencias (James, 2002:130), de las “pendejadas” –en México, “pendejada” es “tontería, desacierto, torpeza, estupidez” (Jiménez, 1991:191). También, con estos mismos significados, existen en el español común y popular de México las palabras “pendejear” y “pendejismo”–, tan comunes en “ciertos políticos y mandatarios del área”, sino que nos estamos refiriendo a la mentira como aberración social y trastorno de la personalidad, como patología, como síndrome, como manía, como mecanismo para la simulación social afectada y afectante, como pseudología fantástica, es decir una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia –todos irreales o alterados, por supuesto– con el objetivo de causar una impresión de reconocimiento, de admiración y de liderazgo en los demás, solicitando ¡a gritos! que le coloquen un aura de divinidad, buscando hacerse pasar por la víctima; nos estamos refiriendo a los mentirosos profesionales, a esos individuos tan necesitados de llamar la atención y tan hambrientos de reconocimientos y elogios. Y a veces las mentiras y los “mundos del nunca jamás” de algunos políticos y gobernantes, y también de algunos pueblos y países completos de América (Sefchovich, 2008) llegan a crear verdaderos “mundos imaginarios”, que se denominan según los nombres de los políticos y gobernantes, y de los pueblos y países, que los crean. Así, por ejemplo, recordamos algunos de estos mundos imaginarios creados por la ficción y las mentiras como “Bushlandia”, “Uribelandia”, “Garcialandia” (en Perú), “Michelettilandia”, “Aznarlandia”, “Menemlandia”, “Chavelandia”, “Castrolandia”, “Salinaslandia”, “Zedillolandia”, “Foxilandia”, “Calderonlandia”, etc. Sencillamente, entre a Internet y busque cualquiera de estos mundos imaginarios y bajo estos mismos nombres; busque los cientos y miles de textos, de escritos, de libros, creados por las personalidades más relevantes de la historia, de la literatura artística, del periodismo, en donde todo esto está expuesto “de la pe a la pa…”. Son cientos las páginas que encontrará. Claro que, entre estos mundos de ficción, hay algunos que “se pasan” (Paz, 1943; Sefchovich, 2008), como se dice en México. ¿Pero por qué nuestros políticos y gobernantes, en promedio, tienen una formación cultural tan mala, se expresan verbalmente y corporalmente tan mal y dicen tantas mentiras, incongruencias y sandeces? ¿Es esto herencia del pasado prehispánico o es debido al mestizaje con la cultura europea? Esto es debido a la cultura mestiza, no al pasado prehispánico, y mucho menos al pasado azteca o maya. El hecho de que los discursos verbo-corporales del ámbito político-gubernamental-administrativo de nuestra América Latina, es decir, por un lado las palabras y las oraciones, y, por otro lado, los gestos y los protocolos, en promedio se caractericen por los desajustes comunicativos y culturales está dado por la mala formación educativa y formativa que se observa en nuestros países, lo que puede comprobarse a través de las investigaciones y las estadísticas internacionales acerca de la educación. En este sentido, hay que recordar que nuestros países siempre se ubican entre los últimos del mundo. ¿Acaso de una tal situación de atraso y tercermundismo pueden salir, con regularidad, personas culturalmente competitivas y buenos oradores, individuos formados en los protocolos adecuados de la comunicación verbo-corporal occidental y civilizada? ¡Claro que no! Y aquí no podemos culpar nada más a los centros educativos, a las escuelas, y a los gobiernos –a las secretarías y ministerios de educación y de instrucción– por sus regulares, malas y pésimas políticas educativas, sino que también hay que culpar a la familia. La familia, en especial la tradicional familia nuclear, también es culpable de la mayoría de las desajustadas variantes comunicativas verbo-corporales de sus miembros (Ruano, 2006b; Riding, 2002:287-304; Weinberg, 1993:432-445); es culpable de la presencia en los niños, los adolescentes, los jóvenes y posteriormente los adultos de ciertos lenguajes verbo-corporales de la no verdad –¿de la mentira?–, de ciertos enmascaramientos en la interacción sociolingüística, en la interacción socio-discursiva (Ruano, 2003e). La pobreza y la carencia o desposeción de ciertos bienes, valores y atributos que se consideran como importantes según los contextos sociales y económicos, según las épocas y las modas, estimulan la aparición de la mentira. La mentira puede aparecer, y de hecho aparece, con mucha frecuencia entre pobres y ricos, entre desposeídos y poseedores, entre descastados –que no pertenece a una casta o grupo– y castados –que pertenecen a una casta o grupo–, entre los menos… y los más…, entre subalternos y jefes, entre infieles y fieles, entre individuos sin signos de pertenencia e individuos con signos de pertenencia, entre incivilizados y civilizados, entre deshonestos y honestos, entre inmorales y morales, entre temerosos y seguros, entre cobardes y valientes, entre individuos con menores índices de desarrollo humano e individuos con mejores índices de desarrollo humano, entre tercermundistas y primermundistas…, es decir, ¡siempre que hay una gran diferencia, una gran desventaja! […]


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Filólogo        e    imagólogo                  Fernando Antonio Ruano Faxas 

Philologist and Image Consultant     Fernando Antonio Ruano Faxas
Филолог     и   консультант           Фернандо Антонио Руано Факсас
  

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  1. MEXICANISMO O MEJICANISMO O MEXICANISMOS O MEJICANISMOS
  2. ¿Qué significa “cantinflear” y “cantinfleo”, quiénes cantinflean y cómo se cantinflea?
  3. ¿A QUÉ SE LE LLAMA “PRIMERA DAMA” Y “PRIMER CABALLERO” Y QUÉ PAPELES DESEMPEÑAN?
  4. México y las elecciones presidenciales del 2012. ¿Y el show del secuestro de Diego Fernández de Cevallos qué?
  5. EL PERIODISMO Y LOS PERIODISTAS EN MÉXICO PERSEGUIDOS, AMENAZADOS, SECUESTRADOS Y ASESINADOS: ENTRE EL NARCOTERRORISMO, EL GOBIERNO Y LA IGLESIA CATÓLICA MEXICANA
  6. PERCEPCIÓN, INSTINTOS Y ESTEREOTIPOS
  7. José Gutiérrez Vivó, “La voz que todo México escucha”, “La voz en español”, comenzó a trasmitir, otra vez, desde Estados Unidos
  8. CUBANISMO O CUBANISMOS
  9. REFLEXIONES IMAGOLÓGICAS EN TORNO A LOS PROTOCOLOS DE LA MUERTE
  10. Migrantes o espaldasmojadas o wet back o indocumentados o sinpapeles o balseros o ilegales… Hablemos un poco acerca de otra de las grandes vergüenzas de este continente llamado América.
  11. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE I.
  12. Abordando el tema del miedo, el temor y el terror en sus contextos situacionales
  13. LA EXPERIENCIA DEL TERREMOTO DE CHILE DE 2010
  14. La XVII Cumbre Iberoamericana en Chile: 8, 9 y 10 de noviembre de 2007. El caso Chávez, Ortega, Rodríguez Zapatero y Juan Carlos o A propósito de las nuevas elecciones 2008 en España o La trascendencia del “¿Por qué no te callas?” PARTE I
  15. México bajo el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y el PAN: entre la sangre, el miedo, el dolor, la incertidumbre, la desesperación, las traiciones, las mentiras y las migraciones de todo tipo
  16. ¿Podrán entenderse alguna vez Estados Unidos de América y América Latina? ¿Podrán entenderse alguna vez “de manera clara” México y Estados Unidos de América? ¿Usted qué cree?
  17. HABLEMOS UN POCO ACERCA DE NUESTRAS SOCIEDADES…, Y DE SEXO Y SEXUALIDAD TAMBIÉN
  18. “UNA BLANCA PARA CASARSE, UNA NEGRA PARA LA COCINA Y UNA MULATA PARA LA CAMA”. RECORDANDO UN POCO LA HISTORIA Y LA ACTUALIDAD DEL RACISMO EN CUBA.
  19. ¡ABAJO EL QUE SUBA! Sociología, psicología e imagología de la traición. El lenguaje verbal y el lenguaje no verbal de los traidores
  20. UN VISTAZO MUY POR ARRIBA, Y DESDE EL LADO GABACHO O GRINGO, AL GOBIERNO DEL MEXICANO VICENTE FOX QUESADA, “EL PEOR PRESIDENTE DE LA HISTORIA MODERNA DE MÉXICO”: DICIEMBRE DE 2000 A NOVIEMBRE DE 2006… ¿Y SUS REPERCUSIONES…?
  21. ¡Pobre Haití! ¡Pobre pueblo haitiano! ¡Los primeros y los últimos! ¡Ni los dioses quieren a Haití! ¿Y el manco Mackandal?
  22. IMAGEN PÚBLICA O IMAGEN SOCIAL
  23. SI CONSIDERAMOS LOS ALCANCES DE LA ONU Y LA OEA, ¿PARA QUÉ SIRVEN, EN REALIDAD, ESTAS ORGANIZACIONES?
  24. ¿CÓMO HABLAN Y QUÉ HABLAN LOS POLÍTICOS DE AMÉRICA?
  25. La educación y la instrucción en México. Historia y actualidad
  26. ORTOGRAFÍA DEL ESPAÑOL MEXICANO O, LO QUE ES LO MISMO, CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LA LENGUA ESPAÑOLA HABLADA Y ESCRITA EN MÉXICO
  27. LA LITERATURA O TEXTO PERIODÍSTICO Y SU CLASIFICACIÓN
  28. Panorama de la incidencia del periodismo y la literatura mexicanos en los cambios sociales en diversas etapas de la historia mexicana
  29. LA GUERRA PERDIDA DE MÉXICO CONTRA EL NARCOTRÁFICO. MÉXICO EN ESTADO DE COLAPSO
  30. LA IMPORTANCIA DE LA ROPA, LOS ADORNOS Y LA JOYERÍA. TEMAS DE IMAGOLOGÍA CORPORAL O IMAGEN FÍSICA
  31. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE III
  32. TOQUEMOS EL TEMA DE LA LECTURA: LECTURAS, TEXTOS, LIBROS, BIBLIOTECAS, INTERNET…
  33. ¿POR QUÉ EXISTEN TANTAS VERSIONES DE LA BIBLIA Y DE CRISTO O JESÚS?
  34. PREDICAR CON EL EJEMPLO: PARA IMPLANTAR CALIDAD, HAY QUE SABER DE CALIDAD Y SER UNA PERSONA DE CALIDAD. ¿QUÉ PASA CUANDO SE QUIERE IMPLANTAR CALIDAD A TONTAS Y A LOCAS? PARTE I
  35. ¡Cuidado!, no nos confundamos, que una cosa es ser jefe y otra, muy diferente, es ser líder
  36. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE I
  37. PAISOLOGÍA, FILOLOGÍA E IMAGOLOGÍA ITALIANAS: PRERRENACIMIENTO Y RENACIMIENTO
  38. ¿CÓMO INTERPRETAR LA INFORMACIÓN POLÍTICO-GUBERNAMENTAL EN AMÉRICA? EL NUNCA ACABAR DE LAS MENTIRAS EN LA POLÍTICA LATINOAMERICANA
  39. MÉXICO Y LOS MEXICANOS VISTOS Y ANALIZADOS A TRAVÉS DE LA ÓPTICA DE ALGUNOS INTELECTUALES
  40. ¿POR QUÉ NOS LLAMAN LATINOS? ¿QUIÉNES SON LOS LATINOS Y CUÁL ES SU ORIGEN? ¿Y EL RACISMO QUÉ?
  41. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE I
  42. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE I
  43. Abramos los ojos de una vez: es necesario poner las cosas en claro acerca de las sociedades secretas o sociedades crípticas
  44. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE II
  45. Protected: LOS ALCANCES DE LA DEPRAVACIÓN DEL CURA MEXICANO VIOLADOR DE NIÑOS MARCIAL MACIEL DEGOLLADO
  46. NARCOTRAFICANTES Y CAPOS MEXICANOS VIVEN EN LAS ZONAS MÁS EXCLUSIVAS DEL PAÍS
  47. Un paseo por las religiones, las creencias, la magia, la brujería, la santería y todo tipo de ideas. ¿Y el sincretismo?
  48. Protected: ¿ACASO ALGUIEN PUEDE CREERLE AL CARDENAL MEXICANO NORBERTO RIVERA CARRERA?
  49. LINGÜÍSTICA EN MÉXICO
  50. ANALFABETISMO FUNCIONAL, ANALFABETISMO DE SEGUNDO GRADO O ANALFABETISMO DE GRADO SUPERIOR
  51. Educación, cultura, ciencia, técnica y fuga de cerebros en América y concretamente en México
  52. ¿A qué llamamos discurso jurídico, literatura jurídica o texto jurídico?
  53. ¿Reunión de Felipe Calderón y Barack Obama en marzo de 2011? ¿Y…? ¡Más de lo mismo!
  54. SEXO Y GÉNERO O SEXOS Y GÉNEROS
  55. ¿¡QUÉ TE CONSIDERAS INTELIGENTE!? ¿PERO DE CUÁL DE LAS INTELIGENCIAS ESTÁS HABLANDO?
  56. OPINIÓN PÚBLICA, PUBLIC OPINIÓN, ОБЩЕСТВЕННОЕ МНЕНИЕ, OPINIÃO PÚBLICA, OPINION PUBLIQUE, ÖFFENTLICHE MEINUNG, رأي عام , 舆论
  57. ¿CÓMO HABLAR CORRECTAMENTE EN PÚBLICO? LINGÜÍSTICA E IMAGOLOGÍA DEL DISCURSO HABLADO
  58. RACISMO EN MÉXICO
  59. FILMES, PELÍCULAS, DOCUMENTALES, VIDEOS ACERCA DE LOS MIGRANTES O INMIGRANTES O EMIGRANTES O ESPALDASMOJADAS O WET BACK O INDOCUMENTADOS O SINPAPELES O BALSEROS O ILEGALES
  60. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA
  61. CUIDADO CON EL SILENCIO. EL SILENCIO DICE MÁS QUE MUCHAS PALABRAS / BEWARE OF THE SILENCE. THE SILENCE SAYS MORE THAT MANY WORDS
  62. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE VI
  63. HACIA LA CALIDAD INTEGRAL SIN FRONTERAS
  64. IMAGOLOGÍA DEL ARTE COSMOGÓNICO DE LAS SEIS SOCIEDADES QUE HAN DADO ORIGEN A LAS CIVILIZACIONES MÁS ANTIGUAS DEL MUNDO: 1. MESOPOTAMIA (ACTUAL IRAQ O IRAK), 2. EGIPTO, 3. INDIA, 4. CHINA, 5. PERÚ (CARAL) Y 6. MÉXICO
  65. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE II
  66. LA REFORMULACIÓN Y SU RELACIÓN CON LA DIALECTOLOGÍA Y LA TRADUCTOLOGÍA
  67. ¿QUÉ ES EN REALIDAD LA COMUNICACIÓN NO VERBAL?
  68. LITERATURAS, ESCRITORES Y TRADUCTORES VISTOS POR DELANTE Y POR DETRÁS
  69. ¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN
  70. COMUNICACIÓN NO VERBAL (CNV) Y LENGUAJE CORPORAL HUMANO.
  71. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL. PARTE II
  72. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL
  73. RUSISMO O RUSISMOS Y SOVIETISMO O SOVIETISMOS
  74. UN PANORAMA ENSAYÍSTICO ACERCA DE LOS SECUESTROS O PLAGIOS O LEVANTONES EN MÉXICO
  75. Protected: COMPLEJO DE ADONIS O VIGOREXIA. METROSEXUALIDAD, ÜBERSEXUALIDAD Y RETROSEXUALIDAD
  76. BELLEZA Y FEALDAD
  77. EL LENGUAJE CORPORAL HUMANO Y SU RELACIÓN CON LA MÚSICA Y LA DANZA. PANORAMA DE LA MÚSICA Y LA DANZA CUBANAS Y LA MÚSICA Y LA DANZA MEXICANAS
  78. COSAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR LOS CONFERENCISTAS Y ASESORES. LA FUNCIÓN DE LA CLARIDAD, LA CONCISIÓN, LA COHERENCIA, LA SENCILLEZ Y LA NATURALIDAD EN LAS CONFERENCIAS Y ASESORÍAS
  79. La sociolingüística como ciencia que ayuda a entender el comportamiento verbal y corporal de los individuos
  80. Protected: LA IMPORTANCIA DE LA VOZ EN LA COMUNICACIÓN VERBO-CORPORAL
  81. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE IV
  82. TABÚ Y TABÚES
  83. HABLEMOS SIN RODEOS ACERCA DE LAS FRUSTRACIONES HUMANAS Y DE LOS FRUSTRADOS
  84. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE IV
  85. CALIDAD PERSONAL / PERSONAL QUALITY
  86. Protected: HABLEMOS UN POCO DE LA RICA MÚSICA CUBANA
  87. UN PANORAMA DE LA MÚSICA MEXICANA
  88. LOS ORÍGENES DE LA CALIDAD
  89. Recordando a los pioneros del tratamiento y la investigación de la comunicación no verbal
  90. OLFATOS Y AROMAS. UN TRATAMIENTO A PARTIR DE LA IMAGOLOGÍA Y PARA LOS FINES DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  91. ANTROPOMORFISMO, FITOMORFISMO Y ZOOMORFISMO
  92. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE III
  93. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE II
  94. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE I
  95. TEMAS DE IMAGOLOGÍA Y SOCIOLINGÜÍSTICA. LA ACTUACIÓN Y LA SOBREACTUACIÓN DISCURSIVAS TANTO AL NIVEL VERBAL COMO AL NIVEL NO VERBAL
  96. ¿Cuándo y quiénes destruyeron la inmensa mayoría de la historia escrita de la Humanidad? #ImagologíaClerical #ClericalImagology #КлерикальнаяИмагология
  97. LA CONTINUIDAD Y LA INTERDISCIPLINARIEDAD EN EL TRABAJO INDEPENDIENTE DE LOS ESTUDIANTES DE CIENCIAS SOCIALES
  98. SEXO, PEDERASTIA, PAIDOFILIA, PEDOFILIA, EFEBOFILIA O INFANTOFILIA, PEDERASTIA CLERICAL, CURAS O SACERDOTES VIOLADORES SEXUALES, RELIGIOSOS VIOLADORES SEXUALES, CELIBATO, CÓMPLICES SEXUALES. PARTE 1
  99. SEXO, PEDERASTIA, PAIDOFILIA, PEDOFILIA, EFEBOFILIA O INFANTOFILIA, PEDERASTIA CLERICAL, CURAS O SACERDOTES VIOLADORES SEXUALES, RELIGIOSOS VIOLADORES SEXUALES, CELIBATO, CÓMPLICES SEXUALES. PARTE 2
  100. PROTOCOLO Y ETIQUETA O PROTOCOLOS Y ETIQUETAS
  101. REFLEXIONES EN TORNO A LA CALIDAD Y LA CALIDAD DE VIDA EN EL TRABAJO
  102. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE I
  103. REFLEXIONES ACERCA DE LA IMAGEN AMBIENTAL MUNDIAL O LA IMAGEN DE LOS “ECOSISTEMAS NUESTROS DE CADA DÍA”
  104. CONSIDERACIONES EN TORNO AL MEDIO AMBIENTE, LOS ECOSISTEMAS, LA TERRITORIALIDAD, EL LUGAR Y LOS IMPACTOS AMBIENTALES
  105. IMAGOLOGÍA LATINOAMERICANA. LOS SÍMBOLOS PATRIOS DE LOS PAÍSES LATINOAMERICANOS. MÉXICO
  106. CUIDADO CON EL SILENCIO. EL SILENCIO DICE MÁS QUE MUCHAS PALABRAS / BEWARE OF THE SILENCE. THE SILENCE SAYS MORE THAT MANY WORDS
  107. Conocer adecuadamente las sociedades y los grupos sociales para poder valorar sus culturas, sus ideologías y sus comportamientos lingüísticos y corporales
  108. ¿CÓMO HABLAR CORRECTAMENTE EN PÚBLICO? LINGÜÍSTICA E IMAGOLOGÍA DEL DISCURSO HABLADO
  109. La educación y la instrucción en México. Historia y actualidad
  110. COMIDA MEXICANA O GASTRONOMÍA MEXICANA
  111. IMAGOLOGÍA POLÍTICA / POLITICAL IMAGOLOGY / ПОЛИТИЧЕСКАЯ ИМАГОЛОГИЯ
  112. Abordando el tema del miedo, el temor y el terror en sus contextos situacionales
  113. ¿POR QUÉ NOS LLAMAN LATINOS? ¿QUIÉNES SON LOS LATINOS Y CUÁL ES SU ORIGEN? ¿Y EL RACISMO QUÉ?
  114. IMAGOLOGÍA AMERICANA: LOS SACRIFICIOS HUMANOS, LA ANTROPOFAGIA Y EL CANIBALISMO
  115. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE I
  116. Protected: FAMILIA MEXICANA: FAMILIA, EDUCACIÓN Y CULTURA SOCIAL EN EL MÉXICO CONTEMPORÁNEO.
  117. Protected: ¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN
  118. ANALICEMOS UN POCO LOS LENGUAJES DE LA SEXUALIDAD HUMANA
  119. HABLEMOS UN POCO ACERCA DE NUESTRAS SOCIEDADES…, Y DE SEXO Y SEXUALIDAD TAMBIÉN
  120. SEXO Y GÉNERO O SEXOS Y GÉNEROS
  121. ¿QUÉ ES UN SEMINARIO Y CÓMO FUNCIONA EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR?
  122. LA LITERATURA O TEXTO PERIODÍSTICO Y SU CLASIFICACIÓN
  123. ¿A qué llamamos literatura científica y técnica o texto científico y técnico?
  124. ¿A qué llamamos discurso jurídico, literatura jurídica o texto jurídico?
  125. UN PANORAMA DE LA MÚSICA MEXICANA
  126. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE II.
  127. Las realias y su importancia en la traducción, en la interpretación, en los doblajes, en los subtitulajes, en la creación hablada y escrita de discursos, en la lectura y en Internet
  128. ¡Pobre Haití! ¡Pobre pueblo haitiano! ¡Los primeros y los últimos! ¡Ni los dioses quieren a Haití! ¿Y el manco Mackandal?
  129. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE IV
  130. TOQUEMOS EL TEMA DE LA LECTURA: LECTURAS, TEXTOS, LIBROS, BIBLIOTECAS, INTERNET…
  131. LA CONTINUIDAD Y LA INTERDISCIPLINARIEDAD EN EL TRABAJO INDEPENDIENTE DE LOS ESTUDIANTES DE CIENCIAS SOCIALES
  132. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE III
  133. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE I
  134. SOCIOLOGÍA, PSICOLOGÍA, PAISOLOGÍA E IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBALES Y NO VERBALES DE LOS PERSONAJES CON MALFORMACIONES O DEFORMACIONES CORPORALES EN LA HISTORIA DE LA CULTURA Y EL ARTE
  135. LA IMPORTANCIA DE LA ROPA, LOS ADORNOS Y LA JOYERÍA. TEMAS DE IMAGOLOGÍA CORPORAL O IMAGEN FÍSICA
  136. EN ESTA NUEVA GLOBALIZACIÓN TAMBIÉN VIVIMOS DEL CUENTO, DEL MITO, DEL MITOIDE Y DEL MITOTE
  137. TERMINOLOGÍA, TERMINOGRAFÍA, TÉRMINOS.
  138. Migrantes o espaldasmojadas o wet back o indocumentados o sinpapeles o balseros o ilegales… Hablemos un poco acerca de otra de las grandes vergüenzas de este continente llamado América.
  139. TEMAS DE LINGÜÍSTICA Y COMUNICACIÓN NO VERBAL: ¿CUÁNDO Y CÓMO APARECIERON EL LENGUAJE CORPORAL HUMANO O COMUNICACIÓN NO VERBAL Y LOS IDIOMAS O LENGUAS O COMUNICACIÓN VERBAL?
  140. COSAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR LOS CONFERENCISTAS Y ASESORES. LA FUNCIÓN DE LA CLARIDAD, LA CONCISIÓN, LA COHERENCIA, LA SENCILLEZ Y LA NATURALIDAD EN LAS CONFERENCIAS Y ASESORÍAS
  141. ¿CÓMO HABLAN Y QUÉ HABLAN LOS POLÍTICOS DE AMÉRICA?
  142. EL SIGNIFICADO DE LA BOCA HUMANA EN LOS MARCOS DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL, EL LENGUAJE CORPORAL Y LA IMAGOLOGÍA
  143. Un paseo por las religiones, las creencias, la magia, la brujería, la santería y todo tipo de ideas. ¿Y el sincretismo?
  144. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE IV
  145. Protected: ¡ACLAREMOS!, QUE UNA COSA ES SER ANTI-CLERICAL Y OTRA COSA ES SER ANTI-RELIGIOSO. A PROPÓSITO DEL RECHAZO DE LOS JERARCAS DEL CLERO, PERO NO DE LA RELIGIÓN, QUE SON DOS COSAS TOTALMENTE DIFERENTES
  146. OLFATOS Y AROMAS. UN TRATAMIENTO A PARTIR DE LA IMAGOLOGÍA Y PARA LOS FINES DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  147. La XVII Cumbre Iberoamericana en Chile: 8, 9 y 10 de noviembre de 2007. El caso Chávez, Ortega, Rodríguez Zapatero y Juan Carlos o A propósito de las nuevas elecciones 2008 en España o La trascendencia del “¿Por qué no te callas?” PARTE II
  148. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE I
  149. PAISOLOGÍA, FILOLOGÍA E IMAGOLOGÍA ITALIANAS: PRERRENACIMIENTO Y RENACIMIENTO
  150. Educación, cultura, ciencia, técnica y fuga de cerebros en América y concretamente en México
  151. LA EXPERIENCIA DEL TERREMOTO DE CHILE DE 2010
  152. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE II
  153. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE IV.
  154. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE III.
  155. IMAGOLOGÍA. PROGRAMA DEL CURSO El lenguaje Corporal, ANALIZADO A TRAVÉS DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  156. ЯRConsultores de Imagen Social® . M – Z. BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA PARA LAS ASESORÍAS, TALLERES, SEMINARIOS, LICENCIATURAS, DIPLOMADOS Y MAESTRÍAS EN COMUNICACIÓN NO VERBAL, LENGUAJES CORPORALES, LENGUAJES VERBO-CORPORALES E IMAGOLOGÍA.
  157. ЯRConsultores de Imagen Social® . A – L. BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA PARA LAS ASESORÍAS, TALLERES, SEMINARIOS, LICENCIATURAS, DIPLOMADOS Y MAESTRÍAS EN COMUNICACIÓN NO VERBAL, LENGUAJES CORPORALES, LENGUAJES VERBO-CORPORALES E IMAGOLOGÍA.
  158. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL. PARTE II
  159. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL
  160. ORTOGRAFÍA DEL ESPAÑOL MEXICANO O, LO QUE ES LO MISMO, CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LA LENGUA ESPAÑOLA HABLADA Y ESCRITA EN MÉXICO
  161. ¿POR QUÉ EN MÉXICO (MÉJICO) FELIPE CALDERÓN HINOJOSA HA QUITADO A FERNANDO GÓMEZ MONT DEL CARGO DE SECRETARIO DE GOBERNACIÓN? LAS REGLAS DEL JUEGO DE LA POLÍTICA MEXICANA
  162. TEMAS DE IMAGOLOGÍA Y SOCIOLINGÜÍSTICA. LA ACTUACIÓN Y LA SOBREACTUACIÓN DISCURSIVAS TANTO AL NIVEL VERBAL COMO AL NIVEL NO VERBAL
  163. LA COMUNICACIÓN VERBAL Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. UNA INTRODUCCIÓN A LA IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBO-CORPORALES O, LO QUE ES LO MISMO, DE LOS LENGUAJES VERBALES Y DE LOS LENGUAJES CORPORALES HUMANOS. PARTE 2.
  164. IMAGOLOGÍA DEL LENGUAJE CORPORAL HUMANO. ¿QUÉ NOS DICEN LA CABEZA, LA CARA Y EL CUELLO?
  165. LA IMPORTANCIA DE LA POSTURA CORPORAL O LA CINESTESIA EN LA COMUNICACIÓN O IMAGOLOGÍA DE LA POSTURA CORPORAL O LA CINESTESIA EN SITUACIONES DE MUNDIALIZACIÓN
  166. El lenguaje del narcotráfico, la delincuencia organizada, el crimen organizado, el narcocrimen y la corrupción
  167. Filólogo e imagólogo Fernando Antonio Ruano Faxas
  168. ¿QUÉ ES LA ADULACIÓN, LAMBISCONERÍA O GUATAQUERÍA Y CUÁLES SON SUS ALCANCES?
  169. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE IV
  170. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE II
  171. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE VI
  172. Imagología del falo, pene o pinga, a través de la historia y en la actualidad
  173. ¿Cuándo y quiénes destruyeron la inmensa mayoría de la historia escrita de la Humanidad?
  174. ¿QUIÉNES SOMOS LOS MEXICANOS POR DENTRO Y POR FUERA?
  175. Recordando a los pioneros del tratamiento y la investigación de la comunicación no verbal
  176. Síndrome de acoso institucional, acoso grupal, Mobbing, Bullying. ¿Qué es esto?
  177. Las actitudes mentales básicas y los lenguajes corporales y verbales en la sincronía interaccional
  178. LA COMUNICACIÓN VERBAL Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. UNA INTRODUCCIÓN A LA IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBO-CORPORALES O, LO QUE ES LO MISMO, DE LOS LENGUAJES VERBALES Y DE LOS LENGUAJES CORPORALES HUMANOS. PARTE 1.
  179. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE II
  180. ¡QUÉ RECUERDEN MUY BIEN ÉSOS QUE HABLAN OPROBIOS DE NOSOTROS LOS LATINOAMERICANOS! ¿Y TU ABUELA, DÓNDE TA’?
  181. LA CALIDAD EN LAS EMPRESAS DE SERVICIOS
  182. HACIA LA CALIDAD INTEGRAL SIN FRONTERAS
  183. LA IMPORTANCIA DE LA VISTA Y EL CONTACTO VISUAL EN LA COMUNICACIÓN O IMAGOLOGÍA DEL CONTACTO VISUAL EN SITUACIONES DE MUNDIALIZACIÓN
  184. LA REFORMULACIÓN Y SU RELACIÓN CON LA DIALECTOLOGÍA Y LA TRADUCTOLOGÍA
  185. Comentarios en torno a la correlación entre el léxico general y los vocabularios científicos y técnicos
  186. LA PERSONALIDAD DEL ESTUDIANTE Y LA PERSONALIDAD DEL PROFESOR COMO PREMISAS PARA LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO INDEPENDIENTE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
  187. LA LINGÜÍSTICA. PANORAMA GENERAL DE LA LINGÜÍSTICA EN LOS SIGLOS XIX, XX Y XXI
  188. INTRODUCCIÓN EN LA LINGÜÍSTICA. PANORAMA GENERAL DE LA LINGÜÍSTICA DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA EL SIGLO XVIII
  189. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA
  190. Lingüística y filología: diferencias entre estas dos ciencias y su relación con la traductología
  191. La lexicografía: el arte de hacer diccionarios
  192. ¿Qué es lexicología?
  193. El Vaticano y Benedicto XVI están preparando su viaje al Reino Unido (Gran Bretaña, Inglaterra) en septiembre de 2010. ¿Cómo y por qué? El asunto está feo
  194. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE III
  195. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE II
  196. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE V
  197. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE III
  198. LA CALIDAD EN MÉXICO / THE QUALITY IN MEXICO
  199. CALIDAD DE VIDA EN EL TRABAJO / QUALITY OF WORKING LIFE
  200. RUSISMO O RUSISMOS Y SOVIETISMO O SOVIETISMOS
  201. ¿Cuáles son los primeros escritos en lengua española? ¿Cuándo se escribió por primera vez en lengua española?
  202. ¡ASÍ ANDAMOS…, ENTRE SECRETOS, FALSEDADES, MENTIRAS Y MEDIAS VERDADES…! PERO, TIEMPO AL TIEMPO…
  203. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE V
  204. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE II
  205. José Gutiérrez Vivó, “La voz que todo México escucha”, “La voz en español”, comenzó a trasmitir, otra vez, desde Estados Unidos
  206. Apuntes, notas y comentarios de imagología clerical. Hablemos un poco acerca de la mierda: Marcial Maciel Degollado, la Legión de Cristo y los Legionarios de Cristo
  207. PANORAMA IMAGOLÓGICO DEL SISTEMA LINGÜÍSTICO ESPAÑOL O IMAGOLOGÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
  208. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE V
  209. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VI
  210. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VIII
  211. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VII
  212. ¿A QUÉ LLAMAMOS DISCURSO HABLADO O DISCURSO ORAL O TEXTO HABLADO O TEXTO ORAL, Y CÓMO SE CLASIFICA?
  213. LENGUAJE CORPORAL O LENGUAJES CORPORALES O COMUNICACIÓN NO VERBAL O CNV O LENGUAJE NO VERBAL