PANORAMA IMAGOLÓGICO DEL SISTEMA LINGÜÍSTICO ESPAÑOL O IMAGOLOGÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

El lingüista, filólogo, imagólogo y paisólogo Fernando Antonio Ruano Faxas presenta un panorama de la lengua española y de sus usuarios.

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Abstract

Lingüística, Linguistics, Лингвистика, Языкознание, Языковедение, Sprachwissenschaft, Linguistique, 语言学

ESTE TEXTO, INTITULADO PANORAMA IMAGOLÓGICO DEL SISTEMA LINGÜÍSTICO ESPAÑOL O IMAGOLOGÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, ES PARTE DE MI LIBRO REGISTRADO CON LOS SIGUIENTES DATOS: Fernando Antonio Ruano Faxas (1986). Panorama de la lengua española. Cuba, Universidad de Oriente, Instituto Superior de Ciencias Médicas, texto destinado a los postgrados registrados en el Ministerio de Educación Superior con folios 18 y 21 y los números 6 y P.P. del año 1986. Este texto, posteriormente, ha sido actualizado, modificado y adaptado en México y en Estados Unidos de América: http://openlibrary.org/b/OL22662003M/Panorama_de_la_lengua_española .

 

[…] III. La lengua española y sus dominios lingüísticos: América, Europa, Asia y África. 


¿Dónde se habla lengua española?  América.

 
América es un continente que posee unos 42 millones de km2 de superficie. Entre el extremo septentrional, que es el cabo de Barrow,[1] hasta el extremo meridional, que es el cabo de Hornos, hay una distancia de más de 14 000 kilómetros. Este continente está dividido en tres grandes conjuntos:
 
1.      América del Norte o Norteamérica, desde el extremo norte hasta el istmo de Tehuantepec.[2]
 
2.      América Central, América del Centro o Centroamérica, ubicada entre el istmo de Tehuantepec y el istmo de Darién, en la serranía del Darién, que es un conjunto montañoso del NE de Panamá.   
 
3.      América del Sur, parte meridional –sureña, del sur– del continente americano, que se extiende desde el límite S del istmo de Panamá hasta el cabo de Hornos.

 

El continente americano cuenta con más de 1000 millones de habitantes. En América se hablan y se escriben los siguientes idiomas: español, inglés, portugués, francés, neerlandés,[3] danés[4] y unas 1770 lenguas nativas repartidas de la siguiente manera:

 

1.        América del Norte: 200 lenguas nativas.
 
2.        América Central: 70 lenguas nativas –unos 6 millones de locutores.
 
3.        América del Sur: más de 1 500 lenguas nativas –unos 15 millones de locutores.

 

La pervivencia actual de las lenguas indígenas varía notoriamente entre los distintos países americanos, desde México –1 958 201 km2, 104 000 000 hab., Distrito Federal– hasta Paraguay –406 752 km2, 4 000 000 hab., Asunción–, en donde el guaraní es la lengua mayoritaria, hablada por más del 90% de la población, Bolivia –1 098 581 km2, 6 500 000 hab., La Paz–, en donde un 60% de los habitantes son hablantes de quechua o  aymara, hasta las Antillas o Uruguay, en donde ya no sobreviven lenguas indígenas. El caso de México, por ser un fenómeno lingüístico tan complejo, amplio y especial, lo analizaremos en una sesión aparte: http://openlibrary.org/b/OL22470854M/Paisología_y_sociolingüística_mexicanas._México_en_su_historia_y_su_actualidad._Comunicación_lenguajes_cultura_mexicanismos_tradiciones_y_fenómenos_socio-político-gubernamentales_más_importantes_en_la_historia_de_México._Regional_and_Cultural_Studies_Страноведение_Landeskunde_Paisología. , http://knol.google.com/k/panorama-de-m%C3%A9xico-en-el-siglo-xxi-los-principales-problemas-de-m%C3%A9xico# , http://knol.google.com/k/qui%C3%A9nes-somos-los-mexicanos-por-dentro-y-por-fuera# , http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/m%C3%A9xico-y-los-mexicanos-vistos-y/19j6x763f3uf8/15# . Aquí nos limitaremos a decir que en la actualidad en este país se hablan aproximadamente 62 lenguas –no dialectos– por un total de unos 90 pueblos indígenas, que constituyen aproximadamente poco más de 13 000 000 de usuarios, y que el idioma español se habla en este país de unas 17 formas, aproximadamente, desde el punto de vista geográfico: http://knol.google.com/k/ling%C3%BC%C3%ADstica-en-m%C3%A9xico# 
 
 

 

 
[…] En el caso del Paraguay, el hecho más importante que incide en la elección de una u otra lengua es el grado de formalidad del diálogo, de tal modo que el español es la lengua usada en las conversaciones formales y el guaraní la de la intimidad. Estas conclusiones de J. Rubin establecen que el bilingüismo paraguayo ofrece un alto grado de estabilidad a causa de que ambas lenguas se usan en forma complementaria.[5] Está de más insistir en que el guaraní paraguayo actual es una lengua híbrida, por la profunda interferencia del español que ha sufrido a lo largo de más de cuatrocientos años de contacto. Algo así sucede con las actuales lenguas indígenas de México. Y viceversa, el influjo del guaraní en el español de Paraguay también es inmenso.
 
En Bolivia son tres las lenguas que coexisten como lenguas oficiales −además de otras lenguas como el guaraní−, lenguas maternas las tres de la amplia  mayoría  de  la  población: español 36%,  quechua 36.5%  y  aymará 24.5%.[6]
 
Perú –1285215 km2, 25 000 000 hab., Lima– constituye otro caso de peculiar relevancia, tanto por la alta proporción de población hablante de lenguas indígenas –en 1981 era de 25%– como por la rica experiencia que se ha llevado a cabo en las últimas décadas en la alfabetización de los hablantes de lenguas autóctonas.
 
América es un continente que, por muy variadas razones pero principalmente debido a sus políticas y sus gobernantes –consúltense, a modo de ejemplos,  http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/la-imagen-de-am%C3%A9rica-a-trav%C3%A9s-de-sus/19j6x763f3uf8/38# , http://knol.google.com/k/panorama-de-m%C3%A9xico-en-el-siglo-xxi-los-principales-problemas-de-m%C3%A9xico# , http://knol.google.com/k/un-vistazo-muy-por-arriba-y-desde-el-lado-gabacho-o-gringo-al-gobierno-del# –, tiene una imagen no grata y muy descompuesta al nivel internacional. En América vive la inmensa mayoría de los llamados “latinos”: http://knol.google.com/k/por-qu%C3%A9-nos-llaman-latinos-qui%C3%A9nes-son-los-latinos-y-cu%C3%A1l-es-su-origen-y-el# .
 
 

¿Cómo penetra la lengua española en el Nuevo Mundo?

 

El proceso de penetración de la lengua española en el Nuevo Mundo es sumamente complejo y está lleno de dificultades y altibajos (Quilis, 1992: 21).[7]  La llegada de la lengua española a América, que ya traía sus variantes dialectales de España, creó toda una diversidad de dialectos geográficos y sociales en América que hasta el momento presentan serios problemas de comprensión, de entendimiento, sobre todo al nivel de las relaciones económicas y comerciales, de la literatura hablada y escrita, de las traducciones y las interpretaciones, de los doblajes y subtitulajes, del cine, de la televisión, de la radio, e inclusive en Internet… En fin, que, como toda lengua extendida ampliamente, la lengua española hablada al nivel mundial tiene sus serios problemas de entendimiento: http://openlibrary.org/b/OL23665469M/¿Por_qué_las_personas_a_veces_no_se_entienden_bien_Las_cosas_que_hacen_que_la_comunicación_verbal_y_la_comunicación_no_verbal_sean_un_problema?_Las_cosas_que_hacen_que_la_comunicación_verbal_y_la_comunicación_no_verbal_sean_un_problema , http://openlibrary.org/b/OL23663558M/Las_realias_y_su_importancia_en_la_traducción_en_la_interpretación_en_los_doblajes_en_los_subtitulajes_en_la_creación_hablada_y_escrita_de_discursos_en_la_lectura_y_en_Internet , http://openlibrary.org/b/OL23576608M/La_traducción_y_la_interpretación_de_la_Biblia._Una_disquisición_filológico-lingüística . Es muy común que en América se hable de los “ismos lingüísticos”. Véase, por ejemplo, “cubanismo”: http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/cubanismo-o-cubanismos/19j6x763f3uf8/4# , “mexicanismo”: http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/mexicanismo-o-mejicanismo-o/19j6x763f3uf8/5# , etc.
 
Cuando Cristóbal Colón parte para la aventura, suponía que iba a encontrar lenguas extrañas, y lleva con él dos intérpretes: Rodrigo de Jerez, que anduvo por la Guinea, y Luis Torres, judío converso que sabía hebreo, caldeo y algo de árabe, dos hombres con alguna experiencia lingüística; pero cuando llegó a la isla de Guanahaní tuvo que recurrir al lenguaje más universal de las señas: “las manos les servían aquí de lengua“, dice el padre Las Casas. En este primer contacto con los nativos, el viernes 12 de octubre, escribe el mismo almirante: “Yo vide que algunos tenían señales de feridas en sus cuerpos, y les hize señas qué era aquello, y ellos me mostraron commo allí venían gente de otras islas”.[8] La preocupación constante de Colón era la lengua, entenderse con la gente: “tomar lengua”, “haber lengua”[9] es su obsesión. Piensa que sería eficaz enviar algunos de aquellos “indios” a España para que aprendiesen el español y después les sirviesen en tierras americanas de intérpretes; en consecuencia, escribe ese mismo día: “Yo, plaziendo a Nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seys a Vuestras Altezas para que deprendan fablar.”[10] Y dos días después, el domingo 14, reitera: “siete que yo hize tomar para les llevar y deprender nuestra fabla y bolvellos.”[11] Aún el lunes 12 de noviembre se lee en el Diario que el domingo anterior, le había parecido: “que fuera bien tomar algunas personas de las de aquel río para llevar a los Reyes porque aprendieran nuestra lengua, para saber lo que hay en la tierra y porque bolviendo sean lenguas de los christianos y tomen nuestras costumbres y las cosas de la Fe.”[12] En dos ocasiones, los mandó, pero la empresa no tuvo éxito: unas veces, se murieron en España “por el cambio contrario de tierra, aire y comidas”, dice Pedro Mártir de Anglería, erudito italiano (1495-1526), historiador de la corte de los Reyes Católicos y de Indias, y sacerdote; otras veces, al volver, huyeron y, muy frecuentemente, los indios que permanecieron con él no le sirvieron de nada, porque aquellos territorios son en la época un mosaico de lenguas y “no se entienden los unos con los otros –dice el Almirante– más que nos con los de Arabia”. El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557), el primer historiador que abordó con amplitud el descubrimiento y colonización de las Indias, aparte de hacer una interesante descripción del continente Americano, se asombra también de esta pluralidad lingüística cuando dice: “Cosa es maravillosa que en espacio de una jornada de çinco o seys leguas de camino y próximas y veçinas unas gentes con otras, no se entienden los unos a los otros indios.”[13] La ilusión colombina de llevar la fe a aquellos territorios se ve frustrada por el problema de la lengua. Por eso quiere hispanizar a los indios, para penetrar a través de ellos en aquel mundo con el que estaban incomunicados a pesar de vivir inmersos en él. El problema de las lenguas conocidas que los españoles van a encontrar en los nuevos territorios es común también a Filipinas; pero este hecho, en principio idéntico, tiene una consecuencia diferente, ya que el continente americano era virgen, no había sido hollado por los europeos, mientras que por aguas de Oceanía ya habían navegado barcos portugueses y pronto aparecieron personas que tenían conocimientos más o menos profundos de las lenguas de aquellas zonas. Magallanes, al igual que hizo Colón, incorpora a la tripulación a su esclavo Enrique, natural de las Molucas, según unos, o de Sumatra, según otros, y al piloto Juan Carvajo, que había pasado cuatro años en el Brasil, pensando que le ayudarían  en los territorios de las Indias el primero, y el segundo en las costas americanas. Sobre las dificultades de comunicación, comunes a América y Filipinas, hay abundantes testimonios, en los que, como siempre, el lenguaje gestual era el universal lingüístico empleado. Por ejemplo, fray Juan de Torquemada cuenta cómo en los primeros momentos: “Estas cosas, que predicavan a los principios estos benditos Religiosos, era con mudez, y solas señas, señalando el cielo, y diciendo estar allí el solo Dios.”[14] Y en otro lugar, señala el religioso:

 

Los primeros que estas Escuelas los començaron a enseñar a los hijos de los christianos (conviene a saber) el signare, y santiguare, reçar el Pater Noster, el Ave María, Credo y Salve Regina, todo esto en Latín (por no saber los Religiosos su lengua, ni tener intérpretes, que lo tradujesen, y bolvieran en ella) lo demás que podían, por señas, como mudos, se lo daban a entender.[15]

 

Bernal Díaz del Castillo[16] comenta también esta situación:

 

Llegados los indios […], con señas de paz que les hicimos, y llamándoles con las manos y capeando para que nos viniesen a hablar, porque entonces no teníamos lenguas que entendiesen la de Yucatán y mexicana, sin temor ninguno vinieron  […]. Y el más principal de ellos, que era cacique, dijo por señas que se querían tornar en sus canoas e irse a su pueblo.

 

En Filipinas, el padre Gaspar de san Agustín nos cuenta cómo en una ocasión llegaron a las naves muchos paraos  –”que assí llaman a sus canoas los naturales de aquellas islas”:

 

Y dando muchas voces que no se podían entender palabra, señalaban los pueblos con las manos, como diciendo que fuesen allá, que les darían muchas cosas que comer; y para esto mostraban algunas frutas que en los paraos traían, y se daban palmadas en la barriga, que parece querían significar que les llenarían muy bien las suyas si fuesen a tierra.[17]

 

Y el mismo autor comenta en otro lugar que “se entendían por señas, aunque, a veces, ni por ellas.”[18]

 
Los intérpretes desarrollaron una función primordial desde los primeros momentos de la Conquista. Carlos V estableció mediante la Provisión de Granada del 17 de noviembre de 1526 los principios jurídicos y las normas de conducta que debían regir en los descubrimientos; en ella, se continúa exigiendo una fórmula de requerimiento mejorado, que sería presentado a los indígenas por medio de intérpretes.[19] Este documento quedó recogido en la Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias:

 

[…] que en llegando a aquellas provincias procurassen luego dar a entender, por medio de Intérpretes, a los Indios y moradores, cómo los enviaron a enseñarles buenas costumbres, apartarlos de los vicios y comer carne humana, instruirlos en nuestra Santa Fe Católica, y predicársela para su salvación, y atraerlos a nuestro Señorío, porque fuessen tratados, favorecidos y defendidos como los otros nuestros súbditos y vassallos.[20]

 

En la mencionada Recopilación, se regula la función, las atribuciones, los derechos y las obligaciones de los intérpretes. Por ejemplo, en la ley cuyo título reza así: “Que los descubridores no traigan indios si no fueren para intérpretes”, se dice:

 

Ningún descubridor por mar o por tierra, pueda traer, ni traiga indios de las partes que descubriere, con ningún pretexto, aunque ellos vengan de su voluntad, pena de muerte, excepto hasta tres o cuatro personas, para lenguas e intérpretes, tratándolos bien, y pagándoles su trabajo.[21]

 

Los intérpretes son fundamentales en la Conquista, y poco a poco van surgiendo. Nahuatatos se denominan ya en 1565, adaptando el aztequismo nahuatlato –”intérprete indio que conoce la lengua náhuatl o mexicana”, según Malaret– también a la nueva situación filipina. En la Relación de la expedición del navegante y conquistador español Miguel López de Legazpi Zumárraga c. 1510-Manila 1572), en 1565, se dice:

 

[…] mandó a Gerónimo Naguatato que en lengua malaya y en la de Maluco dixese a muchos yndios que parescían en la playa que traxesen los dichos bastimentos y se los pagarían a su contento y el dicho Gerónimo yntérprete los llamó a los yndios que andavan en la playa e a grandes vozes les dixo lo susodicho en lengua de Maluco e de Malaya, de manera que los dichos yndios lo pudieran entender.[22]

 

Pero el nombre general de estos intérpretes, de estos traductores, era, tanto en Filipinas como en América, el lengua o la lengua, llegando, incluso, a llamar a los frailes que saben lenguas indígenas, los padres lenguas; la legislación española los denominó intérpretes; otros nombres, menos empleados, fueron ladino[23] y lenguaraz.

 
Estos indios-lengua, o los lengua, fueron el primer instrumento de entendimiento, pero no abundaron. Algunos han pasado a la historia, como aquel muchacho de la isla Guanahaní, que fue bautizado con el nombre de Diego Colón –como el menor de los hermanos del Almirante y su hijo primogénito–, o las tantas mujeres indígenas, colaboradoras eficacísimas: la india Catalina, criada en La Española, intérprete de Pedro de Heredia, de quien dijo el cronista fray Pedro Simón[24]:

 

Entre los indios cautivos y libres de servicio que traían los nuestros, venía una india llamada Catalina, natural de Zamba, muy ladina en nuestra lengua y más en las de estas costas, de donde la llevó a Santo Domingo los años antes Diego de Nicuesa.

 

Luisa, la cacica de Ororoní, en la Nueva España, que acompañó al capitán Francisco de Ibarra en busca de la legendaria Cíbola, o la india doña María, que acompañó al padre Las Casas, en 1521, en su tentativa de evangelización del Cumaná y, sobre todo, doña Marina, La Malinche, que desde el principio compartió con Cortes toda la odisea mexicana, y le fue muy útil como lengua, pues hablaba náhuatl, maya y español.[25] Sobre ella, dice Bernal Díaz del Castillo:

 

doña Marina sabía la lengua de Guazacualco, que es la propia de México, y sabía la de tabasco; como Jerónimo de Aguilar sabía la de Yucatán y Tabasco, que es toda una, entendíanse bien, y Aguilar lo declaraba en Castellano a Cortés; fue gran principio para nuestra conquista, y así se nos hacían todas las cosas, loado sea Dios, muy prósperamente. He querido declarar esto, porque sin ir doña marina, no podíamos entender la lengua de la Nueva España y México.[26]

 

También hubo españoles que convivieron muchos años con los indígenas y aprendieron sus lenguas, como el ermitaño que nos cuenta Pedro Mártir de Anglería, llamado Ramón Pané, que escribió un libro sobre los ritos de los indios, que fue el que utilizó el padre Las Casas; el ya mencionado Jerónimo de Aguilar, que sabía la lengua de Tabasco y la de Yucatán, intérprete desde la primera hora de Cortés, etc.

 
El intérprete es, muchas veces, el superviviente de una expedición anterior, como el mencionado Gerónimo de Aguilar:

 

Pareció en la costa un hombre que venía corriendo y capeando con una manta y un bergantinejo, le tomó, y súpose cómo era cristiano, que se llamaba Hernado de Aguilar, el cual y otro su compañero habían escapado en poder de indios de una armada que allí había dado al través.[27]

 

Navegaban en la armada de Valdivia, en 1511, y naufragaron frente a Jamaica. El mar los arrastró hasta la costa oriental de Yucatán.

 
Cuando el 4 de septiembre de 1526, la expedición de Loaisa, en Filipinas, bolineaba[28] sin poder tomar la isla, se acercaron muchas canoas entre las quales venía una a donde venía un español, el qual nos salbó de lexos a usança de España, de lo qual nos marabillamos mucho, e ezímosle que viniera a bordo; el qual dicho cristiano pedió seguro antes que veniese, el qual le dió el capitán […], e así entró a la nao; el qual era natural gallego e llamábase Gonzalo de Vigo, e venía todo desnudo, excebto cubiertas sus vergüenzas con un pedaço destera, y el cabello traya muy erilzado que le allegaba abaxo de las nalgas, e díxonos que era de la armada de Magallanes […][29]

 

Este hombre sirvió mucho a la nao porque sabía bien la lengua de las islas, y, efectivamente, aparece como intérprete en numerosas ocasiones.

 
En la Relación de lo ocurrido en la isla Cebú, en la expedición de Legazpi, en 1565, se cuenta cómo se tuvo noticia que en un pueblo cerca de allí estava un christiano que se llamaba Juanes, que vivía entrelos indios más havía de veinte años, y que era casado con una hija de un Principal, y que estaba pintado como los otros naturales desde la cintura abaxo.

 

Éste era un indio natural de México, nacido en Santiago Flatrelesco, que llegó al archipiélago en la armada de Villalobos y se quedó allí perdido. Hablaba poco español y olvidó su lengua mejicana, mas la lengua destas islas la sabe y habla bien, sino que después no la puede darnos a entender a nosotros lo que los indios dicen, por no saber su lengua ni la española; ansí, al presente, puede servir poco u nada de intérprete.[30]

 

También Bernal Díaz del Castillo dice refiriéndose a Jerónimo de Aguilar que hablaba un español “mal mascado y peor pronunciado.”[31]

 
A veces era necesaria una doble traducción. Maximiliano Transilvano, en su Relación del 5 de octubre de 1522 refiere que Magallanes había enseñado a su esclavo Enrique la lengua española, la cual aprendió muy perfectamente, y hablaba muy ladino. Por medio de este esclavo se entendió Magallanes con el Rey de Subuth, no porque el esclavo supiese ni entendiese la lengua de aquella tierra; mas estaba allí el Rey de Subuth un indio suyo que había estado en las Molucas, y sabía muy bien la lengua molucensa, y con éste se entendía el esclavo de Magallanes, ansí que por medio de estos dos intérpretes se entendían los nuestros con los de Subuth, hablando Magallanes a su esclavo, y el esclavo al indio de Subuth, y el indio al rey su señor.[32]

 

En otras ocasiones, la decepción debió provocar el desánimo, como cuando, tantas veces, la lengua que llevaban no entendía nada,[33] o trataban de engañarlos, como cuando en la expedición de Legazpi, en 1565, compraron:

 
[…] un esclavo, e una esclava y un muchacho por lenguas, porque dixeron que eran de Mindanao naturales, y sabían la lengua destas islas, y entendían algo de la malaya, aunque después pareció que el indio esclavo no sabía la una lengua ni la otra, la india y el muchacho sabían poco […] y no trataban verdad con el General, y menos en lo que interpretaban con los naturales, porque en pláticas que con ellos tubieron se entendía que lo hacían de mala gana, y que no decían lo que el General les mandaba dixesen, ni al General decían lo que los indios naturales decían a ellos.[34]

 

La conquista representaba de hecho la hispanización: “la lengua es compañera del Imperio”, decía Nebrija. Esa hispanización a través de las instituciones políticas, económicas y jurídicas del estado tenía que ser necesariamente lenta. El régimen colonial se superpuso a la sociedad indígena, que siguió manteniendo, en general, los viejos moldes. Pero la hispanización tenía también una vertiente religiosa: la evangelización, la extirpación de las idolatrías, que no podía ser lenta. Los misioneros predican y confiesan al principio valiéndose de intérpretes, o sirviéndose del lenguaje de los gestos, o recurriendo a representaciones gráficas, como grandes cuadros, catecismos en imágenes coloreadas, como el de fray Pedro de Gante,[35] etc. Pero la labor es lenta y, como el indio no aprende el español, los misioneros deciden aprender las lenguas indígenas.

 
Fray Juan de Torquemada, en su Monarchía indiana,[36] ha dejado escrita una viva estampa de los primeros pasos de aquel aprendizaje lingüístico de los frailes mendicantes: los religiosos, dice, se ponían a jugar con los niños indios:

 

[…] con pajuelas o pedreçuelas, los ratillos que tenían de descanso; y esto hacían para quitarles el empacho con la comunicación; y traían siempre papel y tinta en las manos, y en oiendo el vocablo al indio, lo escrivían, y el propósito que lo dijo. A la tarde, juntábanse los religiosos, y comunicaban los unos a los otros sus escritos y, lo mejor que podían, conformaban a aquellos vocablos el romance que les parecía covenir. Y acontecióles que lo que oí les parecía que avían entendido, mañana les parecía no ser así […].

 

Y ya que por algunos días fueron probados en este trabajo, quiso Nuestro Señor consolar a sus siervos por dos vías.

 

Una de ellas fue, que algunos de los niños maiorcillos, que enseñavan, les vinieron a entender bien lo que decían; y como vieron el deseo que los frailes tenían de deprender su lengua, no sólo les enmendavan lo que erravan, mas también les hacían muchas preguntas, que fue sumo contento para ellos.

 

A la tarea de aprender lenguas indígenas se dedicaron con toda su intensidad aquellos misioneros. La mayoría de los monjes de Nueva España aprendieron náhuatl; otros mixteco, zapoteco, huasteco, chontal, otomí, totonaco, tarasco, etc. Los franciscanos tuvieron un grupo de lingüistas notables: era bastante frecuente que hablasen tres lenguas indígenas, y se dice que el padre fray Luis de Olmos predicaba en diez lenguas y que, por lo menos, dejó escritas algunas gramáticas del totonaco, del tepehua, del huasteco y del náhuatl, y que el padre Barzana llegó a dominar siete lenguas, muchas de ellas dificultosas, como la de los indios frontones.[37] El padre Acosta dice que:

 

[…] en Juli están al presente once de la Compañía, ocho sacerdotes y tres hermanos. Los Padres todos saben la lengua de los indios, […], y algunos dellos saben las dos lenguas, quichua y aimará, y algunos también la puquina,[38] que es otra lengua dificultosa y muy usada en aquellas provincias. Tienen gran ejercicio de la lengua, y cada día se juntan una o dos horas a conferir, haciendo diversos ejercicios de componer, traducir, etc. Con esto tenemos ya experiencia que en cuatro o cinco meses aprenden la lengua de los indios los maestros, de suerte que pueden bien confesar y catequizar, y dentro de un año pueden predicar.[39]

 

A pesar del interés de los misioneros por aprender las lenguas indígenas, los resultados, lógicamente, no fueron los mismos en todas partes: según Borges,[40] en Nueva España la casi totalidad de los clérigos sabían lenguas indígenas, pero en Yucatán, las hablaban la mitad de los misioneros; en Perú, había mucha escasez de lenguas, etcétera. Y de todas estas lenguas dejaron cientos de gramáticas y vocabularios; unos impresos; otros, aún manuscritos; muchos, perdidos para siempre; y, además, un sinfín de catecismos, confesionales, doctrinas cristianas, etc. Pensemos por un momento el esfuerzo que supondría para aquellos frailes este aprendizaje y esta investigación lingüística. Si para nosotros hoy, con todo el avance de las técnicas, nos es dificultoso enfrentarnos al estudio de una lengua indígena de América o Filipinas, qué sería para ellos que poseían un bagaje lingüístico mucho menor: sabían latín y algo de griego. Como instrumento doctrinal, tenían la Gramática latina de Nebrija y su reciente Gramática de la lengua castellana. Pero todas estas lenguas y estas gramáticas son indoeuropeas, de estructuras similares, lenguas en nada semejantes a las de los nuevos territorios y, sin embargo, dejaron vocabularios y descripciones de ellas que aún hoy son modélicas, pese a la afirmación de G. B. Milner de que su obra “permanece bajo las preconcepciones normativas y las tradicionales clasificaciones de la gramática europea convencional.”[41] Y uno ha visto a más de un avanzadísimo lingüista cotejando, corrigiendo y ampliando las notas de sus encuestas a la luz de un Arte de una de estas lenguas, escrito por un humilde fraile. Y seguimos asombrados, cuando a la vista de toda esta ingente labor, cuya bibliografía y cuyo estudio están aún por hacer, en el trabajo histórico-descriptivo de Ernesto Constantino,[42] se dediquen trece renglones y medio al “Spanish Period” de la lingüística filipina o que en los manuales de lingüística americana prácticamente no se aluda al maravilloso trabajo de los frailes españoles en el Nuevo Mundo.

 
No sólo fueron los misioneros los que se interesaron por las lenguas indígenas de los nuevos territorios: muchos conquistadores se esforzaron por aprenderlas y por poder expresarse en ellas. Así lo expone el cronista Fernández de Piedrahita, mestizo colombiano, cuando dice[43]:

 

[…] y así procuraban con todo desvelo enterarse en aquel idioma extraño a todas las naciones, aunque elegante en la colocación de las voces dificultosas, sólo por haberse de pronunciar en lo interior de la garganta. Mas tanta fue su aplicación a percibir y aprender las voces que llegaban a hacerles preguntas que entendían los indios de lo que deseaban saber.

 

Fray Pedro Aguado comenta que, encargado el capitán Asensio de Salinas de la pacificación de los indios en algunas provincias, lograda su empresa, y deseando evitar en lo sucesivo los problemas, muchas veces graves, que se presentaban por el desconocimiento de las lenguas habladas por los indios y por los españoles, “procuraba Salinas con gran ahínco que el indio hablase y entendiese la lengua castellana y que los españoles entendiesen la del indio.”[44]

 
Todo hombre necesita entenderse con los semejantes que le rodean. “No debemos imaginar que la comunicación, entre los españoles, es exactamente opuesta a la que practican los indios. Los pueblos no son conceptos abstractos, presentan al mismo tiempo semejanzas y diferencias entre sí.” (Todorov, 1999: 106). Queda claro entonces que “la necesidad” de comunicación verbal estaba presente entre los conquistadores, aunque “la posibilidad” de aprendizaje de idiomas extranjeros, sobre todo tan diferentes, no siempre se da. El cronista Fernández Piedrahita[45] cuenta cómo el capitán Alonso Martín[46] aprendió perfectamente la lengua chibcha[47] y cómo la empleaba para apaciguar a los indios, en lugar de entablar batallas con ellos; por eso, el cronista lo compara con Cineas[48]:

 

Decía Pirro que le había conquistado más provincias la retórica de Cineas que la fuerza de sus ejércitos; y tanto más debió el Nuevo Reino a la persuasión de Alonso Martín que a las hazañas de tantos héroes famosos, cuando excede la gloria de conservar a la dicha de adquirir.

 

Juan de Castellanos[49] narra también el interés del capitán Juan Martín por conocer las lenguas de los indígenas cuando fue prisionero de los indios en Margarita:

 

Al lenguaje quel bárbaro hablaba

Estuvo con oídos tan atentos,

Que ninguno mejor articulaba

La dura cantidad de sus acentos;

Y ansí de luengas tierras procuraba

Saber con especiales documentos,

Y desde el Marañón, do residía,

Al Viapari, qué lenguas había.

 

Y muchos otros[50] que, lógicamente, debieron pasar inadvertidos para la historia.

 
Luego de aquellos primeros momentos del encuentro entre los dos mundos, en donde el entenderse era todo un gran problema, las cosas fueron bastante diferentes y, obviamente, esto se debió, entre otras cosas, a la gran labor de los religiosos.
 
Hoy la lengua española es el idioma oficial a través del cual se comunican en las relaciones diarias y crean literatura artística, científica, técnica y periodística dieciocho (18) repúblicas de América:

 

1.        Argentina.

2.        Bolivia.

3.        Colombia.

4.        Costa Rica.

5.        Cuba.

6.        Chile.

7.        Ecuador.

8.        El Salvador.

9.        Guatemala.

10.        Honduras.

11.        México.

12.        Nicaragua.

13.        Panamá.

14.        Paraguay.

15.        Perú.

16.        República Dominicana.

17.        Uruguay.

18.        Venezuela.

 

y

 

19.      Puerto Rico: estado libre asociado, donde coexisten dos lenguas oficiales: español e inglés.

 

En Estados Unidos son más de 30 millones de hispanos los que hablan lengua española, sobre todo mexicanos, cubanos y puertorriqueños, en las áreas de California, Texas, Nuevo México, Florida y Nueva York. En Estados Unidos la lengua española gana más terreno cada vez. El español es, sin duda, la segunda lengua más popular en los Estados Unidos, y no solamente en estados con un alto índice de inmigrantes de habla hispana sino también, y sorprendentemente, en lugares muy alejados del Río Grande, como Dakota del Norte. En este estado del extremo norte del país, que hace frontera con la provincia canadiense de Manitoba y está poblado mayoritariamente por descendientes de alemanes que viven en parajes nombrados Bismarck, Berlín o Karlsruhe, el español se ha convertido en la lengua que sus estudiantes de secundaria eligen más a menudo como segundo idioma.

 
América es muy conocida en el mundo. No sólo nos conocen porque  ha sido nuestro continente refugio de “conquistadores”, “piratas”, “pobres” y “perseguidos”, sino también porque en ella han nacido o han venido grandes hombres y mujeres, cuyos nombres han trascendido en la historia,[51] orgullos del mundo entero.
 
Las contribuciones de América al mundo han sido muchas: medicina, matemáticas, astronomía, astrología, filosofía, biología, botánica, arquitectura, pintura, escultura, literatura, periodismo, drogas, etc. En cuanto al tema de la biología, es necesario recordar que las sociedades humanas utilizan los vegetales para cubrir diferentes necesidades de tipo biológico y cultural que van desde la alimentación hasta la religión, la magia y el arte. Todos sabemos que por las plantas se descubrió el Nuevo Mundo: la búsqueda de especies propició el descubrimiento y conquista de gran parte del mundo conocido por los europeos del s. XVI. Desde los primeros momentos de la Conquista lo americano se conoció en los confines de la Tierra. Las rutas comerciales entre El Callao y Acapulco estaban bien establecidas a fines del s. XVI; y la importancia de estas rutas está relacionada directamente con la distribución de plantas a través del océano Pacífico. Es así como varios cultivos suramericanos pasan a la Nueva España y Asia; de Asia, a su vez, llegaban plantas para los virreinatos de Perú y Nueva España (Martínez, 1988: 19). Los nombres de muchas plantas salidas de América recibieron nombres diferentes. Por ejemplo, en el s. XVI, el mar Mediterráneo se convirtió en sitio importante en el movimiento de plantas y animales, aquí se traen plantas de Asia y América. Los turcos, que controlaban el Mediterráneo, se convirtieron en buenos divulgadores y comerciantes de productos naturales; es así como muchas plantas tenían nombres turcos o nomenclatura turca: al maíz, por ejemplo, se le llamaba grano turco o trigo de Turquía. Otras muchas plantas y productos americanos se conocieron en Europa con otros nombres: corteza de los jesuitas y polvos de la condesa por quina; ¿Habrá alguien del mundo conocido que no haya probado el chocolate, el tomate, un rico trago de tequila o un delicioso tabaco, entre otros productos de América? En caso de que lo hubiera, pues… ¡qué pena! En cuanto al aporte de América en cuanto a las drogas, no olvidemos que la cocaína, por ejemplo, salió de América.
 
Muchos fueron los interesados en el análisis y tratamiento de las plantas americanas en Europa; pero el primero en realizar tan difícil empresa fue un médico sevillano del s. XVI: Nicolas Monardes. Sin haber estado nunca en América, Monardes conocía mejor que muchos de sus compatriotas exploradores o colonizadores la flora medicinal. Recordemos que Sevilla controlaba el mercado con América, de aquí que hubiera en este lugar ricos comerciantes que negociaban con productos americanos traídos por las flotas mercantes. Las medicinas que provenían de América se concentraban primero en Sevilla; luego serían distribuidas por toda Europa. Los mercaderes sevillanos, por tanto, jugaron un papel fundamental en la difusión de las especies americanas de carácter medicinal, que fueron estudiadas y experimentadas aquí antes que en cualquier otro rincón del Viejo Mundo.
 
La expresión escrita artística latinoamericana en lengua española, la redacción y el estilo artísticos creados en Iberoamérica, en Hispanoamérica, es muestra de elevada calidad y prestigio de lengua española a nivel internacional. Recordemos que de América Latina han salido escritores célebres de lengua española, reconocidos a nivel mundial, traducidos a varios idiomas, ejemplos de expresión escrita artística y estilo literario, de la talla de los mexicanos Juan Ruiz de Alarcón (1581-1639), Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), José Joaquín Fernández de Lizardi (1776-1827), Amado Nervo (1870-1919), Juan Rulfo (1918-1986), Octavio Paz (1914-1998) y Carlos Fuentes (1928); el nicaragüense Rubén Darío (1867-1916); los cubanos José Martí (1853-1895), José María Heredia (1803-1839), Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1875), Alejo Carpentier (1904-1980), Dulce María Loynaz (1903-1997), Guillermo Cabrera Infante (1929); los argentinos José Mármol (1817-1871), Leopoldo Lugones (1874-1938), Jorge Luis Borges (1899-1986) y Ernesto Sábato (1911); el colombiano Jorge Isaacs (1837-1895), autor de María, la novela romántica latinoamericana por antonomasia; el venezolano Rómulo Gallegos (1884-1969), el uruguayo Juan Carlos Onetti (1909), el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1899-1974) y los chilenos Alberto Blest Gana (1830-1920), verdadero creador de la novela chilena, quien vivió en Francia casi toda su vida y estuvo muy influenciado por Balzac, maestro en la descripción de las clases media y aristocrática, autor de Martín Rivas y Los trasplantados; Gabriela Mistral (1899-1957), Pablo Neruda (1904-1973) y Jorge Edwards (1931). Desde 1901, fecha en que se entregó el primer premio Nobel de Literatura, han recibido este galardón 6 autores latinoamericanos de lengua española:

 

·          1945: Gabriela Mistral (Chile: Vicuña 1889-Nueva York 1957).

 

·         1967: Miguel Ángel Asturias (Guatemala: Guatemala 1899-Madrid 1974).

 

·          1971: Pablo Neruda (Chile: Parral 1904-Santiago 1973).

 

·          1982: Gabriel García Márquez (Colombia: Aracata 1928). 

 

·          1990: Octavio Paz (México: Mixcoac, D.F. 1914-id. 1998).
 
 

·          2010: Mario Vargas Llosa (Perú: Arequipa, 1936).

 

En el caso del Premio Cervantes, el llamado a veces “Nobel de lengua española”, creado en 1975 por el Ministerio Español de Cultura como tributo a quienes han contribuido a enriquecer el legado literario hispánico, de los autores galardonados, 17  son de América:

           

·          3 de Cuba: Carpentier (1977), Dulce María Loynaz (1992), Guillermo Cabrera Infante (1997).

 

·          4 de Argentina: Borges (1979), Sábato (1984), Bioy Casares (1990), Juan Gelman (2007).

 

·          4 de México: Paz (1981), Fuentes (1987), Pitol (2005), José Emilio Pacheco (2009).

 

·          1 de Perú: Vargas Llosa (1994).

 

·          1 de Paraguay: Roa Bastos (1989).

 

·          1 de Uruguay: Onetti (1980).

 

·          2 de Chile: Jorge Edwards (1999) y Gonzalo Rojas (2003).

 

·          1 de Colombia: Álvaro Mutis (2001).

 

 
 
[…] Ante la variedad de cosas, de fenómenos, de faunas, de floras, de grupos sociales, de etnias, de tradiciones, de culturas, de religiones, etc., el léxico, a su vez, se hace disímil y, como siempre sucede, los hablantes nominan el mundo que les circunda con sus propias palabras. A veces sucede que la palabra a emplear para nombrar algo ya existe en el “español castizo”, “en el de España”; pero preferimos la palabra de nuestra tierra, de América, la que oímos de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestra nana, en nuestra escuela, en nuestro barrio, en nuestra colonia. Eso es lo que está bien. Eso es lo correcto. Otra cosa sería cuando aparezca ante nosotros una congregación de otros hablantes, de otras regiones de lengua española, cuando viajamos o cuando vivimos fuera de nuestros países, de nuestras regiones. Entonces debemos pensar un poquito lo que vamos a expresar y cómo lo vamos expresar: no sólo la palabra, sino también el acento, el tono, hasta el gesto. Un descuido podría causar un lamentable disgusto. Es más, esto ocurre dentro de un mismo país, debido a las variantes dialectales que presentan las lenguas, en especial, en  lo que hoy nos respecta,   México  –este portento sociolingüístico mundial–, España –nuestra querida Península– y Cuba –porque es mi preciosa islita, y porque de aquí es Martí, Maceo, Carlos Manuel de Céspedes, Gertrudis, Heredia y Dulce María.
 
Para “regular” –o “intentar regular”– todos estos problemas léxicos y semánticos, en algunos casos sintácticos, etc., existen las Academias de la Lengua.
 
La Real Academia Española fue fundada en Madrid, y su primera junta se realizó en el s. XVIII, el 6 de julio de 1713, en el palacio de la plaza de las Descalzas, propiedad de su fundador y presidente, D. Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona (1650-1725). Esta institución fue aprobada oficialmente por real cédula de Felipe V (Versalles 1683-Madrid 1746), rey de España, el 3 de octubre de 1714. La Academia fue creada a imitación de su homóloga francesa.[52] Su lema es Limpia, fija y da esplendor. Mucho se ha hablado acerca de la función de esta Academia: ¿buena?, ¿mala?, ¿qué tanto nos sirve a nosotros en América?, ¿qué tanto le sirve a los mismos usuarios del español de España? Nosotros creemos que, sencillamente, la creación de esta Academia fue algo magnífico, independientemente de cualquier problema de funcionamiento, que, por supuesto, siempre puede ser mejor, como todo en esta vida.[53] Luego de la creación de la Academia Española, aparecieron otras, la mayoría “correspondientes”, y dos “asociadas”. Ya en el s. XIX, en el año de 1870, la Real Academia Española autorizó la creación de corporaciones dentro del ámbito de habla española, con fines semejantes a los suyos. Todas ellas nacieron por la necesidad de solucionar los problemas lingüísticos concretos de sus respectivas áreas. Por el año de su fundación aparecen:

 

1.      España, 6 de julio de 1713.

 

Correspondientes:

 

2.      Colombia, 10 de mayo de 1871.

3.      Ecuador, 15 de octubre de 1874.

4.      México, 26 de junio de 1875. Director actual: José L. Martínez.

5.      El Salvador, 19 de octubre de 1876.

6.      Venezuela, 26 de julio de 1883.

7.      Chile, 5 de junio de 1885.

8.      Perú, 5 de mayo de 1887.

9.      Guatemala, 30 de junio de 1887.

10.        Costa Rica, 19 de octubre de 1923.

11.        Filipinas, 25 de julio de 1924.

12.        Panamá, 12 de mayo de 1926.

13.        Cuba, 19 de mayo de 1926.

14.        Paraguay, 30 de junio de 1927.

15.        República Dominicana, 12 de octubre de 1927.

16.        Bolivia, 25 de agosto de 1927.

17.        Nicaragua, 31 de mayo de 1928.

18.        Honduras, 23 de diciembre de 1949.

19.        Puerto Rico, 28 de enero de 1955.

20.        Estados Unidos de América, 5 de noviembre de 1973. N. Y.

 

Asociadas:

 

21.       Argentina, 13 de agosto de 1931.

22.       Uruguay, 10 de febrero de 1943.

 

¿Dónde se habla lengua española?  Europa.

 

En Europa, continente con unos 10,5 millones de km2 de superficie y más de 700 millones de habitantes, se habla lengua española en España, que es un país que se ubica al suroeste de Europa, en la península Ibérica. España posee unos 504 750 km2 de superficie y unos 40 millones de habitantes.
 
La lengua y la literatura españolas nacieron en lo que hoy se conoce como España, país enclavado, junto a Portugal, en la península Ibérica. Acerca de España, ante y ahora, ya he hablado en otros momentos: http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/la-xvii-cumbre-iberoamericana-en-chile/19j6x763f3uf8/11# , http://openlibrary.org/b/OL21783353M/El_lenguaje_corporal_humano._Un_enfoque_imagológico_en_base_a_criterios_verbales_y_no_verbales :

 

[…] En América, y especialmente en Latinoamérica, y más concretamente en este caso en México, “si algo tenemos que lamentar de nuestra historia, es ese temor de nuestros antepasados –tal vez por efecto de la «autodegeneración»– de no haber sido ellos mismos, sinceramente, con sus cualidades y defectos, sino de haber ocultado la realidad bajo una retórica de ultramar” (Ramos, 2001: 27-28), lo que ha conducido la mayor de las veces a absurdas distorsiones de nuestras realidades americanas –como también ha sucedido con las absurdas distorsiones de las realidades europeas, de las realidades greco-latinos (Semerano, 1984; Semerano, 2001; Semerano, 2005;[54] Dussel, 2007: 25-26), y concretamente en este caso con las realidades peninsulares: de España y Portugal, los países que conquistaron y sometieron (e inclusive en algunos casos “creen” seguir “controlando” [Ruano, 2007b]) a la hoy llamada Iberoamérica–, según las particularidades que han tenido y siguen teniendo los procesos de formación de nuestros pueblos (Arispe; 1993; Depestre, 1993; Rodríguez, 1993; Carrión, 1993; Ocampo, 1993; Weinberg, 1993; Bareiro y Rojas, 1993; Magis, 1993; Ramos, 2001: 28-40), todo lo cual, finalmente, ha llevado a seculares falseamientos de las verdaderas historias del área. Las verdaderas historias de América Latina arrojan crudos panoramas que a muy pocos les interesa reconocer y que, además, muy pocos pueden entender conscientemente, especialmente debido al elevado índice de analfabetismo y analfabetismo funcional –también llamado analfabetismo de segundo grado y analfabetismo de grado superior– que presenta la región: http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/analfabetismo-funcional-analfabetismo/19j6x763f3uf8/6# . Ha sido –y sigue siendo en muchos casos– tanta la barbarie y el dolor en Iberoamérica a través de sus generaciones, que no creo que estos pueblos puedan vivir hoy sin la acostumbrada dosis de corrupción[55] y delincuencia a la que ya estamos habituados y de la que todos somos partícipes, algo que es habitual en nuestras vidas y que se refleja evidentemente en nuestras conductas sociales y sicológicas, en nuestras emociones y sentimientos, en la vida pública, en la vida laboral y en la vida íntima, y, por supuesto, en nuestros lenguajes verbo-corporales. En síntesis, las verdaderas historias de América Latina, y en este caso concreto la de México, arrojan muchos datos que afectan en todos los sentidos nuestros pasados, nuestros presentes y, peor aún, nuestros futuros inciertos (Meyer y Bizberg, 2004) […] Los países hispanoamericanos –de donde somos la mayoría de los iberoamericanos, hispanos o latinos, grupos con características muy bien definidas pero también controvertidas (Cartagena, 2005)[56]– siempre adoptaron –y señalamos aquí que algunos grupos en particular lo siguen haciendo hoy desesperadamente–, en mayor o menor medida, los modelos de España –hasta que se empezaron a adoptar modelos de Francia, Estados Unidos y la Unión Soviética, según los países, las épocas, las culturas y las  líneas políticas–, de “los españoles [que] como personas, así como la historia de España o la cultura española, se distinguen […] sobre todo por presentar en forma exagerada y dramática, y casi siempre con violentas contradicciones, [sus] características humanas […] [de una] España [que] se opuso al mundo moderno: a la Reforma, a la ciencia, al progreso, a la libertad de conciencia y al libre comercio, al auge de la burguesía y al desarrollo industrial” (Sánchez Barbudo, 1980: 181), de una España que en “palabra hablada” y “palabra escrita” era la más fanática, que juraba defender el catolicismo a como fuera lugar, creando así una interminable lista de horrores contra el mismo pueblo español y su historia –muestra genuina de lo cual es el Franquismo, entre 1939 y 1975: se calcula que fue medio millón de muertos, aparte de los perseguidos, exiliados y desplazados–, contra las pueblos conquistados por España, contra las colonias españolas, y contra la evolución del pensamiento científico nacional e internacional (Figueroa, 2002) y los más elementales derechos humanos,[57] de una España con una “masa popular” que no tenía otra cultura superior o enriquecedora que no fuera la religiosa (Alatorre, 1991: 189-192) y que todavía hoy, en pleno siglo XXI, sigue teniendo grandes problemas educativos (Ruano, 2007b; Sánchez Dragó, 2008), de una España y unos españoles –que como la mayoría de los pueblos, claro está– han vivido y viven aún cargados de “mitos” y “mitoides”, de una peculiar mitología bélica, que condicionan pensamientos y actos de la mayoría de los españoles, al nivel nacional e internacional;[58] de una España marcada dolorosamente en la actualidad por los horrores de esa época terrible y fascista llamada Franquismo,[59] de una España y unos españoles que en pleno siglo XXI siguen confundiendo “dictadura” con “movimiento político y social de tendencia totalitaria” (Ruano, 2007b); de una España simbólico-franquista desdibujada, principalmente en la persona del “rey espurio”, del “rey impuesto” por Franco: Juan Carlos de Borbón;[60] de un suelo español en donde todavía, a estas alturas, se oyen los gemidos de los cientos de cuerpos que fueron sepultados clandestinamente por Franco,[61] de una España sin autorespeto (Sánchez Dragó, 2008; http://www.youtube.com/watch?v=pZRe78L-W_k ). Pero hay que aclarar que es verdad que “Era imposible que las nuevas razas americanas hicieran su propio camino y desaprovecharan las rutas que ya estaban trazadas en el mundo. Los descendientes de los conquistadores tenían a través de la sangre española un vínculo con Europa y […] no podían ser indiferentes a los platillos que estaban servidos. Sentían, al contrario, gran deseo de comerlos […] Pero, en aquel momento, sí se encontraban en medio de un mundo primitivo que no respondía a sus necesidades” (Ramos, 2001: 33). Sencillamente, al decir de Alfonso Reyes, fuimos “convidados al banquete de la civilización cuando ya la mesa estaba servida”. La decisión, o única opción, de adoptar muchos modelos españoles la seguimos pagando muy caro los hispanoamericanos, pero también los mismos españoles de España. Esa obstinación, esa soberbia, han creado odios y rechazos a España y los españoles. Por eso muchos pueblos del mundo han visto a España y a los españoles, y a sus descendientes conquistados, con desprecio, y con satisfacción, por los tantos fracasos de España y las colonias españolas a través de la historia y en la actualidad. Es un desacierto fatal copiar los modelos de vida de pueblos que a través de su historia han permanecido en la angustia de vivir en laberintos de fantasmas históricos, inquietudes, dudas, inseguridades…, y encima de todo eso, desenfrenados egotismos. Es un desacierto fatal cifrar esperanzas en pueblos y gobiernos que proyectan futuros fundamentados en nociones fabulosas del pasado: Único entre los pueblos de Occidente, el español se rige, en cuanto al conocimiento de su pasado y de sí mismo, por una historiografía fundada en nociones fabulosas. El español se considera casi como una emanación del suelo de la península Ibérica, o por lo menos tan antiguo como los moradores de sus cavernas prehistóricas […] Según las vigentes creencias, la esencia del español cruzó incólume e inafectada  a través de las varias gentes y de todo lo acontecido en la Península desde que existe tradición de ella [tal parece que los españoles a través de su historia y en su comportamiento habitual, especialmente los españoles (?) que tuvieron que emigrar a América, siguen creyendo en la imaginería popular y tradicional de que] Túbal, hijo de Jafet, fue el primer hombre que vino a España […] No tendría sentido gastar tiempo en calificar de quimérica tal forma de concebir al español y las dimensiones historiables de su vida pasada […][62] Habría tal vez que agregar, para acabar el retrato de ese español […] que junto a la seguridad de que ese español alardea, o, más bien, por debajo de esa aparente seguridad, de esa enfática afirmación del propio yo, hay en realidad, hoy al menos, casi siempre, una profunda inquietud, una gran duda, un gran temor. Lo que sucede en verdad no es tanto que el español hoy se crea superior, sino que quiere serlo, que no se conforma con su pequeñez e insignificancia. Bien pudiera pensarse que ese orgullo injustificado, esa soberbia extraordinaria, no es sino consecuencia de la derrota, sublimación del fracaso personal y de su país […] Quizás el desmesurado egotismo de tantos españoles se puede explicar en gran parte por ser muy frecuente entre ellos lo que hoy llamaríamos un agudo «complejo de inferioridad» […] Claro está que no todos los españoles son así. Y además en España, como en todas partes, hay un gran número de personas que no parecen interesadas en nada, ni en sí mismas siquiera; personas que están, o parecen estar, sólo absortas en las menudas complicaciones y dificultades de su vida diaria. Esto ocurre en todas partes, y en los pueblos pobres muy especialmente. Mas estas personas no son las que dan carácter propio a un país, ni las que determinan su destino […] Mas ese afán de grandeza, ese huir de la realidad buscando una realidad superior, dificulta, creo yo, la solución de los problemas prácticos que España tiene planteados. Puestos los ojos en el infinito, es claro que ante la idea del trabajo necesario para lograr un progreso material surge, inevitablemente, la pregunta: «¿Y para qué?». Y no es que los españoles todos tengan siempre sus ojos puestos en lo infinito. Muchos, la mayoría, como en todas partes, los tienen puestos sobre todo en los bienes materiales que desean. Mas ese deseo que el individuo aislado tiene de satisfacer sus necesidades, no basta para mover una nación. Se necesita alguien que dirija, y se necesita la convicción profunda, arriba tanto como abajo, en los que dirigen tanto como en la masa del pueblo, de que la consecución del bienestar material es, por sí misma, un digno objetivo, una meta nacional suficiente. Y esto es lo que, me parece a mí, en España no ocurre. La consecución de la felicidad en este mundo nunca ha sido, y probablemente nunca será, en España, una idea nacional […] Y volviendo ahora, para acabar, […] observemos que, a la crítica de los extranjeros corresponde casi exactamente la que desde dentro los propios españoles hacen de su país (Sánchez Barbudo, 1980: 194-200) […] la gran lacaya de [la Iglesia Católica Romana] […] [es] España la cerril. La cerril, la prepotente, la obtusa, la cabra tumbamontañas y el país más bruto de Europa y el más cruel con los animales incluyendo a las cabras que desbarrancan por escarnio. Raza perseguidora de judíos, de moros, de herejes, de brujas, de protestantes, de indios americanos, dispuesta siempre a abrazar las causas más innobles de sus reyezuelos zánganos en el nombre de Dios en quien (al menos de palabra, que no de obra pues como su nombre lo indica el Altísimo les queda muy arriba en el cielo) de cuando en cuando se cagan. Porque además de zafia y cerril esta raza patipuerca es blasfema. La llamada raza hispánica no son en última instancia sino los criados de Fernando e Isabel, de Carlos V, de Felipe II, de los Borbones, una chusma arrodillada capaces de gritar, como cuando los franceses los estaban liberando del tirano Fernando VII, “¡Vivan las cadenas!” De este monstruo de maldad y cerrazón mental desciende el actual cazador furtivo Su Majestad Don Juan Carlos, don bellaco, don Borbón, un hombre frívolo y casquivano que se divierte matando osos a mansalva. En estos zánganos reales, en sus principitos e infantas y en tauromaquia se agota la hispanidad, que nos hincha de orgullo el alma (Vallejo, 2007). España, hoy, todavía, no ha podido “cerrar con siete llaves el sepulcro del Cid”. Cuando vemos los terribles problemas de la España actual –principalmente esa triste participación de España (dirigida en su momento por un desgastado, aturdido, torpe y desinformado José María Aznar) en el ataque a Iraq–, la mayoría heredados del pasado, no podemos hacer otra cosa que recordar las palabras de Ortega y Gasset: “Dios mío, ¿qué es España?”[63] […]

 

En tiempos remotos esta península Ibérica fue conocida con otros nombres. De tal manera, los griegos la llamaron Keltiké. Esta denominación se la dieron los griegos a estas tierras de la Península y, en general, a todas las tierras del occidente que limitaban con el océano exterior. Posteriormente, los romanos llamaron a esta Península Hispania, palabra de origen púnico –o cartaginés, que es lo mismo–. También se dice que la palabra Hispania es de origen fenicio, debido a que el púnico fue una variedad lingüística o dialecto del fenicio.[64]
 

Cuando se habla de España, como siempre sucede con los estudios que sobre culturas y lenguas se realizan, se pueden considerar grandes divisiones en la historia, porque de esta manera es más fácil ubicar en estos períodos los fenómenos lingüísticos y sociales, los acontecimientos bélicos, las interrelaciones étnicas y, en el caso en que se registren, las producciones literarias.

 
Hablar de España social, cultural y lingüísticamente, es hablar de  los grandes períodos por los que ha atravesado no sólo el país español, sino toda la Península,[65] desde la prehistoria y la protohistoria, comenzando con el paleolítico y el mesolítico, el neolítico y la edad de los metales, las edades del bronce y del hierro, hasta llegar a las colonizaciones fenicias (s. XII a.J.C.) y griegas (s. VIII a.J.C.), las rivalidades púnico-griegas (s. VII a.J.C.) y la situación que presentaban los pueblos de la actual España en vísperas de la acción cartaginesa (S. VI a.J.C. hasta el 237 a.J.C.). Posteriormente, consideraríamos la historia del área, que comienza con la conquista cartaginesa de la Península (237-218 a.J.C.) y continúa con la conquista romana (218 a.J.C.-409). Más tarde tocaríamos  la   España   visigoda   (409-711);  la España musulmana (711-1492); los orígenes de la España moderna (1480-1515); del imperio europeo al imperio transoceánico (1515-1700); el siglo XVIII de los Borbones, donde se produce la guerra de sucesión (1701-1714); la crisis del imperio borbónico (1808-1833); el triunfo del liberalismo (1833-1868); la revolución democrática y la Primera República (1868-1874); la Restauración y el reinado de Alfonso XIII (1875-1931); la Segunda República (1931-1939); el franquismo (1939-1975) y la monarquía constitucional (1975-hasta la actualidad).
 
 
La historia de España, de la Península en general, antes de la conquista romana, encierra un cúmulo de problemas muy distantes de ser esclarecidos.  Los investigadores tienen que construir sus teorías apoyándose en datos heterogéneos y ambiguos: restos humanos, instrumental y testimonios artísticos de tiempos remotos; mitos como el del Jardín de las Hespérides,[66] o la lucha de Hércules con Gerión –gigante de tres cabezas y tres troncos que reinó en Hesperia. Este gigante vivía en la isla de Eritea, en el litoral de Gades,   España   y Hércules se apoderó de su rebaño de bueyes–; indicaciones –imprecisas o contradictorias– de autores griegos y romanos, monedas e inscripciones en lenguas ignoradas; nombres de multitudes de pueblos y tribus de diverso origen, que pulularon en abigarrada promiscuidad; designaciones geográficas, también de varia procedencia. Combinando noticias y conjeturas, etnógrafos, arqueólogos y lingüistas se esfuerzan por arrancar espacio a la nebulosa, que defiende paso a paso su secreto (Lapesa, 1991: 13).
 
 
En el año 218 a.J.C., con el desembarco de los Escipiones[67] en Ampurias,[68] empieza la incorporación de Hispania al mundo grecolatino.

 

Grupos que han poblado la península Ibérica:

 

Iberia es el nombre que en la antigüedad dieron algunos geógrafos e historiadores griegos a la actual península Ibérica. También la llamaron Keltiké. Respecto de la primera vez que se emplea el término ibero, ibérico o Iberia en la literatura existen varias teorías. Se plantea que el nombre de iberos aparece por primera vez en un poema llamado Ora maritima (s. IV), del poeta y geógrafo latino llamado Rufo Festo Avieno. Esta es una obra en versos senarios[69] que Avieno dedicó a su amigo Probo. Aquí se describen las costas europeas desde Britannia hasta el Ponto Euxino –mar Negro–. Este periplo de Avieno, escrito c. 350 d.J.C., constituye la fuente principal para el conocimiento de la península Ibérica a mediados del primer milenio.  Otros dicen que el primero en usar este término fue Piteas (Navegante y geógrafo griego del s. IV a.J.C., nacido en Massalia), para aproximadamente el 330 a.J.C. Eratóstenes (Astrónomo, geógrafo, matemático y filósofo griego, Cirene c. 284 a.J.C.- Alejandría c. 192 a.J.C.)  lo  usó tanto en el sentido amplio –toda la Península–, como en sentido estricto, refiriéndose al territorio ocupado por las tribus ibéricas; es decir, desde Andorra –estado de Europa,  en  los  Pirineos  orientales,  453 km2  y  37 000 habitantes–  y Rosellón –comarca del extremo SE de Francia– hasta la actual provincia de Murcia, en España, con incrustaciones en el interior del actual Aragón. A partir de la conquista romana de este territorio (205 a.J.C.) el nombre de Hispania fue imponiéndose paulatinamente, y terminó siendo aceptado por todos. No obstante, un derivado de la palabra Iberia –ibérico– ha seguido usándose, como expresión geográfica, para designar el conjunto de la Península.

 
Desde el punto de vista mitológico, conviene saber que Iberia está relacionada con la tradición bíblica en el sentido de que, supuestamente, Ibero fue tataranieto de Noé, que a su vez fue el décimo y último de los patriarcas antediluvianos. 
 
 
En realidad, bajo el nombre de cultura ibérica o Iberia se engloba una serie distinta de pueblos habitantes de la costa peninsular, desde la desembocadura del Guadalquivir –río de España, 560 km, llamado Betis por los romanos– a la del Ródano –río de Suiza y Francia, 812 km2–: “Los españoles son desde el punto de vista antropológico la resultante final de un complicadísimo proceso de mestización entre distintas razas: los iberos, los semitas fenicios, los romanos, los godos de origen germánico, los moros –árabes y negros–, etc., de tal modo que la mezcla de tan distintos elementos raciales dentro de la nación –el mestizaje interior– no había llegado todavía a un grado que permitiera considerar  al español como un grupo étnico homogéneo” (Askinasy, 1939: 147). Estos pueblos poseían una escritura similar; pero no igual, y ellos mismos no se conocen como íberos o iberos, nombre que les dieron los griegos, quienes así denominaban a los que habitaban las costas de Iberia. Por el contrario, ellos se denominaban a sí mismos por otros nombres, que correspondían a otras tantas tribus que ocupaban tan amplio territorio:

 

1.        Turdetanos, al suroeste, en el antiguo territorio tartésico.

2.        Bastetanos y oretanos, en Andalucía oriental y la Meseta sur.

3.        Mastienos, en la zona de Murcia.

4.        Edetanos y contestanos, en Levante.

5.        Indiketes, Ausetanos, Cesetanos, Laietanos e Ilercavones, en el noroeste.

6.        Lacetanos y suesetanos, en el valle del Ebro.

 

Los matices y variaciones de estas culturas son consecuencia de haber permanecido en contacto con griegos o con fenicios, de las diferencias de riquezas de sus respectivos territorios y de trasfondo cultural. Podemos decir que de todas ellas las culturas más desarrolladas eran las ubicadas en el Mediodía, al sur, en Andalucía (Ruiz-Gálvez, 1990: 101-102).

 
Grupos más importantes presentes en España:

 

1.   Iberos.

     En los Pirineos. Probablemente de origen norteafricano.

 

2.  Tartesios o turdetanos.

     Baja Andalucía y sur de Portugal. Tal vez descendientes de los tirsenos, de Lidia –situada en el Asia Menor–. En la Biblia se menciona Tarsis –nombre bíblico de Tartessos–, que era a donde Salomón[70] mandaba sus naves, que luego regresaban cargadas de oro,  plata  y  marfil.  El  profeta  Isaías[71] menciona, además, las naves de Tarsis. Herodoto menciona al rey de Tartessos, Argantonio († c. 550 a.J.C. Según el poeta griego Anacreonte, vivió 150 años. El pacifismo de su reinado, su generosidad, riqueza y hospitalidad, engendraron en el mundo griego arcaico un verdadero mito en el que Tartessos simbolizó la felicidad y la fortuna).

 

3. Fenicios.

     El término fenicio procede del griego phoinikes, que significa rojo, debido a la púrpura, producción característica de Fenicia. Con este término designaban los helenos a los habitantes del litoral de Siria. Las conquistas de los filisteos, israelitas y arameos redujeron el territorio de los fenicios a una franja costera protegida por montañas.  Los  fenicios  eran  cananeos –procedentes de Canaán, nombre que se le da a los individuos de la comunidad cultural que surgió en Fenicia y Palestina tras la migración amorrita (pueblos cuyas diversas migraciones les llevaron a Siria y Mesopotamia entre los ss. XXIV y XVIII a.J.C.)– que sobrevivieron a las conquistas antes mencionadas y a los cambios en general que se produjeron en el II milenio. Los fenicios pertenecían a un pueblo semítico de la antigüedad, que ocupó el litoral del corredor sirio, o Fenicia. Fenicia era un antiguo país del Asia anterior o Asia occidental –parte de Asia que comprende desde el contorno oriental del Mediterráneo hasta Afganistán y Pakistán, y que engloba ampliamente las acepciones de Próximo y Medio oriente. Con estos mismos términos los historiadores designan en ocasiones a las regiones del antiguo Próximo oriente en su más amplio sentido (Mesopotamia, Siria, Anatolia, Irán y Arabia)–. Fenicia estaba ubicada a lo largo del Mediterráneo, en la costa de Siria. Fue poblada desde el principio del III milenio por semitas cananeos. Su suelo montañoso y no apto para la agricultura orientó a sus habitantes hacia las actividades marítimas Regiones meridionales. La lengua fenicia es una lengua semítica antigua del grupo cananeo, hablada en las ciudades de Tiro, Biblos y Sidón. El fenicio está emparentado con el moabita y el hebreo, con las que forma la rama cananea de las lenguas semíticas. Son muy escasos los documentos fenicios. Las más antiguas inscripciones en fenicio datan del s. XIII a.J.C. La historia de este pueblo se conoce, sobre todo, a través de las narraciones de los pueblos vecinos –israelitas, asirios y griegos– y por los descubrimientos arqueológicos. Los fenicios vivían en ciudades, cada una de ellas gobernadas por un monarca hereditario cuyo poder se hallaba limitado por un consejo de ancianos. Posteriormente, la monarquía fue remplazada por las magistraturas de los jueces. Los fenicios fundaron muchas ciudades en el Mediterráneo, de las cuales sobresale Cartago, fundada más o menos para el IX a.J.C., en donde lo fenicio tomó el nombre de púnico, del latín punicus, que significa rojo, purpúreo. Los fenicios se ubican en España ya para el 1100 a.J.C., con la fundación de Gádir –recinto amurallado– o Cádiz. Palabra fenicia es Hispania –tierra de conejos.

 

4. Griegos o helenos.

     En Grecia, como España o como en México, aparecieron muchos grupos en los primeros momentos de la conformación de los dominios culturales y lingüísticos. Pero si vamos a hablar de Grecia considerando la lengua griega, entonces tenemos que decir que el idioma griego fue introducido en Grecia  por  grupos  indoeuropeos  llegados  del  norte  a  comienzos  del  II milenio. Los textos más antiguos de los griegos son unas tablillas que hablan sobre inventarios palaciegos en el siglo XII, lo cual fue descifrado en 1953. Entre los grupos más destacados de Grecia hay que señalar a: 

 

·     Aqueos.

La más antigua familia étnica griega, que llegaron al Peloponeso desde el norte y entraron en contacto con los heládicos, que eran civilizaciones del bronce que se desarrollaron en la Grecia continental en el III y II milenios a.J.C. –2600/1200 a.J.C.

 

·     Heládicos.

Los heládicos son los habitantes de la Hélade. Para Homero la Hélade era el centro de Tesalia. Posteriormente ha pasado a denominar la Grecia actual, pues Heleno fue el héroe que dio su nombre al conjunto de los griegos. Heleno fue el antepaso y héroe epónimo de la raza helénica, hijo de Deucalión y Pirra. Sus hijos fueron los jefes de las principales tribus helénicas. Estos fueron: Eolo, Doro y Juto.

 

·        Eolios.

Perteneciente o relativo a Eolia. Los eolios eran un grupo de tribus balcánicas, antiguamente vecinos de los aqueos, que ocupó durante mucho tiempo Tesalia. La invasión de los dorios los obligó a emigrar hacia el centro de Grecia. Algunos invadieron el NE del Peloponeso, mientras otros pasaron a Asia Menor, a la costa de Tróade. Los eolios fueron, quizás, los más fieles a las tradiciones primitivas y a la herencia micénica.

 

·        Micénicos.

Ubicados principalmente en Micenas, más o menos donde está Patras, al final de la Península.

 

·        Dorios.

Pueblo indoeuropeo que supuestamente entró en Grecia a fines del II milenio a.J.C., venía del norte y terminó violentamente con la civilización micénica. Se ubicaron en el Peloponeso, al extremo oeste de la Península.

  

·        Jónicos.

De Jonia, litoral asiático del mar Egeo. La región comprendida entre Mileto y Fosea.

       

En España, los griegos se ubicaron en Levante –Oriente, parte por donde sale el sol, Este, Naciente–, específicamente en Rosas y Ampurias. Los griegos estuvieron en España para el siglo VIII a.J.C. En el siglo VI a.J.C., para el 575 a.J.C., fundan la primer ciudad griega en España, a la que llamaron Ampurias, la hoy Gerona, ubicada en Cataluña. La fundación de Ampurias, en el siglo VI a.J.C., se produjo en el curso de una gran oleada colonizadora griega. Según Herodoto, fue un marino de Samos, llamado Colaios, quien hacia el 630 a.J.C. llegó a Tartessos, estableciendo el primer contacto entre el mundo helénico y la Península Ibérica (Ruiz-Gálvez, 1990: 98).

 

5. Celtas.

     Perteneciente a un grupo de pueblos, llamados galli por los romanos, que hablaban una lengua indoeuropea afín, en cierto modo, a las lenguas itálicas y que ha sobrevivido en Irlanda, Escocia, País de Gales y Bretaña. Parece que el hábitat primitivo de los celtas fue el S de Alemania. Comenzaron a independizarse a partir del II milenio.

    

A tenor de la difusión de cierto tipo de túmulo –sepulcro o sepultura levantado sobre el suelo–, se deduce que algunas tribus celtas emigraron hacia el archipiélago británico –britones– a partir de la edad del bronce y hacia la península Ibérica, pero en forma poco compacta. La emigración   de los celtas –llamados posteriormente galli por los romanos– prosiguió, especialmente hacia las zonas comprendidas entre los Alpes, los Pirineos y el Rin, llamado posteriormente la Galia.

 

En el periodo llamado La Tène (ss. V-I a.J.C.) se produce la gran expansión de los celtas, que acabaron su ocupación de la Galia y se mezclaron con los iberos de la península Ibérica, donde formaron el pueblo celtíbero.

 

Los celtas llegaron hasta el Asia Menor y se alcanza el apogeo de su expansión en el s. III; pero no supieron elevarse hasta el concepto de estado. Sus conquistas no estuvieron seguidas por la construcción de un imperio, por lo que su decadencia fue muy rápida. Los pueblos mediterráneos organizaron su defensa y Roma infligió a los celtas la primera gran derrota en 225 a.J.C., en Etruria. Por otra parte, los germanos, desde las costas del Báltico y del mar del Norte, colonizaron progresivamente los territorios que habían quedado parcialmente vacíos después de la emigración celta, y llegaron al Rin y al Danubio hacia el s. II a.J.C. Frente a la romanización, los celtas sólo lograron conservar su originalidad íntegra en las regiones más occidentales de Europa, que fueron sus últimos refugios.

    

Los celtas se ubicaron en España en el centro y oeste. Los celtas ya estaban en España para el s. V a.J.C.

 

Existen varias teorías sobre este grupo: teoría precéltica, teoría protocéltica y teoría paracéltica –celtas y grupos afines.

 

6. Ligures.

Descendientes de los ambrones –Galia Transalpina–; Liguria estaba ubicada donde está hoy Marsella.

 

7.  Romanos.  218 a.J.C.-409.

 

8.  Judíos o sefarditas o sefardíes. s. IV-1492.[72]

 
Respecto de las comunidades judías en España, es decir los “sefarditas o sefardíes”, hemos de decir que ya en el s. IV había judíos en la Península, y ya en el Concilio de Ilíberis, que fue la primera asamblea de la jerarquía hispana, celebrado c. 300 a 306, cuyas actas se conservan en el códice Vigiliano de El Escorial, se tuvo que regular severamente las relaciones de los cristianos con los judíos. En el imperio de los godos, los judíos fueron perseguidos duramente. Sisebuto los puso en el trance de convertirse o abandonar el país. Esta disposición se suavizó en el IV Concilio de Toledo, año 633, convocado por Sisenando a instancias de san Isidro. Sin embargo, Sisenando y Chintila reprodujeron las disposiciones de Sisebuto. Se comprende que los judíos, perseguidos de esta manera por los godos, no podían recibir sino con alegría la entrada de los árabes en España y que frecuentemente ayudaron a éstos a la conquista o en la guardia de las ciudades fuertes. De este modo nos lo dicen los autores musulmanes. Los musulmanes trataron con tolerancia al pueblo vencido y protegieron a los judíos –Enciclopedia Universal Ilustrada (1979). Madrid, Espasa Calpe, t. 27, p. 874–. Dice Antonio Quilis (1992: 19-20) que con la expulsión de 1492 salieron de España unos 165000 judíos, que se dirigieron a Francia, Italia, Holanda, Grecia, Hungría, los Balcanes, Turquía europea y asiática, Marruecos, Argelia, Egipto y América. El Imperio Otomano fue el que acogió el mayor número: 93000.[73]

 

La tremenda influencia del pueblo judío en la cultura universal no solamente está dada por el Catolicismo o Cristianismo, es decir la sexta del Judaísmo lidereada por Jesús o Cristo, sino que también la influencia de los diferentes grupos judíos aparecen en muy variadas esferas de la vida y de la comunicación humana, como por ejemplo la literatura,[74] la ciencia[75]   –que la heredaron casi en su generalidad de los árabes o musulmanes o moros–, el uso lingüístico[76] en general y el léxico[77] en particular,  la gastronomía,[78] y la arquitectura y el tratamiento de los espacios.[79]

 

9.   Germanos.

Se ubicaron en España entre 409-711. En el 409 un conglomerado de pueblos germánicos atravesaba el Pirineo y caía sobre España. Poco después el rey visigodo Alarico I (Delta del Danubio c. 370-orillas del Busento, Cosenza, Calabria, Italia 410) se apoderaba de Roma y la entregaba al saqueo, específicamente el 24 de agosto de 410. Durante tres días Roma sufrió una gran conmoción, puesto que la Ciudad Eterna no había sufrido ninguna invasión desde el 390 a.J.C. Alarico saqueo además la Italia del sur. Estas invasiones bárbaras durante este período fueron diferentes. Es necesario destacar que estos invasores eran germanos de origen, pero ya estaban romanizados, lo que contribuyó al afianzamiento del latín en España, aunque aportaran a su vez rasgos y palabras nuevas al latín que se hablaba en la Península, lo que se ha llamado germanismos. Estos grupos germanos presentes en España son:

 

·   Vándalos.

 

o  Galecia:         –vándalos asdingos.

o  Bética:           –vándalos silingos.

                         –vándalos asdingos.

 

·   Suevos.

 

o     Galecia, bajo la dirección de Hermerico (rey suevo, † 441).

 

·   Alanos.

 

o     Lusitania.

o     Mitad occidental de la Cartaginense.

 

Hubo otro grupo germano, los visigodos, que entró en el 415 a la Península como aliado de Roma, con el compromiso de liberarla del resto de los pueblos bárbaros. Luego de derrotar a los alanos y a los vándalos asdingos, los visigodos se retiraron a la Galia en el 418. Los vándalos asdingos se retiraron a África en el 429, lo que redujo la presencia de los pueblos bárbaros en el extremo noroccidental, Galecia.

 

En Galecia se consolidó el reino suevo, que extendió su influencia a toda la Hispania, menos a la Tarraconense, área de expansión de los visigodos. Hubo para el 441 una revuelta en Hispania de un grupo de campesinos de Galia e Hispania llamados bagaudas que lucharon fuertemente contra los germanos y los romanos. Los bagaudas se sublevaron repetidas veces entre los ss. II y V. Eran esclavos, colonos, campesinos libres pobres, a los que en ocasiones se unieron grupos bárbaros y soldados desertores. Los germanos finalmente los derrotaron. Esta lucha se dio entre el 441 y el 443, en el valle del Ebro, cuando Asturius y Merabaudes los aniquilaron. Entre el 449 y el 456 realizaron otro levantamiento al mando de Basilio y se instalaron en Galecia, pero fueron derrotados por Federico en Braga –ciudad de Portugal, al N de Oporto–. El movimiento de los bagaudas estaba dirigido especialmente contra los latifundistas, llamados possessores.

 

En el 453 las huestes visigodas entran de nuevo en la Península; en el 454 derrotaron a los bagaudas y en el 466 a los suevos. Los visigodos se establecieron en Mérida –Extremadura– y en Tierra de Campos –comarca tradicional de España, abarca partes de León, Valladolid y Zamora–. Avanzaron hasta la Bética y Ágila (rey visigodo, 549-555) se proclamó rey de Sevilla en el 549. Leovigildo (rey visigodo, 573-Toledo 586) emprendió una política de expansión y se apoderó del territorio de los suevos, derogó la prohibición de los matrimonios mixtos visigodos-hispanorromanos. Leovigildo fracasó en su intento de atraer a los católicos al arrianismo,[80] que era su religión.
 
 
Del 568 al 711 en la España visigoda se produce un cambio drástico, pues de arriana pasa a católica. Leovigildo se convirtió al catolicismo poco antes de morir. Su hijo, Recaredo I († Toledo 601), viendo la importancia que en la nación tenían los católicos, y para lograr la fusión entre hispanorromanos y visigodos, atendió los consejos de san Leandro y, en el III concilio de Toledo (587), abjuró del arrianismo juntamente con su esposa y con los principales de la corte.

 

Recaredo I, que fue rey de los visigodos desde el 568 hasta su muerte, en 601, es decir, 33 años, fue aconsejado por su padre Leovigildo para que se convirtiera al catolicismo como medio de lograr la última fase de la unidad hispana. Con tal medida satisfizo a una mayoría hispanorromana, al mismo tiempo que se apoyaba en la Iglesia para contrarrestar el creciente poderío de la aristocracia arriana. De aquí que, obviamente, tuviera que afrontar sublevaciones arrianas que, a su vez, fueron sofocadas. Cuando en 587 Recaredo I abjuró públicamente del arrianismo, devolvió a la Iglesia católica parte de los bienes que le fueron confiscados durante la etapa del arrianismo.

 

Al morir Recaredo I, le sucedió en el trono su hijo bastardo Liuva II (581-603), que fue rey sólo 2 años (601-603). Liuva II fue destronado y asesinado por una sublevación arriana acaudillada por el conde Viterico. Viterico o Witerico († 610) fue rey de los visigodos entre los años 603-610, pero luego de intentar promover una restauración germanoarriana, fue eliminado por la reacción de la facción católica, polarizada en torno a Gundemaro, en el 610. El rey visigodo Gundemaro († Toledo 612) reinó entre los años 610-612, sólo dos años. Con él el catolicismo pasó a ser la religión oficial del estado.

 

A Gundemaro le sucedió Sisebuto († 621), quien reinó entre los años 612-621, nueve años. Su reinado se caracterizó por el auge de la cultura oficial en versión romanizante y protección por la religión católica. Era un hombre culto, versado en letras latinas, amante de las ciencias y autor de una obra hagiográfica, Vida de san Desiderio, de un poema de 60 exámetros dedicado a la influencia de los astros sobre el hombre, llamado Astronomicon y de diversas epístolas –carta misiva que se escribe a los ausentes; en estudios literarios es una composición poética en forma de carta, cuyo fin es moralizar, instruir o satirizar. En la antigüedad se desarrolló como una de las formas de la literatura didáctica. Tales son las epístolas de Epicuro o de Varrón y de los  escritores  cristianos.  Existe la  epístola  en  verso,  creada  por  Horacio (Epístola a los Pisones). Fue cultivada además por Marot, Ronsard, La Fontaine, Bolieau, Voltaire, Boscán (la que intercambió con Diego Hurtado de Mendoza o la que Garcilazo dirigió a Boscán), los hermanos Argensola, Melendez Valdés (Del melancólico a Jovino), Jovellanos, Leandro F. de   Moratín y Cienfuegos–.  En 616 Sisebuto conminó –amenazó, intimidó– a los judíos a que, en el plazo de un año, escogieran  entre  la  conversión  al  catolicismo o al extrañamiento –pena restrictiva de libertad que consiste en la expulsión de un condenado del territorio nacional por el tiempo que dura la condena–, medida que señaló al principio de una serie de leyes contra los semitas, muchos de los cuales se vieron obligados a huir al reino de los francos; todo ello fue duramente criticado por san Isidoro de Sevilla y los concilios toledanos. Se cree que este rey murió envenenado.

 

A Sisebuto le sucedió su hijo Recaredo II († 621), quien tan sólo estuvo un mes en el trono. A Recaredo II le sucedió el rey visigodo Suintila († 634), quien reinó entre 621-631. Este rey sometió a los vascones, a quienes les obligó a construir c. 625 la ciudad de Olite. Intentó convertir a la monarquía en una institución hereditaria, cosa que soliviantó a la nobleza y al alto clero, clases que se polarizaron en torno al duque de Septimania, Sisenando, quien derrocó a Suintila en 631 con el apoyo franco. Suintila conservó la vida merced a la confesión que realizó de sus delitos y a su renuncia a la dignidad regia. Expulsado de la Península, fue excomulgado, y excomulgados todos sus bienes patrimoniales, en el IV concilio de Toledo, en el año 633.

 

A Suintila le sucedió el rey visigodo Sisenando († 636). En el IV concilio de Toledo (633) –presidido por san Isidoro– el monarca logró ser reconocido como legítimo rey y a la anatematización –maldición, excomunicación; el anatema se pronunciaba ordinariamente contra los herejes que combatían los dogmas o la autoridad de la Iglesia– de Suintila. En esta asamblea se promulgaron leyes encaminadas a la teocratización del estado; se declaró al rey ungido del Señor, y por lo tanto inviolable; se instauró obligatoria la elección del monarca por parte de los magnates[81] y de los obispos, y se renovaron e incrementaron las medidas antisemitas, que ya había creado Sisebuto en 616. Sisenando fue rey de los visigodos entre 631-636.

 

A la muerte de Sisenando, aparece como rey visigodo Chintila o Khintila, entre 636-639. Durante su reinado se reunieron los concilios V y VI de Toledo, en 636 y 638 respectivamente, que ratificaron los decretos del IV y se acrecentó la influencia de los eclesiásticos en el gobierno del reino.

 

A Chintila le sucede su hijo Tulga, quien reinó entre 639-642. Este rey fue incapaz de imponerse a la nobleza, polarizada en torno a Chindasvinto, quien le depuso, lo mandó a tonsurar y lo encerró en un monasterio en 642.

 

A Tulga le sucede Chindasvinto o Khindasvinto, rey de los visigodos entre 642-653. Este rey era ya casi octogenario cuando, en 642, destronó, con la ayuda de la nobleza, al joven Tulga, al que hizo tonsurar y encerrar en un monasterio. Una vez en el trono, persiguió a la misma nobleza que, creyendo encontrar en él un dócil instrumento, le había ayudado a ocupar el trono. Hizo matar a muchos nobles, redujo a sus familiares a la esclavitud y confiscó sus bienes; otros huyeron a África o al reino franco. El VII concilio de Toledo, celebrado en 646, refrendó su actuación, anatematizando con la excomunión perpetua a los que conspirasen contra el poder real. Chindasvinto promulgó numerosas leyes con las que trataba de colocar en un mismo plano a godos e hispanorromanos. En 649 asoció el trono a su hijo Recesvinto; contra esta medida se sublevó el noble Froya, apoyado por los vascones, quien llegó a poner sitio a Zaragoza antes de ser derrotado.

 

A Chindasvinto le sucedió su hijo Recesvinto, rey de los visigodos entre 653-672.  Éste convocó al VIII concilio de Toledo (653), donde intentó conciliar el perdón real con el juramento prestado a las severas leyes dictaminadas por su padre contra los rebeldes; además en él se estableció que fueran los obispos y magnates quienes eligiesen a los reyes. Asimismo convocó los concilios IX y X de Toledo, en 655 y 656, respectivamente. La importancia de su reinado se centra en la labor legislativa; en 654 promulgó el Liber iudiciorum, inspirado en el derecho romano y en el consuetudinario gótico, y por el que se logró la unificación legislativa de la España visigoda. Su gestión política se vio empañada por el triunfo del particularismo disgregante de la nobleza sobre la unidad de la institución monárquica; las medidas tomadas contra los judíos; la aparición del progresivo declive que embargaría en el futuro a la monarquía visigoda, y la fragmentación partidista del ejército, que explicita, en parte, la rapidez con que los musulmanes conquistaron la Península.

 

A Recesvinto le sucedió Wamba, rey de los visigodos entre 672-680. Inició su gobierno con una campaña contra los vascones, pero la interrumpió para preparar una expedición contra Hilderico, conde de Nimes, alzado en la Septimania con la ayuda de francos y judíos. Envió contra él un ejército al mando del conde Paulo, noble de origen bizantino, quien aprovechó tal circunstancia para proclamarse rey de Narbona con el apoyo de Ranosindo, duque de la Tarraconense, de Hildiguiso y del propio Hilderico. Wamba, sin embargo, actuó rápidamente y después de someter a los vascones, ocupó Barcelona y Gerona, penetró en la Septimania y conquistó Nimes el 1 de septiembre del 673, donde Paulo se había atrincherado. Poco después, promulgó una ley obligando a todos los súbditos a prestar servicio militar cuando el rey lo requiriera; los señores debían armar a la décima parte de los siervos; en caso de incumplimiento, prescribió el destierro para los obispos y sacerdotes y la confiscación de bienes y la reducción a siervos para los seglares. Preocupado por la relajación de la disciplina eclesiástica, convocó dos concilios provinciales en 675, uno en Toledo –el XI– y otro en Braga y dispuso la reunión anual de los mismos. Hacia 675 rechazó a los musulmanes que habían penetrado en Algeciras y ocupó Ceuta. Destronado por Ervigio en octubre de 680, secundado por el metropolitano san Julián y los palatinos, se retiró al monasterio de Pampliega, en Burgos, donde murió.

 

A Wamba le sucedió Ervigio, rey de los visigodos entre 680-687.

 

A Ervigio le sucedió Égica, rey de los visigodos entre 687-702.

 

A Égica le sucedió su hijo Vitiza o Witiza, rey de los visigodos entre 702-710.

 

A la muerte de Vitiza, en 710, la aristocracia reconoce como rey de los visigodos a Akhila, hijo de Vitiza, pero otra fracción mayoritaria eligió a Rodrigo, duque de la Bética. Rodrigo fue el último rey de los visigodos, reinó entre 710-711, sólo dos años.

 

10.   Árabes.

Los árabes entraron en España en el 711. La rapidez con que los árabes ocuparon a España se debió, sobre todo, a su política de pactos con respecto a la población dominada y a la quiebra definitiva del estado hispanovisigodo, carcomido por las prolongadas luchas internas. También contó con el favor pasivo, e incluso cómplice, de la población indígena, la cual se vio beneficiada por la redistribución de la propiedad territorial que significó la instauración de la umma o comunidad islámica.

 

Los árabes, sirios y berberiscos que invaden la Península no traen mujeres: casan con hispano-godas, toman esclavas gallegas y vascas. Entre los musulmanes quedan muchos hispano-godos, los mozárabes, conservadores del saber isidoriano: unos consiguen cierta autonomía; los más exaltados sufren persecuciones y martirio; otros se islamizan; pero todos influyen en la España mora, donde se habla romance al lado del árabe, cunden relatos épicos sobre el fin de la monarquía mora y personajes mozárabes relevantes, se cantan villancicos romances y nace un tipo de canción lírica, el zéjel, en metro y lenguaje híbridos.

 

La historia de la España musulmana comienza en el 711, a finales de abril, en que Tariq Ibn Ziad, a la cabeza de un ejército de 7 000 hombres, en el que dominaba la etnia bereber, de la que él forma parte, cruza el estrecho para desembarcar en la península Ibérica. Los árabes eran menos de 300 hombres, algunos sirios y la mayoría bereber. El contingente islamo-bereber hizo la travesía a bordo de la flota del conde Don Julián, un cristiano unitario, monoteísta puro, rechazador de la Trinidad, el antiguo gobernador bizantino de Ceuta, que se había puesto al servicio del gobernador musulmán de la provincia de Ifriqiya –Tunicia.

 

Todos estos grupos han dejado sus huellas en la actual Península, en la España que hoy conocemos, tanto étnicamente como culturalmente, en este caso especial en la lengua,[82] en la literatura.

 
Tomando en cuenta toda esta variedad de grupos que han dejado sus huellas en España, la literatura española escrita se puede clasificar de la siguiente manera:

 

                    I.          Clasificación de Ángel González Palencia (arabista, archivero y publicista español. Cuenca, Castilla y La Mancha, 1889-1492) y Juan Hurtado y Jiménez de la Serna (Granada 1875-Madrid 1944). Este tratamiento se puede encontrar en el libro de estos dos autores: Historia de la literatura española.

 

1.     Literatura hispanolatina. 

A.     Período pagano.

B.    Período cristiano.

2.     Literatura hispanojudía.

3.     Literatura hispanoarábiga.

4.     Literatura castellana de los siglos XII y XIII.

5.     Literatura castellana del siglo XIV.

6.     Literatura castellana del siglo XV.

7.     Literatura castellana de los siglos XVI y XVII.

8.     Literatura castellana del siglo XVIII.

9.     Literatura castellana del siglo XIX.

10.   Literatura castellana del siglo XX y XXI.

 

                     II.      Otra clasificación es la del crítico Ángel Valbuena Prat (Barcelona 1900-Madrid 1977). Historia de la literatura española.

 

1.      Época medieval (hasta el siglo XV).

2.      Los Siglos de Oro (XVI y XVII).

3.      Época moderna:

A.     Criticismo (siglo XVIII).

B.    Romanticismo y realismo (siglo XIX).

C.    Período contemporáneo (siglo XX y XXI).

 

                   III.      Esta literatura también se puede clasificar considerando otras particularidades, como son:

 

1.     Formación (hasta el siglo XV).

2.     Apogeo (siglos XVI y XVII).

3.     Decadencia (siglo XVIII).

4.     Romanticismo, modernismo y nuestros días.

 

En lo tocante a la literatura en lengua española que se ha escrito en España, creemos suficiente recordar a los alumnos que en este país se concibió la obra narrativa más importante del mundo, obra cumbre de la novelística universal: el Quijote, creada por la mente genial de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616). Es de destacar además el llamado Siglo de Oro de la literatura española, que nos legó verdaderas muestras de elegancia y buen uso de nuestra lengua. En el Siglo de Oro de la literatura española, denominación dada a la producción literaria de España entre los siglos XVI y XVII, se destaca Felix Lope de Vega y Carpio (Madrid 1562-id. 1635), ese célebre escritor español de quien se ha dicho que “Dios rompió el molde con que lo hizo” (Sainz de Robles, 1973: 1264). Este escritor español, modelo de arte en la expresión escrita y el estilo, escribió más del triple que el autor que más haya escrito: 1500 obras, todas ellas modelos de expresión y estilo. Entre otros muchos escritores españoles se destacan, por supuesto, Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares 1547-Madrid 1616), el más genial de los escritores españoles y el más célebre, el más admirable, de los novelistas de la Humanidad; Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843-Madrid 1920), el autor más fecundo de la literatura española después de Lope de Vega, con 77 novelas, sin contar una serie de volúmenes de ensayos y artículos periodísticos. Después de Cervantes, es Galdós el más trascendental novelista de España. Otro autor célebre de lengua española en España es Camilo José Cela (Iria Flavia, Galicia 1916-Madrid 2002), el más destacado escritor español de la actualidad.

 
Recomendamos a los alumnos leer a algunos de los autores de estas diferentes épocas en el género o géneros que más les agrade.
 
 
Si consideramos el prestigio de la expresión escrita y del estilo literario a través de los más grandes premios a la literatura, tenemos entonces que destacar que la expresión escrita en lengua española, salida de España, ha recibido 5 premios Nobel. Ellos son:

 

1.      1904: José Echegaray (dramaturgo, 1832-1916).  

2.      1922: Jacinto Benavente (dramaturgo, 1866-1954).

3.      1956: Juan Ramón Jiménez (poeta, 1881-1958).

4.      1977: Vicente Aleixandre (poeta, 1898-1984).

5.      1989: Camilo José Cela (1916-2002).

 

Si consideramos el panorama histórico de las lenguas que se han hablado y de las lenguas que aún se hablan en España y también su extensión por todo el mundo, tendríamos:

 

Del s. IV a.J.C. hasta la época romana aparecen:

 

1.     Tartesio.

2.     Ibérico e ibérico meridional.

3.     Celtibérico.

4.     Lusitano.

5.     Fenicio –y púnico, el dialecto de los cartagineses.

6.     Griego.

7.     Númida.

8.     Vasco.

9.     Aquitano.

 

De la conquista romana (ss. II y I a.J.C.) hasta la conquista árabe (s. VIII).

 

1.      Latín. 

2.      Lenguas germánicas: vándalos, suevos, visigodos.

3.      Alano.

4.      Griego.

5.      Hebreo.

6.      Vasco.

 

Edad media (ss. VIII-XV).

 

1.      Árabe.

2.      Hebreo sefardita.

3.      Lenguas romances:

A.     Gallego-portugués.

B.    Astur-leonés.

C.    Castellano.

D.    Navarro-aragonés.

E.     Catalán.

F.     Mozárabe. Lengua hablada por la población hispanorromana sometida al dominio islámico tras la invasión árabe de la Península en 711. La población de la península Ibérica que quedó sometida a la dominación musulmana no perdió su habla románica. Sin embargo, al quedar desvinculada de los cristianos del N se abrió una separación cada vez mayor entre sus respectivas lenguas románicas; el mozárabe conservó un carácter más arcaizante. Posteriormente, a medida que avanzó la reconquista, el habla de los reconquistadores fue desplazando el habla mozárabe. En realidad, como lengua mozárabe debe entenderse un conjunto de dialectos más o menos heterogéneos.

G.    Provenzal.

H.    Gascón. Dialecto de la lengua de oc –conjunto de los dialectos románicos del sur de Francia, denominados actualmente occitano–. Presenta rasgos tan característicos que algunos lingüistas lo consideran como lengua. Se habla en algunas zonas de Gascuña, parte del SO de Francia, cuyo nombre proviene del de la antigua Vasconia.

4.      Vasco.

5.      Guanche. Se llama así a lo perteneciente o relativo a un pueblo prehispánico de las islas canarias. La lengua guanche, extinta desde el s. XVI, pertenece al grupo líbico-bereber. No era una lengua uniforme, ni por la gramática ni por el léxico. Tampoco era la lengua más antigua de las islas.

 

Tiempos modernos (s. XV hasta la actualidad).

 

1.     Gallego-Portugués.

2.     Bable y leonés. ‘Bable’ es una voz onomatopéyica que indica habla confusa y balbuciente. Es un dialecto leonés hablado en Asturias. El bable es el más arcaizante de los dialectos leoneses. También se llama asturleonés, por haber correspondido su localización en épocas de mayor extensión al área del antiguo reino de León. En sentido más amplio, se llama ‘bable’ a cualquier dialecto reducido a determinados signos, usado únicamente en un área reducida y en un contexto sociocultural determinado.

3.     Castellano.

4.     Navarro-Aragonés.

5.     Catalán.

6.     Aragonés.

7.     Vasco.

8.     Caló (romaní). Es el lenguaje o dialecto propio de los gitanos.

9.     Árabe

10.   Beréber.

11.   Francés.

12.   Inglés.

13.   Ladino o judeoespañol.

14.   Papiamento. El papiamento es una lengua criolla de los negros de las Antillas neerlandesas –Curaçao, Bonaire y Aruba–. Tiene por base el criollo afroportugués, al que se fueron superponiendo elementos españoles –especialmente antillanos– y neerlandeses. En estos lugares la lengua oficial es el neerlandés, pero el papiamento continúa siendo la lengua coloquial, incluso con manifestaciones literarias. Modernamente se observa un proceso de castellanización del papiamento, de manera tal que hoy más del 87% de su vocabulario es de origen español, y el resto está constituido por elementos neerlandeses, portugueses, africanos e ingleses.

 

Otro lugar de Europa donde se habla lengua española es en la Turquía europea,[83] específicamente en las ciudades de Edirne –antigua Adrianópolis–  y  en la actual Istambul o Estambul –antigua Bizancio y, posteriormente, Constantinopla–, que es la principal ciudad de Turquía, en donde viven sefarditas,[84] que hablan español.


¿Dónde se habla la lengua española? Asia.

 

En Asia, el más extenso de los continentes, con 44 millones de km2 de superficie, y el más poblado, con más de 3 000 millones de habitantes, se habla lengua española en Israel y en Filipinas.


 
Israel es un estado de Asia, situado en el Oriente medio, a orillas del Mediterráneo. Este estado posee unos 20 770 km2 de extensión y unos 5 millones de habitantes. Aquí en Israel viven los sefarditas magrebinos o mogrebinos,[85] que tal vez sean más de un millón y que de ellos más de cien mil han conservado la lengua española. La variante de español que se habla en esta región es la llamada judeoespañol,[86] ladino, gidió o giudesmo. Los sefardíes o sefarditas tienen publicaciones en el dialecto judeoespañol y también emisiones radiofónicas.[87]


 
Habíamos dicho anteriormente que sefardita o sefardí es gentilicio derivado  de Sefarad, término con que el profeta Abdías u Obadya –siervo de Yahvé, verso 20–, uno de los 12 profetas menores, ubicado en el período posterior al exilio, hacia el s. V a.J.C., designa un punto geográfico que hoy suele identificarse con Sardes o Sardeis, antigua ciudad de Asia Menor, ubicada en Lidia o Lydia –en griego–, situada a orillas del río Pactolos, en el centro de la llanura de Hermo, capital de los reyes lidios. Lidia estaba ubicada en una parte pequeña de la actual Turquía, a orillas del Egeo. Ahora bien, desde la Edad Media, viene aplicándosele Sefarad a España. El 31 de marzo de 1492, conquistada Granada y finalizada con ello la Reconquista, los reyes Católicos, siguiendo el ejemplo de otras naciones europeas, decretaron la expulsión de los judíos que rehusaran la conversión al catolicismo. Alrededor de 165 000 judíos abandonaron España.[88] Todos ellos se llevaron consigo sus costumbres, su lengua, sus proverbios, la música, los romances y los cuentos; no pensaban entonces que llegarían a ser, pasados los siglos, un museo vivo de la España del siglo XV.[89] Por regla general se integraron en las comunidades judías que ya existían, con anterioridad a su llegada, en los países de acogida y, con el tiempo, adquirieron su lengua. Por el contrario, los que se refugiaron en el norte de Marruecos y en los territorios pertenecientes al Imperio Otomano, mantuvieron su lengua española, e incluso la impusieron a las comunidades no judías, previamente establecidas, que la adoptaron como lengua de relaciones comerciales.[90] De este modo, la lengua de los antiguos judíos españoles sobrevivió fuera de la Península, adquiriendo unos rasgos propios que la caracterizaron como un hablar específicamente judío que, más tarde, se conocería con el nombre de judeoespañol o ladino (Quilis, 1992: 20). En contraposición a Sefarad aparece Askenaz y askenazí, para denominar a los judíos de centro y Este de Europa, especialmente de Germania. Esto sucedió a partir del medievo. La palabra  Askenaz aparece en el Génesis (10, 3).


 
¿Cuándo se supone que vinieron los judíos a América? ¿Cuándo se supone que llegaron a América estos portadores de la cultura judeoespañola? ¿A dónde fueron los judíos que salieron de España a partir de 1492? Claro está que es difícil establecer el número de emigrantes judíos que salieron de España por la “expulsión” de 1492. Decididos los reyes católicos a constituir la unidad política y religiosa de España, decretaron la “expulsión” de los judíos que no se convirtieron. El número de los judíos que salieron de España por tal motivo es impreciso, lo que es lógico. Se piensa que la cifra puede estar entre 150 000 y 200 000. Hay que destacar que después de esta primera gran salida, en un segundo movimiento, luego de 1492, continuó la emigración judía, pero en este caso de conversos, durante los siglos XVI y XVII, hacia puertos y ciudades grandes de Oriente por temor a las actuaciones de la Inquisición. Buena parte de ellos ejercía las profesiones de comerciantes, banqueros, médicos, intérpretes, etc., y algunos dieron brillante muestra de capacidad para el cultivo de la literatura o las ciencias. Se considera que de los 150 000 ó 200 000 que salieron en el primer movimiento la ubicación fue la siguiente:

 

·        Asia: 93 000 –sobre todo en la Turquía europea y asiática, Damasco y Palestina.

·        Europa: 35 000 –sobre todo en Países Bajos, Italia y Francia.

·        África: 33 000 –sobre todo en Marruecos, Argelia y Egipto.

·        América: 5 000 –en especial durante los años inmediatos al descubrimiento.[91]

 

El escritor, traductor y sacerdote español Gonzalo de Illescas (Palencia ¿1565?-¿1633?), cuyo nombre está incluido en el Catálogo de autoridades del idioma, publicado por la Real Academia Española, dice en su libro Historia Pontificial (Barcelona, 1606) que vio en Venecia a judíos del Oriente que “llevaron de acá  nuestra lengua y todavía la guardan y usan de la buena gana, y es cierto que en las ciudades de Salónica, Constantinopla, Alexandría y El Cairo y en otras ciudades de contratación y en Venecia, ni compran ni negocian en otra lengua sino en español; y yo conocí en Venecia a hartos judíos de Salónica que hablaban castellano, con ser bien mozos tan bien o mejor que yo”.


Para la década de los 70 tenemos ya algunas cifras más exactas acerca de los judíos en el mundo.  Para  estos años  se  consideraba  la existencia de unos 2 000 000 judíos en todo el Mundo. De ellos hablaban gidio o ladino unos 900 000. Veamos algunos detalles:

           

·        Inglaterra: de 450 000 judíos, 1 000 eran sefarditas.

·        Francia: de 300 000 judíos, unos 60 000 eran sefarditas.

·        Rumania: de 220 000 judíos, unos 55 000 eran sefarditas.

·        Grecia: 75 000 sefarditas.  Tras  la  barbarie  quedaron  unos 8 000 en Salónica, Atenas y Volo.

·        Yugoslavia: Tenía para 1939 unos 75 000 judíos, reducidos ya para 1947 a unos 11 000. Los núcleos importantes de sefarditas eran Servia y Bosnia.

·        Bulgaria: unos 30 000 judíos.

·        Italia: unos 10 000 sefarditas, en Livorno o Liorna.

·        Ceuta y Melilla: unos 5 000 sefarditas.

·        Para los años 70, y seguramente en la actualidad, es América el hogar más denso del judaísmo mundial: 6 000 000. Destacan agrupaciones sefardíes en Kingston, Nueva York y Filadelfia.

 

En lo tocante a la presencia judía en México, debemos destacar que éstos radican en este país, ya como grupos migrantes reconocidos –recordemos que la presencia de judíos y árabes en América aparece en los mismos momentos de la Conquista, es decir 1492. Los judíos y árabes vinieron con Cristóbal Colón en las dos carabelas: La Pinta y La Niña, y en la nao Santa María. E inclusive, una de las teorías acerca del origen (todavía incierto) de Cristóbal Colón, la del escritor gallego Salvador de Madariaga y Rojo, plantea que Colón era judío sefardí o sefardita[92]– desde hace más o menos un siglo; es decir, los judíos llegaron “en grupos reconocidos” a México a principios del siglo XX. En México la comunidad judía suma hoy en día cerca de 60 mil integrantes, que constituyen el 0.081% del total nacional, de acuerdo al censo poblacional de 1990. A pesar de su reducido número, tienen notoria presencia en las actividades comerciales, financieras, culturales e incluso políticas del país.

De la diáspora, sólo 5 de cada 10 judíos viven en América Latina; es decir, son unos 600 mil judíos en la región: 40% en Argentina –seguramente, luego de los grandes problemas políticos, económicos y sociales de este país en este siglo XXI, la emigración de los argentinos judíos a otras áreas, en especial a México, haya aumentado considerablemente–, 25% en Brasil, 30% entre México, Uruguay, Chile, Venezuela y Colombia, el otro 5% en otros países del área. El mayor número de la población judía con edad  superior   a   5   años   radica   en   el   Distrito  Federal.   Aquí,  en el DF, son casi 25 000 integrantes. Una década antes era mayor, era de 43 mil. La cuestión radica en que un gran número se mudó a provincia, especialmente al Estado de México, donde hace unos años existían 14 mil miembros de la comunidad. En Guadalajara viven unos 2 mil 500; en Monterrey unos 2 mil 500 y más de 1000 en Tijuana. Los primeros inmigrantes llegaron a México procedentes de Siria, Turquía y Europa oriental cuando apenas iniciaba el siglo, debido a que huían de las condiciones de marginación social y persecución racial. Fue a fines de los años 30 (1938), durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, cuando se constituyó una entidad coordinadora y centralizadora de los judíos en el país: el Comité Central Israelita de México. En cuanto a la organización judía en México, podemos decir que su consejo consultivo está formado por 19 delegados de las diversas vertientes que integran la colectividad, 3 por cada una de ellas y que se diferencian de la siguiente forma:

 

·        Comunidad Maguén David. Formada por descendientes de inmigrantes de Alepo, Siria: unas 2 000 500 familias.

·        Comunidad Ashkenazi. Integrada por descendientes de inmigrantes  provenientes de diversas regiones de Europa: unas 2 000 familias.

·        Comunidad de Beneficencia Alianza Monte Sinaí. Descendientes de Damasco, Siria: unas 1 800 familias.

·        Congregación Bet-El. Descendientes de otro origen: unas 1 207 familias.

·        Comunidad Sefaradí. Descendientes e inmigrantes de España, Grecia y Turquía: unas 1000 familias.

·        Beth Israel Community Center. Personas de habla inglesa: unas 110 familias.

·        Centro Deportivo Israelita. Miembros de todos los sectores.[93]

           

En Canadá, para los años 70, vivían unos 500 sefarditas. En la actualidad deben ser mucho más, especialmente luego de los grandes conflictos en la actual Argentina.

Asia presenta los focos sefardíes de mayor interés humano, lingüístico y folklórico.  El  más  notable  es  Israel.  Israel  tiene  una  población de unos 5 000 000 habitantes. De ellos, cerca de 1 000 000 son de origen sefardí y unos 275 000 son hispanoparlantes. Turquía tenía para los años 60 la más numerosa población sefardí de Oriente: 85 000 personas. Para los 70 tenía unos 55 000, por la emigración hacia Israel y América.

África poseía para los años 70 unos 700 000 judíos. Su ubicación era en este tiempo aproximadamente la siguiente:

·        Marruecos: 250 000 ó 200 000 hebreos. De ellos 150 000 sefarditas.

·        Argelia: 100 000 judíos. Predominan los sefarditas.

·        Túnez: 50 000 judíos. Predominan los sefarditas.

·        Egipto: Unos 30 000 sefarditas.

·        Libia: 25 000 judíos. Predominan los sefarditas.

·        Cirenaica. Esta es una región oriental de Libia. Aquí vivían para estos años unos miles de sefarditas en precarias condiciones culturales y económicas.

 

En la América hispano-portuguesa, que tenía para este entonces unos 600 000 judíos, agrupaba unos 100 000 ó 120 000 sefarditas.[94]


En Filipinas, que es un estado insular del Sureste asiático con unos 300 000 km2 de extensión, repartidos entre 7083 islas e islotes[95] y unos 56 millones de habitantes, donde el idioma oficial es el tagalo, también se habla español por una minoría. Las investigaciones lingüísticas arrojaban para el 1967 en este país más de 300 dialectos agrupados provisionalmente en 70 grupos lingüísticos diferentes.[96] Esta situación fue muy pronto acusada por los misiones: el padre Colín decía que casi cada río tiene una lengua diferente, que “las gentes de lugares poco distantes no se entienden los unos con los otros” y que “En algunas partes observamos que en la boca de un río se habla una lengua, y en el naçimiento dél otra. Cosa que es de grande estoruo para la conuersión y enseñança de estas gentes.[97] Juan de Maldonado, en una carta del 6 de mayo de 1572, comenta sobre la isla de Luzón: “En esta isla ai muchas probinçias y en cada una dellas ay diferentes lenguas y costumbres.” La diferencia principal entre la Conquista de Filipinas y la de América está dada por: 1. A Filipinas habían llegado ya, antes que los españoles, pueblos extranjeros y 2. La amalgama de razas y también de culturas. Los distintos pueblos que integraban el continente americano no tenían relación con otro mundo exterior a él: sólo mantenían contacto con sus vecinos, más o menos próximos, de culturas semejantes; por el contrario, los filipinos conocían desde hacía mucho tiempo a moros, chinos, japoneses, y a los portugueses, que ya habían merodeado también por aquellas islas. A la llegada de los españoles, los tres principales grupos humanos existentes en Filipinas eran los malayos, los negritos y los indonesios,[98] que ya fueron descritos muy certeramente por el mencionado padre Colín.[99] A ellos, hay que añadir los chinos, que comerciaban en aquella zona desde el siglo VII, estableciéndose en las islas a la llegada de los españoles.[100] Los “moros” eran los musulmanes establecidos en Mindanao, en Mindoro, en el archipiélago de Sulu y en el sur de Luzón, más de un siglo antes de la llegada de los españoles; éstos les dieron el nombre de moros, por analogía con los musulmanes de España, y es interesante ver, según dice la historiadora mexicana Antonia P. Gerhard,[101] “cómo la lucha que los españoles habían llevado a cabo durante ocho siglos en España contra los musulmanes viene a continuarse en el archipiélago por el afán de imponer el cristianismo.”[102]
 


La misma historiadora y Blumentritt comentan que los musulmanes habían dominado y hecho esclavos a los indígenas en esas zonas. Según el historiador alemán, cuando llegaron los españoles a Filipinas “el archipiélago estaba todo sujeto al sultán de Borneo, al de Joló o a multitud de jefes mahometanos; y donde no, pagaban los indígenas horrible tributo de esclavos, que iban por miles a pescar las perlas o a labrar los campos de los pueblos ya mahometanos del mar Célebes.[103]


Las naos portuguesas, como se dijo anteriormente, ya habían andado por estas islas antes de la llegada de los españoles. Leandro Tormo[104] piensa incluso que Magallanes ya conocía su situación geográfica. Hay abundantes testimonios de su presencia, generalmente no muy grata para los nativos, por los continuos desmanes y abusos que debían cometer. Por ejemplo, en la Relación de López de Legazpi se dice:

 

El general le dijo que los españoles que residen en Maluco no son de Castilla sino portugueses, que es otra gente y de otro Reyno diferente; el moro respondió: que es ansí, y que él ansí lo sabía, mas que los indios de estas islas no conoscen entre ellos diferencia y creen que todos son unos, y mas, que los portugueses que venían en los paraos de Maluco decían que eran de Castilla, a cuya causa están aterrorizados e huyen tanto del nombre de Castilla como se vee, que ni aun ver naos quieren.[105]

 

Aún  hay otra cuestión importante que diferencia la situación americana de la filipina; nos referimos a la fragmentación política del último territorio. En la expedición de Legazpi, en 1565, se encuentra ya una temprana mención de este fenómeno: “pareze que se goviernan por barrios, como behetrías; cada barrio tiene su principal: no podimos entender que entre ellos hobiese algún principal o gran señor.”[106]


En otra ocasión se comenta: “En estas yslas no  ay ningún señor, cada uno es señor de su casa y esclavos, y quando uno más esclavos tiene, tanto es tenido por más principal.”[107]


El testimonio de fray Miguel de Benavides, de alrededor de 1595, es bien elocuente; es necesario saber, dice,

 

la diferençia grande que hay en lo que es México y Pirú a las Philippinas […]. En México y en el Pirú, avía, cuando fueron allá los españoles, un rrey en cada monarquía de aquéllas, a quien pagaban sus tributos y vasallage la gente de aquellos rreynos, y heran governados por las leyes que aquel rrey les ponía; mas en las Philippinas […] no avía rrey común que governase aquello ni a quien pagasen sus tributos.[108]

 

Cada poblado era independiente; no existía un poder central. El anónimo autor de la Relación de la conquista de Luzón dice:

 

No entiendan en nueva España o por allá que los principales desta tierra son  señores absolutos, o que tienen gran mando e poder; antes es al contrario, que entre estos ay la mayor barbaridad que ay entre gentes, porque acaeçe en un pueblo, por pequeño que sea, aver çinco o seis o diez principales, que cada uno dellos terná veinte o treinta esclavos, y sobre estos que son sus esclavos tienen mando e poder de vender o hazer dellos lo que quisieren, y otros que hay que son timaguas, que es como decir libres, ningún poder tienen los prinçipales sobre ellos […] porque, como digo, cada pueblo tiene sus prinçipales y ay muy poquitos en estas yslas que tengan mando sobre dos ni tres pueblos, por la ocasión que arriba tengo declarada.[109]

 

Tiene razón el historiador mexicano Rafael Bernal cuando, al referirse a Filipinas, dice que: “una de las herencias españolas más importantes es la constitución misma de las siete mil islas que forman el archipiélago, con sus innumerables razas, lenguas y religiones, en una unidad política. La actual República tiene los mismos límites que ocupara la Colonia en el siglo XVII.”[110]

El mismo Magallanes perdió la vida en el vano intento de cambiar esta situación, cuando consiguió que todos los reyezuelos de los territorios limítrofes prestasen acatamiento a Humabón, con quien había hecho un pacto de sangre, menos Lapu Lapu, régulo de la isla de Mactán.

La situación social, política y lingüística era, a nuestro juicio, más compleja en Filipinas que en América.

Respecto del aprendizaje de las lenguas nativas de Filipinas por parte de los misiones, huelga decir que los misioneros que llegaron a este País no sólo habían pasado ya por América, sino que la mayoría de ellos había residido en el Nuevo Mundo; por eso, no es de extrañar que trasplanten el modelo americano al archipiélago de San Lázaro y que tanto aquí como allá se dediquen al estudio de los idiomas vernáculos. Las crónicas de los primeros misioneros nos han dejado vivas estampas de este esfuerzo. Un ejemplo de ello es lo que nos cuenta el padre Aduarte: “Acabadas las gracias, leían un poco del Padre Fray Luis de Granada, y platicaban algo sobre ello y sobre lo que aprendían de la lengua de los indios, que era entonces toda su cudicia. Y de ahí se recogían a tomar un breve reposo, y tras él […] volvían a tratar de la lengua, que estimaban más coger algún vocablo que si fuese rica perla.”[111]


Tan buenos lingüistas como en América, siguieron siendo los misioneros en Filipinas; fray Juan de San Pedro aprendió dos lenguas filipinas y el chino. El padre Gaspar de San Agustín conocía el tagalo[112] y componía rimas en visayo.[113] El padre fray Joseph de Madrid sabía la lengua cebuana, la visaya, la tagala, de la Ytuy, la China; además hablaba la italiana, la portuguesa y en la latina fue consumado retórico, humanista y poeta. Fray Esteban Ortiz supo con perfección el náhuatl, el tagalo, el chino y el ilocano; etc.


Recordemos que los españoles, guiados por el célebre navegante portugués al servicio de España que lleva por nombre Fernando de Magallanes (1480-1521), llegaron a Filipinas en abril de 1521, y que se produce la independencia del dominio español el 10 de diciembre de 1898, a través del Tratado de París. Un escritor importante de la literatura filipina en lengua española es Diego Lope de Povedano, quien en 1578 escribió una colección de cuentos populares que refleja la vida cotidiana, las relaciones de los hombres en su actividad diaria y el problema del mundo sobrenatural.


En los estudios modernos de la lingüística española aparece un enfoque interesante: los hablantes del español vestigial, que se relaciona en mucho con la situación lingüística de los hispanohablantes filipinos. Este término se refiere al tipo de hispanohablantes que en el pasado, y en el presente, han ido perdiendo y transformando su idioma nativo por razones circunstanciales. Se encuentran hispanohablantes vestigiales en varios sitios, particularmente en la isla de Trinidad, en la parroquia de St. Bernard de Louisiana, en las Filipinas y entre la segunda y tercera generaciones hispánicas, de origen mexicano, cubano y puertorriqueño, de los Estados Unidos. Existen varias razones que han creado la desintegración del español de estos grupos:

 

1.      En Estados Unidos, la presencia de anglicismos en la lengua española.

2.      El proceso de transculturación.

3.      Matrimonios mezclados o mixtos.

4.      La situación geográfica.

5.      Nivel socioeconómico y educacional.

 

El resultado de estas situaciones  es una pérdida de la pronunciación “normal” o “habitual” de la lengua española, de la manipulación de la gramática y del vocabulario, produciendo hispanohablantes parciales incapaces de mantener su tradición lingüística hispánica familiar.

En la parroquia de St. Bernard reside una gente que se llaman isleños. Este grupo desciende del s. XVIII, cuando migrantes coloniales vinieron de la Islas Canarias para ocupar la Louisiana Española. Vivían en un ambiente aislado, y por eso, mantenían sus tendencias culturales y lingüísticas hasta 1940. Ahora, aunque algunos de ellos practican su mismo estilo de vivir como antes, se ve la desintegración de la lengua. La mayoría de los jóvenes sólo tienen un conocimiento pasivo mientras que los adultos son hablantes parciales. Hay pocos en esta comunidad que hablan español con soltura, y aún con ellos se oye en su palabra préstamos del inglés.


En el caso de la isla de Trinidad, posesión de España en el s. XVIII, que pasara posteriormente al dominio de Gran Bretaña, el uso del español se ha desvanecido poco a poco, y actualmente sólo queda una pequeña fracción de hispanohablantes –apenas se encuentran hablantes menores de 50 años–. La primer causa de este problema ha sido la incapacidad de mantener el español como idioma oficial y la no enseñanza de este idioma en las escuelas.


Quizás el caso de español vestigial más interesante es el de las Filipinas. Filipinas fue posesión de España por más de 400 años. Sin embargo, pocos aprendieron el español durante este tiempo. Aquí se habla el idioma tagalo, y se estimula el aprendizaje del inglés después de la guerra hispano-americana, al nivel de segundo idioma. En estos momentos menos del 1% de la población filipina habla español. Los hispanohablantes de Filipinas, en su mayoría, son descendentes de las clases altas de los mestizos.


Algunos de los problemas lingüísticos de estos grupos de usuarios del español vestigial son:

 

1.   Reducción de la morfología verbal y nominal.

2.   Eliminación de los artículos.

3.   Eliminación de algunas preposiciones.

  

¿Dónde se habla lengua española? África.

 

África  es  el  tercer continente más pequeño en tamaño. Ocupa una extensión de unos 30 200 000 km2 y posee aproximadamente unos 550 millones de habitantes. Es un continente poco poblado, con una densidad poblacional de 17 habitantes por km2,  la  menor  densidad  del  mundo después de Oceanía.  En  África  hay 54 países: Angola, Argelia, Benin, Botswana, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Comores, Congo, Costa de Marfil, Chad, Egipto, Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Kenia, Lesotho, Liberia, Libia, Madagascar, Malawi, Malí, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Mozambique, Namibia, Niger, Nigeria, República Centroafricana, República de Sudáfrica, Ruanda, Sahara Occidental, Sao Tomé y Príncipe,[114] Senegal, Seychelles,[115] Sierra Leona, Somalia, Sudán, Suazilandia, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda, Venda,[116]  Yibuti o Djibuti, Zaire, Zambia y Zimbabwe.


África se extiende desde cabo Blanco[117] hasta el cabo de las Agujas.[118]  La palabra África proviene del latín aprica ‘soleado’, o del griego aphrik ‘sin frío’. El continente africano está  dividido en grandes bloques. Étnica y culturalmente, África se divide en dos grandes grupos, separadas por la barrera geográfica del Sahara:

 

Al norte se encuentra el África blanca, compuesta por pueblos de raza mediterránea, mezclados en algunos casos con elementos negroides. Aquí encontramos evidentemente dos grupos:

 

1.      Caucasoides –bereberes y cusitas.

2.      Semitas árabes. En esta región predomina el idioma árabe.

 

Al sur se encuentra el África negra, compuesta por 4 grandes grupos:

 

1.      Pigmeos   –de  escasa   estatura   y  rasgos  mongoloides.

2.      Khoi-san –ubicada en los desiertos, con rasgos mongoloides.

3.      Sudaneses –altos y esbeltos.   

4.      Bantúes –ubicados en  África central y austral; son los más numerosos.

 

Existen otras divisiones de África. Por ejemplo:

 

África del norte o África septentrional, nombre bajo el cual se agrupa el conjunto regional mogrebí formado por 3 ó 5 países:

 

1.      Marruecos –idioma árabe, 446 550 km2, Rabat, 21 404 000, marroquíes.

2.      Argelia –idioma árabe, 2 380 000 km2, Argel, 19 129 000, argelinos. 

3.      Tunicia –idioma árabe, 163 610 km2, Túnez, 7 636 000, tunecinos.

 

Países que a veces se añaden:

 

4.      Libia –idioma árabe, 1 775 500 km2, Trípoli, 3 637 500, libios.    

5.      Egipto –idioma árabe, 997 738 km2, El Cairo,  45 915 000, egipcios.

        

África del oeste o África occidental, formada por 16 países:  

 
Benín –ant. Dahomey–, –idioma francés, 112 622 km2, Porto-Novo, 3 618 000, benineses.
 
Burkina Faso –ant. Alto Volta–, –idioma francés, 274 200 km2, Ouagadougou, 6 360 000, voltaicos, voltenses.
 
Camerún –idioma francés e inglés, 475 442 km2, Yaoundé, 9 165 000, cameruneses.
 
Costa de Marfil  –idioma francés,  322 462 km2,  Yamoussoukro, 9 300 000; ivorianos, ivorenses, eburnenses, marfileños.
 
Gambia –idioma inglés, 11 295 km2, Banjul, 695 900, gambienses o gambianos.
 
Ghana –idioma inglés, 238 537 km2, Accra, 12 815 000, ghaneses.
 
Guinea Ecuatorial –ant. Guinea Española–, –idioma español, 28 051 km2, Malabo, 317 000, ecuatoguineanos o guineanos.
 
Liberia  –idioma inglés,  111 369 km2,  Monrovia, 2 109 000, liberianos.
 
Mauritania  –idiomas francés y árabe, 1 030 700 km2, Nouakchott, 1 832 000, mauritanos.
 
Mali  o  Malí   –idioma francés,  1 240 192 km2, Bamako, 8 450 000, malí, malíes.
 
Níger –idioma francés, 1 267 000 km2, Niamey, 6 423 000, nigerianos.
 
Nigeria –idioma inglés, 923 468 km2, Abuja, 98 500, nigerianos.
 
República de Guinea o Guinea-Conakry –idioma francés, 245 857 km2, Conakry, 5 301 000, guineanos.
 
Senegal –idioma francés, 197 000 km2, Dakar, 6 793 000, senegaleses.
 
Sierra Leona –idioma inglés, 71 740 km2, Freetown, 3 803 000, sierraleonenses o sierraleoneses. 
 
Togo –idioma francés, 56 785 km2, Lomé, 3 158 000, togoleses.

 

África oriental, nombre que a veces se da a las regiones del este de África, desde Sudán hasta Malawi. Son 8 países:
 
Djibouti, Yibuti o Jibuti –idioma francés y  árabe, 21 700 km2, Djibouti, 490 000, yibutíes o yibutienses.
 
Etiopía –idioma amárico (lengua semítica)-, 1 223 600 km2, Addis Abeba, 42 000 000, etíopes.
 
Kenya –idiomas swahili e inglés, 582 646 km2, Nairobi, 19 536 300, keniatas.
 
Malawi  –ant. Nyasalandia–,   –idioma inglés,  94 276 km2, Lilongwe, 7 279 000, malawis o malauis.
 
Somalia –idiomas somalí y árabe, 637 657 km2, Mogadishu o Muqdisho, 6 160 000, somalíes.
 
Sudán –idioma árabe, 2 505 814 km2, Jartún, 25 562 000, sudaneses.
 
Tanzania –idiomas swahili e inglés, 945 037 km2, Dodoma, 23 217 000, tanzanos; tiene islas: Zanzibar, Pemba y otras.
 
Uganda –idioma inglés, 236 000 km2, Kampala, 15 600 000, ugandeses.

 

África central, formada por 5 países:

 

Burundi –idiomas francés y kirundi, 27 834 km2, Bujumbura, 4 111 000, burundeses.

Chad –idioma francés, 1 284 000 km2, N’djamena, 4 405 000, chadianos.

República Centroafricana  –idioma  francés,    622 984 km2,   Bangui, 2 442 000, centroafricanos.

Ruanda o Rwanda –idioma ruanda (lengua bantú, llamada también kinyarwanda), 26 338 km2, Kigali, 6 500 000, ruandeses. 

Zaire  –ant.  Congo  Belga  y  República del Congo–, –idioma francés, 2 344 885 km2, Kinshasa, 34 671 000, zaireños.

 

África ecuatorial, con 2 países:

 

Congo   –ant. Congo Brazzaville–,   –idioma  francés,  342 000 km2,  Brazzaville, 1 580 000, congoleños.

Gabón –idioma francés, 267 667 km2,  Libreville,  1 100 000,  gabonenses, gaboneses.

 

África austral o del sur, constituida por 9 países:

 

Angola –idioma portugués, 1 246 700 km2, Luanda, 8 600 000, angolanos o angoleños.

Botswana –ant. Bechuanalandia–, –idioma tswana (lengua bantú) e inglés, 570 000 km2, Gaborono, 1 007 000, botswanos, botswanianos.

Lesotho –ant. Basutolandia–, –idiomas sotho (lengua bantú) e inglés, 30 355 km2, Maseru, 1 470 000, basutos.

Mozambique –idioma portugués, 785 000 km2, Maputo, 12 130 000, mozambiqueños o mozambicanos.

Namibia   –ant. África del Sudoeste–, –idioma inglés, 824 292 km2, Windhoek, 1 184 000,  namibianos, namibios.

República de Sudáfrica –idiomas afrikaans (lengua neerlandesa hablada en África del Sur, es lengua nacional desde 1925) e inglés, 1 221 000 km2, Pretoria, 33 850 000, sudafricanos, africaneres (hol.).

Swazilandia –también llamada Ngwane, idiomas swazi (lengua bantú) e inglés, 17 363 km2, Mbabane, 716 000, swazis.

Zambia –ant. Rodesia del Norte–, –idioma inglés, 752 614 km2, Lusaka, 7135 000, zambianos.

Zimbawbe –ant. Rhodesia del Sur–, –idioma inglés, 390 759 km2, Harare, 8 640 000, zimbabuenses, zimbabuanos, zimbabues.

 

África insular, con 3 países:

 

Cabo Verde –idioma portugués, 4 033 km2, Praia, 296 100, caboverdiano o caboverdeño.

Madagascar –gran isla del océano Índico–, –idiomas malgache y francés, 587 041 km2, Antanarivo, 10 303 000, malgaches.

Santo Tomé y Príncipe –idioma portugués, Santo Tomé: 836 km2, Príncipe: 128 km2, Santo Tomé, 102 000, santomenses o angolares.

 

En África existen 3 grandes religiones:

 

1.      Islam, en toda la zona septentrional y parte de Sudán y Somalia. 

2.      Cristianismo, en África central y meridional.

3.      Creencias animistas, practicada por la mayoría de la población negra. Generalmente se llama así a la concepción que atribuye a los seres del universo, orgánicos e inorgánicos, un alma análoga al alma humana. El primer empleo especializado de este término se debe al médico alemán Georg Ernst Stahl (1660-1734) que amplió el concepto de alma, principio abstracto y religioso, hasta hacerle abarcar todas las partes del cuerpo del ser vivo. Pero el concepto de animismo ha logrado su mayor fortuna en el campo de la antropología. A fines del s. XIX, E. B. Taylor propuso una teoría evolucionista según la cual toda la humanidad pasaría por el estado “animista” al plantearse la diferencia existente entre un cuerpo vivo y u cuerpo muerto  y la razón de la aparición  de personas muertas en los sueños. La conjunción de estas dos cuestiones impondría la idea de que las almas subsisten, después de la muerte del cuerpo, en alguna parte de la naturaleza, por lo que habría que rendir culto a los muertos. En todas las partes del mundo, en algún momento, ha existido la creencia de que todas las cosas de la naturaleza poseen un alma o espíritu. Los espíritus de los árboles, montañas, cosechas, ríos y rocas están siempre presentes, y se respetan para que el hombre y la naturaleza puedan existir en armonía. También los espíritus de los ancestros son el núcleo de las creencias de muchos pueblos. Cuando alguien muere, se reúne con sus ancestros y se cuida de la conexión de la comunidad con el pasado. Algunos espíritus son protectores y se encargan de salvaguardar a la comunidad o a algún miembro determinado en momentos de peligro. Pueden presentarse en la proa de un barco, sobre un escudo, una lanza o un yelmo, y en ocasiones con una apariencia muy feroz.

           

En África se habla lengua española en Guinea Ecuatorial –antigua Guinea Española–, estado de África occidental, en el Golfo de Guinea, con 28 051 km2 y 350 000 habitantes.


Hemos dado estos datos acerca de África debido a que el negro, el africano, el hombre que vino de África, constituye la tercera raíz de América, de toda la América, un poco más o un poco menos en ésta o aquella área. El “hombre de ébano” es, también, la tercera raíz de los mexicanos.[119] Los aportes culturales de los negros a América han sido muchos, desde todos los puntos de vista.[120] Durante el periodo temprano de la trata, México fue uno de los mejores mercados existentes en el Nuevo Mundo. Todo parece indicar que la Corona –España– promovía preferentemente la entrada a América de negros cristianos antes que la de judíos, moros, nuevos convertidos…,[121] desde el principio de la Conquista, en 1501. No obstante, parece que esa presencia negra le creó grandes dolores de cabeza a los conquistadores dado que “… se huían, juntábanse con los indios y enseñábanle malas costumbres: ¡probablemente costumbres no cristianas!”[122] Al principio se introducían negros cristianizados, pero después… Ya para el 1518 la cosa cambió y empezaron a traer a los negros directamente de las costas de África, y sin cristianizar, a las Antillas; pero con la condición de que una vez en el Nuevo Mundo “tornarían cristianos a los dichos negros y negras que desembarcaren.”[123] Las licencias –unas 4000 al principio– para introducir negros en América se le vendieron a “personas ilustres”  –genoveses  residentes  en  Sevilla,  alemanes cortesanos–.   Ya podemos imaginar qué no paso aquí.[124]


¿Cómo entraron los negros a México? Los primeros entraron con Cortés. También trajeron negros a este país Juan Núñez Sedeño, Francisco de Montejo, Pedro de Alvarado, Francisco de Ibarra y Pánfilo de Narváez, que era dueño del que “desembarcó con viruelas y las introdujo en el país” (?).[125]


¿De dónde eran traídos estos negros? Gran número de ellos lo fueron de las Antillas y pasaron con sus amos que buscaban, en Tierra Firme, campo más propio a sus ansias de rápido enriquecimiento. Otros llegaron a México conducidos directamente del Viejo Mundo, de Cabo Verde, de Guinea… Para 1537 la cantidad de negros en México era tal, que se produjo una matanza de la que nos da fe Aguirre Beltrán: “En 1537 ocurrió en la ciudad de México la primera matanza de esclavos provocada por la pusilanimidad de los pobladores que, asustados por la actitud rebelde y la cuantía de los africanos, descuartizaron a unas cuantas docenas que supusieron pensaban alzarse con la tierra.”[126] Sevilla y Lisboa eran los centros de las transacciones negreras. Eran tantos los negros en Lisboa para esta fecha que en cierto momento un viajero expresó: “Los esclavos pululan por todas partes; estoy tentado a creer que en Lisboa son más numerosos que los portugueses de condición libre.”[127] Parece ser que no sólo los comerciantes de negros de Sevilla se dedicaban a este tipo de mercado, en vista de que “la población entera del puerto andaluz […] se había convertido en un pueblo de mercaderes de esclavos.”[128] En México, como en otras áreas de América, el negro se mestizó con el indio y el blanco. Una muestra de ello son las complicadas clasificaciones de los taxonomistas mexicanos de principios del s. XIX  para reflejar las mezclas, lo que, afortunadamente, parece que nunca fue llevado a la práctica.[129]  Algunas de estas clasificaciones se conservan en los museos del mundo. En México se pueden observar algunas muestras en el Castillo de Chapultepec. Respecto de los datos censales, preferimos que ustedes consulten el capítulo XI del texto La población negra de México, de Aguirre Beltrán, intitulado “Supuestos y números”, que aparece en los anexos.

 

IV. El español de España: áreas dialectales y lenguas en contacto. Los primeros escritos en lengua española.

 

La lengua española o castellana es hoy una de las más hermosas y perfectas que se hablan en el mundo, y es la segunda lengua oficial a nivel internacional después del inglés. De la lengua castellana se han dicho muchas cosas hermosas: “La lengua de Dios y de los ángeles”, según Carlos I;[130] “Brillante como el oro, sonora como la plata”, dijo el abate Guillaumen Raynal;[131] “El lenguaje castellano es, acaso, a mi parecer, el más sonoro, el más armonioso, el más elegante, el más expresivo de todos los dialectos románicos, y no cede ni aun al mismo italiano”, en las palabras del filólogo alemán Friedrich August Wolf (1759-1824). La lengua castellana posee una literatura que en muchos aspectos es la más rica y sólida a nivel internacional. El idioma español tiene una historia que data de cientos y cientos de años, una historia allá, en la península Ibérica, otra historia acá, en nuestra América, otra historia en Asia, otra historia en África, que juntas, todas ellas, crean la grandiosa historia de la lengua española.

El castellano o español es una lengua que se ubica en el grupo de lenguas romances, románicas o neolatinas, o sea, derivada del latín, y ocupa este lugar junto a otras diez lenguas. Para más de talles al respecto, véase: http://knol.google.com/k/por-qu%C3%A9-nos-llaman-latinos-qui%C3%A9nes-son-los-latinos-y-cu%C3%A1l-es-su-origen-y-el# :

 

1.        Catalán.

2.        Dalmático –también llamado dálmata, lengua que todavía se   habla en algunas islas ubicadas frente a Yugoslavia.

3.        Francés.

4.        Gallego.

5.        Italiano.

6.        Portugués.

7.        Provenzal –hablado en Provenza, Francia.

8.        Rético –también llamado retorrománico, antigua lengua que se hablaba en el norte de Italia.

9.        Rumano. 

10.        Sardo –que se habla en Cerdeña por más de un millón de   personas.      

 

La lengua española se deriva directamente del latín vulgar o bajo latín, que fue una corrupción o cambio del latín alto o literario, fenómeno que se produjo al entrar en contacto este último –el latín alto– con el trato y la conversación vulgar en los pueblos conquistados por Roma.[132] Debido a que el español es una lengua derivada del latín, se dice con frecuencia que la lengua española, de la misma manera que las otras lenguas neolatinas o romances, son dialectos del latín. Recordemos que una lengua se define por sus características diferenciadoras y, entonces, a las distintas variantes que adopta localmente se les denomina dialectos, de los cuales uno de ellos, por razones políticas, históricas o culturales, a menudo se impone para servir como base de la lengua cultivada y literaria. Si consideramos la perspectiva histórica, se entenderá  perfectamente que dialecto es toda lengua con respecto a aquélla de la cual procede y, entonces, podrá decirse sin confusión alguna que las lenguas romances son dialectos del latín, las lenguas eslavas son dialectos del eslávico,[133] las lenguas germánicas son dialectos del germánico,[134] etc. Esto mismo podría plantearse con respecto a las familias lingüísticas mexicanas.[135]  Y es de tal manera que fueron apareciendo en la península Ibérica las lenguas y dialectos que conformarían los dominios lingüísticos hispánicos actuales.


España está  integrada en estos momentos por 17 comunidades autónomas:

 

1.      Andalucía.

2.      Aragón.

3.      Asturias.

4.      Baleares.

5.      Canarias.

6.      Cantabria.

7.      Castilla-La Mancha.

8.      Castilla-León.

9.      Cataluña.

10.    Extremadura.

11.    Galicia.

12.    La Rioja.

13.    Madrid.

14.    Murcia.

15.    Navarra.

16.    País Vasco. 

17.    Valencia.  

 

Todas estas comunidades autónomas están divididas en un total de 50 provincias y dos municipios especiales que son Ceuta –plaza de soberanía española ubicada en la costa septentrional de Marruecos– y Melilla –plaza y puerto ubicado también en Marruecos.


Como ocurre con otros países de Europa, en España han convivido y conviven en la actualidad varias lenguas con otras variedades lingüísticas, a las que se suele llamar dialectos, hablas, etc. Sin duda alguna, la lengua de uso más general en España es el español o castellano, oficial en todo el país, pero también tienen categoría de lengua el catalán, el gallego y el vasco, cooficiales en las Autonomías en las que se hablan y parte del patrimonio cultural común. Junto a estas cuatro lenguas viven las variedades dialectales. Además, en España se hablan otras lenguas no autóctonas, propias de algunos grupos de inmigrantes –árabe, chino, etc.– o de turistas permanentes. Los gitanos, establecidos en la Península desde hace siglos, hablan en muchos casos el caló, que ha dado préstamos al español general peninsular.


Todos conocemos que tanto el español o castellano como el gallego y el catalán son hoy lenguas, idiomas, que han derivado del latín; que estas lenguas actuales, en un principio –cuando el latín de España produjo de manera natural su evolución popular, vulgar– fueron dialectos históricos o constitutivos, que llegaron a ser lenguas. Pero, además, España cuenta hoy con dos dialectos históricos que no evolucionaron en legua, sino que se han mantenido es este estadío de dialecto histórico. Nos referimos al asturleonés y al aragonés. No obstante creemos necesario hacer aquí algunas aclaraciones. Queda claro que toda lengua fue, antes de ser lengua, un dialecto. Por este motivo es también normal que se diga, en este caso, que el español o que las lenguas romances son dialectos del latín.

Las lenguas de la España actual son:

 

1.      Español –también llamada castellano.

2.      Catalán –uno de los idiomas cooficiales de España, también hablado en Francia y, además, idioma oficial del estado europeo de Andorra.

3.      Gallego.

4.      Vasco  –idioma cooficial en España, también hablado en Francia.

Son cuatro los dialectos del español de España:

 

1.      Andaluz.

2.      Canario.

3.      Extremeño.

4.      Murciano.

 

Como todos sabemos, las lenguas poseen muchas variantes; es decir, que una lengua se puede hablar y escribir de diferentes maneras en el sentido de que la pronunciación, la sintaxis –orden de las palabras en la oración– y a veces el empleo de palabras diferentes para designar una misma cosa, hacen que ese idioma adquiera matices variados según determinadas regiones. Otra cuestión importante que deben conocer los alumnos de Ciencias de la Comunicación es que a veces la misma palabra o expresión no significa lo mismo en todos los lugares donde se habla o se escribe la lengua en cuestión; es decir, la misma palabra puede tener un sentido total o parcialmente contrario a lo que queremos designar, y esto es un grave problema, sobre todo en el mundo de la literatura y el periodismo, en la televisión, en la radio, en el cine…, en el mundo de las comunicaciones. Con esto estamos aludiendo al hecho de que a veces podemos leer una novela o un cuento de Venezuela, España, Cuba o Argentina, etc., o ver u oír una información o documental, o película de cualquier país hispanohablante y si no estamos alertas, sobre todo por el contexto, bien puede suceder que el sentido que le damos al texto o a la conversación, al diálogo, no sea el adecuado. Estos problemas de comunicación, de comprensión, de decodificación de la información se dan por la existencia de los dialectos, que son las variantes que presentan las lenguas […] El tema de la pronunciación, de las letras del idioma español, es asunto que abordaremos en la sección de Fonética y fonología del español […] Recordamos los problemas que ha presentado la escritura y pronunciación de la letra ñ […]
 
 

 
De tal manera, si consideramos que en España existen cuatro lenguas, veremos que cada una de ellas presenta varios dialectos. Por otra parte,  no debemos olvidar que España es una de nuestras raíces, de donde salieron muchos de nuestros abuelos, que hablaron o hablan aparte del español uno de los otros idiomas o dialectos de los que hacemos mención. Otra cuestión a destacar es que aunque en nuestras familias no se hablen esas lenguas, existe un extenso número de palabras en el español que vienen de ellas –del catalán, del gallego, del vasco, del hebreo, del árabe, etc.– a las cuales llamamos préstamos lingüísticos o adopciones. En este caso de las lenguas actuales habladas en España, y también de la influencia del portugués en el español de España, debido al enclave geográfico de Portugal. Esos préstamos reciben los nombres de: catalanismos, galleguismos, vasquismos y lusitanismos.[136]

Son dialectos del gallego:

 

1.      Gallego noroccidental.

2.      Gallego sudoccidental.

3.      Gallego central.

4.      Gallego oriental.

 

Son dialectos del catalán:

 

1.      Los dialectos pertenecientes a la zona oriental con sus formas dialectales en Barcelona, Tarragona, Francolí, Gerona. 

A.    Alguerés. Se habla en la ciudad de Alguer por unas 25 000 personas.

B.    Balear. Se habla en las islas Baleares.

C.    Rosellonés. Se habla en el departamento francés de los Pirineos orientales.

2.      Los dialectos pertenecientes a la zona occidental:

A.    Andorra.

B.    Este de Tarragona.

C.    Lérida. 

D.    Región valenciana hasta Guardamar.

E.    Valenciano.

F.     Zona fronteriza entre Aragón y Cataluña.

 

Son dialectos del vasco o vascuence:

 

En España:


1.   Alto-navarro meridional.

2.   Alto-navarro septentrional.

3.   Guipuzcoano.

4.   Vizcaíno.  

 

En Francia:

 

1.     Bajo-navarro occidental.

2.     Labortano.

3.     Suletino.

 

De todas estas lenguas y dialectos la que dio origen al español, tal y como se le conoce hoy, con sus evoluciones y transformaciones a través del tiempo, fue la lengua castellana, la que se habla en Castilla. En el curso de la evolución lingüística de lenguas y dialectos que conviven en una cierta región, se ve a una lengua o un dialecto elevarse por encima de los otros hasta convertirse en lengua nacional, lengua de un grupo conquistador, lengua de dominio; pero las razones que explican esta ascensión son variables. Por ejemplo, en Italia, el toscano se convirtió en italiano oficial, gracias a la influencia literaria ejercida por tres grandes escritores de ese país: Dante Alighieri (1265-1321), autor de los poemas intitulados Divina Comedia; Francesco Petrarca, célebre poeta (1304-1374) y Giovanni Boccacio (1313-1375), autor de los famosos cuentos conocidos con el título Decamerón. Estos tres autores escribieron en toscano. En Francia el dialecto de París pasó a lengua nacional porque el conde de París  se convirtió en rey de Francia. En España, el castellano, que no era al principio sino un dialecto más, por circunstancias histórico-políticas acrecentó su extensión, prestigio y dominio, pasando a ser la lengua nacional. Ya en la Edad Media en Castilla se empleaban los dos términos, el de castellano y español, para designar esta lengua. Y en el extranjero, también desde la Edad Media, sólo se empleaba el de lengua española. Luego, en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, empezó a aparecer con más frecuencia el término de lengua española para así “recoger y fundir el vocabulario especial de las múltiples regiones lingüísticas castellana, leonesa, aragonesa e hispanoamericana que integraron nuestra lengua literaria y culta.” Y todo esto ocurrió porque Castilla contribuyó de modo preponderante a formar la nacionalidad española. Castilla logró que su propia lengua prevaleciera sobre todos los dialectos que antes mencionamos, e hizo que se propagara, por la conquista, a Andalucía, Murcia, Extremadura, y luego a las inmensas regiones descubiertas y civilizadas por los españoles en América y Oceanía.

  

¿Cuáles son los primeros escritos en lengua española? ¿Cuándo se escribió por primera vez en lengua española?

 

Recordemos que el romance –o lengua románica– era la lengua vulgar hablada en los países de la Romania –conjunto de países de lengua latina y de cultura romana, posteriormente románica, resultante del desmembramiento del imperio romano–, cuando ya se había diferenciado hasta tal punto del latín que se sentía como una lengua distinta del mismo. El romance primitivo de los estados cristianos españoles nos es conocido gracias a documentos notariales que, si bien pretenden emplear el latín, insertan por descuido, ignorancia o necesidad de hacerse entender, formas, voces o construcciones en lengua vulgar. A veces el revestimiento latino es muy ligero, y los textos resultan doblemente valiosos (Lapesa, 1991: 161-162, Cano, 1992: 12-15). Ahora bien, el romance aparece empleado con plena conciencia en las glosas. Por eso decimos que las glosas han sido los primeros escritos en español. Los primeros textos no literarios del español son esas glosas. Las glosas son anotaciones, generalmente muy concisas, que llevan algunos manuscritos encima de las palabras a que se refieren, enfrente o al margen. Algunas veces las glosas se han refundido con el texto, del que resulta difícil separarlas. Los primeros textos escritos en lengua española fueron  glosas,  las Glosas silenses –Burgos, monasterio de Santo Domingo de Silos– y las Glosas emilianenses –Rioja, monasterio de San Millán de la Cogolla–. Ambas datan del siglo X o comienzos del s. XI (Lapesa, 1991: 162). Existen otros estudios acerca de las glosas que hacen que se consideren otros criterios para ubicar el nacimiento del español. Tal es el caso del estudio realizado por el paleógrafo español José Manuel Ruiz Asensio.[137] Según este autor, el posible origen del español está en la Vascongada –región geográfica e histórica del norte de España, que constituye una comunidad autónoma; 7 254 km2 y unos 2 134 967 habitantes; comprende las provincias de Álava, Guipúzcoa y Viscaya– y no en Castilla y León –Burgos–. Especialmente en la provincia de Álava, al norte de España, y la fecha es de más de 1000 años. Hasta ahora ese  origen hacía referencia a  los códices de Santo Domingo de Silos –Burgos– y San Millán de la Cogolla –Rioja–, donde aparecen las primeras glosas anotadas en castellano. Este autor se ha basado en los comentarios en vascuence que tienen los llamados códices silense y emilianense. Él opina que tuvo que haber otro manuscrito anterior a ellos. Ruiz Asensio, reconocida personalidad en el mundo de la paleografía, ha realizado un minucioso análisis de los textos de las glosas de Silos y San Millán  en una reciente edición crítica en facsímil publicada por el Ayuntamiento de Burgos. Lo más destacado de sus estudios fue el descubrimiento de numerosas coincidencias en las glosas de los dos manuscritos, singulares joyas histórico-literarias en la formación de uno de los idiomas  más hablados en el mundo. Tanto las glosas emilianenses como las silenses están en dialecto navarro-aragonés –también llamado aragonés y fabla, dialecto del castellano hablado en Aragón y gran parte del sur de Navarra–. Estas glosas son anotaciones a unas homilías[138] y un penitencial latinos. Los monjes que los consultaban apuntaron al margen  la traducción de palabras y frases cuyo significado no les era conocido.

En cuanto a la relevancia de la lengua española, debemos destacar que ésta es la lengua romance de mayor difusión a nivel mundial, pues alcanza  más del doble del francés y el italiano por separado, y aun supera bastante a las dos juntas, y que es, de todas las lenguas habladas en España y América, en la que mayor número de monumentos literarios se han registrado.

V. El español de América: áreas dialectales y lenguas en contacto.

 

¿Por qué se habla de un español de España y un español de América? La cuestión radica en que el español de España, tomando en consideración el español hablado en Castilla, y especialmente el de Madrid, y el recogido por los otros dialectos, posee ciertas características distintivas que no se registran en el español de América, y, a su vez, el español de América posee ciertas características no registradas en la Península. Ante todo, estas características están dadas por la influencia de las lenguas autóctonas amerindias.   


La implantación del español en el Nuevo Mundo, en el Nuevo Continente, en América, no fue fácil. Eran muchas y muy diversas las lenguas indígenas que proliferaban, y sus hablantes se resistían a abandonarlas. Aún se conservan con mayor o menor arraigo algunas de ellas como el náhuatl y el maya en México; el araucano en Chile; el guaraní –lengua cooficial con el español– en Paraguay; el quechua en Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador… Por otro lado, los misioneros se oponían a una imposición  por la fuerza de la lengua española. Fue en el siglo XVIII que Carlos III ordenó la suspensión de todos los idiomas indígenas y la implantación  obligatoria del español. Aún así no se consiguió la hispanización deseada. Y entonces, con la independencia de los diversos países hispanoamericanos es que se consigue la auténtica hispanización lingüística, aunque parezca paradójico.


Un aspecto destacable en el español de América es la influencia del sustrato[139] indígena. Basta analizar la entonación  en cada una de las hablas españolas americanas. Se trata de una entonación rica en ascensos y descensos melódicos muy pronunciados, frente a la entonación castellana peninsular, que aparece con inflexiones más moderadas y uniformes, tomando como patrón, claro está, a esta última. También  podemos  mencionar  la  presencia  del  sufijo –eco, –eca que aparece en palabras como azteca, guatemalteco, que procede del sufijo –ecatl, del náhuatl. Se ha señalado en Arequipa la existencia del posesivo de origen quechua –y que se pospone a palabras españolas  con cierta carga afectiva y usadas como vocativos: viditay = vidita mía; agüelay = abuelita mía. Pero donde más se nota el influjo de lo indígena en la lengua española es en el léxico. Muchas palabras de origen indígena han sido llevadas a España, y se les conoce entonces como americanismos: cacahuate, cacique, caníbal, canoa,  enaguas, pampa, piragua, puma, tabaco, tomate, tiburón, etc. De aquí que se hayan creado muchos diccionarios de provincialismos y regionalismos, en los cuales se han registrado estas palabras salidas del área americana, muchas de las cuales son desconocidas en la lengua española de España.[140]


La lengua española hablada en América se puede clasificar en cinco (5) grandes zonas dialectales, división que realizó el insigne lingüista y crítico literario dominicano Pedro Henríquez Hureña (Santo Domingo 1884-Argentina 1946).


1.      México y el suroeste de Estados Unidos.

2.      Centroamérica.

3.      El Caribe.

4.      Los Andes.

5.      El Cono Sur.

 

1. MÉXICO Y EL SUROESTE DE LOS ESTADOS UNIDOS.


A.     México.

·       La meseta central.

·       El noroeste.

·       Yucatán.

·       La costa (Veracruz, Tabasco en el Caribe y Acapulco en el Pacífico).

B.    El suroeste de los Estados Unidos.

 

2. CENTROAMÉRICA.


A.    Guatemala.

B.    El Salvador.

C.    Honduras.

D.    Nicaragua.

E.     Costa Rica.

·        Valle central.

·        Guanacaste/Nicoya.

·        Puntarenas.

·        Costa caribeña.

·        Frontera panameña.

F.     Panamá.

 

3. EL CARIBE.


A.    Cuba.

B.    República Dominicana.

C.    Puerto Rico.

D.    Venezuela.


4. LOS ANDES.


A.     Colombia.

·        Altiplano central.

·        Costa caribeña.

·        Costa pacífica.

·        Amazonas.

B.    Ecuador.

·        Costa (Esmeraldas, Guayas, Los Ríos, Manabí).

·        Centronorte (Carchi).

·        Altiplano central.

·        Cañar y Azuay (con Cuenca).

·        Loja.

·        Amazonas.

C.    Bolivia.

·        El altiplano.

·        Los llanos.

D.    Perú.

·       El altiplano.

·       Lima y la costa central.

·       Costa norteña.

·       Costa sureña y el altiplano suroccidental.

·       Amazonas.

5. EL CONO SUR.

·        Chile.

·        Argentina.

o       Buenos Aires y la costa sureña.

o       Noreste (zona de influencia del guaraní).

o       Noroeste (zona de influencia del quechua).

·        Paraguay.

·        Uruguay.

o       Montevideo y el sur.

o       El fronterizo de la frontera con Brasil.


También fue Pedro Henríquez Hureña el que dio otra clasificación del español de América, más general pero más fructífera, en la que se distinguen dos partes:

 

1.  Altiplanicies. 

2.  Tierras bajas.

 

Según esto, en las altiplanicies se asentaron colonizadores de origen, sobre todo, castellano; en las tierras bajas, los colonizadores fueron más bien de origen andaluz. De aquí que, en consecuencia, las diferencias del idioma español de las zonas altas y de las zonas bajas en América sean las siguientes:


En las altiplanicies, las vocales átonas aparecen muy relajadas y con tendencia clara a la desaparición; las consonantes, en cambio, se pronuncian con fuerza, con marcada tensión: exprimentó por experimentó; caf’sito por cafecito; pas’te por pase usted.


En las tierras bajas, por el contrario, predomina un consonantismo relajado semejante al andaluz; aspiración y pérdida de la -s final o trabante; pérdida de -d-;  articulación aspirada de j  [x]; alternancia por confusión entre r  y  l en final de sílaba, etc.


Por otra parte aparece una clasificación más actualizada, la de José Pedro Rona, en 1964, en la que se destacan hasta veintitrés (23) zonas diferentes basándose en cuatro fenómenos lingüísticos: yeísmo, žeísmo, el voceo y las formas verbales utilizadas con el pronombre vos.


Una tesis muy confirmada en torno a las particularidades del español de América es la de la presencia del dialecto andaluz de la lengua española en esta región del Nuevo Mundo.


Andalucía es una región fisiográfica e histórica de la España meridional, que desde 1981 constituye una comunidad autónoma. Tiene 87 268 km2, unos 7 millones de habitantes, su capital es Sevilla y comprende 8 provincias:

 

1.      Almería.

2.      Cádiz (Algeciras).

3.      Córdoba.

4.      Granada.

5.      Huelva.

6.      Jaén.

7.      Málaga (Tarifa). 

8.      Sevilla.

 

En cuanto a su historia, hay que destacar que el fenicio[141] fue el primer pueblo histórico que llegó a Andalucía, y ya en el XI a.J.C. tenían factorías a lo largo de la costa. Se dedicaban al mercado de metales y a las salazones de pescado. Los tartessos,[142] para el 1000 a.J.C., ya tenían aquí, en Andalucía, un estado, en el Bajo Guadalquivir, que era una monarquía basada en la sociedad clasista y conocían las leyes escritas. Conocieron la escritura versificada.


El andaluz es un dialecto hispánico, hijo del castellano llevado por los repobladores a las tierras recién conquistadas. En la pronunciación de la  s  se encuentran algunos de los rasgos fonéticos más característicos del habla de Andalucía. La mayoría de los andaluces confunden  en  una  sola la pronunciación de las consonantes  s   y   z  –representando también por z el sonido de la  c  ante las vocales e, i–. En todas las provincias andaluzas hay alguna zona en la que ambas consonantes se pronuncian como z –ceceo–; y en todas, excepto Cádiz, las hay en que ambas se pronuncian como s –seseo–. Por otra parte, la s andaluza tiene una articulación distinta de la castellana. Sólo un tercio de Andalucía –N de la provincia de Córdoba y NE de las de Jaén, Granada y Almería– conserva  la  s  castellana; el resto se reparte entre la s andaluza predorsal –provincias de Cádiz y Málaga y parte de las de Sevilla, Córdoba y Granada– y s andaluza coronal. En posición final de sílaba la s se debilita hasta quedar apenas en una aspiración –algo muy semejante a lo que sucede en Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Argentina, etc.–. En consecuencia, no sirve en andaluz el sistema castellano de formación de plural de los nombres, consistente en añadir s  o es a la forma singular. El plural andaluz se expresa por la abertura de las vocales, de modo que el plural de endeble se pronuncia endeble. Otro tanto ocurre con la conjunción verbal, correspondiendo abertura vocálica a las formas que en castellano se pronuncian con s final: temo, teme, tememo, temei, temen. La posición final de sílaba es también en andaluz causa de confusión entre los sonidos r y l. En algunos casos coinciden ambos en l –cuelpo por cuerpo,  saltén  por  sartén–;   pero   es   más   frecuente   la   coincidencia  en   rarcarde por alcalde, arma por alma–. En el dialecto andaluz adquieren mayor intensidad fenómenos fonéticos que se dan también  en  otras  regiones  de  la  Península. Así, la pérdida de la d  intervocálica, tan frecuente en los participios  terminados en –ado cansao  por  cansado–, se  extiende  en  andaluz a cualquier otra posición –asaúra por asadura, deo por dedo, graná por granada–; también la pérdida de la d final –paré por pared, calidá por calidad–. Fenómeno muy extendido y casi general en Andalucía es el yeísmo o articulación de la ll como y, pronunciando yeno, poyo –lleno, pollo– con sonido equivalente de yeso, rayo. Cabe destacar, como hecho curioso, que en las localidades andaluzas de Cúllar de  Baza  –Granada,   41 378 km2,   5 621 hab.–   y   Puebla  de   Don  Fadrique –Granada, 51 695 km2, 2 879 hab.– los hombres son yeístas y las mujeres –de habla más tradicional– conservan la distinción entre los sonidos ll y y. La h se aspira en una amplia zona triangular, que se ensancha hacia el SE de España e incluye las provincias andaluzas, excepto la de Jaén, casi toda la de Almería y la mitad oriental de la de Granada. Como típicamente andaluza hay que señalar la articulación relajada  de la ch, que de africada pasa a fricativa, asemejándose a la pronunciación francesa. En cuanto  al  léxico cabe destacar  la  abundancia de arcaísmos,  tales como atascarse –abrocharse los pantalones–, casapuerta –puerta de la  calle–,  disanto  –día de fiesta–,  escarpín  –calcetín–, hablistana –charlatana–, manque –aunque–. No faltan aragonesismos, especialmente en la parte oriental: fiemo –estiércol–, garba –gavilla de mieses–, melza –bazo–. Como es natural, abundan los arabismos, pero son pocos los que  se han mantenido exclusivamente en esta región: almud y marjal –medidas agrarias–, alcarcil –alcachofa–, aljofifa –bayeta de lavar el piso–. En cambio,  son  frecuentes  las voces populares de significado local: fuguillas –persona vivaracha, que se enfada fácilmente–, achispaíyo –ligeramente borracho–, afiebrao –febril–, quebrancía –hernia–, antepare –abuelo–. Entre las   voces  jergales  recuérdense:  camelar –enamorar–, churumbeles –niños–,  pañoli –cándido.


Son muchos los rasgos en que coinciden el dialecto andaluz y las distintas hablas hispanoamericanas, tales como el seseo, que consiste en pronunciar como s todo lo que aparece con z; el yeísmo, que es cuando se articula la ll como y; la aspiración de la s implosiva, es decir, que a veces se hace difícil distinguir el plural del singular: las vacas se pronuncia como la vaca; la h inicial, como en harto, se pronuncia como j, de donde quedaría jarto, y muchas otras características. Y es lógico que esto sucediera en vista de que la mayoría de los conquistadores y pobladores que llegaron a América eran andaluces; la mayor cantidad de mujeres que llegaron a América procedían de Sevilla, que se encuentra en Andalucía; muchos de los expedicionarios, aun sin ser andaluces, se veían obligados a pasar largas temporadas en Sevilla, para luego tomar las embarcaciones hacia América, por lo que se contagiaban de los rasgos lingüísticos propios de esta zona, y recuérdese que el monopolio del comercio y relaciones con el Nuevo Continente correspondía durante los siglos XVI y XVII a Sevilla y Cádiz. La influencia andaluza es más notoria en las Antillas y en las costas del Caribe. Es de destacar también que el andalucismo se registra con mayor nitidez en las tierras bajas y en las costas; mientras que las altiplanicies estuvieron y están más influidas por una base castellana. El español que se trajo a América, por consiguiente, tenía una configuración andaluza, y hay que añadir que también popular, debido al origen diastrático de la mayoría de los expedicionarios: clases sociales bajas. Ello justifica y explica cierta tendencia a una fonética y un léxico populares, a veces vulgares, de aquel tipo de lengua española. También debemos de considerar el número de leoneses y extremeños, así como de gallegos y portugueses, que emigraron a América. Ello dio lugar a la entrada de regionalismos de esta procedencia en el español de América como pararse, por estar de pie, y botar, por arrojar.  


Pero, recordemos siempre, que el español es uno, es nuestra lengua, se trate de España o de América, de Iberoamérica o de Estados Unidos, de África o de Asia, y que las divergencias son sólo pequeñas ondas en la superficie de un océano inmenso de comunicación. Estamos en la obligación, como personas cultas, como comunicólogos, como individuos llamados a formar a las grandes masas, de leer no solamente lo que resulta de la producción escrita de nuestro país, sino de leer, de consultar, de conocer, aquellas obras trascendentales que salen de las manos de nuestros destacados escritores y periodistas de lengua española, tanto de México, como de los otros países de América y de España. Por tal motivo, como punto de partida en lo concerniente a la cultura en la expresión escrita, recomendamos consultar a los autores reconocidos de ambas partes del área hispanohablante: de España y de América, en cualquiera de los géneros de preferencia […]

 

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Triana y Antorveza, H. (1987). Las lenguas indígenas en la historia social del Nuevo Reino de Granada. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo […]


 
 

Filólogo        e    imagólogo                  Fernando Antonio Ruano Faxas 
Philologist and Image Consultant     Fernando Antonio Ruano Faxas
Филолог     и   консультант           Фернандо Антонио Руано Факсас
 
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[1] Cabo de Barrow. Promontorio situado en Alaska, descubierto en 1826 por Elson.

[2] Istmo de Tehuantepec. Istmo de México. Estrecha lengua de tierra que une dos continentes o una península con un continente, que abarca los estados de Oaxaca, Veracruz, Tabasco y Chiapas. Constituye la parte más estrecha del país, y está situado entre los golfos de Tehuantepec, al S y Campeche, al N.

[3] Neerlandés. Este idioma se habla en Surinam, antigua Guayana Neerlandesa, con 163 265 kilómetros cuadrados y unos 415 000 habitantes.

[4] Danés. Lengua oficial –junto con el esquimal– de Groenlandia: 2 130 800 kilómetros cuadrados, 53 000 habitantes.

[5] J. Rubin (1962). “Bilingualism in Paraguay”, en Anthropological Linguistics 4: 52-58; J. Rubin (1968). National Bilingualism in Paraguay. La Haya, s/e.

[6] Según los datos de María Beatriz Fontanella de Weinberg (1993). El español de América. Madrid, MAPFRE, 233.

[7] Para lo referente a América, se pueden seguir los trabajos de A. Rosenblat (1945). La población indígena de América desde 1492 hasta la actualidad. Buenos Aires, s/e.; A. Rosenblat (1954). La población indígena y el mestizaje en América.  Buenos Aires, s/e.; A. Rosenblat (1964). “La hispanización de América. El castellano y las lenguas indígenas desde 1492”, en Presente y futuro de la lengua española. Madrid, Instituto de Cultura Hispánica, II: 188-216; y también A. Gimeno Gómez (1966). “La aculturación y el problema del idioma en los siglos XVI y XVII”, en  XXXVI Congreso Internacional de Americanistas. Sevilla, III: 303-317; A. Gimeno Gómez (1970). “El Consejo de Indias y la difusión del castellano”, en El Consejo de Indias en el siglo XVI. Valladolid, 191-210.

[8] Cristóbal Colón (1976). Diario del Descubrimiento. Gran Canaria, Cabildo Insular de Gran Canaria, 87.

[9] Se dice en el Diario el jueves, 29 de noviembre: “El Almirante quisiera vello para vestillo y tomar lengua d’él”, op. cit., 142; y al día siguiente: “Envió ocho hombres bien armados y con ellos dos yndios de los que traya, para que viesen aquellos pueblos de la tierra dentro y por ver lengua”, op. cit., 143. El 10 de diciembre “embió seys hombres bien adereçados de armas a tierra para ver si pudieran aver lengua”, op. cit., 156.

[10] Loc. cit.

[11] C. Colón, op. cit., 90.

[12] C. Colón. op. cit., 120. 

[13] Vid. G. Fernández de Oviedo (1851). Historia general y natural de las Indias. Madrid, s/e, I parte, libro VI, cap. XLIII, t. II, 235.

[14] Monarchía indiana (1723). Madrid, t. III, cap. XIV, 31.

[15] Op. cit., t. III, cap. XIII, 28.

[16] (1968). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. México, PORRÚA, 5.

[17] G. de San Agustín (1975). Conquistas de las islas Filipinas: la temporal, por las armas del señor Don Phelipe Segundo el Prudente; y la espiritual, por los religiosos del Orden de Nuestro Padre San Agustín, 1565-1615. Madrid, CSIC, 122.

[18] Op. cit., 138.

[19]Vid. H. Triana y Antorveza (1987). Las lenguas indígenas en la historia social del Nuevo Reino de Granada. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 203.

[20] Vid. Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias. Mandadas imprimir y publicar por la Magestad Católica del rey Don Carlos II, Nuestro Señor. Va dividida en quatro tomos, por el Índice general, y al principio de cada tomo el ïndice especial de los títulos que contiene. En Madrid, por Iulián Paredes, año de 1681. Reproducción facsimilar en Ediciones Cultura Hispánica. Prólogo por Ramón Menéndez Pidal. Estudio preliminar de Juan Manzano Manzano, Madrid, 1973.

[21] Vid. Recopilación de leyes de los Reinos de las Indias, libro IV, título I, Ley XV.

[22] Vid. Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españoles de Ultramar (1887). Segunda serie, publicada por la Real Academia de la Historia, t. 3, II. De las islas Filipinas. Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 245.

[23] Ladino, deriva de la palabra latino, que en España se utilizó, en  principio, para designar a quienes hablaban bien el latín –los moros ladinados o ladinos eran  los que sabían latín–; más tarde, se denominó así a los que hablaban otra lengua, además de la propia. En América, se aplicó primero a los indios que habían aprendido la lengua de los conquistadores, luego a los mestizos hispanizados y, después, a los negros y mulatos que hablaban español.

[24] Fray P. Simón (1982). Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales. Bogotá, Biblioteca Banco Popular, 7 tomos. La cita es del t. V, 74.

[25] En una ocasión, los naturales trajeron a Cortés “un presente de mantas y ocho mujeres por esclavas, y entre ellas una que se llamó Marina, a la cual después pusieron  Malinche, la cual sabía lengua mexicana y entendía la lengua del dicho Aguilar que habíamos tomado en la costa, porque había estado cautivo seis o siete años”. Se trata de Gerónimo de Aguilar. Vid. fray F. de Aguilar (1977). Relación breve de la conquista de Nueva España. México, UNAM.

[26] Op. cit., 57.

[27] Vid. fray F. de Aguilar, op. cit., 66.

[28] Bolinear. Halar de las bolinas. Bolina: Cabo con que se hala la relinga de una vela. Relinga: Cabo que se pone para reforzar la orilla de una vela.

[29] Vid. I. Rodríguez, op. cit., vol. XIII, p. 56.

[30]  Vid. Colección de documentos inéditos, 1887, doc. 39, de 1565, 171 y 178 respectivamente.

[31]  Op. cit., 43.

[32] Vid. M. Fernández de Navarrete (1964). Colección de los viajes que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV. Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, LXXVII, 572.

[33]  Vid., por ejemplo, M. Fernández de Navarrete, op. cit., 269.

[34]  Vid. Colección de documentos inéditos (1886), doc. 27, 308.

[35]  Vid. Catecismo de la doctrina cristiana, de fray P. de Gante (1970). Reproducción facsimilar realizada por el Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid.

[36]  Tomo III, cap. XIV, 32.

[37] Indios frontones. Indios procedentes de una pequeña isla adyacente a la costa del Perú.

[38] Puquina. Antiguo idioma del Perú, que hablaban los habitantes de las orillas e islas del lago Titicaca, los indios de la tribu de los ubrus o ubros.

[39] J. de Acosta. Escritos menores. Colegio del Cuzco, doctrina de Juli. Edición de la B.A.E., 194. 

[40] Vid. P. Borges (1960). Métodos misionales en la cristianización de América. Siglo XVI. Madrid, CSIC, 544-550.

[41]  Vid. G. B. Milner (1963). “Oceanic linguistics”, en Trends in Modern Linguistics. Utrecht, 64.

[42]  “Tagalog and other major languages of the Philippines”, 118-119.

[43] L. Fernández de Piedrahita (1973). Noticia historial de las conquistas del Nuevo Reino de Granada. Bogotá, Editorial Kelly, 2 tomos. La cita es del t. I, 22.

[44] Fray P. Aguado, op. cit. t. II, 18.

[45] Op. cit., t. II, 515.

[46] Alonso Martín. Guerrero español. Contribuyó a la conquista de América Central, peleando a las órdenes de Vasco Núñez de Balboa. Fue el primero que descubrió el mar Pacífico.

[47] Chibcha. Idioma de los chibchas, pueblo indio, llamado también muiscas o moscas, que habitaba en Colombia. Su cultura tenía mucha afinidad con la incaica. Adoraban a los astros. Sacrificaban niños y jóvenes. Sus descendientes son en la actualidad, en su mayoría, agricultores.

[48] Cineas. Muerto hacia 277 a. J. C. Ministro y consejero de Pirro –Pirro II (319-272 a. J. C.), rey de Epiro, región de la antigua Grecia, al SO de Macedonia, célebre por sus luchas contra los romanos–. Pasaba por ser el más hábil orador de su época.

[49] J. de Castellanos (1955). Elegía de varones ilustres de Indias. Bogotá, Imprenta Nacional, 4 tomos. La cita es del t. III, 335.

[50] Además de los que cita H. Triana y Antorveza, op. cit., 124-133.

[51] Véanse las notas 71 y 72.

[52] Academia francesa. Fundada por iniciativa del cardenal Richelieu (Armand Jean du Plessis) (París 1582-id. 1642) en 1634, reconocida oficialmente por Luis XIII en 1635. Tuvo por origen un cenáculo de aficionados a las letras que se reunía en París, en la casa de Valentín Conrart (París 1603-id. 1675). Su lema es A l’immortalité (A la inmortalidad).

[53] Para considerar la historia de la Real Academia Española, sus problemas, sus críticas, etc., recomendamos el magnífico trabajo de Fernando Lázaro Carreter (1980). “El primer Diccionario de la Academia”, en Estudios de Lingüística. Barcelona, Crítica, 83-148.

[55] Para tratar algunos de los problemas de la corrupción en América y concretamente en México, véanse, por ejemplo, los siguientes textos: Hugo Vargas (1997). Cuando la derecha nos alcance. México, PANGEA EDRS; Hugo Salinas Price (2000). Mis años con Elektra. México, Diana; Germán Dehesa (2002). “¿Cómo nos arreglamos?”. Prontuario de la corrupción en México. México, Diana; Alan Riding (2002). “La corrupción: lubricante y engrudo”, en Vecinos distantes. Un retrato de los mexicanos. México, Joaquín Mortiz, 140-164; José González González (1983). Lo negro del Negro Durazo. México, Posada; Jorge Carpizo (2000). Anatomía de perversidades. Reflexiones sobre la moral pública en México. México, Aguilar; Marco Antonio Castillo López (2002). Con las botas puestas. Encuentros fortuitos con la corrupción. México, Libros para Todos; Rafael Loret de Mola (1984). El juicio. México, Grijalbo; Rafael Loret de Mola (1999). Los escándalos: un ensayo donde los culpables de los desórdenes tienen nombres y apellidos. México, Grijalbo; Rafael Loret de Mola (2001). Los cómplices. México, Océano; Héctor Cervantes Choza (2002). Descentralización VS corrupción. México, Taller Abierto; Claudio Lomnitz Adler (coord.) (2000). Vicios públicos, virtudes privadas. La corrupción en México. México, Porrúa; Luis Pazos (2000). Ineptitud presidencial. México, Diana; Luis Pazos (2002). Herencia del PRI, reto de Fox. México, Diana; Elliott Kimberly Ann (2001). La corrupción en la economía global. México, Limusa; J. Jesús Blancornelas (1997). Una vez nada más. México, Océano; Eduardo R. Huchim May (1996). El sistema se cae: últimos escenarios de la crisis política. México, Grijalbo; Andrés Manuel López Obrador (1995). Entre la historia y la esperanza. Corrupción y lucha democrática en Tabasco. México, Grijalbo; Andrés Manuel López Obrador (1999). Fobaproa, expediente abierto. Reseña y archivo. México, Grijalbo; Francisco Martín Moreno (1994). La respuesta. México, Planeta; Beatriz Martínez de Murguía (1999). La policía en México: ¿orden social y criminalidad? México, Planeta; José Martínez (1999). Las enseñanzas del profesor: indagación de Carlos Hank González: lecciones de poder, impunidad y corrupción. México, Océano; Rafael Menjívar Ochoa (1999). Manual del perfecto transa o de cómo vivir del presupuesto para no vivir en el error. México, Patria; Juan Pablo Moreno (1999). Guanajuato: donde la justicia no vale nada. México, Plaza y Valdés; Stephen D. Morris (1992). Corrupción y política en el México contemporáneo. México, Siglo Veintiuno; Andrés Oppenheimer (1996). México: en la frontera del Caos. México, J. Vergara; Andrés Oppenheimer (1998). Crónicas de héroes y bandidos. México, Grijalbo; Felipe Ruanova Zárate (1995). Hank: el sello de la impunidad. México, Posada; Julio Scherer García (1997). Salinas y su imperio. México, Océano; José Luis Trueba Lara (1996). Raúl Salinas de Gortari. El abuso del poder. México, Planeta; Carlos Elizondo (1987). La silla embrujada: historia de la corrupción en México. México, Edamex; Oscar Flores Tapia (1983). José López Portillo y yo: historia de una infamia. México, Grijalbo; William Michael Reisman (1981). ¿Remedios contra la corrupción?: cohecho, cruzada y reformas. México, FCE; Roberto Blanco Moheno (1979). La corrupción en México. México, Bruguera; Nelson Arteaga Botello y Adrian López Rivera (1998). Policía y corrupción. México, Plaza y Valdés; Fernando Mota Martínez (1999). ¡LAi se va!: el rostro oscuro de México. México, Times; Juan Lozano y Valeria Merino Dinari (comps.) (1998). La hora de la transparencia: manual de anticorrupción en la función pública. Buenos Aires, Gránica; José Vasconcelos (1937). Ulises Criollo; Laureano Vallenilla Lanz (1919). Cesarismo democrático; ENCUP 2001, ENCUP 2003, ENCUP 2005, ENCUP 2008:  http://www.encup.gob.mx/encup/index.php?page=encup ; José Manuel Villalpando y Alejandro Rosas (2003). Historia de México a través de sus gobernantes. México, Planeta; Lino Corrodi (2003). Me la jugué. El verdadero amigo de Fox. México, Grijalbo; Erick Guerrero Rosas (2004). Los demonios de la transición. ¿Cómo exorcizarlos? México, Diana; Julia Preston y Samuel Dillon (2004). El despertar de México. México, Océano; Harris Godfrey (2004). Corrupción. Cómo lidiar con su impacto en los negocios y la sociedad. México, Panorama; Olga Wornat (2005). Crónicas malditas desde un México desolado. México, Grijalbo; Anabel Hernández y Arelí Quintero (2005). La familia presidencial. El gobierno del cambio bajo sospecha de corrupción. México, Grijalbo; Julio Derbez (2005). La fábula de Amatlán. México, Grijalbo; Julio Scherer García (2005). La pareja. México, Plaza y Janés; Julio Scherer García (2008). La terca memoria. México, DEBOLSILLO; Raúl Monge (2005). El tango de Ahumada. México, Grijalbo; Lydia Cacho (2005). Los demonios del edén. El poder protege a la pornografía infantil. México, Grijalbo; César Mascareñas (coord.) (2005). El círculo del poder y la espiral del silencio. La historia oculta del padre Marcial Maciel y Los Legionarios de Cristo. México, Grijalbo; Esteban David Rodríguez (2005). Los dueños del Congreso. El poder legislativo secuestrado por dinastías familiares y clanes del dinero. México, Grijalbo; Héctor Aguilar Camín (2005). La conspiración de la fortuna. México, Planeta; Andrés Oppenhaimer (2005). Ojos vendados: Estados Unidos y el negocio de la corrupción en América Latina. Uruguay, Editorial Sudamericana; Amnistía Internacional (2005). Amnistía Internacional. Informe 2005. El estado de los derechos humanos en el mundo. México, Amnistía Internacional; Federico Arreola (2006). La lucha de la gente contra el poder del dinero. México, Aguilar; Alfonso Durazo (2006). Saldos del cambio. Una crítica política de la alternancia. México, Plaza & Janés; Denise Dresser y Jorge Volpi (2006). México. Lo que todo ciudadano quisiera (no) saber de su patria. México, Aguilar; Joseph Contreras (2006). Tan lejos de Dios. El México moderno a la sombra de Estados Unidos. México, Grijalbo; José Reveles (2006). Las manos sucias del PAN. Historia de un atraco multimillonario a los pobres. México, Temas de Hoy; Ricardo Ravelo (2006). Los narcoabogados. México, Grijalbo; Anabel Hernández (2006). Fin de fiesta en Los Pinos. México, Grijalbo; Miguel Badillo (2006). Isosa, fraude transexenal a la nación: la historia completa y los documentos. México, Contralínea; Socorro Díaz (2007). Reporte 2006. El desquite. México, Tinta; Andrés Manuel López Obrado (2007). La mafia nos robó la presidencia: sólo le han quitado una pluma a nuestro gallo. México, Grijalbo; Lorenzo Meyer (2007). El espejismo democrático. México, Océano; Ricardo Raphael (2007). Los socios de Elba Esther. México, Planeta; Salvador García Soto y Christian Ahumada (2007). Los cuentos del Duende. Libro y Audiolibro. México, Editorial Endira; Brozo, “El Payaso Tenebroso” (Víctor Trujillo) (2007). Cuentos asquerosos. México, Grijalbo; Luis Mandoki (2007). Fraude. Film. México; Gregory Nava (2006). Verdades que matan o Bordertown (Las muertas de Juárez, cifra que se ha llegado a estimar hasta en 5000 muertas y/o desaparecidas). Film. U.S.A., con la participación estelar de Jennifer López, Antonio Banderas, Sonia Braga y Martin Sheen; Sanjuana Martínez (2007). Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical. México, Planeta; Jorge Castañeda y Rubén Aguilar (2007). La diferencia. Radiografía de un sexenio. México, Grijalbo; José Agustín Ortiz Pinchetti (2006). Andrés Manuel y sus claves. México, PORRÚA; Manuel Espino Barrientos (2008). Señal de Alerta: Advertencia de una regresión política. México, Planeta; José Antonio Crespo (2008). 2006: hablan las actas. Las debilidades de la autoridad electoral mexicana. México, Debate; Proceso, No. 1323 de 2008, en su edición especial No. 22, Beijing 2008. China; José Antonio Ortega Sánchez y Fernando Guzmán Pérez (2008). La verdad os hará Libres, no tengan miedo. México, Arquidiócesis de Guadalajara; Luis Carlos Ugalde (2008). Así lo viví. Testimonio de la elección presidencial de 2006, la más competida de la historia moderna de México. México, Grijalbo; Carlos Ahumada (2009). Derecho de réplica. Revelaciones de la más alta pantalla política en México. México. Grijalbo; Roberto Madrazo Pintado (2009). El despojo. México, Planeta… La corrupción y la estafa han llegado a tal nivel, que existen manuales que instruyen acerca de cómo detectar y tratar a los corruptos y estafadores, como, por ejemplo: Frank W. Abagnale (2003). El arte de la estafa. México, Diana.

[56] Creo que la gran controversia de nosotros los hispanoamericanos radica en nuestras raíces, en nuestros orígenes étnicos, en nuestros mestizajes, en nuestros traumas raciales, poblacionales, culturales, lingüísticos y dialectales, y de aquí una vida de contraposición histórica entre hispanófilos e hispanófobos. ¡Qué empeño de replicantes alterados! ¡Ese afán por ser lo que nunca has sido ni nunca serás, por ser parte de aquello que inclusive desconoces, algo a lo que no perteneces! ¡Ese afán de no ser lo que en realidad eres, por no ser parte de tu verdadero mundo! ¿Qué es lo que racialmente le preocupa a un latinoamericano común: ¡el “ser” o el “no ser”!? Pero si los españoles son tan mestizos como nosotros los americanos: “Los españoles son desde el punto de vista antropológico la resultante final de un complicadísimo proceso de mestización entre distintas razas: los iberos, los semitas fenicios, los romanos, los godos de origen germánico, los moros –árabes y negros–, etc., de tal modo que la mezcla de tan distintos elementos raciales dentro de la nación  –el mestizaje interior– no había llegado todavía a un grado que permitiera considerar  al español como un grupo étnico homogéneo” (Siegfried Askinasy [1939]. México indígena. México, Cosmos, 147). ¡Qué gran pena y cuánta confusión! ¡Pero así siempre ha sido, así es y… así será! Para tratar más detalladamente los problemas de la hispanofilia y la hispanofobia en América, véase, por ejemplo: Manuel Gamio (1916). “España y los españoles”, en Forjando Patria. México, PORRÚA.

[57] España hoy persigue, furiosamente, y menciono aquí en especial el nombre del magistrado Baltazar Garzón Real, a los “criminales” de América: Augusto Pinochet, Henry Kissinger, Adolfo Scilingo…; pero pregúntenle a los familiares de las víctimas del franquismo qué ha hecho, realmente, España para lavar esta afrenta: ¡nada!  Al respecto véase, por ejemplo: P. Aguilar (1996). Memoria y olvido de la Guerra Civil española. Madrid, Alianza.

[58] Acerca de los mitos de España y los españoles véase: Fernando García de Cortazar (2003). Los mitos en la historia de España. España, Planeta. Para tratar las diferencias entre “mito” y “mitoide”, consúltese: Francisco Miró Quesada (1993). “Ciencia y técnica: ideas y mitoides”, en América Latina en sus ideas. México, Siglo XXI, 72-94.

[59] Como he comentado en otro de mis trabajos (Ruano, 2007b), hasta la Iglesia española hoy se deslinda de Franco y del franquismo:

La Iglesia española pide perdón por su papel en la Guerra Civil. El titular de la Conferencia Episcopal solicitó disculpas por “actuaciones concretas” de la institución hace 7 décadas. Es un significativo cambio ya que entonces la cúpula eclesiástica era aliada del dictador Franco […] La Iglesia española fue un firme apoyo de los militares sublevados contra la República que originó la Guerra Civil. Encabezada por el cardenal Primado arzobispo de Toledo, Isidro Gomá, la jerarquía proclamó su apoyo a la “Cruzada Nacional” del dictador fascista Francisco Franco, aliado a Adolf Hitler y Benito Mussolini […] El apoyo eclesiástico se convirtió además una presencia en los poderes del estado franquista. En las Cortes de 1943 eran procuradores (diputados) los arzobispos de Sevilla (Segura), Toledo (Pla y Daniel), Granada (Parrado), Santiago de Compostela (Muñiz), Burgos (Castro) y los obispos de León (Ballester) y Barcelona (Mondrego). También estaban presentes altos prelados en el Consejo de Estado, supremo órgano consultivo del régimen. El Cardenal Primado, Isidro Gomá, fue el principal ideólogo del apoyo irrestricto de la Iglesia a Franco. Una foto lo muestra haciendo el saludo fascista junto al tirano. El Cardenal recibió la “espada vencedora” que Franco ofrendó a Dios y ordenó que fuera custodiada en el Tesoro de la Catedral Primada de Toledo […] En el seno de la jerarquía católica española existen dos visiones para afrontar el pasado y el presente: por un lado, la liderada por Blázquez, que aboga por la reconciliación entre españoles y por asumir íntegramente el espíritu del Concilio Vaticano II, que proclama la separación de la Iglesia de cualquier poder político y económico. El segundo grupo, mayoritario y que tiene como principal exponente al cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, se niega a reconocer su responsabilidad en la guerra fratricida y en la dictadura, además de que apuesta por una abierta pugna con el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

 

En Alejandro Gutiérrez (2007). “Memoria convulsa. España se dirige hacia sus elecciones generales en medio de una intensa polémica por el contenido de su llamada Ley de Memoria Histórica […]”, en Proceso, No. 1626:46, se lee lo siguiente:

 

Contradicción eclesiástica.

 

En medio de la polémica por el desmantelamiento del franquismo, una declaración cimbró a la Iglesia católica, acusada de colaboracionismo con la dictadura franquista: El Presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez Pérez, sugirió que la Iglesia debía pedir perdón […] fueron los curas los que dieron los nombres de “los rojos” en cada pueblo, los que inmediatamente fueron fusilados por el ejército franquista. Y teniendo en cuenta este último aspecto, la Iglesia bien podría callarse o pedir perdón, y no parece que tengan esa actitud.

[60] Jesús de Andrés Sanz (2006). Los símbolos y la memoria del Franquismo. España, Fundación Alternativas, en http://www.falternativas.org/base/download/9372_31-01-07_EP%2023.2006.pdf .

[61] Silva, E. y S. Macías (2003). Las fosas de Franco. Madrid, Temas de Hoy; J. Rodrigo (2005). Cautivos: campos de concentración en la España franquista, 1936-1947. Barcelona, Crítica.

[62] Américo Castro (1982). La realidad histórica de España. México, PORRÚA, 1-4.

[63] José Ortega y Gasset (1990). Meditaciones del Quijote. Madrid, Cátedra. Véanse también: La realidad histórica de España, de Américo Castro; La sociedad española en el siglo XVIII, de Antonio Domínguez Ortiz; El individualismo español, de Miguel de Unamuno; El español y su tradición, de María Zambrano, entre cientos de textos que tratan los temas de la tradición, el carácter y el individualismo de España y los españoles. El individualismo español ha llegado a ser considerado en estos términos: “El individualismo es, en efecto, la nota dominante en todos los aspectos de la historia española. La Conquista de América, por ejemplo, no fue obra de España como nación, sino una hazaña de aventureros individuales que obraban por propia cuenta. Ya en los iberos primitivos que vivían en tribus, se señalaba, entre los individuos, un gran orgullo contrario a toda unión o disciplina. Lo curioso de España es que allí se puede ser individualista hasta lo extremo sin dejar de ser español. Parece que en aquel país, mientras más exaltado es el individualismo, se es más profundamente español. La inestabilidad de la vida española […] es el efecto de la fuerza centrífuga de los individuos que dificulta toda acción colectiva uniforme […] Cada español parece un átomo rebelde cuyo movimiento tiende a separarlo de su centro natural de gravitación […] «El español de ultramar –dice Madariaga– era tan individualista como su hermano europeo» […] Cada una de las colonias tendía a convertirse en otras tantas Españas. No obstante que la revolución de independencia enarbolaba la bandera contra España al grito de «mueran los gachupines», en esta misma actitud de negación se revelaba la psicología hispánica. No hacíamos otra cosa que emanciparnos de España a la española” (Ramos, 2001: 31-32).

[64] Todo parece indicar que el púnico o neopúnico –por las diferencias que tenía con el fenicio– se habló hasta el s. VII, que fue cuando se produce la conquista árabe. De la literatura púnica, que forma parte de la literatura fenicia, sólo se conservan inscripciones votativas –de votos, de promesas de carácter religioso– al dios Baal –más bien Baal Hammón, que era el dios de la atmósfera, el “Señor” por antonomasia. Es la denominación púnica del dios Saturno de los romanos. Recordemos que en la Biblia “Baal” designa todos los falsos dioses– o a la diosa Tanit –denominación púnica de la diosa semita Astarté o griega Afrodita, principal divinidad de Cartago. Se identifica con la luna y es la diosa de la fecundidad–. No han sobrevivido ninguno de los tratados técnicos, especialmente los de agricultura, por los que se interesaron los romanos; tampoco se conserva la relación del Periplo de Hannón alrededor de África, donde se refiere que aproximadamente hacia el 450 a.J.C. el rey y navegante cartaginés Hannon viajó hasta el actual Camerún, estado de África ecuatorial, situado en el golfo de Guinea. De esto se tiene conocimiento gracias a una inscripción que apareció en el templo de Crono o Cronos –dios griego hijo de Urano y padre de Zeus, y durante un tiempo dueño del mundo; es el Saturno romano y el Baal púnico– en Cartago.

[65] Recordamos a los alumnos que la península Ibérica es la mayor y más occidental de las tres grandes penínsulas mediterráneas de Europa meridional, con 581 600 km2. Comprende los estados de España, Portugal, Andorra y la colonia de Gibraltar, que pertenece a Gran Bretaña. Esta Península constituye un continente en miniatura, tendido a modo de puente entre Europa, a la que se une por el istmo de los Pirineos, y África, de la que tan sólo la separan los 12 km del estrecho de Gibraltar. Por su posición geográfica entre los dos continentes y entre el océano Atlántico, al O, y el mar Mediterráneo, al E, participa tanto de los caracteres europeos como de los africanos, que al fundirse en la Península dan origen a un estilo bien definido. Para entender mejor la historia de España, recomendamos consultar: Américo Castro. La realidad histórica de España; Pedro Bosch-Gimpera. El poblamiento y la formación de los pueblos de España; María Zambrano. El español y su tradición y Antonio Sánchez Barbudo. Sobre España y los españoles: una visión desde fuera y desde dentro. Con respecto a Portugal y su cultura lingüístico-literaria, a su íntima relación con la historia y el desarrollo de España, establecemos con carácter obligatorio la lectura de la más excelsa figura de las letras portuguesas: en la poesía aparece Luis de Camoens (Lisboa 1524-id. 1580), especialmente su poema épico Los Lusiadas (1572), que dividido en diez cantos desarrolla el tema de los descubrimientos portugueses en las Indias orientales. En la prosa, José María Eça de Queiroz (Portugal 1845-París 1900), “el novelista más importante de la literatura portuguesa, el más universal, humanista y satírico, implacable en su sarcasmo, de sensibilidad exquisita, gran creador de personajes y de caracteres […], su estilo es bellísimo y su prosa, brillante”, al decir de Federico Carlos Sainz de Robles. De sus sensacionales obras, recomendamos El crimen del padre Amaro (1875-1876), sobre el celibato y sus consecuencias, y La correspondencia de Fradique Mendes (1891), en donde aparecen sus impresiones sobre la vida intelectual, artística, social y religiosa de Portugal a fines del siglo XIX, y, finalmente, el ya conocido Premio Nobel, José Saramago (1922).

[66] Hespérides o Hespéridas. En la mitología griega son las ninfas del poniente. Su genealogía y nombre son imprecisos. Con frecuencia son tres hermanas que velan, ayudadas por el dragón Ladón, junto a las manzanas de oro que Gea regaló a Hera con motivo del matrimonio de ésta con Zeuz. Con la ayuda de las Hespérides, Heracles –personificación de la fuerza, identificado con Hércules. Heracles Era hijo de Zeus y de Alcmena. Mató a su mujer y a sus hijos en su acceso de locura y para expiar su crimen se sometió a los llamados 12 trabajos de Hércules– pudo llevarse consigo las manzanas maravillosas y alcanzar la inmortalidad. Casi siempre las Hespérides aparecen como hijas de Atlas –gigante hijo de Climene y de Japeto, padre de las Híadas, de las Pléyades y de las Hespérides. Tomó parte en la guerra de los gigantes contra los dioses y fue vencido. Zeus lo condenó a sostener la bóveda celeste sobre sus hombros. Se decía que había sido convertido en montaña, petrificado ante la visión de la cabeza de Medusa– y de Hésperis, su sobrina –hija de Héspero, genio del lucero vespertino. Se casó con su tío Atlas, del que tuvo 7 hijas, las Atlántidas, que a veces se identifican con las Hespérides–. Busiris, rey cruel de Egipto que sacrificaba a sus dioses todos los extranjeros que penetraban en su reino, ordenó que fuesen raptadas, así como sus rebaños. Se contaba que Heracles se había dejado llevar por aquél hasta el altar, pero que rompió sus ligaduras y mató a los sacerdotes juntamente con el tirano. Heracles rescató a las Hespérides y las devolvió al padre, quien, en recompensa, le enseñó la ciencia de la astronomía. Los antiguos localizaron el jardín de las Hespérides en el extremo del mundo occidental; cuando éste fue mejor conocido, se le situó al pie del monte Atlas, en Marruecos.

[67] Escipiones. Familia de la antigua Roma. El nombre viene de que según la historia el jefe de la familia había servido de báculo –lat. scipio– de la vejez a su padre ciego.

[68]  Ampurias. Establecimiento griego del golfo de Rosas, en Gerona, costa de Cataluña. Es la única ciudad griega de la Península de la quedan restos arqueológicos, como es el caso de las cisternas. Parece que fue fundada en el s. IV a.J.C.

[69]  Versos senarios. Verso latino de seis pies, de los cuales el sexto era un yambo –pie compuesto de una sílaba breve y una larga, de ritomo ascendente. El yambo se atribuye a Yambe, servidora del rey de Eleusis, lo que tiene que ver, seguramente, con el culto a Deméter– y los restantes, yambos o tríbracos.

[70] Salomón: en hebreo Selomó. Tercer rey de los hebreos, c. 970-931 a.J.C. Hijo de David –segundo rey hebreo, 1015 a.J.C.-¿975? Su vida se narra en los libros 1 y 2 de Samuel, quien fuera profeta y último de los jueces de Israel, s. XI a.J.C. David, a su vez, era hijo de Jesé, un propietario de Belén. David fue enviado a la corte, donde se convirtió en músico del rey Saúl, a quien calmaba la melancolía tocando el arpa. Estuvo al servicio de los filisteos. También el Islam venera a David como profeta– y Betsabé –notable por su belleza. Era esposa de Urías, un oficial del rey David. Accedió al adulterio con David, quien hizo matar a Urías para poder desposarse con ella. Por esto el profeta Natán le anunció el castigo de Dios. Al poco tiempo, el niño que Betsabé había tenido de David pereció. Más tarde David tuvo de ella a Salomón y a otros 3 hijos, todo lo cual aparece en 2 Sam. 12, 1-15–. La obra maestra de Salomón fue la construcción del Primer Templo de Yahvé, que duró alrededor de siete años. El propio Salomón no encontró palabras para describir su magnificencia. El pueblo soportaba pesadas cargas fiscales: tributos numerosos e impuestos elevados. Armó una flota mercante que dio gran prosperidad al reino hebreo.

[71] Isaías: profeta de Judá, para el siglo VIII a.J.C. Su Nombre significa “Yahvé es salvación”. La idea central de su predicación era que Dios es santo y que los israelitas debían serlo también: estigmatizaba con ironía las costumbres judías, manchadas de ideas paganas, y rechazaba la idea de una alianza con los extranjeros, por temor a una contaminación pagana. Junto con Job, Isaías es el mayor poeta de la Biblia, por su dotes de composición y de evocación

[72] Para tratar la presencia judía en España, la presencia hebrea en España, su historia y sus resultados, recomendamos consultar el excelente libro: Ángel Alcalá (coord.) (1995). Judíos, sefarditas, conversos. La expulsión de 1942 y sus consecuencias. Valladolid, Ámbito Ediciones, 656 páginas. También pueden consultarse los siguientes materiales: Jacobo Cohenca (2004). Dispersión y reencuentro. Genealogía, historia y legado de familias sefarditas. Buenos Aires, Lumen Humanitas; Robert Menasse (2004). La expulsión del infierno. Madrid, Alianza Literaria; Henry Méchoulan (edit.) (1993). Los judíos de España. Historia de una diáspora: 1492-1992. Madrid, Trotta; Gonzalo Hernández  Guarch (2008). Shalom Sefarad. El médico sefardí. Barcelona, Almuzara; Antonio Muñoz Molina (2007). Sefarad. Madrid, Alfaguara; María Antonio Bel Bravo (2006). Sefarad. Los judíos de España. Madrid, Silex;  José Luís Lacave (2000). Guía de la España Judía. Itinerarios de Sefarad. Córdoba, El Almendro; José Antonio Lisbona (1993). Retorno a Sefarad. La política de España hacia los judíos en el siglo XX. Barcelona, Riopiedras; Evelyne Kenig (1995). Historia de los judíos españoles hasta 1492. Barcelona, Paidós Ibérica; César Vidal (2006). España frente a los judíos. Sefarad: del profeta Jonás a la expulsión. Madrid, La Esfera de los Libros; David Gonzalo Maeso (2001). El legado del judaísmo español. Madrid, Trotta; María del Rosario Castro Castillo y Alberto Villar Movellán (coords.) (1999). El patrimonio hebreo en la España medieval: singladuras del Arca: actas de las II Jornadas de Historia del Arte Córdoba- Lucena, 27, 28, 29 y 30 de noviembre de 1999. Córdoba, Universidad de Córdoba.

[73] Recomendamos la consulta del texto Haim Avni (1992). Judíos en América; cinco siglos de historia. Madrid, Mapfre.

[74] Norbet Rehrmann (comp.) (2003). El legado de Sefarad. Los judíos sefardíes en la historia y la literatura de América Latina, España, Portugal y Alemania.  Salamanca, Amaru.

[75] Mariano Gómez Aranda (2003). Sefarad científica. La visión judía de la ciencia en la Edad Media. Madrid, Nivola; Jacobo Israel Garzón (2005). Escrito en Sefarad. Aportación escrita de los judíos de España a la literatura, la erudición, la ciencia y la tecnología contemporáneas. Madrid, Hebraica Ediciones.

[76] Acerca del uso lingüístico de los judíos de España o sefarditas o sefardíes, véase las particularidades del dialecto judeoespañol o sefardí o “ladino español” –en contraposición al ladino o lengua retorromance que se habla en Italia, en las montañas o serranías dolomitas, en la provincia de Belluno y otras áreas–, lo que también se llama “idioma o lengua judeoespañola”, en:  http://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_judeoespa%C3%B1ol  . También consúltense las particularidades del idioma o lengua llamado “judeoespañol calco”, en: http://es.wikipedia.org/wiki/Judeoespa%C3%B1ol_calco  y en Manuel Alvar (2000). El ladino, judeoespañol calco. Madrid, Real Academia de la Historia. 

Véase también: http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_01/hernandez/  .

[77] Para tratar la presencia léxico del idioma hebreo en el léxico del idioma español, es decir los “hebraísmos” en el idioma español, puede consultarse, entre cientos de textos: Lázaro Schallman (1952). Diccionario de hebraísmos y voces afines. Buenos Aires, Editorial Israel, y Joan Corominas y José Antonio Pascual (1991). Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico en 6 tomos. Madrid, Gredos. Véase también: http://es.wikipedia.org/wiki/Origen_de_las_palabras_en_judeoespa%C3%B1ol  y Marco Ferrell L. (2004). “Hebraísmos en el Diccionario de la Academia”, en Gustavo Solís Fonseca (edit.). Cuestiones de lingüística general hispánica  y aplicada. Lima, Universidad Mayor Nacional de San Marcos.  

[78] L. Jacinto García Gómez (2007). Un banquete por Sefarad. Cocina y costumbres de los judíos españoles (con recetarios y platos sefardíes). Gijón, Trea.

[79] Rafael Sánchez Moreno (2007). Esencia de Sefarad. Córdoba, Almuzara.

[80] Arrianismo. Doctrina de Arrio (Heresiarca –promotor de una herejía– griego, Libia c. 256-Constantinopla 336). Arrio fue discípulo de san Luciano de Antioquía o Luciano de Samosata (sacerdote y mártir; Samosata, ant. ciudad de Siria c. 235-Antioquía, Turquía 312. Fundó la escuela exegética de Antioquía, que reaccionó contra la interpretación alegórica de la escuela de Alejandría y se dedicó a la interpretación literal e histórica de la Biblia), quien le formó en el estudio de los escritos teológicos de Orígenes (Teólogo y exegeta, Alejandría c. 185-Cesarea o Tiro 252-254. Dirigió la escuela catequética de Alejandría, y la convirtió en una auténtica escuela de teología, que atrajo a numerosos oyentes tanto cristianos como paganos. Los numerosos enemigos que suscitó la celebridad de la escuela le reprocharon que su enseñanza no estaba totalmente de acuerdo con las ideas oficiales. Se lanzaron contra él un cúmulo de acusaciones que le obligaron a refugiarse en Cesarea de Palestina, donde reconstituyó la escuela de Alejandría, pero en el año 250 fue alcanzado por la persecución de Decio. Murió algunos años más tarde como consecuencia de las torturas a las que había sido sometido. Fue, junto con san Agustín, uno de los pensadores más importantes de la antigüedad cristiana; iniciador en teología y exégesis, tuvo una amplia influencia sobre la teología posterior. De su obra como biblista y teólogo cabe resaltar sus Comentarios y sus Homilías sobre la Escritura, sus Héxapla, obra de crítica textual del Antiguo testamento, la Refutación de Celso, tratado apologético, y una síntesis filosófico-teológica, De principiis).

Poco después de la persecución de Diocleciano, Arrio estuvo relacionado con el cismático Melecio de Licópolis; no obstante fue ordenado sacerdote al obtener la Iglesia la paz de Constantino (313). Hacia el año 318 comenzó a provocar discusiones con su predicación. Según su tesis, Jesucristo no era verdadero Dios, sino que sólo se le podía llamar así figuradamente: el Verbo –denominación dada al hijo de Dios, segunda persona de la Santísima Trinidad– era la primera de las criaturas de Dios, por quien había sido creado para ser, a su vez, el creador del mundo. De los escasos escritos que dejó Arrio, sólo dos cartas –a Eusebio de Nicomedia y a Alejandro de Alejandría– y los fragmentos de un poema –la Thalía o el Banquete– han llegado a nosotros. A la difusión de su doctrina contribuyó el hecho de que su racionalismo concordaba con las corrientes de pensamiento contemporáneas, que prodigaban seres intermedios entre la Unidad Divina y la multiplicidad del mundo. Excomulgado en Nicea, murió repentinamente la víspera del día señalado para su reconciliación oficial con la Iglesia, reconciliación impuesta por Constantino.

El arrianismo ha sido causante de una de las crisis más graves de la historia del cristianismo.

El punto capital del arrianismo es la negación de la divinidad del Verbo. Mientras para los católicos el Verbo, Hijo de Dios, es verdaderamente Dios, lo mismo que el Padre, según Arrio y sus partidarios el Verbo sólo posee una divinidad secundaria o subordinada; es decir, el Verbo no es realmente Dios eterno, infinito y todopoderoso. Semejante doctrina podía hallar cierta base en algunos escritos de los primeros siglos. En especial, Orígenes, en el s. III, había empleado expresiones que podían interpretarse en el sentido de que el Hijo estaba subordinado al Padre y no era idéntico a Él en cuanto a la sustancia. Arrio desarrolló aquellas fórmulas con lógica estricta y dedujo de ellas una teoría completa. La primera manifestación del arrianismo ocurrió, probablemente, en el año 323. Por entonces, Arrio era presbítero de una de las iglesias de Alejandría. Un sínodo, convocado por su obispo Alejandro para poner fin a la controversia, no logró convencer a Arrio, que fue excomulgado. Entonces Arrio partió a Palestina.

Respecto del arrianismo en España es necesario hacer una breve historia. Los visigodos, procedentes de Escandinavia, habían permanecido algún tiempo, a raíz de las invasiones de los hunos, en la margen izquierda del Danubio como aliados de Roma. Entonces fueron convertidos al cristianismo de la secta arriana. Se establecieron después en la Galia meridional, y en 414 atravesaron los Pirineos. A medida que avanzaron por la península Ibérica, fueron sustituyendo los obispos fieles a la fe nicena por obispos arrianos.

En toda esta extensa historia, aparece Amalarico (511-531), que casó con Clotilde, hija de Clodoveo, y quiso obligarla a abrazar el arrianismo, pero fue derrotado y muerto en combate, junto a Narbona, por Childeberto, hermano de Clotilde. Teudis, Teudiselo y Agila persiguieron a los católicos. Pero la tensión entre ortodoxos y arrianos se incrementó durante el reinado de Leovigildo (573-586), cuyo hijo, Hermenegildo, casado con la princesa franca y católica Ingunda, se reveló y agrupó a los católicos hispanorromanos. Organizó la resistencia en Vandalusia (Andalucía), hasta que fue ejecutado. Parece ser que Leovigildo se convirtió al catolicismo poco antes de morir. Su hijo, Recaredo I († Toledo 601), viendo la importancia que en la nación tenían los católicos, y para lograr la fusión entre hispanorromanos y visigodos, atendió los consejos de san Leandro y, en el III concilio de Toledo (587), abjuró del arrianismo juntamente con su esposa y con los principales de la corte.

Recaredo I, que fue rey de los visigodos desde el 568 hasta su muerte, en 601, es decir, 33 años, fue aconsejado por su padre Leovigildo para que se convirtiera al catolicismo como medio de lograr la última fase de la unidad hispana. Con tal medida satisfizo a una mayoría hispanorromana, al mismo tiempo que se apoyaba en la Iglesia para contrarrestar el creciente poderío de la aristocracia arriana. De aquí que, obviamente, tuviera que afrontar sublevaciones arrianas que, a su vez, fueron sofocadas. Cuando en 587 Recaredo I abjuró públicamente del arrianismo, devolvió a la Iglesia católica parte de los bienes que le fueron confiscados durante la etapa del arrianismo.

[81] Magnate, del lat. magnates, personajes importantes. En la edad media se daba esta denominación a los más altos dignatarios del reino y que luego se extendió a la nobleza de primera categoría. La voz magnate proviene originariamente del título honorífico que era patrimonio de los altos funcionarios de Hungría y Polonia. En la Italia medieval se llamaba magnate al burgués de origen noble. En España, durante la alta edad media, los magnates eran nobles de primera categoría procedentes de la nobleza hispanogoda de servicio o burocrática, que regía los distritos administrativos del territorio –duces, comites–, constituía el aula regia y formaba parte del oficio palatino y del consejo privado del monarca –proceres–, a quien muchos de estos magnates o seniores estaban unidos por un vínculo de encomendación personal –fidelis regis–. A partir del s. XII, el nombre de ricos-homes o ricos-hombres –hombres poderosos– sustituyó, excepto en Cataluña, al de magnate, y a principio de la edad moderna pasarían éstos a ser los grandes y títulos del reino.

[82] Para considerar la presencia árabe en España, recomendamos ver: Rafael Lapesa (1991). Historia de la lengua española. Madrid, Gredos, 129-156; Américo Castro (1982). La realidad histórica de España. México, PORRÚA, 139-181 y 183-218; y Antonio Alatorre (1991). Los 1001 años de la lengua española. México, FCE, 76-90.

[83] Turquía europea. Se llama Turquía europea a parte del imperio otomano –se refiere a la dinastía de los Otomanos, que fue fundada por Osmán I (1258-1326), que reinó en este imperio–, que está  situado en Europa. Esta ubicación ha sufrido muchos cambios con el transcurso del tiempo. En estos momentos política y administrativamente depende de Turquía. También con el nombre de otomano se designa a lo perteneciente o relativo a Turquía, incluyendo a las personas.

[84] Sefardita. Se llama sefarditas o sefardíes a los judíos que habitaron la península Ibérica y, en especial, a sus descendientes, después de la “expulsión” de éstos de España en 1942, según el decreto de los Reyes Católicos Fernando e Isabel. Sefardita viene de la palabra Sefarad, que es el nombre bíblico de España. Sefarad puede tener otras interpretaciones.  

[85] Magrebí. También mogrebí. Se le llama así al habitante del norte de África, específicamente en el territorio que comprende Marruecos, Argelia y Tunicia, con exclusión del área sahariana.  

[86] Judeoespañol. Es un dialecto del castellano, hablado por los judíos sefardíes “expulsados” de España en 1492 y por sus descendientes. La característica principal de esta variante del español es que se conservan rasgos del castellano de los siglos XV y XVI, además de que este dialecto se ha mezclado con las lenguas de los países donde se han establecido los judíos. Recuérdese que los judíos “expulsados” de España en 1492 se establecieron sobre todo en Portugal, Italia, África del Norte y el Próximo oriente -conjunto de países costeros del mar Mediterráneo oriental: Turquía, Siria, Líbano, Israel y Egipto.

[87]  Es bueno destacar que Israel tiene un Premio Nobel: 1966: Samuel Yosef Czaczkes (Galitzia –pueblito austrohúngaro–, Europa Oriental, 1888-Rehovot, Israel, 1970), llamado Samuel Yosef Agnón. Escritor en lenguas yiddish y hebrea. Agunot (Las abandonadas), 1908, en hebreo.  

[88] Según datos de Antonio Quilis (1992). La lengua española en cuatro mundos. Madrid, MAPFRE, 20.

[89]  Vid. H. Vidal Sephiha (1977). L’agonie des judéo-espagñols. París, Entente, 9-10.

[90]  Véanse las palabras de Gonzalo de Illescas en la página 63-64.

[91] Estos datos son según la GEM 1975, t. 17:167. Una bibliografía mínima acerca de los judíos sefarditas puede ser: Ángel Pulido Fernández (1904). Los israelitas españoles y el idioma castellano. Madrid, s/e; Ángel Pulido Fernández (1905). Españoles sin patria, la raza sefardí. Madrid, s/e; Francisco Cantera Burgos (1949). “Los sefardíes”, en Criterio. Revista de problemas contemporáneos, III, 15 de febrero. Madrid; Henry Besso (1952). “Bibliografía sobre el judeo-español”, en Bulletin Hispanique, LIV: 413-422; Jos Benardete (1952). Hispanic culture and Character of de the Sephardic Jew. Nueva York. s/e.; Max Leopoldo Wagner (1930). “Caracteres generales del judeo español de Oriente”, en Anejo XII de la Revista de Filología Española. Madrid; Michael Molho (1950). “Usos y costumbres de los sefardíes de Salónica”, en Biblioteca Hebraicoespañola, v. III, Instituto Arias Montano. Madrid-Barcelona; Rodolfo Gil (1911). Romancero judeo-español. Madrid, s/e.

[92] Salvador de Madariaga y Rojo (2005). Vida del muy magnífico señor don Cristóbal Colón. Madrid, Espasa Calpe. La primera edición de este texto es de 1940.

[93] Estos datos fueron tomados de: El Heraldo de México, 25/8/1996:1 y 14-A.

[94]  Según GEM 1975, t. 17:168-170.

[95]  Esta superficie es similar a la de Italia, que tiene 301225 kilómetros cuadrados.

[96] Vid. E. Constantino (1971). “Tagalog and other major languages of the Philippines”. Current trends in linguistics. Mouton, 121-154.

[97] Vid. F. Colín (1900). Labor evangélica de la Compañía de Jesús […] en las islas Filipinas. Barcelona, edición del padre Pablo Pastell.

[98] Vid. L. Tormo “El mundo indígena conocido por Magallanes en las islas de San Lázaro. A viagem de Fernão de Magalhães e a questãao das Molucas. Lisboa, Junta de Investigaçaos Científicas de Ultramar, 381-409.

[99]  Op. cit., 15-17.

[100] Llegaron a formar una colonia numerosísima. Retana (1909), en el prólogo de la edición de A. de Morgfa, Sucesos de las islas Filipinas. México, dice que “en 1584, la colonia sinense era diez veces mayor que la colonia española”, 17.

[101] (1964). “La obra evangelizadora de los primeros frailes agustinos en Filipinas”, Anuario de Historia. UNAM, IV: 77-99.

[102]  Op. cit.  89.

[103] Recogido en Morga, op. cit., 379; I. R. Rodríguez, op. cit., XIV, 56, dice que “la presencia de los mahometanos en Mindanao y Joló procedía de las Molucas, mientras que la entrada del Corán en los distintos puntos del archipiélago se había verificado desde Borneo”.

[104]  “El mundo indígena conocido por Magallanes en las islas de San Lázaro”, ya citado.

[105] Vid. Colección de documentos inéditos (1886), I, doc. 27, 1565, 239. En la Relación de Esteban Rodríguez se cuenta que, llegados a una isla, la encontraron destruida porque “havía dos años que havían llegado allí ocho paraos grandes de portugueses de Maluco y diciendo que eran castellanos destruyeron la isla, porque sabían que estos indios eran muy amigos de castellanos […] de aquí llevaron muchos indios cautivos, y de ora isla que está cerca llevaron quatrocientos indios y indias a vendellos a otras islas”, (1886). Colección de documentos inéditos, I, doc. 27, 1565, 405.  El 28 de mayo de 1565, los oficiales escriben al rey, poniendo en su conocimiento que los portugueses que están en “los malucos” vinieron a Bohol e “hizieron el daño siguiente: aviendo echo pazes con ellos, y dándoles a entender que venían a contratar con ellos, un día hizieron que se juntasen todos los naturales, y estando siguros mataron quinientos yndios y prendieron seisçientos”, I. Rodríguez, op. cit., XIII, 388.

[106]  Vid.  (1886). Colección de documentos inéditos, doc. 27, 262.

[107]  (1886). Colección de documentos inéditos. Doc. 40, 232.

[108]  Vid. L. Hanke (1943). Cuerpo de documentos del siglo XVI. México, FCE, 206.

[109]  Vid. I. R. Rodríguez, op. cit., XIV, 84-85.

[110]  Vid. R. Bernal (1965). México en Filipinas. Estudio de una transculturación. México, UNAM.

[111] Vid. D. Aduarte (1640). Historia de la Provincia del Sancto Rosario de la Orden de Predicadores en Philippinas. Manila. Hay una edición preparada en España: Madrid, CSIC, 1962, 249.

[112]  Tagalo. Se refiere a una raza indígena de Filipinas y a su idioma nacional, declarado como tal en 1940. Pero también se habla  inglés y español.

[113]  Visayo. Propio de las Visayas o Bisayas. Grupo malayo de Filipinas (Luzón, Mindanao, etc.). Ha dado su nombre al archipiélago de las Visayas, compuesto principalmente por las islas de Leyte, Sámar y Negros. Idioma del área.

[114] Sao tomé y Príncipe.  También llamado Santo Tomé y Príncipe, estado insular del golfo de Guinea, formado por la isla de Santo Tomé y la de Príncipe y algunos islotes.

[115] Seychelles. Estado insular en el océano índico, conformado por más de un centenar de islas e islotes, la mayoría de las cuales configuran el archipiélago de las Seychelles, con unos 408 km2 y 65 000 habitantes

[116] Venda. Bantustán o forma de segregación geográfica. Este nombre, el de bantustán, lo ha dado Sudáfrica a cada uno de los centros nacionales asignados a la población negra. También se les denomina homeland. Esto fue a partir de 1954. Hay 9 bantustanes; ellos no deben exceder  los 170 000 km2.

[117]  Cabo Blanco. Cabo de la costa de África del norte, punta extrema de Tunicia hacia el Norte.

[118] Cabo de las Agujas. Punta meridional -del sur- de África, al Este del cabo de Buena Esperanza, promontorio de África austral, junto al Atlántico, descubierto en 1486 por el navegante portugués Bartolomeo Dias [1450-1500], quien lo llamó “cabo de las Tormentas”, y llamado más tarde por el rey Juan II “cabo de Buena Esperanza”.

[119] Respecto a la presencia negra en México se pueden consultar los excelentes trabajos de Gonzalo Aguirre Beltrán: (1942). “El trabajo del indio comparado con el del negro en Nueva España”, en México Agrario, IV, 203-207; (1943). “El factor negro en la independencia de México”, en Futuro, XIC, 1315; (1958). Cuijla. Esbozo etnográfico de un pueblo negro. México, Fondo de Cultura Económica; (1972). La población negra de México. México, Fondo de Cultura Económica.

[120] Para considerar los aportes negros o africanos a América pueden consultarse los siguientes textos: Nicolás Duque de Estrada (1823). Explicación de la doctrina cristiana acomodada a la capacidad de los negros bozales. La Habana; Antonio Bachiller y Morales (1883). “Desfiguración a que está expuesto el idioma castellano al contacto y mezcla de las razas”, en Revista de Cuba, 14:96-104; Fernando Ortiz (1906). Los negros brujos. La Habana; Israel Castellanos (1915-1916). La jerga de los ñáñigos. La Habana; Fernando Ortiz (1922). “Los afronegrismos en nuestro lenguaje”, en Revista Bimestre Cubana, 17(6):321-327; Lydia Cabrera (1957). Anagó, vocabulario lucumí. La Habana, Ediciones C. R.; Manuel Álvarez Nazario (1961). El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico. San Juan, Editorial Universitaria; Isaac Barreal Fernández (1966). “Tendencias sincréticas de los cultos populares en Cuba”, en Etnología y Folklore, 1:17-24; René Depestre (1969). “La metamorfosis de la negritud en América”, en Etnología y Folklore, 7:43-54; José Luciano franco (1968). La presencia negra en el Nuevo Mundo. La Habana, Casa de las Américas; Miguel Barnet (1968). Biografía de un cimarrón. México, Siglo Veintiuno; F. Tannenbaum (1968). El negro en las Américas, esclavo y ciudadano. Buenos Aires, Paidós; Fernando Ortiz (1975). Los negros esclavos. La Habana, Ciencias Sociales; José Luciano Franco (1975). La diáspora africana en el Nuevo Mundo. La Habana, Ciencias Sociales; Sergio Valdés Bernal (1978). “Las lenguas africanas y el español coloquial de Cuba”, en Revista Santiago, 31:81-107; A. de Kom (1981). Nosotros, esclavos de Surinam. La Habana, Casa de las Américas; Carmen Montejo Arrechea (1982). “El diccionario general de la sociedad de la raza de color, en Estudios culturales”, 1:15:28; Nicolás del Castillo Mathieu (1982). “Afronegrismos en el léxico de Cartagena (Colombia)”, en Estudios sobre el léxico del español en América. Leipzig, 120-160.Sergio Valdés Bernal (1987). Las lenguas del África subsaharana y el español de Cuba. La Habana, Editorial Academia; Miguel Rojas Mix (1990). Cultura afroamericana, de esclavos a ciudadanos. México, REI; Benjamín Carrión (1993). “El mestizaje y lo mestizo”, en América Latina en sus ideas. México, Siglo Veintiuno Editores, 375-400; René Depestre (1993). “Aventuras del negrismo en América Latina”, en América Latina en sus ideas. México, Siglo Veintiuno Editores, 345-360; George Robert Coulthard (1996). “La pluralidad cultural”, en América Latina en su literatura. México, Siglo Veintiuno Editores, 62-69.

[121] Antonio Herrera y Tordesillas (1601). Historia General de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano. Madrid, t. I, v. 4, 2.

[122]  Gonzalo Aguirre Beltrán, op. cit., 17.

[123]  Georges Scelle (1906). La Traite   Négriere aux Indes de castille, Contrats et traités d’assiento, Étude de droit public el d’histoire  Diplomatique puisée aux sources originales et acompagnée de plusieurs documents inédits. París, 2 volúmenes, documentos 1 y 2.

[124]  Véase al respecto: Aguirre Beltrán, op. cit., 17-19.

[125]  Ibid., 19.

[126]  Ibid., 23.

[127]  J. Lucio Azevedo (1929). Épocas de Portugal Económico. Lisboa, 75.

[128]  Aguirre Beltrán, op. cit., 25.

[129]  Ibid., 175. Véanse 3 de estas clasificaciones en los anexos.

[130] Carlos I. Carlos I de España y V de Alemania. Hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, rey de España en 1516 y emperador de Alemania en 1519 (Prisenhof, Gante, 1500-Yuste, Cáceres, 1558). No supo hacerse querer de sus súbditos de España, a quienes agobiaba con excesivos impuestos originados por su ambiciosa política exterior.

[131] Guillaumen Raynal. Historiador y filósofo francés, 1713-1796. Enciclopedista, atacó especialmente la política colonial y al clero.

[132]  Esta “tesis de la corrupción”, que plantea que el español o castellano no es sino latín degenerado por el contacto con gentes bárbaras –godos, árabes, etc.–, fue muy reiterada en los Siglos de Oro. Ahora bien, muy pocos intentaron precisar los modos concretos de la “corrupción”. Esto fue tarea de la Filología románica, disciplina ya “científica” (Rafael Cano Aguilar [1992]. El español a través de los tiempos. Madrid, ARCO/LIBROS, 12).

[133]  Eslávico. El eslávico o eslavo antiguo se divide de la siguiente manera:

Occidental:     polaco, eslovaco y checo.

Meridional:     búlgaro, macedonio, eslavo eclesiástico antiguo, esloveno, serbocroata.

Oriental:          ruso, bielorruso y ucranio.

[134]  Germánico. El germánico se divide de la siguiente manera:

Occidental:        inglés, neerlandés –flamenco y sudafricano incluidos–, bajo alemán, alto      alemán, yidish.

Septentrional:    danés, sueco, noruego, feroés o feroe –hablado en las  islas  Feroe,  que  están           en el archipiélago danés del Atlántico Norte, a 350 km de Escocia, unos 45 000      habitantes–, islandés.

Oriental:             gótico –lengua que hablaron los godos, un grupo del NE de Europa.

[135] Véanse en los anexos las familias lingüísticas indígenas mexicanas y la actual distribución de las lenguas indígenas de México.

[136] Los préstamos al idioma español de estas cuatro lenguas pueden verse más detalladamente en: Joan Corominas (1974). Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana. Madrid, Gredos.

[137] Al respecto véase: Excélsior, 23/4/1994, Sección Cultural: 2-C.

[138] Homilía –del gr. homilia, plática–. Explicación o sermón dirigido al pueblo sobre materias religiosas. Lección del breviario, sacada de las homilías de los padres de la Iglesia, y que se lee en el tercer nocturno de los maitines. Las homilías eran los discursos con que los Padres de la Iglesia griega adoctrinaban al pueblo y que correspondían a los sermones de los Padres de la Iglesia latina. Se trataba de instrucciones familiares, en las que el orador se dejaba llevar por todas las efusiones que le inspiraban la Sagrada Escritura y los acontecimientos contemporáneos. Son famosas las homilías de san Basilio, san Gregorio de Nisa, san Juan Crisóstomo. Entre los Padres de la Iglesia latinos, las pláticas de san Gregorio el Grande son llamadas homilías. Revalorizada y muy recomendada por el concilio Vaticano II como parte integrante de la liturgia, la homilía es una explicación, a partir de las lecturas bíblicas que se acaban de oír, de los misterios de la fe y de las normas de la vida cristiana (GEL, t. 12: 5509-5510).

[139] Sustrato. Del latín substratum ‘extendido debajo’, así como ‘estrato subyacente’. Se le llama así en Lingüística a los elementos -cualquiera que sean- que ya estaban en una región determinada cuando apareció otra lengua “invasora”.

[140]  Algunos de los diccionarios de americanismos y de regionalismos americanos más importantes son:

·     Diccionario de americanismos, de Augusto Malaret.

·     Diccionario de americanismos, de Francisco J. Santamaría.

·     Diccionario de americanismos, de M. A. Morínigo

·     Catauro de cubanismos, de Fernando Ortiz.

·     Diccionario de arjentinismos, de Alejandro Segovia.

·     Diccionario de chilenismos, de Manuel Antonio Román.

·     Diccionario de guatemaltequismos, de Lisandro Sandoval.

·     Diccionario de mejicanismos, de Francisco J. Santamaría.

·     Diccionario de nicaraguanismos, de H. A. Castellón.

·     Diccionario de peruanismos, de Arona.

·     Diccionario provincial –de Cuba–, de Pichardo.

·     Dominicanismos, de Manuel A. Patín Maceo.

·     Fuera del diccionario –de Ecuador–, de Justino Cornejo.

·     Léxico cubano, de Juan M. Dihígo.

·     Lexicografía antillana –de Cuba–, de Alfredo Zayas.

·     Vocabulario costeño –de Colombia–, de Adolfo Sundheim.

·     Vocabulario de provincialismos –Puerto Rico–, de Malaret.

[141] Fenicia. Fenicia es una antigua región del Asia anterior. Se encontraba ubicada en la costa occidental de la actual Siria. Los fenicios son de origen semítico. Se establecieron en las costas del actual Líbano hacia el siglo XXIV a.J.C. Aquí fundaron ciudades esencialmente marítimas, de donde salieron sus flotas para traficar y colonizar por todo el litoral mediterráneo, el mar Rojo, el Atlántico y el mar Báltico. Entre sus industrias se encontraban la fabricación del bronce, la púrpura -que sacaban de un marisco-, el cristal y las joyas. Todo parece indicar que enseñaron a los pueblos del Mediterráneo el comercio, la navegación, la industria y propagaron un alfabeto de donde derivan la mayor parte de los alfabetos del mundo antiguo. Fueron los fenicios el primer pueblo que entabló relaciones comerciales con España. Hay tradiciones que aseguran que se establecieron en la península antes del s. XV a.J.C. y que fundaron Cádiz. Lo cierto es que hacia los siglos VIII y VII a.J.C. tenían establecidas colonias importantes en Algeciras, Málaga, Adra, Sevilla, Cádiz, etc.

[142] Tartessos o Tartesos. Nombre de una de las antiguas ciudades ibéricas.

  1. MEXICANISMO O MEJICANISMO O MEXICANISMOS O MEJICANISMOS
  2. ¿Qué significa “cantinflear” y “cantinfleo”, quiénes cantinflean y cómo se cantinflea?
  3. ¿A QUÉ SE LE LLAMA “PRIMERA DAMA” Y “PRIMER CABALLERO” Y QUÉ PAPELES DESEMPEÑAN?
  4. México y las elecciones presidenciales del 2012. ¿Y el show del secuestro de Diego Fernández de Cevallos qué?
  5. EL PERIODISMO Y LOS PERIODISTAS EN MÉXICO PERSEGUIDOS, AMENAZADOS, SECUESTRADOS Y ASESINADOS: ENTRE EL NARCOTERRORISMO, EL GOBIERNO Y LA IGLESIA CATÓLICA MEXICANA
  6. PERCEPCIÓN, INSTINTOS Y ESTEREOTIPOS
  7. José Gutiérrez Vivó, “La voz que todo México escucha”, “La voz en español”, comenzó a trasmitir, otra vez, desde Estados Unidos
  8. CUBANISMO O CUBANISMOS
  9. REFLEXIONES IMAGOLÓGICAS EN TORNO A LOS PROTOCOLOS DE LA MUERTE
  10. Migrantes o espaldasmojadas o wet back o indocumentados o sinpapeles o balseros o ilegales… Hablemos un poco acerca de otra de las grandes vergüenzas de este continente llamado América.
  11. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE I.
  12. Abordando el tema del miedo, el temor y el terror en sus contextos situacionales
  13. LA EXPERIENCIA DEL TERREMOTO DE CHILE DE 2010
  14. La XVII Cumbre Iberoamericana en Chile: 8, 9 y 10 de noviembre de 2007. El caso Chávez, Ortega, Rodríguez Zapatero y Juan Carlos o A propósito de las nuevas elecciones 2008 en España o La trascendencia del “¿Por qué no te callas?” PARTE I
  15. México bajo el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y el PAN: entre la sangre, el miedo, el dolor, la incertidumbre, la desesperación, las traiciones, las mentiras y las migraciones de todo tipo
  16. ¿Podrán entenderse alguna vez Estados Unidos de América y América Latina? ¿Podrán entenderse alguna vez “de manera clara” México y Estados Unidos de América? ¿Usted qué cree?
  17. HABLEMOS UN POCO ACERCA DE NUESTRAS SOCIEDADES…, Y DE SEXO Y SEXUALIDAD TAMBIÉN
  18. “UNA BLANCA PARA CASARSE, UNA NEGRA PARA LA COCINA Y UNA MULATA PARA LA CAMA”. RECORDANDO UN POCO LA HISTORIA Y LA ACTUALIDAD DEL RACISMO EN CUBA.
  19. ¡ABAJO EL QUE SUBA! Sociología, psicología e imagología de la traición. El lenguaje verbal y el lenguaje no verbal de los traidores
  20. UN VISTAZO MUY POR ARRIBA, Y DESDE EL LADO GABACHO O GRINGO, AL GOBIERNO DEL MEXICANO VICENTE FOX QUESADA, “EL PEOR PRESIDENTE DE LA HISTORIA MODERNA DE MÉXICO”: DICIEMBRE DE 2000 A NOVIEMBRE DE 2006… ¿Y SUS REPERCUSIONES…?
  21. ¡Pobre Haití! ¡Pobre pueblo haitiano! ¡Los primeros y los últimos! ¡Ni los dioses quieren a Haití! ¿Y el manco Mackandal?
  22. IMAGEN PÚBLICA O IMAGEN SOCIAL
  23. SI CONSIDERAMOS LOS ALCANCES DE LA ONU Y LA OEA, ¿PARA QUÉ SIRVEN, EN REALIDAD, ESTAS ORGANIZACIONES?
  24. ¿CÓMO HABLAN Y QUÉ HABLAN LOS POLÍTICOS DE AMÉRICA?
  25. La educación y la instrucción en México. Historia y actualidad
  26. ORTOGRAFÍA DEL ESPAÑOL MEXICANO O, LO QUE ES LO MISMO, CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LA LENGUA ESPAÑOLA HABLADA Y ESCRITA EN MÉXICO
  27. LA LITERATURA O TEXTO PERIODÍSTICO Y SU CLASIFICACIÓN
  28. Panorama de la incidencia del periodismo y la literatura mexicanos en los cambios sociales en diversas etapas de la historia mexicana
  29. LA GUERRA PERDIDA DE MÉXICO CONTRA EL NARCOTRÁFICO. MÉXICO EN ESTADO DE COLAPSO
  30. LA IMPORTANCIA DE LA ROPA, LOS ADORNOS Y LA JOYERÍA. TEMAS DE IMAGOLOGÍA CORPORAL O IMAGEN FÍSICA
  31. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE III
  32. TOQUEMOS EL TEMA DE LA LECTURA: LECTURAS, TEXTOS, LIBROS, BIBLIOTECAS, INTERNET…
  33. ¿POR QUÉ EXISTEN TANTAS VERSIONES DE LA BIBLIA Y DE CRISTO O JESÚS?
  34. PREDICAR CON EL EJEMPLO: PARA IMPLANTAR CALIDAD, HAY QUE SABER DE CALIDAD Y SER UNA PERSONA DE CALIDAD. ¿QUÉ PASA CUANDO SE QUIERE IMPLANTAR CALIDAD A TONTAS Y A LOCAS? PARTE I
  35. ¡Cuidado!, no nos confundamos, que una cosa es ser jefe y otra, muy diferente, es ser líder
  36. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE I
  37. PAISOLOGÍA, FILOLOGÍA E IMAGOLOGÍA ITALIANAS: PRERRENACIMIENTO Y RENACIMIENTO
  38. ¿CÓMO INTERPRETAR LA INFORMACIÓN POLÍTICO-GUBERNAMENTAL EN AMÉRICA? EL NUNCA ACABAR DE LAS MENTIRAS EN LA POLÍTICA LATINOAMERICANA
  39. MÉXICO Y LOS MEXICANOS VISTOS Y ANALIZADOS A TRAVÉS DE LA ÓPTICA DE ALGUNOS INTELECTUALES
  40. ¿POR QUÉ NOS LLAMAN LATINOS? ¿QUIÉNES SON LOS LATINOS Y CUÁL ES SU ORIGEN? ¿Y EL RACISMO QUÉ?
  41. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE I
  42. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE I
  43. Abramos los ojos de una vez: es necesario poner las cosas en claro acerca de las sociedades secretas o sociedades crípticas
  44. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE II
  45. Protected: LOS ALCANCES DE LA DEPRAVACIÓN DEL CURA MEXICANO VIOLADOR DE NIÑOS MARCIAL MACIEL DEGOLLADO
  46. NARCOTRAFICANTES Y CAPOS MEXICANOS VIVEN EN LAS ZONAS MÁS EXCLUSIVAS DEL PAÍS
  47. Un paseo por las religiones, las creencias, la magia, la brujería, la santería y todo tipo de ideas. ¿Y el sincretismo?
  48. Protected: ¿ACASO ALGUIEN PUEDE CREERLE AL CARDENAL MEXICANO NORBERTO RIVERA CARRERA?
  49. LINGÜÍSTICA EN MÉXICO
  50. ANALFABETISMO FUNCIONAL, ANALFABETISMO DE SEGUNDO GRADO O ANALFABETISMO DE GRADO SUPERIOR
  51. Educación, cultura, ciencia, técnica y fuga de cerebros en América y concretamente en México
  52. ¿A qué llamamos discurso jurídico, literatura jurídica o texto jurídico?
  53. ¿Reunión de Felipe Calderón y Barack Obama en marzo de 2011? ¿Y…? ¡Más de lo mismo!
  54. SEXO Y GÉNERO O SEXOS Y GÉNEROS
  55. ¿¡QUÉ TE CONSIDERAS INTELIGENTE!? ¿PERO DE CUÁL DE LAS INTELIGENCIAS ESTÁS HABLANDO?
  56. OPINIÓN PÚBLICA, PUBLIC OPINIÓN, ОБЩЕСТВЕННОЕ МНЕНИЕ, OPINIÃO PÚBLICA, OPINION PUBLIQUE, ÖFFENTLICHE MEINUNG, رأي عام , 舆论
  57. ¿CÓMO HABLAR CORRECTAMENTE EN PÚBLICO? LINGÜÍSTICA E IMAGOLOGÍA DEL DISCURSO HABLADO
  58. RACISMO EN MÉXICO
  59. FILMES, PELÍCULAS, DOCUMENTALES, VIDEOS ACERCA DE LOS MIGRANTES O INMIGRANTES O EMIGRANTES O ESPALDASMOJADAS O WET BACK O INDOCUMENTADOS O SINPAPELES O BALSEROS O ILEGALES
  60. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA
  61. CUIDADO CON EL SILENCIO. EL SILENCIO DICE MÁS QUE MUCHAS PALABRAS / BEWARE OF THE SILENCE. THE SILENCE SAYS MORE THAT MANY WORDS
  62. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE VI
  63. HACIA LA CALIDAD INTEGRAL SIN FRONTERAS
  64. IMAGOLOGÍA DEL ARTE COSMOGÓNICO DE LAS SEIS SOCIEDADES QUE HAN DADO ORIGEN A LAS CIVILIZACIONES MÁS ANTIGUAS DEL MUNDO: 1. MESOPOTAMIA (ACTUAL IRAQ O IRAK), 2. EGIPTO, 3. INDIA, 4. CHINA, 5. PERÚ (CARAL) Y 6. MÉXICO
  65. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE II
  66. LA REFORMULACIÓN Y SU RELACIÓN CON LA DIALECTOLOGÍA Y LA TRADUCTOLOGÍA
  67. ¿QUÉ ES EN REALIDAD LA COMUNICACIÓN NO VERBAL?
  68. LITERATURAS, ESCRITORES Y TRADUCTORES VISTOS POR DELANTE Y POR DETRÁS
  69. ¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN
  70. COMUNICACIÓN NO VERBAL (CNV) Y LENGUAJE CORPORAL HUMANO.
  71. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL. PARTE II
  72. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL
  73. RUSISMO O RUSISMOS Y SOVIETISMO O SOVIETISMOS
  74. UN PANORAMA ENSAYÍSTICO ACERCA DE LOS SECUESTROS O PLAGIOS O LEVANTONES EN MÉXICO
  75. Protected: COMPLEJO DE ADONIS O VIGOREXIA. METROSEXUALIDAD, ÜBERSEXUALIDAD Y RETROSEXUALIDAD
  76. BELLEZA Y FEALDAD
  77. EL LENGUAJE CORPORAL HUMANO Y SU RELACIÓN CON LA MÚSICA Y LA DANZA. PANORAMA DE LA MÚSICA Y LA DANZA CUBANAS Y LA MÚSICA Y LA DANZA MEXICANAS
  78. COSAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR LOS CONFERENCISTAS Y ASESORES. LA FUNCIÓN DE LA CLARIDAD, LA CONCISIÓN, LA COHERENCIA, LA SENCILLEZ Y LA NATURALIDAD EN LAS CONFERENCIAS Y ASESORÍAS
  79. La sociolingüística como ciencia que ayuda a entender el comportamiento verbal y corporal de los individuos
  80. Protected: LA IMPORTANCIA DE LA VOZ EN LA COMUNICACIÓN VERBO-CORPORAL
  81. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE IV
  82. TABÚ Y TABÚES
  83. HABLEMOS SIN RODEOS ACERCA DE LAS FRUSTRACIONES HUMANAS Y DE LOS FRUSTRADOS
  84. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE IV
  85. CALIDAD PERSONAL / PERSONAL QUALITY
  86. Protected: HABLEMOS UN POCO DE LA RICA MÚSICA CUBANA
  87. UN PANORAMA DE LA MÚSICA MEXICANA
  88. LOS ORÍGENES DE LA CALIDAD
  89. Recordando a los pioneros del tratamiento y la investigación de la comunicación no verbal
  90. OLFATOS Y AROMAS. UN TRATAMIENTO A PARTIR DE LA IMAGOLOGÍA Y PARA LOS FINES DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  91. ANTROPOMORFISMO, FITOMORFISMO Y ZOOMORFISMO
  92. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE III
  93. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE II
  94. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE I
  95. TEMAS DE IMAGOLOGÍA Y SOCIOLINGÜÍSTICA. LA ACTUACIÓN Y LA SOBREACTUACIÓN DISCURSIVAS TANTO AL NIVEL VERBAL COMO AL NIVEL NO VERBAL
  96. ¿Cuándo y quiénes destruyeron la inmensa mayoría de la historia escrita de la Humanidad? #ImagologíaClerical #ClericalImagology #КлерикальнаяИмагология
  97. LA CONTINUIDAD Y LA INTERDISCIPLINARIEDAD EN EL TRABAJO INDEPENDIENTE DE LOS ESTUDIANTES DE CIENCIAS SOCIALES
  98. SEXO, PEDERASTIA, PAIDOFILIA, PEDOFILIA, EFEBOFILIA O INFANTOFILIA, PEDERASTIA CLERICAL, CURAS O SACERDOTES VIOLADORES SEXUALES, RELIGIOSOS VIOLADORES SEXUALES, CELIBATO, CÓMPLICES SEXUALES. PARTE 1
  99. SEXO, PEDERASTIA, PAIDOFILIA, PEDOFILIA, EFEBOFILIA O INFANTOFILIA, PEDERASTIA CLERICAL, CURAS O SACERDOTES VIOLADORES SEXUALES, RELIGIOSOS VIOLADORES SEXUALES, CELIBATO, CÓMPLICES SEXUALES. PARTE 2
  100. PROTOCOLO Y ETIQUETA O PROTOCOLOS Y ETIQUETAS
  101. REFLEXIONES EN TORNO A LA CALIDAD Y LA CALIDAD DE VIDA EN EL TRABAJO
  102. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE I
  103. REFLEXIONES ACERCA DE LA IMAGEN AMBIENTAL MUNDIAL O LA IMAGEN DE LOS “ECOSISTEMAS NUESTROS DE CADA DÍA”
  104. CONSIDERACIONES EN TORNO AL MEDIO AMBIENTE, LOS ECOSISTEMAS, LA TERRITORIALIDAD, EL LUGAR Y LOS IMPACTOS AMBIENTALES
  105. IMAGOLOGÍA LATINOAMERICANA. LOS SÍMBOLOS PATRIOS DE LOS PAÍSES LATINOAMERICANOS. MÉXICO
  106. CUIDADO CON EL SILENCIO. EL SILENCIO DICE MÁS QUE MUCHAS PALABRAS / BEWARE OF THE SILENCE. THE SILENCE SAYS MORE THAT MANY WORDS
  107. Conocer adecuadamente las sociedades y los grupos sociales para poder valorar sus culturas, sus ideologías y sus comportamientos lingüísticos y corporales
  108. ¿CÓMO HABLAR CORRECTAMENTE EN PÚBLICO? LINGÜÍSTICA E IMAGOLOGÍA DEL DISCURSO HABLADO
  109. La educación y la instrucción en México. Historia y actualidad
  110. COMIDA MEXICANA O GASTRONOMÍA MEXICANA
  111. IMAGOLOGÍA POLÍTICA / POLITICAL IMAGOLOGY / ПОЛИТИЧЕСКАЯ ИМАГОЛОГИЯ
  112. Abordando el tema del miedo, el temor y el terror en sus contextos situacionales
  113. ¿POR QUÉ NOS LLAMAN LATINOS? ¿QUIÉNES SON LOS LATINOS Y CUÁL ES SU ORIGEN? ¿Y EL RACISMO QUÉ?
  114. IMAGOLOGÍA AMERICANA: LOS SACRIFICIOS HUMANOS, LA ANTROPOFAGIA Y EL CANIBALISMO
  115. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE I
  116. Protected: FAMILIA MEXICANA: FAMILIA, EDUCACIÓN Y CULTURA SOCIAL EN EL MÉXICO CONTEMPORÁNEO.
  117. Protected: ¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN
  118. ANALICEMOS UN POCO LOS LENGUAJES DE LA SEXUALIDAD HUMANA
  119. HABLEMOS UN POCO ACERCA DE NUESTRAS SOCIEDADES…, Y DE SEXO Y SEXUALIDAD TAMBIÉN
  120. SEXO Y GÉNERO O SEXOS Y GÉNEROS
  121. ¿QUÉ ES UN SEMINARIO Y CÓMO FUNCIONA EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR?
  122. LA LITERATURA O TEXTO PERIODÍSTICO Y SU CLASIFICACIÓN
  123. ¿A qué llamamos literatura científica y técnica o texto científico y técnico?
  124. ¿A qué llamamos discurso jurídico, literatura jurídica o texto jurídico?
  125. UN PANORAMA DE LA MÚSICA MEXICANA
  126. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE II.
  127. Las realias y su importancia en la traducción, en la interpretación, en los doblajes, en los subtitulajes, en la creación hablada y escrita de discursos, en la lectura y en Internet
  128. ¡Pobre Haití! ¡Pobre pueblo haitiano! ¡Los primeros y los últimos! ¡Ni los dioses quieren a Haití! ¿Y el manco Mackandal?
  129. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE IV
  130. TOQUEMOS EL TEMA DE LA LECTURA: LECTURAS, TEXTOS, LIBROS, BIBLIOTECAS, INTERNET…
  131. LA CONTINUIDAD Y LA INTERDISCIPLINARIEDAD EN EL TRABAJO INDEPENDIENTE DE LOS ESTUDIANTES DE CIENCIAS SOCIALES
  132. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE III
  133. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE I
  134. SOCIOLOGÍA, PSICOLOGÍA, PAISOLOGÍA E IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBALES Y NO VERBALES DE LOS PERSONAJES CON MALFORMACIONES O DEFORMACIONES CORPORALES EN LA HISTORIA DE LA CULTURA Y EL ARTE
  135. LA IMPORTANCIA DE LA ROPA, LOS ADORNOS Y LA JOYERÍA. TEMAS DE IMAGOLOGÍA CORPORAL O IMAGEN FÍSICA
  136. EN ESTA NUEVA GLOBALIZACIÓN TAMBIÉN VIVIMOS DEL CUENTO, DEL MITO, DEL MITOIDE Y DEL MITOTE
  137. TERMINOLOGÍA, TERMINOGRAFÍA, TÉRMINOS.
  138. Migrantes o espaldasmojadas o wet back o indocumentados o sinpapeles o balseros o ilegales… Hablemos un poco acerca de otra de las grandes vergüenzas de este continente llamado América.
  139. TEMAS DE LINGÜÍSTICA Y COMUNICACIÓN NO VERBAL: ¿CUÁNDO Y CÓMO APARECIERON EL LENGUAJE CORPORAL HUMANO O COMUNICACIÓN NO VERBAL Y LOS IDIOMAS O LENGUAS O COMUNICACIÓN VERBAL?
  140. COSAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR LOS CONFERENCISTAS Y ASESORES. LA FUNCIÓN DE LA CLARIDAD, LA CONCISIÓN, LA COHERENCIA, LA SENCILLEZ Y LA NATURALIDAD EN LAS CONFERENCIAS Y ASESORÍAS
  141. ¿CÓMO HABLAN Y QUÉ HABLAN LOS POLÍTICOS DE AMÉRICA?
  142. EL SIGNIFICADO DE LA BOCA HUMANA EN LOS MARCOS DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL, EL LENGUAJE CORPORAL Y LA IMAGOLOGÍA
  143. Un paseo por las religiones, las creencias, la magia, la brujería, la santería y todo tipo de ideas. ¿Y el sincretismo?
  144. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE IV
  145. Protected: ¡ACLAREMOS!, QUE UNA COSA ES SER ANTI-CLERICAL Y OTRA COSA ES SER ANTI-RELIGIOSO. A PROPÓSITO DEL RECHAZO DE LOS JERARCAS DEL CLERO, PERO NO DE LA RELIGIÓN, QUE SON DOS COSAS TOTALMENTE DIFERENTES
  146. OLFATOS Y AROMAS. UN TRATAMIENTO A PARTIR DE LA IMAGOLOGÍA Y PARA LOS FINES DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  147. La XVII Cumbre Iberoamericana en Chile: 8, 9 y 10 de noviembre de 2007. El caso Chávez, Ortega, Rodríguez Zapatero y Juan Carlos o A propósito de las nuevas elecciones 2008 en España o La trascendencia del “¿Por qué no te callas?” PARTE II
  148. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE I
  149. PAISOLOGÍA, FILOLOGÍA E IMAGOLOGÍA ITALIANAS: PRERRENACIMIENTO Y RENACIMIENTO
  150. Educación, cultura, ciencia, técnica y fuga de cerebros en América y concretamente en México
  151. LA EXPERIENCIA DEL TERREMOTO DE CHILE DE 2010
  152. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE II
  153. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE IV.
  154. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE III.
  155. IMAGOLOGÍA. PROGRAMA DEL CURSO El lenguaje Corporal, ANALIZADO A TRAVÉS DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  156. ЯRConsultores de Imagen Social® . M – Z. BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA PARA LAS ASESORÍAS, TALLERES, SEMINARIOS, LICENCIATURAS, DIPLOMADOS Y MAESTRÍAS EN COMUNICACIÓN NO VERBAL, LENGUAJES CORPORALES, LENGUAJES VERBO-CORPORALES E IMAGOLOGÍA.
  157. ЯRConsultores de Imagen Social® . A – L. BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA PARA LAS ASESORÍAS, TALLERES, SEMINARIOS, LICENCIATURAS, DIPLOMADOS Y MAESTRÍAS EN COMUNICACIÓN NO VERBAL, LENGUAJES CORPORALES, LENGUAJES VERBO-CORPORALES E IMAGOLOGÍA.
  158. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL. PARTE II
  159. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL
  160. ORTOGRAFÍA DEL ESPAÑOL MEXICANO O, LO QUE ES LO MISMO, CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LA LENGUA ESPAÑOLA HABLADA Y ESCRITA EN MÉXICO
  161. ¿POR QUÉ EN MÉXICO (MÉJICO) FELIPE CALDERÓN HINOJOSA HA QUITADO A FERNANDO GÓMEZ MONT DEL CARGO DE SECRETARIO DE GOBERNACIÓN? LAS REGLAS DEL JUEGO DE LA POLÍTICA MEXICANA
  162. TEMAS DE IMAGOLOGÍA Y SOCIOLINGÜÍSTICA. LA ACTUACIÓN Y LA SOBREACTUACIÓN DISCURSIVAS TANTO AL NIVEL VERBAL COMO AL NIVEL NO VERBAL
  163. LA COMUNICACIÓN VERBAL Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. UNA INTRODUCCIÓN A LA IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBO-CORPORALES O, LO QUE ES LO MISMO, DE LOS LENGUAJES VERBALES Y DE LOS LENGUAJES CORPORALES HUMANOS. PARTE 2.
  164. IMAGOLOGÍA DEL LENGUAJE CORPORAL HUMANO. ¿QUÉ NOS DICEN LA CABEZA, LA CARA Y EL CUELLO?
  165. LA IMPORTANCIA DE LA POSTURA CORPORAL O LA CINESTESIA EN LA COMUNICACIÓN O IMAGOLOGÍA DE LA POSTURA CORPORAL O LA CINESTESIA EN SITUACIONES DE MUNDIALIZACIÓN
  166. El lenguaje del narcotráfico, la delincuencia organizada, el crimen organizado, el narcocrimen y la corrupción
  167. Filólogo e imagólogo Fernando Antonio Ruano Faxas
  168. ¿QUÉ ES LA ADULACIÓN, LAMBISCONERÍA O GUATAQUERÍA Y CUÁLES SON SUS ALCANCES?
  169. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE IV
  170. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE II
  171. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE VI
  172. Imagología del falo, pene o pinga, a través de la historia y en la actualidad
  173. ¿Cuándo y quiénes destruyeron la inmensa mayoría de la historia escrita de la Humanidad?
  174. ¿QUIÉNES SOMOS LOS MEXICANOS POR DENTRO Y POR FUERA?
  175. Recordando a los pioneros del tratamiento y la investigación de la comunicación no verbal
  176. Síndrome de acoso institucional, acoso grupal, Mobbing, Bullying. ¿Qué es esto?
  177. Las actitudes mentales básicas y los lenguajes corporales y verbales en la sincronía interaccional
  178. LA COMUNICACIÓN VERBAL Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. UNA INTRODUCCIÓN A LA IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBO-CORPORALES O, LO QUE ES LO MISMO, DE LOS LENGUAJES VERBALES Y DE LOS LENGUAJES CORPORALES HUMANOS. PARTE 1.
  179. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE II
  180. ¡QUÉ RECUERDEN MUY BIEN ÉSOS QUE HABLAN OPROBIOS DE NOSOTROS LOS LATINOAMERICANOS! ¿Y TU ABUELA, DÓNDE TA’?
  181. LA CALIDAD EN LAS EMPRESAS DE SERVICIOS
  182. HACIA LA CALIDAD INTEGRAL SIN FRONTERAS
  183. LA IMPORTANCIA DE LA VISTA Y EL CONTACTO VISUAL EN LA COMUNICACIÓN O IMAGOLOGÍA DEL CONTACTO VISUAL EN SITUACIONES DE MUNDIALIZACIÓN
  184. LA REFORMULACIÓN Y SU RELACIÓN CON LA DIALECTOLOGÍA Y LA TRADUCTOLOGÍA
  185. Comentarios en torno a la correlación entre el léxico general y los vocabularios científicos y técnicos
  186. LA PERSONALIDAD DEL ESTUDIANTE Y LA PERSONALIDAD DEL PROFESOR COMO PREMISAS PARA LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO INDEPENDIENTE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
  187. LA LINGÜÍSTICA. PANORAMA GENERAL DE LA LINGÜÍSTICA EN LOS SIGLOS XIX, XX Y XXI
  188. INTRODUCCIÓN EN LA LINGÜÍSTICA. PANORAMA GENERAL DE LA LINGÜÍSTICA DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA EL SIGLO XVIII
  189. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA
  190. Lingüística y filología: diferencias entre estas dos ciencias y su relación con la traductología
  191. La lexicografía: el arte de hacer diccionarios
  192. ¿Qué es lexicología?
  193. El Vaticano y Benedicto XVI están preparando su viaje al Reino Unido (Gran Bretaña, Inglaterra) en septiembre de 2010. ¿Cómo y por qué? El asunto está feo
  194. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE III
  195. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE II
  196. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE V
  197. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE III
  198. LA CALIDAD EN MÉXICO / THE QUALITY IN MEXICO
  199. CALIDAD DE VIDA EN EL TRABAJO / QUALITY OF WORKING LIFE
  200. RUSISMO O RUSISMOS Y SOVIETISMO O SOVIETISMOS
  201. ¿Cuáles son los primeros escritos en lengua española? ¿Cuándo se escribió por primera vez en lengua española?
  202. ¡ASÍ ANDAMOS…, ENTRE SECRETOS, FALSEDADES, MENTIRAS Y MEDIAS VERDADES…! PERO, TIEMPO AL TIEMPO…
  203. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE V
  204. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE II
  205. José Gutiérrez Vivó, “La voz que todo México escucha”, “La voz en español”, comenzó a trasmitir, otra vez, desde Estados Unidos
  206. Apuntes, notas y comentarios de imagología clerical. Hablemos un poco acerca de la mierda: Marcial Maciel Degollado, la Legión de Cristo y los Legionarios de Cristo
  207. PANORAMA IMAGOLÓGICO DEL SISTEMA LINGÜÍSTICO ESPAÑOL O IMAGOLOGÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
  208. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE V
  209. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VI
  210. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VIII
  211. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VII
  212. ¿A QUÉ LLAMAMOS DISCURSO HABLADO O DISCURSO ORAL O TEXTO HABLADO O TEXTO ORAL, Y CÓMO SE CLASIFICA?
  213. LENGUAJE CORPORAL O LENGUAJES CORPORALES O COMUNICACIÓN NO VERBAL O CNV O LENGUAJE NO VERBAL